Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

In memoriam: Araceli Nieto Alonso 'La Kika'


Juan Folío
@opinionalmeria

A la edad de 87 años nos ha dejado para siempre una de las personas más queridas de la ciudad de Almería: Araceli Nieto Alonso, popularmente conocida en su barrio de residencia, El Alquián, y en toda la provincia como ‘La Kika', regante del bar que lleva su nombre.


Araceli Nieto ha permanecido durante más de 45 años al frente de los fogones de una de las cocinas más prestigiosas de Almería, especializada en pescado fresco. En el año 2018 el alcalde la ciudad, Ramón Fernández-Pacheco, le hizo entrega del Escudo de Oro de la Ciudad. "Encarna perfectamente ese espíritu de trabajo callado. Lleva casi medio siglo en el barrio al frente de su negocio, el restaurante 'La Kika', que sigue todavía hoy atendiendo a todo el mundo con una sonrisa en la boca”.

El alcalde ha querido dar su último adiós a 'La Kika' a través de Facebook con estas palabras: "Kika no solo era una forma de entender la cocina tradicional almeriense: era sobre todo un ejemplo de cariño a la familia, a los amigos, al barrio de El Alquián y a toda Almería. Y además de eso era mi amiga. La vamos a echar de menos. DEP.".

El periodista Manuel León dedicó a la cocinera estas emotivas palabras: "Allí sigue, reinando como en un duermevela, la misma  Kika de siempre, sintiendo las noticias en la radio, con su habla antigua y con sus pies hinchados, como una faraona en su trono de anea, entre retratos del Caudillo -a quien le tiene hecho un altar- y regalos de clientes, vigilando los fuegos del bufé que ahora regenta su Gabrielín, recordando a su amigo Manolo que le silbaba Si vas p’a la mar. . .  sentando en la baldosa de la puerta como un chiquillo; allí conserva en su memoria la Kika, que ya casi no sale a la calle, las proporciones exactas de la sal y el aceite del atún encebollado o la canela y el azúcar de sus célebres natillas, como si siguiera cocinando para su propia familia, soñando, a sus 85 años, con que su pequeña nieta Nuria, su ojico derecho, la enseñe por fin a leer y a escribir".

Los artales del Poniente


Moisés S. Palmero Aranda
Educador ambiental y escritor

⏩ Uno de los clásicos y eternos debates de la especie humana, cómo favorecer la economía sin destruir el medio ambiente, se ha vuelto a poner sobre la mesa, aunque lo que estemos discutiendo sea si se ha autorizado, quién ha firmado más informes favorables, si provocará el efecto castillo de naipes, si es turismo sostenible... Aspectos que dan un poco igual porque lo único que importa es si es legal, como si las leyes fuesen palabras divinas, justas, indiscutibles e iguales para todos. Un tema, el del hotelito, que dará mucho que hablar y del que probablemente estén un poco cansados, así que pondremos otro ejemplo: los artales del Poniente.


Seguro que no habrán escuchado hablar de ellos porque no ha tenido ninguna repercusión en las redes sociales, ni en los medios de comunicación. La despensa de Europa no tiene tanto glamour como la terracita con vistas del Cabo de Gata. Quizás si alguien hubiese escrito un titular como “En Almería se están matando linces y arrasando la Amazonía” la cosa sería diferente.

Aunque parezca un poco exagerado, y salvando las distancias, eso es más o menos lo que está pasando, lo que ocurre es que a los animales les tenemos más cariño que a las plantas, aunque pensándolo bien tenemos otros linces en la provincia de Almería que poca gente conoce, como el fartet o la cerceta pardilla,  y a los que seguimos empujando, en nombre del progreso, hacia la extinción.
El problema de los artales es que crecen desde hace miles de años en el lugar donde, en los últimos sesenta, han proliferado los invernaderos
El problema de los artales es que crecen desde hace miles de años en el lugar donde, en los últimos sesenta, han proliferado los invernaderos, así que, como parece que son dos cosas incompatibles, hay que arrancarlos, casi siempre con nocturnidad y alevosía. Para entendernos, y en la línea de buscar titulares llamativos, lo que hemos hecho ha sido arrasar nuestro bosque para favorecer la agricultura, algo que cuando lo anuncia Bolsonaro  nos preocupa mucho. Por desgracia nuestros artales, formados por arbustos con pinchos, no son tan atractivos como las grandes selvas amazónicas.

Como la belleza es relativa, por su importancia, entre otros grandes servicios ecosistémicos, como captadores y sumideros de CO2 y por ser pequeñas islas de biodiversidad donde se refugian la fauna auxiliar útil para controlar las plagas, el arto negro, Maytenus senegalensis, está catalogado como Vulnerable por la legislación autonómica, aparece En Peligro en el Libro Rojo de la Flora Andaluza y como “ecosistemas de interés comunitario” por la Directiva de la Unión Europea sobre la Conservación de los Hábitats Naturales y de Fauna y Flora Silvestres.

