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Los peores dos años para Almería

Juan Carlos
Pérez Navas

Sostenía Peter F. Drucker, considerado el mayor filósofo de la administración, en uno de sus tratados que la superficialidad era el cáncer capital de la gestión y se caracterizaba por no saber o por no querer acercarse a los problemas reales y, por lo tanto, no canalizarlos adecuadamente sin haberlos estudiado, lo que provocaría una toma de decisiones errónea que, al final, acaba pagando la ciudadanía. Ese mal era copiado por algunos políticos cuya acción se basaría exclusivamente en la frivolidad y en la superficialidad.

Esta reflexión ejemplifica la ‘política al peso’ y el salir en la foto a cualquier precio que es, básicamente, lo que ha caracterizado al Gobierno andaluz de Moreno Bonilla durante estos dos años. Después de perder apoyo ciudadano y diputados se alió con los perdedores para hacerse con las riendas de la Junta de Andalucía y, en estos dos años, ha desarrollado una gestión superficial basada en la propaganda, la confrontación y la manipulación. Siguiendo el argumento de Drucker, quien ha salido perdiendo ha sido Andalucía.

PP y Cs han deteriorado los servicios públicos con una disminución de unidades escolares, de personal sanitario y menos prestación en Dependencia, entre otros

Moreno Bonilla comenzó su mandato con una bajada de impuestos. A los más ricos. Esa era su prioridad en lugar de continuar la senda de los anteriores gobiernos socialistas que era bajar impuestos a clases medias y trabajadoras. Después, el presidente andaluz y líder regional del PP, comenzó el desmantelamiento de la sanidad y la educación públicas destruyendo en dos años 200.000 empleos lo que contrasta con aquella promesa electoral de aumentar el trabajo en 600.000 puestos más. Pero no. Lo cierto es que PP y Cs han deteriorado los servicios públicos con una disminución de unidades escolares, de personal sanitario y menos prestación en Dependencia, entre otros.

A este deterioro premeditado de los servicios públicos, se une  la falta de políticas activas de empleo desde planes para ayuntamientos al abandono a las empresas señeras y locomotoras de la innovación en Andalucía, como Abengoa, Airbus, Coca-Cola, o la falta de un plan potente de apoyo a los autónomos que ahora claman por la pandemia ayudas sin que Moreno Bonilla sea capaz de arbitrar un auténtico plan de rescate que no sean avales a los que la mayoría no pueden acceder.

Y como colofón a esta pésima carta de presentación y con la superficialidad y la propaganda como base de su trabajo llega la gestión a esta pandemia. El presidente andaluz culmina los meses caóticos de su actuación ante el Covid19 con un anuncio al más puro estilo Ayuso asegurando que Andalucía cuenta con el ‘mayor presupuesto de la historia’. Por cierto, siempre es el mayor de la historia, porque siempre es más elevado. Además, en comparación a otras comunidades es el que menos crece, un ridículo 3%; muy superado por otras regiones como Galicia -14%- o Castilla La Mancha -15%-. Pero, sobre todo, el Presupuesto andaluz es insuficiente porque no aporta lo que la sociedad precisa en este momento de la historia.   

En Almería somos testigos privilegiados de esas máximas de manipulación, propaganda y confrontación que han marcado los dos años de desgobierno de Moreno Bonilla. Un claro ejemplo de ello fue la inauguración-apropiación del Materno Infantil un año después de entrar en funcionamiento. Además, el presidente andaluz nos inflige varios castigos que pasarán a la historia, como es el cierre del Hospital de la Cruz Roja en plena pandemia por coronavirus y la clausura del centro de Menores de Purchena, un auténtico varapalo a la comarca por el que clama toda la sociedad. Esa es la tarjeta de presentación de Moreno Bonilla. Nos ha regalado los dos peores años de la historia de esta provincia.

Sin respuesta de Moreno Bonilla


Juan Carlos
Pérez Navas

⏩ En un país avanzado como España la educación pública nos afecta a todas las familias directa o indirectamente y es una de nuestras principales preocupaciones. A esto se une el hecho de que esta pandemia nos ha obligado a convertir nuestras casas en ambientes de aprendizaje y a valorar más aún la importancia que adquiere la unión entre todos los agentes educativos cuyo deseo es garantizar el derecho a la educación. En este contexto, no es de extrañar que la educación sea el elemento común de conversación y preocupación en todos los hogares de este país y, mucho más, ahora que estamos centrados en una vuelta al colegio segura y con garantías para el alumnado.

Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la Junta de Andalucía (Loa)

Todas las familias nos preguntábamos desde el inicio del verano cómo sería la vuelta al colegio y pensábamos que las administraciones competentes sabrían estar a la altura y darían respuesta a nuestras preguntas y preocupaciones. En julio, tras el estado de alarma, el  Ministerio de Educación elaboró documentos para que las distintas autonomías, que son las responsables de la educación en su ámbito territorial, empezaran a trabajar en la vuelta al colegio de septiembre, por lo que el Gobierno de España respondía, también, a las comunidades que, como Andalucía, insistían públicamente en ejercer sus competencias en cuanto esto fuera posible.
Han abandonado a los centros y a su personal a su suerte, lo que ha originado el mayor caos que se puede infringir a un servicio público tan esencial y que tanto afecta a la sociedad como es la educación
Las familias pensábamos que Moreno Bonilla había realizado el trabajo que le correspondía durante este verano y, máxime, cuando había expresado su deseo de volver a coger las riendas de la Educación en Andalucía. Vemos, además, cómo en otras comunidades se vienen tomando medidas desde el verano en cuanto a la contratación de personal de refuerzo como de adaptación de los espacios en los colegios para favorecer una vuelta a las aulas segura en esta época de pandemia marcada por el Covid-19. Sin embargo, comprobamos con estupor cómo, después de todos estos meses, Moreno Bonilla y su equipo no han movido un dedo. Han conseguido ponernos de acuerdo a toda la comunidad educativa en que no han hecho los deberes y que han abandonado a los centros y a su personal a su suerte, lo que ha originado el mayor caos que se puede infringir a un servicio público tan esencial y que tanto afecta a la sociedad como es la educación.

El Gobierno andaluz de las derechas no ha planificado, no ha dialogado, no ha tomado medidas como bajada de ratio o contratación de personal de refuerzo y no ha explicado nada a la comunidad educativa. En Andalucía, por desgracia, el ejecutivo de PP y Cs que lidera Moreno Bonilla ha llegado conscientemente tarde y mal cuando contaban con cuatro meses por delante para haber hecho de las aulas lugares seguros y, por consiguiente, haber dado tranquilidad a las familias que tanto lo veníamos demandando. No hay excusas. Tampoco económicas puesto que no se puede escatimar en seguridad ni en educación y, menos, cuando Andalucía cuenta, además de sus propios recursos, con 384 millones de euros extra del Gobierno de España para invertir en Educación y, en concreto, en medidas de seguridad para garantizar espacios libres de Covid en las aulas andaluzas. Han tenido tiempo y tienen dinero, pero no han hecho nada lo que significa que Moreno Bonilla tiene una incapacidad manifiesta para gestionar. Ha fracasado y, en su fracaso, ha originado confusión entre las familias a las que nos tiene indignadas y más preocupadas que nunca porque vemos cómo la Junta, la administración competente, ha descargado toda la responsabilidad en los ayuntamientos y en la comunidad educativa a la que no ha facilitado los recursos necesarios ni las pautas a seguir en esta situación que les ha sobrevenido.

Abandonados a nuestra suerte en Almería


Juan Carlos
Pérez Navas

⏩ Si tuviéramos que definir nuestro mes de agosto como almerienses no caben más palabras que pesadilla, bofetada y azote del coronavirus en la provincia, donde hemos pasado de ser la segunda provincia de Andalucía con menor incidencia de la pandemia e incluso objeto de la ocurrencia de Moreno Bonilla de iniciar aquí la desescalada como experiencia piloto, a ser la segunda provincia con mayor número de brotes y contagios sólo por detrás de Málaga, con 20 fallecidos y 3.000 casos activos sólo en el mes de agosto, lo que supone el 73% de todos los positivos desde el mes de marzo.


