Las portadas de los tres periódicos de Almería
Las ayudas al sector pesquero también deben llegar a Garrucha
Las costas del Levante almeriense han vivido en las últimas semanas uno de esos episodios que recuerdan hasta qué punto la actividad pesquera sigue dependiendo de la naturaleza. El reciente temporal no solo obligó a amarrar barcos durante días; también dejó daños en los caladeros, residuos en los fondos marinos y una reducción evidente de capturas en especies habituales como el pulpo o el salmonete.
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| Barco pesquero en Garrucha / Loa |
Ante una situación así, lo razonable sería esperar que las administraciones públicas respondieran con sensibilidad y con criterios que reflejen la realidad del territorio. Sin embargo, la decisión del Gobierno de excluir a los puertos de Almería —entre ellos Garrucha— del paquete de ayudas aprobado para paliar los efectos de los temporales ha generado una profunda preocupación en el sector.
El argumento oficial se basa en que la provincia no alcanza el umbral del 40 % de pérdidas establecido para acceder a las compensaciones. Pero el problema es precisamente ese: aplicar un criterio estadístico por provincias no refleja la realidad concreta de cada puerto, ni tampoco de cada flota. Las artes menores, tan importantes en el litoral almeriense, han sufrido semanas de paralización y daños en los aparejos provocados por los restos arrastrados por el temporal.
Cuando las políticas públicas se diseñan lejos del territorio, corren el riesgo de volverse injustas. Garrucha no es una estadística: es un puerto con historia, con familias que viven del mar y con una economía local profundamente vinculada a la pesca. En muchos casos hablamos de pequeñas embarcaciones y tripulaciones que dependen directamente de cada jornada de trabajo.
Por eso, desde Movimiento Sumar creemos que esta situación debe revisarse. No se trata de entrar en confrontaciones ni de alimentar discursos simplistas. Se trata de aplicar un principio básico de justicia territorial: las ayudas deben responder al daño real sufrido por el sector, no a un cálculo administrativo que ignora las particularidades de cada puerto.
España ha movilizado recursos importantes para afrontar los efectos de los temporales y apoyar a los sectores afectados. Precisamente por eso resulta difícil explicar que una flota como la de Garrucha quede fuera del reparto cuando los propios profesionales están alertando de la pérdida de ingresos y del deterioro de los caladeros.
El sector pesquero forma parte del tejido económico y cultural del Levante almeriense. Defenderlo no es solo una cuestión económica: es también una forma de proteger nuestra identidad y nuestro modo de vida.
Por eso pedimos al Gobierno que reconsidere los criterios aplicados y que abra un diálogo real con las cofradías y con las organizaciones del sector. La política pública debe ser capaz de escuchar y corregir cuando los mecanismos diseñados no responden a la realidad.
Garrucha no pide privilegios. Pide algo mucho más sencillo: que se reconozca el daño sufrido y que se actúe con la misma sensibilidad que se ha mostrado con otros puertos andaluces. Porque apoyar a quienes viven del mar no es un gesto político; es una responsabilidad con nuestro territorio.
La crisis energética agrava la desigualdad
La escalada bélica en Oriente Medio ha dejado de ser
una noticia lejana para convertirse en una crisis doméstica. El cierre del Estrecho
de Ormuz, una arteria vital por la que circula aproximadamente el 20% del
consumo mundial de petróleo, ha provocado un shock en los mercados
internacionales. Sin embargo, en España, el problema no es solo la escasez,
sino la gestión interna de los precios.
El cierre de este paso marítimo ha estrangulado el
suministro global. Al ser la única vía de salida para el crudo de los
principales exportadores de la OPEP, su bloqueo genera una reacción en cadena
inmediata.
Hay una
reducción de la oferta y menos barriles disponibles en el mercado. Los barcos
deben buscar rutas alternativas más largas y costosas. El miedo a un
desabastecimiento prolongado dispara el precio del barril de Brent.
Un fenómeno alarmante está ocurriendo en las
estaciones de servicio españolas. Si bien el precio del petróleo ha subido, el
incremento que llega al consumidor final es desproporcionadamente mayor.
Los precios de la gasolina suben con fuerza cuando el
petróleo se encarece, pero bajan de forma casi imperceptible cuando este
desciende. Las grandes petroleras están aprovechando la coyuntura para aumentar
sus márgenes de beneficio, repercutiendo al ciudadano no solo el coste extra,
sino un plus especulativo.
La herramienta para frenar esta escalada existía, un Decreto
Ley diseñado para facultar al Gobierno a establecer un "tope"
máximo a los precios de los combustibles, evitando así los movimientos
especulativos de las eléctricas y petroleras.
Sin embargo, este mecanismo de protección no ha podido
aplicarse. La responsabilidad recae sobre la falta de consenso en el
Congreso de los Diputados. En un escenario de emergencia nacional, los
intereses partidistas han primado sobre el bienestar general.
