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Chacón o Rubalcaba: hoy se despeja la incógnita

Isabel Morillo
Periodista

El Partido Socialista resuelve hoy su 38 Congreso, el más incierto y crispado en muchos años. A las dos de la tarde está previsto que los 956 delegados convocados en Sevilla con derecho a voto, 234 de Andalucía, pongan nombre y apellido al futuro líder del partido. No se sabe que ocurrirá a partir de entonces con las armas en alto ayer exhibidas por cada uno de aspirantes. El armisticio deberá firmarse en la composición de la futura ejecutiva federal que dirigirá el partido y no será fácil. La del domingo se prevé una madrugada muy larga. El PSOE no puede permitirse salir de su congreso con una dirección apoyada solo por la mitad del partido. Se recetan unidad y ese fue el último deseo que formuló José Luis Rodríguez Zapatero antes de poner punto y final a otro capítulo de la historia del PSOE: “Os tengo que pedir que a quien salga elegido secretario general le deis el mismo apoyo que a mí". Incluso presumió de su amistad con José Bono. “Disputé el liderazgo del partido con José  Bono. Fue importante ganar pero ha sido tan importante que a partir de esa contienda se fraguara una lealtad, un afecto y una amistad”.
Delegación de Almería, en el Congreso

Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón se dirigirán hoy a los militantes en un discurso que puede mover el voto de muy pocos indecisos. Los dos se ven ganadores. O eso dicen. Ayer, en una evidente guerra psicológica, ambos se afanaban por sonreír, parecer relajados y porque les acompañara la aureola de la victoria. Pero para expresar como estaba el ambiente sirva la frase de Chacón pillada por una cámara: “Me siento como Messi esquivando las patadas de Pepe". La pregunta más repetida en el hotel de Sevilla que acoge el cónclave era: ¿Quién crees que va a ganar? La respuesta dependía inevitablemente de la preferencia del interlocutor. El número de votos de ventaja era variable. Desde 80 a poco más de 20. Nadie sabe realmente quien va a ser el futuro secretario general que deberá sacar al PSOE del peor hoyo electoral de su historia para plantar cara a un PP con un poder superlativo.

En un escenario tan polarizado y crispado como el que están ofreciendo los socialistas será difícil que sus palabras, sus mensajes o sus gestos muevan a los delegados a coger otra papeleta distinta a la que tenían pensada. Por eso los candidatos y sus equipos amarraban sus apoyos para evitar sorpresas. Rubalcaba incluso llamando personalmente a algunos delegados, según confirmaron a este periódico. Muchos de ellos andaluces. Chacón, animada por la activa organización a su favor del PSOE andaluz. Ayer siguieron las denuncias de fuertes “presiones” en boca de alcaldes tan importantes como el de Dos Hermanas, Francisco Toscano, que se dirigieron directamente contra el secretario general del PSOE-A, José Antonio Griñán.

Andalucía va a ser clave. Si la líder del PSC gana, habrá tenido que contar con la mayoría de los votos de los delegados andaluces. Si vence Rubalcaba, se confirmará que el PSOE andaluz ha llegado a este 38 Congreso completamente dividido y que finalmente la federación más potente de los socialistas ha quedado, de verdad, neutralizada. Además es el PSOE andaluz de Griñán el que está reproduciendo de forma más dura la batalla a dos bandos que libra el partido. Andalucía no solo está siendo el escenario elegido para el cónclave sino también la federación que está llevando más al extremo la división en dos trincheras, entre rubalcabistas y chaconistas, pero también, inevitablemente, entre partidarios o no de Griñán y su secretaria de Organización, Susana Díaz, que por cierto ayer se dejó ver muy poco fuera del despacho. No hubo, aseguran, convocatoria oficial de ninguna reunión con los secretarios provinciales. Pero sí conversaciones intensas para apuntalar los apoyos a favor de la exministra de Defensa.

Griñán, como presidente del congreso y secretario general del PSOE-A, se ha mantenido en lo que los suyos bautizaron como “neutralidad activa”. Públicamente no ha dado su apoyo a ninguno de los dos candidatos. Pero su dirección lleva mucho tiempo, dicen, trabajando por Chacón. En una estrategia movida fundamentalmente, explican, por un cálculo electoral. Sostiene que ante las inminentes elecciones andaluzas, que se celebrarán el 25 de marzo, es mucho más ventajosa para Griñán la foto con Chacón que con Rubalcaba, que hace solo dos meses llevó a perder 700.000 votos socialistas en Andalucía. Los detractores de esta operación, que puede costar muy cara a Griñán y dejar tocado su liderazgo si vence Rubalcaba, hablan de una estrategia “suicida”, dirigida a “laminar el tardofelipismo” en el PSOE  en la que, aseguran, tiene mucho que ver el interés de los actuales dirigentes andaluces por sepultar cualquier huella del poder que ostentaban Manuel Chaves, aún presidente del partido, y dirigentes como Luis Pizarro o Gaspar Zarrías, también en la actual ejecutiva. Ambos saldrían con Chacón.

Los últimos días se han sucedido gestos claves. A solo 72 horas del congreso cinco secretarios provinciales del PSOE andaluz salieron a dar su apoyo a Chacón y a exhibir una mayoría de delegados a su favor. Los críticos de Cádiz y Sevilla también pujaron por la catalana. Y solo un día antes, la número dos de la ejecutiva andaluza, Susana Díaz, confirmó su apoyo público a Chacón.Esta estrategia ha tensionado al máximo el PSOE andaluz, ante la mirada atónita de los socialistas de Despeñaperros para arriba, y ha provocado duros enfrentamientos entre los afines a Griñán y los líderes de Sevilla, José Antonio Viera –el más beligerante–, Cádiz, Francisco González Cabaña, y Jaén, Francisco Reyes. Territorios de Pizarro y Zarrías los dos últimos. El mensaje desde el equipo de Rubalcaba fue el de no agitar más la polémica porque en ese río revuelto pesca Chacón. Los dirigentes del PSOE-A niegan que en las urnas del Congreso de hoy haya nada en juego. Decidirá de verdad, dicen, los resultados del 25 de marzo. El PSOE vota hoy su futuro y en 50 días su principal granero le dirá qué opina.

Todo en el aire

Simón Ruiz

Como en muchas provincias. Como en muchas federaciones. El PSOE de Almería llegó ayer hasta el Congreso Federal, en Sevilla, bajo el signo de la división. Ni siquiera el hecho de que uno de los dos precandidatos, Carme Chacón, tenga raíces en esta tierra ha logrado unificar el voto de la delegación socialista, formada por 23 militantes. Hace 12 años, cuando un joven diputado llamado José Luis Rodríguez Zapatero decidió aspirar al cargo de secretario general, pasó lo mismo. La delegación almeriense era, entonces, mucho más numerosa que la que ha venido a la capital andaluza y, a pesar de que el candidato del aparato era José Bono, el voto se inclinó de manera mayoritaria por el parlamentario leonés, que cuatro años más tarde llegaría a La Moncloa. Lo comentaba al filo del mediodía de ayer, en los pasillos de un lujoso hotel Barceló Renacimiento, la diputada Consuelo Rumí. “Almería votó de forma mayoritaria al que resultó elegido secretario general. Esta mañana lo recordábamos Antonio Bonilla y yo”. En sus memorias figuraba un pacto de cierto sector oficialista con el guerrismo en la provincia.

Otra vez tensión en pasillos 12 años más tarde, Consuelo Rumí y Antonio Bonilla vuelven a moverse por los pasillos de un congreso socialista. La primera, con la acreditación como miembro del Comité Federal, se afana en conseguir votos para Alfredo Pérez Rubalcaba. El segundo, como delegado, pareció disimularlo más. Su condición de presidente provincial le impide pronunciarse de manera clara a favor del exministro del Interior. Una foto captada junto a José Luis Sánchez Teruel puede interpretarse como un símbolo del fraccionamiento de la propia dirección provincial del PSOE. La versión oficial se queda en que Carme Chacón cuenta con el “apoyo mayoritario” de Almería. Pero es solo eso, la versión oficial. “Rubalcaba tiene 14 ó 15 votos de los 23 de Almería”, replica la versión crítica.

La misma guerra sin cuartel, las mismas quinielas, los mismos pronósticos, que a nivel nacional o autonómico se da en las delegaciones para determinar los apoyos de Chacón y Rubalcaba, se da en las filas almerienses. Unos y otros, otros y unos, tratan de dar a su lideresa o líder el trofeo de la victoria en la delegación. Si José Luis Rodríguez Zapatero ganó hace 12 años por nueve votos, ahora puede pasar lo mismo. Lo reconocía a LA VOZ DE ALMERÍA una de las personas de la máxima confianza de Chacón, el exalcalde de Olula del Río y delegado de Cultura, Antonio Lucas. Su optimismo, como el de la exministra de Defensa, es moderado.

El equipo de Chacón tiene unas cuentas y el de Rubalcaba, otras. En el caso de Almería, ante los periodistas, los que pueden ser considerados como portavoces oficiales de las dos listas de delegados en el congreso provincial extraordinario – José Luis Sánchez Teruel y el concejal Joaquín Jiménez – no se atrevían anoche a dar un pronóstico.

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