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Corinna, la amiga -íntima- del Rey

Juan Folío
La Opinión de Almería

No anda la Casa Real española es sus horas más gratificantes. Al desvarío de Iñaki Urdangarín, el desatino del jovencito Froilán y al improcedente viaje de S. M. a cazar elefantes hay que añadir la polémica desatada por algo que ahora parece que era un secreto a voces: el Rey tiene una compañera sentimental y la señora en cuestión, lejos de llevar la relación con discreción, ejerce como tal.

Corinna zu Sayn-Wittgenstein tiene 47 años, más o menos los mismos que la Infanta Elena. Es guapa, rubia, de fina figura y, dicen, acostumbrada a moverse con soltura en todos los ambientes, incluso los aristócratas. La prensa española, hasta ahora, no entraba mucho en el tema, pero el desahogo estos días esos tías en total, tanto en medios de cotilleo como en medios de tono serio como pueden ser los líderes de la prensa de Madrid.

La primera pista parece que la dio el diario italiano La Stampa: "En España –cuenta- hay dos reinas: la oficial, Sofía, de 73 años, casada desde 1962 con el rey Juan Carlos; y la oficiosa, la provocante y rubia princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, de 46, separada y amante desde hace cuatro años del soberano más tombeur de femmes de Europa". Y a continuación el periódico italiano da pelos y señales: "Corinna Larson, su plebeyo nombre de soltera, nació en Ditzingen, y se ha vuelto de sangre azul gracias a su segundo matrimonio, en 2000, con el príncipe Casimir zu Sayn-Wittgenstein. Hace años que vive en Madrid con sus dos hijas. Es la aristócrata que acompaña al Rey en los viajes y hasta lo representa en el extranjero".

Según La Stampa la pareja se conoció en 2006 en Ditzingen, un pueblo del sur de Alemania. Posteriormente, ella viajó a Mallorca y a Valencia, para las competiciones de la Copa del América de vela, donde coincidió nuevamente con el rey. En Alemania tampoco pasó el tema desapercibido. El Bild publicó una foto donde ambos aparecen en 2006, y el periódico se preguntaba si la relación podría costarle la corona a don Juan Carlos.

Pilar Eyre, en su libro 'La soledad de la reina', escribe: "Sabíamos perfectamente por qué la reina no quería ir a Barcelona. Las razones se reducían a una y tenían nombre de mujer: Corinna". En marzo de 2010, El Mundo se refería a Corinna como “la bella princesa que triunfa en España”. Raúl del Pozo fue más directo: “La novia alemana del rey". En febrero de 2012, el diario digital elpulso.es aseguró que en una cena íntima del rey con el príncipe y las infantas Elena y Cristina en el restaurante madrileño El Landó, el monarca comunicó a sus hijos su especial amistad con la princesa y la importancia de esta mujer en su vida.

Esta semana pasada, un periodista tan sensato como José Antonio Zarzalejos, exdirector de ABC, informaba de la "estrecha e íntima amistad" del rey con Corinna, y añadía que el monarca está abrumado por "los problemas familiares" y que es "público y notorio" el "fracaso de su matrimonio con doña Sofía, de la que vive prácticamente separado".

Las especulaciones sobre posibles problemas entre el rey y la reina crecieron cuando ésta, en su primera visita al monarca, tres días después de su accidente en Botsuana y su operación, solo estuvo 24 minutos en el hospital.

Su nombre original es Corinna Larsen. Es hija de Finn Bönning Larsen e Ingrid Larsen. Su padre, fallecido en 2010, era el director para Europa de la aerolínea brasileña Varig, un hombre muy respetado que llegó a recibir la orden de Caballero del Reino de Dinamarca. Nacida en Fráncfort el 19 de enero de 1965, es la directora general de Boss & Co, una prestigiosa armería londinense que organiza lujosas expediciones de caza y tiro en lugares especiales. "A través de nuestros contactos y relaciones personales – se anuncia la empresa- somos capaces de ofrecer una gran variedad de paquetes para satisfacer sus necesidades, sean perdices en Inglaterra oriental o jabalíes en Austria". Corinna es mimebro de la Authentics Foundation, una ONG que se dedica a la lucha contra las redes de blanqueo de capitales, narcotráfico y explotación laboral infantil.

La princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein en realidad ni es princesa ni se apellida Sayn-Wittgenstein. Lo que ocurre es que sigue utilizando el título de su segundo exmarido, el príncipe Casimir de Sayn-Wittgenstein-Sayn, con quien se casó en diciembre de 2000. Cassi, como se le conoce, es hijo de Alexander, el príncipe de Sayn-Wittgenstein-Sayn y de la condesa Gabriella de Schönborn-Wiesentheid, y tiene ocho años menos que ella. El primer marido de Corinna fue el potentado Philip Atkins, con quien tuvo una hija en 1992, Nastassa, que vive en Mónaco.

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