La preocupación, la desesperación y el desconcierto son prácticamente unánimes entre los ciudadanos, cuando contemplamos atónitos que con estos datos y el covid descontrolado en la provincia, el Gobierno andaluz es inmune a lo que nos está pasando y está inerte a la hora de tomar acciones y medidas. Tenemos, en definitiva, la sensación de que nos ha dejado tirados, una expresión muy común pero que refleja fielmente lo que sentimos y lo que percibimos ante tanta indolencia, ocultismo y desinformación por parte de las autoridades sanitarias y políticas del gobierno de Moreno Bonilla.
Almería realmente está viviendo ahora toda la crudeza del covid-19, abandonada a su suerte por quienes ya deberían haber tomado medidas
No hay día que no tengamos un sobresalto con nuevos récords de positivos confirmados, de fallecidos y de brotes en las residencias de ancianos, que evidencian que Almería realmente está viviendo ahora toda la crudeza del covid-19, abandonada a su suerte por quienes ya deberían haber tomado medidas. De hecho, la situación actual se podría haber corregido si simplemente se hubiera hecho lo que se anunció y que resultó ser totalmente falso, a la vista de la falta de rastreadores, los centros de salud cerrados, la atención primaria hundida por falta de personal y la falta de contrataciones para los hospitales.

Viviendo esta situación, resulta indecente escuchar el mantra del Gobierno andaluz sobre su “anticipación”, palabra que han querido inculcarnos prácticamente en vena con tanta repetición y que al final, como en el dicho, es realmente de lo que carece este gobierno que tiene la improvisación como conducta y la anticipación sólo para lo que les interesa, como lo demuestran las contrataciones exprés de todo menos de profesores y sanitarios, o la remodelación de competencias en el primer Consejo de Gobierno tras sus anticipadas vacaciones.

Ante las dimensiones de lo que acontece en esta provincia y también en otras de Andalucía, la caótica gestión, el descontrol y el desastre son las únicas palabras que podrían pronunciar quienes no se plantean medidas, quienes alardean de anticipación pidiendo ahora militares ofrecidos por el Gobierno para ser rastreadores ante la falta de contrataciones para esa labor que resulta vital en el control de los rebrotes junto al reforzamiento del sistema público sanitario, base fundamental para minimizar los contagios.

La respuesta lamentablemente aún no ha llegado. Pese a los datos y las catastróficas cifras, los almerienses seguimos abandonados sin respuesta, expuestos con mayor virulencia a esta expansión descontrolada y sobre todo indignados al ver cómo la única medida sanitaria que se toma en Almería es el cierre del Hospital de la Cruz Roja, una instalación que perfectamente podría servir para la descongestión y las tareas de rastreo y de apoyo al hospital de Torrecárdenas.

A pocos días del inicio de un curso también caótico en su planificación y lleno de improvisaciones, la pregunta es qué más nos puede pasar, a qué más está esperando el Gobierno andaluz para actuar, si es que es capaz de hacerlo. Y quizás aquí está la respuesta.

Increíble, pero cierto


Juan Carlos
Pérez Navas

Cuando hace un mes finalizaba el estado de alarma y el mando en la gestión de la pandemia pasaba a las comunidades autónomas, nadie habría adivinado que hoy nos encontraríamos como nos encontramos: con 24 brotes activos de coronavirus repartidos por prácticamente todas las provincias andaluzas y con un descontrol que empieza a ser más que alarmante.


En su día, el presidente andaluz, Moreno Bonilla, no tenía ningún interés en asumir el mando único y ahora entendemos el porqué: porque se sabía incapaz de gestionar la situación. Ante las adversidades, Moreno Bonilla ha preferido ponerse de perfil y huir del problema.

Lo único que manda en Andalucía en este momento es la falta de diligencia, la falta de transparencia y la irresponsabilidad de un Gobierno andaluz que debió haber activado hace dos semanas un plan eficaz de prevención y control de los rebrotes, pero no lo ha hecho.

La receta era evidente: en Andalucía hacían falta más profesionales, centros de salud abiertos por la mañana y por la tarde, especialmente en las localidades que aumentan su población por el turismo, y un equipo técnico que hiciera primar las medidas con base científica, por encima de las soflamas y frivolidades del consejero de Salud. También hacía falta dar información a la ciudadanía, de manera clara y diaria, para generar tranquilidad y certidumbre.

Lamentablemente, nos hemos encontrado todo lo contrario: descontrol, descoordinación, falta de diligencia, de transparencia y de responsabilidad, por parte de un mando único que no manda, pero sí endosa sus responsabilidades a los ayuntamientos. A tan sólo un mes de la finalización del estado de alarma, la realidad es caótica y desesperante.

Parece increíble, pero es cierto: el presidente de Andalucía no está ocupado en controlar el coronavirus, sino enredado en una remodelación de gobierno y una crisis interna de la que no es capaz de salir. En materia sanitaria, su gestión ha consistido en cerrar centros de salud, 1.800 camas hospitalarias y hasta un hospital completo en Almería, el de la Cruz Roja, en plena pandemia. Este mismo hospital fue utilizado hasta hace poco por el PP, cuando estaba en la oposición, para blanquear su interés por la sanidad pública, exigiendo mejoras, las mismas que ahora ha decidido no acometer, para pasar a cerrarlo.

El descontrol reina en Almería, con falsos positivos extendidos por todas las comarcas y situaciones tan lamentables como la que se ha vivido en el Hospital de Poniente y que está dando la vuelta a toda Andalucía. La falta de medios humanos es clamorosa. La insuficiente dotación de rastreadores impide detectar nuevos casos, lo que nos ha situado como una de las comunidades que menos seguimiento puede realizar para la detección de contagios. A día de hoy, se necesitarían más de 2.000 rastreadores, que podían haber sido contratados para frenar la cadena de contagios si el Gobierno de PP y Cs estuviera pensando en los andaluces.

La situación actual, además, demanda un ejercicio de transparencia, con ruedas de prensa diarias para informar de la situación y de las medidas que se fueran adoptando, avaladas por un equipo técnico. Eso serviría para proyectar una imagen de seguridad más que necesaria para salvaguardar la salud de los ciudadanos y frenar una crisis económica que podría dejar medio millón de desempleados. Lamentablemente, lo que tenemos es a un presidente andaluz huido y entregado a una remodelación de su gobierno que aumentará el número de cargos, exigida por un partido, Ciudadanos, cuya única preocupación es repartir premios y castigos dentro de su formación política.

Moreno Bonilla, ausente


Juan Carlos
Pérez Navas

⏩Nuevamente volvemos a vivir momentos de máxima preocupación e incertidumbre, sobre todo ahora en Andalucía,  al ocupar el triste ranking de ser la comunidad de España con mayor número de rebrotes de coronavirus activos, con una tasa de contagio preocupante y con provincias donde los positivos notificados, como es el caso se Almería, se han disparado en los últimos días.  Todo esto ocurre sin que nuestro mando único, el que ostenta Moreno Bonilla desde que terminó el estado de alarma, haya dicho nada, salvo el anuncio a empujones y a remolque del uso obligatorio de la mascarilla, cuando la realidad es que otras comunidades ya lo han puesto en práctica.


Solo basta recordar los mensajes que publicaba en las redes sociales Moreno Bonilla en el mes de abril, cuando criticaba al Gobierno de la nación con frases del estilo “el mando único tiene que anticiparse más”, además de muchas otras soflamas y mensajes de autobombo, para darse cuenta de que en realidad estaba haciendo política, en lugar de atender la crisis sanitaria que tenemos encima. A la postre, estas afirmaciones se le han vuelto en contra, visto el caos y la falta de autoridad y de control con la que se está gestionando todo lo relacionado con el coronavirus en Andalucía.
Antes del estado de alarma, el Gobierno andaluz ya nos había dejado grandes momentos estelares, como aquel de Moreno Bonilla con el “no veo motivo para suspender la Semana Santa” 
Antes del estado de alarma, el Gobierno andaluz ya nos había dejado grandes momentos estelares, como aquel de Moreno Bonilla con el “no veo motivo para suspender la Semana Santa” o aquello otro de “las clases no se suspenderán”. Después vinieron todas sus ideas de capitán a posteriori y las exigencias más variopintas de la mano del vicepresidente Juan Marín –perdido en estos días–, pidiendo la movilidad entre provincias lo antes posible.

