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Marina Esnal, Javi Oliveira y Rocío Carrasco

Emilio Ruiz
@opinionalmeria

Reconozco que a veces me entran escalofríos cada vez que alguien, sin ser un profesional de la materia, opina sobre cómo deben ser las relaciones entre padres e hijos y sobre cómo deben resolverse los casos de discordia entre ellos. Que diga el lector si esto que voy a contar no produce escalofríos en cualquier persona medio sensata:

En un portal de Youtube, llamado Telesalseo, la periodista de diversos medios -como el programa Así es la Vida, de Telecinco, o el diario La Razón- Marina Esnal ha dicho que no entiende cómo puede haber personas -entre las que me incluyo- que puedan simpatizar con Rocío Carrasco y su causa después de conocerse la escena que, según ella, se vivió en el juicio del pasado 28 de julio. Marina dice que, al llegar Rocío al Juzgado, sus hijos la saludaron con un cariñoso "¡Hola, mama!", y la respuesta de Rocío fue girar la cara.

Marina Esnal no vio esa escena, por la simple razón de que no  estaba allí. Ella sabe quién se lo ha contado y es quien todos imaginamos. La youtuber, sin verificar ni contrastar nada, da por buena la versión que le han contado. Y, a renglón seguido, entra en la manipulación y la descalificación y emplaza a quienes vemos las cosas con un prisma radicalmente distinto al suyo: "Es que no entiendo cómo puede haber personas que simpaticen con Rocío Carrasco después de esto".

Supongamos que los hijos de Rocío, efectivamente, saludaron a su madre y ésta reaccionó de esa forma. ¿Marina sabe en qué condiciones, con qué matices, en qué circunstancias se produjo ese saludo, si es que se produjo? No, no lo sabe, y si cree que lo sabe es porque se ha creído a pies juntillas lo que le han contado mediante una interpretación interesada y seguramente torticera.

Por ponernos a fabular, imaginemos que en la supuesta escena el padre tiene a los dos hijos abrazados, como suele hacer con frecuencia en momentos puntuales, y en esas entra Rocío y le sueltan ese saludo. ¿De verdad cree Marina que lo propio hubiera sido que Rocío hiciera lo que ella dice que debería haber hecho? O sea, que aquí no ha pasado nada, pelillos a la mar y ¡hola, qué tal, hijos míos, qué guapos que estáis, nos vemos a la salida! Y el jefe, allí, disfrutando del circo. De su circo.

De verdad, es espeluznante ver cómo gente teóricamente formada, hasta con una carrera en su haber, como Marina Esnal, puede tratar un tema de tanta complejidad como este con tanta simpleza y descaro. El objetivo de tal actitud es reiterativo en ella: seguir machacando y denigrando a una mujer y a una madre hasta la extenuación. Replicando sus propias palabras también nosotros podríamos decir: "Es que no entiendo cómo puede haber quien piende que Marina Esnal es una buena persona después de todo esto".

Por espeluznante que sea, voy a contar otra situación de ese mismo directo en Youtube entre Marina Esnal y Javi Oliveira. Podría contar muchas más, porque todo el directo fue bochornoso, pero no es cuestión de prolongar indefinidamente este artículo. Tomando como base esa supuesta reacción de Rocío Carrasco ante el saludo de sus hijos, Esnal afirma: "Me imagino cómo estarán esos niños; la madre, no sé cómo estará". Dese el lector cuenta del mensaje malévolo y cruel: se imagina cómo estarán los niños, pero sobre la madre no se imagina cómo puede estar.

Por si la crudeza de la afirmación de la periodista fuera escasa, Javi Oliveira ofrece su opinión al respecto, con una afirmación aún más cruda: "Yo sí sé cómo está la madre: la vimos el sábado en la King League, en el Civitas Metropolitano".

Hay variadas formas de intentar destrozar a una mujer. Ésta es una de ellas. De verdad, esto es inaguantable. Rocío Carrasco lo podrá aguantar, porque ya tiene por piel una coraza, pero para el resto de los mortales esto se nos hace insoportable. Youtube y las redes sociales en general se han convertido en máquinas de destrucción personal para quienes priorizan el odio sobre cualquier otro tipo de sentimiento.

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