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Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería, que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal, el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-,  Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluza:




La Ley Fraga propició que se pasara de artefactos a bombas atómicas

Antonio Torres
Periodista 

Palomares quiere olvidar. Merece la pena elogiar el trabajo de sus vecinos que han convertido a la zona en referencia económica. El panorama en España en el ámbito del pluralismo informativo era penoso, fruto de una dictadura. La gente para informarse en aquel 1966 tenía que recurrir a las emisiones en castellano de Radio París, la Pirenaica o la BBC. La falta de transparencia era la tónica general de los gobernantes que en los primeros días hablaban de artefacto en todos los medios españoles y ninguna alusión al carácter contaminante de bombas atómicas.

Antonio Alférez y Antonio Torres / A. Torres

El ejidense Antonio Alférez, autor de Cuarto Poder, tenía 24 años en enero de 1966 y trabajaba en Madrid para ABC, periódico de referencia, medio del que fue redactor jefe de Internacional y director ejecutivo de Los domingos de ABC: “En los primeros días de las bombas de Palomares la censura obligaba a escribir artefacto nuclear y lo de las bombas atómicas vino después con la Ley Fraga que por esos días comenzó a regir. Claro que hubo silencios e intrigas para ocultar el siniestro del 17 de enero de 1966 que pudo ser terrorífico”. 

El mundo cambió y se cuestionó el desarrollo nuclear y el papel de la prensa en España: “La última de las cuatro bombas fue rescatada del mar el 7 de abril. En aquellos ochenta días ocurrieron muchos acontecimientos importantes: se activó la guerra fría, se produjo una contaminación nuclear muy grave en el lugar. El entorno de la prensa experimentó un cambio profundo. Un antes y un después en las décadas del franquismo”, rememora Alférez en exclusiva: “Era un joven periodista recién aterrizado en ABC, en la sección de internacional. La noticia llegó en un teletipo de la agencia EFE: dos aviones norteamericanos chocaron y los restos habían caído sobre Palomares. No se le dio mayor importancia. Esa noche busqué en mi modestísima biblioteca y localicé el anuario último del "Jane 's", la biblia de la información militar, con información pormenorizada de los aviones, barcos y tanques de todos los ejércitos del mundo. Había comprado el anuario en Londres en donde había cursado como becario estudios todo un curso. Al día siguiente me llevé el anuario al ABC y se lo comenté al jefe de sección y al redactor jefe. Me dijeron que escribiera una nota y eso hice. Citando la fuente, resumí la descripción del B-52. Con toda suerte de detalles, pero sobre todo éste, absolutamente trascendental: cada B-52 transportaba cuatro bombas termonucleares, de poco más de mil kilos de peso, una extensión de cuatro metros y medio y una potencia letal de 1.1 megatones. Mi reseña se envió al taller, se sacó una galerada y un empleado del periódico lo llevó a la censura. Tachado. No se pudo editar ni una línea. Imperaba la censura. Resultado: la prensa española no ofreció a sus lectores ninguna información significativa. Y cuando toda la prensa internacional se centró en el incidente, los responsables del gobierno abrieron un poquito la mano, a su manera. No se podía escribir bomba atómica. sino artefacto nuclear. Podría contar otros casos lindando con el más espantoso ridículo. Y de pronto, pocas semanas más tarde. no recuerdo el día concreto, los periódicos empezamos a contar lo poco que sabíamos”. 

¿Qué había pasado? “Sencillamente había entrado en vigor la nueva ley de Prensa, la ley Fraga, gracias a la cual dejamos atrás la edad de piedra para poder operar con cierta libertad. Aquella ley dejaba muchos instrumentos en manos del gobierno. Fue otra cosa. Y yo pude escribir todo lo que tenía en mi `Janes's´ y lo que pescaba de algunos expertos y fiables informadores de Le Monde, o el New York Times. Y la presión de los medios fue tan intensa, incluida la española, que al final se tuvieron que dar el célebre baño Fraga y el embajador norteamericano. Y, sobre todo, al rescatarse la bomba caída en el mar, el Pentágono autorizó por vez primera en su historia que la bomba fuera fotografiada. Al día siguiente era la portada en todos los periódicos y telediarios del mundo”.

El 14 de marzo de 1966, precisamente el día antes de la aprobación de la Ley Fraga, sobre la prensa, el NO-DO narró, de forma escueta: “Como parte del programa previsto y para demostrar con el ejemplo que no existe peligro de radioactividad en esta zona costera. El ministro señor Fraga Iribarne, el embajador de EEUU y el jefe de la región aérea del Estrecho se dieron un buen baño. El embajador demuestra con los brazos abiertos que se está bien en estas aguas inofensivas. Un baño diseñado para el éxito del turismo, Y hecha esta elocuente demostración, el ministro y el embajador nos dicen adiós al salir del agua”.  Muñoz Grandes, jefe del Estado Mayor, ordenó una censura completa. “La crisis se alarga, los estadounidenses quieren evitar rumores y fuerzan un cambio de actitud. Fue entonces cuando la esposa del embajador, que había sido relaciones públicas de Pepsi, sugiere el gesto del baño”. Francisco Simó, Paco el de la bomba, le explicó a Pedro Manuel de la Cruz en 1984, director de La Voz de Almería, entonces en El País: que el famoso baño no le gustó: “Fraga me caía y me cae muy bien, pero la escena me pareció un poco... ridícula, aunque hay que reconocer que entonces ni Dios compraba pescado de Almería, Murcia y Alicante, y tenían que demostrar que no había radiactividad".

Los primeros periodistas almerienses que pisaron Palomares, motor económico en la actualidad, fueron Antonio Cano; Rafael Martínez-Durbán; Áurea Martínez, hija de Juan Martínez Martín célebre redactor jefe de La Voz quienes aquella mañana fueron en el vehículo de Cano a realizar un reportaje sobre el Parador de Turismo que estaba a punto de inaugurarse y se encontraron con el accidente termonuclear. Reitero este detalle porque se ha publicado y dicho que estos viajaron por la tarde, e incluso a las “9.30 de la mañana, cuando el accidente fue a las 10.20”. Por su supuesto el padre de Pepe Mullor con los primeros reportajes fotográficos que viajó con Manuel Román, reiteramos que sus trabajos en la hemeroteca están ahí para confirmar que el famoso baño se produjo en Palomares. Además, otros redactores pisaron Palomares. Sin olvidar al fotógrafo Diego Guirao Cano que trabajó para la agencia CIFRA en aquellos tiempos de la prensa del Movimiento. Alguno de esos periodistas del diario decano, al regreso de la jornada en Palomares, aparcaba un enorme turismo negro, propiedad del Gobierno Civil, en la puerta de mi casa en la calle Mayor de Los Gallardos para intercambiar sellos filatélicos con mi cuñado Mario Guillén, suscrito a la revista Reader Digest y apasionado del mundo del sello y de otras colecciones. Todos ellos eran asiduos y amigos del tío de mi madre, la familia Simón de la Venta del Chocolate, donde paraban a almorzar algunos días.  Antonio Sánchez Almodóvar con apenas 15 años en 1966, era ayudante de Ruiz Marín, la histórica firma de la fotografía en La Voz, y que le acompañó a Palomares varias veces. 

