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Cartones bajo la lluvia

Ignacio
Ortega

Hay ciudades donde el sol es una herencia inviolable y la lluvia apenas ensaya su nombre. Pero estos días, borrascas desconocidas han traído un frío que han calado los huesos y dejado a la ciudad exhausta.

Últimamente han aumentado en Almería capital los que pasan la noche a la intemperie. Gentes sin nombre ni fronteras que cargan con la indiferencia de muchos, indiferencia -sospecho- que algún día acabará devorándonos.

Los encuentras a todas horas, pero de noche los cartones hacen de frontera contra el húmedo suelo, junto a sus mochilas que guardan lo imprescindible: una foto, un jersey, un documento doblado en cuatro. Quienes transitan a su lado esconden su mirada, como si así quedaran excluidos de cualquier pregunta, como si temieran respuestas que nadie quiere formular. Porque en una ciudad donde rara vez llueve, el agua no solo moja: también revela.

En el conticinio de la noche, el silencio afina el oído de estos durmientes, envueltos en la inclemencia del tiempo. Acurrucados en su envoltorio escuchan el chasquido del agua, el rodar de bolsas y hojarasca sobre las losas. A veces, manos anónimas de Cruz Roja reparten mantas como abrazos urgentes; voluntarios de organizaciones solidarias sirven un café que sabe a tregua. En ese gesto sencillo conviven el desamparo y la ayuda, una liturgia mínima contra la pobreza.

Pero mientras la voluntad ciudadana improvisa respuestas solidarias, las instituciones parecen caminar a otro ritmo, como si la urgencia del frío y la lluvia no figurara en su calendario. La falta de previsión del Área de Familia, Inclusión e Igualdad del Ayuntamiento, al iniciar las obras del Centro Municipal de Acogida sin alternativas ante el invierno, ha obligado a decenas de personas a refugiarse en soportales y parques.

Esa intemperie compartida ha levantado un malestar vecinal que ahora clama para que el Centro desaparezca de su ubicación, -después de 32 años- como si al borrar el edificio se pudiera borrar también la herida; como si la pobreza fuera un problema de fachada y no una fractura social.

Cuando la ciudad recupere su azul y el sol vuelva a imponerse sobre las aceras la próxima primavera, quedará en sus calles la huella de una pregunta que nadie quiso hacerse y una mirada que no supimos sostener. Porque, como intuyó el poeta José Ángel Valente, la lluvia no cae solo sobre los cuerpos, también sobre las almas.

Las portadas de las cinco revistas semanales

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Ya están en los puntos de venta las revistas semanales. Cuatro de ellas (Lecturas¡Hola!Diez Minutos y Semana) salen los miércoles, mientras la revista Pronto se adelanta sobre sus compañeras y se pone a la venta los lunes. Estas son las portadas de esta semana:






Juan Antonio García Pérez expone en Cabo de Gata "El vertedero de los sueños"

Rubén
García Felices 

Se ha inaugurado la exposición fotográfica “El vertedero de los sueños”, del artista roquetero Juan Antonio García Pérez, en el Espacio expositivo del Consultorio de Salud Cabo de Gata de Almería. Dicha muestra reúne una selección de catorce piezas en tamaño 30 x 42 cm y estará disponible hasta el 31 de marzo. La exposición, que aglutina una serie de fotografías tomadas por el autor a lo largo de varias semanas en los vertederos de basura que hay improvisados en las afueras de Bagan (Budapest), busca visibilizar una de las caras más crudas de la injusticia y el abandono: el trabajo infantil de la etnia rohingya en Myanmar.

El autor, ante algunas de sus obras / Loa

Sobre el contexto

Los rohingya son una minoría étnica musulmana que ha sido sistemáticamente perseguida en Myanmar. Aunque muchos han huido a países vecinos, miles de ellos —especialmente en zonas como Bagan— siguen atrapados, sin derechos, sin ciudadanía, sin voz. Entre ellos, los más vulnerables: los niños. 

Condenados al trabajo desde edades muy tempranas, estos pequeños pasan sus días recolectando basura, expuestos a enfermedades, explotación y peligro, en vertederos improvisados que se han convertido en su lugar de trabajo y, en muchos casos, su hogar. 

Una muestra que invita a actuar y reflexionar 

Las fotografías de “El vertedero de los sueños” no son imágenes buscadas por su impacto visual, sino por su honestidad y humanidad; las mismas retratan dignamente una realidad que muchas veces preferimos no ver. Detrás de cada niño inmortalizado hay un nombre y una historia que no debemos olvidar. Juan Antonio García no quiere que el espectador vea a “niños trabajadores”, sino a personas con nombres propios. Zahara, Amín, Karim y Nurul son sólo algunos de estos menores de edad que cargan bolsas de basura que suelen ser de un tamaño más grande que ellos. “Sus sueños no deberían ser basura”, dice el fotógrafo. 

Juan Antonio no desea para nada romantizar el sufrimiento, ni tampoco generar lástima, con su trabajo tan sólo busca despertar conciencia, interpelar, generar preguntas incómodas. ¿Dónde están los derechos de estos niños? ¿Qué rol jugamos nosotros como observadores? ¿Qué podemos hacer?

Por todo ello, el autor les invita a recorrer esta muestra fotográfica no solo con los ojos, sino con el corazón abierto. Esperando que estas imágenes sirvan como una llamada a la acción para combatir la esclavitud infantil, una invitación a reflexionar sobre nuestro papel en la construcción de un mundo más justo para estos niños y niñas asiáticas que viven y maltrabajan diariamente en la República de la Unión de Myanmar. 

El autor

Juan Antonio García Pérez (Almería, 1971) comenzó su formación fotográfica en el Taller Municipal de Fotografía del Ayuntamiento de Roquetas de Mar, para después continuar con su aprendizaje en los cursos de fotografía de la escuela EFTI de Madrid. Ha realizado varias exposiciones individuales, además de haber participado en una de las ediciones del Festival Internacional de Fotografía Emergente Pa-Ta-Ta de Granada. Es ganador de varios premios en el concurso fotográfico “Andalucía en cliché” del Ayuntamiento de Roquetas de Mar, incluidos el primer premio en 2019 y el segundo premio en 2017 y 2018. Además, en 2017 obtuvo el segundo premio en el concurso nacional “Mujeres africanas en España”, de la Fundación Mujeres por África. 

Con esta muestra, el Espacio expositivo del Consultorio de Salud Cabo de Gata consolida su papel como nuevo espacio de referencia en nuestra ciudad para el arte y la fotografía contemporánea ꟷcon una programación de exposiciones temporales que cambian mensualmenteꟷ, sumándose a espacios ya consolidados como el Museo de Arte de Almería o el Centro Andaluz de la Fotografía.

Certezas rotas

Ignacio
Ortega 

Vengo de medio siglo en un país donde la corrección política y judicial empezaba a sostener la vida pública tras cuarenta años de ignominia. Paso de ese recuerdo a otro país marcado por un clima emocional continuo, donde la política impregna cada rincón y a menudo se fija más en el conflicto que en la vida real. Esa tensión acaba salpicando nuestras vidas.

Vivo en un país donde la mentira se ha instalado en las instituciones y en los poderes del Estado, materializándose en decisiones que socavan la credibilidad. Urge abrir puertas y ventanas para que circule el aire puro, porque esta anomalía política parece contaminar la última certeza de los ciudadanos: la justicia.

Hay casos recientes que muestran esta fiebre institucional: Leire Díez, que pide nulidad de grabaciones por presunta vulneración de derechos fundamentales; la sentencia del Fiscal General del Estado, criticada por presunta politización en un tribunal históricamente volcado al consenso; ni siquiera el “proyecto Wine”, donde la Audiencia Nacional descartó cohecho pese al uso de un alto cargo policial. Ninguno de ellos aporta el bálsamo que esta herida institucional exige; antes bien, ejemplifican resoluciones desconectadas de la convivencia que siembran desconfianza.

Hay decisiones judiciales que revelan con precisión el rumbo del país en los próximos años, porque cuando la justicia comete errores, el ciudadano se pregunta qué precio debe pagar por esos fallos y cuál es su impacto real para la convivencia social.

Otros fallos llegan marcados más por la presión del momento que por la solidez jurídica, y esa distorsión alimenta expectativas irreales a actores oportunistas, haciendo creer que se solucionan problemas cuando, en realidad, solo se agravan.

Hay sentencias que dejan memoria, porque polarizan, abren heridas y provocan escándalo. Cuando se dictan bajo el impulso mediático, pierden la fuerza de la razón en favor del impacto emocional. Lo más grave es que el sistema, roto y deslegitimado, parece exigir a los ciudadanos una rectitud moral que trasciende lo razonable para siquiera tener derecho a reclamar sus derechos, creando una farsa que exige conformidad con el mismo entramado que nos falla.

La gran pregunta es si este envoltorio institucional, que nos asfixia, tiene la capacidad de ventilarse con el aire puro de la calle, porque el ciudadano empieza a sentirse obligado a demostrar una rectitud ética imposible para tener derecho a tener derechos, una exigencia que distorsiona y despoja de sentido lo que deberían ser derechos universales.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es   La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es   Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-,   Diario de Almería , que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluza: