Edita: Fidio (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) / X: @opinionalmeria / Mail: laopiniondealmeria@gmail.com

Cazadores de personas

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Las fronteras de Ceuta y Melilla vuelven a enseñarnos su rostro más antiguo: una línea trazada sobre un mapa que para unos significa seguridad y para otros significa el lugar exacto donde empieza la esperanza o termina la vida.

En estas dos ciudades caben los dilemas reales de la gestión fronteriza: la presión geopolítica, la falta de infraestructuras de acogida o la urgencia de regularizar a quienes sostienen nuestra economía. Pero mientras la política discute sobre todo ello, la gestión pública real carece de infraestructura y solidaridad interterritorial.

Y junto a todo eso aparece, a veces, el oportunismo político: aprovechar una crisis, con todos los problemas que tiene, para endurecer un discurso contra la inmigración. Pero hay otra palabra que debería estremecer a quienes hacen de la inmigración un argumento político: “cazar”.

Una palabra que yo preferiría no volver a escuchar aplicada a una persona. Porque cazar significa perseguir, acorralar, convertir a alguien en presa. Y cuando esa palabra sale de la boca de un político, ya no parece una simple manera de hablar. Algo cambia en la mirada: la persona que está delante deja de ser alguien al que conocemos o del que sabemos algo para convertirse en un objetivo.

Me inquieta que, mientras en las calles de Torre Pacheco se llamaba a “cazar moros”, una diputada por Almería, Rocío de Meer, defendía en el Congreso la “remigración” de millones de personas. Las palabras no son las mismas, pero el territorio que dibujan empieza a parecerse demasiado. Y más aún cuando otro diputado de Vox, José María Figaredo, acaba de utilizar los verbos “cazar” y “pescar” para referirse a migrantes en plena crisis de Ceuta. Cazar coloca a uno arriba, armado, legitimado; y al otro abajo, deshumanizado, corriendo. Ya no es una persona con historia, sino un objetivo.

Almería lo sabe. Esta tierra que se ha levantado durante décadas con manos de inmigrantes, marroquíes primero y después subsaharianos y latinoamericanos, vio en 2000 el estallido de El Ejido, uno de los episodios de violencia xenófoba más graves de nuestra democracia.

Por eso conviene detenerse en una palabra que puede parecer una más, pero no lo es. Cuando un político utiliza desde el atril del Congreeso el lenguaje de la caza contra personas inmigrantes, no está simplemente hablando de un problema. Está señalando al que debe ser perseguido.

 La historia de España ya sabe a dónde conduce ese verbo.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluzas:




Las portadas de las cinco revistas semanales

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Ya están en los puntos de venta las revistas semanales. Cuatro de ellas (Lecturas, ¡Hola!, Diez Minutos y Semana) salen los miércoles, mientras la revista Pronto se adelanta sobre sus compañeras y se pone a la venta los lunes. Estas son las portadas de esta semana:






Kiko Hernández arremete contra Terelu Campos y Rosa Benito

Alba Haro
@opinionalmeria

El excolaborador de Sálvame Kiko Hernández ha estrenado su nuevo programa en YouTube, Directamente Kiko, y ha aprovechado la primera entrega para lanzar duras críticas contra dos de sus antiguas compañeras: Terelu Campos y Rosa Benito. El presentador, que ya colabora con Kiko Matamoros en Los Kikos TV, ha elegido como lema “renovarse o morir” y ha centrado buena parte de su intervención en responder a las declaraciones que ambas realizaron la pasada semana en De lunes a viernes, el nuevo formato vespertino de Telecinco.

Kiko Hernández, en su intervención

Según Hernández, Terelu y Rosa se mostraron arrepentidas de haber participado en Sálvame, un programa que, en su opinión, les proporcionó ingresos durante años. El youtuber ha contrastado esa postura con la de Lydia Lozano, a quien ha elogiado por no renegar del espacio que le dio de comer durante 14 años y por reconocer abiertamente su orgullo de haber formado parte de él.

Sobre Terelu Campos, Hernández ha sido especialmente mordaz. Ha ironizado sobre su afirmación de haberse marchado “con la cabeza muy alta”, aludiendo a su estatura y recordando, según él, la disposición de la colaboradora a aceptar cualquier oferta de presentación, incluso si el sueldo era inferior al de un colaborador habitual. También le ha reprochado que ahora dé “lecciones de moral” desde lo que considera un “Sálvame descafeinado” y ha aludido a un reciente episodio relacionado con un piso en Málaga para cuestionar su discurso sobre la dignidad.

Respecto a Rosa Benito, el presentador ha sido igual de contundente. La ha acusado de hipocresía por criticar ahora el formato del que, en su momento, obtuvo beneficios económicos, y ha afirmado haber escuchado de su propia boca, delante de Mila Ximénez, comentarios que, según él, demuestran que estaría dispuesta a “vender” a su hija por dinero. Hernández ha insistido en que ambas continúan haciendo en la actualidad exactamente lo mismo que criticaban de Sálvame.

