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El “ico” de nuestras terminaciones es murciano, afirma Soler Visiedo

Antonio Torres
Periodista

Laudatio a Turre. Crónicas Periodisticas, del maestro  Francisco Soler Visiedo, conocido por Paco el Sacristán, un libro recomendable. Su nuevo trabajo abarca la docencia, el  habla, costumbrismo como los baños en las balsas, el consumo de chumbos, la desaparición de los viejos molinos harineros, o la de los últimos segadores que recorrían media España. Se ofrece una crónica de más de medio siglo, escrito por el conocimiento y pasión por su tierra. Son años de investigación, trabajando fuentes orales. Francisco Soler Visiedo (Turre, 1935), quien afirma: “Desde un tiempo a esta parte, estoy oyendo y leyendo bastante sobre el habla almeriense. Algo tenemos en común, pero no se puede comparar el habla de Turre, valga como ejemplo, con la de Adra o Dalías”. Para Soler lo que impera en el norte y levante de la provincia de Almería es la lengua traída por los murcianos, cristianos que no fueran del reino de Granada, dijo Felipe II, para la repoblación. El “ico” de nuestras terminaciones es murciano (aragonesísimo. Los aragoneses estuvieron en Murcia desde Jaime I hasta principios del siglo XIV. La repoblación en el Levante almeriense fue con murcianos. Como anécdota sirva que en Málaga hay un pueblo Istán, a cuyos habitantes les llaman `panochos´ murcianos”. El turrero convierte en protagonista a medio pueblo como actores de su propia historia, incluida la génesis de los primeros campos de fútbol, la rivalidad comarcal y con el dato de situar al equipo de Turre como uno de los más antiguos de la provincia. 

Juan Grima de Arráez Editores dijo: “Los materiales recogidos  en este libro no tienen precio. Prácticamente saca a relucir a todo el pueblo entre 1920 y 1980, convirtiendo a las gentes sencillas en protagonistas de la historia”. Damián Arturo Grima Cervantes, alcalde hasta hace unos días, sustituido por pacto municipal por José Visido, presente en la presentación del libro rememoró: “En 1996, celebramos el IV Centenario de la refundación del Turre actual  y acudimos  a Tal como somos, (el programa que murió de éxito de Canal Sur), y don Francisco se sometió a un montón de preguntas sobre la Historia de Turre, que debía acertar en su totalidad y que tenían como premio una dotación de 150.000 pesetas de las de entonces. Nuestro maestro ganó y las 150.000 pesetas las cedió por completo para restaurar la Ermita de La Carrasca, porque es un enamorado de Sierra Cabrera”.

Jóvenes turreros en 1950 / Francisco Soler Visiedo

Bajo la tutela de sus tíos Jacinto y Teresa y las enseñanzas de Francisco González Ruíz -maestro de amplios saberes y precisos consejos, inició por libre los estudios de bachillerato en el Instituto de Enseñanza Media de Almería. También guardó en el cabal de consejos de su padre que “la risa es una bebida que no deja resaca. El prólogo es del escritor e investigador con varias gavillas de libros a sus espalda como es José González Núñez, Pepe de Piedad. ”Cuando finalizaba la década de los años cuarenta, Paco sintió la vocación sacerdotal, aun cuando ninguno de los dos curas párrocos llegados a Turre durante esos años fueran ningún ejemplo para seguir. Seguramente, fue su primo hermano Pedro Álvarez Soler, el empático sorbeño que acabaría siendo doctor en derecho canónigo, magistrado y responsable de las singulares iglesias madrileñas del Espíritu Santo (perteneciente al Centro Superior de Investigaciones Científicas) y del Monasterio de la Encarnación, el espejo en el que quiso verse reflejado. No obstante, hay que decir que, junto a su indudable inquietud religiosa y firme voluntad de servicio a los demás, Paco también anhelaba la posibilidad de finalizar el bachillerato elemental de una manera más sosegada, como la que ofrecía el Seminario, sin los vaivenes a los que estaba sometido un alumno que bregaba con los estudios por la vía de la enseñanza libre”. “Tuvo claro que quería ser maestro: para enseñar a los niños a mirar el mundo, para educar tanto en la clase como en el patio. Al contrario de aquel mal guía que le había tocado en suerte en el Seminario, tuvo claro nada más iniciar sus estudios de Magisterio que todo lo que el niño no pueda comprender no merece ser enseñado y que es preferible explicar las cosas con claridad que dar lecciones innecesarias. Paco sabía que la felicidad no es hacer lo que uno quiere, sino querer lo que uno hace, y él quería ser maestro para sentirse dichoso”. “Paco pasó los años de su adolescencia y juventud en aquel Madrid, todavía de tranvías y serenos, de lecherías a ras de calle y tiendas de barrio. Durante los años de sus estudios de Magisterio en la capital, Paco se hospedó más de una vez en casa de la familia de Pedro Álvarez Soler, que vivía en un piso de la calle de la Bola, con balcones a la plaza de la Encarnación, propiedad de las monjas agustinas del Convento. Allí conoció a Arturo Medina, viudo de la inolvidable Celia Viñas, que se había trasladado a Madrid como catedrático de la recién creada Escuela Experimental y Nocturna de Magisterio. Arturo Medina, era un buen amigo de su primo y un visitante frecuente de aquella primitiva “casa de Almería en Madrid”. Se trata de un apasionado almeriense, excelente pedagogo y experto en literatura infantil, pero interesado en el teatro y en todas las facetas del arte, subraya el impagable prólogo. 

De sus artículos trascendieron el ámbito local o provincial y tuvieron eco a nivel nacional, como fue el caso del artículo escrito en el diario ABC al poco de su jubilación acerca del imperativo y distorsionante lenguaje que se había ido imponiendo en el ámbito educativo después de cada una de sus diferentes reformas. Sus palabras cargadas de crítica, pero llenas de un agudo sentido del humor, fueron recogidas por el premio Nobel de Literatura Camilo José Cela, por el genial dibujante y académico de la lengua Antonio Mingote y por los escritores Jaime Campmany y Alfonso Ussía. Francisco Soler, ha sido pregonero de las Fiestas Patronales de San Francisco y de la Semana Santa turrera. 

Cajamar cumple 60 años

Juan Folío
@opinionalmeria

Sesenta años han pasado desde que, en 1966, abriera sus puertas la primera oficina de lo que hoy es Cajamar Caja Rural. Nacía entonces como Caja Rural Provincial de Almería, con el propósito de atender las necesidades financieras del campo almeriense y de sus cooperativas.

