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Cuando el extranjero es un niño

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Hubo un año en que los niños españoles llevaban la guerra metida en las pupilas. Entre 1937 y 1938, más de treinta mil -34.000, según la cifra más manejada por la historiografía- salieron en barcos y trenes huyendo del frente hacia Francia, Bélgica, Reino Unido, la Unión Soviética o México. No entendían de geopolítica; solo sabían que tocaba soltarse de la mano de sus padres y meter la vida en una maleta de cartón.

Crisis migratoria en Ceuta / RTVE

Aquella travesía parecía temporal, pero la historia rara vez cumple sus promesas. Para muchos, el viaje duró toda una vida. Hubo para esos niños años tristes de soledad y desarraigo, sí, pero también hubo familias francesas, inglesas, rusas o mexicanas que abrieron la puerta de sus casas y escuelas para que, sencillamente, pudieran crecer. Países que habían dimensionado cuántas plazas, cuántas escuelas y cuántos maestros podían ofrecer a aquellos niños españoles.

Comparar aquel éxodo con lo que ocurre hoy en la frontera de Ceuta o Melilla siempre despierta suspicacias. Y es verdad: aquellos fueron evacuados en expediciones organizadas por la República y otras organizaciones. Sin embargo, muchos de los que llegan hoy lo hacen solos, por itinerarios irregulares y en circunstancias muy diversas. No es la misma historia y sería engañoso por mi parte presentarla como si lo fuera. La diferencia formal existe, pero esconderse en ella para esquivar la mirada sería una trampa. Pero la pregunta de fondo sigue intacta: ¿qué hacemos cuando tenemos a niños desamparados delante?

En Ceuta, un niño, un adolescente desembarca y se resuelve en un formulario. Le llamamos expediente o le encajamos el acrónimo frío de turno. Las categorías jurídicas hacen falta para gestionar, claro, pero el desastre empieza cuando el trámite se traga a esos niños porque detrás de cada espera hay un tiempo de infancia que no vuelve. Y no es una metáfora. La capacidad ordinaria fijada por el Gobierno de España para Ceuta es de 27 plazas y la ciudad ha llegado a comunicar que acogía a 528 menores en esas condiciones. La distancia entre ambas cifras explica el desborde.

Aquella travesía nos enseñó que acoger no es perder, pero tampoco es sencillo. Hace falta sitio, hacen falta maestros, hacen falta recursos y, sobre todo, alguien que se haga cargo. Cuando un sistema pensado para 27 plazas tiene que atender a cientos de menores, la urgencia acaba mandando sobre todo lo demás. Se duerme, se come, se tramita, se intenta escolarizar. Pero integrar a un niño exige algo más: tiempo, estabilidad y un lugar que no parezca provisional. Por eso hay que saber quién tutela, dónde se escolariza y qué comunidades autónomas están dispuestas a asumir su parte. No es cargar a nadie con un problema. Es hacerse cargo de él.

No sabemos qué será de cada niño o adolescente que llega a Ceuta. Y, sinceramente, tampoco debería importarnos para decidir cómo tratarlo hoy. No tiene que prometer que será médico, ingeniero o un ciudadano ejemplar para ganarse un plato de comida, una cama o una escuela. Puede que mañana tenga una vida extraordinaria. Puede que tenga una vida corriente, como la mayoría de nosotros. ¿Y qué? Un niño no es una inversión de la que esperamos algo a cambio. Es un niño. Y mientras lo sea, una sociedad decente debería darle tiempo para crecer.

En los años treinta, en alguno de esos puertos a los que llegaron nuestro niños, alguien tuvo que decidir qué hacer con menores españoles que llegaban solos o separados de sus familias. No sabemos qué pensaron quienes los recibieron, pero sí sabemos que les hicieron sitio. Hoy nos toca a nosotros. Una frontera tiene que estar ordenada, por supuesto. Pero ordenar una frontera no debería significar olvidar quién está al otro lado. Si es un niño, sigue siendo un niño, aunque haya llegado desde otro país y aunque su historia no se parezca a la nuestra. Hubo un tiempo en que los niños que necesitaban una puerta eran los nuestros.

Sería triste que aquella solidaridad sirviera solo para los libros y no para reconocer hoy, en otros ojos, la misma mirada.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluza:




Feria de abrazos

Fátima Herrera
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

Para los almerienses, la Feria es mucho más que un conjunto de casetas, atracciones y farolillos. Es ese momento del año en el que los relojes se detienen y las agendas se vacían para llenarse de abrazos postergados, de brindis con amigos de toda la vida y de mesas compartidas con la familia. Y es la excusa para que quienes partieron regresen a casa, buscando sus raíces. 

Además, nuestra Feria es el latido de toda una provincia. Miles de vecinos acuden a la capital para compartir esta celebración que pone el broche de oro al verano. Y es aquí donde brilla nuestra verdadera esencia: el carácter abierto y acogedor de nuestra gente. En nuestra Feria nadie es forastero. Más allá de la emoción y el arraigo, esta semana grande es un motor vital para nuestra ciudad. Supone un impulso imprescindible que dinamiza la hostelería, el comercio y el turismo. 

