Edita: Fidio (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) / X: @opinionalmeria / Mail: laopiniondealmeria@gmail.com

La disputa de Telecinco y Antena 3 por "Pasapalabra"

Juan Folío
@opinionalmeria

Uno de los concursos más queridos y longevos de la televisión española vive una nueva y compleja etapa judicial. Pasapalabra, el programa que ha hecho vibrar a millones de espectadores con su famoso “rosco” final, es protagonista de una batalla legal que enfrenta a los dos grandes grupos audiovisuales privados de España: Mediaset España (Telecinco) y Atresmedia (Antena 3). Lo que empezó como un formato exitoso a principios de siglo ha derivado en una de las disputas más largas y millonarias de la historia de la televisión en nuestro país.

Disputa por Pasapalabra

Una historia de casi tres décadas

El origen de Pasapalabra se remonta al año 2000, cuando el concurso llegó a Antena 3 de la mano de la productora británica ITV (entonces Granada). Presentado inicialmente por Silvia Jato, el programa combinaba pruebas de palabras con la icónica prueba final conocida como El Rosco. Sin embargo, ya desde el principio existía una distinción clave que pocos conocían: los derechos del formato base de Pasapalabra pertenecían a ITV, mientras que El Rosco (originalmente creado en Holanda como 21x100 por Luigi Pianta y René Mauricio Loeb) era propiedad de la empresa neerlandesa MC&F.

El programa se mantuvo en Antena 3 hasta 2006, cuando abandonó la parrilla por desgaste de audiencia. En 2007, Telecinco (Mediaset) adquirió los derechos del formato y lo convirtió en un fenómeno de masas con Christian Gálvez al frente. El concurso batió récords de audiencia y se convirtió en una de las apuestas más sólidas de la cadena.

El conflicto estalló cuando Mediaset descubrió que ITV no tenía los derechos plenos sobre El Rosco. Tras negociaciones, en 2010 Mediaset firmó un acuerdo específico con MC&F para utilizar la prueba. Aun así, las demandas cruzadas entre Mediaset e ITV no cesaron. El punto de inflexión llegó el 1 de octubre de 2019, cuando el Tribunal Supremo dio la razón a ITV y obligó a Telecinco a retirar Pasapalabra de su parrilla. La sentencia condenó a Mediaset a pagar los beneficios obtenidos durante los años de emisión sin autorización plena (una cifra que posteriormente se ha actualizado en torno a los 73 millones de euros).

Atresmedia aprovechó el vacío y recuperó los derechos del formato base de ITV. A finales de 2019 (y de forma consolidada en 2020), Pasapalabra regresó a Antena 3 con Roberto Leal como presentador. El programa volvió a liderar audiencias en su franja horaria.

El giro de 2026: el Supremo separa “El Rosco” del resto del concurso

La nueva fase del conflicto se desató en mayo de 2026. El Tribunal Supremo confirmó en sentencia firme que los derechos de propiedad intelectual de El Rosco pertenecen exclusivamente a la empresa holandesa MC&F. Por tanto, Antena 3 debía dejar de emitir la mítica prueba final.

La cadena de San Sebastián de los Reyes cumplió la sentencia de forma voluntaria. El último Rosco de Pasapalabra se emitió el 18 de junio de 2026. Desde el 19 de junio, el programa estrenó una nueva prueba final llamada AlaZ, que mantiene la esencia de responder palabras por orden alfabético pero introduce variaciones (un concursante va de la A a la Z y el otro de la Z a la A, posibilidad de pedir pista a cambio de tiempo, exigencia de coincidencia exacta, etc.). La nueva prueba ha sido bien recibida por la audiencia y la crítica.

Paralelamente, se conoció una jugada estratégica de Mediaset: el grupo ya había adquirido en 2025 (hace más de un año) los derechos de emisión de El Rosco directamente a MC&F, en una operación liderada por el consejero delegado Alessandro Salem. De esta forma, Mediaset se posiciona ahora como titular exclusivo de la prueba estrella.

Los últimos acontecimientos (julio 2026): la guerra continúa

La disputa no ha terminado. Apenas unas semanas después del estreno de AlaZ, Mediaset ha anunciado que la productora MC&F iniciará acciones judiciales contra Atresmedia. Consideran que la nueva prueba final vulnera los derechos de El Rosco por plagio, actos de imitación, competencia desleal y confusión entre el público.

Atresmedia ha respondido con un comunicado oficial en el que afirma haber cumplido “escrupulosamente” la sentencia del Supremo, haber ejecutado de forma voluntaria el cese de El Rosco y haber consignado la indemnización correspondiente (50.000 euros por daños morales). La cadena defiende que no se puede “monopolizar un juego basado en el abecedario”.

