Iván Hernández, el letrado que ya ha conseguido victorias
judiciales contra Mediaset en representación de Antonio David Flores y que es abogado también de su hija
Rocío Flores, es el encargado ahora de estudiar la demanda que Kiko Matamoros
prepara contra su exmujer Makoke y la cadena Telecinco. El colaborador ha
decidido pasar a la acción tras las graves acusaciones vertidas por Makoke en
el programa ¡De Viernes! (Telecinco), donde relató episodios de extrema crudeza
de su relación.
Durante su intervención en el espacio presentado por Santi
Acosta y Beatriz Archidona, Makoke afirmó que “todas las personas que hemos
estado a su lado somos unas víctimas, todas: desde sus mujeres hasta sus
hijos”. Además, describió un supuesto episodio de violencia: “Pensaba que me
mataba porque estaba fuera de sí. Intenté llamar a la policía y me arrancó el
teléfono para que no llamara, me tiró al suelo y me puso el pie en la cara
diciéndome si había visto lo que había liado por follarme a un tío. Logro que
me suelte y llamo a la Guardia Civil desde el salón”.
Estas declaraciones, que incluyen referencias a supuesta
violencia de género por las que Matamoros nunca ha sido juzgado ni condenado,
han provocado una respuesta inmediata del televisivo.
La noche del pasado viernes, Kiko Matamoros utilizó su
cuenta oficial en la red social X para anunciar que no permanecerá impasible.
“Estoy alucinado por la facilidad con la que se puede manipular y atacar la
integridad de alguien, en un relato construido y perfectamente estructurado en
base a la mentira y la vil fragmentación de unos archivos. Tendréis la
respuesta merecida @mediasetcom y @deviernestv”, escribió.
Según ha podido confirmar La Opinión de Almería, Matamoros ya había dado instrucciones precisas a su abogado Iván Hernández para que minutase al detalle la entrevista mientras se emitía en directo. El objetivo es analizar cada afirmación, contexto y archivo utilizado para determinar si las declaraciones vulneran su derecho al honor, a la intimidad o a la presunción de inocencia.
Días antes de la emisión, el propio Kiko ya había advertido
en su canal de YouTube Los Kikos: “Al final Mediaset me va a pagar la
jubilación”. Una frase que, en aquel momento, parecía irónica y que ahora
adquiere un claro sentido premonitorio.
Fuentes cercanas a Matamoros consultadas por este medio subrayan que, más allá del agravio personal, lo que más duele al colaborador es el impacto que esta situación puede tener en su hija menor, Anita. A pesar de que la relación entre padre e hija está actualmente muy deteriorada por diversas circunstancias, Kiko mantiene intacto el cariño hacia la joven y lamenta en privado que las declaraciones de Makoke alejen aún más cualquier posibilidad de reconciliación. Como señaló el colaborador Kike Calleja y coincide la periodista Marisa Martín Blázquez, el verdadero drama para Matamoros es que su guerra con la madre de su hija se convierta en un muro insalvable.
La guerra entre Kiko Matamoros y Makoke parece haber
alcanzado un punto de no retorno. El ciclo de reproches públicos, que ya
acumula años de plató en plató, ha entrado en una nueva fase donde los
tribunales podrían tener la última palabra.
Matamoros, que mantiene una relación inexistente con
Telecinco desde la cancelación de Sálvame, está dispuesto a llegar hasta el
final. La cadena de Fuencarral, por su parte, se enfrenta a un nuevo litigio
por el tratamiento de testimonios de violencia no contrastados judicialmente en
horario de máxima audiencia.
El cierre de este capítulo todavía está lejos. Mientras Makoke ha roto su silencio en televisión, Kiko Matamoros prepara su respuesta en los juzgados. La sombra de una separación que llegó demasiado tarde sigue condicionando la vida de una de las parejas más mediáticas de la crónica social española.


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