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Cristóbal Manuel y Ricardo Martín Morales fotografiaron a la novia real de 'Bodas de Sangre'

Antonio Torres
Periodista

El Cortijo del Fraile sigue acaparando la atención de visitantes desde julio de 1928. Fueron Carmen de Burgos con Puñal de claveles y Federico García Lorca con Bodas de sangre los autores que han contribuido a que cada verano recordamos el Crimen de Níjar “En la noche o madrugada del 23 de julio del año 1928, el procesado José Pérez Pinos, que acompañado de su mujer y de sus hijos [dos de ellos] se dirigía al cortijo llamado del Fraile, situado en el término municipal de Níjar, para asistir a la boda de su hermano Casimiro con Francisca Cañadas Morales. Al llegar al sitio conocido por la Capellanía, oyó la voz de ésta y se escondió detrás de unas matas, observando desde allí que la dicha Francisca marchaba acompañada por su primo Francisco Montes Cañadas, y como quiera que con este creía que se deshacía la boda proyectada entre Francisca y su hermano Casimiro y con ello se frustraba el negocio que para él representaba el entrar de labrador en el Cortijo del Fraile, pues así estaba convenido se haría cuando se casasen Casimiro y Francisca, salió súbitamente revolver en mano, haciendo que se espantase la caballería en que montaban, cayendo aquellos al suelo, y en este, y sin que Francisco Montes Cañadas pudiera defenderse, ni precaver la agresión, ni preferido palabra alguna, le hizo tres disparos consecutivos, causándole diferentes heridas, una de las cuales, penetrante en la región craneana, le originó la muerte de modo instantáneo”,  según recoge la sentencia redactada un año después, el 1 de mayo de 1929, por la Audiencia Provincial de Almería sobre el Crimen de Níjar.

Ricardo Martín Morales y Cristóbal Manuel Sánchez, con Antonio Torres, en el centro / Miguel Parra

La extinta revista Blanco y Negro realizó en 1964 un reportaje bajo el título: “Vive todavía la protagonista de Bodas de sangre”. Firmado por dos estudiantes de Periodismo, el almeriense de Pechina José Jesús L. Morales, y el argentino Hernán Seeber, mantuvieron una breve conversación con Francisca Cañadas.  “De esa célebre conversación”, rememora, “recuerdo que hubo mucha tensión porque había testigo y personas que decían ser sobrinas y que portaban facas enormes, pero me quedo con la expresión de Paca y ahora saldremos de nuevo en los papeles, expresión de aquellos años de analfabetismo donde papeles podrían ser libros, periódicos o conversaciones libres”. Tal como recogemos, Ángel Roldán y este autor en nuestro exitoso “¡Llévame contigo ahora o nunca! La historia jamás contada de Bodas de sangre” Francisca Cañadas Morales, Paca la coja, afirmó ante el tribunal que juzgó el caso: “ante Dios, casada; para el mundo una desgraciada”. Se encerró en vida en el cortijo que su padre le dejó en herencia y se convirtió en leyenda. Los niños de Níjar se acercaban con miedo para verla. 

El premio Ortega y Gasset de Periodismo, Cristóbal Manuel Sánchez (Almería, 1960), quien mejor realza el factor humano de los entrevistados, y este autor, tuvimos la oportunidad de conocer a algunos de los protagonistas del crimen de Níjar. La experiencia permanece en el recuerdo a lo largo del tiempo. Las fotos de Casimiro Pérez y de Francisca Cañadas son el resultado de largos días, horas de espera y perseverancia. Emulamos al fotógrafo Ricardo Martín Morales (Granada, 1953) y al maestro de periodistas Antonio Ramos Espejo que en 1974 viajaron, conversaron, y fotografiaron a los protagonistas. Publicaron una serie en distintos medios con el seudónimo de Indalecio Basarte (1977), y en el semanario Triunfo de 25 de agosto de 1979.  Ricardo Martín entró por el tejado a la casa de Paca la Coja, protagonista real de Bodas de sangre y realizó la famosa foto en la que intenta levantarse de la butaca y que nadie cita. Antonio Ramos lo explica en uno de sus libros García Lorca en los dramas del pueblo.

