Edita: Fidio (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) / X: @opinionalmeria / Mail: laopiniondealmeria@gmail.com

Sergio Ramos se pasó de generoso

Juan Folío
@opinionalmeria

El Sevilla FC atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente, tanto en lo deportivo como en lo económico. Su contabilidad refleja una sociedad inmersa en causa de disolución, con pérdidas acumuladas y un patrimonio negativo que ha requerido prórrogas para evitar consecuencias mayores. La deuda neta es elevada y los últimos ejercicios han arrojado números rojos preocupantes.

Sin embargo, valorar exactamente qué vale el Sevilla en una operación de compraventa no es tarea sencilla. Más allá de los balances oficiales, el club es uno de los que más ingresos genera en España, especialmente por derechos de televisión, y cuenta con una masa social enorme, una marca potente y un historial de éxitos europeos que lo convierten en un activo atractivo. Es creíble que un inversor solvente pueda superar esta situación delicada y reflotar la entidad con una buena gestión y una inyección de capital. El Sevilla no es un club en quiebra irrecuperable; es un club con problemas serios, pero con un potencial real de recuperación.

En este contexto llegó la generosísima oferta del grupo inversor representado por Sergio Ramos. Hace unas semanas se anunció un principio de acuerdo para adquirir el 80% de las acciones por unos 450 millones de euros (menos la deuda), a un precio aproximado de 3.500 euros por acción. La operación incluía pagos importantes al firmar y el resto a plazos, con garantías presentadas ante los principales accionistas. Esa cifra sorprendió incluso a los vendedores por su altura y generosidad, y generó una enorme expectación en Sevilla. Ramos, como cara visible, aportaba el simbolismo de un hijo pródigo dispuesto a invertir en su club de origen.

Sin embargo, la realidad posterior ha sido otra. El grupo inversor ha presentado una nueva propuesta sustancialmente a la baja que ha roto el acuerdo. De los 450 millones iniciales y la compra masiva de acciones, se ha pasado a ofrecer solo unos 100 millones por un paquete mucho menor de acciones y priorizar una ampliación de capital que les permitiría alcanzar el control con un desembolso total bastante inferior. Los accionistas se han sentido decepcionados ante esta rebaja drástica y han dado por rota la negociación hasta nueva fecha.

Es comprensible la decepción de los vendedores, que vieron en la oferta inicial una salida generosa a sus problemas. Pero también es lógico que los compradores busquen proteger su inversión en un club con cuentas complicadas y riesgo deportivo. Aquí radica la necesidad de un acuerdo equilibrado que recoja los intereses de ambas partes: los accionistas actuales merecen una salida digna y rentable por su inversión histórica, mientras que los compradores necesitan garantías de viabilidad y un precio ajustado a la realidad económica del club. Una ampliación de capital adecuada, combinada con una compra razonable de acciones existentes y un plan de saneamiento claro, podría ser la vía para cerrar un pacto que beneficie al Sevilla a largo plazo.

Este asunto ha despertado una gran polémica en Sevilla, especialmente entre la afición sevillista, que vive con pasión cada capítulo de la posible venta. Hay quien ve en Ramos a un salvador y quien critica la operación como un intento de “comprar barato” tras haber ilusionado con una oferta alta. Pero conviene recordar un dato importante: a diferencia de otros grandes clubes de Primera División que son propiedad de sus socios, el Sevilla FC es una Sociedad Anónima Deportiva (SAD). Su propiedad está en manos de personas y empresas que invirtieron en su accionariado con un fin mercantil. Eso no es incompatible con el cariño y la pasión por los colores; al contrario, muchos accionistas son sevillistas de toda la vida. Pero jurídicamente, se trata de una operación entre inversores.

Ojalá las partes retomen el diálogo con realismo y generosidad. El Sevilla necesita estabilidad y un proyecto sólido. Que la pasión por el club guíe las negociaciones, pero sin perder de vista que se trata también de una transacción económica seria.

No hay comentarios:

Publicar un comentario