Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Cajamar se desprende del hotel La Envía Golf


Manuel León
Periodista

➤➤➤ AzuLinehotels, una compañía hotelera con sede en Ibiza, es la nueva propietaria de La Envía Golf, el primer hotel de cinco estrellas que se construyó en Almería hace quince años. La operación de compraventa se ha cerrado esta misma semana entre  la cooperativa de crédito Cajamar, que desde 2010 atesoraba este complejo y la cadena balear que suma así 19 establecimientos. 

Hotel La Envía Golf (Loa)

Cajamar tomó el control sobre La Envía Golf en 2010, cuando el grupo inmobiliario Aguamar fue absorbido por Cimenta2, inmobiliaria creada por la entidad financiera para gestionar y poner en el mercado la cartera de inmuebles heredados de la crisis inmobiliaria. Desde entonces ha gestionado el hotel hasta encontrar una oferta sólida como la que se ha cerrado esta semana ante notario en Ibiza. El hotel, sobre el promontorio de La Envía, en Vícar, cuenta con un centro de Spa de 5.000 metros y un campo de golf de 18 hoyos sobre una parcela de  36 hectáreas.

La cadena AzuLine, presidida por José Antonio Cachón, ha confirmado que le hotel seguirá siendo operado bajo la marca independiente de Hotel Envía Almería Spa&Golf, como complemento de su oferta insular.
AzuLinehotels es una cadena ibicenca con más de 25 años de experiencia en el sector turístico de Baleares, donde cuenta con dos campos de golf y 18 hoteles y apartamentos en Ibiza, Mallorca y Menorca
La cadena ha transmitido también su conocimiento de  “lo emblemático que resulta este recinto turístico para toda la población almeriense, por eso que queremos contribuir a obtener la excelencia  del hotel, garantizando un servicio de cinco estrellas junto al gran equipo humano que hemos encontrado”. El último director del hotel, hasta hace unos meses que fue relevado por jubilación por uno interino por parte de Cajamar, fue Lázaro López, copropietario también del Hotel Catedral.

La sociedad La Envía fue constituida en 1989 por el empresario almeriense Francisco Mendoza Montero para la promoción de un complejo turístico y residencial, de la que fue presidente y consejero delegado.  Cuatro años más tarde, en 1993, se inauguró el campo de golf, del que fue gerente junto al resto de instalaciones José Luis Carrión, actual presidente del Grupo Carrida. 

El Hotel se construyó en 2004 promovido por la sociedad de Mendoza e inicialmente fue gestionado por la compañía Barceló y más tarde por Aguamar, Hoteles Playa y por último Vincci Hoteles, antes de tomar las riendas del negocio la propia cooperativa de crédito almeriense.

Desde entonces, el hotel siempre ha estado a la venta a la espera de una oferta sólida como la que se acaba de rubricar. Hasta ahora, ha salido adelante con sus instalaciones deportivas y de spa, amparado sobre todo en su marchamo de hotel para grandes celebraciones sociales

AzuLinehotels es una cadena ibicenca con más de 25 años de experiencia en el sector turístico de Baleares, donde cuenta con dos campos de golf y 18 hoteles y apartamentos en Ibiza, Mallorca y Menorca. Suma una plantilla de más de 1.000 trabajadores, siendo una de las principales cadenas hoteleras en Baleares, recibiendo en sus instalaciones cerca de un millón de huéspedes anuales. Con esta inversión, la familia Cachón da el primer salto a la Península. 

El proyecto de construcción de un campo de golf y un minicomplejo turístico en La Envía de Vícar, en ese paraje  de media  montaña en el camino a Enix, fue presentado a finales de 1992. Era en ese tiempo en los que aún estaban encendidas las ascuas de ese año pletórico y todas las autoridades del momento se dieron cita para enterarse de qué era lo que se iba a hacer allí, entre esos riscos deshabitados. Era gerente José Luis Carrión y presidente Francisco Mendoza y todo tenía una pinta exquisita, como una urbanización de lujo para residentes de todos los países de europa. Aún no era alcalde, aunque cueste trabajo creerlo, Antonio Bonilla, sino su antecesor Angel Fernández Galdeano.

