Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Las portadas de los periódicos de Almería (11-12-19)

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

La Voz de Almería abre su edición con este titular: "Récord de exportaciones en un año menos rentable". Diario de Almería titula: "El récord de producción en el agro no evita la caída de rentabilidad". Y el periódico Ideal dice: "Ana Julia deja El Acebuche y la trasladan a la cárcel en la que está Iñaki Urdangarín".




Las cumbres de la Cumbre


Moisés S. Palmero Aranda
Educador ambiental y escritor

⏩ Son muchas las cumbres que conforman la COP25. Como si de una cordillera se tratase, a cada pico le preceden y le siguen varias otras. Para llegar a Valparaiso (todas las salas hacen referencia a Chile), el pabellón donde están las salas de plenarios, donde el acceso es restringido, donde se debaten y se pactan los acuerdos que marcan nuestro devenir, hay que pasar por diferentes cumbres.


La primera está en la calle, en la Universidad Complutense de Madrid, donde se celebra la Cumbre Social por el Clima, una contracumbre organizada por los colectivos sociales donde se pone en duda las decisiones que toman, supuestamente por el bien de todos. Allí se les saca punta a cada una de las palabras, de las comas y los puntos que aparecen en los acuerdos, porque hay que recordar que esos pequeños detalles, esas grietas jurídicas, son las trampas que dejan las puertas abiertas a las grandes corporaciones y a los estados para seguir manteniendo el sistema.

A las puertas de la COP otra pequeña cumbre, compuesta por un puñado de antisistema, rodeados de policías, grita consignas para pasar a la acción, para denunciar los abusos, para que resuenen en la cabeza de los que, trajeados, hacen cola para acceder a las puertas del cielo. Quizás por eso lo llaman la Zona Azul.

Pero antes, en la dirección opuesta, está la Zona Verde, dedicada al público general, donde se puede encontrar la parte palpable de los cambios que se están produciendo. Colectivos, asociaciones, fundaciones y empresas muestran y debaten sus trabajos, sus proyectos, sus propuestas para que la gente pueda ir dando pequeños pasitos, donde se habla un lenguaje fácil de entender.

En la Zona Azul, antes de llegar a Valparaiso, hay diferentes pabellones, y a medida que avanzas por ellos, las palabras empiezan a confundirse, cambian de significado y pierden su valor, aunque queden firmadas, selladas en un contrato vinculante como es el Acuerdo de Paris. Contrato que ningún valor tiene porque ignoran lo que allí acordaron, porque se pactan moratorias, adaptaciones y compromisos a la baja.

Y podríamos pensar que ese último pabellón es la verdadera cumbre, pero el Olimpo de los Dioses está mucho más arriba, inaccesible para todos, alejados de los humanos. Allí es donde se dirige todo, desde allí provocan las guerras, controlan recursos, sacrifican peones. Las grandes corporaciones son lo más parecido a una divinidad, que nadie ha visto, pero que controla su vida.

Si algo hay transversal a todas las cumbres, salvo en los últimos pabellones, es la idea de que el problema radica en nuestro sistema de valores. Un modelo que se ha hecho poderoso creando deseos, generando ambiciones que no hacen nada mas dividirnos. El capitalismo se basa en generar violencia, enfrentamientos entre países, entre pueblos, entre culturas, entre razas, entre vecinos, entre géneros, entre hemisferios. Una presión que nos ha llevado a aislarnos, a cerrar nuestras fronteras, ciudades,  barrios, nuestras casas. Nos encogemos para al menos proteger, cueste lo que cueste, nuestro reducto, lo poco que nos queda y que nos hace creer que somos libres. Pero somos nuestros propios carceleros que presumimos de tener una cárcel de oro.

Y la dificultad está en minar el origen del problema, de cortar la raíz con la que se retroalimenta. No será fácil, porque lo defenderán a costa de nuestros derechos, de nuestra seguridad, de nuestra vida. Si queremos tener una oportunidad hay volver a crear comunidades fuertes que defiendan con uñas y dientes un bien común. El cambio climático, la violencia de género, el racismo, la xenofobia, las desigualdades sociales, los derechos humanos,… son secuelas de la misma enfermedad.