Apenas un año después, en 1967, la entidad reformó sus Estatutos Sociales para permitir que, además de las cooperativas agrarias, los socios de estas pudieran integrarse directamente como personas físicas en la cooperativa de crédito. Aquella decisión amplió notablemente su base social y marcó el carácter inclusivo que todavía hoy define a Cajamar.

En 1968 obtuvo el título de ‘Caja Calificada’ del Ministerio de Economía y su inscripción en el Registro de Cooperativas de Crédito del Banco de España. Se convertía así en entidad colaboradora del Banco de Crédito Agrícola y comenzaba a canalizar crédito oficial hacia el sector primario, un papel clave en el desarrollo de la provincia en aquellos años.

La expansión fue rápida y sólida. Tras la apertura en la capital, en enero de 1969 se inauguró la oficina de Adra. Le siguieron Albox, Abla, Terque, Balanegra, Pulpí, El Ejido, Dalías, Berja, Canjáyar y Campohermoso. A finales de 1972, Cajamar ya contaba con 50 sucursales en la provincia de Almería.

En 1984 se consolidó como la mayor caja rural de España. Ese mismo año inició su salida de Almería con las primeras oficinas en la Región de Murcia. En 1990 llegó a Barcelona, y en los años siguientes fue sumando presencia en Cádiz (1990), Madrid (1992), Melilla (1996) y Ceuta (1998).En el año 2000 se produjo la fusión con Caja Rural de Málaga, un paso decisivo que dio lugar a Cajamar Caja Rural. A partir de ahí comenzó una verdadera expansión nacional: Comunidad Valenciana y Castilla y León (2003), Aragón y Castilla-La Mancha (2006), Baleares (2007), Cantabria (2008), Asturias (2009), Navarra y La Rioja (2010), Galicia (2011), Canarias (2013), Extremadura (2016) y País Vasco (2020). En 2025, con la apertura en San Sebastián, Cajamar se convirtió en la única cooperativa de crédito de España con presencia física en las 50 provincias y las dos ciudades autónomas.

En paralelo, la entidad fortaleció su estructura. En 2009 se constituyó el Grupo Cooperativo Cajamar y, en 2014, tras la creación del Banco de Crédito Social Cooperativo, pasó a ser considerada entidad significativa por su volumen de activos, quedando bajo la supervisión directa del Banco Central Europeo (BCE) a través del Mecanismo Único de Supervisión (MUS).

Sesenta años después de aquella primera oficina en Almería, Cajamar es mucho más que una entidad financiera. Es una historia de arraigo al territorio, de apoyo al campo y a las empresas, de crecimiento sostenible y de compromiso cooperativo. Una historia que nació en Almería y que hoy llega a todos los rincones de España.

Feliz 60 aniversario, Cajamar.

El Gobierno debe rebajar el IVA de la cesta de la compra

María del Mar Vázquez
Alcaldesa de Almería

Vosotros lo habréis notado igual que yo. Todo está cada vez más caro. Hacer la compra diaria se ha convertido, para demasiadas familias de Almería y del resto de España, en un ejercicio de equilibrismo económico. Los datos son tozudos y no admiten interpretación: la cesta de la compra básica se ha encarecido más de un 30% desde 2019. Productos esenciales como la leche o el café han visto su precio dispararse por encima del 50%, los huevos un 30% en el último año, y las frutas y verduras, productos que conocemos bien en Almería no son ajenos a esta espiral, con subidas superiores al 10% y al 22%. 

Detrás de estas cifras hay realidades muy concretas: padres y madres que se ven forzados a elegir entre llenar la nevera o afrontar el recibo de la luz; pensionistas que ajustan sus menús a final de mes; y jóvenes que ven cómo su poder adquisitivo se esfuma en el pasillo del supermercado. El Banco de España señala como causas el alza de los costes energéticos y los fenómenos meteorológicos extremos, factores globales, sí, pero cuyas consecuencias deben atajarse con medidas a nivel nacional. 

Ante esta situación, desde el Ayuntamiento de Almería no podemos, ni queremos, mirar hacia otro lado. Las administraciones más cercanas a los ciudadanos tenemos la obligación de ser su altavoz y de exigir acciones que alivien su día a día. Por eso, el Grupo Municipal Popular presentó y logró aprobar en el último Pleno una moción con un objetivo claro: instar al Gobierno de España a rebajar de forma inmediata el IVA de los productos de alimentación básicos, frescos y en conserva. 

Esta propuesta no está orientada a la confrontación política, sino que se trata de un gesto de responsabilidad, de sensibilidad y de prioridades. Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez se enorgullece de cifras macroeconómicas cargadas de maquillaje, millones de familias sufren una microeconomía doméstica asfixiante. Resulta paradójico y doloroso que, precisamente ahora, cuando los precios siguen en niveles elevados, se hayan retirado medidas fiscales que servían de colchón para las economías más vulnerables. No se puede priorizar una recaudación récord frente al bienestar de las personas. 

Gobernar no es presumir de datos, es dar soluciones a los problemas reales de la gente. Por eso, la moción del Grupo Popular planteaba una hoja de ruta clara: reducir el IVA de estos alimentos esenciales al 5% de forma inmediata, y aspirar a llevarlo al 0% en productos tan fundamentales como los huevos, la leche o los productos frescos. Creemos que se trata de una medida eficaz, directa y que devolvería poder adquisitivo real a los bolsillos de los ciudadanos desde el mismo momento de la compra.

Es una lástima que a la hora de votarla no pudiéramos encontrar la unanimidad que reflejara la urgencia del problema. Frente al sentido común y la responsabilidad del Partido Popular, encontramos la abstención del PSOE y el voto en contra de Vox y Podemos. Esta falta de unidad ante una crisis tan palpable demuestra, una vez más, cómo los intereses partidistas a menudo se anteponen a las necesidades ciudadanas. A pesar de eso, desde el Ayuntamiento de Almería seguiremos defendiendo, con la fuerza y con la legitimidad que nos dan los hechos, la necesidad de buscar soluciones que faciliten el día a día de las familias. Exigimos al Gobierno de España que actúe con la celeridad que la situación requiere. 

Que escuche el clamor de las familias y que ponga en marcha esta rebaja fiscal urgente. Porque cada día que pasa sin actuar es un día más en el que una familia tiene que renunciar a lo esencial. Nuestra obligación es estar de su lado, y no cejaremos en ello. Seguimos trabajando.

Personas, no cifras

José María Martín
Subdelegado del Gobierno en Almería
Secretario General del PSOE de Almería

El proceso de regularización de personas migrantes aprobado por el Gobierno no va de cifras, aunque algunos, como Abascal o Feijóo, quieran reducir esta medida a un mero dato con el que provocar desconfianza y temor en la sociedad. En el fondo, solo hablamos de personas que ya viven entre nosotros y forman parte de nuestra vida cotidiana, pero que siguen atrapadas en una situación administrativa que no refleja su realidad. 