Además, Mediaset ha iniciado movimientos para proteger el uso de la marca “Pasapalabra” en España y Europa (su matriz MFE explota derechos similares en Italia) y ya ha confirmado que está preparando un nuevo concurso para Telecinco en el que El Rosco será la prueba final y principal.

Un futuro incierto pero apasionante

Lo que está claro es que Pasapalabra seguirá en Antena 3 con Roberto Leal, aunque sin su prueba más emblemática. Mientras tanto, Telecinco se prepara para devolver El Rosco a la televisión, aunque en un formato diferente.

La batalla judicial, que ya ha costado decenas de millones de euros a ambas partes y ha durado más de 15 años, demuestra hasta qué punto un simple juego de palabras puede convertirse en un activo estratégico de enorme valor. Para los espectadores, el mensaje es claro: Pasapalabra y El Rosco ya no son inseparables, y la televisión española seguirá ofreciendo versiones renovadas de este clásico que ha marcado generaciones.

Rocío Carrasco recibe en Zahara de la Sierra el I Premio Amapola, concedido a su madre

Tania Artajo
@opinionalmeria

Rocío Carrasco se convirtió en la gran protagonista de la segunda jornada del V Zahara Pride al recoger el I Premio Amapola, un reconocimiento concedido a título póstumo a su madre, Rocío Jurado, por su valiente y constante apoyo al colectivo LGTBIQ+. El emotivo acto coincidió con el 20.º aniversario del fallecimiento de la mítica artista chipionera, una de las voces más poderosas de la música española y símbolo de libertad para múltiples generaciones.

Un momento de la entrega del galardón / Loa

El Premio Amapola, de nueva creación, nace con el objetivo de distinguir a personas que han contribuido de manera extraordinaria a la defensa de los derechos, la igualdad y la dignidad del colectivo LGTBIQ+. En esta primera edición, la organización quiso homenajear a Rocío Jurado por su compromiso público en una época en la que posicionarse a favor de la diversidad requería una valentía poco habitual. Su figura trasciende lo artístico para convertirse en referente de respeto, inclusión y libertad, especialmente en Andalucía.

La entrega del galardón tuvo lugar durante el acto institucional del Orgullo, tras una colorida manifestación que estrenó la Carreta de la Diversidad, decorada con la bandera arcoíris. Esta propuesta unió la tradición rural andaluza con la reivindicación LGTBIQ+, contando con la participación de drags locales y artistas invitadas. La jornada incluyó además otras actividades culturales y festivas que llenaron de orgullo las calles de Zahara de la Sierra.

Rocío Carrasco, visiblemente emocionada, recogió el premio en nombre de su madre. En sus palabras, destacó el legado de Rocío Jurado como defensora de la libertad y el respeto, recordando cómo “La más grande” tendió siempre la mano al colectivo en tiempos difíciles. Su presencia en el evento simbolizó la continuidad de ese compromiso familiar y humano.

Por su parte, el alcalde de Zahara de la Sierra, Santiago Galván, subrayó el significado del momento: “Seguimos construyendo un pueblo más justo, diverso y libre, de la mano de los colectivos LGTBI+”. Galván agradeció la participación de Rocío Carrasco y reafirmó que Zahara Pride se ha consolidado como un espacio de convivencia, respeto y vanguardia en la defensa de los derechos desde el entorno rural.

Este homenaje devuelve el foco al legado esencial de Rocío Jurado: una artista que, con su voz y su actitud, se atrevió a estar al lado de quienes más lo necesitaban. Con el I Premio Amapola, Zahara de la Sierra une memoria y orgullo en una celebración que refuerza los valores de igualdad y diversidad en la Sierra de Cádiz.

"De lunes a viernes" no cumple expectativas

Nuria Torrente
@opinionalmeria

Telecinco había depositado muchas esperanzas en De lunes a viernes, el formato llamado a revitalizar unas tardes estivales que, desde hace tiempo, vienen mostrando claros síntomas de agotamiento. Para ello, Mediaset no escatimó recursos económicos, técnicos ni humanos, convencida de que tenía entre manos uno de los grandes estrenos del verano.

"De lunes a viernes", en su presentación / Mediaset

Sin embargo, la realidad de la audiencia suele ser menos complaciente que las campañas promocionales. La primera semana de emisión ha dejado un balance difícil de considerar satisfactorio. El programa debutó con un discreto 9 % de cuota de pantalla y fue perdiendo seguimiento hasta cerrar la semana con un 7 %, unas cifras alejadas de las expectativas que habían acompañado al lanzamiento.

Como ocurre con frecuencia en la televisión, al entusiasmo interno le siguió una intensa defensa pública del proyecto. Presentadores, colaboradores y comentaristas afines se esforzaron por destacar las virtudes del nuevo espacio y presentarlo como un formato llamado a marcar una nueva etapa en las tardes de Telecinco. Pero el veredicto de los espectadores ha sido, por el momento, bastante más frío.

Buena parte de la crítica especializada ha señalado, además, la evidente inspiración en Sálvame, un programa que, con independencia de los juicios que merezca, poseía una personalidad propia difícilmente reproducible. Intentar recuperar aquella fórmula sin sus principales protagonistas originales ni el contexto que la convirtió en un fenómeno televisivo parece, al menos hasta ahora, un objetivo lejos de alcanzarse.

También han surgido voces que interpretan que el espacio dedica una atención desproporcionada a determinadas figuras, especialmente a Isabel Pantoja y al universo familiar de Rocío Jurado a través de Rocío Carrasco. Esa percepción ha llevado a algunos espectadores a considerar que determinados contenidos responden más al ajuste de cuentas televisivo que al entretenimiento o a la información, una estrategia que puede satisfacer a una parte de la audiencia, pero que también corre el riesgo de alejar a quienes buscan propuestas más variadas.

La televisión actual vive sometida al dictado inmediato de los datos de audiencia. Una semana no determina el destino de un programa, pero sí ofrece indicios que las cadenas harían bien en no ignorar. Cuando una apuesta nace envuelta en grandes expectativas y los resultados iniciales son modestos, conviene analizar con serenidad las causas antes que refugiarse en discursos triunfalistas.

De lunes a viernes aún dispone de margen para corregir errores, redefinir contenidos y encontrar una identidad propia. Pero, a día de hoy, los números y la percepción de una parte significativa de la crítica invitan a una conclusión difícil de rebatir: el programa no ha cumplido las expectativas con las que fue presentado. En televisión, como en tantos otros ámbitos, la promoción puede despertar curiosidad, pero solo el interés sostenido del público garantiza el éxito.

El derecho al legado que solo se niega a Rocío Carrasco

Marian Lozano
@marian65x 

En raras ocasiones, por no decir en ninguna, la gestión de los derechos de imagen de los grandes mitos de la música se ha cuestionado, a menos que la heredera se llame Rocío Carrasco. La heredera universal de Rocío Jurado se enfrenta a un juicio moral permanente que delata cierto sesgo particular y único de periodistas y colaboradores de los programas de crónica social de la cadena de televisión Telecinco y sus satélites.

Rocío Carrasco, en una reciente entrevista en "El sótano", programa presentado por Alba Carrillo en Ten / Ten

La la crítica a la gestión del legado artístico de Rocío Jurado por parte de su hija Rocío Carrasco pone de manifiesto el doble rasero de estos programas de corazón y cierta prensa que aplaude la gestión de otros herederos, pero que penalizan a Rocío Carrasco. Han creado un relato mediático alimentado por los no beneficiados en el testamento de esos derechos, y han visto en ello un filón económico al que solo hay que echar gasolina para seguir nutriendo a los despechados. 

La muerte de un gran artista supone para su familia no solo lidiar con el duelo, sino abordar todo lo que representa el terreno legal, la propiedad intelectual y los derechos de explotación de la imagen. En el caso de Rocío Jurado, este grupúsculo de cronistas del corazón no ha sopesado el dolor y se han convertido en un tribunal mediático que se arroga más competencias que la propia legislación en materia de sucesiones y que la propia heredera. 

Ninguno de estos inquisidores de la opinión pública acusó a las hijas de Lola Flores, Lolita y Rosario, de lucrarse a costa de la memoria de La Faraona cuando inauguraron su museo en Jerez o han participado en series y documentales. Al contrario, lo aplauden. Tampoco se ha arremetido contra el heredero de Camilo Sesto, que ha puesto en marcha recientemente su museo en Alcoy, o al hijo de María Jiménez, que gestiona igualmente el patrimonio cultural de su madre con gran presencia en redes sociales. Shaila Dúrcal y Carmen Morales han llevado a cabo una serie de homenajes y colaboran en un documental sobre la vida de su madre en el veinte aniversario de su fallecimiento. Ni una sola palabra que las cuestione, solo alabanzas, como debería ser en todos los casos. 

Sin embargo, Rocío Carrasco, nombrada a voluntad de Rocío Jurado en plenitud de sus facultades como heredera universal, se ve sometida una y otra vez a un juicio sumarísimo cuando pone en marcha un homenaje o simplemente intenta mantener vivo el legado de su madre, ya sea con la apertura del museo de Chipiona, la producción de un musical o un documental. En su caso, estos programas tildan su gestión de “negocio”, mientras que en el caso de los herederos de otros artistas lo llaman “merecido homenaje”. ¿Por qué? 

La respuesta es sencilla. El testamento de “La Más Grande” blindó a su hija, pero dejó fuera de los derechos de imagen a sus hermanos, Amador y Gloria Mohedano, y a sus hijos, Gloria Camila y José Fernando. Al quedar al margen de la marca Rocío Jurado, la gestión de Rocío Carrasco ha pasado de ser vista por ellos como la protección de un legado y, desde su prisma nada objetivo, lo ven como el monopolio de la Carrasco. 

Para Amador Mohedano el fallecimiento de su hermana supuso su desahucio profesional de la empresa Rocío Jurado. Por ello, el hermano y todos los que se creen agraviados por la voluntad de Rocío Jurado se han centrado en un discurso simplista: si ellos no participan, el proyecto es por dinero, malo o mediocre, y no por el orgullo y el derecho de una hija a homenajear a su madre. 

No solo existe este agravio, sino que la han calificado sistemáticamente como la “hija ausente”. Rocío Carrasco permaneció años apartada del foco y de la dinámica de su familia “mediática”, a diferencia de estos que, desde el fallecimiento de Rocío Jurado, recorrían los platós haciendo de ello su medio de vida. Y así se arropan en una teoría retorcida en la que concluyen que, al no haber estado presente, Carrasco pierde el derecho emocional de explotar los derechos de su madre, obviando que fue la propia Rocío Jurado quien dispuso lo contrario en su testamento. 

El caso de Rocío Carrasco evidencia que, para esta trasnochada crónica rosa, la gestión del legado de un artista solo se respeta si valida el tópico de que la familia, aunque sea la peor del mundo, tiene que permanecer unida.  

A los herederos de Camilo, de Lola Flores, María Jiménez, Camarón, Antonio Flores o Rocío Dúrcal se les aplaude que rentabilicen el mito para mantenerlo vivo, mientras que a Rocío Carrasco se le exige que pida perdón por cumplir la última voluntad de la artista más grande que ha dado este país y a la que fielmente sigue rindiendo homenajes.

A propósito del incendio de Los Gallardos

Alfred Seif
Psicoterapeuta

Lo que hasta ahora solo se veía en las noticias de la televisión de Australia o Estados Unidos, ahora también ha ocurrido aquí: se cree que el catastrófico incendio forestal en la zona de Los Gallardos (Almería) es el mayor de la historia de Andalucía hasta la fecha. Hasta hoy (10 de julio) se han contabilizado 12 muertos (y seguramente miles y miles de pequeños animales muertos) y solo se conocerá el alcance total de esta catástrofe una vez que se haya extinguido el fuego y se haya realizado un análisis completo de los daños. Muchos -yo incluido- habíamos subestimado este riesgo hasta ahora.

Miembros de la UME en el incendio de Los Gallardos / UME

Los expertos coinciden en que el cambio climático está aumentando el riesgo de incendios forestales no solo en Andalucía, aunque recuerdan que el cambio climático no suele ser la causa directa del inicio del fuego -que a menudo se debe a negligencias o acciones humanas-, sino que hace que los incendios sean más frecuentes, intensos y más difíciles de extinguir. 

Además, parece que Vera, Garrucha, Mojácar, Turre, Los Gallardos, Bedar, Antas y Cuevas del Almanzora aún no han aprobado el obligatorio «Plan Local de Emergencias por Incendios Forestales» (PLEIF). En Vera, sin embargo, parece estar al menos «en fase de redacción», sobre todo teniendo en cuenta que en su recientemente aprobado «Plan Territorial de Emergencias Locales» se reconoce que los incendios forestales se encuentran entre los mayores peligros. 

Los ciudadanos de los municipios cerca del incendio deberían plantear ahora sin falta las siguientes preguntas a sus representantes políticos locales: 

¿Se podría haber evitado el incendio -al menos en esta magnitud-? 

¿Se trató de un suceso aislado o tendremos que convivir con este tipo de catástrofes en el árido sureste de Andalucía? 

¿Quién destinará qué cantidad de millones a la prevención de futuros incendios forestales?

¿Cuándo se aprobará la PLEIF en mi localidad? 

Nota: La aplicación «Incendios Forestales España» (Wildfire Watch) ofrece notificaciones push cuando se producen nuevos incendios en tu zona y muestra los incendios activos en un mapa.