Hubo dos periodistas de absoluta confianza de Fraga, que viajaron hasta Palomares. Carlos Sentís y Carlos Mendo, número dos de la agencia EFE, quien escribe la crónica que distribuyen todos los periódicos. Tuve el privilegio de conocer personalmente a Carlos Mendo, persona con una amabilidad exquisita y un conocimiento enorme del periodismo. Contó su admiración por Almería y se preocupó por las obras del tramo de la autovía del Mediterráneo en el tramo Adra-Nerja para al tiempo de disfrutar de sus vacaciones en la costa granadina y del famoso baño. El referente del periodismo deportivo, Alfredo Relaño, enorme amigo desde 19885, año en el que me fichó para El País, me presentó a Mendo el 27 de enero de 1999 en Madrid, tras el nacimiento de las emisiones de CNN +, proyecto común con PRISA, editora de El País, acto del que recuerdo a José Saramago, Pilar del Río, Ted Turner, Jane Fonda, Polanco, entre otros. Alférez estuvo en 1972 en las reuniones previas para la fundación de El País, junto a tres personas fundamentales como Ortega Spottono, Darío Valcárcel y el propio Mendo que acompañó a Fraga a su destino de embajador en Londres. El periodista Alférez de El Ejido tiene mucho bagaje en la génesis del periódico de referencia, pero esa es otra historia que no cabe aquí.

En esa época fue cuando Ortega Spottorno sondeó a Miguel Delibes, el escritor recientemente fallecido, director de El Norte de Castilla, para dirigir El País. Delibes no quiso. La propuesta de que fuera Juan Luis Cebrián el primer director es la que finalmente prospera. Años más tarde Mendo diría que no haber sido director de EL PAÍS le supuso una herida. Así lo explican Mari Cruz Seoane y Susana Sueiro en Historia de El País y del Grupo Prisa. Señalan que Mendo añadió que, en todo caso, el resultado de esta última decisión supuso un acierto para el diario español, global de referencia. “Mendo regresó a esa historia del periódico con la energía de un muchacho, como corresponsal en Londres, en 1979. Había trabajado en la comunicación de bancos y de otras empresas; había sido director de la agencia Efe y responsable de la UPI (United Press International) en España; el periodismo de agencia era para él el lugar de un inigualable aprendizaje. Y ese regreso al periodismo y a El País no le pudo ser más grato. Creía en el aprendizaje permanente de los periodistas, y consideraba que ser corresponsal es la síntesis de todos los trabajos que se pueden hacer en este oficio. Mendo rememoró José Manuel Román, hijo de Manuel Román que fue decano de los periodistas almerienses, que su padre gozó de amistad profesional y personal con el añorado Carlos Mendo. Román hijo lloró de impotencia cuando estaba organizando una exposición sobre la figura del fotógrafo Diego Guirao y se encontró con que la ignorancia había tirado en un contenedor todos los clichés desde la Guerra Civil de bueno de Guirao y de Palomares. Se perdió mucho de la memoria y de la realidad fotográfica de Almería.

La revictimización como espectáculo: Rocío Carrasco y el negocio del aplauso

Alba Haro
@opinionalmeria

Hay violencias que no dejan moratones visibles, pero que se ejercen con una constancia implacable. La revictimización es una de ellas. Y en la televisión generalista española, especialmente en la parrilla de Telecinco, se ha convertido en un formato rentable, repetido y normalizado. El caso de Rocío Carrasco es, quizá, el ejemplo más paradigmático de cómo el dolor ajeno se recicla una y otra vez como contenido de entretenimiento.

Amador Mohedano, en Telecinco

Programas como ¡De Viernes! o Fiesta insisten en reabrir un relato que ya fue judicializado, explicado y expuesto hasta la saciedad. No para aportar luz, contexto o pedagogía social, sino para alimentar la confrontación, la sospecha permanente y el juicio público sobre una mujer que denunció haber sido víctima de violencia machista.

El mecanismo es siempre el mismo. Se sientan en plató colaboradores habituales como José Antonio León o Antonio Rossi, junto a familiares directos como Gloria Camila Ortega, Amador Mohedano o incluso Rocío Flores, cuya presencia garantiza el conflicto emocional y la polarización. El relato se construye desde la duda, la insinuación y la deslegitimación.

Nada de esto sería posible sin una figura clave: el presentador. Santi Acosta, con un tono pretendidamente neutro, dirige el debate como quien arbitra un combate, permitiendo que la violencia simbólica fluya sin freno. Y, como colofón, el aplauso del público. Un aplauso que no celebra la verdad ni la justicia, sino el linchamiento televisado, el morbo y la humillación convertidos en rutina de fin de semana.

Lo más preocupante no es solo lo que se dice, sino lo que se transmite. En una sociedad que afirma querer erradicar la violencia machista, estos programas lanzan un mensaje devastador: que denunciar no sirve, que exponerse tiene un precio, que la víctima será cuestionada eternamente y que su testimonio puede ser desmontado una y otra vez en un plató, sin consecuencias.

Rocío Flores y la estrategia del espejo roto

Tania Artajo
@opinionalmeria

Telecinco vuelve a girar sobre sí misma con un viejo guion: el del conflicto familiar convertido en espectáculo. La última reaparición en ¡De Viernes! de Rocío Flores no es una excepción, sino la confirmación de una estrategia que ya conocemos bien. Una estrategia basada en la confrontación directa, en el señalamiento sin matices y en una ausencia llamativa de autocrítica.

Rocío Flores, en Telecinco

El tono elegido no deja espacio para la duda: críticas duras y reiteradas hacia su madre, Rocío Carrasco, y hacia Fidel Albiac, con un relato que se presenta como inamovible, cerrado a cualquier revisión personal. En ese discurso no hay grietas por las que se cuele el “quizá me equivoqué”, ni un atisbo de empatía hacia quien ha estado al otro lado de una historia compleja y profundamente dolorosa.

Lo más llamativo no es tanto la dureza de las palabras —la televisión vive de ellas— como la negativa a reconocer errores propios o a pedir disculpas por el daño causado. En un contexto en el que se ha hablado hasta la saciedad de responsabilidad emocional, de reparación y de escucha, esta postura suena anacrónica, casi desafiante. Como si asumir una parte mínima de culpa debilitara el personaje, cuando en realidad podría humanizarlo.

