Las portadas de los tres periódicos de Almería
Isabel Pantoja pierde su pleito con Hacienda
La Audiencia Nacional ha desestimado los recursos presentados por Isabel Pantoja contra las liquidaciones del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) de los ejercicios 2009 y 2010, confirmando una deuda tributaria superior a los 700.000 euros, según ha informado el diario El País.
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| Isabel Pantoja, en Telecinco / Mediaset |
En dos sentencias dictadas el 26 de junio por la Sala de lo Contencioso-Administrativo, el tribunal avala el criterio de la Agencia Tributaria. Esta sostenía que la cantante canalizó ingresos profesionales —derivados de conciertos, grabaciones discográficas, actuaciones y entrevistas— a través de dos sociedades patrimoniales de las que controlaba casi la totalidad del capital. Según el fisco, esas operaciones se facturaron por importes inferiores al valor de mercado, lo que le permitió obtener una rebaja fiscal.
Concretamente, Hacienda reclama 438.045,20 euros por el IRPF de 2009 y 264.978,75 euros por el de 2010. El tribunal también confirma las sanciones impuestas por las irregularidades detectadas, aunque su cuantía exacta no ha trascendido.
Pantoja había alegado, entre otros motivos, la prescripción de las actuaciones por dilaciones en la inspección y cuestionaba la valoración de las operaciones, al entender que no se tuvieron en cuenta los beneficios de las sociedades. La Audiencia Nacional rechazó estos argumentos. Los magistrados consideraron que parte de los retrasos eran imputables a la propia artista y que los servicios facturados eran “personalísimos”, por lo que los ingresos debían imputarse directamente a ella y no a las sociedades, que no aportaron un “valor añadido” relevante.
Estas deudas aún no son firmes: la cantante dispone de un plazo para recurrir ante el Tribunal Supremo. Por esa razón no figuran en la última lista de grandes morosos de la Agencia Tributaria (con datos a 31 de diciembre de 2025), en la que Isabel Pantoja ya aparece con un pasivo de 1,27 millones de euros.
El conflicto con Hacienda se remonta a más de una década y se suma a otros problemas patrimoniales de la artista, incluidos embargos relacionados con la finca Cantora. El diario El País destaca que este nuevo revés judicial se enmarca en la larga disputa fiscal de Pantoja con la Administración.
El comunicado íntegro de Isabel Pantoja
"Ante la notificación de dos sentencias
judiciales en los litigios mantenidos con la Agencia Tributaria, desde el
gabinete de comunicación de Isabel Pantoja queremos precisar lo siguiente: El
importe referido en dichas resoluciones forma parte de la deuda que la artista
ya mantenía reconocida con la Agencia Tributaria, como este organismo hizo
público recientemente en su informe anual.
Dicha cantidad económica se encuentra ya perfectamente
garantizada con otros bienes de su propiedad.
Una vez sea estudiada la sentencia por el nuevo equipo jurídico de la artista, serán ellos los que valorarán si interponer o no recurso ante el Tribunal Supremo".
Las portadas de las cinco revistas semanales
Esperar ya no basta
Hace unos días, mientras
tomaba un café, escuché a un hombre decir algo durante una conversación sobre
los trenes de Almería. Desde entonces no he dejado de darle vueltas a aquella
frase: “¿Y para qué sirve protestar?”. Nadie de los que compartían café y tostada
con él respondió. Uno de ellos levantó los hombros y, enseguida, alguien cambió
de conversación mientras el camarero servía los cafés. Pero fue precisamente esa indiferencia lo que
más me llamó la atención.
Basta asomarse cualquier
mañana al andén de la estación. Los viajeros miran el panel electrónico con la
misma naturalidad con la que uno consulta la temperatura. Si aparece un retraso, casi nadie protesta.
Alguno suspira, otro llama para avisar de que llegará más tarde y la vida
continúa. Ya casi nadie pregunta qué ha pasado.
Lo verdaderamente grave no es
que el tren tarde más de siete horas en llegar a Madrid mientras el coche
apenas supera las cinco. Lo grave es que ya no nos parezca escandaloso. Hemos
terminado aceptando que lo excepcional forme parte de la rutina. Y cuando una
ciudad convierte una anomalía en costumbre, el retraso deja de medirse en
minutos y empieza a medirse en resignación.
Esa resignación no formó parte
del carácter de esta tierra. Hubo un tiempo en que Almería no esperaba a que
las cosas llegaran. Las hacía llegar. Hace un tiempo hablaba con un agricultor
de El Alquián, y me dio a entender que Almería no siempre fue una ciudad
resignada.
Me contaba que en los años
setenta para sacar los primeros pimientos tenían que cargarlos en un camión que
se quedaba atascado cada dos curvas porque la carretera era poco más que un
camino de piedras y barro. No llamaron al Ministerio. Se bajaban tres del
camión, empujaban, y seguían. No esperaron a que llegara la carretera perfecta
para ponerse a sembrar. Sembraron, y la carretera tuvo que llegar después. “Esa
es la Almería que nos hizo”, concluyó
Almería acumula una colección
de promesas que forman parte de su paisaje. Cada pocos años el Ministerio de
Transportes presenta un nuevo calendario para el Corredor Mediterráneo y ADIF
convierte cada plazo incumplido en una nueva previsión. Después aparece otra
explicación, otro aplazamiento y otra inauguración que vuelve a quedarse en el
futuro. Lo preocupante no es que las administraciones incumplan. Cada nuevo
calendario se parece demasiado al anterior. Cambian las fechas, pero la
sensación de provisionalidad sigue siendo la misma.
Hace años que la Mesa del
Ferrocarril convoca concentraciones para reclamar unas comunicaciones dignas.
Un martes de la semana pasada, a las siete de la tarde, apenas reunió a medio
centenar de personas. Mientras tanto, cientos comentaban la noticia desde el
móvil. No era falta de información. Era otra cosa. Es la sensación de que
protestar ya no cambia nada. Quizá ahí esté el verdadero problema. Durante
demasiado tiempo los almerienses hemos celebrado como conquistas lo que en
otros lugares se considera un derecho, como por ejemplo, unas comunicaciones
dignas, unas infraestructuras acordes con el peso económico de la provincia o
unas inversiones que lleguen cuando hacen falta y no cuando ya llegan tarde.
Vuelvo de vez en cuando a
aquella conversación de la cafetería. A ese hombre que preguntó para qué sirve
protestar y al silencio que vino después. Nadie discutió con él. Nadie intentó
llevarle la contraria. Quizá porque todos pensaban lo mismo. Y, sin embargo,
cuesta encontrar una ciudad que haya cambiado gracias al silencio de sus
vecinos. Las mejoras siempre empezaron el día en que alguien dejó de aceptar
que aquello era lo normal.
Antes de despedirnos, aquel agricultor me dijo: «Si me hubiera quedado esperando la carretera, todavía estaría esperando». Tal vez ahí estaba la respuesta a la pregunta que escuché aquella mañana en la cafetería. Protestar no garantiza que las cosas cambien. Callarse tampoco. Quizá esta ciudad empiece a avanzar el día que dejemos de considerar normal llegar siempre los últimos.
Cosentino y Cambria acuerdan poner fin a sus litigios
Las compañías Cosentino y Cambria han llegado a un acuerdo para resolver sus disputas en materia de propiedad intelectual en Estados Unidos. El pacto pone fin tanto a los procedimientos judiciales abiertos como a la investigación paralela ante la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos (ITC), según ha informado este lunes elEconomista.
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| Cosentino |
Se trata del segundo enfrentamiento judicial relevante entre ambas empresas en los últimos años. Cambria, productora estadounidense de superficies de cuarzo con sede en Minnesota, presentó en marzo de 2026 una demanda ante los tribunales de Texas contra Cosentino. En ella acusaba a la compañía almeriense de infracción de patentes relacionadas con métodos de fabricación de losas de cuarzo con veteado, tanto de patentes ya litigadas anteriormente como de otras nuevas.
Según la denuncia, Cosentino habría fabricado, usado, importado, distribuido y comercializado sin autorización losas que infringían esas patentes. Entre los productos citados figuraban diseños de la marca Silestone, como Calacatta Themis, Calacatta Tova o Bronze Rivers. Cambria solicitaba un juicio con jurado, la declaración de que la infracción había sido dolosa y una indemnización no inferior a los royalties correspondientes.
Previamente, en diciembre de 2025, Cambria había presentado una denuncia ante la ITC por la importación y venta de ciertas losas procesadas que, según alegaba, vulneraban sus patentes. Cosentino se personó en esa investigación.
El acuerdo anuncia que ambas partes han resuelto las disputas de propiedad intelectual en Estados Unidos, “incluidos los asuntos pendientes ante la Comisión de Comercio Internacional de Estados Unidos y los procedimientos judiciales relacionados”, según ha confirmado una portavoz de Cambria a elEconomista.
Al dar a conocer el pacto, las dos empresas han expresado su “respeto mutuo por la innovación, la propiedad intelectual y los mercados competitivos fruto de un comercio libre y justo”. Los términos económicos o de otra índole no se han hecho públicos y se mantienen confidenciales.
Este no es el primer litigio entre ambas. En septiembre de 2020 Cambria demandó a Cosentino en el Distrito Oeste de Texas por infracción de patentes sobre tecnología de veteado en superficies de cuarzo. Aquel procedimiento se resolvió en septiembre de 2021 mediante un acuerdo confidencial en el que Cambria recibió “compensación íntegra” y determinó que la infracción, de haber existido, había sido involuntaria. Ambas partes se comprometieron entonces a mantener y respetar sus respectivos derechos de propiedad intelectual.
Estados Unidos es un mercado estratégico para Cosentino, que concentra una parte muy relevante de su negocio. El grupo, con sede en Cantoria (Almería) y presidido por Francisco Martínez-Cosentino, facturó 1.428 millones de euros en 2025.El nuevo acuerdo cierra el frente judicial más reciente y permite a ambas compañías centrarse en sus operaciones y en el desarrollo de productos en un sector altamente competitivo.














