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Julia Janeiro resucita mediáticamente a Belén Esteban

Tania Artajo
@opinionalmeria

Belén Esteban llevaba tiempo alejada del lugar en el que durante más de dos décadas se desenvolvió como pocos personajes de la crónica social española: el centro de la conversación televisiva. El final de Sálvame y, posteriormente, la desaparición de los distintos proyectos que intentaron mantener vivo aquel universo modificaron radicalmente su presencia en los grandes canales. Su principal incursión reciente en la televisión generalista había llegado de la mano de Top Chef: Dulces y famosos, en La 1 de RTVE, donde consiguió alcanzar la final. Pero aquello era otra Belén: concursante, repostera improvisada y personaje de entretenimiento, muy lejos de las interminables guerras familiares que construyeron buena parte de su historia televisiva.

Belén Esteban en 'Top Chef: Dulces y famosos', de La 1 / RTVE

Y entonces apareció Julia Janeiro

Juls, como prefiere ser conocida públicamente, ha hecho algo que durante años parecía improbable: entrar voluntariamente en una historia de la que hasta ahora había permanecido prácticamente al margen. La hija de Jesulín de Ubrique y María José Campanario ha comenzado a contestar preguntas de los reporteros y, poco a poco, sus respuestas han terminado alcanzando inevitablemente a Belén Esteban. Primero cuestionó el relato que durante años se había contado sobre su familia, asegurando que existen dos versiones de la historia. Después defendió a sus padres, afirmó que Belén había hecho «muchísimo daño» a su madre y sostuvo que, si no profundizaba en determinados asuntos, era por respeto y cariño hacia su hermana Andrea.

El último episodio ha ido todavía más lejos. Después de que Belén asegurara que Andrea le había dado permiso para hablar de determinadas cuestiones familiares, Julia reaccionó públicamente mostrando su extrañeza y preguntándose por qué, en ese caso, no hablaba directamente su hermana. Un terreno especialmente delicado porque Andrea Janeiro decidió hace años mantenerse voluntariamente alejada de los medios y porque cualquier referencia a ella multiplica inmediatamente el interés de una historia que parecía agotada.

La paradoja es evidente: Julia Janeiro ha terminado devolviendo actualidad al personaje televisivo de Belén Esteban. Y lo ha hecho, además, en el escenario en el que la madrileña alcanzó sus mayores cotas de popularidad.

Porque Belén nunca ha ocultado que le gustaría regresar a Telecinco. Lo ha reconocido en distintas ocasiones. En abril, durante su participación en ¡Menudo cuadro!, llegó incluso a mencionar expresamente ¡De viernes! como uno de los espacios en los que podría imaginar ese regreso. Durante los últimos meses, sin embargo, ese deseo parecía tener difícil recorrido. Hace apenas unos días confesaba que la televisión ya no la quería y aseguraba que nadie de Telecinco se había puesto en contacto con ella.

En medio de esa situación apareció una información de Marta Riesco que inicialmente encontró más desmentidos que confirmaciones. La periodista aseguró que existían movimientos para recuperar a Belén Esteban en Mediaset y habló de una propuesta que contemplaba varias apariciones en la cadena. La propia Belén enfrió inmediatamente esas expectativas y otras voces vinculadas a la crónica social, entre ellas David Insua, cuestionaron que existiera el regreso en los términos en los que se estaba contando.

Pero la información tenía más recorrido del que inicialmente parecía

Telecinco ha terminado confirmando el regreso de Belén Esteban y lo hace precisamente a ¡De viernes!, el programa al que ella misma había reconocido que le gustaría acudir. La primera cita será este viernes 25 de septiembre y la cadena ya ha comenzado a promocionar una entrevista en la que Julia Janeiro tendrá inevitablemente un protagonismo fundamental. Después de tres años fuera de Mediaset, Belén vuelve a sentarse en uno de sus platós para responder a las polémicas que han vuelto a colocar su nombre en primera línea.

Y la maquinaria promocional ya está funcionando. Entre los primeros avances difundidos aparece una frase de Belén que apunta directamente al corazón del conflicto familiar: «Me da pena que entre hermanas no se hablen. Porque es mentira lo que cuenta Julia: no tiene relación con su hermana».