La aprobación de esta medida, que en su día también impulsó el Partido Popular, supone dar respuesta a algo que cualquiera puede comprobar en su entorno más cercano. Estas personas ya están aquí, conviven, contribuyen y sostienen cada día buena parte de nuestra economía, aunque muchas veces lo hagan en condiciones de precariedad, precisamente por no tener regularizada su situación. 

Se trata, además, de un procedimiento reglado, con requisitos claros: haber estado en España antes del 1 de enero de 2026, acreditar un tiempo mínimo de permanencia, carecer de antecedentes penales y no suponer ningún riesgo para la seguridad. Frente a los bulos que intentan distorsionar este debate, conviene recordar que es falso lo del “efecto llamada”, porque la medida no está pensada para nuevas llegadas, sino para quienes ya forman parte de nuestra sociedad. 

Tampoco es cierto que se obtenga la nacionalidad, que no existan controles o que se vaya a producir un colapso de los servicios públicos. La realidad demuestra que estas personas hacen un menor uso de los servicios sanitarios. Regularizar, por tanto, no añade presión, sino que aporta orden, seguridad jurídica y estabilidad para que puedan acceder a derechos básicos y cumplir con sus obligaciones en igualdad de condiciones. 

Esta medida cuenta, además, con una amplia legitimidad social, política y económica. Responde a una iniciativa respaldada por cientos de miles de firmas y por organizaciones sociales, y ha contado con un apoyo mayoritario en el Congreso. En este sentido, sectores como la agricultura, la construcción, el transporte o el turismo llevan tiempo reclamando soluciones que aporten estabilidad a una mano de obra que consideran imprescindible. 

Nuestra provincia, con un modelo productivo basado en la agroindustria y los servicios, depende en gran medida del trabajo de estas personas. Regularizar su situación no es solo una cuestión de justicia, sino también una necesidad para el presente y el futuro de la economía almeriense.

Las portadas de los tres periódicos de Almería

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Cada mañana se pueden adquirir tres periódicos de papel que tratan sobre los temas de Almería y su provincia. El decano es La Voz de Almería , que es también el que tiene mayor difusión. El segundo por el número de lectores es Ideal,  el periódico con sede en Granada, que tiene una edición especial para Almería. El tercero en difusión es el más joven -que recuperó el nombre de una cabecera histórica-, Diario de Almería, que pertenece al Grupo Joly, propietario de cabeceras en casi todas las provincias andaluzas:




Kiko Matamoros y Makoke se autoinculpan de sus trapicheos fiscales

Nuria Torrente
@opinionalmeria

Ayer, viernes 17 de abril de 2026, el plató de televisión se trasladó a la Audiencia Provincial de Madrid. Kiko Matamoros y Makoke, exmarido y exmujer, tertulianos acostumbrados a los focos y a los gritos, se sentaron juntos en el banquillo de los acusados. No era un debate de Sálvame ni un Deluxe. Era la Justicia real, con toga y sin público en las gradas. Y, contra todo pronóstico, el capítulo terminó con un mea culpa conjunto que nadie esperaba.

Makoke y Kiko Matamoros / Telecinco

Los antecedentes del caso no son nuevos, pero merecen recordarse con crudeza. Entre 2009 y 2014, cuando ambos vivían su particular dolce vita televisiva, acumularon una deuda con Hacienda que superaba el millón de euros. Para evitar los embargos, montaron —según la acusación— un entramado de ocultación de bienes. El plato fuerte: una mansión en Pozuelo de Alarcón que se puso a nombre de Makoke, aunque Kiko asegura que fue él quien la pagó íntegramente. También una cuenta bancaria y una hipoteca convenientemente colocadas bajo el paraguas de ella. 

La Fiscalía lo tuvo claro desde el principio: Kiko como autor principal, Makoke como cooperadora necesaria. Petición inicial: cinco años y seis meses de cárcel para él, cuatro años para ella, multas millonarias y la obligación de indemnizar al fisco con más de 600.000 euros entre ambos. El juicio se había suspendido en marzo por un informe pericial de última hora presentado por la defensa de Makoke.

Ayer se retomó. Y todo cambió en cuestión de minutos. Kiko entró declarando que “vengo a reconocer los hechos que evidentemente me afectan y lo que no he hecho correctamente”. Makoke, visiblemente nerviosa y emocionada hasta las lágrimas, admitió su papel. La confesión fue inmediata y estratégica. La fiscal aplicó las atenuantes de confesión y dilaciones indebidas y rebajó drásticamente las penas: dos años para Kiko y un año y nueve meses para ella. Como no superan los dos años y carecen de antecedentes penales relevantes, ninguno entrará en prisión. 

El abogado del Estado, que representa a Hacienda, se mostró más duro (pidió tres años y medio para Kiko), pero la Fiscalía y las defensas se adhirieron al acuerdo. El juicio quedó visto para sentencia. Y la indemnización conjunta a Hacienda sigue en pie, aunque Kiko insiste en que ya ha pagado “casi todo” lo principal.

¿Y el posible desenlace? Todo apunta a que la sentencia ratificará este pacto. No habrá cárcel, pero sí antecedentes penales y una deuda que saldar. Sin embargo, Kiko no se fue precisamente en son de paz. A la salida, con la sonrisa del que se quita un peso de encima, advirtió: “Ahora empieza una pelea por mis derechos”. Traducción: el capítulo penal se cierra, pero el civil acaba de abrirse. La mansión de Pozuelo, donde aún viven familiares de Makoke, vuelve a estar en el centro del tablero. La guerra entre los ex no ha terminado; solo ha cambiado de juzgado. 

Como columnista, no puedo evitar ver en este caso un espejo incómodo de nuestra época. Dos personajes que han vivido de contar intimidades ajenas y propias terminan desnudando sus miserias económicas ante un juez. Nadie está por encima de la ley, ni siquiera quienes han llenado horas de tele con sus broncas y reconciliaciones. La confesión de ayer es, a mi juicio, un acto de inteligencia pragmática: mejor dos años suspendidos y pagar que jugársela a la ruleta rusa de un juicio largo. Pero también revela la fragilidad de un imperio construido sobre deudas, ocultaciones y, sobre todo, un divorcio que nunca se cerró del todo.

El reloj de la esperanza

Fátima Herrera
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

Hoy queda un día menos para que Andalucía vuelva a tener unos servicios públicos de calidad, más igualdad, más dignidad y más derechos para todas y todos. El tiempo de las políticas injustas y privatizadoras de Moreno Bonilla está llegando a su fin. Nos duele profundamente saber que 100.000 almerienses aguardan en una interminable lista de espera sanitaria o que nos faltan más de 1.600 profesionales para cuidar de nuestra salud física y mental. 

