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Borrón y cuenta nueva

Celso Ortiz
Profesor de la UAL
 
Si comparamos la campaña que hemos padecido los españoles previa a las elecciones del 20N, que corrían tiempos de vacas flacas, con cualquiera de las celebradas cuando reinaba la abundancia, observamos notables diferencias en cuanto a las promesas que emanaban de los acalorados discursos que proferían los aspirantes a conquistar el poder. Cuando éramos ricos, todos prometían el oro y el moro en aquellas materias que son propias de la llamada sociedad del bienestar. Pero en la última campaña, el único tema que afloraba en los mítines y demás comparecencias, era la crisis y la manera que cada uno de los partidos participantes en la contienda tenían para acabar con ella.

A los partidos que se han quedado en la cuneta no habrá que pedirles cuentas, puesto que no van a pinchar bola en los próximos cuatro años, con esa mayoría absoluta que ha conseguido el PP. Pero quienes han ganado tan holgadamente, porque nos prometieron un camino de rosas, a partir del día después del acoso y derribo de Zapatero, origen de todos los males, tendrán que responder como Dios manda, que para eso les votaron once millones de españoles, y para eso cobran.

Y claro, resulta que Rajoy dijo con su boca de manera clara y diáfana, cómo acabaría con el déficit que padecía España. Nada de subir impuestos, sino que el sistema consistía en crear empleo y de esa manera habría menos prestaciones que pagar a los parados, y más contribuyentes para engrosar las arcas del Estado y para cotizar a la Seguridad Social. Además incrementaría el consumo, circularía el dinero, lo que daría lugar a la creación de nuevos puestos de trabajo y así hasta alcanzar la felicidad.

No se puede negar que, una vez conquistado el primer escalón, o sea, la creación de empleo, el resto de la proclama resulta de lo más convincente. La clave está en el inicio, y como no dio ninguna pista, había que esperar hasta el día de ponerla en práctica, para conocer en qué consistía esa misteriosa fórmula para crear empleo, que un político tan experimentado como Rajoy y rodeado de lumbreras, mantenía en secreto y bajo llave como la fórmula de la Coca-Cola, para dar el campanazo cuando llegara su hora.

Y ahora resulta que la cosa iba de farol. Borrón y cuenta nueva. Mientras el hombre permanece hibernado como los lagartos desde el día que cruzó el umbral de la puerta del palacio de la Moncloa, nos envía a su guardia pretoriana para anunciarnos que el remedio para equilibrar el déficit en España, consiste en aumentar los ingresos subiendo los impuestos, y disminuir los gastos recortando prestaciones sociales. Macho, para eso no hace falta ser un estadista, basta saber contar con los dedos.

2 comentarios:

  1. Celso eres algo impaciente, y tu que fuistes un mal concejal de cultura, sabes que el éxito o el fracaso habrá que analizarlo cuando pasen los cuatro años, no al mes como tu quieres.

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  2. Macho a ver sí escribes mejor. Macho (Celso Orti- profesor de la Universidad de Almería) - Macho.

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