La revista El Afa, entre sus grandes temas de agosto, aborda
el nacimiento de la Fundación Pedro Soler Valero, de Sorbas. Un trabajo inédito
del escritor José González Núñez, Pepe de Piedad, desarrolla un amplio y
detallado perfil que no cabe en esta página sobre la figura del pintor,
ceramista, escritor, cuentista y pura memoria de Almería Pedro Soler Valero
(Sorbas, 1942). Los fines de interés general de la Fundación son custodiar y
conservar la dotación fundacional (bienes muebles e inmueble para la futura
instalación de una casa-museo), destinándola a la difusión y fomento de la
cultura y de las artes. Siendo su objetivo principal la puesta en marcha,
dirección y gestión de la casa-museo, que contendrá una serie de bienes
muebles: pinturas y cerámicas provenientes de la obra del artista, así como
objetos artísticos de otros autores que forman parte de su colección particular
y distinto mobiliario de la vivienda, situada en la calle San José, una de las
casas más representativas de la arquitectura sorbeña. “Ha pertenecido a su
familia desde el año 1920 y se tienen datos acerca de ella desde el año 1862.
0tros fines de la fundación son: la difusión de las artes y la promoción de la
cultura, la defensa, el mantenimiento y la conservación del patrimonio, especialmente
de Sorbas y su comarca, la colaboración con las instituciones públicas y
privadas en la planificación y ejecución de programas de formación, educación y
divulgación artística y cultural, así como la organización de exposiciones,
conferencias, cursos, seminarios, concursos y visitas o rutas guiadas por
Sorbas y su entorno, la creación de un fondo de libros y otro tipo de
publicaciones y, en fin, el desarrollo de cualquier otro tipo de evento
cultural de naturaleza similar”.
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| Presentación del nuevo trabajo de José González Núñez |
Para González Núñez, Pedro Soler es un Leonardo de nuestro
tiempo. “El espacio vital de Pedro viene determinado por Sorbas, esa roca de
yeso y cal, cristalizada en un sueño de cerámica, que emerge como una isla
atalaya entre los meandros del irónico río Aguas, allá donde las ramblas del
Cucaor y la de Góchar se juntan para ofrecerle su abrazo y regalarle un afa
sobre el que abrir ventanas llenas de cielo y horizonte desde las que se puede
divisar sus aljezares, contemplar la hermosa sencillez de los narcisos,
romerillos y matamarillas que los alfombran e intuir el misterioso inframundo
de estrellas de cristales que se esconde bajo sus yesos”.
La circunstancia casual que marcaría su futuro se produjo
cuando, siendo un niño de corta edad, sentado en el zaguán de su casa, “tuvo la
osadía de dibujar al aguador del pueblo y vio con asombro que Juan, su mulo y
los cántaros ajustados a las aguaderas de esparto quedaron reflejados en su
libreta cuadriculada”.
De Sorbas a Barcelona. Los inicios del pintor de Sorbas
cuando en los años cincuenta, se vio subido al Alsina camino de Almería y
dejando en Sorbas al niño abandonado por el adolescente. “Cuando entonces,
Almería era una ciudad provinciana, a la que solo aliviaban del páramo cultural
en la que vivía los poemas de Celia Viñas, el saber científico de José María
Artero y el arte del Movimiento Indaliano, pero también era la ciudad de la luz
desbordada por tanta luz, de las mareas de sombra que se alargan y se contraen
al ritmo de las horas. Pedro atrapó la intensidad y la transparencia de esta luz
única, pero también los secretos cúbicos de La Chanca, su “blanca cal
sorprendida por azuletes, rojos, anaranjados y verdes insolentes” y el trasiego
de sus calles empinadas, todo eso que poco tiempo después recogería la mirada
fotográfica de Carlos Pérez Siquier. Como un beduino que atraviesa el desierto
a la búsqueda del oasis que le proporcione agua y alimentos, Pedro anduvo
arriba y abajo por aquella Almería quieta, pero luminosa, hasta encontrar en la
Escuela de Artes aplicadas y Oficios Artísticos un pequeño remanso de libertad
e impulso creador. Allí, afianzó su definitiva voluntad de dedicarse a la
pintura”.
Sobre sus primeros reconocimientos en Barcelona supo
aprovechar la oportunidad: “Añoro sus calles,/ la lentitud del mar/ y la
frontera de montañas./ Pienso en los amigos que quedaron,/ en las mujeres que
amé/ y en las que me amaron./ Aquella ciudad, que es mi ciudad,/ tiene la
huella de mis pies,/ las heridas del corazón/ y la juventud que se quedó en
ella”. Y, según confesión propia, “cumplió con la norma de formar una familia y
fracasar en el intento”.
Pedro Soler está en la plenitud de su arte. Participa en
numerosas exposiciones colectivas e individuales y su obra recorre media mundo.
Autor de decenas de trabajos, desde hace tiempo vive en Sorbas, creando,
soñando por un mundo mejor.
El patronato inicial, encargado de cumplir los fines
mencionados y administrar con diligencia el patrimonio de la fundación, está
formado inicialmente por el propio Soler, Andrés Pérez, Teresa Segura Torres,
María del Mar Soler Valls, Ana María Rodríguez Agüero, José González Núñez y la
Asociación Amigos de Sorbas, representada por su secretaria María Isabel García
Mañas.
Mojácar. El escritor José González Núñez, Pepe de Piedad,
presentará El Cuentacuentos de la Axarquía, obra de Arráez
Editores, que reúne historias, leyendas y narraciones de la Tierra de Mojácar y
sus alrededores el 18 de agosto en el Centro de Arte de Mojácar. Será a las
20:00 horas y será una oportunidad para descubrir el patrimonio oral que forma
parte de nuestra identidad y compartir un buen rato dedicado a la literatura,
la memoria y la cultura.
Pepe de Piedad es doctor en Farmacia y Diplomado en
Farmacología Molecular por la Universidad Complutense de Madrid y autor de una
buena gavilla de publicaciones. Ha desarrollado su actividad profesional
durante cerca de cuarenta años en la Industria Farmacéutica y en el Sector
Editorial, ocupando distintos cargos directivos y ejecutivos. Actualmente
colabora con hoyesarte.com, primer
periódico de arte y cultura en español, en donde lleva publicados más de 200
artículos de diversa temática. Entre sus obras de humanidades científicas
destacan: La historia oculta de la humanidad, La farmacia
en la historia. La historia de la farmacia, El médico día a día e Historia
e historias prodigiosas de las tertulias de rebotica en España. De Pepe de
Piedad se ha dicho que es un verdadero outsider, que hace en sus
relatos “un singular ejercicio de síntesis con la vida como fondo, la prosa
poética como forma y el humor como recurso”.