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Legionarios de Almería: “¡A por los rojos!”

Nuria Torrente
@opinionalmeria

El pasado 12 de octubre, Día de la Fiesta Nacional, varios legionarios de la Brigada de la Legión con base en la Álvarez de Sotomayor de Viator (Almería) participaron en el desfile militar de Madrid. Tras el acto, en el autobús que los recogía en la plaza de Colón para devolverlos a su acuartelamiento almeriense, se produjo una escena que se ha hecho viral: los soldados, de uniforme, corearon el nombre del activista Vito Quiles y reaccionaron con vítores, risas y puños en alto cuando este gritó “¡A por los rojos!”. El propio Quiles difundió la grabación en sus redes sociales el mismo día, acompañada de una felicitación por la Hispanidad y un mensaje electoral sobre los comicios del 29 de noviembre: “El 29-N España tendrá a los dirigentes políticos que merece. Vamos a por todas”.

Recreación elaborada por Grok

La secuencia se grabó a bordo del vehículo que transportaba a miembros de la Brigada “Rey Alfonso XIII” II de La Legión (BRILEG), unidad con sede permanente en Viator desde mediados de los años noventa. La base Álvarez de Sotomayor, creada en 1924 como campamento de tránsito para las tropas que iban y volvían de la guerra de África y convertida décadas después en sede de la Legión, es una de las instalaciones militares más emblemáticas de la provincia. Allí se ubican el Tercio Don Juan de Austria 3.º y otras unidades de la brigada, que este año han tenido una presencia destacada en el desfile del 12 de octubre, incluyendo la exhibición de vehículos de combate 8x8 Dragón. La unidad mantiene una estrecha vinculación con Almería, donde ha celebrado recientemente aniversarios fundacionales y centenarios de banderas históricas.

Vito Quiles, nacido en Elche en 2000, es un activista e influencer de extrema derecha conocido por su actividad en redes sociales, sus entrevistas callejeras provocadoras y su vinculación con la formación Se Acabó la Fiesta de Alvise Pérez. Ha trabajado en medios digitales de orientación ultraderechista y ha protagonizado reiterados incidentes en el Congreso de los Diputados, lo que le ha costado expedientes y la retirada de acreditación. En el vídeo aparece rodeado de legionarios que lo jalean mientras lanza la consigna “¡A por los rojos!”, una expresión de fuerte carga histórica que remite a la retórica de la Guerra Civil y del bando sublevado contra los republicanos y las fuerzas de izquierda.

El Ejército de Tierra abrió una investigación interna al día siguiente, el 13 de octubre, en cuanto tuvo conocimiento de la grabación. Las pesquisas se encuentran en fase preliminar y buscan identificar a los militares implicados y determinar si su conducta vulnera el deber de neutralidad política. Fuentes del Ministerio de Defensa han calificado la actuación de inaceptable. La Ley Orgánica de Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas tipifica como falta grave (o muy grave en casos de reiteración o especial gravedad) “efectuar con publicidad manifestaciones o expresar opiniones que supongan infracción del deber de neutralidad política o sindical”. Las sanciones previstas para este tipo de faltas incluyen multa económica de ocho a quince días, arresto de quince a treinta días, pérdida de destino o, en el caso de alumnos de centros de formación, la baja en el mismo.

La neutralidad política es un principio básico del régimen disciplinario militar en democracia. Las Fuerzas Armadas deben permanecer ajenas a la confrontación partidista, especialmente en un contexto electoral como el actual, con elecciones generales previstas para el 29 de noviembre. El vídeo, al mostrar a militares de uniforme respaldando públicamente a una figura política de extrema derecha y una consigna de marcado contenido ideológico, plantea un problema de imagen institucional y de disciplina. La investigación deberá aclarar las circunstancias concretas —quiénes participaron activamente, si hubo autorización o conocimiento de mandos, el grado de espontaneidad— y decidir si procede la apertura de expedientes disciplinarios individuales.

ara Almería, el episodio tiene un eco particular. La Legión forma parte del paisaje militar y social de la provincia desde hace décadas. La base de Viator ha sido escenario de actos conmemorativos, jornadas de puertas abiertas y visitas institucionales, y sus unidades participan regularmente en desfiles nacionales. La difusión de estas imágenes contrasta con esa presencia institucional y con el esfuerzo de la brigada por proyectar una imagen de profesionalidad y modernización, como se ha visto con la incorporación de los vehículos Dragón.

