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El disgusto de Rosario y el consejo de Luis

Rafael M. Martos
Director de Noticias de Almería
Desde luego que el congreso del PP andaluz ha hecho correr menos ríos de tinta que el del PSOE-A, y eso que compromisarios y delegados sabían meses antes a quién tenían que votar. Eso sí, que a Juan Ignacio Zoido lo elijan presidente con más del 96% y a Llamadmepepe lo hagan el 70% marca una diferencia fundamental en cuanto al respaldo de cada cual, lo que es lo mismo, la respuesta que cada cual tiene dentro de su organización. Zoido ya tiene el PP-A en sus manos, con el objetivo de lograr aquello que no han conseguido ni Arenas, ni Martínez, ni Mancha... ni alguno más, y eso no sólo no es fácil, sino que se antoja mucho más difícil que nunca por culpa de las medidas que el presidente Mariano Rajoy está teniendo que tomar desde La Moncloa.
Rosario Soto no se ha
tomado bien ser relegada
Zoido lo que sí ha hecho es ir simplificando la estructura organizativa, y para ello se ha quitado algunos riesgos de encima, como es el caso de la portavocía. Y es que poca gente entendía la necesidad de un portavoz del PP-A, cuando esta formación ya tenía un omnipresente Arenas que día sí y día también hablaba, un secretario general que día también y día sí hablaba, y una portavoz parlamentaria que hablaba el resto de días. Introducir la figura de una portavoz suponía una cuarta voz que podría haber puesto en evidencia alguna contradicción en el coro, y sólo se explicaba en la intención de promocionar políticamente a la almeriense Rosario Soto, a quien luego además se designó senadora por la Comunidad Autónoma. Así, es comprensible que Soto esté... contrariada ante este cambio de rumbo en su vida. Pocos como ella pueden presentar un historial de cargos tan extenso y completo en tan escaso tiempo. Soto es de las que no se ha tomado bien ser relegada en el nuevo organigrama de Zoido, entre otras cosas porque no lo esperaba.
En ese organigrama han desaparecido los vicepresidentes, y eso significa que Luis Rogelio Rodríguez, el alcalde de Almería, también perdía el cargo, pero en este caso resulta que fue él quien sugirió a Zoido que suprimiera esa figura ornamental y creara un consejo de alcaldes y presidentes de diputación para implementar la representación territorial y acercarse allí donde el PP ha logrado su mayor representación, que es en lo municipal. Y ahí viene una diferencia fundamental en el modo en que se organizan los dos partidos mayoritarios de Andalucía, uno nutriéndose de políticos experimentados en la gestión pública y el otro nutriéndose de políticos que pasan a la gestión tras lograr galones en el partido. Dos caminos opuestos.

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