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El Negratin sube su nivel al 36 por ciento y los regantes de Almanzora-Levante piden que se reanude el trasvase de agua


Manuel León
Periodista

La Sociedad Aguas del Almanzora, S. A., va a solicitar que se reúna la Comisión Técnica del Trasvase del Negratín, perteneciente a la Cuencas del Guadalquivir, para levantar la suspensión que pesa sobre el desembalse de agua para esta comarca almeriense desde el pasado verano. Con las últimas lluvias caídas sobre el cauce del río Guadiana Menor, el pantano granadino ha podido superar los 210 hectómetros que es el volumen límite que provoca el corte del transporte de recursos hídricos a la cuenca del Almanzora.

Embalse del Negratín

A día de ayer, según los datos del Ministerio de Medio Ambiente, el Negratín había rozado los 211 hectómetros y también había alcanzado el 36% de su volumen total de 563 hectómetros. Por tanto, según la resolución de febrero de 2000, que establece el límite del 30% para poder trasvasar agua, se ha superado ya con la últimas precipitaciones.  “Si todo transcurre con normalidad, podríamos empezar a recibir agua del Negratín en las próximas semanas”, ha señalado Matías Gómez Cervellera, miembro de la sociedad Aguas del Almanzora.

El Almanzora cuenta con 50 hectómetros cúbicos de derechos de trasvase de estas aguas, de las cuales 43 están destinadas a regadíos y 7 para abastecimiento humano. En las últimas fechas, algunos municipios como Olula del Río y Albox, que se nutren con aguas de este trasvase para uso doméstico, han tenido que echar mano de otros recursos como los afluentes de la Balsa de Cela, entre Lúcar y Tíjola.

De la misma forma, los agricultores del Almanzora y del Levante almeriense, han sufrido los últimos meses carestía de riegos y como consecuencia una menor superficie cultivada que en campañas anteriores, sufriendo sobre todo la superficie de arbolado. Las hectáreas que se riegan con agua del Negratín giran en torno a 24.000, tanto al aire libre como invernadas, con gran predominio de la producción de hoja verde.

Para poder contrarrestar la falta de recursos hídricos se ha tenido que echar mano de compra de derechos de agua, sobre la que la Administración impone cautelas. En concreto, se han firmado contratos de cesión del Genil y de Fuente Palmera, en torno a unos cinco hectómetros. Los regantes echan de menos, sobre todo, los más de 60 hectómetros que deberían haber llegado de la desaladora de Cuevas del Almanzora, que sigue en el dique seco desde la riada de otoño de 2012.

La Consejería de Medio Ambiente lleva meses barajando la formulación de un Decreto de Sequía con medidas excepcionales para el precio del agua desalada.