El problema de esta estrategia no es solo ético, sino narrativo. La reiteración del ataque sin autocrítica acaba agotando al espectador. El público, cada vez más acostumbrado a relatos complejos, percibe cuándo se le ofrece un discurso plano, diseñado para reforzar una posición y no para comprender un conflicto. La ausencia de disculpas no se interpreta como fortaleza, sino como bloqueo.

Además, insistir en un relato que ignora el sufrimiento ajeno contribuye a perpetuar una dinámica tóxica que la propia televisión dice querer superar. Se habla de salud mental, de violencia psicológica y de reparación, pero se aplaude —o al menos se amplifica— un discurso que rehúye cualquier responsabilidad personal.

Quizá la pregunta no sea por qué Rocío Flores vuelve a atacar, sino hasta cuándo esta estrategia seguirá siendo rentable. Porque en un medio tan volátil como la televisión, la empatía y la capacidad de reconocer errores suelen pesar más que la confrontación permanente. Y porque, al final, ningún relato se sostiene solo con reproches: tarde o temprano, el espejo exige mirar también hacia dentro.

Telecinco en horas bajas: causas y posibles salidas a la crisis de audiencia

Juan Folío
@opinionalmeria

Durante décadas, Telecinco fue sinónimo de liderazgo televisivo en España. Una cadena capaz de marcar tendencia, generar conversación social y dominar amplias franjas del día. Sin embargo, los últimos datos de audiencia confirman una realidad difícil de ignorar: Telecinco atraviesa una de las crisis más profundas de su historia, con mínimos históricos de cuota de pantalla y una pérdida progresiva de relevancia frente a sus competidores directos.

Pérdida de formatos emblemáticos y desgaste del modelo

Uno de los factores clave ha sido la desaparición o el agotamiento de programas que durante años actuaron como auténticos motores de audiencia. La salida de formatos icónicos, unida al desgaste de otros que prolongaron su vida útil más allá de lo recomendable, dejó a la cadena sin pilares sólidos sobre los que sostener su parrilla.

Los intentos de sustitución no siempre han conectado con el público, generando una sensación de provisionalidad que ha debilitado la fidelidad del espectador, especialmente en las franjas más competitivas.

Nuevos hábitos de consumo y una competencia mejor posicionada

El contexto audiovisual ha cambiado radicalmente. El auge de las plataformas de streaming, el consumo a la carta y la fragmentación de la audiencia afectan a toda la televisión generalista, pero impactan con especial dureza en cadenas cuyo modelo se basaba en el directo y en el consumo diario.

Mientras tanto, otras generalistas han sabido construir una imagen más estable, con parrillas reconocibles y una apuesta clara por informativos sólidos y entretenimiento familiar. Telecinco, en cambio, ha quedado atrapada entre su pasado más reconocible y un presente aún sin definir del todo.

Crisis de identidad y redefinición incompleta

En los últimos años, la cadena ha intentado alejarse de los excesos que durante mucho tiempo formaron parte de su ADN. Sin embargo, esa transición se ha realizado de forma abrupta y, en ocasiones, sin una alternativa clara. El resultado ha sido una crisis de identidad: el espectador ya no tiene claro qué tipo de televisión ofrece Telecinco ni qué puede esperar de ella a diario.

Apuestas fallidas y éxitos aislados

La cancelación temprana de nuevos formatos y la tibia acogida de algunas apuestas han reforzado la percepción de debilidad. Frente a ello, solo algunos realities han logrado romper la tendencia negativa. El caso de La isla de las tentaciones demuestra que la cadena aún es capaz de generar grandes fenómenos televisivos, aunque de forma puntual y no estructural.

Propuestas para recuperar la audiencia: claves para el futuro

La recuperación de Telecinco no pasa por una solución inmediata, sino por una estrategia sostenida y coherente que tenga en cuenta el nuevo escenario audiovisual.

Definir una identidad clara y reconocible

La cadena necesita decidir qué quiere ser y comunicarlo de forma consistente. Una marca televisiva fuerte genera confianza y hábito; la indefinición, en cambio, empuja al espectador hacia opciones más previsibles.

Volver a apostar por formatos propios

Históricamente, Telecinco ha liderado cuando ha sido valiente e innovadora. Recuperar la creación de formatos originales, bien producidos y pensados para el público actual resulta más eficaz que recurrir a adaptaciones rápidas sin personalidad.

Reforzar el access prime time

Sin un programa potente que actúe como antesala del prime time, el resto de la noche se debilita. Un espacio diario reconocible —ya sea concurso, humor o entretenimiento ligero— ayudaría a reconstruir el hábito de consumo.

Renovar el entretenimiento sin romper con el público tradicional

El reto está en ofrecer entretenimiento popular sin caer en el sensacionalismo más extremo ni en la excesiva neutralidad. El equilibrio entre ritmo, cercanía y calidad es clave para conectar con varias generaciones.

Potenciar los informativos como eje de credibilidad

En un contexto de desinformación y saturación de contenidos, unos informativos sólidos pueden convertirse en un valor estratégico y en un elemento de prestigio de marca.

Integrar plenamente la dimensión digital

La televisión ya no se consume solo frente al televisor. Convertir los programas en productos transmedia, con presencia activa en redes y plataformas, es esencial para recuperar al público joven y ampliar el impacto de la parrilla. En este sentido, la estrategia global de Mediaset España resulta determinante.

En definitiva, la crisis de Telecinco es el resultado de una suma de factores: cambios en el consumo, pérdida de referentes, errores estratégicos y una transición identitaria aún inacabada. Pero también es una crisis con margen de recuperación. La audiencia sigue ahí, más exigente y menos fiel, esperando una televisión que vuelva a entretener, sorprender y generar comunidad. El reto ahora es estar a la altura.

Semana Santa: el latido vivo de Almería

María del Mar Vázquez
Alcaldesa de Almería

Hace apenas una semana que iniciábamos el año 2026 caminando en Torregarcía junto a nuestra patrona, la Virgen del Mar. Llevábamos a hombros no solo una imagen querida por muchas generaciones de almerienses, sino el propósito de un año de trabajo y esfuerzo por Almería bajo su protección. Ese acto, íntimo y a la vez masivo, era el preludio de otro de esos momentos que, sin duda, van a marcar el carácter del año en Almería: la presentación del Cartel Oficial de la Semana Santa, que tiene lugar hoy domingo. Y no es un mero trámite administrativo o cultural; es el primer aldabonazo en el corazón de la ciudad, el anuncio de que se avecina el tiempo más hondo de nuestra identidad colectiva. 

Este cartel, un excelente trabajo del artista Rafael Muñoz Granados es, en sí mismo, una declaración de intenciones y un reflejo de la pasión de los almerienses por su ciudad. Anuncia la llegada de esos días únicos en los que las calles se transformarán en un escenario de silencios elocuentes, música vibrante, olores de cera e incienso, y una emoción que se palpa en el aire. 

