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Manuel Cortés y Gloria Camila, rumbo a los juzgados por el derecho al honor

Alba Haro
@opinionalmeria

La exclusiva que La Opinión de Almería adelantó el pasado 27 de marzo a través de su cuenta en X se confirma: Gloria Camila Ortega ha dado instrucciones a su abogado para que analice con detalle la intervención de Manuel Cortés en el programa ¡De Viernes! de Telecinco, con el fin de determinar si existe motivo suficiente para presentar una querella por lesión de su derecho al honor y a la intimidad.

Gloria Camila Ortega, en 'El tiempo justo' / Telecinco

En dicha entrevista, el hijo de Chiquetete y Raquel Bollo afirmó haber mantenido “mínimo desde hace siete u ocho años” relaciones íntimas con Gloria Camila Ortega, incluso en periodos en los que ella mantenía otras relaciones sentimentales estables. Unas declaraciones que, hasta la fecha, ninguno de los dos había realizado públicamente, ya que ambos habían limitado su relación al ámbito de una supuesta amistad personal.

Estas revelaciones, efectuadas en un programa de prime time de Telecinco tras recibir, presumiblemente, una importante remuneración económica, podrían ser constitutivas de un atentado al honor. Revelar detalles de la vida íntima de una persona sin su consentimiento, especialmente cuando no existe un interés público que lo justifique, entra de lleno en el terreno de las posibles vulneraciones de los derechos fundamentales protegidos por la Constitución.

Gloria Camila Ortega no ha tardado en reaccionar. En El tiempo justo ha corroborado que el asunto ya está “en manos de sus abogados”, dejando entrever que no descarta acciones legales. Y es que la demandante tiene muchas posibilidades de que su querella prospere. Los jueces españoles suelen ser especialmente cuidadosos en la protección del derecho al honor, incluso cuando se trata de personajes públicos. La jurisprudencia es abundante al respecto y tiende a primar la intimidad sobre el derecho a la información cuando esta se ejerce de forma sensacionalista y sin un interés general legítimo.

Un claro paralelismo se encuentra en el caso de Pipi Estrada. En su día, el colaborador fue condenado por el Tribunal Supremo a indemnizar con 60.000 euros a Terelu Campos por revelar en un libro detalles de sus relaciones íntimas cuando eran pareja. La justicia consideró que aquellas narraciones vulneraban el honor y la intimidad de la hija de María Teresa Campos, estableciendo un importante precedente sobre los límites de la libertad de expresión en asuntos de la esfera privada.

En este caso, tampoco parece existir motivo alguno que justifique la reacción de Manuel Cortés. Gloria Camila Ortega nunca se ha referido a él de forma descortés ni ha vertido declaraciones públicas que pudieran herir su imagen. Por el contrario, la reacción del hijo de Raquel Bollo puede interpretarse, en primer lugar, por el beneficio económico derivado de su participación en ¡De Viernes!, y en segundo lugar, por un exacerbado sentido del “amor propio” que, al parecer, se habría visto lesionado al comprobar cómo Gloria Camila ensalzaba públicamente las cualidades artísticas de su actual novio, Álvaro García.

No parece, por tanto, una defensa legítima de la verdad, sino más bien una respuesta motivada por despecho o interés. Revelar supuestas infidelidades o detalles de la intimidad ajena no constituye un ejercicio de libertad de expresión, sino un posible exceso que la justicia deberá valorar.

Queda ahora por ver si Manuel Cortés y Gloria Camila terminan viéndose las caras en los juzgados. De momento, la exclusiva de La Opinión de Almería ha sido ratificada por los propios hechos y por la propia interesada. El derecho al honor, una vez más, se sitúa en el centro del debate mediático.

Almería, la cultura del relámpago

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Hay una punzada íntima en quienes ven cómo su ciudad programa cultura de espaldas a su propio talento. Músicos, escritores, pintores y cineastas almerienses trabajan en la soledad de un vacío que nadie llena. Su pasión duele ante la falta de espacio donde echar raíces. Mientras otras ciudades andaluzas sostienen a sus creadores con convocatorias abiertas, ayudas, programación continua y espacios para jóvenes talentos, la programación municipal se conforma con una fachada de consumo: la reciente programación de primavera solo confirma este modelo, disperso y puntual.

Una política cultural no se mide solo por lo que importa, sino por lo que cultiva dentro. Almería ha olvidado que apostar por lo propio no es un gesto romántico, sino una inversión estructural. Cuando el ecosistema se debilita, no solo pierden los artistas: pierde la ciudad, que queda sin espejo donde mirarse. El Ayuntamiento actúa más como “comprador de catálogos” que como dinamizador del talento local, importando nombres seguros y formatos repetidos en lugar de fomentar la creatividad propia.

El cineclub La Factoría es un ejemplo de lo que se ha perdido: un espacio donde la cultura se compartía, se discutía y se pensaba. Hoy ha desaparecido sin explicación. Ese vacío es el síntoma de una política que no sostiene lo cotidiano, mientras Granada, Málaga o Sevilla mantienen premios literarios, residencias artísticas, becas de creación, exposiciones de bellas artes, talleres de fotografía y programas para jóvenes creadores, asegurando arraigo y continuidad cultural.

El Ayuntamiento ha canjeado el hábito por el evento. La cultura solo importa si convoca masas y genera titulares. La creación local se convierte en un estorbo invisible, y la gestión carece de riesgo, innovación y espacios propios, mientras otras ciudades desarrollan proyectos sostenibles que refuerzan la identidad local.

Mientras los creadores hibernan en silencio, la ciudad se prepara para el estruendo de los grandes nombres: Café Quijano, Diana Navarro o Vicente Amigo llenan el Auditorio, y el Solazo Fest moviliza masas como un producto de estantería. Se miden datos y titulares, no arraigo ni identidad. Lo que sostiene la cultura local son programas continuos que conectan a ciudadanos y creadores, como ocurre en Granada o Málaga.

Este modelo es estructural: prioriza lo inmediato frente a lo sostenido, lo visible frente a lo necesario. La oferta estacional aparece y desaparece como un decorado. La centralización olvida que el derecho a crear no depende del código postal. Las ciudades que fomentan identidad descentralizan, garantizan espacios y convocatorias abiertas; Almería concentra todo en lo mediático.

El cineclub representaba la constancia de una comunidad que se reconoce en la mirada. Para la política de escaparate, cien personas discutiendo cine solo producen pensamiento, y el pensamiento no se inaugura con tijera y cinta. Almería ha decidido que el cine solo importa si es un escaparate, como FICAL, que presume de alfombra roja pero olvida el suelo que pisa.

No es un juicio, es un diagnóstico. Las luces se apagan porque las sesiones no eran suficientemente ruidosas para el presupuesto. Sin aviso ni explicación, los espectadores quedan huérfanos de su hogar cultural. Se necesita una gestión inclusiva que construya infraestructura estable todo el año. Las ciudades que fomentan la creación propia lo demuestran: convocatorias abiertas, ayudas, programación continua y espacios para jóvenes creadores aseguran que la cultura sea patrimonio compartido, no solo escaparate.