Tenemos que unir a toda la sociedad civil, a los que transitan las diferentes cumbres, y que nuestros pasos, nuestros gritos y nuestra energía hagan temblar la inaccesible cumbre desde donde manipulan, dirigen y sacrifican nuestras vidas.

Sé que no es fácil, que ideas como esta se han repetido a lo largo de la historia, pero ahora confluyen muchos astros y, ante todo, la falta de tiempo para actuar. No dejemos que el YA, el ahora, se diluya. No les dejemos alargarlo, relativizarlo, porque son expertos en confundir el ahora con meses, años, décadas, intentando desesperarnos y desmoralizarnos a todos, dejando sobre nuestras espaldas una carga de impotencia difícil de sobrellevar, haciéndonos doblar la rodilla para perpetuarlos.

Las portadas de los periódicos de Almería (10-12-19)

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

La Voz de Almería abre su edición con este titular: "Cuatro fondos de inversión operan en el agro almeriense". Diario de Almería dice: "Casi 30.000 multas por utilizar el teléfono móvil". Ideal destaca: "Mercado Central sumará hostelería y nuevas tecnologías a su actual oferta".




Antonio Felipe Rubio y el cambio climático


Moisés S. Palmero Aranda
Educador ambiental y escritor
           
⏩ El pasado 6 de diciembre se publicó en La Opinión de Almería un artículo de Antonio Felipe Rubio en el que se atrevía a afirmar que el cambio climático, aunque tiene la capacidad de reconocer que existe, no está provocado por las acciones humanas. A estas alturas leer este tipo de opiniones es un poco descorazonador, porque nos demuestra cuánto daño hacen a la Humanidad personajes de la talla del presidente de los EE.UU, por generar dudas sobre la multitud de estudios científicos y datos concluyentes que han demostrado que. aunque se han producido en la Tierra a lo largo de millones de años de forma natural, este en el que estamos inmersos está acelerado por el abuso de los combustibles fósiles entre otros muchos motivos y excesos.

Antonio Felipe Rubio (Loa)

Hemos tardado más de cuarenta años en asumir que el Cambio Climático era real. Ahora que ya las evidencias se nos presentan a diario, nos ponemos a discutir nuestra responsabilidad de lo que está pasando. Negar esta realidad es hacernos perder las últimas oportunidades que tenemos para minimizar las consecuencias, de paliar las catástrofes que se están produciendo, evitar la cantidad de muertes que suceden cada día, de la desaparición de la biodiversidad, de las alteraciones de los ecosistemas. No actuar, no poner soluciones, es violar la Declaración Universal de Derechos Humanos y nuestros dirigentes, los que favorecen los grandes megaproyectos energéticos para llenar las arcas de sus colegas, los que frenan la transición a las energías renovables, los que no abogan por la reducción de la demanda, deberían ser juzgados por ello.
Catalogar, por muchas comillas con las que quiera suavizarlo, a Greta Thunberg como “la niña del exorcista” es una falta de respeto, que ofende, humilla y denigra, no solo a ella, sino a todos los jóvenes del mundo que creen en ella
Que Antonio Felipe opte por creer las teorías proveniente del oligopolio energético que solo busca el enriquecimiento de sus empresas, frente a los reputados científicos de grandes universidades del mundo, es algo que solo podemos respetar, aunque estemos convencidos de que está equivocado, aunque sepamos que ese tipo de opiniones son grandes mentiras que tiran por tierra todo el trabajo realizado en las últimas décadas. Respetamos las infundadas y perniciosas opiniones, pero lo que no se puede permitir es que se le falte al respeto a todos esas personas, profesores, maestros, grupos ecologistas, familias enteras, que están trabajando día a día para sensibilizar, para que seamos conscientes de la importancia de actuar día a día en nuestro entorno, de poner nuestro granito de arena, de dar pequeños pasos para que la justicia social y climática sea una realidad.