Nos rompe el alma la crueldad de una burocracia que retrasa la ley de dependencia hasta los 500 días; una espera agónica que el año pasado se llevó a más de 250 vecinos en nuestra provincia sin recibir la ayuda que por derecho merecían. Almería necesita volver a respirar. No podemos permitir que nuestros jóvenes sigan estudiando en clases masificadas o aulas improvisadas, mientras el gobierno andaluz lleva ocho años sin poner un solo ladrillo en los colegios e institutos prometidos. No podemos conformarnos con las irrisorias 16 viviendas públicas construidas por la Junta de Andalucía en la capital en casi una década, dejando a la juventud sin opciones de futuro. 

Y, por supuesto, no olvidamos a nuestras envasadoras, mujeres que con sus manos sostienen nuestra agricultura y a las que Moreno Bonilla les niega un plan integral que dignifique su esfuerzo. Pero frente a la desidia y al abandono, renace la fuerza de nuestra tierra. Los socialistas estamos ilusionados, preparados y convencidos de que los almerienses, al igual que el resto de andaluces y andaluzas van a votar por la defensa de nuestros servicios públicos. El reloj de la esperanza ya está en marcha. Vamos a recuperar esa sanidad pública de calidad que nos cuidaba, la educación que iguala oportunidades, las viviendas públicas para nuestros jóvenes y una atención digna a las personas mayores, a la discapacidad y a la dependencia. Es el momento de Almería. Es el momento de recuperar nuestro futuro y me siento muy orgullosa de formar parte del cambio.

Las portadas de las cinco revistas semanales

Aarón Rodríguez
@opinionalmeria

Ya están en los puntos de venta las revistas semanales. Cuatro de ellas (Lecturas¡Hola!Diez Minutos y Semana) salen los miércoles, mientras la revista Pronto se adelanta sobre sus compañeras y se pone a la venta los lunes. Estas son las portadas de esta semana:






Infraviviendas de migrantes: una vergüenza estructural para nuestra provincia

José Francisco Cano de la Vega
Coordinador de Movimiento Sumar en Almería 

Hace muy pocos días nos despertamos con un nuevo incendio en el asentamiento de infraviviendas de Los Grillos, en Níjar. Otro más. Hablar de chabolismo en la provincia de Almería no es hablar de una anomalía puntual ni de una situación coyuntural, es hablar de un problema estructural, cronificado durante décadas, íntimamente ligado al modelo de agricultura intensiva que sostiene buena parte de nuestra economía provincial. 

Un modelo que genera riqueza, exportaciones y beneficios, pero que ha sido incapaz —o ha renunciado— a garantizar condiciones de vida dignas para miles de las personas migrantes que lo hacen posible con su trabajo diario.

Cuando hablamos de chabolismo solemos pensar en asentamientos visibles, pero esa es solo la parte más conocida del problema. Existe otra realidad mucho más extensa y silenciada: la infravivienda rural dispersa, formada por cortijos abandonados, casetas de aperos, almacenes agrícolas o construcciones fuera de normativa, ocultas entre los invernaderos y alejadas de los núcleos urbanos.

Según el informe La infravivienda invisibilizada. Aproximación al chabolismo disperso en los diseminados del campo de Níjar, elaborado por el Servicio Jesuita a Migrantes (SJM)-Almería, en el campo nijareño -uno de los municipios más afectados- existen en torno a 470 infraviviendas rurales dispersas, en las que viven entre 1.250 y 1.400 personas, de las cuales al menos 275 son menores de 14 años, cifra que podría superar las 480 personas menores de edad si se amplía el rango hasta los 18 años.

Estos datos desmienten cualquier intento de minimizar el problema. No estamos ante situaciones excepcionales, sino ante una forma estructural de exclusión residencial. En el municipio de Níjar, cerca del 20% de la población reside en diseminados, un porcentaje muy superior al de otros municipios agrícolas de la provincia y que revela hasta qué punto la segregación residencial se ha normalizado.

Las condiciones de vida en estas infraviviendas vulneran de forma sistemática los derechos humanos más básicos: ausencia de agua potable, cortes continuos de electricidad o falta total de suministro, hacinamiento, humedades, mala ventilación, aislamiento geográfico extremo y riesgos constantes de incendio o inundación. A la inmensa mayoría de estas personas el gobierno de PP y VOX les niega el empadronamiento municipal (a pesar de lo establecido por la Ley), lo que les impide acceder con normalidad a la sanidad, la educación, los servicios sociales o la regularización administrativa. Viven y trabajan aquí, pero permanecen obligatoriamente y contra su voluntad fuera del sistema.

Pero esta realidad no es fruto del azar. Es consecuencia de décadas de inacción política, de un mercado del alquiler profundamente discriminatorio y, sobre todo, de un modelo productivo que ha externalizado los costes sociales de la agricultura intensiva. El sector agroalimentario de Almería necesita mano de obra barata, disponible y flexible, pero no asume la responsabilidad de garantizar condiciones de vida dignas para quienes sostienen sus empresas.

El chabolismo no es solo un problema social: es una fractura democrática. Normalizar que miles de personas vivan “bajo el plástico” supone aceptar una desigualdad estructural incompatible con cualquier idea seria de justicia social y de desarrollo sostenible. 

Propuestas para una solución corresponsable 

Erradicar el chabolismo en Almería es posible, pero exige una corresponsabilidad real de todos los implicados: 

          Las empresas agroalimentarias deben asumir compromisos obligatorios en la creación y financiación de alojamientos dignos vinculados al empleo agrícola. Los beneficios no pueden seguir siendo privados mientras los costes sociales recaen sólo en lo público. 

          Los ayuntamientos deben impulsar planes locales integrales que combinen realojos, rehabilitación, regularización urbanística y empadronamiento, evitando procesos de desalojo sin alternativa habitacional. Además, mientras estas alternativas no sean una realidad, deben garantizar el acceso a los servicios básicos (limpieza, electricidad, agua…) a esta parte de su población y -por supuesto- deben facilitar su empadronamiento. 

          La Diputación Provincial de Almería debe asumir su liderazgo en la coordinación supramunicipal, aportando recursos técnicos y económicos a los municipios con menor capacidad. 

          Por fin, la Junta de Andalucía debe aportar una dotación presupuestaria suficiente y ampliación real del Plan para la Erradicación de Asentamientos Irregulares, incorporando de forma clara la infravivienda rural dispersa. 

En todo este proceso, deben ocupar un papel central las entidades sociales con una larga trayectoria en la atención a los migrantes y un profundo conocimiento del territorio, como CEPAIM, Almería Acoge y el Servicio Jesuita de Migración, fundamentales para la gestión de alternativas habitacionales dignas y el acompañamiento social. 

Erradicar el chabolismo no es una concesión ni una utopía: es una obligación ética, social y política. La dignidad no puede depender del origen ni del tipo de contrato. Garantizar vivienda digna para quienes hacen posible el campo almeriense es una cuestión de justicia social y de futuro para nuestra provincia.

Mujeres que me inspiran

Ignacio Ortega
@opinionalmeria

Basta una breve mirada atrás para entenderlo todo: el siglo XX dejó en Almería una estela de mujeres que escribieron contra el silencio. Desde la intemperie luminosa de Carmen de Burgos e Isabel Millé Giménez -erudita, investigadora y una de las primeras grandes helenistas y bibliotecarias de España- hasta la memoria herida del exilio en María Enciso. Pero no es ahí donde hoy late con fuerza la literatura, sino en el presente que aquellas hicieron posible.

Almería es hoy el escritorio de un grupo de mujeres que, con una mano, recogen la tinta que otras dejaron latiendo en los márgenes del siglo XX y, con la otra, escriben sin titubeos el pulso de su tiempo. No parten de la nada: avanzan sobre la huella firme de quienes sostuvieron la palabra cuando aún era intemperie. Mantuvieron espacios como el Ateneo y los primeros suplementos literarios, dieron visibilidad a otras voces y normalizaron la presencia femenina en la literatura local. Entre esas figuras puente destaco a Pilar Quirosa-Cheyrouze, cuyo compromiso poético y narrativo abrió caminos para nuevas generaciones desde el Aula de Literatura de Roquetas de Mar; a Concha Castro, que acompañó la transformación de la ciudad con mirada aguda; a Isabel Andrés, que sostuvo la escritura desde ámbitos educativos y culturales; y a Ana Santos Payán, que desde la edición convirtió a Almería en un foco poético relevante.

Porque es en el siglo XXI donde la escritura almeriense se ha vuelto definitivamente consciente de sí misma. Aquí, la palabra ya no pide permiso: corta, nombra, incomoda. Si la literatura almeriense actual es cruda y de frontera, como muestran los poemarios de Noelia Cortés o Begoña Callejón, la granadina parece hereditaria y académica -aunque no es una verdad objetiva-, anclada en la tradición que conservan voces como Ángeles Mora, cordobesa afincada en Granada. En ese contraste, los almerienses parecen haber encontrado una voz más brava, menos domesticada, más pegada a la intemperie que al canon.

Málaga escribe, sí, pero lo hace mirándose en el escaparate del mundo, con una vocación de centro que a veces convierte la literatura en superficie pulida. Almería, en cambio, escribe desde la periferia, y en esa distancia hay una verdad sin adorno: una autenticidad que aquí se sostiene sobre la arena, mientras allí, en ocasiones, se diluye en lo decorativo.

Y si miramos hacia dentro, hacia mi tierra, Jaén comparte con Almería ese temblor de provincia olvidada. Pero incluso ahí las palabras toman caminos distintos: Jaén escribe desde el peso del olivar y la densidad de su sombra que la sostienen hombros con nombre de mujer desde la hondura intelectual de Fanny Rubio y el lirismo exacto de Elena Felíu, hasta la maestría narrativa de Felisa Moreno; desde la agitación poética de Carmen Camacho, la potencia vital de Yolanda Ortiz a la mirada valiente de Begoña Rueda.

Almería escribe desde la exposición total de su paisaje y su luz; Jaén lo hace desde la solidez de su tradición y su relieve interior. Si Jaén es densidad, Almería es claridad.

En esa claridad se levantan las voces de hoy.  Desde la conciencia afilada de Noelia Cortés hasta la mirada mestiza de María Ángeles Lonardi; desde los mundos inquietantes de Ana Tapia hasta la observación lúcida de Sarah Thomas sobre esta tierra; desde la energía expresiva de Begoña Callejón hasta las nuevas narrativas de Anabel García; desde la profundidad reflexiva de Virginia Fernández Collado hasta otras voces que siguen ampliando los márgenes. Y, en un lugar que me duele, la voz de Gloria Langle, honda y delicada, parece hoy replegada, como si el desaliento hubiese logrado apartarla, por momentos, de la poesía.

Si Pilar Quirosa fue la “conectora” física en los 80 y 90, hoy un archipiélago digital de escritoras se despliega sin centro fijo. Escriben desde pantallas, se encuentran en recitales, redes sociales y publicaciones independientes, y reformulan la identidad almeriense. Más que un contrato emocional, construyen nuevas formas de pertenencia, habitando la intemperie digital y levantando espacios de proyección, como la Cátedra José Ángel Valente de Gómez Caro en la UAL.

Unas y otras me parecen herederas de una luz que no ciega, sino que ayuda a ver las grietas, recordándonos que en esta tierra de polvo y resistencia, la escritura sigue siendo un territorio propio, un lugar desde el que Almería ya no se explica, sino que se proyecta.

Todas ellas escriben desde un territorio que no es cómodo, pero sí verdadero. Porque Almería no ofrece refugio: ofrece claridad. Y en esa claridad -a veces excesiva, a veces cegadora- es donde estas mujeres han aprendido a mirar sin filtro y a nombrar sin miedo.

Son, por eso, más que una generación, una forma de estar en la literatura: sin herencias que pesen demasiado, sin centros que condicionen, sin sombra donde esconderse. Solo la fuerza de su literatura. Estas son las mujeres que me inspiran.

El gran momento literario de Juan Manuel Gil

Antonio Torres
Periodista

El Observatorio Fundación Unicaja de las Letras en Andalucía, herramienta de consulta obligada, recoge aspectos literarios de Almería. El estudio destaca el boom de la novela. Analiza tendencias y creatividad global de Andalucía. Es oportuno traer dicho trabajo de Unicaja ante la Feria del Libro de Almería. 

Antonio Torres y Juan Manuel Gil / Aldea

La publicación está coordinada y dirigida por el catedrático Enrique Baena. Sigue la senda de promover espacios de reflexión en torno a áreas y tejidos productivos de especial relevancia. Hemos analizado y recogido los datos que hacen referencia a la provincia de Almería. Se observa cierto centralismo. La novela en Andalucía es analizada por dos grandes como Antonio Soler y Cristian Troisi. Se tienen en cuenta los antecedentes con las referencias almerienses de Carmen de Burgos y Francisco Villaespesa. 

