Los parterres le pegan al Paseo como a un santo dos pistolas. Los
huertos urbanos que han colocado en la avenida principal de la ciudad atentan
contra la esencia de este escenario al que le han cambiado el alma: teníamos un
paseo y nos han devuelto un parque. Lo más grave del caso no es que el
arquitecto no haya tenido en cuenta la historia y la naturaleza del lugar sobre
el que estaba actuando; lo que es grave de verdad es que desde el
Ayuntamiento de Almería se diera el visto bueno a este proyecto, lo que
demuestra la escasa conciencia de ciudad de los responsables municipales que
dan la sensación a veces de no tener ni idea del suelo que pisan o de estar
entretenidos en asuntos más importantes para su propia imagen.
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| El nuevo Paseo de Almería / La Voz |
¿Para qué sirve esa cohorte de asesores que no caben en los despachos? Cómo
es posible que nadie se hubiera dado cuenta a tiempo de que esos jardines eran
desproporcionados y limitaban la vida natural de la avenida y la convertían en
otra cosa. No hace falta ser arquitecto ni haber hecho una carrera
universitaria para saber que el Paseo de Almería ha sido siempre, a lo largo de
la historia, el escenario de las grandes celebraciones colectivas, que no
fue concebido ni utilizado jamás como lugar de reposo, sino como la pasarela de
la vida social de la ciudad. En el Paseo hemos compartido la fiesta que para
los almerienses suponía las llegadas y las salidas de las etapas de la Vuelta
Ciclista a España, las grandes cabalgatas de Reyes Magos, los desfiles
militares, los carnavales, los entierros, las procesiones, las manifestaciones,
los ascensos del equipo de fútbol y los festejos de la Feria, desde la Batalla
de Flores hasta los recorridos triunfales de los toreros cuando los traían a
hombros desde la Avenida de Vilches.
A la hora de reformar la avenida lo de menos era el color y la forma de las
losas, ni el estilo de las farolas ni la potencia de las luces, ni si los
bancos eran de piedra o de madera; lo realmente importante era adaptar el
Paseo a los nuevos tiempos sin que perdiera su alma, respetando esa esencia que
los parterres han tirado por tierra. Estos bancales desproporcionados que nos
han colocado no solo limitan la vida natural del Paseo, sino que le restan
protagonismo a los ficus centenarios que también forman parte de esa esencia
natural del lugar. La presencia de los ficus es tan rotunda, tan imponente, que
reinaban por sí solos en el Paseo sin necesidad de excesivos elementos
vegetales.
Ahora entramos en otro escenario, el de eludir las responsabilidades. No es suficiente con que la señora alcaldesa aparezca en su televisión diciendo que esto se arregla rompiendo la obra y reduciendo los parterres a la mitad. Hay que repartir responsabilidades y hay que tomar medidas para que estos errores no vuelvan a cometerse porque se está jugando con el dinero público. Las obras del Paseo ya sufren el suficiente retraso como para tener ahora que volver atrás y rehacer lo que ya estaba terminado. Ahora llega el momento de maquillar el error, de salir en los medios de comunicación como si no hubiera pasado nada y de darle la vuelta a la realidad apuntando que los hosteleros están muy satisfechos con la idea de rectificar lo hecho y recortar de los parterres, como si en esta ciudad no hubiera más voces autorizadas que las de los hosteleros.


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