Más de cuatro años después de la invasión de Ucrania, los más de 3.200
ciudadanos rusos que viven en Almería siguen sufriendo los efectos de una
guerra que la mayoría no aprueba. Mientras su país ejerce, a ojos del mundo, el
papel de agresor en esta contienda, muchos de ellos se sienten como otras
víctimas más, pese a considerarse emigrantes que solo pretenden vivir en paz en
España.
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| Manuel Castillo, presidente de la asociación Almería po-Ruskki, frente a la tienda de productos rusos de El Zapillo. |
Si desde el principio denunciaron amenazas -incluso algunas físicas-, casos
de acoso escolar y trabas burocráticas, como bloqueos de cuentas bancarias, la
situación no ha mejorado en los últimos meses. Entre los colectivos que peor lo
están pasando se encuentra el de los jubilados que reciben alguna pensión por
su trabajo en Rusia, quienes aseguran que desde enero de 2025 no perciben
un solo euro debido a las sanciones internacionales derivadas de la guerra
de Ucrania. Estas restricciones, impuestas a las entidades financieras rusas,
bloquean las transferencias internacionales e imposibilitan el abono directo de
las pensiones en cuentas bancarias españolas.
Sin
pensión desde enero de 2025
Olga Biryukova, de 75 años y natural de Samara, trabajó como administrativa
en una piscina pública durante más de 20 años antes de trasladarse a Almería
junto a su hija y su nieta, donde residen desde hace 26 años. Olga también ha
trabajado en España, por lo que debería percibir dos pensiones: una de unos 500
euros mensuales de su país y otra de 400 euros de España. “He estado más de un
año sin cobrar ninguna de las dos por el bloqueo de las transferencias
internacionales, es decir, sin percibir absolutamente nada”, se lamenta en
la tienda de la asociación ‘Almería en Rusia’ (Almería po-Russki), en El
Zapillo.
A su edad, se ha visto obligada a trabajar como limpiadora doméstica para
poder sobrevivir, aunque desde hace dos meses ya percibe la pensión española.
Aun así, los 400 euros no le permiten vivir y continúa dependiendo de la
ayuda de su hija. “No entiendo nada, porque yo no tengo ninguna culpa de lo que
está pasando con esta guerra”, afirma encogiéndose de hombros.
“En la actualidad, ninguno de los jubilados rusos que viven en Almería
están cobrando las pensiones que les corresponde por su país”, asegura
Manuel Castillo, presidente de la asociación con sede en Roquetas de Mar.
Castillo denuncia que este nuevo revés afecta a uno de los colectivos más
vulnerables de los emigrantes rusos en la provincia, que ya han sufrido cuatro
largos años de “muchas dificultades”. Olga reconoce, por ejemplo, que desde que
estalló el conflicto no ha viajado a Rusia debido a los crecientes
inconvenientes y complicaciones, algo que comparten muchos de sus compatriotas.
“Son muchas las personas que hoy ni siquiera se plantean viajar a su país
para ver a sus padres, abuelos, familiares o amigos, en primer lugar porque los
vuelos han pasado de costar menos de 400 euros en los primeros meses de 2022,
antes de que comenzara la guerra, a “entre 1.200 y 1.500 euros actuales”, según
fuentes de Almería po Russki. Esto se debe a que ya no existen vuelos directos
de Almería a Moscú por las restricciones del espacio aéreo europeo, lo que
obliga a realizar al menos una escala -generalmente en Estambul o Belgrado- y
alarga el viaje hasta entre 14 y 24 horas, frente a las cuatro horas y media
anteriores al conflicto.
La asociación también señala que muchos rusos siguen sintiéndose señalados
como “apestados” por una parte de la población, a pesar de que, según
defienden, no tienen “nada que ver” con la guerra e incluso se manifiestan en
contra de ella. No obstante, Castillo admite que la hostilidad inicial, que
situó a los rusos como agresores, ha ido disminuyendo con el tiempo y que “por
fortuna también se va olvidando”.
Como muestra, el pasado sábado 9 de mayo se celebró sin incidentes la
Marcha del “regimiento Inmortal Día de la Victoria”. Cerca de 400 rusos
participaron con retratos de sus antepasados caídos en combate y entonando
canciones patrióticas para conmemorar la victoria de la Unión Soviética y los
aliados sobre la Alemania nazi en la Segunda Guerra Mundial.
Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística
correspondientes al padrón de 2022, en Almería viven 3.119 ciudadanos rusos -515 hombres y 2.604 mujeres-. Esta migración mayoritariamente femenina se
repite en toda España, donde ese mismo año había 82.380 ciudadanos rusos
(28.057 hombres y 54.323 mujeres).
No obstante, la asociación Almería po Ruski estima que en la provincia podrían residir alrededor de 6.000 ciudadanos rusos, incluyendo a los más de 3.000 empadronados -principalmente emigrantes de primera generación-, así como a sus hijos y nietos, que mantienen la nacionalidad rusa, y a otras personas que no figuran por distintos motivos en los registros oficiales.















