Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Memoria de quita y pon


Jose Fernández
Periodista

➤➤De todas las cosas que están aflorando estos días en torno al monocultivo editorial de la Plaza Vieja y su bosque de proclamas, hay una que me resulta especialmente llamativa. Me refiero al curioso ejercicio de bipolaridad escénica que están desarrollando los grupos del PSOE e IU, que se muestran ahora como firmes defensores del inmovilismo, cuando fueron ellos los primeros en hablar de una plaza diáfana como concepto de rehabilitación.

La plaza, en la actualidad y en el futuro

Si tienen la paciencia necesaria, pueden meterse en la búsqueda avanzada de iniciativas de la web del Parlamento de Andalucía y encontrarán allí cosas interesantes sobre la Plaza Vieja. Cosas como (copio textualmente): “Se ha resuelto (02-03-2001) el concurso de ideas para la selección del arquitecto redactor del proyecto técnico, habiendo resultado ganador D. José Ramón Sierra Delgado. Está presentado el proyecto básico para su aprobación por el Ayuntamiento”.

Ese proyecto, que por cierto llevaba el delicado nombre de “Como un gran pájaro que se abatiera hacia el ocaso para beber en él la última gota de su luz”, fue presentado a la sociedad almeriense y a los medios de comunicación por el entonces alcalde de Almería, Santiago Martínez Cabrejas (PSOE), y por su concejal de Urbanismo, Diego Cervantes (IU). ¿Y saben qué? Pues que ese proyecto retiraba el Pingurucho y los árboles de la Plaza Vieja.

Ay, mi madre. Ahora podrán decir que no era vinculante o que no les gustaba nada, pero el hecho es que entonces lo presentaron oficialmente en rueda de prensa, siendo los primeros políticos almerienses que hablaron pública y abiertamente de una Plaza Vieja diáfana. Es más: en actas oficiales del Ayuntamiento con fecha de ese día se dice textualmente del proyecto: “La intervención es respetuosa, al mismo tiempo que arquitectónicamente propositiva”. Lo firma Diego Cervantes. Y sí: era un plan sin árboles y sin Pingurucho. No lo sé, pero quizás así se puedan valorar mejor las actuales opiniones de algunas personas sobre la remodelación de la Plaza Vieja.