Las portadas de los tres periódicos de Almería
Contenedores nauseabundos
La ciudad de Almería, que debería brillar en verano por su belleza mediterránea, está siendo empañada por un problema que lleva muchos años sin resolverse: la gestión de residuos. Los contenedores de basura han sido históricamente una fuente de descontento entre los vecinos y lo siguen siendo.
No es de extrañar que, al pasear por nuestras calles, uno se encuentre con contenedores rotos, sucios y malolientes y con pedales que no funcionan. El pasado 1 de febrero, entró en vigor el contrato millonario con la empresa Urbaser.
La alcaldesa nos prometió una revolución en el servicio de recogida de basura. Sin embargo, seis meses después, ¿qué cambios hemos visto? Es verano, y con las altas temperaturas, el olor que emana de los contenedores se vuelve insoportable. Muchos vecinos se ven obligados a usar guantes y mascarillas para realizar la simple tarea de tirar la basura.
Una vez más la falta de acción y compromiso de la alcaldesa, María Vázquez, permite que el estado de los contenedores siga siendo deplorable. La inversión de 11,78 millones de euros anuales en el servicio de recogida no se ha traducido en mejoras visibles, y el descontento de los vecinos sigue creciendo.
La promesa de reemplazar todos los contenedores en julio ha quedado, como todo, en titulares. Y mientras tanto, el Ayuntamiento continúa pagando sumas astronómicas a la empresa contratada, sumas que se verán reflejadas en el aumento de la tasa de basura, que se va a duplicar en muchos barrios.
La situación es especialmente crítica en zonas turísticas como El Zapillo y el Casco Histórico, donde la imagen de la ciudad se ve gravemente afectada. Es urgente que la alcaldesa priorice el cambio de contenedores, ya que no podemos permitir que su mala gestión siga perjudicando tanto a residentes como a visitantes.
Tras más de dos décadas de gobiernos del PP en el Ayuntamiento de Almería, es evidente que nuestra ciudad necesita un cambio de rumbo político. La falta de compromiso con las verdaderas necesidades de los almerienses está dejando a nuestra ciudad estancada y a los vecinos en el olvido.
Gloria Camila no denunciará a su hermana Rocío por 'La Más Grande'
Nada más conocerse que Movistar Plus+ iba a
estrenar la serie documental La Más Grande, coproducida por Rocío
Carrasco, su hermana Gloria Camila Ortega acudió con rapidez a los programas de
televisión en los que colabora para anunciar que había dado instrucciones a su
abogado con el fin de analizar minuciosamente los cuatro episodios. Su intención
era comprobar si existía algún contenido que pudiera justificar una demanda
contra su hermana. "Yo también soy su hija", afirmó entonces en
referencia a Rocío Jurado.
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| Gloria Camila Ortega / Telecinco |
Aquellas declaraciones tuvieron una notable
repercusión mediática, aunque Rocío Carrasco nunca otorgó especial importancia
a la advertencia. De hecho, se limitó a sugerir a su hermana que esperara a ver
la serie antes de realizar afirmaciones que consideraba precipitadas.
Una vez emitidos los cuatro capítulos, la conclusión del abogado de Gloria Camila ha sido clara, según ha podido saber La Opinión de Almería: no aprecia fundamento jurídico alguno para presentar una denuncia contra Rocío Carrasco. Es decir, no existe, a su juicio, causa legal que sustente la acción que inicialmente pretendía emprender. Conviene recordar que la última denuncia interpuesta por Gloria Camila Ortega fue contra su expareja Kiko Jiménez. Aquel procedimiento terminó archivado y, además, la hija de Rocío Jurado fue condenada al pago de las costas procesales. Las denuncias sin fundamento a veces cuestan dinero.