Dentro del epígrafe de “Los novelistas andaluces destacados hoy” citan a Juan Manuel Gil (Almería, 1979), “que con La flor del rayo obtuvo el premio Biblioteca Breve en 2021y está consolidando una más que interesante trayectoria como novelista”. Está claro que Gil, enorme narrador, vive un momento especial de éxito. Lleva tres meses y medio ofreciendo entrevistas y presentaciones. En la historia literaria de Almería no hemos tenido a un escritor con una crítica tan acogedora de los suplementos literarios y páginas de cultura de ámbito nacional. 

La crónica de las letras en Almería tiene el sello de la presencia de Juan Goytisolo y José Ángel Valente y en la historia de los libros está el nombre de Villaespesa, uno de los máximos impulsores del modernismo al que el nicaragüense Rubén Darío situó junto a Juan Ramón Jiménez o los hermanos Machado como los grandes poetas. Por supuesto que las letras almerienses son reconocidas desde los últimos lustros por los enormes talentos, silenciados por el franquismo como Carmen de Burgos, que huyó de la capital, y Agustín Gómez Arcos, que salió de su Enix natal para ser una figura europea desde Francia. 

La naturalidad y autenticidad del narrador que recoge voces de El Alquián, Juan Manuel Gil, es tal que le sigue sorprendiendo que su novela Majareta siga en los puestos de ventas de las diferentes listas de los grandes medios escritos y audiovisuales. Utiliza más de cuarenta personajes y quiere que el lector actúe y que critique. Gil es un escritor muy querido por sus lectores y por la mayoría de periodistas de cultura. Su éxito ya lo aventuró Evaristo Martínez, de La Voz, cuando lo comentamos en librería Picasso con una cola inaudita de lectores para la firma de libros. Seguidores que van más allá de la literatura, enamorados de su forma de ser directa y sin aíres de grandeza, naturalidad y humor para romper muros.

Su voz ya está amplificada por todos los medios de ámbito nacional. Precisamente, en una amplia y detallada entrevista de dos páginas para este medio, Gil confesó a Evaristo: “No soy capaz de concebir mi literatura sin mi ciudad”. “La maquinaria de la rumorología en tu trabajo o en tu barrio es idéntica a la que existe a gran escala”. En Almería son miles los que aplaudimos a una persona que pone sentido común. 

El pasado jueves dejó su sello en la cafetería Leo, de Antas, invitado por la asociación cultural Argaria, tras pasear su última obra por toda España: “Hoy hablamos todo el rato, pero lo revolucionario es escuchar a los otros”, le dijo a Braulio Ortiz, Premio Andalucía Joven de Narrativa. A los pocos días de la presentación, le escuché una entrevista con Pepa Fernández en RNE o la que le formuló Daniel Monserrat de El Periódico de Aragón “en el cotilleo y el rumor está la semilla de la literatura”. 

Otra estrella al alza, recogido en la acertada publicación de Unicaja, es el cartagenero, afincado en Almería desde la infancia, Raúl Quinto (1978). Su primera novela, Martinete de rey sombra, narra un hecho histórico, la persecución de los gitanos bajo el reinado de Fernando VI. La novela obtuvo el premio Nacional de la Crítica y dejó unas enormes expectativas sobre el autor. En su último trabajo, Un idioma siempre al borde de la extinción. recopila su producción poética en el periodo 2022-2026. 

No podía faltar la cita para el alumno de Celia Viñas, Agustin Gómez Arcos (Enix, 1939-1998), escritor y dramaturgo que, debido a la censura franquista, se exilió en Francia, donde escribió la mayor parte de su obra en francés. Entre sus trabajos más conocidos están El cordero carnívoroAna no El niño pan. A pesar del reconocimiento y honores en Francia, su figura fue prácticamente ignorada en España. Antonio Fernández Ortega (Almería, 1948-2000), poeta y escritor, conocido por su obra poética y narrativa. Fue una figura destacada en la literatura durante la segunda mitad del siglo XX. Marta Navarro Ros (Vera, 2000), escritora y guionista. Su primera novela, Desde dentro, fue finalista del Premio Planeta 2020. En 2023, ganó el Premio Complutense de Literatura con Cuatro hermanos. Compagina la escritura de novelas con el desarrollo de guiones para series y películas. Es un, sin duda, figura emergente en la literatura y el guion español. Mar de los Ríos Porras, arquitecta técnica y escritor. Ha publicado obras de éxito como Tren de Lejanías (2012), Casa de Ánimas (2015), entre otras. Alberto Cerezuela (Almería, 1982), escritor y precursor en España en el ámbito de la autoedición y fundador de Círculo Rojo, uno de los pioneros en trabajos y publicaciones en temas de misterio, muy reclamado para obras audiovisuales. Su primera novela, El refugio de los invisibles, muestra numerosos rincones de Almería.

Por supuesto que en el informe aparecen otros nombres vinculados con nuestra tierra, entre otros, como los grandes Aurora Luque Ortiz (Almería, 1962), Premio Nacional de Poesía, Pilar Quirosa-Cheyrouze y Muñoz (Tetuán,1956-Almería,2019), poeta y escritora. Diversos medios se valieron de su colaboración como Canal Sur Radio y Televisión. Pilar fue presidenta del Ateneo de Almería. José Andújar Almansa (El Aaiún, 1963 - Almería, 2023) que fue profesor y crítico literario, además de poeta.

El centralismo en general se manifiesta históricamente como una marginación cultural derivada de la periferia geográfica, donde la producción local a menudo queda eclipsada por los centros de poder andaluces (Sevilla-Málaga) o nacionales con los grandes grupos editoriales centrados en Madrid y Barcelona, generando una reivindicación de la identidad almeriense. Pese a los agoreros, según el último informe oficial, la lectura sigue al alza especialmente entre las mujeres y los jóvenes. En España leen el 72,3% de las mujeres y el 59,8% de los hombres, un 66,2% de media. 

Francisco Soler Visiedo publica "Laudatio a Turre"

Manuel León
Periodista

Durante años, cada quince o veinte días, llegaba a la redacción de este periódico longevo un sobre matasellado en Molina de Segura que escondía en su interior un folio primorosamente doblado con frases manuscritas o construidas con la tinta de una Olivetti. Eran pequeños artículos costumbristas que enviaba con obstinación prusiana un tal Francisco Soler Visiedo, un viejo maestro de la diáspora turrera que debía encontrar dicha en ver sus humildes relatos publicados en letra de molde.

