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La CNMC advierte a Sofía Suescun, Tamara Gorro y Lola Lolita por publicidad encubierta

Alba Haro
@opinionalmeria

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha puesto bajo el foco a cinco conocidos creadores de contenido por difundir mensajes publicitarios en redes sociales sin identificarlos de forma suficientemente clara ante sus seguidores. Entre los afectados figuran la influencer y colaboradora televisiva Sofía Suescun, la creadora de contenido Tamara Gorro y la popular tiktoker Lola Lolita, además de Peldanyos y Samantha Vallejo-Nágera.

Sofía Suescun en Telecinco

Las actuaciones del organismo regulador se iniciaron tras varias denuncias presentadas por la Asociación de Usuarios de la Comunicación (AUC), que alertó de posibles incumplimientos de la normativa audiovisual en publicaciones difundidas a través de redes sociales.

¿Qué ha detectado la CNMC?

Según la resolución difundida por Competencia, los influencers promocionaban productos y servicios -desde tarjetas bancarias hasta complementos alimenticios, ropa, establecimientos de restauración o contenidos audiovisuales- sin incorporar dentro del propio vídeo una advertencia clara y visible de que se trataba de contenido publicitario.

La CNMC considera insuficientes algunas fórmulas utilizadas habitualmente por los creadores de contenido, como incluir expresiones en inglés del tipo "ad", presentarse como "embajador" de una marca, utilizar únicamente las herramientas de etiquetado de las plataformas o añadir etiquetas como "#publi" fuera del propio vídeo. A juicio del regulador, la identificación debe aparecer integrada y de manera visible en el contenido audiovisual para que cualquier usuario pueda reconocer inmediatamente que está ante una comunicación comercial.

El criterio interpretativo aprobado por la CNMC en junio de 2025 establece precisamente que términos como "publicidad" o "publi" deben mostrarse de forma clara dentro del vídeo.

No hay sanción, pero sí un requerimiento formal

A diferencia de lo que ocurre en un procedimiento sancionador, la CNMC no ha impuesto multas a los cinco influencers. El organismo ha optado por emitir un requerimiento formal para que adapten su comportamiento a la normativa vigente. La razón es que los contenidos analizados fueron publicados antes de que el criterio interpretativo quedara consolidado en 2025.

En la práctica, la medida supone una advertencia oficial: Competencia comunica a los afectados que su forma de identificar la publicidad no se ajusta a las exigencias legales y les exige que corrijan esa conducta en futuras publicaciones.

El caso particular de Sofía Suescun

La resolución incorpora además una consideración específica respecto a Sofía Suescun. La CNMC concluye que una de sus publicaciones incluía afirmaciones sobre supuestos beneficios para la salud de un complemento alimenticio que no estaban autorizadas por la normativa europea, por lo que el contenido fue considerado publicidad ilícita.

El organismo recuerda igualmente que los influencers están sometidos a las restricciones propias de la publicidad sanitaria, entre ellas la prohibición de utilizar testimonios de personajes famosos para promocionar determinados productos relacionados con la salud.

El precedente de Lola Lolita

Otro de los aspectos más relevantes de estos expedientes afecta a Lola Lolita. La creadora defendió que una de sus publicaciones no debía considerarse publicidad porque no había recibido contraprestación económica ni existía contrato con la marca.

Sin embargo, la CNMC rechaza esta interpretación y sostiene que una comunicación puede tener carácter comercial aunque no exista pago directo. Si el contenido contribuye a promocionar una marca o un producto, puede ser considerado publicidad y debe identificarse como tal.

¿Qué puede ocurrir si reinciden?

Aunque en esta ocasión la CNMC ha optado por una actuación pedagógica y preventiva, la situación podría cambiar en caso de reincidencia.

El requerimiento sirve como precedente formal y deja constancia de que los influencers conocen ya cuál es la interpretación del regulador sobre la identificación de contenidos comerciales. Si en el futuro persistieran las mismas prácticas, la CNMC tendría más argumentos para abrir procedimientos sancionadores por incumplimiento de la Ley General de Comunicación Audiovisual.

En ese escenario, las conductas podrían derivar en expedientes con sanciones económicas, cuya cuantía dependería de la gravedad de la infracción y de las circunstancias concretas de cada caso. La advertencia lanzada esta semana supone, por tanto, una llamada de atención que marca una línea roja para el sector de los creadores de contenido en España: la publicidad en redes sociales deberá ser claramente reconocible para los usuarios y no podrá camuflarse como una recomendación espontánea o una opinión personal.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluzas:




Borja Terán estalla contra la crítica fácil de Telecinco

Tania Artajo
@opinionalmeria

Desde hace muchos meses, Telecinco mantiene una campaña sistemática de descrédito contra Rocío Carrasco. Programas de la cadena han dado tribuna casi ininterrumpida a Gloria Camila Ortega, Rocío Flores, Amador Mohedano, Raquel Mosquera, Rosario Mohedano y otros rostros afines para convertir a la hija de Rocío Jurado en blanco permanente de reproches. La última andanada ha llegado con motivo del homenaje que la asociación Cultural “RJ La Más Grande”, presidida por Gloria Camila, organizó en Chipiona con ocasión del aniversario del fallecimiento de La Más Grande.

'20 Minutos' recoge el momento de Telecinco

Rocío Carrasco no ha asistido a ninguno de estos actos. Las razones son públicas, conocidas y comprensibles para cualquiera que haya seguido el caso con un mínimo de rigor. Sin embargo, los magacines de la cadena insisten en presentar esa ausencia como un enigma inexplicable y ceden el micrófono a sus opositores para que la condenen con argumentos que no pasarían de un patio de colegio. El objetivo no es informar: es reforzar la imagen de Rocío Carrasco como “mala hija”, “mala madre” y, en definitiva, mala persona.

En el programa de Joaquín Prat El Tiempo Justo, Gloria Camila Ortega volvió a explayarse en esa línea. Justo al dar paso a El Diario, Jorge Javier Vázquez recogió el testigo con una frase rotunda: “Yo soy pro Rocío Jurado y pro Rocío Carrasco”. Fue un golpe seco, directo y valiente. Un guantazo digital no solo a la invitada y al presentador, sino a toda la estrategia de descrédito que la cadena ha mantenido durante demasiado tiempo.

Quien mejor ha sabido leer y contextualizar este momento es el crítico televisivo Borja Terán, uno de los analistas más respetados del panorama español. En su artículo publicado en 20 minutos bajo el título El guiño de Jorge Javier a Rocío Carrasco: el amigo que no te abandona cuando eres la crítica fácil, Terán desmonta con precisión quirúrgica la mecánica del linchamiento mediático.

Terán escribe: “Jorge Javier Vázquez coge el testigo de El Tiempo Justo con un cántico que despierta al espectador que queda frente a Telecinco. […] No se puede morder la lengua ante las palabras de Gloria Camila. […] Siempre se repite la misma pregunta: la ausencia de Rocío Carrasco de otro de los tantos homenajes realizados por la familia. Y asoma el rencor disfrazado de indiferencia. Y, entonces, incluso es fácil comprender el motivo de que Carrasco no acuda a estas liturgias. No es fácil estar con los que no paran de criticarte mediáticamente”.

El crítico subraya además el doble rasero machista que impregna estos debates: “La fórmula del corazón añojo, que tantos reprodujeron, señalaba como ‘mala hija’ o ‘mala madre’ o ‘mala mujer’ a alguien a sabiendas que no iba a entrar en el juego. Siempre colocando el foco en las mujeres, por cierto. Ellas, a la mínima ‘malas madres’. Ellos, sacan un segundo al hijo a pasear y ‘padrazo’”.

Borja Terán recuerda el impacto del documental Rocío, contar la verdad para seguir viva, donde por primera vez se dio voz a Rocío Carrasco tras casi dos décadas en las que otros hablaban por ella. Aquel programa fue un éxito rotundo y puso en evidencia las malas prácticas de buena parte de la prensa rosa. “Telecinco disparó las audiencias con este programa que, también, dejó en evidencia malas prácticas de los shows del cuore, Sálvame y Aquí hay tomate incluidos”, apunta.

