Las portadas de las cinco revistas semanales
Las portadas de los tres periódicos de Almería
TEN refuerza sus tardes con un magacín presentado por Alba Carrillo y Carlos Peguer
La cadena TEN apuesta
por renovar su franja vespertina con el estreno este lunes de El Sótano Club,
un nuevo formato diario que combinará actualidad, humor y tendencias digitales.
El espacio estará conducido por Alba Carrillo
y Carlos Peguer, conocido por formar parte
del popular dúo La Pija y La Quinqui.
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| El programa será presentado por Alba Carrillo y Carlos Peguer / Ten |
La noticia, adelantada en primicia por la periodista Marta Riesco, confirma la clara intención del
canal por consolidar una oferta sólida en las tardes. El Sótano Club se emitirá de lunes
a viernes a partir de las 15:45 horas y contará con una duración aproximada de
cuatro horas.
El programa seguirá la línea de magacín contemporáneo,
combinando el análisis de la actualidad con secciones de entretenimiento y un
marcado enfoque en las tendencias que dominan las redes sociales. Con esta
propuesta, TEN busca conectar con una audiencia más joven sin renunciar al
seguimiento informativo del día a día.
Este nuevo espacio llega tras la emisión en la cadena
de formatos como Ni
que fuéramos, Tentáculos y No somos nadie, todos ellos
producidos por La Osa Producciones, que
han contribuido a definir el tono desenfadado y de actualidad de su parrilla.
En esta ocasión, la producción correrá a cargo de Dollhouse, compañía especializada en el
desarrollo de nuevos formatos y responsable de proyectos como Yu, No Te Pierdas Nada,
el propio universo de La
Pija y La Quinqui o Cuerpos Especiales. Su
incorporación apunta a una apuesta por contenidos frescos, dinámicos y
adaptados al consumo digital.
Con El Sótano Club, TEN refuerza su estrategia de programación en directo y en tira diaria, en un intento por hacerse un hueco en una franja altamente competitiva dentro de la televisión nacional.
Aparcados en el silencio
Almería
no es provincia para viejos. En los pliegues de la orografía almeriense, donde
las noches son muros de silencio, los botones de teleasistencia de la Junta de
Andalucía esperan una llamada que no siempre obtiene respuesta. Cada botón
encendido es un gesto que a veces queda mudo, atrapado en la noche.
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| Servicio de teleasistencia de la Junta de Andalucía |
Cuando
uno de los más de 4.500 usuarios en grado III -entre los cerca de 18.000
personas mayores de 80 años- aprieta ese botón rojo que promete auxilio,
debería ser una luz en la sombra, pero en Almería a menudo se convierte en una
roca silenciosa. La precariedad técnica la coloca entre las provincias más
vulnerables de Andalucía.
En
un municipio de la provincia, el pasado mes de febrero, se dio el caso de una
usuaria que sufrió una caída a las tres de la madrugada y pulsó su dispositivo.
La respuesta tardó en llegar más de 12 minutos. El problema no fue la llamada,
sino que la cobertura digital fragmentada convirtió la voz en murmullo y
retrasó la activación de la ayuda. Pasó siete horas en el suelo hasta que una
vecina la halló.
Y este accidente no es un caso aislado en la
provincia. En su Informe Anual de 2025, el Defensor del Pueblo Andaluz ha
señalado que el sistema de acceso a la dependencia es una carrera de obstáculos
-solicitud, valoración, propuesta de PIA y resolución final- que actúa como una
barrera para los mayores más vulnerables.
La
provincia de Almería atiende a miles de titulares del servicio de
teleasistencia, en su mayoría personas mayores de 80 años, muchas de ellas
viviendo solas. Cada llamada no respondida, cada botón silencioso, es un
recordatorio del riesgo que implica una cobertura dispersa, una burocracia
lenta y una digitalización incompleta. Distintos colectivos profesionales y
sindicales vienen alertando además de episodios de saturación y picos de
llamadas que ponen a prueba la capacidad de las centrales.
Recorrer
la abrupta geografía almeriense es adentrarse en senderos que exigen atención y
memoria del territorio. La teleasistencia no puede reducirse a un sistema
centralizado que opera a distancia y desconoce estas rutas, sino ser una voz
capaz de adaptarse a cualquier persona en situación de dependencia o riesgo y a
cada noche que amenaza con devorar la esperanza.
Mientras las organizaciones sociales luchan por cerrar la brecha digital y emocional, los mayores siguen “aparcados en el silencio”, esperando un hilo de voz que cruce la noche. Este servicio público debería ser el cristal que refleja cuidado y compañía, pero hasta que se reconozca la geografía humana y digital de Almería, esta provincia seguirá siendo un botón encendido, pero mudo bajo el cielo de Almería.
