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Una campaña que se conjuga con erre

Isabel Morillo
Periodista

El pasado miércoles, el día que escogió el presidente José Antonio Griñán, para fechar las elecciones autonómicas el 25 de marzo, dos noticias acaparaban la actualidad. Mariano Rajoy, con cara circunspecta, rompía su silencio y aseguraba que cuando eligió subir impuestos, haciendo todo lo contrario de lo que prometió, no le quedaba otra opción. Competía con nuevos datos del que ya se conoce como "el chófer de la cocaína". Un último episodio en la trama fraudulenta de los Expedientes de Regulación de Empleo, que hasta ese momento creíamos que desvió fondos públicos del dinero de los parados andaluces a falsos prejubilados de la órbita del exdirector general de Trabajo, Francisco Javier Guerrero. Pero que ya sabemos -gracias a la declaración policial del que fue su conductor y amigo- que también sirvió para financiar la afición del supuesto jefecillo de esta banda -diez años alto cargo de la Junta- a la cocaína, las copas y dios sabe qué más. Dice la Junta que esa información ni pone ni quita gravedad al caso y que el dinero supuestamente robado estaría igual de mal robado para financiar ese vicio o para comprarse un Miró.

Puede, pero nadie dejará de admitir que el que el dinero supuestamente sustraído se dedicara a comprar droga genera más alarma social y revuelve más el estómago. Las dos noticias envolverán de manera definitiva la intensa precampaña y campaña electoral que qued. Porque si algo está claro es que la política andaluza sonará con erre en los próximos 69 días: Erre de Rajoy y de ERE. Al margen del paro y de los 30 años de socialismo en Andalucía, estos son dos de los factores que pueden determinar el resultado de las novenas andaluzas.Los socialistas acarician la posibilidad de que parte del electorado que le dio la espalda el 20-N vuelva a coger la papeleta del PSOE si reflejan lo peor de tres meses de gestión de Mariano Rajoy. En quince días, ya les han dado bastantes argumentos para montar una ofensiva publicitaria y poner a circular suculentos vídeos en la red que dejan claro que Rajoy ha empezado con el pie cambiado y dejando muy mal el retrato que se construyó para llegar a La Moncloa. Ayer reapareció en Málaga. No es baladí que escogiera Andalucía.

La nota en su Twitter de Javier Arenas lo dejaba claro. Poco después de que Griñán en Málaga y rodeado de siete consejeros desvelara el domingo elegido, el líder del PP andaluz escribía: "Fecha esperada. Griñán lo anuncia hoy para desviar la atención de los escándalos de los ERE y la cocaína". Aunque los candidatos, Griñán y Arenas, aseguren que quieren una campaña constructiva, que no se chuparán de la crisis para erosionar al contrario y que responderán a cada insulto con una propuesta, no irá por ahí la cosa. Los primeros espadas tratarán de no mancharse en el fango pero para eso están los segundos.

Más allá de si el PP consigue o no la mayoría absoluta que presumiblemente necesitará para gobernar -quizás UPyD cambie esta máxima- son pocas las incógnitas que quedan en esta campaña. El 25 de enero es probable que el Parlamento acoja un último balance de la legislatura que permitirá a Griñán y Arenas ensayar el debate televisivo que marcará semanas después la campaña. Los argumentos para pedir el voto están sobre la mesa. El PP vende cambio a una sociedad asfixiada por la crisis y sepultada bajo un millón de parados. Asegura, en consonancia con lo que piensan muchos andaluces, que 30 años de socialistas en el poder son demasiados. Y ha encontrado el escándalo de corrupción perfecto, el de los ERE, para ilustrar su discurso del Régimen y los vicios de las cloacas de la administración.

Por su parte desde el PSOE cruzan los dedos para que la jueza del caso les dé una tregua y se aferran al guión que escenificó con claridad Carme Chacón en su aplaudida intervención ante los militantes sevillanos. Los mensajes están cantados: frente a los recortes del PP que supuestamente van a desmantelar el Estado del Bienestar, el modelo socialdemócrata de Griñán, que garantiza el blindaje de servicios sociales básicos como la sanidad, la educación o la dependencia. Los andaluces, advierten, están llamados a frenar el próximo "hachazo fiscal". Su objetivo será erosionar la imagen de Rajoy y del que ya dicen que "está sentado a la derecha del Padre", es decir de Arenas, a quienes algunos lo mencionan ya como muñidor de la estrategia económica del Gobierno. Griñán ha puesto fecha. Y el PP ha decidido presentar el Presupuesto un día después. Ambos partidos dicen que hablarán de Andalucía, pero con erre de Rajoy y de ERE y de paro.
(El Correo de Andalucía)

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