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Eusebio Rodríguez recupera la figura de Encarnita Magaña


Antonio Torres
Director de RTVA en Almería

➤➤Una parte importante de la población almeriense desconoce la figura de Encarnita Magaña y su compromiso con la libertad. Eusebio Rodríguez Padilla (Almería, 1955), en su nuevo libro El parte inglés, recupera su figura y la de siete hombres que fueron juzgados y fusilados en 1942. El paso del tiempo y las investigaciones confirman que aquello fue un crimen cruel. Los años de hambre y miseria trajeron la intransigencia judicial a Almería.

Encarnita Magaña (Foto: Alberto Gómez Uriol)

Fueron fusilados, injustamente, durante uno de los episodios más duros de la posguerra en Almería, siete hombres y una mujer. Sigue siendo un asunto casi desconocido, pese a formar parte de documentales, como el recomendable de la Asociación Rocamar (Productora 29 Letras), coloquios y el gran trabajo de Rodríguez.

Eusebio Rodríguez recupera la figura de Encarnita Magaña, Encarnación García Córdoba, nacida el 30 de noviembre de 1921 en Tabernas, única mujer fusilada en 1942 cuando contaba con 20 años. Tuvo corta vida, pero intensa por las dificultades. Sus padres naturales y los adoptivos murieron. De ahí, los dos nombres que utilizó. “El padre adoptivo fue arrollado por un molino donde trabajaba y la madre, empleada en una modesta trapería, también falleció al poco tiempo”.

En la presentación del libro, el autor estuvo acompañado por la exdelegada de Educación de la Junta de Andalucía Isabel Arévalo y por este autor, quien recordó a las figuras de los añorados José Miguel Naveros y su hijo Miguel, pioneros en referirse a este caso macabro de la historia de Almería. Por Eusebio Rodríguez Padilla su libro, editado por Círculo Rojo, sabemos que Encarnita perteneció a la CNT y a Juventudes Libertarias.

“Encarnita trabajó como dependiente de la Librería Inglesa, ubicada al principio de la Avenida de la República, actual Paseo de Almería”. Durante los últimos momentos de la guerra se marchó a Baza, donde le sorprendió el fin de la guerra. Ella y su esposo fueron detenidos en Alicante antes de huir al exilio. Ingresaron en la prisión de Orihuela, siendo puesto ella en libertad con posterioridad y se estableció en el Barrio Alto de Almería. Mientras, su marido, José Hernández Ojeda, siguió en prisión.

Desde el final de la guerra se dedicó a hacer oposición al franquismo, lo que determina su ingreso en la organización de Almería, contando con personas afines y procurando la ayuda a los que salían de la cárcel y tenían necesidad de ello para poder sobrevivir, atención médica o alojamiento. También, Encarnita era la encargada de relacionarse con otros grupos de la oposición de distintas localidades con los que colaboró en las actividades que se desarrollaban. 

Fue detenida e imputada el 26 de marzo de 1941 y fusilada el 11 de agosto de 1942. Eusebio Rodríguez revela que el comerciante Fernando Rodríguez Ramos, presidente de comité marxista de la Barriada del Distrito 4 de Almería, Radio Oeste, fue condenado a 12 años de cárcel porque sin temer a las represalias “fue uno de los que se metieron en el cementerio de Almería, por lo alto de las tapias, para depositar una corona de flores sobre la sepultura de Encarnita Magaña”.

Según un informe de la Guardia Civil de Almería, uno de los argumentos para detener a Rodríguez Ramos por parte de agentes de Falange es que hizo entrega de 50 pesetas “para gastos de viaje a Granada destinados a Peligros Ramírez para que gestionase el indulto de Encarnación García Córdoba, Encarnita. En fin, fue una etapa de brutal represión, no exenta de chivatazos con un plus inquisitorial.

Este periodista contribuye con las cartas que Encarnita introdujo en los pañales de un bebé, Francisco J. Castilla Padilla. El bebé se hizo hombre y se exilió a Francia. Castilla, ya adulto, me localizó cuando este periodista preparaba un trabajo sobre Agustín Gómez Arcos, de Enix, el autor de Un pájaro quemado vivo. Nos trajo las carta manuscrita que se conservó desde que Encarnita Magaña la introdujo en su pañal la tarde antes de ser fusilada. Su objetivo con el escrito era que la familia no se enterara de que había sido fusilada. Eran otros tiempos, sin comunicaciones ni redes sociales. La historia ha podido conocer la verdad de una joven que el único delito que cometió fue trabajar desde que era una adolescente.