El autor de 'Laudatio a Turre', Francisco Soler Visiedo, con su editor, Juan Grima / Arráez

A pesar de que ya la informática fue arrinconando a las fragorosas máquinas de escribir, este hacedor de pequeños anales y ripios rurales, seguía enviando desde la huerta murciana sus escritos sin apropiarse de las ventajas del correo electrónico por ordenador. Había que teclear, por tanto, sus textos, en una labor hercúlea. Pero eran tan tiernas las palabras del escribidor, destilaban tanta nostalgia por su pueblo querido, segregaban tanta dulzura esas pequeñas historias de carnavales campesinos, de actores aficionados en teatrillos improvisados, de futbolistas primitivos con zamarra y pañuelo en la cabeza como Quincoces, de palabras olvidadas por la Academia, de costumbres atávicas como el juego del boliche, de los árboles donde estaban las mejores brevas o los mejores chumbos del pueblo, de la partida de los segadores a ‘las Andalucías’ o de la descripción de los viejos molinos maliqueros, que uno intuía que de algo serviría la digitalización de sus humildes añoranzas. Ese tal Paco, maestro de escuela, que con tanta paciencia escribía, convertía en protagonista a medio pueblo como actores de su propia historia, con un amoroso sentimiento de pertenencia, citando de memoria nombres, apellidos, motes y clanes, como si Turre fuese una pequeña Escocia.

Ahora, como por ensalmo, todo ese territorio de saberes casi silenciados por el ruido de un cuestionado progreso, toda esa resma de artículos variopintos creados, con tinta de BIC o de Olivetti, por este zahorí de recuerdos que es Paco Soler, ha sido ungido a la categoría de libro, como Sotomayor elevó al rango de Caballeros del Campo a los labradores; ahora Paco tiene toda esa labor creativa unificada en un volumen titulado ‘Laudatio a Turre, crónicas periodísticas’ publicado primorosamente por el editor Juan Grima en Arraez, con la colaboración del Ayuntamiento, prologado por el propio Grima y con una breve biografía no autorizada del autor, trazada por José González Núñez ‘Pepe del Piedad’.

La propia dedicatoria del libro ‘A las gentes sencillas de Turre’, es ya la clave de bóveda de lo que el lector se va a encontrar en las páginas siguientes: la intrahistoria, que es la verdadera historia, de un pueblo pequeño, desde los años 20 a los años 80, a través del barniz de la memoria de un profesor que, como tantos turreros, se tuvo que marchar de sus calles, de sus plazas, de sus tertulias. Hay un hecho que se repite con contumacia en una tierra de emigrantes forzosos como la almeriense: quien sale de su tierra y hace su vida adulta en otros meridianos, conserva el paisaje de su niñez y de su adolescencia inalterable en su memoria, como si todos sus recuerdos se mantuvieran idealizados e intactos dentro una pompa de jabón; quien nunca sale de su pueblo, nunca es capaz de conservar tal destreza para el recuerdo impecable porque el día a día los va difuminando y confundiendo unos con otros. Ese es el valor de Paco Soler y de este libro: el de contar las cosas pequeñas como sucedieron, con nombres y apellidos, con anécdotas deliciosas, con el vocabulario intrínseco, con la palabra exacta para cada cosa, tal como se decía entonces. Paco, el autor, el escribidor de artículos en este periódico decano y también en otros, es el ejemplo perfecto de cómo un hombre consagra casi toda su vida a su pueblo, a pesar de estar a cientos de kilómetros de distancia. Paco nació en 1935, hijo de sastre, y vivió la turbia Postguerra volando cucos, en una familia conocida como los sacristanes. Marchó a Madrid a estudiar bachiller en un Seminario, pero la vocación no le alcanzó para hacerse cura. Lo suyo era enseñar, haciendo preguntas como Sócrates y por eso estudió Magisterio y se casó con una salmantina y recorrió Guadalajara, Málaga y Murcia, entre pupitres y mapamundis, manchándose las manos de tiza para atizar el entendimiento.

 Y fue cuando se jubiló, en 1995, cuando comprendió que lo que mejor que podía hacer por su pueblo era contar lo que se estaba perdiendo -lo que se ha perdido- con el transitar de los años. Y así, por sus escritos reunidos en este libro, sabemos que Turre fue pueblo de sastres y oficialas; que tiene especies únicas de árboles; que se cantaban saetas inmortales y se hacía correr a San Juan; que había carreros que se desplazaban a por vino de Jumilla, y marchantes que compraban y vendían lechones; y que había plantaciones de melones amarillos casi únicos, y que se cultivaba palma y tomillo para la exportación, y que había partidos de balompié entre Turre y Los Gallardos o Garrucha que acababan en batalla campal. Todo eso lo sabemos ahora gracias a este alquimista de la evocación que se llama Paco, que tiene 91 años y que vive en Murcia con el corazón en Turre.

Virgen del Mar, el rostro de la Almería eterna

María del Mar Vázquez
Alcaldesa de Almería

Almería celebra hoy con solemnidad el recuerdo de una de las efemérides más significativas de su historia reciente: el 75 Aniversario de la Coronación Canónica de la Virgen del Mar, Patrona de nuestra ciudad. Más allá de su dimensión religiosa, este aniversario compartido nos invita a reflexionar sobre lo que significa nuestra Patrona para el alma colectiva de Almería. Aquella coronación de 1951 no hizo sino oficializar un vínculo que, durante siglos, se había tejido en el corazón de los almerienses. 

La Virgen del Mar es el símbolo perpetuo de la identidad almeriense, un faro de unidad que ha guiado a las personas vinculadas con Almería a través de generaciones. Ella representa la resiliencia, la fe inquebrantable y ese sentido de pertenencia que nos define como ciudad. Setenta y cinco años después, su figura sigue siendo el eje sobre el que gira una parte esencial de nuestra cultura y nuestras tradiciones cotidianas. Su santuario no es solo un lugar de culto, sino el solar de una devoción que se manifiesta en cada romería a Torregarcía, en cada procesión de Feria, en cada mirada hacia su imagen y en el silencioso respeto que une a miles de familias. La Virgen del Mar es historia viva, memoria compartida y promesa de futuro. 

Del mismo modo, este aniversario nos recuerda que, en un mundo en constante cambio, hay realidades que permanecen intactas. La devoción por la Virgen del Mar es un sentimiento motriz en la historia de Almería que se mantiene firme y fecundo desde hace más de cinco siglos. No hay idea, proyecto o interés común que haya tenido una presencia más activa y constante en la historia de nuestra ciudad. La devoción por la Virgen del Mar es ese prodigio descifrado a diario que nos ayuda a ser mejores personas y mejores almerienses. Porque los almerienses pasamos, pero la Virgen del Mar permanece. 