El caso recuerda que la disciplina militar incluye límites claros a la expresión política pública. Mientras la investigación avanza por los cauces reglamentarios, el vídeo sigue circulando y generando debate sobre los límites entre el entusiasmo espontáneo de los soldados y el deber de neutralidad que obliga a todo militar en activo.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluza:




El bronce de La Chanca

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Suelo terminar mis paseos en La Chanca, en Los Sobrinos, donde huele a café malo y a gasoil del puerto, que es el buen olor de allí dentro. A las ocho, Leo va por el segundo carajillo; yo pido un café con leche. Leo y yo nos hicimos amigos a fuerza de encontrarnos y echar a andar juntos, que en La Chanca viene a ser casi lo mismo. Aquella mañana echamos a andar y nos paramos delante de la escultura de bronce en la glorieta de Pescadería.

Son tres figuras de bronce: una mujer con un niño de la mano y, un poco más adelantado, un marinero mirando al mar. La mujer tiene la mano a media altura, como si despidiera a alguien. Leo se acercó a la placa pequeña de abajo y la leyó en voz baja, moviendo los labios. Cuando terminó, se quedó mirándola. Le pregunté si le gustaba. Me dijo que no, que bien podían haberla puesto hace cincuenta años, cuando aún quedaban marineros.

Leo nació en el 37 y aprendió a leer entre el viejo Pósito, donde apuntaban los jornales a lápiz, y una maestra de miga que cobraba en perras gordas y boquerones. A los diez años ya salía a la mar con su padre y su abuelo. Aprendió a oler el viento en los botes de traíña, a leer el color del agua y a encontrar bajo la superficie la mancha oscura del pescado. “Nosotros no teníamos papeles. Teníamos nariz”, me dijo una vez. Muertos su padre y su abuelo siguió trabajando para un patrón que le aseguraba que estaba dado de alta en la mutua. Era mentira.

Delante de la mujer de bronce me dijo que no le gustaba aquella escena de espera. Su mujer se había pasado media vida esperándolo en la puerta, sin saber si volvía. “Ahora ya es tarde”. Se quedó mirando al niño.

Era un niño de bronce, con los pies descalzos sobre el pedestal. No miraba al mar, sino a la madre. Leo lo observó un rato y dijo: “Va descalzo. Se ve que se les olvidó ponerle las chanclas”.

Me hizo sonreír. A él no sé si le hizo gracia decirlo. Alargué la mano y toqué el bronce, que quemaba con el sol de la mañana. El bronce, al menos, no mentía.

Cuando levanté la vista, Leo ya había apoyado las dos manos en el bastón y tiraba la calle Cordoneros arriba sin esperarme.

Las portadas de las cinco revistas semanales

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Ya están en los puntos de venta las revistas semanales. Cuatro de ellas (Lecturas, ¡Hola!, Diez Minutos y Semana) salen los miércoles, mientras la revista Pronto se adelanta sobre sus compañeras y se pone a la venta los lunes. Estas son las portadas de esta semana:






Unas reflexiones sobre lo ocurrido en la Puerta del Sol

Marian Lozano
@marian65x 

Esta mañana, la Puerta del Sol de Madrid ha sido escenario de una situación que debería invitarnos a reflexionar sobre la juventud, el autoritarismo y esa necesidad de estos chicos de sentirse superiores a los demás. Como bien es sabido, en la Puerta del Sol permanece una acampada de ciudadanos, en su mayoría jóvenes, que reivindican el derecho a una vivienda digna, el fin de los desahucios y salarios acordes para vivir.

Grupo de jóvenes canta el Cara al Sol en Puerta del Sol esta mañana / Foto: Isa Sáez

Tras el desfile militar del 12 de octubre, hasta allí han llegado grupos de jóvenes, algunos aparentemente menores de edad, portando banderas de España, y también cruces de Borgoña y simbología vinculada al fascismo y al nazismo. Entre ellos había numerosas chicas y, según lo observado, unos pocos adultos que parecían animar u orientar sus movimientos. Se han escuchado insultos, consignas contra Pedro Sánchez y se han visto brazos levantados realizando saludos fascistas.

Los acampados han formado una barrera humana para proteger el campamento, mientras respondían con consignas antifascistas y también con vivas a España para dejar claro que los símbolos del país no pertenecen solo a los que se han apropiado de ellos. La Policía Nacional ha intervenido para separar a ambos grupos.

Es difícil comprender qué es lo que lleva a jóvenes de quince, dieciséis o diecisiete años a increpar a ciudadanos que reclaman derechos sociales de los que ellos mismos podrían beneficiarse en un futuro cercano. Los que han acudido a provocar no estaban interesados en esas reivindicaciones, sino solo en su rechazo hacia los acampados, en mostrar odio hacia los que luchan por los derechos.

El fascismo siempre supo del valor de la juventud. Mussolini, Hitler y la Falange española aprovecharon la necesidad de pertenencia, la búsqueda de identidad y el deseo de reconocimiento de los adolescentes para movilizar a miles. Las Camisas Negras, las Camisas Pardas, las Juventudes Hitlerianas y las organizaciones juveniles falangistas, con sus diferencias, utilizaron símbolos, uniformes, disciplina y camaradería para construir una identidad colectiva que les definía frente a sus enemigos.