En apenas dos meses, la ciudad cambiará su ritmo para abrazar una tradición que la identifica. Para el Ayuntamiento, estar al lado de las mujeres y hombres que la hacen posible a través de las diferentes Hermandades y Cofradías es una apuesta clara por el futuro. Porque son colectivos que no se limitan a organizar procesiones; tejen redes de solidaridad, establecen alianzas vecinales, construyen comunidad día a día y, en definitiva, hacen ciudad. Apoyarlas es invertir en el capital social más valioso de Almería. 

Estar con la Semana Santa es, además, respaldar una cultura popular que desafía al tiempo. En un mundo donde todo parece provisional, la Semana Santa es un símbolo de permanencia, compromiso e identidad. Y no sólo hablamos de fe o de belleza artística. Hablamos también de una resiliencia que ha sabido sortear dificultades. Pero reducir la Semana Santa a sus momentos más solemnes y multitudinarios sería perder su esencia más íntima. Su verdadera grandeza reside en una constelación de pequeños instantes que, sumados, componen un mosaico emocional irrepetible: la mirada que se cruza con la de tu virgen al pasar; el sonido lejano de una banda de cornetas; el silencio cargado de emoción que precede a una saeta; los bares rebosantes de vida y conversación; el aroma a incienso; el chirrido característico del tráfico sobre la cera de las calles; el gesto de sacar del armario el vestido y la mantilla; la curiosidad de los turistas en las tiendas, o en los museos por la mañana. Y de manera especialmente conmovedora, la mirada de una niña que, al ver pasar una cuadrilla de costaleras, decide que ella también lo será algún día. A todas esas mujeres que dan vida a la Semana Santa con su implicación, como las de la Hermandad de la Coronación, mi reconocimiento más sincero. 

Pero la Semana Santa almeriense trasciende lo religioso y lo cultural para ser la expresión máxima de una identidad compartida. Es un hilo que une pasado, presente y futuro. Por ello, el compromiso municipal es firme. Prueba de ello es la cesión del edificio del Rincón de Espronceda a la Agrupación. Proporcionar una sede céntrica y digna es garantizar que este motor social y cultural pueda seguir prestando su servicio inestimable a la ciudad. En definitiva, honrar nuestra Semana Santa es honrar a quienes nos precedieron, acompañar a quienes hoy la mantienen viva y, sobre todo, garantizar que las futuras generaciones sigan sintiendo la emoción de ver desfilar, cada primavera, la historia viva de su ciudad. Es asegurar que el latido de Almería, ese que suena a tambores, cornetas y silencio, no se detenga nunca. Seguimos trabajando.

Una oportunidad histórica

José María Martín
Subdelegado del Gobierno en Almería
Secretario General del PSOE de Almería

El nuevo modelo de financiación autonómica planteado por el Gobierno de España pone a Andalucía en el lugar que le corresponde con certezas y cifras concretas. Nuestra comunidad es la que más gana en términos absolutos al sumar 4.850 millones de euros adicionales, más incluso de lo que reclamó el propio Parlamento andaluz y de lo que exigió Moreno Bonilla. 

Rechazar este modelo es renunciar conscientemente a unos recursos que mejorarían de forma inmediata la vida de más de 770.000 personas en nuestra provincia. El criterio que vertebra el nuevo sistema responde a una reivindicación histórica: que el peso poblacional cuente más en el reparto de los recursos, algo que, por otra parte, resulta de sentido común. Y eso favorece de manera directa a Andalucía, que recibe 23 de cada 100 euros de la nueva financiación con un peso poblacional del 18 %. Ante unos datos tan incontestables, resulta legítimo preguntarse qué razones pueden justificar decir no a un modelo que beneficia de forma tan clara a nuestra tierra. 

En provincias como la de Almería, el respaldo a esta propuesta no ofrece margen para la duda. La falta de financiación ha tenido efectos negativos muy concretos durante los últimos años, en los que arrastramos un déficit sanitario de 135 millones de euros anuales y más de 1.600 profesionales menos de los que nos corresponderían por población. Ese desequilibrio tiene consecuencias directas en nuestros hospitales, en las vergonzosas listas de espera que padecemos y en la saturación de la Atención Primaria. 

Por lo tanto, el nuevo sistema permitiría empezar a corregir ese agravio que el presidente de la Junta se niega a reconocer, sin haber puesto sobre la mesa ni siquiera una alternativa a esta propuesta. Pero los beneficios del nuevo modelo de financiación no se limitan a la sanidad. 

Más recursos significan más docentes, mayor inversión en dependencia y la posibilidad de impulsar la construcción de más de 50.000 viviendas públicas para que los jóvenes puedan iniciar un proyecto de vida. Almería no puede permitirse dejar pasar esta oportunidad histórica por un simple cálculo electoralista de Feijóo, al que Moreno Bonilla se ha sumado sin reservas. Andalucía y, especialmente, nuestra provincia necesitan esa financiación para dar un salto cuantitativo y cualitativo en los servicios públicos que se prestan. Rechazarla sería, sencillamente, traicionar al conjunto de los almerienses.

Rocío Flores en ¡De Viernes!: cuando el dolor da audiencia

Tania Artajo
@opinionalmeria

La televisión actual ha aprendido a hacer una cosa: convertir el sufrimiento en contenido. No es nuevo, pero sí cada vez más evidente. La intervención de Rocío Flores en el programa ¡De viernes! no fue solo una entrevista más del corazón; fue el síntoma de una televisión que ha cruzado hace tiempo la frontera entre informar y explotar.

Durante horas, el plató de Telecinco se convirtió en un escenario emocional donde cada lágrima tenía valor de mercado y cada silencio, un pico de audiencia. La joven no acudía a presentar un proyecto ni a defender una trayectoria profesional, sino a revivir —otra vez— una historia familiar que lleva años siendo diseccionada en prime time como si se tratara de una serie por entregas. Y ahí está el problema.

Rocío Flores en ¡De Viernes! / Telecinco

EL ESPECTÁCULO DE LO ÍNTIMO

La televisión del presente ya no se conforma con contar lo que ocurre: necesita que duela. Necesita el plano corto, la voz quebrada, la pausa incómoda. La emoción se mide en shares. La fragilidad, en minutos de emisión. Y mientras tanto, se disfraza de “derecho a réplica”, de "hay que oír a todas las partes" lo que no deja de ser un negocio perfectamente engrasado.

El conflicto entre Rocío Carrasco y su hija ha demostrado que el dolor familiar puede estirarse indefinidamente si sigue siendo rentable. No importa que haya sentencias, matices o zonas grises: la televisión necesita bandos, víctimas claras y villanos reconocibles. La complejidad no vende.