Uno de los principales argumentos esgrimidos por Gloria Camila para justificar la posibilidad de una demanda era la utilización de un supuesto manuscrito de Rocío Jurado, presentado como uno de los hilos conductores de La Más Grande. Sin embargo, según el criterio del abogado, ese extremo tampoco ofrece recorrido judicial, ya que el manuscrito nunca aparece reproducido de forma caligráfica en la serie, sino únicamente mediante citas textuales. En consecuencia, considera que no resulta viable fundamentar una denuncia sobre un documento cuya existencia material, además, no ha quedado acreditada públicamente. Rocío Carrasco ha asegurado que ese manuscrito -que no diario- le fue entregado por su madre junto a fotografías de su padre antes incluso de que Gloria Camila y José Fernando fueran adoptados. En algunos programas de Telecinco se ha puesto en duda la existencia de ese manuscrito.
La pantalla que aliviaba el calor
El otro día fui a las Terrazas de cine de Aguadulce. Llegué con tiempo, pero antes de sentarme ya había saludado a varios amigos, a vecinos a los que hacía meses que no veía y a conocidos con los que siempre prometes tomar un café “cualquier día”. Cuanto más miraba alrededor, más rostros familiares encontraba.
Lo sorprendente no era la
película, sino aquel espacio. Había allí más conversaciones que en la Plaza
Vieja, más reencuentros que en La Rambla. Para volver a encontrarme con mi
gente había tenido que salir de Almería. Aquella noche la película era casi una
excusa; lo importante ocurría antes de que empezara.
Si en la capital quedara un
cine de verano, el calor de agosto seguiría combatiéndose al aire libre, entre
pipas y una pantalla blanca. La televisión primero, la especulación después y
ahora el “streaming” fueron llevando ese ocio al salón de casa.
Pocas capitales parecen tan
diseñadas para la vida nocturna como Almería. Cuando el calor sigue apretando
tras la puesta de sol y la humedad vuelve el aire pegajoso, la gente sale a
buscar la brisa del mar. Entonces el Paseo Marítimo se llena, los niños apuran
el tiempo entre gritos y nadie parece tener prisa por acostarse. El clima
empuja a la calle. Por eso resulta difícil entender que hayamos renunciado al
único espacio que convertía esa desbandada nocturna en una costumbre diaria.
Los cines de verano, como los
conciertos, forman parte de esa tradición de encuentros donde importa tanto la
película como volver a encontrarse con otros.
Entre los años cincuenta y
setenta, Almería llegó a contar con varios cines de verano que formaban parte
del paisaje cotidiano de la ciudad. El
Cine Terraza del Paseo, el Liszt, el Imperial, en el Zapillo, o el Roma, en
Ciudad Jardín, eran algunos de aquellos refugios donde los almerienses buscaban
la brisa de la noche. En las noches de verano eran tan habituales como quedar
en el Paseo o terminar el día con un baño en la playa del Zapillo. Quienes los
vivieron todavía hablan de ellos con una nostalgia que no parece haber
envejecido.
No llegué a conocerlos, pero
imagino que el rumor del proyector, el calor de la noche y el murmullo de los
vecinos no serían muy distintos de los que aún se viven en La Alameda de Jaén o
en el Coliseo San Andrés de Córdoba.
No eran espacios idílicos.
Había gallinero, ruido de la calle colándose entre los diálogos y el haz
luminoso del proyector atravesando la penumbra entre polillas. Pero allí se
encontraba el barrio. El cine de verano nunca fue solo una pantalla. Allí coincidían
vecinos que durante el resto del año apenas se cruzaban.
Aquella noche tuve la
impresión de que la demanda seguía ahí, esperando un lugar donde encontrarse.
Los almerienses están deseosos de ocupar butacas de hierro bajo las estrellas.
Lo que falta no son espectadores, sino la decisión de ofrecerles un cine al
aire libre de junio a septiembre. No hablo de los ciclos intermitentes que el
Ayuntamiento programa para rellenar la agenda estival, sino de un lugar estable
que vertebre y haga comunidad.
Hay toda una generación que
está creciendo sin saber lo que es ver una película en penumbra mientras entra
la brisa marina y se escucha la risa compartida de doscientas personas. Hoy
muchas películas empiezan y terminan en el sofá, sin nadie con quien comentarlas
al salir. Devolver a la ciudad una terraza de verano es enseñar a los jóvenes
que la cultura se vive compartiéndola, se comenta al salir y se recuerda en
compañía.