Veintisiete años después de que su relación con Jesulín de Ubrique la convirtiera en uno de los personajes más reconocibles de la televisión española, la historia parece haber completado un inesperado círculo. Durante décadas fue Belén Esteban quien habló de los Janeiro. Ahora es una Janeiro quien habla de Belén Esteban y quien, posiblemente sin pretenderlo, ha contribuido a devolverle aquello que parecía haber perdido: una gran entrevista en Telecinco, una polémica familiar de enorme recorrido y nuevamente todos los focos apuntando hacia ella.

Julia Janeiro quería contar su versión. De momento, una de las consecuencias más visibles ha sido resucitar mediáticamente a Belén Esteban. Pero tampoco hay que olvidar una cosa: la aparición de Belén en dos programas consecutivos de ¡De Viernes! eleva considerablemente el caché de Julia Janeiro, y también el de su madre, ante un posible contrato con Telecinco. 

Cajamar abre oficina en Pozuelo de Alarcón

Juan Folío
@opinionalmeria

Cajamar continúa adelante con su estrategia de expansión nacional y acaba de abrir una nueva oficina en Pozuelo de Alarcón, uno de los municipios con mayor nivel de renta de España. La nueva sucursal está situada en el número 9 de la avenida de Europa y eleva a 36 las oficinas de la entidad en la Comunidad de Madrid, reforzando su presencia en uno de los principales mercados financieros del país.

Nueva oficina de Cajamar en Pozuelo de Alarcón (Madrid) / Cajamar

La elección de Pozuelo no parece casual. El municipio madrileño ocupa la primera posición entre las localidades españolas de más de 2.000 habitantes por renta neta media anual por persona, con 30.524 euros, según los últimos datos disponibles del Instituto Nacional de Estadística. Los datos fiscales también sitúan a Pozuelo a la cabeza de España, con una renta bruta media declarada superior a los 88.000 euros anuales. A ello se suma un importante tejido empresarial y profesional y su condición de uno de los principales núcleos residenciales de alto poder adquisitivo del área metropolitana de Madrid.

La nueva oficina estará dirigida por Óscar Sanz, acompañado por otros tres profesionales, y ofrecerá servicios financieros tanto a particulares y familias como a profesionales, comercios y empresas.

Pero la apertura tiene una lectura que va más allá de Pozuelo. Cajamar sigue ampliando su red física en un momento en el que buena parte del sector financiero español lleva años recorriendo el camino contrario, reduciendo sucursales como consecuencia de las fusiones, la digitalización y el creciente peso de las operaciones a través de internet y aplicaciones móviles.

La entidad de origen almeriense ha optado por una estrategia diferente. Sin renunciar a la transformación digital, mantiene la oficina como un elemento importante de la relación con sus clientes y utiliza nuevas aperturas para ganar presencia en territorios donde todavía dispone de margen de crecimiento.

Esta política quedó definida a comienzos de año, cuando el presidente de Cajamar, Eduardo Baamonde, anunció la apertura de once nuevos puntos de atención dentro de la estrategia de crecimiento y diversificación de la entidad. El plan ya se está materializando con nuevas oficinas en diferentes puntos de España, especialmente en grandes ciudades y áreas de elevado dinamismo económico.

La estrategia resulta especialmente significativa por proceder de una entidad nacida en Almería y estrechamente vinculada históricamente al sector agroalimentario, pero que desde hace años desarrolla un proceso de diversificación territorial y de negocio que la ha convertido en una entidad financiera de dimensión nacional.

La llegada a Pozuelo representa así algo más que una nueva sucursal. Cajamar desembarca en uno de los municipios más ricos de España reforzando una estrategia poco habitual en el panorama financiero actual: mientras la tendencia dominante del sector es reducir la presencia física, Cajamar continúa abriendo oficinas.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluza:




Rocío Carrasco recibe el homenaje institucional de Chipiona

Juan Folío
@opinionalmeria

Chipiona ha saldado este miércoles una deuda de gratitud con Rocío Carrasco. La hija de Rocío Jurado ha recibido el reconocimiento oficial de la localidad gaditana por su contribución decisiva a la puesta en marcha del Centro de Interpretación dedicado a su madre, un proyecto largamente esperado que hoy se ha convertido en uno de los principales reclamos culturales y turísticos del municipio. El homenaje, organizado por la Delegación Municipal de Turismo dentro de los actos de la Semana del Turismo, se ha celebrado a las 13:00 horas en el Castillo de Chipiona, con la presencia de familiares y amigos de la homenajeada.