COLABORADORES, JUECES SIN TOGA

Especialmente inquietante es el papel de los colaboradores, convertidos en jueces morales con micrófono. Opiniones contundentes, sentencias emocionales y aplausos de plató que legitiman un relato u otro según convenga. El choque con Terelu Campos no fue una excepción, sino parte del guion: el conflicto dentro del conflicto, la polémica que alimenta la polémica. Se debate sobre una familia como quien analiza un reality. Pero no lo es. Aunque se le parezca demasiado.

¿TODO VALE SI HAY AUDIENCIA?

La gran pregunta que deja esta entrevista no es qué versión es la verdadera, que eso está más claro que el agua, sino si la televisión debería seguir ocupando el lugar que ha asumido: el de tribunal emocional permanente. ¿Quién protege a quienes crecen bajo el foco sin haberlo elegido? ¿Quién pone límites cuando la intimidad se convierte en mercancía?

Quizá el problema no sea que Rocío Flores hable. El problema es que la televisión solo la escuche cuando lo hace manifestando dolor. Porque cuando el sufrimiento se normaliza como formato, el espectáculo deja de ser entretenimiento para convertirse en costumbre. Y entonces, como espectadores, también somos responsables.

Paseo de Almería: de ilusión a despropósito

Fátima Herrera
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

El Paseo de Almería es mucho más que una calle. Es el corazón de nuestra ciudad. Por eso, cuando se anunció su remodelación, todos confiamos en que sería una obra de la que nos sentiríamos orgullosos. Lamentablemente, la realidad nos ha devuelto una imagen muy distinta pues, lejos de mejorar la ciudad, se ha convertido en un ejemplo de mala gestión y falta de planificación. 

Desde el inicio, los problemas han sido una constante. La elección de materiales inadecuados, que se deterioran con rapidez, ha supuesto retrasos y sobrecostes que están afectando a comerciantes, hosteleros y vecinos. Lo que debería haber sido una obra para revitalizar nuestro centro se ha transformado en una fuente de molestias y frustración para quienes viven y trabajan ahí. 

Pero lo más preocupante no es solo el coste económico, que ya supera los 11 millones, más 750.000 euros para una máquina especial de limpieza y para la aplicación de un tratamiento a la piedra, sino la absoluta falta de responsabilidad política. Nadie ha asumido los fallos de un proyecto que se ha convertido en un cúmulo de despropósitos. Por si fuera poco, los parterres, que nos presentaron como elementos “modernos y funcionales”, ahora resulta que son un obstáculo para la celebración de cualquier evento. Así que, incluso antes de acabar los trabajos, asistimos perplejos a una remodelación de la obra que, como es de imaginar, supondrá un aumento de su importe, cuya cuantía desconocemos. 

¿De verdad nadie previó esto cuando se diseñó la obra? ¿Cómo es posible que no hayan sido capaces de planificar algo tan básico? Tampoco sabemos cuándo terminará la obra. La alcaldesa ha dado 4 meses de prórroga, pero eso no garantiza que estará terminado para esa fecha. También en esto se aprecia el sello de su mandato: ocultar información a los ciudadanos. Ya es hora de que alguien dé explicaciones claras, asuma responsabilidades y, sobre todo, empiece a trabajar con seriedad.

El museo de Rocío Jurado recibió 12.342 visitas es 2025

Nuria Torrente
@opinionalmeria

La apertura del museo de Rocío Jurado en Chipiona -oficialmente, Centro de Interpretación Rocío Jurado- sigue siendo uno de los aciertos municipales más importantes en los últimos años. Desde su apertura, es uno de los atractivos más interesantes para quienes visitan el municipio gaditano, la mayoría de los cuales no abandonan el municipio sin antes hacer una visita al museo de La Más Grande.

Museo Rocío Jurado en Chipiona / Ayuntamiento de Chipiona

Este interés no decae a pesar de los años transcurridos desde su inauguración. Según la información oficial facilitada por el consistorio, durante el año 2025 han pasado por el reciento 12.342 personas, consolidándose como un importante referente cultural y turístico de la localidad. Según los datos facilitados por la Delegación Municipal de Turismo, las entradas generales representaron 4.958, mientras que las de tarifa reducida sumaron 5.921 y las ofertas especiales y grupos contabilizaron 1.463 visitas.

El mes de mayor afluencia fue marzo con 1.780 visitas, seguido de agosto con 1.639 visitantes y septiembre con 1.573. Le siguen los meses de julio con 1.202, octubre con 1.345, mayo con 1.016, junio con 954, abril con 929, noviembre con 612 y febrero con 601. Durante los meses de menor actividad, enero y diciembre, el museo registró 250 y 427 visitantes respectivamente, un comportamiento estacional habitual de estas fechas.

El centro expositivo, que abría sus puertas el 7 de julio de 2022, se organiza en torno a varios espacios temáticos, lo que permite un viaje al corazón de la vida y obra de Rocío Jurado. A través de las distintas secciones y elementos que alojan la colección, se puede conocer cómo la hija de un humilde zapatero se convirtió en estrella en apenas unos años y cómo su prestigio fue creciendo con el paso del tiempo hasta llegar a lo más alto. Espacios recreados, vestidos, fotografías, objetos personales, premios, elementos multimedia y una sala auditorio son sólo algunos de los activos de la colección. El recorrido permite al visitante hacerse una idea de la magnitud alcanzada por una artista que, desde sus inicios, consiguió conquistar el mundo con su voz y con su arrolladora personalidad.

Entre las áreas temáticas se encuentra una ‘zona musical interactiva’ donde el visitante puede escuchar los grandes éxitos de Rocío a través de un sistema de sonido envolvente.

Las entradas pueden adquirirse online a través de la página www.rociojurado.es y en la misma taquilla del Centro de Interpretación ‘Rocío Jurado’. La de carácter general tiene un precio de 9 euros, pero los grupos de un mínimo de 10 personas pueden acceder por 7 euros y los menores de 14 años, pensionistas, usuarios del carnet joven y jubilados, siempre que acrediten tal condición, por 6 euros.

El horario en que las instalaciones permanecen abiertas actualmente para poder visitarlas es de martes a sábados de 10:00 a 14:00 y de 16:00 a 19:00 horas, y los domingos y festivos de 10:00 a 14:00 horas.

In memoriam: Maxi, exjugador del Almería

Tony Fernández
Periodista

Una llamada del hijo de Pepe Morales anunciaba una triste noticia. Almería llora a Maxi solo unos días después de conocerse la muerte de su media naranja en el Real Oviedo, Mario Jacket. Solo comparable a los más grandes como el mítico Juan Rojas con el que llegó a jugar en todas las categorías desde Regional a Primera. José Antonio Rodríguez Callejón nacía en Berja hace 77 años y la última etapa de su vida no ha sido fácil, pero siempre ha contado con Ana y sus hijos que le han cuidado hasta que al filo de las 6:30 horas de este miércoles 14 de enero dejaba de existir.

Maxi / La Voz

Su estampa de futbolista solo es comparable a la de los más grandes de la historia del Almería, ya que jugó cuatro temporadas en Primera División, dos de ellas en el Real Oviedo, y dejó su huella con un marcaje a Johan Cruyff en el Camp Nou para la historia. Llegó a competir en todas las categorías del fútbol español y con Juan Rojas saltaba del Plus Ultra al nuevo Almería que hizo Paco Góngora. De Las Chocillas al Estadio de La Falange y una tarde memorable en su carrera le cambió la vida para siempre. El Real Oviedo pagaba un traspaso millonario al Almería y pasó de Tercera a Primera en cuatro días y de jugar en tarquín a hacerlo en las mejores alfombras de LaLiga.

Maxi era un futbolista total que jugaba en el centro del campo. Tan equilibrado en lo táctico que abarcaba mucho campo y su fuerza física le hizo jugar de lateral con José María Maguregui en el Almería del ascenso y los dos años en Primera. Pocos salen como Maxi en la primera imagen de la desaparecida Agrupación Deportiva Almería y en la última. Era un tipo serio y riguroso. Hablaba claro dentro y fuera del campo. Uno de los jefes del vestuario. Siempre tuvo muy claro quiénes mandaban en el Almería y los que llegaban a golpe de talonario, para Maxi no eran seres superiores. Pasó por el fútbol como un señor y nadie entiende cómo no se aprovechó su conocimiento para las nuevas generaciones. Esto es Almería.

Aquel Plus Ultra de Regional Preferente

Lo de Maxi le viene de su padre y de su hermano que se llaman Maximino y así se quedó para siempre en las estampas del fútbol. Tuve la enorme satisfacción de aplaudirlo primero y conocerlo después. Tengo los cromos donde salía. Recortaba sus crónicas con el Real Oviedo y nunca olvidaré lo que me dijo cuando enterramos juntos al club de su vida: la AD Almería. Puedo contar que he visto correr por los campos a Rojas y a Maxi. Confieso que me se de carrerilla las alineaciones del Real Oviedo y todas en las que participó con la rojiblanca. Llegué a conocer a todos los que corrían por las Chocillas, aquellos domingos cuando el fútbol era a las once y media de la mañana ¡Vamos Maxi! Gritaba la grada y el Plus Ultra a ganar.

El día que Sabino Barinaga le echó el ojo

El Almería de la temporada 1973-74 fue uno de los mejores de todos los tiempos y segundo en la Liga hizo un papelón en la Copa del Rey eliminando a Marbella y Linares, los jienneses de Segunda, y les tocaba el Real Oviedo entrenado por un sabio del balón. Como se jugó en enero y no había iluminación homologada por la Federación, se disputó a las tres y media de la tarde. 

Las empresas dieron permiso a los trabajadores y aquella tarde Maxi lo bordó. Ganó el Almería 2-1 y el Real Oviedo también. Barinaga dijo que quería al número… Le tocó la lotería al virgitano que pasó del tarquín al Estadio Insular de Las Palmas para debutar en Primera División. Se montaba un 'pollo' sin precedentes por el dinero de la operación. Eso quedaba en Almería, porque Maxi volaba por la Liga de las Estrellas. Fueron cinco temporadas en Oviedo y seis en el club de su vida.

El más feliz viendo a toda Almería botando

Me contaba Maxi las más bellas historias del equipo de mi vida. Yo era el socio 520 y aplaudía a todos, pero especialmente a aquellos que vi pasar del Plus Ultra al Almería, casi todos. Hay cosas que me callo porque no quiero molestar, pero esto sí lo cuento y los que le conocieron saben que es verdad. El vestuario del Almería era una familia. Siempre se dijo, pero lo que pocos contaron fue el por qué de ello. Un día viendo un partido de ‘futbito’ en las pistas de la Avenida del Mediterráneo me daba la clave del éxito de la Agrupación. 

El núcleo duro del vestuario lo tenía claro: el que venga “que pase por el aro”. Les explico. Era una forma que tenían de prestigiar a los almerienses y a aquellos que venían remando desde Tercera. Siempre hemos sido muy dados en esta tierra a sobrevalorar lo de fuera y lo nuestro dejarlo de lado. Maxi, siempre lo tuvo claro porque hubo fichajes de talonario que no sudaban la camiseta y se rebelaba contra ellos. Si yo les contara todo lo que me decía de algunas figuritas… Estoy muy triste, se lo he dicho a Ana, su mujer. Su hija Ana Belén fue compañera en LA VOZ de Almería. Un beso para ella y su hermano José. Yo quería mucho a Juan Rojas pero mi Maxi y mi Goros que no me los toquen en el Cielo.

In memoriam: Simón Soler Castaño, exprofesor del Instituto de Vera

Manuel León
Periodista

Cuando eres adolescente, el Instituto es el centro del mundo. El de Vera era y es uno de ellos. Entonces se llamaba Instituto Nacional Mixto-Comarcal y estaba situado en una recta interminable a orilla de la carretera hacia Garrucha.

Clases arriba, clases abajo, anárquico, como nuestra edad, como el acné que festoneaba nuestras mejillas, el edificio estaba gobernado por entrañables profesores como Juan Blas, don Manuel Martínez, don Manuel Caparrós, el Físico, la Muñeca, Juan Pasivo, Leopoldo, doña Angela Cervantes, José Caparrós el filósofo, Antonio Molina, Juan Luis el Cordobés o Juan García Latorre. Además del recordado conserje Blas, que también mandaba, con su bigote de cabo chusquero, que cobraba a duro el trago de agua de botijo fresco y a dos el cubito de naranja de la nevera pinchado con un palillo.

Simón Soler Castaño / La Voz

En ese ambiente de apuntes apresurados y humo de Ducados, emergía la figura del profesor don Simón Soler, un hombre con aspecto de ser muy de campo donde los tontos escasean, oriundo de la huerta de Antas, donde nació, donde se crio entre hierba y naranjos. Tenía, como digo, trazas de campesino don Simón, con el rostro a surcado como una fanega recién labrada. Pero, desde el primer día, había algo en el -en su forma natural de hablar, en su forma llana de dirigirse a nosotros, en su campechanía -que nos fascinaba. Nos daba Dibujo Técnico y Naturales y sabíamos que en otros cursos también había impartido Matemáticas y Física. No en vano, a pesar de que aún no era muy mayor, era uno de los decanos del Centro.

Era profesor por vocación, por convicción franciscana, pero también ingeniero y llegó a catedrático, el primero de su pueblo argárico, junto a Tadea Fuentes, alumna de Celia Viña. Pero a pesar de su brillantez, era sencillo como una higuera. Y riguroso. Y simpático: “Moza, a la pizarra”, “Si se me cae… parto una losa”. Don Simón fue alumno de la tercera generación en ese Instituto veratense, cuando se denominaba Instituto Laboral Fernando el Católico, el mismo en el que después fue durante 43 años profesor querido y respetado.

Una vez fueron a visitarlo a la clase tres alumnos suyos de tres generaciones: el abuelo Bartolomé, la hija Natalia y el nieto Miguel Angel. Empezó su andadura de enseñante en 1966, el año de las bombas de Palomares, y hasta su jubilación en 2008 pasó lista a 43 promociones de muchachos y muchachas de todos esos pueblos de la comarca: de Vera, de Antas, de Mojácar, de Garrucha, de Turre, de Los Gallardos, de Sorbas, hasta Carboneras, muchos de ellos conviviendo en el Internado que dirigía Juan Torres, que llegaban cada mañana en el Caito de Diego o en el Gusano que conducía Domingo. Cuando se jubiló -lo jubilaron- en El Palmeral, junto al Llano Mojigato, se dedicó a jugar al golf, a seguir con más atención al Real Madrid, su equipo del alma -fue presidente de la Peña Madridista de Vera- y quiso emprender la hercúlea tarea de escribir un cuaderno de vivencias en sus más de 40 años como maestro, que no llegó a cristalizar. Desde su ‘Rincón de Jubilado’ escribía comentarios de vez en cuando en las redes sociales, siempre con su escepticismo rural. Era correligionario de Pepe Mújica y adepto a las páginas de Valle Inclán y “ni monárquico ni republicano, sino todo lo contrario”.

Aunque su vida transcurrió entre sus inviernos en Vera y sus veranos en Las Ventanicas de Mojácar, el alma de labriego de don Simón pertenecía a la huerta verde de Antas, donde vio la luz primera, donde descansará para siempre este apreciado profesor que empujó en 40 años a más de 2.000 adolescentes levantinos a ser un poco mejores.

En este tiempo en el que tanto cuesta tremolar la bandera de profesor, en el que la autoridad del maestro está siendo tan menoscabada por Google o por el ChatGPT o por la insolencia de algunos padres y alumnos, se va este antuso; este don Simón Soler Castaño con 86 años bien cosechados; esta leyenda de la pizarra y el cartabón, que será ya para siempre un recuerdo compartido en la comarca. 

La piel del Paseo de Almería

Ignacio
Ortega

El Paseo de Almería, esa arteria central antes dominada por el ruido de los motores, poco a poco se despoja de su piel antigua. Su eje vital se está transformando en una promesa verde. Ya no parece una calle más, sino un lienzo abierto, donde la memoria del asfalto cede ante un espacio que busca reconciliarse con su pasado.

Hasta hace poco, el tiempo corría por ese espacio inestable y poroso, percibido como una amenaza latente; ahora, un nuevo diseño urbano promete pausar el tiempo a través de bancos concebidos como puntos de anclaje, destinados a atrapar las conversaciones de los peatones, para que la vida cotidiana pueda desplegarse sin prisa.

El pavimento fluye como un río de piedra labrada desde la Puerta Purchena hasta un mar todavía invisible. Los árboles centenarios se integran en nuevas áreas verdes, con macizos florales y elementos ajardinados, formando una alfombra vegetal que da continuidad al paseo y a cada parterre abierto.

Sin embargo, en esta gestación, el parto está siendo doloroso. Si el Ayuntamiento no se refugiara tanto en su mayoría absoluta y escuchara con mayor atención a comerciantes y ciudadanos, se podrían haber evitado muchas de las quejas provocadas por el retraso de las obras, la sensación de abandono del Centro Histórico, el temor a que algunos escaparates queden ocultos tras un verde excesivo o parterres invasores de la peatonalidad.

Quizá en este nuevo Paseo, aún cubierto de polvo y de espera, esa belleza sirva para escuchar el latido de quienes lo caminan y llegue a convertirse en un lugar con memoria y alma, capaz de reconciliar el presente con su pasado histórico. Un auténtico salón social de la ciudad, donde la vida vuelva a encontrarse sin prisa y se recupere la intimidad del espacio compartido.

Queda por saber si las obras públicas que proyecta el ayuntamiento servirán para recomponer una ciudad fracturada tras veinte años de políticas conservadoras que premiaron el aislamiento -urbanizaciones blindadas, chalés como trincheras, centros comerciales, un coche por adulto y barrios cada vez más desconectados-, o si serán, una vez más, un decorado amable para preservar el individualismo y dejar, como escribió Italo Calvino en “Las ciudades invisibles”, una ciudad hecha, como los sueños, de deseos y miedos.

Las portadas de las cinco revistas semanales

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Ya están en los puntos de venta las revistas semanales. Cuatro de ellas (Lecturas¡Hola!Diez Minutos y Semana) salen los miércoles, mientras la revista Pronto se adelanta sobre sus compañeras y se pone a la venta los lunes. Estas son las portadas de esta semana: 






El ciberataque a Endesa

Asociación Española de Consumidores
Asescon

A lo largo de la mañana del día de ayer, desde Endesa se ha anunciado un importante ciberataque sufrido que ha posibilitado el acceso a la base de datos de la entidad con acceso a los DNI y los números de cuenta bancaria de los clientes.

Desde la Asociación Española de Consumidores pedimos que se blinde al máximo la seguridad de dichos datos con el fin de bloquear este acceso, cuestión que según la empresa ya se ha producido y les pedimos mayores esfuerzos para evitar que esto vuelva a suceder en el futuro.

Además, se ha señalado que la naturaleza de la información comprometida no permite realizar operaciones en las cuentas bancarias de los clientes, lo que limita el potencial de daño pero aun así, desde la Asociación Española de Consumidores pedimos a los consumidores que estén atentos a sus cuentas por si se produjeran cargos o movimientos de su dinero de manera indebida o bien reciben en los próximos meses supuestas llamadas comerciales que puedan ser fraudulentas al haber obtenido estos datos tan sensibles que pueden ser objeto de fraudes.

Desde la Asociación Española de Consumidores lamentamos la situación que se ha generado y hemos echado en falta una comunicación e información por parte de la empresa a las asociaciones de consumidores en tanto que entendemos que una situación tan gravísima debería haber tenido por lo menos algún tipo de contacto y explicación a los representantes de los usuarios de este servicio, cuestión que no ha sucedido y que viene a incidir en la falta de apuesta por el Consumo en Positivo de esta empresa.

La Asociación Española de Consumidores trabajará este año sobre estas cuestiones de ciberseguridad que afectan a las empresas pero que inciden, indudablemente, en la seguridad de los datos de los consumidores. Para ello, se realizarán jornadas, cursos y campañas que consideramos más que necesarias dada la situación actual.