Proteger este modelo no es
añoranza rancia; es política urbana básica. Nadie pide recuperar la Almería de
hace sesenta años. No haría falta una gran inversión pública. Bastaría
habilitar un espacio estable y sacar su gestión a concesión, como ocurre con otros
muchos equipamientos municipales. ¿Por qué no transformar un solar en desuso,
como el del antiguo recinto ferial, hoy infrautilizado, en ese cine de verano
permanente?
Ninguna plataforma puede
ofrecer lo que ocurre cuando doscientas personas se emocionan a la vez bajo una
pantalla al aire libre. Quizá eso sea, también, un cine de verano: una excusa
para volver a encontrarnos.
Cuando terminó la sesión, la gente se levantó sin prisa. Unos comentaban la película; otros retomaban la conversación que habían dejado a medias antes de empezar. Durante unos minutos pensé que lo mejor de aquella noche no había ocurrido en la pantalla, sino entre las butacas.
Isabel Pantoja pierde su pleito con Hacienda
La Audiencia Nacional ha desestimado los recursos presentados por Isabel Pantoja contra las liquidaciones del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) de los ejercicios 2009 y 2010, confirmando una deuda tributaria superior a los 700.000 euros, según ha informado el diario El País.
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| Isabel Pantoja, en Telecinco / Mediaset |
En dos sentencias dictadas el 26 de junio por la Sala de lo Contencioso-Administrativo, el tribunal avala el criterio de la Agencia Tributaria. Esta sostenía que la cantante canalizó ingresos profesionales —derivados de conciertos, grabaciones discográficas, actuaciones y entrevistas— a través de dos sociedades patrimoniales de las que controlaba casi la totalidad del capital. Según el fisco, esas operaciones se facturaron por importes inferiores al valor de mercado, lo que le permitió obtener una rebaja fiscal.
Concretamente, Hacienda reclama 438.045,20 euros por el IRPF de 2009 y 264.978,75 euros por el de 2010. El tribunal también confirma las sanciones impuestas por las irregularidades detectadas, aunque su cuantía exacta no ha trascendido.
Pantoja había alegado, entre otros motivos, la prescripción de las actuaciones por dilaciones en la inspección y cuestionaba la valoración de las operaciones, al entender que no se tuvieron en cuenta los beneficios de las sociedades. La Audiencia Nacional rechazó estos argumentos. Los magistrados consideraron que parte de los retrasos eran imputables a la propia artista y que los servicios facturados eran “personalísimos”, por lo que los ingresos debían imputarse directamente a ella y no a las sociedades, que no aportaron un “valor añadido” relevante.
Estas deudas aún no son firmes: la cantante dispone de un plazo para recurrir ante el Tribunal Supremo. Por esa razón no figuran en la última lista de grandes morosos de la Agencia Tributaria (con datos a 31 de diciembre de 2025), en la que Isabel Pantoja ya aparece con un pasivo de 1,27 millones de euros.
El conflicto con Hacienda se remonta a más de una década y se suma a otros problemas patrimoniales de la artista, incluidos embargos relacionados con la finca Cantora. El diario El País destaca que este nuevo revés judicial se enmarca en la larga disputa fiscal de Pantoja con la Administración.
El comunicado íntegro de Isabel Pantoja
"Ante la notificación de dos sentencias
judiciales en los litigios mantenidos con la Agencia Tributaria, desde el
gabinete de comunicación de Isabel Pantoja queremos precisar lo siguiente: El
importe referido en dichas resoluciones forma parte de la deuda que la artista
ya mantenía reconocida con la Agencia Tributaria, como este organismo hizo
público recientemente en su informe anual.
Dicha cantidad económica se encuentra ya perfectamente
garantizada con otros bienes de su propiedad.
Una vez sea estudiada la sentencia por el nuevo equipo jurídico de la artista, serán ellos los que valorarán si interponer o no recurso ante el Tribunal Supremo".