El proyecto del emprendedor Mendoza cambió el paisaje, dio riqueza a la zona con una inversión de más de 5.000 millones de las antiguas pesetas. Ahora es ya una entidad de conservación plácida en medio de esas montañas, pero la sensación es que le ha faltado la última mecha, la del empujón definitivo.

Un lugar donde hallar la pax romana
El ideario almeriense, tiende a identificar el lujo con grandes ciudades como Londres o Nueva York; con míticos hoteles literarios como el Savoy o el Plaza, en cuyos salones brillaban, a través de la imaginación por las páginas leídas, la gomina de los caballeros y las sonrisas nacaradas de las damas. Almería, con altibajos, también tiene un hotel de esos que frecuentan las películas y las novelas de entreguerras, casi desconocido, aislado como un anacoreta, en las faldas de la Sierra de Gádor, solo a 15 kilómetros del Kiosko Amalia.

Allí emerge desde hace quince años,  junto al color de la tierra, el Hotel La Envía, como un promontorio frente al mar latino, frente a la vieja bahía de Bayyana. Uno saluda al botones de color de la puerta y entra en un elegante cinco estrellas presidido por una descomunal escalera renacentista de piedra natural; en el centro de la estancia un piano de cola y una librería de roble que guarda obras de Petrarca, de Dante, de Quevedo. 

En La Envía, como en todos los hoteles plácidos del mundo, hubiera podido escribir Conrad El corazón de las tinieblas, pero nunca se hubiera caído Sinatradel taburete del bar tras su séptimo dry martini, porque  nunca se habría hospedado en un sitio tan reposado. 

Amanece uno en sus habitaciones con el canto del cuco, o de la perdiz quizá, y estira los brazos mirando al cielo limpio y al horizonte de casas californianas que perimetran un campo de golf  majestuoso. En el bar cafetería, entre licores, resplandece un placa grabada con el apellido Murfield, quizá en honor a algún ilustre británico que visitó estos parajes, como antes lo hicieron Pedro Antonio de Alarcón o Gerald Brenan, a lomos de caballería.

La Envía es un mar platónico de tranquilidad, cimbreado entre esbeltas palmeras donde liberarse de las pasiones mundanas. A diez minutos de las refriegas cotidianas de Almería, de la ira, de la lucha barojiana por la vida, está esta inmensa estancia de cinco estrellas, como un galeón varado enmedio del ocre de las breñas, entre el verdor del campo de golf  y junto a un spa inspirado en las termas de Adriano, entre burbujas tibias, donde  se puede hallar la verdadera pax romana.

Las portadas de los periódicos de Almería (17-07-19)

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

➤➤➤ La Voz de Almería abre su edición con este titular: "Almería busca ser epicentro europeo de la sostenibilidad". Diario de Almería destaca: "Prioridad a los pacientes con más de un año para operarse". Ideal destaca: "La provincia tiene casi 2.000 casos activos de violencia de género".




Las portadas de los periódicos de Almería (16-07-19)

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

➤➤➤ La Voz de Almería se hace eco en su portada de la toma de posesión de la nueva Diputación Provincial: "Javier García toma el mando de Diputación y promete consenso", mientras Diario de Almería abre su edición de esta forma: "Legislatura de batalla contra la despoblación". Ideal dice: "El presidente de Diputación inicia nuevo mandato con el reto de la despoblación".




El fuego y la gente pequeña


Moisés S. Palmero Aranda
Educador ambiental y escritor
           
➤➤➤ El humo que coronaba la Sierra de Gádor este fin de semana ha dado lugar a muchas tertulias a la orilla de la playa, en los paseos marítimos, en las redes sociales. Todos, y no hay que tener una sensibilidad especial por la naturaleza, sabemos las consecuencias ambientales que producen estas catástrofes, porque conocemos la importancia de las plantas para limpiar la atmósfera, para evitar riadas, para generar vida a su alrededor, para atraer la lluvia y recargar nuestros acuíferos.

El incendio, visto desde Calar Alto (La Voz)

Estoy seguro de que en cada una de esas conversaciones se han escuchado lamentaciones  por la sequedad del terreno, por las consecuencias ya visibles del cambio climático, por la falta de conciencia de la sociedad para intentar implantar las urgentes soluciones que nos den un poco de esperanza, por las inexistentes políticas para reforestar las sierras... En muchas de ellas se habrá señalado como culpables a las Administraciones por falta de iniciativa, a los insensatos que provocan estás catástrofes, al ritmo de vida que llevamos y que nos hace acordarnos de Santa Bárbara solo cuando truena.

A mí el humo me trajo a la memoria la mítica y legendaria frase de Eduardo Galeano que nos invita a la acción: Gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo. Y si me acordé de él fue porque durante este último año mucha gente pequeña ha hecho cosas pequeñas en esa Sierra de Gádor, y quizás, cuando han sabido que estaba ardiendo, se han sentido desmoralizados, aunque estoy convencido de que el desaliento les ha durado muy poco y ya estarán diseñando próximas acciones.
A mi mente vinieron los alumnos del CEIP Federico García Lorca de las Cabañuelas de Vícar que durante todo el año han estado buscando apoyos y colaboradores para continuar un precioso proyecto que tiene como objetivo reforestar la Sierra de Gádor para recargar los acuíferos del Poniente
A mi mente vinieron los alumnos del CEIP Federico García Lorca de las Cabañuelas de Vícar que durante todo el año han estado buscando apoyos y colaboradores para continuar un precioso proyecto que tiene como objetivo reforestar la Sierra de Gádor para recargar los acuíferos del Poniente, que tanto nos han dado y tan deteriorados tenemos. Plantaron unos cien árboles, lanzaron bombas de semillas, participaron en programas de radio, dieron una charla en la Universidad, involucraron a cooperativas, casas de semillas, Ayuntamientos y muchos particulares. Me gustaría decirles que el fuego no llegó a sus árboles y que ahora más que nunca no pueden abandonar el proyecto. Necesitamos de su ilusión, de su impulso, de su poder de convocatoria para ponernos manos a la obra.

Me acordé de los más de treinta universitarios que con el Proyecto Ecocampus fueron en el mes de noviembre a plantar unos doscientos árboles, impulsados y alentados por la iniciativa que antes comentábamos. Me acordé de los compañeros del Grupo Ecologista Andarax, que durante las fiestas de Navidad enterraron cinco mil bellotas con la ilusión de que brotasen. Tres visitas hicieron a la Sierra, acompañados de todo el que quiso acompañarlos, para llevar a cabo la acción. A ellos, el fuego no conseguirá doblegarlos y seguirán haciendo cosas pequeñas como lo han hecho en los últimos treinta años.
Me acordé de los ornitólogos aficionados que se levantaban a las cuatro de la mañana para comprobar el estado de la población de la Alondra Ricotí, un ave rarísima de ver
Me acordé de los ornitólogos aficionados que se levantaban a las cuatro de la mañana para comprobar el estado de la población de la Alondra Ricotí, un ave rarísima de ver, porque salta más que vuela, porque es uno de los paseriformes más amenazado de toda Europa,  porque posee un comportamiento muy esquivo y que desgraciadamente con el fuego ha perdido uno de esos pocos reductos donde aún podíamos verla.

Me acordé de todos ellos, de sus titánicos esfuerzos para sacar sus pequeñas acciones adelante, del tiempo empleado, de los recursos invertidos, de su fuerza de voluntad, de su pasión, de su convencimiento, de su constante ejemplo.

Me acordé de ellos y de tanta gente pequeña que continúan haciendo cada día cosas pequeñas. De los cuentacuentos que durante todo el año hablan de los incendios forestales y de las basuras en el mar; de los que se organizan para vigilar las playas ante una posible nidificación de tortuga boba; de los que salen a navegar para mostrarle a todo el que quiera escucharlos que el lugar de los cetáceos es el mar; de los que organizan limpiezas de playas, de espacios protegidos, semanas de la Posidonia, itinerarios por Punta Entinas Sabinar…

De cada uno me acordé, porque por desgracia son muy pocos. Necesitamos más gente pequeña, haciendo cosas pequeñas, porque lamentarse no es la solución, hay que pasar a la acción, poner nuestro granito de arena para conservar lo que tenemos, que es mucho y no lo valoramos.

La Alcazaba que no está para fiestas


Eduardo de Vicente
Periodista

➤➤➤ Los lunes, cuando la Alcazaba cierra por descanso, los turistas que suben acaban perdiéndose por el camino de acceso al tercer recinto. Es la otra alternativa para poder contemplar la ciudad desde las alturas y el mejor itinerario para tocar las heridas del monumento. Llegan hasta la puerta de hierro que separa el camino de la cara norte de la fortaleza y desde allí ascienden por las escaleras de piedra que conducen hasta los pies de Torre del Homenaje.

Como muestra, un botón (La Voz)

Es un trayecto de contrastes: por un lado las vistas espectaculares de la ciudad y por otro la realidad del abandono que sufre este sector del monumento. Los visitantes gastan más fotografías retratando la miseria que la grandeza de lo que ellos llaman el castillo. Allí te encuentras con las piedras de la torre desgastadas por la erosión sin que hayan sido objeto de rehabilitación alguna; allí te sorprende contemplar como los fosos que se abrieron para instalar los focos de iluminación se han convertido en vertederos de basura; allí aparecen los restos de ese naufragio de cada fin de semana que son los botellones juveniles y la imagen desoladora de una vegetación completamente descuidada que se mezcla con el polvo de las murallas desgastadas.
El que estaba llamado a ser el camino principal de acceso para poder llegar al tercer recinto en coche es hoy el reino del abandono absoluto
El que estaba llamado a ser el camino principal de acceso para poder llegar al tercer recinto en coche es hoy el reino del abandono absoluto que vuelve a demostrar que el entorno de nuestro principal monumento histórico ha ido a menos. Los que somos de este barrio tenemos fresco en la memoria el recuerdo de lo que era este camino en los años setenta, cuando los camiones subían hasta arriba con toda la tramoya de los festivales de España, cuando un equipo de jardineros trabajaba a diario para mantener con vida la vegetación y las flores de la ladera, cuando en la mitad de la subida aparecían las instalaciones del Mesón Gitano en todo su esplendor. La Torre del Homenaje, que entonces se vestía de gala en las noches de agosto, hoy no está para ser visitada, como tampoco lo está el reformado Mesón Gitano ni el abandonado camino de acceso. Si don Ramón Castilla, Gobernador Civil en los años cincuenta, levantara la cabeza, la volvería a meter bajo la tierra al comprobar en qué se ha convertido el camino en el que tanto empeño puso para dinamizar el monumento.

Esta carretera que llevaba desde la puerta principal hasta el tercer recinto está a punto de cumplir sesenta años de su puesta en funcionamiento. Su historia comenzó en el otoño de 1958, cuando don Ramón Castilla se tomó en serio el proyecto de abrir un nuevo camino de acceso a La Alcazaba, rodeando su ladera meridional hasta alcanzar la Torre del Homenaje, aquella franja del cerro que miraba al mar formando un pequeño suburbio al margen de la ciudad. A finales de septiembre los obreros empezaron a allanar el terreno por la cota más alta, la parte pegada a la torre. Desde allí, había que ir bajando, abriendo la nueva carretera hasta desembocar en la plaza de la puerta principal, lo que suponía un trazado de cerca de un kilómetro.

Fueron nueve meses de intenso trabajo, donde se empleó mucha mano de obra, gran cantidad de picos, palas y espuertas y escasa maquinaria. Hubo que arrancar rocas, extraer de raíz algunos árboles moribundos e inventarse un sendero decente en un tramo robado a la montaña. El 18 de julio de 1959, aprovechando el día de fiesta nacional, se inauguró el camino de acceso que suponía poder alcanzar el último recinto bordeando el cerro, con la posibilidad de subir en coche.

Hoy, la carretera ha vuelto a ser camino y si sube un coche hasta arriba no puede acceder a la cara norte porque está cerrada. La única alternativa es ascender por las escaleras de la Torre del Homenaje y encontrarse, frente a frente, con la realidad de una Alcazaba gravemente herida que no está para fiestas.