Rocío Carrasco recibe el galardón de manos del alcalde, Luis Mario Aparcero, y del concejal delegado de Turismo, Francisco Javier Query / Loa

No ha sido un reconocimiento casual ni meramente protocolario. El Ayuntamiento ha querido poner nombre y apellidos a una colaboración que considera imprescindible para que el museo de Rocío Jurado pudiera finalmente abrir sus puertas después de años de espera. La propia Delegación de Turismo lo resumía en los días previos al acto al recordar que convertir en realidad aquel viejo proyecto requería un compromiso acorde con la dimensión de la artista y que fueron la predisposición, el cariño y la entrega de Rocío Carrasco los que permitieron desbloquearlo.

El alcalde de Chipiona, Luis Mario Aparcero, ha sido especialmente claro durante su intervención. El regidor ha atribuido a la colaboración de Rocío Carrasco un papel esencial en la puesta en funcionamiento del Centro de Interpretación y ha subrayado que sin ella el proyecto no habría podido hacerse realidad. Aparcero ha aportado además un dato que permite medir la dimensión que ha adquirido el museo: cerca de 100.000 personas han pasado ya por unas instalaciones que abrieron oficialmente al público el 7 de julio de 2022.

Rocío Carrasco: "Por mucho que digan, el museo se queda en Chipiona" / Loa

Detrás de esas cifras existe una historia que se prolongó durante muchos años. La creación de un espacio dedicado a conservar y exhibir el patrimonio artístico y personal de Rocío Jurado fue un proyecto largamente aplazado hasta que finalmente pudo materializarse. Para hacerlo posible resultaba imprescindible contar con buena parte del legado que custodiaba su hija. Vestidos que forman parte de la historia de la música española, premios, documentos y numerosos objetos personales terminaron regresando así a Chipiona para quedar vinculados a la tierra en la que nació la artista.

El alcalde de Chipiona, Luis Mario Aparcero, considera que el Centro de Interpretación Rocío Jurado es imprescindible en el impulso económico del municipio / Loa

Desde entonces, el Centro de Interpretación ha permitido construir un recorrido que va más allá de la artista que llenaba escenarios. Sus diferentes espacios acercan al visitante a la trayectoria profesional de Rocío Jurado, pero también a su dimensión más personal y a la estrechísima relación que mantuvo durante toda su vida con Chipiona. Los números confirman la acogida del proyecto: en sus primeros doce meses recibió 46.353 visitantes y al cumplir tres años había alcanzado los 80.776, con público procedente de distintos lugares de España y también del extranjero.

Rocío Carrasco ha agradecido el homenaje asegurando que recibirlo supone para ella «un orgullo, un placer y un honor», aunque ha querido compartir inmediatamente el protagonismo. Durante su intervención ha destacado especialmente la labor de su prima Rocío Jurado Rodríguez, a quien ha reconocido un papel fundamental en todo el proceso para que las piezas estuvieran preparadas y las numerosas gestiones necesarias pudieran llevarse a cabo.

Rocío agradeció la labor de su prima Rocío Jurado Rodríguez, ya que "sin ella este museo no sería posible" / Loa

Pero la frase que probablemente permanecerá de este homenaje ha llegado al final de su intervención. Carrasco ha aprovechado el escenario institucional para despejar cualquier duda sobre la continuidad del legado de su madre en su localidad natal: «Por mucho que diga nadie, el Museo se queda en Chipiona. Aviso a navegantes». Una afirmación breve y contundente con la que ha reafirmado el vínculo entre el patrimonio de Rocío Jurado y el pueblo al que la cantante llevó consigo durante toda su carrera.

También el delegado municipal de Turismo, Francisco Javier Query, ha querido poner el acento precisamente en esa decisión. El responsable municipal ha agradecido públicamente a Rocío Carrasco que hiciera posible que una parte esencial del legado de su madre permaneciera en Chipiona y pudiera ser conocida por quienes visitan la localidad. Porque el objetivo del Centro, según ha destacado, no consiste únicamente en contemplar recuerdos de una estrella, sino también en acercarse a la mujer que existía detrás de una de las artistas españolas más importantes de las últimas décadas.

El reconocimiento adquiere además un significado especial por el momento elegido. Se enmarca en la Semana del Turismo de Chipiona, cuya programación continuará hasta el próximo domingo 27 de septiembre, Día Mundial del Turismo, jornada en la que precisamente el Centro de Interpretación Rocío Jurado ofrecerá visitas gratuitas en grupos reducidos. El homenaje convierte así a Rocío Jurado, una vez más, en embajadora de su tierra y reconoce oficialmente a su hija por haber contribuido a que una parte fundamental de su memoria permanezca precisamente donde la artista siempre quiso estar: en Chipiona.

Las mercenarias de Rocío Flores

Nuria Torrente
@opinionalmeria

Rocío Flores ha encontrado una nueva palabra para engrosar la colección de titulares que suele dejar tras sus apariciones televisivas. Esta vez ha sido mercenarias. En su intervención en ¡De Viernes!, el programa de Telecinco, habló de un «séquito de mercenarios» alrededor de su madre y señaló expresamente a dos mujeres: Alba Carrillo y Carlota Corredera. La elección de la palabra no es precisamente inocua y, cuando se utiliza públicamente para referirse a personas perfectamente identificables, conviene detenerse en su significado y también en aquello que se está insinuando con ella.

Rocío Flores, en una captura de pantalla de Telecinco

Según el Diccionario de la Real Academia Española, mercenario puede referirse al soldado que sirve por dinero a una potencia extranjera, pero también a quien desempeña por otra persona un empleo o servicio a cambio de una retribución. Como parece evidente que Rocío Flores no estaba enviando a Alba Carrillo y Carlota Corredera al frente de ninguna guerra, habrá que entender que utilizaba el término en este segundo sentido. Y es precisamente ahí donde la acusación empieza a plantear interrogantes, porque un mercenario, por definición, presta un servicio por dinero y, si alguien cobra, necesariamente tiene que existir alguien que pague.

La pregunta, por tanto, resulta inevitable: ¿quién paga a esas supuestas mercenarias? Si lo que se pretende insinuar es que Alba Carrillo y Carlota Corredera defienden determinadas posiciones porque Rocío Carrasco las recompensa económicamente por hacerlo, estaríamos ante una afirmación que necesitaría bastante más que una palabra contundente pronunciada en un plató. Harían falta hechos, pruebas o algún elemento objetivo que permitiera sostener semejante relación. Hasta donde públicamente se conoce, esas pruebas no han aparecido y Alba Carrillo, además, ha negado expresamente cobrar por defender a Rocío Carrasco, reivindicando algo bastante menos misterioso: es su amiga. Parece extraño que a estas alturas haya que recordar que la amistad todavía no necesita contrato, nómina ni transferencia bancaria.

Se puede estar de acuerdo o en desacuerdo con Alba Carrillo, considerar acertada o equivocada la posición que Carlota Corredera ha mantenido durante estos años e incluso criticar con toda la contundencia que se quiera el tratamiento televisivo que se ha hecho del conflicto de la familia Flores-Carrasco. Todo eso forma parte del debate público. Sin embargo, una cosa es cuestionar opiniones, actuaciones profesionales o declaraciones concretas y otra bastante diferente colocar sobre dos personas identificables una etiqueta que puede transmitir la idea de que actúan por dinero al servicio de otra persona. Las palabras importan, especialmente cuando se pronuncian en televisión, y Rocío Flores conoce sobradamente la repercusión que pueden alcanzar.

No estamos ante alguien desconocedor del funcionamiento de los medios. Rocío Flores lleva años compareciendo ante las cámaras, sabe desenvolverse en un plató y sus intervenciones suelen dejar alguna frase que termina convertida en titular. Ahí quedó aquel «si yo hablara, España hacía pum», al que posteriormente se han sumado otras afirmaciones reiteradas sobre su madre, como que le había «destrozado la vida» o que ella nunca haría a sus hijos lo que asegura que su madre le hizo a ella. Ahora tenemos los «mercenarios». En su última entrevista realizó además una confesión especialmente delicada al explicar que atravesó un momento de tal desesperación que estuvo cerca de adoptar una decisión fatal. Una revelación de esa naturaleza merece respeto y no existen razones para banalizar ni cuestionar gratuitamente un sufrimiento que ella asegura haber vivido, aunque se trate de una circunstancia que no había hecho pública anteriormente.

Precisamente porque ese sufrimiento merece respeto, también conviene separar unas cuestiones de otras. Rocío Flores tiene todo el derecho a contar su dolor, explicar su versión de la historia, cuestionar las decisiones de su madre y discrepar de cualquier periodista, presentadora o colaboradora de televisión. Tiene igualmente derecho a defenderse cuando considere que alguien ha sido injusto con ella. Pero el legítimo derecho a reclamar respeto no debería convertirse en una patente para desacreditar a quienes mantienen una posición distinta, especialmente cuando esas personas no son responsables del conflicto que existe entre madre e hija.