Llamarlos sectarios, fundamentalistas, alarmistas, estúpidos, sobreactuados e hipócritas que solo buscan limpiar su conciencia es pasar una línea que no deberíamos estar señalando. Catalogar, por muchas comillas con las que quiera suavizarlo, a Greta Thunberg como “la niña del exorcista” es una falta de respeto, que ofende, humilla y denigra, no solo a ella, sino a todos los jóvenes del mundo que creen en ella, en la lucha que encabeza, que lidera, que ha llevado la discusión a todos los hogares del mundo, a los medios de comunicación, a los despachos de nuestros inoperantes, influenciados e interesados dirigentes.
Los plásticos no deben por qué ser malos si dosificamos su uso, si los recuperamos para que no se conviertan en basura, si los vamos sustituyendo paulatinamente
Tantos comentarios denigrantes hacia ella solo denotan el miedo que le tienen a lo que está consiguiendo, a que los jóvenes que están abriendo los ojos, que son capaces de argumentar sus acciones, hagan tambalear el modelo capitalista que nos ha traído hasta aquí.

Y podemos discutir, y respetaremos sus opiniones arcaicas y sin fundamento, sobre el origen del cambio climático, sobre los que recogen plásticos, sobre los que hablan de soberanía alimentaria, sobre la importancia de la descarbonización, sobre la figura de la niña que hace despertar conciencias, que solo sabe decir verdades, que invita a transformar la realidad para hacerla más justa y equitativa para todos, incluidos los que la insultan, pero desde la educación y el respeto. No desde la soberbia y la pobre argumentación de lo encontrado en las redes.

Los plásticos en sí no deben por qué ser malos si dosificamos su uso, si los recuperamos para que no se conviertan en basura, si los vamos sustituyendo paulatinamente. A las palabras les pasa lo mismo, si no las utilizamos adecuadamente, si las derrochamos, si las utilizamos para dividir se convierten en desperdicios, en despojos, que para muchos solo serán daños colaterales, daños que no deberían producirse, que son inevitables y nos contaminan el intelecto.

Canal Sur: audiencia por los suelos


Miguel Ángel Vázquez
Senador del PSOE

Fin de semana alarmante para Canal Sur TV. Los datos de audiencia alcanzan mínimos históricos. La cuota de pantalla del sábado se quedó en un catastrófico 5,8% (menos de seis de cada cien televidentes en Andalucía) y el domingo escaló pírricamente al 6,5%. La parrilla se ha desplomado en los gustos de la audiencia y los espacios informativos, la razón de ser de cualquier cadena pública, pasan por horas bajísimas. El 'Noticias 1' del sábado se situó en 8,1% y por la noche el 'Noticias 2' tuvo incluso unas décimas menos: 7,7%. El domingo el 'Noticias 1' llegó hasta el 10,6% y por la noche el 'Noticias 2' bajaba hasta el 7,2%. Programas divulgativos consolidados como 'Salud al día' empiezan a perder el favor del público. Estos son datos objetivos e incuestionables.

Pírrica audiencia

Las razones de esta cuesta abajo y sin frenos son muchas pero quiero subrayar una que ha acelerado la caída: el sesgo tendencioso y parcial que ha adquirido la televisión autonómica desde que ha llegado el nuevo equipo directivo y sigue las instrucciones que, con el mando a distancia, envía desde el Palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía. 
El programa que presenta y dirige Mariló Montero, que lejos de seguir el registro de un medio público, ha tomado los derroteros de cadenas como Intereconomía
Un ejemplo de ello es el programa que presenta y dirige Mariló Montero, que lejos de seguir el registro de un medio público ha tomado los derroteros de cadenas como Intereconomía, pero de esto hablaremos otro día. Parece que los nuevos rectores trabajan para el hundimiento de la audiencia. Y esa puede ser la coartada perfecta para recortar presupuestos (y, por tanto, adelgazar plantilla) y contentar a Vox, la ultraderecha socia de PP y Ciudadanos en el Gobierno andaluz.

Esta receta ya la aplicó la derecha en las comunidades autónomas de Madrid y Valencia. Los resultados los conocemos: desprestigio de los medios públicos y despidos de trabajadores. Estaremos atentos.