Algunos grupos políticos decidieron votar en contra
del decreto, dejando en la práctica al Gobierno sin herramientas legales para
intervenir el mercado. Sin un tope legal, las comercializadoras tienen vía
libre para fijar precios según su conveniencia, dejando al consumidor español
desprotegido ante la especulación.
La política energética en tiempos de guerra requiere
altura de miras. Cuando la ideología bloquea la regulación de precios en
servicios esenciales, el coste lo paga la clase trabajadora.
España se enfrenta a una "tormenta
perfecta". A la inestabilidad internacional se le suma una gestión
política interna fragmentada que ha sido incapaz de poner freno a la voracidad
de las comercializadoras. Mientras el Estrecho de Ormuz siga cerrado, solo una
acción política decidida y unitaria podrá evitar que el precio de la gasolina
se convierta en un lujo inalcanzable.
Esta es una reflexión sobre el
impacto humano y social de una crisis que, aunque nace de la geopolítica y el
bloqueo parlamentario, termina golpeando con más fuerza en los hogares donde no
hay margen de maniobra.
Cuando el precio del
combustible se dispara y las herramientas políticas para toparlo se bloquean,
no todos sufrimos igual. Para las familias con menos recursos y para las
personas con discapacidad, la subida de precios no es solo un contratiempo
económico, es una barrera de exclusión directa.
La Movilidad para muchas
personas es una Necesidad, no un Lujo.
Para muchas personas con
discapacidad, el vehículo propio no es una opción de comodidad, sino una extensión
de su autonomía. El uso de vehículos de mayores dimensiones o adaptados
suele implicar un consumo de combustible más elevado. Una subida inasumible en
el surtidor puede confinar a una persona a su hogar, limitando su acceso a
tratamientos, empleo o vida social.
Mientras que una persona sin
problemas de movilidad puede optar por la bicicleta o caminar ante el precio de
la gasolina, para quienes dependen del transporte privado o servicios de
asistencia, el encarecimiento es una trampa
sin salida.
Las familias vulnerables
dedican un porcentaje mucho mayor de sus ingresos a bienes de primera
necesidad. El aumento del combustible no solo encarece llenar el depósito, sino
que se traslada inmediatamente a:
Alimentación: Todo
lo que llega al supermercado lo hace en camión. El sobreprecio que las
comercializadoras imponen se traduce en productos de primera necesidad más caros.
Servicios de Asistencia:
Muchas familias dependen de cuidadores que deben desplazarse a domicilio. Si el
coste del desplazamiento sube, el servicio se encarece o, peor aún, deja de
prestarse.
Resulta especialmente doloroso
observar cómo, mientras las familias hacen malabares para llegar a fin de mes,
las comercializadoras aumentan sus márgenes de beneficio por encima del coste
real del barril.
Es aquí donde la responsabilidad
política adquiere un tinte ético:
El bloqueo de un decreto que
permitía topar los precios es, en la práctica, un abandono a los más débiles. Cuando
la política se convierte en un juego de "intereses partidistas", el
tablero sobre el que se juega es la economía de subsistencia de millones de
personas. Para una familia vulnerable, que el Congreso no se ponga de acuerdo
significa elegir entre llenar el depósito para ir a trabajar o pagar la
calefacción.
Estamos ante una nueva forma
de exclusión. La pobreza de movilidad se suma a la energética. Una
sociedad que permite que la especulación dicte quién puede moverse y quién no,
es una sociedad que retrocede en derechos fundamentales.
La verdadera medida de una
política no es cómo ayuda a quienes tienen mucho, sino cómo protege a quienes
no pueden permitirse un solo error de cálculo en su presupuesto mensual.
El cierre de Ormuz es un hecho geográfico, pero el sufrimiento de las familias españolas es una consecuencia política. La vulnerabilidad se agrava no por la falta de recursos, sino por la falta de voluntad para regular un mercado que, en tiempos de crisis, prioriza el dividendo sobre la dignidad humana.
Manos de mujer
En Almería hay un trabajo del que se habla poco, aunque está en casi todas las mesas. Un trabajo que no sale en las fotos de los invernaderos ni en los datos de exportación, pero que sostiene el “modelo Almería” día tras día: el de miles de mujeres en el manipulado hortofrutícola.
Muchas empiezan cuando aún no ha salido el sol. Se levantan con prisas, dejándolo todo preparado, niños que tienen que ir al cole o padres con necesidad de ser atendidos. Luego llegan a la nave y empieza otra carrera: horas de pie, manos rápidas, frío en las cámaras, movimientos repetidos, ritmos intensos.
Y, al terminar, vuelta a casa con la misma mochila: la compra, los deberes, la cena, la lavadora. Es un esfuerzo que se nota en la espalda, en las muñecas, en el cansancio que se acumula como una piedra en el bolsillo. Y, sin embargo, gracias a ellas, nuestras frutas y hortalizas llegan en perfectas condiciones a España y a Europa. Ellas son parte esencial de esa prosperidad que tanto reivindicamos.