Pese a que son ecosistemas singulares de gran valor para la conservación y solo los podamos encontrar en nuestra comarca, y de forma residual en algunos puntos de Murcia y Valencia, seguimos acabando con ellos aunque se incluyesen como Lugar de Interés Comunitario dentro de la Red ecológica europea Natura 2000. Figura para la que se ha pedido su descatalogación y poder construir un puñado de naves comerciales más, algo inaudito en la Unión Europea, pero que nuestra justicia ha tenido a bien plantear a pesar de sonar a disparate.

Es curioso que la justicia haya dictaminado, mientras se dirime, que no se puede llamar LIC a los artos de El Ejido. Sin embargo, ningún juez ha paralizado, para comprobar si todo está en regla, los movimientos de tierra en Santa María del Águila para construir otro invernadero. La diferencia es que en la descatalogación hay una denuncia del propietario, del capital, y en el otro una simple denuncia pública de científicos y grupos conservacionistas. Así que mientras se discute quién defiende el bien común, se siguen arrancando artos, y luego, si alguien denuncia judicialmente y se demuestra que se hizo de forma ilegal, se pedirán disculpas, o no, se pagará la multa y a producir.

Es un debate perdido al que yo incluiría otras preguntas: ¿Tenemos la responsabilidad los habitantes del Poniente de conservar ecosistemas tan singulares? ¿El derecho individual está por encima de la conservación del medio ambiente? ¿Deben las administraciones locales hacer cumplir las leyes europeas? ¿Hay agua suficiente para seguir construyendo más invernaderos? ¿Son beneficiosos los artales para la imagen y productividad de los invernaderos? ¿Puede coexistir la economía y el medio ambiente? ¿Qué ocurrirá con nuestra tierra cuando dejemos de ser la despensa de Europa?

El turista Moreno Bonilla


José Luis Sánchez Teruel
Secretario General del PSOE de Almería

⏩El presidente del Gobierno de las derechas en Andalucía ha disfrutado durante esta semana de unas horas de turismo por nuestra provincia; un tiempo que ha dedicado a inaugurar obras en las que sus consejeros y consejeras no han tenido que mover ni un solo dedo. Trabajar, lo que se dice trabajar, no es algo en lo que destaque Moreno Bonilla, que se siente más cómodo viviendo de las rentas de lo que dejó programado, licitado o en ejecución el anterior gobierno socialista.


Uno de los ejemplos más claros nos lo encontramos en el hábil corte de cinta que realizó de las obras del desdoblamiento de la Garrucha-Vera, un proyecto que el actual gobierno de la Junta se encontró con el 60% realizado, con la constructora contratada, con los proyectos de modificación en marcha y con la financiación presupuestada. En definitiva, lista para finalizarla. Algo parecido le ha pasado con el Materno Infantil, una obra que el gobierno de PP y Ciudadanos se encontró prácticamente lista para su apertura. 

En todo caso, los dirigentes del PP de Almería no le pueden pedir a Moreno Bonilla que solo venga a cortar cintas de otros, deben exigirle que su gobierno dé un paso al frente y ponga en marcha todo lo que tiene pendiente, como es el caso del hospital de Roquetas de Mar, las nuevas urgencias de este municipio o la ampliación prevista en el Hospital de Poniente. Venir de turismo a Almería está muy bien, pero venir a ayudar y a trabajar por esta tierra estaría mucho mejor.

También necesitamos saber qué pasa con el nuevo edificio de especialidades del hospital de Torrecárdenas que nos birló su Gobierno a todos los almerienses, con el silencio cómplice del alcalde de Almería, del que no hay constancia de que haya escrito carta alguna a Moreno Bonilla pidiéndole explicaciones sobre este grave asunto. 

También llama la atención el silencio que existe con el Conservatorio de la capital, que ha dejado de ser una prioridad para la Junta, tanto como la construcción de nuevos centros educativos en municipios como El Ejido, donde las ratios están disparadas.

No es que no se haya movido ni una sola piedra en todo esto, es que no se ha movido ni siquiera un papel. 2019 y 2020 van a ser dos años en blanco para Almería con el actual gobierno andaluz, dos años en los que no se ha avanzado nada en ningún nuevo proyecto, más allá de concluir lo que estaba ya en ejecución. 

A la vista de los hechos o más bien de lo que no se ha hecho, podemos concluir que lo que practica Moreno Bonilla con Almería no llega a ser ni turismo activo, más bien podríamos situarlo en el ámbito del turismo de hamaca.

