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Abre de nuevo el Patio de los Leones, restaurado con mármol de Macael

Juan Folío 
La Opinión de Almería

Después de más de un año cerrado, el Patio de los Leones, de la Alhambra de Granada, abrirá de nuevo sus puertas al público en los próximos días, una vez que se den los últimos retoques a la rehabilitación, que afecta principalmente a la pavimentación. El mármol blanco de Macael sustituirá al chino, colocado en 1987. Se respeta de esa forma la composición original del Patio. Las obras comenzaron el pasado mayo con la colocación de la primera de las losas de mármol blanco que, procedentes de las canteras de Macael, aproximarán este espacio al aspecto que lució a final del siglo XV.

El palacio de Comares y su excelso patio fueron construidos durante el gobierno del reyYusuf I. A su hijo, Muhammad V, le cupo el honor de impulsar las obras del patio de los Leones, último de los grandes hitos monumentales del arte andalusí y reflejo de la estética barroca hispanoárabe. En este espacio rectangular, al que se accede por otra puerta minúscula abierta a un lado del patio de Arrayanes, los alarifes agotaron todas las artes decorativas de su tiempo. En las décadas en que fue construido no hubo monumento en el mundo que compitiera con su belleza y su resultado.

Mientras que Comares fue destinado a gobierno, Leones fue el refugio privado del sultán, de su familia y su harén. La planta rectangular está dividida en cuatro partes, en cuyo centro se alza la fuente con los doce leones de mármol de cuyas bocas manan surtidores de agua.

Un total de 124 finas columnas de mármol blanco de Macael sostienen los cuatro lados del patio, más estrecho el largo y más ancho en la zona donde se alzan los dos cenadores ricamente decorados que se internan en el rectángulo del patio. En torno a él abren cuatro salas. Al oeste se sitúa la de los Mocárabes, la primera en ser contemplada nada más entrar en las dependencias del patio. Al este se halla la sala de los Reyes; al sur, la de los Abencerrajes, y al norte la sala de las Dos Hermanas, que da entrada a la sala de los Ajimeces y finalmente al mirador de Lindaraja.Mientras que la sala de los Reyes posee tres alcobas cubiertas por pinturas atribuidas a artistas italianos del siglo XIV o principios del XV, las salas de los Abencerrajes y de Dos Hermanas están tachonadas por soberbias cúpulas decoradas con mocárabes que dibujan increíbles juegos geométricos, cuya luz cambia el ambiente de sendas estancias dependiendo del momento del día.

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