La ciudadanía tiene en la retina una foto de Martín Morales de la noche del intento de golpe de Estado, la tarde y noche de los transistores del 23-F de 1981. En la imagen captó como fotógrafos, cámaras y periodistas repasaban en las inmediaciones del Congreso de los Diputados la primera edición de El País. Es oportuno recordarlo que fue el único medio que sacó ediciones especiales con insistencia del apoyo del medio a la Constitución y al respeto al pluralismo político. Ricardo Martín declaró a Pedro Ingelmo: “La Transición se pone en cuestión por mala fe y por oportunismo”. 

Cristóbal Manuel y quien firma esperamos muchas horas y varios días para poder fotografía a los novios reales, los que iban a contraer matrimonio Paca y Casimiro. Cristóbal ha sido protagonista durante la reciente celebración de los 50 años del diario El País, periódico que le ha homenajeado con exposiciones y diferentes publicaciones, bajo el epígrafe de “Haití, el hombre que anda” para hacer referencia a la imagen del reportero almeriense que ha llegado a lo más alto como jefe de fotografía del diario.  En la foto muestra a un joven desnudo deambula por las calles de Puerto Príncipe, la capital de Haití, tras el terremoto que devastó todo el territorio y que dejó más de 200.000 muertos. “Pese a la evidente dosis de tragedia, quizá cabe otra forma contemplar la imagen: frente al espanto, el ser humano se levanta y anda”. En 2011 recibió el Premio Ortega y Gasset de fotoperiodismo por esa imagen realizada el 4 de febrero de 2010 durante la cobertura del terremoto de Haití, país del Caribe que comparte la isla La Española con República Dominicana. “Es un gran honor formar parte de la historia de un gran periódico”. En la actualidad, Cristóbal Manuel desarrolla proyectos personales entre Madrid, Cáceres y Almería. Colabora como docente en el máster de periodismo de El País. Dice Cristóbal Manuel Sánchez que uno de sus mejores tesoros guardados fue trabajar con la añorada Soledad Gallego-Díaz, directora de El País. “A partir de marzo de 2020 cuando la covid golpeó y mató con fuerza, Soledad desde su casa y yo desde la mía elegíamos las fotos de todo el periódico que debían publicarse. Siempre trató al equipo de fotografía con la máxima confianza y respeto. Tuve el privilegio de compartir muchas experiencias con Sol, una de las mejores. He conocido a grandes periodistas, pero desde luego nadie tan grande como ella”.

El Cortijo del Fraile, tras muchos lustros de abandono, pasó de manos privadas a la Diputación de Almería en una buena operación del entonces presidente del organismo provincial, Javier Aureliano, muy señalado por la operación de corrupción mascarillas. Esa buena obra tuvo una importancia especial porque la rehabilitación del cortijo es el primer paso para convertirlo en referente cultural y turístico, no solo de Almería, sino en el ámbito global del turismo cultural. El actual presidente de la Diputación, José Antonio García Alcaina, el alcalde de Níjar, José Francisco Garrido y el responsable del equipo del Plan Director Carlos Corredera, deben culminar el trabajo. Si en la comisión figura el geógrafo y urbanista Rodolfo Caparrós Lorenzo, junto a otros reputados amantes del conjunto del Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, ya es un buen principio.  

Carta abierta a Antonio Rossi

Alba Haro
@opinionalmeria

Estimado Antonio: Espero que, a la llegada de estas líneas, te encuentres bien. Yo, bien, gracias a Dios. Te escribo esta misiva a raíz de tus manifestaciones en el programa ¡De Viernes!, de Telecinco. Con carácter previo, Antonio, deseo recordarte -aunque creo que no es necesario, pero por si acaso- que un periodista tiene el deber deontológico de elegir siempre la verdad ante el rumor o, simplemente, la falsedad. Y tú, el viernes, despreciaste esa obligación deontológica, a pesar de que las afirmaciones que hacías no se ajustaban a la realidad, algo fácilmente contrastable acudiendo a la extensa hemeroteca y a la documentación pública sobre el particular. Por cierto, he observado a lo largo de tu trayectoria profesional que, cuando se tratan cuestiones relacionadas con Rocío Carrasco, siempre eliges, entre las varias versiones, aquellas que más pueden poner en entredicho su honestidad. Desconozco los motivos de esta inquina.

Antonio Rossi, en ¡De Viernes! / Mediaset

Vamos con tus afirmaciones. En primer lugar, te sumaste a la falsedad que con frecuencia difunde Rosa Benito: que Rocío Jurado tenía “un seguro muy bueno” que cubría los gastos médicos en Houston y que, por tanto, no había necesidad de afrontar gasto médico alguno.. Es falso, Antonio, y lo sabes. El seguro médico privado que la artista contrató en los años previos al diagnóstico sí asumió las asistencias sanitarias en España -pruebas, intervenciones y hospitalización en el Hospital Montepríncipe de Madrid-, pero carecía de cobertura para la atención recibida en el MD Anderson Cancer Center de Houston. Así lo explicó públicamente Rocío Carrasco, respaldándose en la facturación del tratamiento. No consta documentación pública alguna que acredite que la aseguradora sufragara un solo dólar de la asistencia prestada en Estados Unidos. Al contrario: los documentos exhibidos apuntan a que aquellos gastos debieron afrontarse por otras vías.

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En segundo lugar, afirmaste que José Ortega Cano vendió o hipotecó -no recuerdo exactamente cuál fue tu apreciación- una parte de Yerbabuena para afrontar esos gastos. En este caso no ratificas las palabras de Rosa Benito, quien está harta de repetir que “José Ortega Cano no pagó ni un duro de la enfermedad de Rocío”. Si tú dispones de pruebas documentales que indiquen lo contrario -una escritura de compraventa, un extracto bancario o cualquier justificante que vincule de forma específica una operación patrimonial sobre la finca con el pago del tratamiento en Houston-, muéstralas. Hasta la fecha, esa versión ha circulado durante años sin que haya trascendido documentación pública que la acredite. La finca Yerbabuena se vendió en 2013, siete años después del fallecimiento de Rocío Jurado, por un importe cercano a los 5,5 millones de euros, en un contexto vital y económico muy distinto al de 2004-2006. Desde un punto de vista estrictamente periodístico, la ausencia de pruebas obliga a distinguir entre una narración repetida y un hecho acreditado.

La secuencia real, reconstruida a partir de los testimonios de quienes gestionaron aquellos pagos y de la documentación que ha salido a la luz, es otra. En el verano de 2004 Rocío Jurado fue diagnosticada de cáncer de páncreas tras ser intervenida en Madrid. La familia optó por completar el tratamiento en el MD Anderson. Los desplazamientos y la asistencia privada en Estados Unidos generaron costes elevados. Donde sí existe coincidencia documental es en el papel de la gala Rocío… siempre, grabada por RTVE a finales de noviembre de 2005 y emitida semanas después. Según las facturas difundidas públicamente, la artista percibió aproximadamente 250.000 euros por aquel espectáculo. Esa cantidad permitió afrontar la factura de la primera etapa del tratamiento en Houston, cifrada en 246.589,50 dólares y abonada en febrero de 2006. La proximidad temporal entre el cobro del caché y el pago del hospital refuerza esa explicación. Por cierto, es público y notorio -aunque tú no sueles recordarlo, no sé por qué- que Amador Mohedano, Rosa Benito y Rosario Mohedano fueron las únicas personas que no renunciaron a sus honorarios.

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La historia de la enfermedad de Rocío Jurado constituye, estimado Antonio, un ejemplo claro de cómo determinados relatos terminan adquiriendo apariencia de verdad por el mero hecho de repetirse. El supuesto seguro internacional, la presunta venta de parte de Yerbabuena o las sucesivas versiones sobre quién asumió realmente los gastos acabaron formando parte de un relato paralelo que, en ocasiones, ha eclipsado los hechos documentados. La función del periodismo no consiste en reproducir aquello que más veces se ha contado, sino en someter cada afirmación al contraste de las pruebas disponibles. En este caso, la documentación hecha pública y los testimonios de quienes gestionaron directamente aquellos pagos permiten diferenciar con nitidez entre los rumores que han acompañado durante dos décadas a la figura de Rocío Jurado y los hechos que cuentan con respaldo. Esa diferencia no solo contribuye a una mejor comprensión de lo ocurrido; es, sobre todo, un ejercicio de rigor hacia una de las artistas más importantes de la música española. 

Quedo a la espera, Antonio, de que, si dispones de pruebas que desmientan lo aquí expuesto, las aportes con la misma claridad con la que se han mostrado las facturas y los justificantes existentes. El público merece la verdad, no la reiteración del rumor o la mentira. Un afectuoso saludo, Alba Haro.

Postdata: Otro día hablaremos, Antonio, de tu afirmación asegurando que Rocío Carrasco no viajaba en el avión que trajo a su madre de regreso a España. Sabes perfectamente que en ese avión iban, además de la enferma, los pilotos y el equipo médico, encabezado por el doctor Guerrero, José Ortega Cano y Rocío Carrasco. ¿Hasta algo tan conocido como esto le niegas a la hija de La Más Grande? ¿Pero qué te ha hecho Rocío, Antonio, para manejarte con este odio?

