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Las incógnitas del PP de Zoido

Isabel Morillo
Jefa de Andalucía de El Correo de Andalucía

El congreso regional del PP-A que Mariano Rajoy dio por clausurado de forma precipitada la noche del sábado ha cerrado de forma extraordinariamente rápida una de las sucesiones políticas más complicadas. Juan Ignacio Zoido, arropado por más del 97% de apoyos, se bajó del escenario del Palacio de Exposiciones y Congresos de Granada tras pronunciar su discurso y resopló. Su gesto fue captado por las cámaras. Sustituir a Javier Arenas, que ha ejercido de forma superlativa su liderazgo en las dos últimas décadas, será difícil. Hacerlo cuando el partido está casi tan deprimido como su ya exlíder, noqueado porque las urnas el 25 de marzo dijeron lo contrario de lo que las encuestas llevaban diciendo de forma unánime durante casi dos años, lo complica más. Y tomar las riendas en el que el PP ha definido como "uno de los momentos más dramáticos de la historia" democrática española, acuciado por los recortes y las protestas, ya convierte el reto en el Tourmalet, la etapa revienta corazones del Tour de Francia.

Zoido, con el "núcleo duro" del PP regional
Zoido estrena nueva era en el PP andaluz con pocas certezas y muchas equis por resolver. El alcalde de Sevilla no parará de agradecer y reconocer a su mentor político por haber llevado al partido al podio electoral andaluz. Efectivamente, Arenas ha modernizado al PP y lo ha hecho a su imagen y semejanza, ejerciendo un poder abrumador que ahora complica su relevo. Para el expresidente no hay aún un puesto claro y crece el riesgo de que se convierta en una figura incómoda, el jarrón chino del que habló Felipe González. Quizás por eso Zoido ha intentado, desde que se confirmó que sería el sucesor, marcar sus tiempos e imponer su estilo.

Una de las colaboradoras más cercanas a Arenas en la última etapa cometió el error de comentar en público en el inicio del congreso que ahora lo que tocaba es que Zoido se sentara con Arenas y éste le dijera lo que tenía que hacer y quién iba a estar en su dirección. El mensaje llegó a los oídos de quienes están al frente en esta nueva etapa y, además de condenar a la susodicha a un lugar de quinta fila, permitió vislumbrar uno de esos momentos captados al vuelo en el 13 congreso popular que indica que, al margen de ese abrumador 97% de apoyo a Zoido, el PP andaluz ha vivido este cónclave exprés en tensión y con tirones internos. Otro de esos momentos reveladores se vivió la noche del viernes, cuando el PP ofreció una copa a la que no asistieron ni Arenas ni Antonio Sanz ni ninguno de sus colaboradores. La respuesta de un dirigente popular, al ser preguntado sobre quiénes conformarían la futura dirección, fue certera: "Quien esté por aquí sonriente, estará". Se cumplió. Aquellas ausencias fueron muy reveladoras.

La nueva dirección salida de Granada, que tiene como pieza clave al alcalde de Tomares y presidente del PP de Sevilla, José Luis Sanz, es una estructura superreducida, que ha ignorado las cuotas territoriales más allá de lo imprescindible para mantener los equilibrios y la paz interna, y que introduce gestos tan personales como convertir al jefe de la alcaldía de Zoido, Alberto Díaz, en adjunto a la presidencia con cargo de vicesecretario. Poco ha tenido Arenas que decir en este equipo donde destacan mujeres como Ana Corredera, Alicia Martínez o Loles López Gabarro, diputadas andaluzas y en el caso de la última además alcaldesa de Valverde (Huelva). Todas han sido elegidas por Zoido y por su secretario general. En el caso de la primera, malagueña de Antequera y una de las parlamentarias más potentes, ha sido además fichada por encima del criterio de su presidente provincial. Durante el congreso, el líder del PP de Málaga, Elías Bendodo, apostó por otros nombres. Carolina España, la cuarta mujer del Comité Ejecutivo, sí es una propuesta suya. Completa el equipo Mario Bilbao, uno de esos independientes que llegó a San Fernando integrado en uno de los grupos de expertos que Arenas puso en marcha y que han cosechado gran predicamento.

En el epicentro estará Sanz, un hombre extremadamente serio, respetado en el partido, con hilo directo con la secretaria general, María Dolores de Cospedal, y al que Arenas fichó hace ya casi 20 años. Se desconoce su papel. Su antecesor, Antonio Sanz, ejercía la portavocía del PP-A y ofrecía largas comparecencias en las que repasaba todos los frentes abiertos contra el PSOE y el Gobierno. Sanz ha ejercido de poli malo y de hombre duro cuando Arenas empezó ya a comportarse y ejercer como presidente de la Junta. Al Sanz de ahora, que seguirá siendo senador y alcalde de Tomares, ese papel le va poco aunque también lo ha interpretado. Memorables son las embestidas que protagonizaba en el Parlamento cuando ejercía el control a la RTVA. Se desconoce si el flamante número dos asumirá la portavocía pero será casi inevitable. Zoido, como alcalde de Sevilla, deberá de elegir sus apariciones públicas.

En el Parlamento, la portavocía estará desempeñada por Carlos Rojas, otra de las personas invitadas a ese núcleo duro, como la delegada del Gobierno, Carmen Crespo. El presidente del partido tiene por ahora escaño autonómico y el Constitucional ha ampliado la suspensión de la ley que declara la incompatibilidad de alcaldes y diputados. Aún no se ha despejado si a partir de septiembre será Zoido o Rojas quien protagonice los cara a cara con el presidente José Antonio Griñán.

La Cámara se ha convertido en territorio comanche para el PP. El partido mayoritario (50 diputados) queda relegado al último lugar en las intervenciones y sale al atril embutido entre el discurso de los socios IU y PSOE y el del propio Gobierno. El PP lleva meses en una extraña oposición, en la que los partidos de la izquierda se encargan de convertir cada sesión en una sesión de control a Mariano Rajoy y en un interminable rosario de reproches contra el PP y los duros recortes. Los populares saben que en esta nueva etapa de Zoido deberán de reinventar su discurso y buscar parcelas más allá de los recortes para poner el foco en las debilidades del Gobierno andaluz. En breve comenzará a funcionar la comisión de los ERE y esa será una de sus oportunidades, aunque todos saben que solo ese escándalo de presunta corrupción en el argumentario no sirve. Ahí están los resultados del 25 de marzo.

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