El filósofo Franco Berardi «Bifo» explicaba por qué algunos jóvenes hoy se alinean en lo que él denomina el fascismo contemporáneo de la impotencia frente a aquel fascismo histórico, que exaltaba la potencia masculina, la conquista y la promesa de un futuro grandioso. Son jóvenes educados bajo ideales masculinos de éxito, poder y reconocimiento que se encuentran con precariedad, dificultades para independizarse, incertidumbre y, a veces, frustración afectiva. Algunos encuentran en discursos autoritarios la promesa de recuperar la fuerza y el protagonismo que sienten perdidos.

No toda adhesión a la extrema derecha, como se cree, nace de la frustración. También existe la que tiene origen en el privilegio y en la herencia familiar. Jóvenes de clase media y alta que han crecido en entornos donde las jerarquías sociales, prejuicios e identidades políticas forman parte de su educación. Pierre Bourdieu lo explicó mediante el concepto de habitus: incorporamos desde la infancia formas de pensar y juzgar que terminamos considerando naturales.

Luego están esos jóvenes que no pertenecen a clases acomodadas, pero que adoptan sus símbolos de prestigio. Desprecian a otros adolescentes por vestir ropa corriente, no llevar marcas reconocidas o defender ideas de izquierda, llamándolos «sucios», «perroflautas» o «vagos». Su desacuerdo político lo convierten en descalificación moral. No discuten las ideas del otro porque directamente le consideran inferior.

Esta idea del desprecio ayuda a entender esa expresión escuchada hoy en Sol: «limpiar la Puerta del Sol». Chillaban y alegaban que la plaza es un espacio de todos. Pero sin entender que si realmente pertenece a todos, también pertenece a quienes están ejerciendo pacíficamente su derecho a manifestarse.

El verbo «limpiar», cuando se utiliza para referirse a la expulsión de personas por sus ideas, conlleva mucho más. Convierte a los que protestan en una presencia indeseable, algo que debe desaparecer del espacio público. Cuestiona la legitimidad de los ciudadanos para ocuparlo.

Sus insultos contra Pedro Sánchez también resultan contradictorios, pues los acampados achacan responsabilidad al Gobierno central, además de a las administraciones autonómicas.

Ha llamado la atención la presencia de numerosas chicas entre los grupos que hoy acudieron a Sol participando con los que defienden jerarquías de género, cuestionan el feminismo y proponen limitar derechos de las mujeres. Ya no se trata  únicamente de jóvenes varones que exaltan la fuerza. 

Algunas chicas pueden encontrar en esos grupos una estética compartida, una promesa de protección o un ideal de feminidad. Incluso pueden vivir esa identificación como una forma de rebeldía frente a los valores de su entorno.

Simone de Beauvoir explicó cómo los modelos de feminidad se construyen socialmente y pueden interiorizarse como elecciones propias. La curioso es que una joven puede sentir su participación en estos movimiento como una afirmación de libertad personal mientras apoya un proyecto político que limita la autonomía de otras mujeres o la suya propia.

Otra contradicción aparece con la presencia de algún adolescente de familia inmigrante junto a los que defienden políticas de exclusión. Algunos jóvenes de extrema derecha desprecian a compañeros con quienes han compartido aulas, institutos y barrios. Jóvenes que han nacido y crecido en España, pero a quienes se sigue considerando extranjeros por su origen familiar.

Hay otro detalle de lo sucedido a lo que hay que prestar atención, y es la presencia de unos pocos adultos entre tantos jóvenes que parecía que estaban orientando sus movimientos y animando los cánticos. La captación política de menores no puede analizarse solo como una decisión individual de los adolescentes y se debe apuntar a quienes organizan o alientan sus comportamientos.

También deberíamos preguntarnos por qué algunos adolescentes encuentran más atractiva la pertenencia a grupos ultra derechistas que  a participar en organizaciones políticas o sociales de izquierdas. Quizá parte de la respuesta esté en las  nuevas formas de comunicación, las redes sociales, la transmisión generacional y las facilidades de participación que les ofrecen estos grupos a esas edades.

No se trata de equiparar a la extrema derecha actual con el fascismo histórico, ni considerar que todos los jóvenes conservadores comparten estas actitudes. Pero llama la atención la insistencia en la construcción de una identidad colectiva, la exaltación de la fuerza, la identificación con el poder y el desprecio hacia quienes son considerados inferiores.

La cuestión de fondo es cómo una sociedad transmite a sus jóvenes la necesidad de sentirse superiores a otros, sobre qué valores se están transmitiendo y qué futuro plantean estos que consideran a sus propios vecinos como enemigos a los que hay que expulsar del espacio público, la Puerta del Sol.