Almería, del protagonismo a la extravagancia


Pedro Manuel de la Cruz
Director de La Voz de Almería

⏩ A veces la extravagancia no tiene límites y cuando crees alcanzada una meta imposible de superar, siempre hay alguien dispuesto a ir más allá, aunque sea acercándose con riesgo al abismo del desvarío. El área de cultura del Ayuntamiento de la capital ha presentado esta semana un programa de casi setenta actividades culturales entre las que contempla la celebración de catorce recitales en el espacio recuperado de La Hoya. La iniciativa es un intento de regreso a la normalidad en un verano en el que nada va a ser igual y los recitales programados a la sombra del granado árabe de la muralla de Jairán, serán, todos, acústicos, una característica que excluye la presencia sobre el escenario de bandas y, por tanto, la disminución en el volumen de vatios. 


Lo sorprendente es que apenas habían pasado pocas horas de hacer pública la actividad programada, cuando algunos guardianes de la sensibilidad dieron la voz de alarma ante la posibilidad de que la actividad pudiera provocar estrés en las especies protegidas que habitan el parque de La Hoya. Si cuando se proyectó El Toyo fueron los Artos, otra especie vegetal protegida, los que se interpusieron y, años más tarde, el protagonismo fue ocupado por las tortugas que han retenido durante años el trazado y las obras del AVE entre Pulpí y Vera, ahora son las gacelas las que podrían interponerse entre los almerienses y sus deseos de escuchar el sonido mágico del violín de Ara Malikian o el timbre irrepetible de Miguel Poveda. 

De aquella ciudad de flores y azoteas en la que la brevedad conmovedora del jazmín y la luminosidad soleada de la terraza eran un espacio donde reencontrarse con la vida, a la ciudad de prisas y ascensores de hoy hay un bulevar de sueños rotos por el que hemos transitado obligados por la demografía, el crecimiento, la inconsciencia, la especulación y, en demasiadas ocasiones, la estupidez. 

La nostalgia es una esquina en la que a veces es aconsejable detenerse para que el paso apresurado de la vida y sus entornos no acabe borrando de la memoria aquel pretérito imperfecto pero lleno por la calidez del recuerdo del que venimos. La calle melancolía (otra vez, y siempre, Sabina) puede estar construida sobre el lirismo bello de una canción que emociona, pero no puede ser el único camino por el que transitar, salvo que la pretensión sea hacer el viaje a ninguna parte.
Proteger el medio ambiente en toda su dimensión es una exigencia irrenunciable, un imperativo del que nadie, ni administración ni administrados, pueden hacer dejación en su cumplimiento
Proteger el medio ambiente en toda su dimensión es una exigencia irrenunciable, un imperativo del que nadie, ni administración ni administrados, pueden hacer dejación en su cumplimiento.  Y es la ciudadanía quien, cuando aquellos que están obligados por la ley a cumplir y hacer cumplir las norma haga dejación de esa responsabilidad, la que debe exigir con rigor y contundencia su cumplimiento.

Pero de esa exigencia irrenunciable si aspiramos a un futuro medioambientalmente sostenible (o mejor, si aspiramos a un futuro; el mañana será sostenible o será el caos, como demuestran las prospecciones científicas), a la desmesura extravagante de algunos centinelas de guardia permanente en las almenas del “No” a todo lo que se proponga, hay un territorio intermedio, ese espacio que va de lo irracional a lo razonable y que no encuentra mejor definición que la expresada en solo dos palabras. Sentido común.

El Casco Histórico tiene ya abrumadores endemismos y suficientes problemas para añadirle otro más como el de dificultar la recuperación de un espacio para la ciudad y la ciudadanía en el paisaje único de La Hoya. Cúmplanse todas las medidas de garantías acústicas y medioambientales, pero no dejemos pasar la oportunidad de recuperar un paisaje estético, emocional y cultural único. 

Y, por si esta ni fuera razón suficiente para no poner más piedras de las que ya tiene el camino, habría que recordar a los guardianes de las siete llaves del templo proteccionista que, durante los más de veinte años en los que se celebró la Feria en la Avenida del Mediterráneo, nunca se acordaron del ruido, este si estridente y desde las ocho de la tarde a las ocho de la mañana, con el que miles y miles de vecinos se veían obligados a convivir durante diez días cada agosto. 

Las comparaciones son odiosas, pero entre aquellas doce horas de ruido que salía de la música en las casetas, las proclamas gastronómicas de las hamburguesas Uranga o las llamadas permanentes para llevarse a casa a la muñeca Chochona que soportaban estoicamente esos miles de ciudadanos, y las dos horas escuchando los boleros de Café Quijano, la música de Amaral y la voz desgarrada y sublime de El Brujo en sus monólogos que podrán escuchar desde la lejanía las gacelas, hay un océano. Un océano de belleza. No vayamos a estropearlo.

Las portadas de los periódicos de Almería (12-07-20)

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

La Voz de Almería abre su edición con este titular: "El Covid se dispara de nuevo con 31 casos en un solo día".  Diario de Almería dice: "Subidón de contagios: 31 casos, el segundo peor registro de Almería". Ideal destaca: "La cifra de contagios en la provincia se dispara hasta 31 en tan solo 24 horas".