Mientras los grandes festivales llenan titulares, permanece la ausencia de un pulso cotidiano que sostenga la creación local. En ese vacío, la ciudad muestra su vulnerabilidad. Es una primavera de luces largas y suelo corto: Almería seguirá brillando en sus grandes eventos, pero cuando se apaguen los focos del último titular, solo quedará el silencio de los creadores, olvidados en la intemperie, sin un hogar donde sostener su mirada creativa y su imaginación.

Las izquierdas de Andalucía: muchas y mal avenidas

Juan Folío
@opinionalmeria

Juan Manuel Moreno Bonilla ha convocado elecciones autonómicas para el 17 de mayo. La sorpresa ha sido mayúscula, pero la realidad es tozuda: la legislatura termina y los andaluces volveremos a las urnas en plena primavera. A la derecha del PSOE, el panorama es relativamente ordenado. A su izquierda, sin embargo, se presenta un espectáculo conocido y preocupante: la fragmentación. Si en los próximos días no se alcanza un acuerdo, a la izquierda del PSOE concurrirán tres candidaturas distintas:


  • Adelante Andalucía, la formación andalucista fundada por Teresa Rodríguez (hoy apartada de la primera línea pública pero con presencia parlamentaria y un discurso propio).
  • Por Andalucía, la coalición que agrupa a Izquierda Unida, Sumar, Iniciativa del Pueblo Andaluz y otros actores.
  • Podemos, que ya ha designado a Juan Antonio Delgado como candidato a la Presidencia de la Junta y mantiene serias dudas sobre su integración en Por Andalucía.

Tres papeletas. Tres marcas. Tres equipos compitiendo por un electorado similar en un sistema electoral que, aunque tiene un umbral bajo del 3% por provincia, castiga duramente la dispersión del voto en circunscripciones medianas y pequeñas.

El riesgo es evidente y ya lo hemos visto en otras comunidades: votos progresistas que se diluyen y que, sumados, podrían dar una representación parlamentaria digna, pero que separados quedan por debajo del umbral o logran escaños testimoniales. En el peor escenario, alguna de estas tres candidaturas -o incluso las tres- podría quedarse fuera del Parlamento andaluz. El resultado sería una oposición debilitada frente a un Juanma Moreno que aspira a revalidar su mayoría o, en su defecto, a gobernar con mayor comodidad.

Es legítimo que cada formación defienda su identidad, su proyecto y sus siglas. Pero llega un momento en que los intereses particulares deben ceder ante el interés general de los electores andaluces que se sitúan a la izquierda del PSOE. Esos votantes no piden uniformidad ideológica absoluta, pero sí exigen utilidad y eficacia. Quieren una oposición capaz de plantar cara a las políticas del PP en sanidad, educación, dependencia, vivienda o el modelo productivo andaluz.

Ya se escucha la pregunta en voz alta: si otras organizaciones parecen más preocupadas por las peleítas de Madrid que por Andalucía, ¿quién le hace realmente oposición a Moreno Bonilla? La respuesta que algunos dan -Adelante Andalucía— refleja el hartazgo de una parte del electorado ante la fragmentación. Pero la solución no puede ser que una sola fuerza asuma en solitario el peso de la oposición. 

La solución pasa por sumar donde sea posible y diferenciarse donde sea necesario, pero sin regalar escaños al adversario. Los líderes de estas tres formaciones tienen solo unos días para decidir. El plazo para registrar coaliciones es inminente. Deben preguntarse con honestidad: ¿qué beneficia más a Andalucía y a sus votantes? ¿Mantener banderas separadas que diluyen el mensaje o construir una alternativa creíble, aunque imperfecta, que obligue al PP a rendir cuentas?

Nadie pide fusiones forzadas ni renuncias humillantes. Se pide responsabilidad. Porque en política, como en la vida, no se trata solo de tener razón, sino de ser útiles. Y en estas elecciones, la utilidad pasa por evitar que el voto de la izquierda andaluza se convierta en un puñado de votos huérfanos sin traducción parlamentaria.

Los andaluces de izquierdas merecen una oposición fuerte, coordinada y andaluza. No más divisiones estériles. No más fotos separadas. El 17 de mayo está cerca y el reloj no perdona.

Una Almería pujante, tradicional y abierta al mundo

María del Mar Vázquez
Alcaldesa de Almería

La Semana Santa es, sin duda, el tiempo más hondo de nuestra identidad colectiva como ciudad y el mejor reflejo del cariño que los almerienses sentimos por ella. Y eso se percibe con absoluta claridad a partir de hoy, Domingo de Ramos, cuando nuestras calles y plazas empiezan a transformarse en un escenario de silencios elocuentes, música vibrante, olores de cera e incienso, y una emoción que se palpa en el aire. 

La Semana Santa es, sin lugar a dudas, la pasión que une y conecta a un mayor número de personas en nuestra ciudad a lo largo del año, y es también un potente motor turístico, económico y social que proyecta la imagen de una Almería pujante, tradicional y abierta al mundo. Esta celebración, que ya es un referente nacional declarado Fiesta de Interés Turístico, supone además un importante impulso para nuestros comercios, hostelería y, en definitiva, para la dinamización económica de toda la ciudad. Miles de visitantes eligen Almería estas fechas, llenando nuestras plazas, hoteles y restaurantes, lo que se traduce en empleo y riqueza para todos. 

Quiero agradecer expresamente a nuestros hosteleros y comerciantes el esfuerzo que realizan estos días para recibir a todos con las mejores atenciones. Confío en que los resultados sean muy positivos y que el tiempo, como merecemos, nos acompañe. Para ello, incluso hemos acondicionado ya nuestras playas, sumando otro aliciente más a la estancia de quienes nos visitan. Pero este monumental evento no sería posible sin sus auténticos artífices: las Hermandades y Cofradías de Almería. Guiadas por un infinito amor a nuestra ciudad, trabajan con ilusión y entrega silenciosa durante todo el año para mantener viva una tradición secular. Su esfuerzo, su patrimonio artístico en constante renovación y su devoción son el alma que da sentido a cada desfile. A todos ellos, y a las cerca de 7.000 personas que portan, organizan y acompañan, gracias de todo corazón.

Desde el Ayuntamiento, conscientes de la magnitud de esta cita, hemos trabajado codo a codo con la Agrupación de Hermandades para poner a punto la ciudad. Hemos preparado con minuciosidad todos los recorridos, con mejoras en el pavimento y la accesibilidad, para garantizar seguridad y belleza. Es una enorme satisfacción que la Carrera Oficial regrese al Paseo de Almería, recuperando para este momento tan especial uno de los enclaves más emblemáticos y queridos de todos los almerienses. 

La seguridad es una prioridad absoluta. Por ello, hemos diseñado un operativo especial que refuerza la presencia policial, regula el tráfico y garantiza la cobertura sanitaria. Este año damos un paso más con una Semana Santa cardiosegura, dotando de desfibriladores y formación a las hermandades, porque queremos que todos vivan estas jornadas con total tranquilidad. Un amplio dispositivo de limpieza, el embellecimiento con miles de plantas y la amplia programación cultural paralela -con exposiciones, conciertos de Música Sacra y actividades para los más jóvenes completan una propuesta enormemente atractiva. 

Almería vive un apasionante momento de crecimiento y transformación, y nuestra Semana Santa es un fiel reflejo de ello: una tradición viva que mira al futuro, que innova sin perder su esencia y que nos une como ciudad. Invito a almerienses y visitantes a emocionarse, a participar y a dejarse llevar por la magia única de estos días. Os deseo a todas las Hermandades y Cofradías buen paso, mano firme y el amparo del buen tiempo. Seguimos trabajando.

Nos jugamos la vida

José María Martín
Subdelegado del Gobierno en Almería
Secretario General del PSOE de Almería

Hay decisiones políticas que marcan una legislatura y otras que delatan el momento que atraviesa un gobierno. El adelanto electoral de Moreno Bonilla pertenece claramente a las segundas. La convocatoria fijada para el 17 de mayo no responde a la estabilidad de la que presume el todavía presidente de la Junta, sino al miedo a un cambio que ya se percibe en la calle, donde la ciudadanía va a apostar claramente por su salud. Porque hoy en Andalucía la sanidad pública ha pasado de ser un servicio público que garantiza una asistencia de calidad a convertirse en una preocupación constante cuando enfermamos, debido a la enorme demora en la respuesta asistencial. 

En Almería esa realidad es especialmente dura. Más de 100.000 personas aguardan una cita con el especialista o una intervención, en hospitales donde faltan profesionales, camas y recursos. Centros sanitarios como el de Huércal-Overa o el de Poniente funcionan con plantillas muy por debajo de lo mínimamente exigible, mientras se destinan millones de euros a derivaciones a la sanidad privada en lugar de reforzar la pública. Y esto no es una opinión, sino la realidad que viven los ciudadanos cada día. Por eso estas elecciones no son unas elecciones más. Nos jugamos la salud y, en muchos casos, la vida. Estamos ante un auténtico referéndum sobre la sanidad pública y, en ese sentido, tenemos que reflexionar y actuar en consecuencia. 

El PSOE de Andalucía está preparado, cohesionado e ilusionado para liderar el cambio de modelo de la mano de María Jesús Montero, con una propuesta clara: poner en marcha un plan urgente para rescatar la sanidad pública en sus primeros días de gobierno y devolver la dignidad y la calidad a la atención sanitaria. Pero no se trata solo de la sanidad. Hablamos también de educación, con aulas masificadas; de jóvenes sin acceso a la formación profesional y a la vivienda, así como de personas dependientes que esperan durante años una ayuda que llega tarde o nunca. 

Hablamos de una Andalucía que no puede seguir avanzando solo para quienes pueden permitírselo, tal y como está ocurriendo ahora. Cuando la ciudadanía toma verdadera conciencia de lo que está ocurriendo, responde. Y este es uno de esos momentos, porque no hay quien aguante un día más esta situación. Estoy convencido de que Andalucía puede volver a ser un lugar donde vivir con tranquilidad, donde lo público funcione y donde nadie tenga que elegir entre esperar o curarse.

Manuel Cortés en '¡De Viernes!'

Alba Haro
@opinionalmeria

Anoche, el plató de ‘¡De Viernes!’ en Telecinco volvió a convertirse en el escenario de una de esas confesiones que, más que iluminar, ensombrecen. Manuel Cortés, de 29 años, hijo del fallecido Chiquetete y de la colaboradora Raquel Bollo, concedió una larga entrevista en la que, entre paréntesis, acotaciones y justificaciones propias, decidió airear detalles íntimos de una relación que duró, según sus palabras, “mínimo durante siete u ocho años” con Gloria Camila Ortega, también de 29 años, hija de Rocío Jurado y José Ortega Cano.

Manuel Cortés, anoche, en De Viernes

Lo más llamativo no fue la revelación en sí -rumores ha habido muchos-, sino la forma y el fondo con que Cortés la expuso. Reconoció haber mantenido relaciones íntimas con Gloria Camila mientras ella mantenía relaciones formales con, al menos, Kiko Jiménez y su actual pareja, el cantante Álvaro García. Y lo hizo sin el menor rubor, casi con un punto de orgullo masculino que roza la arrogancia.

La ausencia de lealtad como arma arrojadiza

Manuel Cortés no solo rompió un silencio que ambos habían mantenido durante años, sino que lo hizo de manera unilateral y pública, exponiendo a Gloria Camila a un juicio mediático implacable. Contó, por ejemplo, cómo en una discoteca de Madrid se encontró con ella y Álvaro García, y cómo este último lo sacó fuera para preguntarle directamente si había estado o estaba con su novia. La respuesta de Cortés: “Le miento, obviamente, porque en ese momento le tengo aprecio a Gloria y yo no quiero buscarle un problema”.

Esa supuesta “protección” de antaño contrasta dolorosamente con la descortesía de ahora. Ayer, en prime time, decidió dejar de protegerla y optó por contar la historia con todo lujo de detalles. ¿Dónde quedó aquel aprecio? La lealtad, al parecer, tiene fecha de caducidad cuando uno se siente herido en su ego o cuando un programa de televisión ofrece un micrófono lo suficientemente tentador.

Aún más revelador resulta su comentario: “Yo no me he preocupado por si en ese tiempo ella estaba con otra persona porque el problema no es mío”. Con esta frase, Cortés se autoproclama libre de cualquier responsabilidad moral. El “macho ibérico” -como tantas veces se ha retratado en este tipo de programas- aparece aquí como un hombre sin prejuicios, liberado de ataduras emocionales, mientras la mujer es presentada como la que miente, la que engaña y la que, en última instancia, debe rendir cuentas.

Telecinco, una vez más, parece inclinarse por esa narrativa: denigrar la actitud de una mujer que, al fin y al cabo, es libre de gestionar su vida sentimental como considere oportuno, para ensalzar la figura del hombre que, según su propio relato, solo se dejaba llevar y “se portaba tan bien” que incluso intentaba apartarse cuando veía el “percal”.

El consejo paternalista y la hipocresía

No contento con exponer la intimidad ajena, Manuel Cortés se permitió dar consejos a Gloria Camila. Le instó a “poner los pies en la tierra”, a mirar a un lado y recuperar la relación con Rocío Flores, a quien describió como “una persona que es como tu hermana” y que “ha mirado por ti muchísimo todos los días de su vida”.

El mensaje destila un tono paternalista y moralizante difícil de digerir. Mientras Cortés admite sin complejos haber mantenido una relación paralela durante años, se erige en juez de la vida social y familiar de Gloria Camila. Le advierte de que su círculo se está desmoronando y de que, si sigue así, solo le quedará “la mentira” y se verá “sin nadie”.

Resulta paradójico que quien ayer mintió a Álvaro García “por protegerla” hoy la exponga públicamente sin que ella tenga la oportunidad de replicar en el mismo espacio. La descortesía no radica solo en revelar una relación que era privada, sino en hacerlo de forma selectiva, unilateral y con un claro afán de ajustar cuentas.

Gloria Camila, como cualquier persona adulta, tiene derecho a equivocarse, a mantener relaciones complejas o a guardar silencio sobre su intimidad. Nadie le debe explicaciones al público sobre con quién comparte su cama o su tiempo. Lo que sí merece crítica es la doble vara de medir: la que excusa al hombre que “no se preocupa” porque “el problema no es mío” y la que señala con dedo acusador a la mujer que, supuestamente, lo complicaba todo.

Un programa que elige bando

‘¡De Viernes!’ optó anoche por dar voz y plataforma a una versión que, más que aclarar, parece buscar el escándalo y el morbo. En lugar de reflexionar sobre la complejidad de las relaciones humanas en la era de la hipervisibilidad, el programa contribuyó a reforzar estereotipos: la mujer calculadora frente al hombre sincero y algo víctima de las circunstancias.

Manuel Cortés tuvo anoche la oportunidad de mostrar madurez y discreción. Optó por lo contrario. Su intervención deja un regusto amargo de descortesía, falta de lealtad y un punto de revancha personal que poco tiene que ver con la verdad y mucho con el espectáculo televisivo.

Gloria Camila Ortega, como tantas otras mujeres en el foco mediático, verá ahora su nombre y su intimidad diseccionados una vez más. Mientras tanto, el “macho” que no se preocupaba por los novios de turno sale del plató con la sensación de haber “dado la cara”. La lealtad, al parecer, es un valor que solo se exige a una de las partes.

La descortesía de Manuel Cortés hacia Gloria Camila Ortega en ‘¡De Viernes!’

Tania Artajo
@opinionalmeria

Hay formas y formas de contar una historia. Y luego está lo que hizo anoche Manuel Cortés en ‘¡De Viernes!’, que no fue otra cosa que convertir una supuesta experiencia íntima en un espectáculo de dudoso gusto a costa de otra persona. En este caso, Gloria Camila Ortega.

Manuel Cortés, en ¡De Viernes! / Telecinco

El hijo de Chiquetete y Raquel Bollo decidió relatar, con una mezcla de ligereza y autosuficiencia, que mantuvo una relación intermitente -según él, de “mínimo siete u ocho años”- con Gloria Camila mientras ella tenía otras parejas. Una confesión que, más allá de su veracidad o no, plantea una cuestión elemental: ¿qué necesidad había de exponerlo públicamente de esa manera?

Porque no estamos ante una revelación inocente. Lo que Cortés hace es dibujar un relato en el que él queda como un hombre libre, sin ataduras ni reproches, mientras desliza sobre ella una sombra de deslealtad. Es el viejo esquema: el “macho ibérico” que presume de no tener prejuicios frente a la mujer cuya vida sentimental se somete al juicio público.

Y lo más llamativo no es solo lo que cuenta, sino cómo lo cuenta. Cuando narra el episodio en una discoteca de Madrid, admite sin rubor que mintió a la pareja de Gloria Camila “por aprecio”. Una afirmación que, lejos de ennoblecerle, evidencia una doble moral evidente: proteger en privado lo que después no ha dudado en airear en prime time y por unos buenos emolumentos.

Aún más reveladora es su frase: “Yo no me he preocupado por si en ese tiempo ella estaba con otra persona porque el problema no es mío”. Una sentencia que encierra toda una filosofía de conveniencia: la responsabilidad emocional siempre recae en el otro. Él participa, pero no responde. Él está, pero no se implica. Y, sin embargo, ahora sí decide hablar.

El colmo llega cuando se permite dar consejos. Ese tono paternalista, casi condescendiente, en el que invita a Gloria Camila a “poner los pies en la tierra” o a recomponer relaciones personales, resulta especialmente desafortunado. No solo por lo inapropiado del contexto, sino porque quien ha decidido exponer públicamente una parcela íntima de su vida difícilmente puede erigirse en guía moral de nadie.

Todo ello ocurre, además, en un formato televisivo que vuelve a incidir en un patrón preocupante: convertir la vida privada de una mujer en material de entretenimiento, amplificando insinuaciones y juicios mientras se blanquea la actitud del hombre que los pronuncia. No es nuevo, pero no por ello deja de ser criticable.

Conviene recordarlo: Gloria Camila Ortega, como cualquier persona, es libre de gestionar su vida sentimental como considere. Si mantuvo relaciones simultáneas, si no lo hizo, si hubo acuerdos o malentendidos, forma parte de su esfera privada. Lo que no parece aceptable es que alguien que formó parte de esa intimidad la utilice años después para construirse un relato público favorable.

En definitiva, más que una entrevista reveladora, lo visto anoche fue un ejercicio de descortesía. Y no tanto por lo que se dijo, sino por la falta de consideración hacia quien no estaba allí para responder. Porque hay silencios que dignifican. Y palabras que, simplemente, sobran.

Él invita, tú pagas

Fátima Herrera
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

El presidente de la Junta de Andalucía, Moreno Bonilla, ha vuelto a Almería esta semana, tijera en mano y sonrisa profidén, a inaugurar la primera fase del Puerto Ciudad. Su oportuna presencia lleva a pensar en esos compadres de barra de bar que se vienen arriba, invitan a todo el mundo y, cuando llega la cuenta, se hacen los distraídos. 

Porque lo cierto es que la Junta de Andalucía no ha puesto ni un euro en esta primera fase y, aun así, él viene tan pancho a hacerse la foto. Ya lo vimos también en Costacabana, con la inauguración de las 64 viviendas de alquiler asequible edificadas por la empresa municipal ‘Almería XXI’: hogares pensados para familias jóvenes que necesitan estabilidad, que se han hecho realidad gracias al compromiso económico del Gobierno de Pedro Sánchez con cargo a fondos europeos. 

A pesar de la ‘inversión cero’ de la Junta de Andalucía, también el PP convirtió este acto en pasarela de Moreno Bonilla. Aquí sabemos que lo importante no es quién corta la cinta, sino quién empuja para que el proyecto salga adelante. Por eso conviene recordar dónde está el compromiso real con nuestra ciudad. Sin ir más lejos, la semana pasada, el Gobierno de España, a través del Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, autorizó licitar por 25,3 millones de euros la ampliación del muelle de Pechina. 

No son cuestiones ornamentales. Hablamos de ganar capacidad, con 260 metros de atraque y 18 metros de calado, para mover componentes de aerogeneradores y atender más tráfico de graneles. Hablamos de obras concretas, con cajones de hormigón y una prolongación que no se hace con palabras. Y hablamos de planificación: el Plan de Inversiones 2025-2029 del puerto suma casi 97 millones, con partidas para infraestructuras, integración con la ciudad, sostenibilidad, accesos y seguridad, incluso con apoyo europeo. Esta es la política que da confianza, la que se nota en el empleo, en la actividad y en el futuro de Almería. Porque Almería merece algo más que un titular, como mínimo merece sinceridad y que quien invite, también pague.

La verdad a pie

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Hubo un tiempo en que a la mentira en la información se le llamaba simplemente “noticias falsas”. Hoy las conocemos como fake news, pero el mecanismo es el mismo: distorsionar la realidad hasta hacerla irreconocible. A cualquiera le basta con un dedo y una pantalla para difundir falsedades en redes sociales. Ahora la mentira viaja en forma de bulo en el bolsillo, disfrazada de noticia urgente y apelando a lo más primario de nosotros —miedo, indignación, identidad— para multiplicarse antes de que nadie tenga tiempo de preguntar si es verdad.

Recuerdo la historia del periodista inglés Gareth Jones en la película  de la cineasta polaca Agnieszka Holland “Mr. Jones”(2019), quien se empeñó en ver con sus propios ojos lo que otros preferían no contar: una hambruna masiva en la Ucrania de Stalin que el poder soviético negaba. La mentira no solo ocultaba la realidad: la agravaba. Salvando las distancias, esa estrategia de ocultación ha mutado hoy en una técnica de saturación. Lo vemos ya no solo en catástrofes como la DANA, sino en el uso creciente de inteligencia artificial para generar imágenes falsas —incendios inexistentes, políticos en escenas que nunca ocurrieron— que circulan como pruebas visuales y contaminan la conversación pública antes de poder ser verificadas. Es la asimetría perfecta: la mentira vuela sobre el pánico y la verdad apenas acierta a calzarse las botas.

No hay día que no reciba en el móvil bulos: datos manipulados, vídeos recortados o fotografías engañosas que se mezclan con “memes graciosos”, formando un río de falsedades que confunde al receptor. El objetivo no es convencer con argumentos, sino desgastar la idea misma de verdad. Hay actores políticos y mediáticos que saben que un bulo bien diseñado puede ser emocionalmente perfecto: sencillo, rotundo y fácil de compartir. Así, la falsedad no necesita correr más que la verdad: le basta con repetirse hasta ocuparlo todo, como un eco que desplaza al sonido original. Y es que cada vez que comparto sin comprobar, cada vez que doy por buena la información que me llega porque encaja con lo que ya pensaba, estoy poniendo un pequeño ladrillo en un edificio de niebla donde todo vale; una estructura que me impide distinguir al adversario del aliado y a la verdad del engaño. Bastaría, sin embargo, con un gesto mínimo -detenerse unos segundos, comprobar la fuente original, buscar si la imagen ha sido publicada antes- para interrumpir esa cadena invisible que convierte la mentira en costumbre.

La historia demuestra que las sociedades no se derrumban solo por las mentiras de quienes mienten para alcanzar el poder, sino también por la comodidad de quienes prefieren no mirar de cerca. Como en la película Mr. Jones, la ética ciudadana sigue siendo la barrera real contra la mentira organizada. La verdad rara vez es tan espectacular como el bulo, pero sigue siendo el único suelo firme sobre el que puede sostenerse la democracia.

Almería ante el cambio climático: justicia ambiental o resignación al desastre

José Francisco Cano de la Vega
Coordinador Provincial de Movimiento Sumar Almería y co-portavoz de la coalición Por Andalucía

El cambio climático ha dejado de ser una amenaza futura para convertirse en una realidad diaria en la provincia de Almería. Cada verano más largo, cada noche tropical, cada sequía persistente y cada tormenta repentina nos lo recuerdan. Vivimos en una tierra acostumbrada a convivir con la escasez de agua, pero hoy asistimos a una paradoja cruel: meses sin lluvias seguidos de episodios extremos que descargan enormes cantidades de agua en pocas horas, causando destrozos, pérdidas económicas y, en demasiadas ocasiones, poniendo en riesgo vidas humanas. 

No es ideología, ni tampoco una percepción subjetiva. La ciencia es clara. El Mediterráneo se está calentando por encima de la media global y ese calor adicional actúa como combustible para tormentas cada vez más virulentas. El reciente gran estudio sobre la dana de Valencia de octubre de 2024, elaborado por investigadores de la Universidad de Valladolid y la Aemet y publicado en Nature Communications, confirma que el cambio climático no solo incrementó la intensidad de aquella tormenta, sino que amplió en un 55% la superficie afectada por lluvias extremas. Es decir, los fenómenos no solo son más fuertes: también abarcan más territorio al mismo tiempo. 

Este dato debería hacernos reflexionar profundamente en Almería. Porque compartimos cuenca mediterránea, características climáticas y, en muchos casos, los mismos errores estructurales: urbanización en zonas inundables, ramblas ocupadas, suelos sellados por infraestructuras y un modelo productivo que durante décadas ha dado la espalda a los límites del territorio. 

En nuestra provincia los ejemplos sobran. El Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, joya ambiental y uno de los motores económicos de la provincia, es extremadamente vulnerable a la erosión y a los temporales. El Poniente almeriense, con miles de hectáreas de invernaderos, sufre cada episodio de lluvias intensas como una amenaza directa a viviendas, caminos rurales y explotaciones. En el Levante, las ramblas convertidas en espacios urbanizados se transforman en ríos violentos en cuestión de minutos. Y en las sierras, la pérdida de masa forestal favorece desprendimientos y arrastres de tierra. 

Pero sería injusto y engañoso atribuirlo todo únicamente al cambio climático. La crisis climática actúa como un multiplicador de un modelo de desarrollo insostenible. Cuando se construye donde no se debe, cuando se destruyen humedales, cuando se sobreexplota el agua o se ignora la planificación, el impacto de cualquier tormenta se dispara. 

Desde “Por Andalucía” defendemos que la respuesta debe ser integral y, sobre todo, justa. Porque la crisis climática no golpea a todos por igual. Los pequeños agricultores, las familias que viven en viviendas precarias, los barrios más expuestos y quienes tienen menos recursos son siempre los primeros en sufrir las consecuencias. Por eso hablamos de justicia climática: adaptarnos sí, pero haciéndolo con equidad. 

Necesitamos restaurar ecosistemas, recuperar ramblas y humedales, reforestar con especies autóctonas y proteger los suelos. Hay que prohibir nuevas construcciones en zonas de riesgo, revisar planes urbanísticos y apostar por una agricultura más sostenible que cuide los acuíferos y reduzca el sellado del suelo. Y, al mismo tiempo, avanzar con decisión en la reducción de emisiones mediante energías renovables, transporte público de calidad y eficiencia energética, entendidas como derechos colectivos y no como negocios para unos pocos. 

Defender el medio ambiente es defender la vida. Almería tiene dos opciones: resignarse a ser una de las grandes damnificadas del cambio climático o convertirse en un referente de transición ecológica con justicia social. En la coalición “Por Andalucía” tenemos claro el camino. Ahora hace una ciudadanía organizada que exija un futuro digno. Porque el futuro, si no se protege hoy, simplemente no llegará.

Almería, la luz que hiere

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

España es un mosaico de relojes biológicos. En Galicia, el canto del cuco anuncia la primavera como una verdad sensorial arraigada en el imaginario rural. Mientras, en el Valle del Jerte, un manto de nieve cálida cubre los cerezos durante su floración.

En las huertas de Valencia y Murcia, la estación entra por la nariz: el aroma del azahar es el marcador absoluto que jubila al invierno mucho antes de que lo haga el calendario.

En la sobriedad castellana, la primavera baja del cielo con el regreso de los vencejos a los campanarios, igual que las orenetes regresan a los aleros del Eixample barcelonés, a la espera del estallido de rosas de Sant Jordi. Mientras tanto, en el País Vasco, la Amalur devuelve al mundo visible toda la energía que la Madre Tierra concentró durante el letargo.

Pero todas estas primaveras son anuncios. En Almería, en cambio, la primavera no avisa: se impone como luz, sin anuncios codificados ni mantos uniformes, y cae con claridad sobre sierras y ramblas. Avanza en el rosa de los almendros y caldea la Alcazaba bajo la atenta mirada de la nieve de los Filabres. Hasta el desierto de Tabernas se concede su gloria: un breve y milagroso manto de flores silvestres.

En esta ciudad junto al mar, la primavera se percibe en la luz que transforma la bahía. Llega cuando abandona su gris metálico y abraza un azul turquesa, limpio, casi sólido, que se deshace poco a poco. Cuando conocí el desierto de Atacama en Chile encontré una luz similar a la de aquí: la aridez se enfrenta al océano con una claridad deslumbrante, donde la luz cae limpia, con una nitidez casi hiriente.

Esa luz "pavorosamente pura" deslumbró a Aldous Huxley cuando en la primavera de 1929 visitó Almería y se hospedó durante tres días en el hotel Simón. Acostumbrado a la bruma londinense, vio en esta ciudad una fuerza que le parecía revelar la estructura ósea de Almería donde la realidad queda al descubierto. En su poema de 1931, “Almería”, esa claridad no era solo un susurro primaveral, sino una luz que no suaviza,  sino que define las cosas cada mañana en un terreno que no oculta, sino que expone; en una vida que no se disfraza, sino que resiste: “Aquí, entre las rocas, la luz es como una estocada, /una astilla afilada y metálica del día”.

Almería es la cuarta provincia española con menor tasa de aprobados del carné de conducir

Juan Folío
@opinionalmeria

Aprobar el examen de conducir es un hito fundamental en la vida de muchos. Actualmente, la tasa media nacional de aprobados en España para el examen teórico es del 51,48 %, mientras que la del examen práctico es del 50,90 %Esto significa que prácticamente uno de cada dos aspirantes suspende al menos una de las partes. Pero, ¿es más fácil aprobar en unos lugares que en otros?

Un nuevo estudio de Carwow ha evaluado las tasas oficiales de aprobados más recientes, comparándolas con la evolución de la última década. El objetivo del estudio es identificar en qué provincias tienen los alumnos las mejores (y peores) probabilidades de aprobar su examen de conducir a la primera. Las Palmas: el reto más difícil de España Según el ranking combinado de Carwow, Las Palmas (Gran Canaria) es el lugar más complicado de toda España para obtener la licencia de conducir. La provincia registró la tasa de aprobados más baja de todo el país en ambos exámenes:

Aprobados en teoría: 40,69 %

Aprobados en práctica: 37,19 %

Media combinada: 38,94 %

Las Islas Baleares ocupan el segundo lugar en dificultad (41,85 % de media), seguidas por Huelva (44,51 %), Almería (44,94 %) y Segovia (45,20 %).

¿Dónde es más fácil aprobar?

En el otro extremo de la balanza se encuentra Soria, que se corona como el lugar más "sencillo" para examinarse en España, con una impresionante tasa de éxito del 60,70 %. Soria lidera el ranking en teoría (59,95 %) y ocupa el tercer puesto en la prueba práctica (61,45 %). Por su parte, Badajoz registró la tasa de aprobados más alta de España en el examen práctico (63,29 %), lo que le valió el segundo puesto en la clasificación general (58,34 %). Albacete les sigue de cerca con un 58,03 % de aprobados totales.

¿Se están volviendo más difíciles los exámenes?

Los datos sugieren que el examen teórico se ha vuelto significativamente más exigente en la última década. Todas las provincias analizadas han sufrido un descenso en las tasas de aprobados en teoría en los últimos 10 años, siendo Ciudad Real la que ha experimentado la caída más brusca (-23,25 %). En el caso de los exámenes prácticos, la situación es más variada. Mientras que algunas provincias han mejorado —destacando especialmente el caso de Ávila (+16,72 % desde 2014)—, otras han empeorado. 

A nivel nacional, la tasa de aprobados en el práctico se ha mantenido relativamente estable, con un ligero descenso de apenas el 0,48 % en 10 años, una cifra mucho menos alarmante que la del examen teórico.

¿Qué significa esto para los alumnos?

"El lugar donde te presentas al examen puede influir en tus posibilidades de éxito, pero la preparación sigue siendo la clave", afirma Mario Garcés, redactor jefe de Carwow.. "Dado que el examen teórico es cada vez más difícil en todo el país, recomendamos a los alumnos dedicar más tiempo al estudio antes de reservar su cita".

Acerca de Carwow

Carwow es el principal comparador de coches nuevos de concesionarios oficiales de España. Con una red de más de 1.200 concesionarios en todo el país, ofrece a más de 900.000 usuarios mensuales la posibilidad de comparar y elegir el vehículo que mejor se adapta a sus necesidades. Carwow ha transformado la experiencia de compra de coche, haciéndola más rápida, fácil y transparente.

La Ley de Patrimonio de Andalucía y la aportación del profesor Guerrero

Antonio Torres
Periodista

Dos profesores que ejercen en El Ejido han aportado conocimiento científico e ideas a la nueva Ley de Patrimonio Cultural de Andalucía. Durante la tramitación de la nueva Ley, destacaron las aportaciones de dos almerienses como Juan Miguel Galdeano, vicepresidente de la Asociación de Amigos de la Alcazaba, y el profesor ejidense y miembro de la Asociación Cultural Ángel Aguilera Alférez Francisco Miguel Guerrero Montero. El Pleno del Parlamento andaluz aprobó la nueva Ley de Patrimonio Cultural de Andalucía, incorporando importantes novedades con respecto a la anterior legislación de 2007. Almería cuenta con un rico patrimonio defensivo, destacando 65 castillos y nueve alcazabas, declarados Bien de Interés Cultural, siendo la Alcazaba de Almería la fortaleza árabe más grande de la península ibérica

Francisco Miguel Guerrero Montero / Loa

Francisco Miguel Guerrero Montero (Los Gallardos, 1967) trabaja por la defensa del legado histórico.  Licenciado en Filosofía y Letras y profesor de Geografía e Historia en el IES Fuente Nueva de El Ejido es autor de una buena gavilla de libros, entre ellos Los Gallardos. Historia de un Pueblo del Levante Almeriense 1750-1994, primer libro sobre la historia local, donde desgrana la evolución de un municipio joven, nacido en 1924, tras la independencia de Bédar, Además es coautor de varios libros y del que hemos trabajado conjuntamente como Los Gallardos. Mucho más que cien años de Historia, editado por el IEA. Una persona trabajadora y entregada a sus dos pueblos: Los Gallardos y El Ejido. Y además ha sido pregonero de su pueblo.

En su ponencia, en el Parlamento de Andalucía, el profesor Guerrero defendió los importantes avances del nuevo proyecto de ley, como la consideración y protección de nuevos patrimonios, especialmente las fortificaciones de la Guerra Civil Española, campo sobre el que es especialista. Sin embargo, propuso ampliar el marco temporal de protección, solicitando la inclusión no solo de las fortificaciones de la guerra civil, sino también de la postguerra, alegando que existen cientos de construcciones de esa época que igualmente deben protegerse. En segundo lugar, incidió en la necesidad de que la ley no sólo incorporase las meras fortificaciones, fortines y trincheras, debiendo ampliar la consideración de patrimonio histórico y cultural a vestigios de la arquitectura militar del siglo XX. Además, lanzo la idea concreta de la realización de un Libro Blanco, un “Plan Regional de Fortificaciones de la Guerra Civil y posguerra en Andalucía”, necesario para una gestión integral y coordinada de estos vestigios históricos. 

La redacción definitiva de la Ley de Patrimonio Cultural de Andalucía ha acogido las propuestas del profesor ejidense: “Las fortificaciones de la Guerra Civil y Posguerra españolas anterior a 1945” como Bienes de Interés Patrimonial. Y en la Disposición Adicional Tercera, que indica los bienes patrimoniales susceptibles de incorporar a los Catálogos Urbanísticos de los Ayuntamientos, también se incorpora “La arquitectura militar de la Guerra Civil y Posguerra española anteriores a 1945”.  Este importante patrimonio Histórico y cultural, y se convierte en pionera en la inclusión y defensa de elementos de arquitectura militar, señalan. Francisco Miguel Guerrero acoge en su amplia mochila Búnkeres de la Guerra Civil en El Ejido. “No son elementos aislados, sino que forman parte a su vez de un complejo de defensa mayor, del que estas construcciones eran núcleo fundamental”. Es digno de subrayar el fortín camuflado en el impresionante Castillo de Guardias Viejas (El Ejido). 

Guerrero Montero es coautor de Guías de Almería sobre Castillos, Fortificaciones y Defensas, editado por el Instituto de Estudios Almerienses, junto a Lorenzo Cara, Valeriano Sánchez y Antonio Gil Albarracín. Divulgan el conocimiento de estos elementos tan significativos del patrimonio almeriense. En ella no sólo se recogen los emplazamientos, la historia y el estudio arqueológico de las fortalezas, sino que se contemplan múltiples aspectos sociales, políticos, administrativos, económicos o de la vida cotidiana que le dan a la obra una frescura y atractivo muy peculiar. Ofrece un conocimiento de la historia, costumbres y tradiciones con un claro lenguaje y presentado de forma amena, con abundantes y bellas imágenes".

La reconstrucción de un símbolo: El Cortijo del Fraile

José Antonio García Alcaina
Presidente de la Diputación de Almería

E l Cortijo del Fraile, ese espectacular coloso olvidado durante años en pleno corazón de los Campos de Níjar, cimienta las bases de su futuro con la primera gran actuación que va a emprender Diputación para su rehabilitación definitiva. Esta semana hemos dado un paso más al aprobar una importante actuación para unas obras que estabilizarán el emblemático edificio y lo prepararán de cara a su restauración integral para adaptarse al uso que determine la hoja de ruta fijada por su Plan Director. 

Cortijo del Fraile / Diputación de Almería

Nos encontramos ante el proyecto de recuperación patrimonial más importante que ha emprendido la casa de los 103 municipios en toda su historia desde que concluimos con éxito la rehabilitación del antiguo hospital provincial de Almería, convertido hoy en el universo cultural que acoge el primer y único museo del realismo español contemporáneo, MUREC. 

Ese es el ejemplo que nos guía en este fascinante reto. Vamos a devolver este símbolo de la historia moderna de nuestra tierra a toda la sociedad y, sobre todo, evitaremos que el legado cultural y etnográfico que todavía hoy sostienen sus endebles muros, se derrumbe hacia el precipicio del olvido. 

De estos tabiques abatidos y casi derrotados, emergerá un edificio transformado en epicentro cultural y turístico del Levante y la provincia del que todos los almerienses nos sentiremos orgullosos. Un renovado espacio que mantendrá su alma para que miremos con optimismo al futuro desde el núcleo de uno de los paisajes naturales más asombrosos y magnéticos del mundo. 

Porque el Cortijo del Fraile es mucho más que un edificio, es un símbolo del sacrificio y esfuerzo de los almerienses humildes por levantar la tierra que hoy disfrutamos, un testigo del ingenio, usos y costumbres de nuestros antepasados por aprovechar al máximo las condiciones, a veces difíciles, que la naturaleza pone a nuestro alcance, y una fuente de inspiración para algunos de los creadores más destacados del siglo XX como Lorca, Sergio Leone o la almeriense Carmen de Burgos. 

Ante el riesgo de que este tesoro del patrimonio almeriense desapareciera, Diputación dio un paso al frente para recuperar para siempre el cortijo y su entorno. Con este fin pusimos en marcha un Plan Director que, a modo de mapa, establecerá su futuro uso. En su redacción se han tenido en cuenta las opiniones de la sociedad almeriense con el objetivo de que todos los puntos de vista estén contemplados. 

Estamos convencidos que será el mejor escenario en el que representar obras clave para la historia de la literatura mundial que se han inspirado entre esos pilares como la mítica e irrepetible Bodas de Sangre. 

Porque este proyecto pertenece a todos los almerienses y Diputación se convierte en el vehículo que lo hace realidad. Es una deuda histórica que saldamos con nuestro pasado y la memoria de una tierra hecha a sí misma que debe reconquistar este espacio que nos recuerda de dónde venimos y, lo más importante, de lo que somos capaces de crear.

Violencia mediática en prime time

Nuria Torrente
@opinionalmeria

El plató de Telecinco vuelve a convertirse en tribunal sin pruebas ni derecho a réplica. Una vez más, la víctima sale señalada. El pasado viernes 20 de marzo, el programa ¡De Viernes! de Telecinco ofreció a Rosa Benito una tribuna que, lejos de informar, se convirtió en un ejercicio descarnado de violencia mediática contra Rocío Carrasco. La excuñada de Rocío Jurado no acudió a hablar únicamente de su vida sentimental, como se anunció inicialmente. En pocos minutos derivó en un ataque frontal, cargado de afirmaciones graves y de insinuaciones que carecen de cualquier contraste periodístico. “No, no ejercía como madre. Lo estoy diciendo porque lo he vivido”, sentenció Benito. “Rocío no quería a sus hijos, no los crio”. Añadió que quien se ocupaba de los niños era “Claudio”, que los llevaba a casa de Rocío Jurado y los devolvía “cenados y estudiados”. 

Rosa Benito, en De Viernes / Mediaset

Tampoco se quedó ahí: relató que durante la enfermedad de la cantante, Carrasco “no se quedó ni una noche” en el hospital. Y remató con una de las frases más hirientes: “Si hubiera vivido mi cuñada Rocío, yo ni siquiera me hubiera separado, y esta no hubiera tenido ovarios de hacer lo que hizo”. Además, deslegitimó por completo la docuserie Rocío, contar la verdad para seguir viva (2021), a la que tildó de “docu-fake” y aseguró que Carrasco “llevaba pinganillo” dirigido por Anaís Peces, de La Fábrica de la Tele: “Yo creo que llevaba pinganillo porque ella ni hablaba ni habla así. ¿Y cómo se sube la audiencia? Poniendo mal a la familia”.

Ninguna de estas afirmaciones fue contrastada en el plató. No se presentó documento, testimonio independiente ni siquiera la posibilidad de réplica. Se dio por buena la palabra de una familiar directa sin exigirle pruebas. Eso no es periodismo; es linchamiento televisivo. Y no es un hecho aislado. Hace meses que ¡De Viernes! ha iniciado (o mantenido) una campaña sistemática de descrédito contra Rocío Carrasco. Primero fue su hija Rocío Flores quien ocupó el sillón para relatar su versión del juicio por revelación de secretos. Ahora es la tía política. Mañana será otro. El patrón es claro: se ofrece altavoz preferente a quienes cuestionan la versión de Carrasco -quien denunció públicamente un presunto maltrato psicológico prolongado- mientras se silencia o se minimiza su voz. 

El objetivo no parece ser informar, sino generar controversia, audiencia y, sobre todo, rentabilidad emocional a costa del sufrimiento ajeno. En una época en la que se presume defender los derechos de las víctimas de violencia machista y psicológica, este tipo de intervenciones resultan especialmente graves. Acusar a una mujer de “no querer a sus hijos”, de mentir por dinero o de carecer de “ovarios” sin aportar ni un solo elemento verificable no es opinión: es revictimización pública. Es violencia mediática en estado puro, porque genera estigma, odio en redes y daño psicológico real en una persona que ya ha pagado un precio altísimo por contar su verdad.

Los medios tienen responsabilidad ética. Telecinco y ¡De Viernes! no pueden seguir amparándose en el “entretenimiento” para saltarse el más elemental rigor periodístico. Afirmaciones tan graves como las vertidas por Rosa Benito exigen pruebas. Mientras eso no ocurra, seguiremos asistiendo al mismo espectáculo: un plató convertido en picota, una mujer expuesta una y otra vez, y una audiencia manipulada que cree recibir información cuando en realidad está consumiendo puro sensacionalismo. Es hora de exigirlo: basta ya de linchamientos televisados. Rocío Carrasco, como cualquier persona, merece dignidad. Y los medios, rigor.

Rosa Benito en '¡De Viernes!'

Alba Haro
@opinionalmeria

La televisión no es inocente. Nunca lo ha sido. Pero hay momentos en los que traspasa una línea que debería ser infranqueable, incluso dentro de un ecosistema mediático tan acostumbrado al ruido como el de la prensa del corazón. La reciente intervención de Rosa Benito en el programa ¡De Viernes!, de Telecinco, ha sido uno de esos momentos. No por lo que dijo -que también-, sino por cómo se construyó, se amplificó y se legitimó un discurso que, para una inmensa mayoría de espectadores en redes sociales, no fue otra cosa que violencia mediática contra Rocío Carrasco.

Rosa Benito, en '¡De Viernes!' / Mediaset

Lo preocupante no es únicamente el contenido. Es el contexto. La televisión, cuando se reviste de espectáculo, corre el riesgo de convertir el dolor en mercancía y el conflicto en entretenimiento. Y en este caso, la narrativa no parecía orientada a esclarecer hechos ni a aportar matices, sino a alimentar un relato que lleva tiempo gestándose en determinados espacios televisivos.

Porque lo ocurrido en ¡De Viernes! no es un hecho aislado. Forma parte de un clima. De una corriente que encuentra en programas como Fiesta y en los programas diarios de la cadena un altavoz constante. Desde hace meses, Telecinco viene construyendo —día tras día, tertulia tras tertulia, programa tras programa— un marco claramente hostil hacia Rocío Carrasco. No se trata de crítica legítima, que siempre es necesaria en el debate público, sino de una reiteración de mensajes, insinuaciones y enfoques que terminan configurando una campaña. Y cuando la repetición se convierte en estrategia, deja de ser casualidad.

La televisión tiene poder. Mucho más del que a veces se quiere reconocer. Tiene la capacidad de influir en la percepción colectiva, de moldear opiniones y, en casos como este, de reforzar estigmas. Cuando ese poder se utiliza para señalar, cuestionar sistemáticamente o desacreditar a una persona, se entra en un terreno peligroso. Especialmente cuando hablamos de alguien cuya historia ha estado marcada por la exposición pública de experiencias profundamente sensibles.

No es una cuestión de posicionarse a favor o en contra de Rocío Carrasco. Es una cuestión de responsabilidad mediática. De entender que no todo vale por un punto de share. Que hay límites éticos que deberían prevalecer sobre la audiencia.

Resulta paradójico que, en una época en la que el discurso público avanza -al menos en teoría- hacia una mayor sensibilidad frente a determinadas formas de violencia, algunos formatos televisivos parezcan anclados en dinámicas del pasado. Dinámicas en las que el espectáculo se impone al respeto y en las que la polémica se convierte en un fin en sí mismo.

Quizá ha llegado el momento de preguntarse qué tipo de televisión queremos. Y, sobre todo, qué tipo de sociedad estamos alimentando cuando normalizamos este tipo de contenidos. Porque lo que ocurre en pantalla no se queda en la pantalla.

Trámites municipales más sencillos

María del Mar Vázquez
Alcaldesa de Almería

Hoy más que nunca, las administraciones públicas tenemos el deber ineludible de estar a la altura de las necesidades y expectativas de las personas. La sociedad demanda servicios ágiles, transparentes y eficaces, y es nuestra responsabilidad eliminar cualquier barrera que entorpezca la relación entre las instituciones y las personas a las que servimos. 

Con esta convicción estamos poniendo en marcha el Plan de Simplificación Administrativa y Racionalización Orgánica “Almería Simplifica”, un proyecto estratégico y transformador que sitúa al ciudadano en el centro de la acción municipal. “Almería Simplifica” no es solo un lema; es la hoja de ruta que guiará los nuevos avances en la modernización del Ayuntamiento de Almería. 

Su objetivo es claro y ambicioso: liberar a la administración y a los almerienses de la carga de una burocracia innecesaria que, en demasiadas ocasiones, ha supuesto una traba para el desarrollo de iniciativas, la prestación de servicios y, en definitiva, para la mejora de la calidad de vida. Algo que en alguna ocasión he llegado a definir como “Menos ventanillas y más pantallas”. No se trata simplemente de quitar papeles; se trata de transformar de raíz nuestra forma de trabajar para ser más funcionales, ágiles y cercanos. Los pilares de este plan se sustentan en tres principios fundamentales. 

En primer lugar, la Celeridad y Funcionalidad. Cada trámite que simplificamos, cada procedimiento que agilizamos, se traduce en un tiempo de respuesta más rápido para el ciudadano. Queremos que gestionar con el Ayuntamiento sea un proceso ágil, comprensible y resolutivo. 

En segundo lugar, la Optimización de Recursos. Eliminar pasos redundantes o requisitos obsoletos no es solo una ganancia de tiempo para el vecino, sino también una gestión más inteligente del dinero público y del esfuerzo de nuestros empleados. Al racionalizar los procesos, podemos destinar nuestros recursos humanos y económicos a lo que realmente importa: mejorar servicios críticos e impulsar proyectos que reactiven nuestra ciudad. 

Y, por supuesto, el tercer pilar es la Agilización y Digitalización. “Almería Simplifica” va de la mano de nuestro firme compromiso con la transformación digital. La eliminación de cargas administrativas se complementa con el impulso a la sede electrónica y a la administración digital, garantizando una gestión más ágil, pero también más segura y accesible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. 

Este plan es fruto del trabajo conjunto y la implicación de todo el equipo de Gobierno y, muy especialmente, de nuestra plantilla de capacitados funcionarios. La jornada de trabajo celebrada recientemente es solo el primer paso de un proceso colaborativo para reestructurar y dotar de mayor coordinación nuestros procedimientos, avanzando hacia un modelo de atención integrada y centrada en las personas. 

Con esta iniciativa, Almería se alinea con las administraciones más vanguardistas, tomando como referente a la Junta de Andalucía, y refuerza su apuesta por una gestión moderna, transparente y eficiente. “Almería Simplifica” es nuestro compromiso para construir una administración a la medida del ciudadano, porque nuestro mayor éxito es hacer su día a día más fácil. Seguimos trabajando.