Cabo de Gata-Níjar necesita una tasa turística
El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar es uno de los espacios naturales más valiosos del Mediterráneo. Su singular paisaje volcánico, sus playas y su biodiversidad lo convierten en un destino turístico de primer orden. Sin embargo, el éxito turístico también plantea retos importantes para la conservación del territorio y para la calidad de vida de quienes habitan en sus pueblos. En este contexto, el debate sobre la implantación de una tasa turística en este espacio resulta cada vez más urgente.
La tasa turística es un impuesto que abonan los visitantes durante su estancia en un destino turístico. Habitualmente se aplica sobre el precio por noche en hoteles, hostales, apartamentos, campings o cualquier otro tipo de alojamiento. Su finalidad es sencilla: que una pequeña parte del gasto turístico contribuya a financiar los servicios públicos, las infraestructuras y la conservación de los espacios que hacen posible ese atractivo turístico.
Una medida como esta, ni es una rareza, ni tampoco una ocurrencia de la izquierda. En Europa se ha extendido ampliamente en los últimos años: Venecia fue la pionera, pero hoya cerca de 140 ciudades de unos 20 países europeos aplican tasas de este tipo. Destinos tan consolidados como Ámsterdam, Roma, París, Viena o Lisboa cuentan con este instrumento para ayudar a gestionar la presión turística. En ninguno de estos lugares la tasa ha supuesto una caída del turismo; al contrario, la mayoría de estas ciudades han seguido incrementando el número de sus visitantes.
España avanza más lentamente en esta materia. Actualmente, la tasa turística solo se aplica en Cataluña y Baleares. En este último caso, el denominado Impuesto de Turismo Sostenible se implantó en 2016 y ha permitido recaudar cientos de millones de euros destinados a proyectos de sostenibilidad, protección ambiental y mejora de infraestructuras turísticas. Se trata, por tanto, de una herramienta útil para reforzar el modelo turístico sin penalizar a los visitantes.
En Andalucía, sin embargo, el debate apenas comienza. La Junta ha descartado por ahora su implantación, argumentando que es necesario estudiar sus posibles efectos adversos. Mientras tanto, ciudades como Sevilla han abierto la puerta a fórmulas similares para financiar la conservación de sus espacios más emblemáticos.
Almería y el Cabo de Gata-Níjar
En
la provincia de Almería, el debate surgió hace tiempo en el Ayuntamiento de la
capital, aunque sin una posición clara por parte del gobierno municipal. En el
caso del municipio de Níjar, donde se encuentra la mayor parte del Parque
Natural, ni el equipo de gobierno, ni el PSOE, han fijado todavía una postura.
Sin embargo, los datos invitan a reflexionar. Según el Instituto Nacional de Estadística, el municipio de Níjar registró más de 114.000 pernoctaciones hoteleras entre los meses de junio y agosto de 2025. Aunque aún no se han publicado los datos anuales definitivos, las estimaciones apuntan a que el municipio podría haber superado por primera vez las 200.000 pernoctaciones en todo el año, lo que representaría un crecimiento cercano al 20% sobre el año anterior.
Este aumento del turismo tiene consecuencias directas sobre los servicios municipales. Los pueblos del Parque deben hacer frente a un mayor consumo de agua, más generación de residuos, mayor uso de infraestructuras y una presión creciente sobre los servicios públicos. Sin embargo, estos gastos se financian fundamentalmente con los impuestos de los vecinos y vecinas.
La situación resulta especialmente preocupante cuando observamos que muchos núcleos costeros del parque arrastran serias deficiencias en servicios básicos, mientras que el esfuerzo fiscal sobre la población residente continúa aumentando, como ocurre con la subida de la tasa de basuras. Un municipio tan extenso como Níjar, con numerosos núcleos de población dispersos, necesita recursos adicionales para garantizar servicios de calidad y preservar su entorno natural.
En este contexto, una tasa turística bien diseñada podría representar una importante fuente de financiación para el municipio. No se trata de penalizar al visitante, sino de establecer una contribución mínima que permita mejorar infraestructuras, reforzar la limpieza, proteger el patrimonio natural y avanzar hacia un modelo de turismo sostenible.
Además, la experiencia nacional e internacional demuestra que este tipo de medidas no disuade al turismo. Quienes visitan destinos de alto valor ambiental como el Cabo de Gata comprenden perfectamente que su conservación requiere de recursos que -al menos en parte- también deben ser aportados por los viajeros.
El reto consiste en diseñar una tasa justa, transparente y finalista, de modo que los ingresos se destinen exclusivamente a mejorar el entorno y los servicios vinculados al turismo. Invertir en sostenibilidad no solo beneficia a los residentes, sino que también refuerza la calidad del destino turístico.