Por eso, cuando hablamos del liderazgo agroalimentario de Almería, no podemos hacerlo mirando solo a los números. Hay que mirar también a las personas. Y, especialmente, a las mujeres que han sostenido durante años una parte clave del engranaje, muchas veces en categorías peor pagadas, con contratos temporales o parciales que no siempre son una elección, y con menos oportunidades para ascender.
La Proposición No de Ley registrada por el PSOE en el Parlamento andaluz va justo a ese corazón: dignificar el empleo, reforzar derechos, cuidar la salud laboral con perspectiva de género, y poner en marcha un plan integral con presupuesto, calendario y seguimiento. Conciliar no puede ser un lujo. Adaptar puestos en embarazo y lactancia no puede depender de la buena voluntad. Almería no sería lo que es sin esas manos.
Prestigiar el sector también es prestigiar a quienes lo levantan cada día. Y si queremos un futuro fuerte para nuestra agricultura, empecemos por lo más básico: trabajo digno, salarios justos, y respeto. Para ellas. Para sus familias. Para toda Almería.
Estos son los 18 concursantes de 'Supervivientes 2026'
Esta noche vuelve a Telecinco la aventura más extrema de la televisión: Supervivientes. Las galas serán presentadas de nuevo por Jorge Javier Vázquez, mientras desde Honduras se contará con la presencia de María Lamela. Sandra Barneda estará al frente de Conexión Honduras los domingos y los martes será Ion Aramendi el encargado de conducir Supervivientes: Tierra de Nadie. Éstos son los 18 concursantes:
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| Cuatro concursantes / Mediaset |
Gabriela Guillén (37 años): Empresaria de estética de origen paraguayo. Se convirtió en el centro del foco mediático por su relación con Bertín Osborne y el posterior nacimiento de su hijo. Busca demostrar que es más que un personaje de revistas.
Toni Elías
(42 años): Un auténtico número uno. Fue el primer campeón del mundo
en la categoría de Moto2 (2010). Tras retirarse de
las pistas, busca en Honduras la adrenalina que solía encontrar sobre la moto.
Paola
Olmedo (38 años): Esteticista de origen paraguayo
que saltó a la fama por su conflictivo matrimonio y divorcio con José María Almoguera (hijo
de Carmen Borrego). Su fichaje promete traer el universo de las Campos a la
isla.
Alberto
Ávila (28 años): Atleta paralímpico (velocista) y
gran referente de superación. Con su participación, el programa rompe barreras,
siendo el primer concursante con una prótesis en la pierna en enfrentar el reto
extremo.
Ivonne
Reyes (58 años): Veterana de la televisión, modelo
y actriz venezolana. Tras años de batallas legales y portadas, llega a la isla
como uno de los perfiles con más experiencia frente a las cámaras.
Teresa Seco
(27 años): Influencer y modelo valenciana, íntima amiga de otras
estrellas de redes sociales. Fue la última confirmada y representa la cuota de
la "Generación Z" en esta edición.
Alvar Seguí
de la Quadra-Salcedo: Nieto del mítico Miguel de la Quadra-Salcedo (impulsor
de la Ruta Quetzal). Lleva la aventura en la sangre y quiere honrar el legado
de explorador de su abuelo.
José Manuel
Soto (64 años): Cantante de éxito ("Por
ella") y figura muy activa (y a veces polémica) en redes sociales. Es uno
de los perfiles más maduros y con carácter de la edición.
Alba Paul
(37 años): Una de las influencers más potentes de España y mujer de Dulceida.
Ya sabe lo que es ganar un reality de supervivencia tras su paso por Pekín Express,
por lo que parte como favorita física.
Alex Ghita: Entrenador
personal de celebridades (incluyendo a Carla Barber o Makoke). Su nombre sonó
fuerte por su relación con Adara Molinero. Es el
"músculo" de la edición.
Ingrid
Betancor (36 años): Periodista canaria y creadora de
contenido de estilo de vida. Aporta el perfil profesional y analítico al grupo.
Alex de la
Croix (32 años): Actriz gaditana conocida por su
papel en La que se avecina y cineasta. Es
una voz importante del colectivo LGTBIQ+ y aporta un toque artístico y rebelde.
Claudia
Chacón: Joven influencer que destaca por su estilo y contenido de
moda. Entra para darse a conocer ante el gran público de la televisión lineal.
Pedro
Zárate: Actor con recorrido en cine y televisión. Su participación
es una apuesta por ver cómo un intérprete se adapta a la realidad sin guiones.
Gabriel
Arias Romero: Modelo internacional que ha trabajado para grandes marcas.
Su fortaleza física será clave para las pruebas de inmunidad.
Paula
Hergar: Reconocida periodista de entretenimiento. Pasa de analizar
los realities desde la redacción a vivirlos en sus propias carnes.
Sergio
Soriano: Atleta y creador de contenido enfocado en el fitness y el
bienestar. Promete ser uno de los líderes en la pesca y construcción del
refugio.
Sergio Diez: Modelo y creador de contenido con miles de seguidores. Completa el grupo de jóvenes que buscan convertir la isla en su mejor escaparate