Manolo Escobar, siempre con el triunfo de España

Manuel León
Periodista

Fue levantar el otro día Rodri la copa en Nueva York y acordarnos todos -desde Finisterre hasta Agua Amarga- de un almeriense universal de verdad, sin que le venga ancho el adjetivo. Cuando nos sale la bizarría patriótica, brota Manolo en nuestro corazón y su Viva España, como brotó cuando Suráfrica -con permiso de Shakira y de Piqué- y su Porompompero y su Carro y todo su arsenal de estribillos que cuando los oímos de tiempo en tiempo nos hacen estremecer porque nos acordamos de nuestros padres. Fue la primera vez, desde Salmerón- salvando las distancias- que un almeriense tocaba cielo, como lo ha tocado Bisbal décadas después. Hay artistas que no pasan por un país, sino que lo atraviesan como un río. Manolo fue uno de ellos. No necesitó nunca disfrazarse de modernidad y sin embargo es perpetuo, como Raphael, como Camarón. Llegó de su El Ejido natal con una voz de tierra caliente, con el pecho abierto y la verdad sencilla de quien sabía que la copla bien dicha puede durar más que un éxito de temporada.

Pudimos disfrutar de la voz y la presencia de Manolo Escobar para festejar la Copa del Mundo de 2010. En esta ocasión, solo hemos podido disfrutar de su voz / Loa

Manuel García Escobar nació el año de la República en un cortijo junto al camino de Las Norias de Daza. Era una finca muy buena, de parrales y ganado, que su padre Antonio malvendió, porque no disponía de suficiente agua, para irse a El Ejido donde la familia de diez hijos alumbrados por la madrecita María del Carmen compró una vieja fonda con cine al lado, aunque el negocio no debió de ir demasiado bien porque la mayoría de los hermanos emigraron a Cataluña.

Enfrente de la pensión, había un bar que regentaba un hombre cuyo hijo se llamaba Juan Cantón Maldonado, uno de los mejores amigos del Manolo niño, a quien le dedicó años después la canción Luto Blanco. Manolo, junto a sus hermanos, emigró con 14 años a Barcelona, iniciándose en la farándula con Baldomero, Salvador y Juan Gabriel. Desde muy niños, en El Ejido, aprendieron a tocar la guitarra y el laúd, conociéndose como ‘Los niños de Antonio García’, que actuaban en los intermedios cuando su padre cambiaba el rollo de las películas. Les enseñó un viejo maestro llamado Antonio Manzano, al que Manolo veneró toda su vida.

La pertinaz sequía hizo que abandonaran, por tanto, su tierra natal y un tren los llevó a la industrial Barcelona donde se alojaron en una habitación alquilada en el Barrio Chino, dedicándose al principio al estraperlo tan en boga. Prosperaron y se cambiaron a Badalona y Manolo coleccionó empleos como aprendiz metalúrgico, ebanista, en una fábrica de lejías y como cartero.

Proliferaban en los barrios las verbenas callejeras de farolillos y bombillas, donde Manolo y sus hermanos se dejaban ver improvisando canciones en esos escenarios humildes. Encontraron a un padrino artístico, José María Nadal, quien les hizo formar el grupo ‘Manolo Escobar y sus guitarras’ centrándose ya para siempre en la música. En 1958 les llegó el primer contrato de categoría en Playa de Aro, en la Costa Brava. Allí conoció a una muchacha alemana que estaba de vacaciones, Ana Marx, con la que se casó un año después, sin hablar uno el idioma del otro.

Empezó el almeriense a recorrer España cantando y a encadenar éxitos hasta que Juanito Valderrama lo fichó para su espectáculo. Empezó a convertirse a principios de los 60 en un ídolo de multitudes con el pasodoble Ni se compra ni se vende o con el Porompompero y después con Mi CarroLa Minifalda y Mujeres y vino, en ese tiempo que algunos refinados han motejado como el de la España casposa. Era omnívoro este simpático ejidense y no rechazó las ofertas para hacer cine debutando con Los Guerrilleros a las que siguieron muchas otras. Interpretaba personajes del pueblo llano con un final feliz.