Y hoy quiero aprovechar para hacer un recordatorio lleno de admiración, gratitud y afecto a todas las mujeres y hombres que a lo largo de los años han ejercido el papel de custodios de la memoria oral, escrita, cantada, bailada y rezada de la Virgen del Mar. Muchos han sido los poetas, compositores y pintores que han tenido en la Virgen motivo de inspiración y creación durante siglos. Y creo que los almerienses tenemos una eterna deuda de gratitud con todos ellos por saber conservar y divulgar este patrimonio común a tantas generaciones con celo y cariño. 

Han sido y son los custodios de una Almería eterna que habita en la hermosura del rostro de la Virgen. Una historia de nuestra ciudad que está resumida en el pellizco que nos produce su mirada y que nadie aún ha sido capaz de desentrañar. Quiero agradecer a la Hermandad el privilegio de haber podido conocer de su mano detalles e historias de la devoción a nuestra Patrona, como el papel jugado por la reina Isabel II a la hora de aportar ornatos y joyas a la Imagen o las anécdotas de la relación entre la Hermandad y el Ayuntamiento de la capital, con la no esperada participación personal en la coronación del entonces alcalde, Emilio Pérez Manzuco. En definitiva, la Virgen del Mar es el rostro de la Almería eterna. Que este 75 aniversario sirva para renovar nuestro cariño hacia ella y para seguir construyendo, bajo su protección, una ciudad unida, fuerte y llena de esperanza. Seguimos trabajando.

Recuperemos el orgullo de nuestra sanidad

José María Martín
Subdelegado del Gobierno en Almería
Secretario General del PSOE de Almería

Las calles de Almería volverán a reivindicar este domingo algo tan básico como el acceso a una sanidad pública digna y de calidad. Lo que durante años fue un derecho garantizado se ha ido desmoronando con Moreno Bonilla hasta convertirse en una preocupación constante para miles de familias, que esperan durante meses una cita, una prueba o una intervención quirúrgica sin saber cuándo podrán ser atendidas. 

Los almerienses, al igual que el resto de andaluces y andaluzas, sitúan mayoritariamente el deterioro de la sanidad pública como su principal problema. En nuestro caso, se suma además que somos la provincia más discriminada y maltratada de toda Andalucía por Moreno Bonilla, con un déficit de 1.600 profesionales sanitarios respecto a otras provincias con una población similar. 

Así lo corrobora también el Consejo Andaluz de Colegios de Médicos, que sitúa a Almería a la cola en el número de profesionales por habitante. Las insufribles listas de espera se han convertido en el síntoma más alarmante de un sistema que dejó de responder en tiempo y forma con la llegada del Partido Popular a la Junta. A ello se suma la crisis en los cribados de cáncer, especialmente grave en el caso de las mujeres afectadas, que siguen sin recibir respuestas ante lo que ya se considera una de las mayores negligencias sanitarias en nuestro país. 

En este contexto, la cita electoral del próximo 17 de mayo se presenta como una oportunidad para elegir entre continuar en la senda de deterioro, privatización y falta de respuesta a los problemas sanitarios o apostar por un sistema público que atienda a las personas a tiempo, prevenga la enfermedad y devuelva el respeto a sus profesionales, tal y como plantea María Jesús Montero. 

Las socialistas y los socialistas almerienses estamos convencidos de que Andalucía necesita recuperar el orgullo de su sanidad pública mediante un cambio de rumbo que sitúe a las personas en el centro de las políticas públicas. Para ello, hemos presentado a la sociedad almeriense un proyecto y una candidatura al Parlamento andaluz integrada por personas preparadas, con experiencia e ilusión para liderar el cambio que necesita nuestra provincia, empezando por reforzar los servicios públicos. Un proyecto que apela a la unidad y a la movilización del electorado progresista, convencido de que la ciudadanía aún tiene mucho que decir.

No molesta TVE, molesta su alta audiencia

Juan Folío
@opinionalmeria

Durante años, Televisión Española ha sido una cadena más en el panorama audiovisual español. Cuando sus audiencias se movían cómodamente en el entorno del 7-8 %, ni la oposición política ni las televisiones privadas mostraban especial interés por ella. Apenas aparecía en los debates parlamentarios y las críticas eran tibias o inexistentes. El ente público era, en la práctica, irrelevante para la competencia.

RTVE

Todo cambió cuando La 1 empezó a acercarse, a escasas décimas, al liderazgo de Antena 3 y a superar con claridad a Telecinco. Los nervios afloraron. Y se convirtieron en pánico cuando, bajo la presidencia de José Pablo López, RTVE experimentó un claro revulsivo. La primera cadena pública se ha consolidado como líder de audiencia en varios tramos de la jornada, demostrando que es posible hacer televisión de calidad, cercana al espectador y con vocación de servicio público sin renunciar a la competitividad.

En un momento en el que las plataformas de streaming captan cada vez más horas de consumo, la televisión lineal convencional lucha por mantener su cuota. Cada punto que gana RTVE es un punto que pierden las cadenas privadas. Y menos audiencia significa, directamente, menos ingresos por publicidad. Esa es la clave económica que explica la intensidad y la ferocidad de la campaña orquestada contra la televisión pública.

La ofensiva se ha articulado en varios frentes simultáneos:

  • Una comisión de investigación en el Senado.
  • La denuncia de UTECA (la patronal de las televisiones privadas) ante la CNMC por supuesta emisión ilegal de publicidad, que ha quedado en nada.
  • Una inusitada actividad del Comité de Informativos de RTVE, lanzando críticas internas que, más que defender la independencia, parecen debilitar la imagen de la casa.
  • Resoluciones de la FAPE (Federación de Asociaciones de Periodistas de España) de difícil comprensión y con intereses poco claros.
  • Descalificaciones personales y seguimientos obsesivos contra profesionales como el periodista Javier Ruiz, presentador de Mañaneros.

Esta no es una defensa desinteresada de la pluralidad ni una cruzada por la calidad televisiva. Es una guerra comercial en toda regla. A las cadenas privadas no les molesta que exista una televisión pública. Les molesta que esa televisión pública funcione, que tenga audiencia y que compita. Porque para Atresmedia y Mediaset más audiencia significa poder vender sus espacios publicitarios más caros. Sus cuentas de 2025 ya reflejan un deterioro preocupante. 

En ese contexto, RTVE se ha convertido en un enemigo a batir. No por ser pública, sino por estar recuperando espectadores y credibilidad. La estrategia es clara: desgastar la imagen de la corporación, cuestionar a sus directivos, señalar a sus presentadores y periodistas más visibles y, sobre todo, ocultar la verdadera razón del ataque: el éxito de audiencia. Porque si TVE vuelve a ser marginal, las privadas respiran. Si TVE compite, las cuentas de resultados de los grupos privados se resienten. No molesta TVE. Molesta su alta audiencia. Y esa es, precisamente, la mejor prueba de que algo se está haciendo bien en Prado del Rey.