La memoria y guardián de preservar la dignidad y
memoria republicana, Francisco Ortega Rayo, de 90 años, conocido popularmente
por Paco Ortega, fue enterrado en el cementerio de Almería en la tarde del
sábado. Su hija, explicó que su padre fue ante todo un defensor de la libertad
ante el sistema represivo. Ortega Rayo, tras el fusilamiento de su padre,
alcalde de Gádor, se fue a trabajar al Pirineo para trabajar en la canalización
de agua y después pasó a Francia donde le ofrecieron mejores condiciones laborales
donde estuvo hasta su jubilación. “Regresó y empezó a su lucha por la
exhumación de su padre, logrando del Ayuntamiento de Almería la cesión de un
espacio para poner un monumento a los fusilados almerienses”, informó ayer el
investigador Rodríguez Padilla,
| Mónica Fernández, Rafael Quirosa, Francisco Ortega, Eusebio Rodríguez y María José Salmerón / A. Torres |
Fundó Memoria y Libertad en 2002 para homenajear de
forma constante cada mes de abril a los republicanos perseguidos y fusilados en
Almería. Cada víspera del 14 de abril del último cuarto de siglo recibía en
Canal Sur la visita de Paco Ortega con un comunicado en mano en el que
mencionaba concentraciones en la puerta del cementerio de la capital o en la
entrada de la antigua cárcel del El Ingenio donde hubo represión y
encarcelamientos sin garantías jurídicas. El
Ingenio, situada entre Los Molinos y El Puche, se convirtió en prisión durante
la dictadura franquista y albergó a más de 7.000 ciudadanos, procesados como
presos políticos, sin garantías. Otros desaparecidos sin saber todavía sus
herederos donde están sus restos humanos.
Paco Ortega es hijo del que fue alcalde
republicano de Gádor Torcuato Ortega Martínez, conocido popularmente por
Candiles, ferroviario, afiliado a UGT desde 1932, fusilado el 28 de enero de
1943 en Almería. Durante la guerra civil fue miembro del Comité
Revolucionario, vicepresidente del Consejo Municipal y delegado de Abastos
desde marzo de 1937 y alcalde desde enero a julio de 1938. Finalizada la guerra
fue detenido en Alicante siendo internado en el campo de concentración de
Albatera. En 1940 tenía 35 años. En Consejo de Guerra celebrado el 19 de
noviembre de 1942 fue condenado a muerte siendo ejecutado en Almería”, nos
recuerda el prolífico investigador Eusebio Rodríguez Padilla en una de sus
decenas de trabajos Alcaldes y concejales republicanos del Bajo Andarax.
Las asociaciones almerienses que han trabajado en los último años, junto a la de Memoria y Libertad con sede en Huércal de Almería, fueron: Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ROCAMAR), presidida por Eduardo Crespo Fuentes, en Roquetas de Mar; Almerienses por la República, con Rafael Cid Ruiz a la cabeza; Justicia y República, dirigida por Francisco Oliva, de Abla; ADELFA, presidida por Isidro Navarro y Almería y su pasado reciente, representada por Eusebio Rodríguez y Juan Hidalgo, según el trabajo Geografía de la represión franquista en Almería de Sofía Rodríguez López y de Maribel Ruiz García de la Universidad de Almería. La escritora Lola Salmerón lamentó la pérdida de un valedor de la Memoria Histórica: “Ya es horrible que maten a tu padre y más triste no saber dónde están sus restos”.