Rocío Flores y Rocío Carrasco mantienen desde hace muchos años una relación completamente rota, atravesada además por episodios familiares y judiciales que han terminado expuestos ante millones de personas. Solo ellas saben si algún día existe alguna posibilidad o voluntad de reconstruir ese vínculo. Lo que resulta mucho más difícil de comprender es que ese conflicto vaya incorporando nuevos adversarios por el camino y que personas cuya principal conexión con esta historia consiste en mantener amistad con Rocío Carrasco, mostrarle públicamente afecto, empatizar con el sufrimiento que ella ha relatado o valorar positivamente su trabajo relacionado con el legado de Rocío Jurado terminen convertidas también en destinatarias del enfrentamiento.

Alba Carrillo puede ser amiga de Rocío Carrasco sin convertirse por ello en enemiga de Rocío Flores. Carlota Corredera puede creer la versión de Rocío Carrasco, defenderla públicamente o compartir determinadas reivindicaciones sin que de ello pueda deducirse que alguien le paga por hacerlo. Exactamente igual que quienes apoyan a Rocío Flores no deberían ser automáticamente considerados enemigos de su madre. Las relaciones humanas son bastante más complejas que dos trincheras enfrentadas y convertir cualquier gesto de amistad o solidaridad hacia una de las partes en una agresión contra la otra solo contribuye a prolongar un conflicto que ya dura demasiado.

Hay además una contradicción que resulta difícil ignorar. Rocío Flores reclama que no se la juzgue exclusivamente por ser hija de Antonio David Flores ni por el enfrentamiento que mantiene con su madre, y tiene derecho a reclamarlo. Pero ese mismo derecho corresponde a los demás. Alba Carrillo no es una prolongación de Rocío Carrasco y Carlota Corredera tampoco. Son dos mujeres adultas, con opiniones propias, que tendrán que responder de sus palabras y de sus actos, no de los de su amiga o de la persona cuya versión consideran creíble.

Además, calificar a alguien de «mercenario» desplaza el debate desde los argumentos hacia la persona. Si Rocío Flores considera que Alba Carrillo o Carlota Corredera han mentido sobre ella, puede señalar qué afirmación concreta considera falsa y aportar los datos que la contradigan. Si entiende que han sido injustas, puede explicar por qué; y si cree que difundieron alguna información incorrecta, puede confrontarla con los hechos. Ese es el terreno legítimo de la crítica y ahí cada cual podrá formarse su propia opinión. Lo que resulta mucho más discutible es atribuir un supuesto interés económico sin que se conozcan elementos que permitan acreditarlo.

Rocío Flores merece respeto, también cuando cuenta episodios de su vida que pueden resultar incómodos para otras personas, cuando expresa el dolor que le provoca la ausencia de relación con su madre y cuando recibe críticas desproporcionadas en las redes sociales. Pero el respeto no puede funcionar en una sola dirección. Quienes son amigos de Rocío Carrasco también lo merecen, igual que quienes simpatizan con ella, quienes consideran valiosa la labor que desarrolla alrededor del legado artístico de Rocío Jurado o quienes, sencillamente, creen su relato. Ninguna de esas circunstancias permite por sí misma atribuirles un interés económico.

Tal vez haya llegado el momento de dejar de ampliar permanentemente el campo de batalla. Rocío Flores tiene un conflicto con su madre y puede hablar de él, explicarlo y defender su posición cuantas veces considere necesario, pero las amigas de Rocío Carrasco no son responsables de que madre e hija no se hablen, no provocaron esa ruptura y tampoco tienen capacidad para solucionarla. Que Rocío Carrasco tenga amigas no constituye una agresión contra su hija y que existan personas que la apoyen tampoco debería interpretarse como tal.

Y, desde luego, que dos mujeres defiendan públicamente a Rocío Carrasco no las convierte por sí solo en mercenarias. Para sostener el sentido económico de semejante calificativo haría falta algo más importante que una frase pronunciada en televisión: acreditar que existe un servicio remunerado. Mientras eso no ocurra, quizá resulte bastante más sencillo y también más justo llamarlas por aquello que ellas aseguran ser: amigas.