España, cuando sonaba Manolo en la radio, olía a colonia de domingo, a bares donde el vermú se servía con sifón, a plazas encaladas y a verbenas donde las bombillas parecían pequeñas estrellas domesticadas. Era un tiempo imperfecto, como el de aquel Festival de la Canción de Almería, que se celebraba en el patio de La Salle, donde actuó Manolo ya como una figura de talla; era un tiempo imperfecto, sí, pero con la alegría obstinada que solo conocen los pueblos que han aprendido a sobrevivir cantando.

Se ha escrito mucho, en Almería y fuera de Almería, sobre el intérprete de Mi Carro, pero detrás del personaje popular existía un hombre que entendió antes que muchos que el pueblo no necesita sofisticación para emocionarse. Necesita reconocerse. Y nuestro Manolo, como ahora nuestro Bisbal, era precisamente eso: un espejo donde millones de españoles encontraban un acento familiar, una sonrisa franca y una forma de entender la vida sin complejos. Nunca pretendió ser un revolucionario, Manolo. Su revolución fue otra. Consistió en dignificar aquello que los puristas miraban por encima del hombro: la canción popular, el orgullo de pertenecer a una tierra y la felicidad sin ironías. Mientras otros buscaban parecer internacionales, Manolo consiguió que España sonara así misma, como un Luis de la Fuente de la canción. Su voz no perseguía el virtuosismo, sino la emoción, sin importar las partituras.

Hoy resulta fácil analizar su figura desde los prejuicios del presente. Es el deporte favorito de una época que confunde contexto con sentencia. Pero Manolo Escobar pertenece a una generación que hizo de la música un refugio colectivo. Sus canciones acompañaron bodas, ferias, viajes interminables en un Simca cargado de maletas, primeras comuniones, fiestas patronales y noches de verano donde el tiempo parecía detenerse bajo una parra.

Por eso, su legado, que es el de nuestros padres queridos, no cabe en las estadísticas de discos vendidos ni en las listas de éxitos. Vive en la memoria sentimental de un país. En ese padre que silbaba Yo soy un hombre del campo mientras conducía. En esa madre que tarareaba Madrecita María del Carmen mientras preparaba la comida. Quizá ahí resida el verdadero misterio de los artistas populares: no necesitan monumentos porque viven instalados en los recuerdos. Son patrimonio invisible. Forman parte del paisaje emocional de una nación, igual que el olor del jazmín al caer la tarde o el sonido de las campanas en un pueblo blanco de Almería.

Manolo Escobar no fue únicamente un cantante. Fue una manera de celebrar la vida sin pedir disculpas. La banda sonora de un país, de una provincia, la nuestra, que aprendía a mirarse con orgullo entre luces de feria, carreteras nacionales y domingos de familia. Y mientras exista alguien que, sin darse cuenta, siga silbando una de sus melodías al volante o en la cocina, Manolo continuará haciendo lo que mejor sabía hacer: recordarnos que la alegría también puede convertirse en memoria.

Un paso al frente para evitar ocupaciones

María del Mar Vázquez
Alcaldesa de Almería

Una vivienda es mucho más que un edificio; es el lugar donde construimos nuestra vida, el espacio donde se guardan nuestros recuerdos y el patrimonio que, con mucho esfuerzo y sacrificio, han logrado consolidar muchas familias. En el Ayuntamiento somos plenamente conscientes de que el acceso a una vivienda digna es una de las mayores preocupaciones de los almerienses. 

Por ello, nuestra acción de gobierno se ha centrado en dos pilares fundamentales: facilitar el acceso a nuevos hogares y proteger, con determinación, a quienes ya los tienen. Y en nuestro compromiso con las preocupaciones reales de las personas, hemos dado un paso muy importante, porque no podemos, ni queremos, permanecer impasible. 

Por esta razón hemos presentado la nueva Oficina Municipal de Asesoramiento a Personas Afectadas por la Ocupación Ilegal, un servicio pionero que nace bajo el paraguas de nuestro proyecto Vive Almería. Ubicada en las dependencias de Almería XXI, en la Plaza Careaga, esta oficina tiene una misión clara: ser un aliado del ciudadano. La ocupación ilegal no es solo un problema estadístico; es una realidad delictiva e injusta que vulnera derechos fundamentales. 

Para entender la magnitud del desafío, debemos observar las cifras: en Almería nuestro parque de viviendas ronda las 98.000 unidades, de las cuales entre 75.000 y 80.000 son residencias principales. Sin embargo, nos enfrentamos a una realidad preocupan te: se estima que cerca de un 10% de los inmuebles que se encuentran en el mercado de compraventa sufre alguna situación de ocupación no autorizada. 