Y concluye con una reflexión que debería hacer sonrojar a más de uno en la cadena: “Rocío Jurado estaba por encima de todos estos programas de rumorología. Porque iba por delante. Sus canciones fueron himnos de liberación que no todos comprendían a la primera. Sus actuaciones eran hábiles para dar la vuelta como un calcetín a la tradición hasta convertirla en modernidad. Tanto que hay enfoques de programas que parecen más antiguos hoy que las propias canciones de Rocío Jurado ayer. Siempre intentando enquistar el sentimiento de culpa. Cuando Rocío Jurado enseñó los peligros de aguantar a los que te hacen sufrir”.

Jorge Javier Vázquez, en un gesto de coherencia y valentía, ha dicho en voz alta lo que muchos piensan en silencio. Borja Terán lo ha plasmado con maestría en su columna. Mientras tanto, Telecinco sigue anclada en una fórmula agotada de confrontación y victimización selectiva. Quizá sea el momento de que la cadena se pregunte si realmente quiere seguir siendo ese espacio donde la crítica fácil sustituye al periodismo y donde el rencor encuentra micrófono asegurado. Rocío Carrasco, como su madre, ya demostró hace tiempo que sabe estar por encima de todo eso.

 


El Zapillo como frontera

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Algunas malas noticias caben en un sobre. El burofax que recibió Manuela Osorio anunciaba el final de su contrato de alquiler. Lo leyó sosteniéndose contra la mesa, mientras sus hijos pequeños, junto a la abuela, veían la televisión en el salón.

Dos empleos precarios mantienen a su familia en una ciudad que a Manuela empieza a serle extraña. Limpia mañanas y tardes en una rutina de ausencias, sin ayuda del padre, pese a la resolución judicial. Su hogar se apuntala sobre una aritmética imposible. Cada fin de mes, los recibos que llegan abren nuevas grietas en un ejercicio de resistencia económica.

Durante años aquel piso fue el lugar donde Manuela sostuvo a una madre sin pensión no contributiva y a dos hijos en edad escolar. Allí construyó una rutina de trabajo, cuidados y renuncias. Tras agotar todos los plazos, tendrá que dejar la vivienda de El Zapillo el próximo otoño porque el propietario quiere reformarla para dedicarla al alquiler turístico. Desde que recibió la notificación, cada día tiene algo de despedida.

El Zapillo siempre fue la frontera amable entre la ciudad y el mar. Un barrio popular donde convivían jubilados, familias trabajadoras y veraneantes. Pero las fronteras cambian con el tiempo. Ya no separan la tierra del agua, sino a quienes pueden permitirse vivir junto al Mediterráneo de quienes empiezan a ser expulsados hacia otros barrios.  Ningún barrio cambia de un día para otro. Primero suben los precios. Después llegan las renuncias. Finalmente llegan las despedidas. La frontera ya no está en la playa. Está en el precio del alquiler.

Ahora en El Zapillo, cada casa que cambia de uso desplaza en silencio a familias enteras. Donde antes había ventanas encendidas todo el año, empiezan a aparecer códigos de acceso, maletas con ruedas y terrazas que cambian de ocupantes.

Se ha acabado el tiempo de la vida de portal y las conversaciones en las tiendas de siempre. Ya nadie conoce al vecino de enfrente porque mañana será otro. Las cerraduras electrónicas sustituyen a los saludos.

Se va el olor a guiso que escapaba por los patios y la costumbre de dejarse las llaves al vecino. Se va también esa complicidad invisible que hacía del barrio un pueblo. El Zapillo sigue frente al mar. Lo que empieza a aparecer en la frontera es la soledad.

Las portadas de las cinco revistas semanales

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Ya están en los puntos de venta las revistas semanales. Cuatro de ellas (Lecturas, ¡Hola!, Diez Minutos y Semana) salen los miércoles, mientras la revista Pronto se adelanta sobre sus compañeras y se pone a la venta los lunes. Estas son las portadas de esta semana: