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Rocío Flores vuelve a señalar a su madre en '¡De Viernes!'

Marian Lozano
@marian65x

Telecinco ha sentado de nuevo a Rocío Flores en el plató de ¡De viernes!, precisamente el día en que Rocío Jurado habría cumplido 83 años. Y una vez más ocurrió lo que viene pasando desde hace años. Cuando la nieta de La Más Grande se expone ante la cámara, la conversación termina versando sobre Rocío Carrasco, a la que dedica, siempre que tiene oportunidad, dos frases que casi ha convertido en muletillas: "Me ha destrozado la vida" y "Yo nunca haría a mis hijos lo que ella me ha hecho a mí". Afortunadamente, ya dejó en el olvido frases tan de poco gusto como "Mi madre es Olga" o "No puedo criticar a mi padre por lo que dice de mi madre porque es la realidad".

Rocío Flores, en ¡De Viernes! / Captura de pantalla del programa

Los espectadores se han acostumbrado a esta dinámica, hasta tal punto de que ya no se preguntan qué más tiene que contar Rocío Flores sobre su madre. Lo que ahora se plantean es por qué Telecinco considera necesario seguir convirtiendo periódicamente esta historia en contenido televisivo y, sobre todo, por qué lo hace de esta manera.

Porque Telecinco no es precisamente un medio ajeno al pasado de Rocío Carrasco. Es la cadena que en 2021 emitió Rocío, contar la verdad para seguir viva, la serie documental en la que Rocío Carrasco rompió un silencio de muchos años y en la que relató su historia, ilustrada con documentos, resoluciones judiciales y abundante hemeroteca. El documental  recurrió a especialistas y abrió debates sobre violencia de género, violencia vicaria y violencia mediática que fueron muy positivos.

Pero, una vez terminada la emisión de la docuserie, Telecinco no mantiene los criterios de contextualización y responsabilidad que los expertos habían defendido entonces. Cada afirmación de Rocío Flores podría haberse confrontado con la documentación disponible, con sus declaraciones anteriores y con la propia hemeroteca de la cadena.

El medio se escuda, como han declarado alguno colaboradores, en que todo el mundo tiene derecho a la libertad de expresión. Pero conviene no confundir conceptos. Rocío Flores tiene derecho a hablar. Por supuesto, igual que periodistas y colaboradores. Puede explicar su versión, contar su sufrimiento, cuestionar a su madre y conceder las entrevistas que considere oportunas. Pero la libertad de expresión no otorga a nadie el derecho a disponer periódicamente de un programa de máxima audiencia para atacar a una persona, sabiendo, como se sabe, que esta persona no va a entrar más en ese debate porque lo que tenía que decir ya lo dijo. Cuando Rocío Carrasco pronunció aquel contundente "Mamá ya no se calla" no estaba manifestando que iba a entrar al trapo en cada envite de su hija y de la propia cadena de televisión. Vino a decir que, ante cualquier grave acusación, habría la respuesta adecuada, expuesta incluso en el lugar que nadie desea. No es por casualidad por la que Rocío Flores no ha llegado a pronunciar nunca más aquella frase amenazadora ("Si yo hablara, España hacía pum") que su representante le apuntó en una chuleta. José Antonio León, tan desubicado como siempre, volvió a preguntar a Rocío que cuándo va a contar su historia, como si la joven hubiera dejado pasar un solo momento de su vida sin contar su versión de la historia.

Creer que el espectador ha estado en coma durante estos últimos años

Rocío Flores ha hablado de nuevo de su sufrimiento, del rechazo que recibe en las redes sociales y de situaciones desagradables que ha vivido en la calle. Y ante esto, sí conviene dejar claro que ninguna aparición televisiva justifica que una persona sea acosada, amenazada, insultada o increpada. Una cosa es cuestionar públicamente unas declaraciones y otra muy distinta perseguir a alguien fuera de un plató. Tampoco conviene confundir crítica con acoso.

Si Rocío Flores desea realmente escapar del juicio público que tanto sufrimiento asegura provocarle, es difícil comprender por qué continúe exponiendo ante cientos de miles de espectadores precisamente los asuntos que provocan ese juicio. Además, de forma reiterativa. Es algo lógico que cada vez que vuelve a hablar de su madre se active la conversación en las redes sociales. Cada reproche que lance a su madre va a provocar respuestas. Y con cada acusación que hace, hay alguien que recupera una entrevista antigua. Se rescatan vídeos, titulares, declaraciones de su padre, fragmentos de la docuserie y resoluciones judiciales. No necesariamente porque exista una conspiración organizada para destruirla, como ella da a entender, sino porque es ella quien vuelve a colocar el conflicto en el escaparate público.

Rocío Flores puede pedir respeto. Exigir que nadie la acose. Reclamar que nadie le insulte o la increpe por la calle. Tiene derecho a todo ello. Pero lo que no puede pretender es que unas declaraciones realizadas voluntariamente en televisión no sean comentadas por quienes las escuchan. Anna Gurguí ha hecho una reflexión en X que resume a la perfección parte de lo que está ocurriendo: el espectador tiene memoriaEse es quizás el gran problema de los intentos de estos personajes de reconstruir el relato a partir de cero: creer que el espectador ha estado en coma durante estos últimos años y no recuerda nada de lo que ha pasado. Si esto último así, que no lo es, ya se encarga Internet de traer al presente episodios de la vida pasada. La hemeroteca ya no está en archivos añejos, sino en ese milagroso aparatito que no abandona nuestras manos.

Por otro lado, resulta bastante simple intentar atribuir el rechazo o la falta de empatía que, según ella, le tiene el público a personas como Carlota Corredera, Alba Carrillo, las amigas de su madre u otras que públicamente se han posicionado con su madre. ¿No puede plantearse Rocío Flores que, quizás, una parte del público simplemente ha observado lo sucedido durante años y ha llegado a sus propias conclusiones? La gran mayoría de la gente no está abducido por nadie y tiene criterio propio. No necesita que nadie le diga qué tiene que pensar o decir. La gente no es tan voluble como algunos piensan.

Precisamente por eso sorprende todavía más lo que ocurre en el plató de ¡De viernes! Porque mientras Rocío Flores afirma sentirse constantemente juzgada fuera de televisión, dentro del programa ocurre exactamente lo contrario. Nadie la cuestiona. Ese es uno de los aspectos más llamativos de esta y otras entrevistas. Los periodistas escuchan y a lo más que llegan es a hacer preguntas insustanciales que no hacen otra cosa que corroborar determinado relato. No es cuestión de convertir el programa en un interrogatorio ni de sentar a Rocío Flores en un banquillo. Ni de negar el sufrimiento que asegura padecer. Se trata simplemente de hacer lo que debería hacer cualquier periodista cuando una persona cuenta  una historia cuya versión no coincide con la que tiene el programa y con la que conocen los entrevistadores.

Cuando Rocío Flores responsabiliza a su madre de determinados hechos, ¿por qué nadie le pregunta con la misma insistencia por la responsabilidad de su padre, que sigue denigrando a su madre todos los días en un canal de Youtube? En el momento en que narra lo que sufrió durante su adolescencia, ¿por qué nadie introduce una pregunta sobre su propio comportamiento durante aquellos años y sobre los hechos que llegaron a la jurisdicción de menores? ¿Alguien oyó a Rocío Flores en ¡De Viernes! hacer autocrítica por conductas de su pasado o a algún periodista plantearle si no era adecuado realizar ese "acto de contrición", dicho sea en términos cristianos? Cuando estas preguntas incómodas no se producen, el entrevistado se crece y empieza a controlar la entrevista. Y Rocío Flores se crece bastante con la anuencia de los entrevistadores. Se siente cómoda, se lanza en su relato, señala, establece responsabilidades y nunca encuentra enfrente a alguien que diga: «Un momento, ¿y esto que estás diciendo, cómo encaja esto con aquello?».

Además, esto genera un efecto peligroso. Aunque ningún periodista diga expresamente «tienes razón», cuando una persona formula afirmaciones contundentes rodeada de periodistas que callan y no muestran los antecedentes que conocen, el silencio se puede percibir como una validación. Rocío Flores sale reforzada mentalmente de cada entrevista de Telecinco, pero cuando cruza el umbral de la la puerta de Mediaset tiene que enfrentarse a la reacción social, que es más selectiva, crítica y exigente que los cinco entrevistadores del programa. 

A Terelu ya no se la espera

En cuanto a este silencio periodístico resulta llamativa la actitud de Terelu Campos. Durante años la escuchamos hablar de Rocío Carrasco como una hermana. Por eso es tan desconcertante observar ahora a Terelu frente a Rocío Flores. No porque tenga obligación alguna de defender a Rocío Carrasco. No la tiene. Tampoco debería convertirse en portavoz de su amiga ni enfrentarse a su hija en nombre de ella. Precisamente porque es comunicadora y lleva tantos años en la televisión, debería hacer algo muy sencillo: preguntar y confrontar. A Terelu ya no se la espera.  

Cuando Rocío Flores habla de sus padres, nunca en sus intervenciones hay una mirada crítica hacia Antonio David Flores. Esa mirada crítica es implacable con su madre. Cuenta en la entrevista que no le gustaría que sus hijos pasaran por lo que ella ha pasado. Con esta afirmación, considera que la exposición pública de su familia ha provocado consecuencias devastadoras en su vida. Y nadie le  pregunta ni ella se pregunta qué papel ha desempeñado su padre durante años en esa exposición.

No se trata de pedirle que ataque a su padre. Sería absurdo, porque lo tiene en un pedestal. Pero si se trata de analizar el origen del sufrimiento de una niña que creció viendo a su padre convertido en personaje televisivo, habrá que examinar el comportamiento de todos los adultos implicados.

Con 29 años e investida de una falsa infantilización 

Rocío Flores tiene 29 años. Es joven, pero adulta. Sin embargo, los colaboradores de Telecinco la invisten de una extraña infantilización. Hablan de «la niña» como si el tiempo se hubiese detenido. Y no. Una niña no estaría en un plató contando esas cosas. Ya lo hizo su padre cuando ella era menor. ¿Y por qué la tratan como una niña, y no como una mujer? Porque tratarla como adulta significaría atribuirle capacidad para reflexionar sobre sus propias decisiones, y eso los periodistas -y tal vez la productora del programa- quieren evitarlo.

No es criticable que la cadena conceda tantas veces la voz a Rocío Flores para exponer los mismos argumentos. Es cosa de ellos. El verdadero interrogante es por qué una cadena que posee probablemente el mayor archivo audiovisual sobre esta familia decide sentarla frente a varios periodistas y utilizar tan poco ese archivo. Telecinco emitió durante años las intervenciones de Antonio David Flores. Emitió Rocío, contar la verdad para seguir viva. Escuchó a especialistas. Habló de violencia mediática. En la cadena se explicó  durante semanas que los medios podían participar en dinámicas capaces de incrementar el sufrimiento de una persona. Y a todo eso se le hace borrón, el mismo borrón que se ha hecho con la docuserie, que ha sido eliminada de su plataforma.

Entrevistadores que no preguntan o hacen preguntas insustanciales

Anoche, frente a Rocío Flores se sentaban periodistas que conocen esta historia familiar. La propia cadena conserva en sus archivos antecedentes suficientes para contrastar muchas de las afirmaciones que se hicieron. Por eso, anoche extrañaba que una persona hablara y hablara y cinco personas enfrente solo escucharan. Esa mecánica la explotaba magistralmente Jesús Quintero, El Loco de la Colina. Pero ¡De Viernes! no es un programa de culto. Rocío Flores no necesitaba un plató hostil. Necesitaba, si se la presentaba como protagonista de una entrevista periodística, un plató que haga preguntas. También las incómodas. Especialmente las incómodas. Porque esa es la esencia de una entrevista. 

(El programa de anoche de ¡De Viernes!, emitido en Telecinco, tuvo una audiencia del 10,8 % de cuota de pantalla. Un tuit de La Opinión de Almería publicado tras la emisión del programa dice así: "Una pregunta a los dirigentes de Telecinco: ¿Merece la pena denigrar públicamente a Rocío Carrasco por conseguir 637.000 espectadores en pleno prime time?").

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es  La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es  Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluza:




Las mujeres de Mojácar y Turre en Acordes, festival del Levante almeriense

Antonio Torres
Periodista

Sucinto perfil de las mujeres que se responsabilizan de Acordes, festival del Levante almeriense. Mojácar abrió este jueves en la histórica Fuente Mora, repleta de público, ansioso de cultura “Acordes, festival del Levante almeriense”, ambiciosa propuesta cultural. Se disfrutó de música y patrimonio, filosofía que se mantendrá estos días en Carboneras, Turre y el cierre el domingo en Carboneras. A las 20.30 horas, habrá concierto de Jasiel, “Noche de Flamenco” en el Castillo de San Andrés.

Desirée Halac, directora del festival / Foto: Darío González Páez, proporcionada por el autor de este artículo

Hoy traemos un breve perfil de entusiastas emprendedoras que lo hacen posible. Encabezadas por Desiré Halac y Ana Amalia Orero, las dos mujeres empoderadas que ya en primavera me anunciaron en casa del editor Juan Grima de Turre que están trabajando para que sea un festival referente, tal como señaló durante la presentación del festival ante la diputada provincial de Cultura, Cine e Identidad Almeriense, Almudena Morales, alcaldesa de Laujar. También asistieron las concejalas Noemí Linares de Mojácar e Isabel Celia González de Turre.

La directora artística es Desirée Halac, neoyorkina de nacimiento y argentina de adopción. Reside en Mojácar desde 2012 y funda Halac Artists S.L, agencia de representación de músicos, convirtiéndose en un referente en toda la comarca por su conocimiento y personalidad. Obtuvo la licenciatura de profesora de piano por el Conservatorio Nacional López Buchardo de Buenos Aires, estudió canto en el Mayer Lissman Opera Workshop en Londres y obtuvo la maestría en canto lírico en Mannes College of Music en Nueva York. Especializada como solista en música contemporánea, ha cantado como mezzo-soprano en los principales escenarios internacionales como Carnegie Hall y Avery Fischer Hall en Nueva York, el Teatro Colón de Buenos Aires, Library of Congress en Washington, o el Auditorio Manuel de Falla en Granada, entre otros. Desirée Halac representa a grandes figuras de primer nivel internacional, instrumentistas y grupos de música de cámara en todo el mundo. Un bagaje profesional, clave en el reciente Ciclo Internacional de Música de Cámara en el Auditorio Ciudad de Vera.

Isabel Baraza y Ana Amalia Orero, en Acortes / A. Torres

Clave en el lanzamiento de Acordes es Ana Orero González, natural de Turre. Médica, tuvo sus primeros trabajos como doctora en Pescadería-La Chanca, el barrio más popular y emblemático de Almería que inspiró a Goytisolo y a Valente. Desde sus tiempos en el instituto de Vera tenía vocación de servicio a los demás y de hacer equipos donde la cultura, el deporte, los sueños y la solidaridad estaban por encima de cualquier otra cosa. Voraz lectora y viajera. “Ha heredado la buena sombra de su madre y el porte elegante de su padre, además de un original apellido capicúa: Orero, orfebre del oro. Quizás, ahí puede estar la raíz de su creatividad, puesta de manifiesto especialmente tras su jubilación en sus singulares trabajos fotográficos y pictóricos, así como en sus obras experimentales con las técnicas de la cianotipia y la estampación botánica”, dice el escritor José González Núñez, presidente de la Fundación Pedro Soler de Sorbas. Antes, ha sido una vocacional médica de familia, dedicando casi cuarenta años de su vida a dar sentido a la palabra terapéutica, en el convencimiento de que sin afectividad no es posible una medicina basada en la efectividad: proporcionar curación o, al menos, procurar alivio, y cuando ello no es posible, dar, al menos, consuelo y cuidado. “Y, en medio de ello, su pasión por el cine y su indomable voluntad de ayuda a los más necesitados, como muestra su labor como miembro activo de la plataforma Refugees Wellcome, su participación en la organización Holes in the borders, de la que es socia fundacional, y su colaboración con la asociación Karibu Madrid”.

Isabel Baraza, turrera, licenciada en pedagogía en la Universidad de Granada. Su personalidad abierta, entusiasta y sociable le ha permitido su desarrollo en el mundo de la publicidad y el marketing, profesión que ejerce en el en el Levante Almeriense en distintas agencias de publicidad y relaciones públicas. En la actualidad es directora comercial de Ves Publicidad. Interesada en la cultura. Fundó la Biblioteca Municipal de Turre, participa en el grupo de teatro Es TurreArte.

Liderazgo, innovación y empatía de unas mujeres que ya piensan en la edición de 2027 con el compromiso de todos los pueblos. Elena Colvée ha vivido en Santander, donde se crió, en Londres, donde estrenó su independencia, Granada, donde estudió la carrera de Traductora y se enamoró del Sur, Madrid donde inició su vida laboral. En Mojácar consolidó su amor por Almería y formó su familia. Respecto a su vida profesional ha trabajado en ámbitos muy diversos: adjunta de prensa en los Festivales de Música y Danza y Teatro de Granada, mánager de Begoña Olavide, técnica en género y juventud en el Grupo de Desarrollo Rural del Levante Almeriense, editora y comercial en el periódico The Entertainer, creadora de la agenda cultural digital Notelopierdas y fundadora de El Giralibro, empresa de libros de texto de segunda mano. En la actualidad compagina su vida entre Santander y Mojácar disfrutando de su jubilación y colaborando con Acordes.

Elisa Carrillo, nacida en Turre, muestra su ilusión por colaborar con la organización del festival. Licenciada en Filología inglesa, profesora de Educación Secundaria, ha participado en numerosos voluntariados y ha colaborado y dirigido proyectos culturales de carácter didáctico.

La filóloga, Mercedes Ruiz (Medina del Campo, 1959), se vinculó a Mojácar desde la década de los ochenta. Se considera ya una vecina de la ciudad más fotografiada. A principios de los noventa, fundó la academia de idiomas Imagomundi, por la que han pasado personas de diferentes edades y diversas nacionalidades. 

Metro ligero ya

Fátima Herrera
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

Almería ha crecido pero su red de transporte público sigue anclada en el pasado. Nuestra capital carece de un sistema de movilidad moderno, rápido y eficaz que responda a las necesidades de la ciudadanía y a los retos que tenemos por delante. Esta situación no es fruto de la casualidad, sino de más de dos décadas de gobiernos locales del PP marcados por el cortoplacismo. 

Mientras otras capitales andaluzas avanzaban decididamente hacia transportes de alta capacidad como el metro o el tranvía, aquí se ha dejado pasar el tiempo. Sevilla, Málaga, Granada, Cádiz y, muy pronto, Jaén, cuentan con metro. El nivel de tráfico que soportamos es el ejemplo más claro de esta falta de visión. 

Por eso, desde el PSOE apremiamos a la alcaldesa a encargar ya el estudio de viabilidad para implantar un metro ligero o tranvía en Almería. No dentro de unos meses, no para la próxima campaña electoral: ahora. Este proyecto ya figuraba en nuestro programa electoral de 2023 y contará con nuestro apoyo leal para analizar recorridos, conexiones, demanda, costes y vías de financiación. No queremos más titulares; exigimos un estudio técnico riguroso. 

Esta transformación exige también el compromiso decidido de la Junta de Andalucía. El PP lleva dos legislaturas gobernando la comunidad autónoma. Sin embargo, Moreno Bonilla ha estado demasiado tiempo privándonos de un proyecto transformador. Mientras el Gobierno de España ejecuta infraestructuras históricas como el AVE, el enlace entre la A-92 y la A-7, las obras del puerto, el Cable Inglés y la canalización de fondos europeos, el Ejecutivo andaluz no ha asumido su responsabilidad de invertir aquí. 

Hablamos de vertebrar Almería, de cohesionar el territorio, de conectar la Universidad, el Hospital Torrecárdenas, la estación y las áreas económicas con el corazón de la ciudad; de acercar la periferia al centro, reducir atascos y recortar emisiones contaminantes. Ha llegado la hora de gobernar para las próximas décadas y no para las próximas elecciones. Almería no puede esperar más.

In memoriam: Jack Kennedy, un Gallardero sin Fronteras

Antonio Torres
Periodista

Hondo pesar en Los Gallardos por el fallecimiento de Jack Kennedy, de 92 años, uno de los pocos británicos integrado en el sentido de relacionarse con todos los vecinos, aprender la forma de hablar desde el minuto cero, adoptar las costumbres, las conversaciones en bares, en los mercados, en el fútbol y hablar un perfecto castellano desde que llegó con su esposa. Le viene al pelo la expresión no, lo siguiente, para referirse a su empatía. Un gesto que ya nos dice lo grande que eran fue cuando organizaron una fiesta totalmente abierta en la puerta de su casa en la calle Mayor. Una alegría que se formó al poco tiempo de aterrizar en el pueblo, un hombre que dejó sus negocios de joyería por la singularidad gallardera. Generosidad, barra libre, tapas y copas para cientos de vecinos que nos dimos cita frente a la casa de Esteban y Nuria que organizaron todo junto a la entonces alcaldesa María y José Antonio de la Policía Local desvió el tráfico. Todo estupendo, pero ese gesto nos indica lo grande de nuestro llorado hombre que se sentía orgulloso de ser un gallardero más.

Jack Kennedy, su hijo Richard y su esposa y madre de éste, Eileen, en 2017. Los tres descansan eternamente en Los Gallardos / Foto: Esteban-Nuria

No quiso sufrir, ni hacer sufrir a los demás, expresión de Nuria Noel Queral que junto a Esteban Rodríguez Belmonte son los que han convivido durante más tiempo desde que se asentaron en el pueblo hasta el punto de cuidarlo y mimarlo. Todos sabíamos que estaba enfermo y el dolor al sufrir la prematura muerte de su esposa y de su hijo. Es digno de mención que Nuria y Esteban, a los que no nos cansamos de mencionar, acogen ahora en su terraza con vistas a la huerta de Los Gallardos y al Mediterráneo las cenizas, con unas pedrizas y mucho respeto, de los tres grandes vecinos y la de su tío Esteban Belmonte, que fue camionero en Barcelona. La pasión de Kennedy ha sido su familia. Primero recibió el golpe de su esposa y al poco tiempo falleció su hijo Ricardo.  Su pasión por el pueblo con Nuria y Esteban a la cabeza, con una sólida amistad y confianza, le ayudó a levantarse, sin olvidarnos del rugby, deporte de equipo, actividad que encaja en su personalidad. Estuvo casado con la añorada Eileen a la que llamábamos Elena pero que el significado era la brillante Eileen Kennedy (Reino Unido, 1942-Los Gallardos, 2020), fijos en el bar de José María Crespo y de Isabel Haro.  El reconocimiento a su personalidad le llevó a ser elegida Gallardera sin Fronteras en agosto de 2008 por Acuproga cuyo presidente, Emilio Ruiz Ruiz, le entregó el diploma acreditativo en un almuerzo que celebramos en Terraza Carmona. Cuando escribí su obituario la frase que más dijo: “Soy de Los Gallardos porque es el pueblo donde vivo”.  El matrimonio fue cofundador de la Asociación de Amigos del Arte 'Gallarte', junto a Francisco Collado y otros artistas locales y británicos.

Las últimas veces que saludé a Jack, Juan para los gallarderos, fue cuando mi vecina Ana Marí le ayudó a cargar las bolsas de la compra en su silla de ruedas y hace unas dos semanas en la Plaza de Andalucía, terraza del Pub D´ara de Los Gallardos donde solía desayunar y echar un rato. Siempre preguntaba por mi familia. Rodeado de un par de parejas de ingleses nos explicó el crecimiento y asentamiento de población británica en toda la zona de Los Gallardos y en la comarca del rio Almanzora. Además, conversó en inglés con el documentalista de Canal Sur Radio y Televisión, Ángel Roldán, con el que consolidó una buena amistad y celebró su perfecto inglés. Juan, una persona cariñosa y atenta. Lo recordaremos. Nunca hubo una mala cara, o un mal gesto. Le echamos de menos. Esteban lo mantiene en su alma, como persona que estuvo acompañándole hasta el último suspiro.