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Trabajos basura

Pablo Requena
Periodista

Vaya por delante que no he estado en la huelga general convocada por UGT y CCOO este día 29, ni física ni espiritualmente. Creo que ambos sindicatos estás desfasados, anquilosados en una época lejana -¿qué demonios significa eso de “sindicato de clase”?- y que, ante todo, defienden sus intereses como sindicalistas, y no los míos como trabajador. No se trata de una percepción, sino que ya lo he sufrido en mis carnes, a pesar de mi corta vida. Si encima descubres que entre la UGT y Comisiones representan a menos del 5% de los currantes españoles, apaga y vámonos.

Pero de ahí a trasladar –como se viene haciendo últimamente desde ciertos sectores- que los sindicatos deberían desaparecer por el bien de España me parece una barbaridad. Que necesiten una profunda renovación es algo que no sólo no pongo en duda sino que suscribo, pero, ¿desaparecer? Bonicos convenios colectivos iban a salir entonces. Aprovecho para alabar la labor de todos los sindicatos andaluces –excepto UGT y CCOO- en su tarea de denunciar la Ley del Enchufismo de la Junta de Andalucía, o las barrabasadas del PSOE andaluz con sus decretos “educativos” denunciados sistemáticamente por USTEA. Y dicho esto, voy al lío.

He trabajado durante más de tres años en distintos medios de comunicación con sueldos de coña que ni alcanzaban el salario mínimo interprofesional. En uno de ellos estuve –estuvimos- tres meses sin cobrar antes del cierre del medio en cuestión, con los consiguientes despidos improcedentes, e incluso un contrato en fraude de ley –con sentencia judicial firme-. Tras los juicios pertinentes y pasados unos años, me pagaron los meses que me debían y una ridícula indemnización. Luego, en otro medio de comunicación, tras despedirme por “recortes” en la empresa, me veo en la calle y sin derecho a paro. Y todo ello ocurría antes de que se aprobaran las reformas laborales de Zapatero y de Rajoy.

No pretendo dar pena; nada más lejos de la realidad. Lo que quiero es dejar bien claro que esa falacia que algunos tratan como dogma de fe católica referida a que “los españoles estamos muy mal acostumbrados y tendríamos que ir a trabajar a Laponia para saber lo que vale un peine” me la paso por el forro. Mal acostumbrados estaréis -y aquí está mi vena demagógica, que diría algún listo- los politicuchos, consejeros de entidades bancarias y cajas de ahorro, los asesores que no asesoran pero que viven del bote, o algunos funcionarios. Pero, ¿los que trabajamos como negros cobrando como esclavos? Mal dolor os diera, que diría José Mota.

Me despido reconociendo que sí, que estoy cabreado con el P$OE que impulsó la anterior reforma laboral, al igual que con el embustero de Mariano Rajoy, que, además de darnos el golpe mortal con la última reforma, nos sube impuestos a traición. También con los sindicatos que ni están ni se les espera si no es para cobrar su subvención de turno. En definitiva, que entre todos nos estáis jodiendo bien, y seguramente sea por ello que crece sin control la abstención ciudadana en cada nueva cita con las urnas o van menos personas a las manifestaciones de los sindicatos.

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