El colaborador ha cerrado su intervención defendiendo la honestidad de Lydia Lozano frente a lo que considera una postura poco coherente de Terelu y Rosa, a quienes ha acusado de “venderlo absolutamente todo” y de carecer de la dignidad que ahora proclaman. Además, ha anunciado que en próximas entregas mostrará pruebas de las afirmaciones realizadas.

Con este estreno, Kiko Hernández da un nuevo paso en su carrera digital tras su paso por la televisión y mantiene el tono polémico que le caracterizó durante sus años en Sálvame.

Hasta aquí hemos llegado

José Francisco Garrido
Alcalde de Níjar

Hay momentos en los que un alcalde tiene la obligación de medir sus palabras, y hay otros en los que tiene la obligación de hablar con absoluta claridad. Después de lo ocurrido en las últimas semanas en distintos núcleos de nuestro Parque Natural y de lo que hemos vuelto a presenciar durante las fiestas de San José, creo que ha llegado ese segundo momento.

Estoy harto. Y sé que muchos vecinos de Níjar también lo están. Harto de que determinadas empresas parezcan entender nuestro municipio como un lugar al que pueden traer cientos de personas de forma masiva sin preocuparse por las consecuencias. Harto de que nuestros pueblos tengan que soportar situaciones de colapso mientras otros hacen negocio. Y harto, especialmente, de comprobar cómo nuestros llamamientos al diálogo, a la responsabilidad y a la colaboración institucional parecen caer, una y otra vez, en saco roto. 

Porque esta vez nadie puede decir que no estaba avisado. El pasado 4 de agosto, desde el Ayuntamiento de Níjar remitimos un escrito a diferentes empresas de transporte y a las principales asociaciones profesionales del sector. No prohibíamos nada. No amenazábamos a nadie. Reconocíamos expresamente el legítimo derecho de cualquier empresa a trabajar y obtener beneficios. Pero también les recordábamos algo que debería resultar evidente: ese derecho no puede ejercerse a costa de los vecinos ni de la protección de un espacio tan vulnerable como el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar.

Fuimos todavía más concretos. Advertimos de la proximidad de las fiestas de San José. Pedimos expresamente coordinación con el Ayuntamiento y con la Junta Rectora del Parque Natural para evitar nuevos desplazamientos masivos y otro colapso. Incluso facilitamos las fechas de las próximas fiestas de San José, Las Negras y Los Escullos para que nadie pudiera alegar desconocimiento. Y, pese a todo, anoche volvimos a ver autobuses de una de las empresas expresamente destinatarias de aquel escrito, Frahermar, desplazándose hasta las fiestas de San José. Ante esto, uno empieza legítimamente a preguntarse qué más tenemos que hacer.

Cuando una Administración llama, escribe, advierte y solicita colaboración, y la respuesta práctica es continuar actuando como si nada hubiera ocurrido, ya no estamos hablando únicamente de falta de coordinación. Estamos ante una preocupante falta de consideración hacia una institución que representa a más de 30.000 nijareños. Y, sobre todo, hacia los propios nijareños.

Níjar no es un parque temático. El Parque Natural Cabo de Gata-Níjar tampoco es una gigantesca zona de botellón. Aquí vive gente. Hay familias, trabajadores, comerciantes y vecinos que tienen exactamente el mismo derecho a disfrutar de sus pueblos y de sus fiestas sin ver cómo, en cuestión de minutos, una llegada masiva de visitantes puede poner al límite unas localidades que, sencillamente, no están diseñadas para absorber semejante volumen de personas.

Que nadie confunda nuestras palabras. En Níjar queremos visitantes. Vivimos orgullosos de recibir cada año a miles y miles de personas que vienen a conocer uno de los lugares más extraordinarios del Mediterráneo. El turismo genera riqueza, empleo y oportunidades y es una parte esencial de nuestro municipio. Pero una cosa es turismo ordenado y otra muy diferente es masificación descontrolada. Y una cosa es ejercer una actividad empresarial legítima y otra pretender que el beneficio económico particular esté siempre por encima de cualquier otra consideración.

El Parque Natural tiene límites. Nuestros pueblos tienen límites. Y la paciencia de nuestros vecinos también los tiene. Durante demasiado tiempo hemos intentado resolver esta situación desde el entendimiento. Hemos solicitado colaboración. Hemos pedido responsabilidad. Hemos advertido de las consecuencias ambientales y sociales que estas prácticas pueden provocar. En el propio escrito recordábamos además que aquellas actuaciones que comprometan el bienestar de los vecinos o degraden el medio natural pueden conllevar responsabilidades, y anunciábamos su traslado a las administraciones competentes.

Por eso, después de lo ocurrido, creo que debemos pasar de las palabras a los hechos. Desde el Ayuntamiento seguiremos utilizando todos los instrumentos que estén a nuestro alcance y reclamaremos la implicación de todas las administraciones competentes para impedir que esta situación se convierta en una costumbre cada verano.

No tengo absolutamente nada contra ninguna empresa. Como alcalde, mi obligación no es defender los intereses comerciales de una compañía concreta. Mi obligación es defender a Níjar, a sus vecinos y al Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Y entre unos intereses y otros, no tengo ninguna duda de dónde voy a estar. Al lado de mis vecinos.