A nivel nacional, la situación es alarmante, con más de 16.400 infracciones penales registradas en 2024 relacionadas con el allanamiento de morada y la usurpación, mientras que en nuestra provincia contabilizamos alrededor de 300 casos anuales. No queremos que ningún almeriense se sienta solo ante la angustia que supone que alguien se apodere de su propiedad. Por eso, este nuevo servicio ofrecerá, de manera gratuita, orientación personalizada para que los propietarios conozcan sus derechos, la documentación necesaria y los pasos legales que deben seguir. 

Es fundamental aclarar que esta oficina no sustituye a los tribunales ni a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado -cuyas competencias son esenciales-, sino que actúa como un puente de acompañamiento indispensable para evitar la desinformación y facilitar una respuesta rápida y eficaz. Junto a esta oficina, ponemos a disposición de todos los almerienses la Guía Antiocupación. Se trata de una herramienta práctica que aporta luz sobre conceptos que a menudo generan confusión, como la diferencia entre el allanamiento de morada, la usurpación o los conflictos derivados de contratos de alquiler. 

La guía es, ante todo, un manual de actuación dentro de la legalidad. Insistimos en un mensaje crucial: la recuperación de una vivienda siempre debe hacerse con el peso y la fuerza de la ley. Nunca debe intentarse por cuenta propia, ya que las actuaciones fuera del marco jurídico solo pueden acarrear responsabilidades legales para el propio propietario. Además, este documento incluye un apartado específico de prevención, con recomendaciones para reforzar la seguridad de los inmuebles y reducir el riesgo de ocupación. En definitiva, la Oficina y la Guía son recursos que se complementan para ofrecer tres herramientas vitales: prevención, asesoría y acompañamiento. 

Desde este equipo de gobierno, estamos convencidos de que lo que realmente asegura una vivienda es la confianza. Facilitar el acceso genera confianza, pero también la genera saber que, ante la adversidad, el Ayuntamiento está ahí para escuchar y responder. Seguimos trabajando.

Campeones

José María Martín
Subdelegado del Gobierno en Almería
Secretario General del PSOE de Almería

El sentido de equipo por encima de las individualidades, la constancia y los principios que comparte una gran mayoría de la sociedad han forjado el enorme triunfo que ha alcanzado la selección española de fútbol en el reciente Mundial. Por mucho que algunos se empeñen en verlo de otra manera, esos mismos principios están permitiendo que España avance como ningún otro país de la Unión Europea en materia económica, de empleo y de derechos. 

Los resultados no son fruto de la casualidad. En todo ello ha sido determinante el empeño y el acierto del Gobierno de España por modernizar nuestro tejido productivo. Ese mismo espíritu de trabajo y visión de futuro también se percibe con claridad en nuestra provincia, que está viviendo un momento histórico de inversiones fruto de otro de los grandes éxitos de nuestro país, el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia. Gracias a esos fondos europeos, impulsados por el Gobierno de Pedro Sánchez, han llegado a nuestra provincia 64 millones de euros para la digitalización de la economía, de los que casi una tercera parte se ha destinado al sector agroalimentario, que también se está beneficiando de las obras que se ejecutan para modernizar los regadíos. 

Basta recorrer la provincia para comprobar los numerosos proyectos que hay en marcha o que ya han visto la luz en otros ámbitos. Ese es el caso del Centro de Experiencias Gastronómicas de Guardias Viejas, en El Ejido; del Parque Minero de Macael y del yacimiento del Cerro de Montecristo, en Adra, convertido ahora en un nuevo referente arqueológico y cultural para la provincia, por citar solo algunos de los ejemplos más recientes. Los fondos Next Generation también están haciendo posible importantes inversiones en Roquetas de Mar, tanto en materia sanitaria, con la financiación del nuevo hospital —que ahora la Junta de Andalucía deberá dotar de los profesionales sanitarios necesarios—, como en el ámbito turístico, al igual que ha ocurrido en la capital o en El Ejido. 

La provincia de Almería avanza con paso firme gracias a las inversiones, la creación de empleo y la mejora de las pensiones y de los salarios. Y España lo hace, además, con una electricidad tres veces más barata que en Italia y con una renta real de los hogares que ha aumentado un 6 % por encima de la inflación. Si de construir un país más fuerte, más moderno y con más oportunidades se trata, también podemos decir, sin complejos, que en eso somos unos campeones.