Detrás de cada tapa servida y cada sonrisa tras una barra, hay cientos de familias trabajando incansablemente. Son los artífices de que Almería brille, generando riqueza y empleo. Y toda esta luz no sería posible sin el esfuerzo de quienes velan por nosotros. Vaya mi más sincero agradecimiento a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, sanitarios, bomberos y operarios de limpieza; su labor es el cimiento de nuestra tranquilidad. Gracias a su dedicación podemos construir una Feria verdaderamente inclusiva. 

Nuestra fiesta mayor debe ser un espacio sin barreras, donde cada persona, independientemente de sus capacidades, pueda participar y emocionarse en plena igualdad. Como almeriense que ama profundamente a su ciudad, quiero felicitar a todos por vivir la Feria con intensidad, a vecinos y turistas por sumergirse en la magia del Mediodía en las calles y plazas del centro y disfrutar del bullicio en el recinto ferial. Incluso a pesar de la inesperada lluvia, estamos haciendo de esta semana un espacio para la convivencia y la celebración compartida, donde la música, la luz y la alegría están inundando cada rincón de Almería.

'La amiga estupenda': la serie que no hay que dejar de ver

Nuria Torrente
@opinionalmeria

Hay series que se ven y se olvidan. Otras, en cambio, se quedan. La amiga estupenda pertenece a este segundo grupo. Es una de esas ficciones que, una vez empezadas, resulta casi imposible abandonar. Y no por giros forzados ni por un ritmo acelerado, sino por la fuerza de sus personajes, la densidad emocional de su relato y la fidelidad con la que retrata una amistad compleja, real y profundamente humana.

La amiga estupenda / RTVE

La serie nace de la tetralogía literaria conocida como Dos amigas, firmada por Elena Ferrante, una de las autoras más influyentes y enigmáticas de la literatura contemporánea. El primer volumen, que da título a la ficción, se convirtió en un fenómeno editorial internacional. A partir de ahí, la producción italiana -dirigida principalmente por Saverio Costanzo y coproducida entre Italia y Estados Unidos- adaptó los cuatro libros en cuatro temporadas, completadas en 2024. El resultado es una obra de más de treinta episodios que abarca seis décadas de historia.

La trama arranca en el presente. Elena Greco, ya anciana y rodeada de libros, recibe la noticia de que Lila Cerullo, la persona más importante de su vida, ha desaparecido sin dejar rastro. Furiosa y conmovida a partes iguales, decide escribir la historia de su amistad. El relato retrocede entonces a 1950, en un barrio pobre y violento de la periferia de Nápoles. Allí, dos niñas muy distintas se conocen en la escuela primaria: Elena (Lenù), más reservada, estudiosa y consciente de las limitaciones de su entorno, y Lila (Raffaella), brillante, volcánica, inquieta e imposible de ignorar.

Lo que comienza como un juego de muñecas y de superación de miedos se transforma en un vínculo que marcará toda su existencia. A lo largo de los años, las dos amigas se enfrentan a la pobreza, al analfabetismo, a la violencia cotidiana, a las expectativas familiares y a un mundo que cambia a su alrededor. Elena busca escapar a través de los estudios y la escritura. Lila, de inteligencia deslumbrante, se ve atrapada con más frecuencia por las circunstancias del barrio, el matrimonio y las decisiones precipitadas. Entre ellas se mezclan el afecto incondicional, la admiración mutua, los celos, la rivalidad, la lealtad y, a veces, una especie de enemistad íntima. Cada una cree, en el fondo, que la otra es “la amiga estupenda”.

La serie no se limita a contar una historia personal. Es también un fresco social y costumbrista de la Italia de la posguerra: el barrio napolitano con sus familias, sus caciques, sus rencillas y su transformación a lo largo de las décadas. Todo ello contado con una dirección cuidada, un elenco extraordinario (varias actrices interpretan a las protagonistas en distintas etapas de la vida) y un tono que combina realismo y profundidad literaria.

En España, la ficción acaba de encontrar una nueva vida en televisión abierta. El pasado domingo se estrenó en La 2 con una triple emisión que se convirtió en el mejor debut de una serie de ficción en ese canal en veinte años. La acogida del público ha sido tan notable que RTVE ha decidido dar el salto y programar una noche especial este sábado en La 1, a las 22:00 horas, también disponible en RTVE Play.

No es casual. La amiga estupenda es una de esas rarezas que combinan calidad artística, emoción auténtica y capacidad de enganche. Habla de la amistad como pocas obras lo han hecho: sin idealizarla, sin simplificarla, mostrando sus luces y sus sombras con una honestidad casi deslumbrante. Si aún no la ha visto, este es el momento. Hay series que merecen la pena. Esta, sencillamente, no hay que dejar de ver.

Las portadas de las cinco revistas semanales

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Ya están en los puntos de venta las revistas semanales. Cuatro de ellas (Lecturas, ¡Hola!, Diez Minutos y Semana) salen los miércoles, mientras la revista Pronto se adelanta sobre sus compañeras y se pone a la venta los lunes. Estas son las portadas de esta semana: