Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

La prensa contraataca


Lenox Napier
Un mojaquero británico

Como vemos en otras partes, la amenaza de las nuevas tecnologías o servicios a veces se encuentra de frente en España. Los taxistas y los hoteleros están enfadados con sus nuevos competidores, Uber y Airbnb, respectivamente, y ambos pueden hacer algo al respecto para solucionarlo (es decir, hablar con los legisladores). Otro negocio que teme las nuevas formas de competencia es el de los periódicos. Esto, una vez más, gracias a la tecnología. ¿Por qué molestarse uno en comprar un periódico (por 1,5 euros), que contiene una gran cantidad de materia que inevitablemente se deja sin leer de todos modos, cuando puedes leer tantas fuentes como quieras, de cosas que te interesan, en tu ordenador o Smartphone, gratis?

Noticias falsas

Por lo menos existen dos grandes tácticas de los diarios (que pertenecen, por supuesto, a grandes corporaciones) para intentar mantener atados a sus lectores (y sus anunciantes). El primero es el intento de cerrar -o al menos herir- a los pequeños proveedores de noticias del Internet que usan enlaces en sus informes (no se pueden usar enlaces en los medios impresos, obviamente). Los diarios españoles, unidos en la AEDE –la Asociación de Editores de Diarios Españoles-, han presionado a sus amigos del Gobierno para imponer la famoso 'Tasa Google', cuya única víctima hasta ahora ha sido Google News, un agregador que no hace más que enviar a los lectores a la fuente original. Por el momento, esta medida contra otros sitios ha sido rechazada por el Tribunal Supremo, pero la AEDE está dispuesta a intentarlo de nuevo, ya que no quiere que los competidores atraigan cada vez a más lectores.

Pero, ¿qué hay de los `Fake News' (noticias falsas)? Esto dice The Telegraph, de Londres: `Las noticias falsas no era un término que mucha gente usaba hace 18 meses, pero ahora es visto como una de las mayores amenazas a la democracia, el debate libre y el orden occidental'. ¡Madre Mía! Hay que prohibir esta terrible amenaza, tal vez creando leyes al respeto. Una iniciativa para hacer precisamente esto viene del PSOE, según El País: `Los socialistas españoles proponen medidas para frenar las noticias falsas en línea'.

Se dice que el voto de Brexit, o la victoria de Trump o el movimiento independentista en Cataluña, fueron ayudados por noticias falsas creadas por los rusos. Otros dicen que, por el contrario, se trata simplemente de otro caso de noticias falsas, o mejor aún, de "desinformación". La historia catalana de interminables mentiras y provocaciones por parte de los malvados bots rusos fue investigada por un grupo llamado ‘Transparency Toolkit’ que sale en un informe parlamentario británico en el que se concluía que algunos de los bulos denunciados por la prensa constitucionalista española habían sido plantados por los mismísimos El País y otros.

El informe sobre noticias falsas dice: '...En algunos casos puede haber una tentación de usar acusaciones infundadas de noticias falsas para apoyar argumentos políticos. La desinformación no es una técnica exclusiva de Rusia, Venezuela o cualquier país o grupo. Es necesario explorar cómo pueden utilizarse las afirmaciones de noticias falsas como táctica manipuladora y comprender el impacto que esto tiene en la sociedad".

La televisión nacional española también puede ser culpable de manipulación, ya que esta semana se investiga a la RTVE en el Parlamento Europeo para ver si "se respetan" los principios de "objetividad, pluralidad e imparcialidad" en sus servicios de noticias, como debe ser en virtud de la legislación europea.

Las noticias falsas (ignoramos los sitios de noticias de chistes como El Jueves y El Mundo Today) pueden resultar ser poco más que un caballo de Troya, usado para silenciar otros sitios de noticias, permitiendo (uno puede soñar) el resurgimiento de los servicios tradicionales de noticias - los periódicos diarios, los principales canales de radio y televisión. Después de todo, a las empresas no les gusta la competencia.