Francisco Laynez Bretones: “No hay riesgo al consumir alimentos procedentes de Palomares"

Antonio Torres
Periodista

Esta tarde se presenta en el Colegio de Médicos Almería un libro oportuno bajo el título Las bombas de Palomares 60 años después. El libro está escrito por el doctor e investigador Francisco Laynez Bretones (Almería, 1962), actualmente jefe de sección de Medicina Interna en el Hospital Universitario Torrecárdenas. Las conclusiones más importantes son que no hay riesgo de consumir alimentos o pescados procedentes de Palomares ya que el plutonio no es soluble en agua y no pasa a la cadena alimenticia. “Es casi seguro que no hay riesgo de enfermar por culpa del material radiactivo liberado por las bombas”.

Francisco Laynez Bretones / A. Torres

A las 11.22 de la mañana del 17 de enero de 1966 un bombardero norteamericano colisionó violentamente con un avión nodriza en Palomares, liberando accidentalmente cuatro bombas. Tres de ellas fueron localizadas rápidamente, pero dos se rompieron y liberaron plutonio radiactivo. La cuarta bomba cayó al mar y tardó 80 días en recuperarse. El modesto pescador, radicado en Águilas, Francisco Simó Orts (Serrallo, Tarragona, 1928-2003), Paco el de la bomba, localizó el sitio exacto, inmediaciones de Villaricos, donde había caído la cuarta bomba después de que la flota norteamericana no consiguiera determinar su paradero. El pescador, que trabajó y está enterrado en Águilas, fue condecorado por Estados Unidos en un acto celebrado en Madrid. Simó Orts mostró en varias ocasiones su descontento al considerar que los norteamericanos no habían cumplido su compromiso de recompensarle económicamente por el descubrimiento. Años después, mientras seguía saliendo diariamente en busca de camarones a bordo de otro barco, el Noruego III, declaró a El País: "Vi cómo chocaban dos aviones y otros dos salían sin daño. La bomba cayó con paracaídas, a unos 20 metros. También vi otro objeto, que resultó ser la caja negra. Tuve que hacer una maniobra que me abrió una vía de agua. Inmediatamente avisé a la costera de Alicante". Simó que pasó varias veces por Almería y durante algunos aniversarios fue entrevistado y también recordó: “Durante 81 días salí a la mar con los americanos. Me pagaban 8.000 pesetas por jornada, algo más de lo que conseguía pescando. Lo repartía con mis tripulantes”. La peligrosa bomba fue izada finalmente el 7 de abril de 1966. Había permanecido sumergida a 750 metros, donde Simó había señalado siempre y no detectaban los aparatos. El extinto periódico Línea de Murcia organizó una cuestación entre sus lectores para conseguir la compra de un barco que sustituyera al que Simó tenía hasta entonces y que había quedado averiado tras el incidente. Todos los medios y revistas como Life, Paris Match o Le Soir Illustré desplazaron a periodistas para entrevistarle. 

La duquesa de Medina Sidonia acudió al pueblo y terminó en la cárcel. Y el general Velarde descubrió cómo fabricar una bomba atómica. Mientras, los vecinos de Palomares sufrían para vender sus tomates y pescados. Y empezaron a controlar su salud en el controvertido Proyecto Indalo, rememora Laynez en su libro, editado por la Universidad de Almería. El autor se acercó al tema Palomares por su paso como jefe de servicio en el Hospital la Inmaculada de Huércal Overa donde tomó contacto directo con las familias de la barriada de Cuevas del Almanzora, adscritas a dicho hospital.  Laynez denuncia que pese a caer cuatro bombas, dos de las cuáles liberaron plutonio, no existe un informe riguroso, lo que provoca cierta confusión en un tema tan delicado en el que no conviene hacer demagogia. Lamenta que no hay un estudio amplio y detallado. “El informe definitivo no está porque para ello haría falta un estudio epidemiológico para ver si ha aumentado el cáncer por culpa del plutonio, destaca el doctor Laynez que reitera: “Me ofrecí en 2004 a la Escuela Andaluza de Salud Pública (EASP) con sede en Granada de la Junta de Andalucía. Cuando se creó este organismo, se convocó a una serie de médicos e investigadores para hacer este tipo de estudio. Hubo una reunión, sin conclusión. Después me dieron larga que si había controles en Madrid que hubo varios informes, pero, es sorprendente y reitero no hay un informe concluyente definitiva después de 60 años”.

Dado que hay decenas de libros, denuncias de ecologistas, reportajes periodísticos, documentales y trabajos para revistas especializadas de todo el mundo, Francisco Laynez, marca con su trabajo una relación directa con sus enfermos y familias de la zona afectada de Palomares, Villaricos, Cuevas y Vera: “Aporto la visión humana, no solo de los personajes relevantes, sino de la gente de Palomares. En el periodo 2004-2011, estuve de jefe de servicio de medicina interna del Hospital La Immaculada de Huércal Overa y eso me permitió entrar en contacto con la ciudadanía. Me fueron aportando testimonios y documentos del momento trágico. Hasta ahora los libros estaban centrados en los hechos y con este trabajo aporto visiones humanas”.

The New York Times llevó a portada el 20 de junio de 2016 un reportaje en el que afirmaba que había localizado a 40 militares que realizaron la limpieza de Palomares, y 21 de ellos padecían cáncer. Las investigaciones posteriores obligaron a Estados Unidos a reconocer el accidente termonuclear de Palomares supuso un riesgo radiactivo para sus militares. 

Reitera que ha habido decenas de trabajos llevados a cabo por profesionales como el de Antonio Martínez Pinilla que ejerció en Atención Primaria de Turre en los años ochenta. “Realizó a pulso varios trabajos comparativos que son referentes. Se demostró tras un estudio muy laborioso, en colaboración con varios colegas de la Facultad de Medicina de Murcia que no había más enfermos de cáncer en Palomares que en otras barriadas”. Laynez muestra su agradecimiento especial para varios compañeros de Torrecárdenas. “Como el médico internista Ginés López Martínez, que me ofreció decenas de informes, y para el urólogo José Luis Soler, a los que denomino cariñosamente los niños de Vera”. “De la parte médica, quiero destacar que uno de los pocos trabajos publicados sobre la salud de los habitantes tuve el privilegio de publicarlo en la segunda revista científica de España en 2017, Revista Clínica Española, bajo el título Cincuenta años del accidente nuclear de Palomares.

La presentación del prólogo del libro, editado por la Universidad de Almería, es de José Herrera, autor del largometraje documental Operación Flecha Rota y de Accidente nuclear en Palomares. Consecuencias (1966-2016), obras de referencia, quien tiene en edición otro libro sobre Palomares.