La pandemia y esta crisis han puesto a prueba a todos los ciudadanos, a todos los sectores productivos y sobre todo a los gobiernos de todo el mundo y a todos los niveles.  Los que han salido mejor parados, dentro de la gravedad de lo vivido y sufrido, han sido aquellos que pusieron a la ciencia y el conocimiento en el centro de la información; aquellos que comunicaron con criterio, con previsión y mostraron autoridad para coordinar medidas y adelantarlas a la población, tal y como la OMS ha reconocido al Gobierno de España. Todo eso es, por desgracia, lo que ahora precisamente echamos en falta en la gestión de Moreno Bonilla.

El ejemplo más claro lo vivimos en Almería, donde con focos activos y con un número de casos diarios que se acercan a los de los momentos más duros de la pandemia, aquí nadie dice nada, nadie ofrece información ni mensajes que generen confianza y, lo que es peor, nadie parece estar al mando. La incertidumbre, la indolencia, la falta de anticipación y de transparencia son los criterios que rigen en este momento en el único mando –el del Gobierno andaluz– que dirige nuestra tierra, en una situación tan preocupante que exige de mensajes claros a la población para que se sienta parte de la solución y no parte del problema.

Moreno Bonilla ya va tarde para distribuir mascarillas gratuitas. Eso sí se habría entendido como medida de anticipación. También va tarde a la hora de dar respuesta al esfuerzo titánico que realizaron los profesionales sanitarios durante los meses más duros de la pandemia, cumpliendo el mandato del Parlamento para abonarles una paga extra.

Sin embargo, este gobierno de las derechas sigue en modo postureo, evitando comprometerse con nada ni con nadie. Esperando a que escampe, el presidente andaluz está acabando con la paciencia de los andaluces y andaluzas.

La cara y la cruz de la moneda


Juan Carlos
Pérez Navas

⏩Han pasado algo más de quince días desde que el Congreso de los Diputados convalidara el decreto ley que ponía en marcha en España el Ingreso Mínimo Vital y pocos días después, el pasado viernes, casi 2.000 familias de Almería ya recibían el pago de este ingreso por parte de la Seguridad Social en lo que es ya una herramienta para luchar contra la pobreza estructural, que padecía este país y que se ha visto agravada por el Covid19, y una palanca para la inclusión social.


El Gobierno de Pedro Sánchez diseñó esta medida, que se ha gestionado con total diligencia y capacidad, para combatir las formas más extremas de pobreza, poniendo a los posibles beneficiarios en el centro y adaptándose a las distintas características de las situaciones familiares.

Mientras que esta iniciativa tan esperanzadora sucedía en miles de hogares de Andalucía, el Gobierno andaluz de PP y CS paralizaban y enterraban la renta mínima de inserción social que se había diseñado e instaurado en nuestra comunidad hace años gracias a la iniciativa de los anteriores gobiernos socialistas. Nunca se había visto visto tan clara la repercusión que en la sociedad tienen las decisiones que toma la izquierda y la derecha, que se parecen como la cara y la cruz de una moneda.
La renta mínima podría estar en este momento complementando y mejorando el Ingreso Mínimo Vital, dado que es un derecho reconocido en Andalucía en el Estatuto de Autonomía
La renta mínima podría estar en este momento complementando y mejorando el Ingreso Mínimo Vital, dado que es un derecho reconocido en Andalucía en el Estatuto de Autonomía del que se beneficiaban 15.000 familias que ahora se preguntan el por qué de esta decisión irracional y nefasta del Gobierno de Moreno Bonilla.

El presidente de la Junta de Andalucía encabeza un gobierno caótico. Día que pasa, día que Andalucía termina dando un paso atrás. Lo hemos visto con la puesta en marcha de un plan de empleo que cuenta con un presupuesto de 100 millones menos que los que se venían desarrollando por parte de los gobiernos socialistas desde 2014. Es absolutamente demencial que se tome una decisión de este tipo con una crisis económica y laboral tan grave como la que ha provocado el Covid-19.

Además, este plan, denominado AIRE, se queda corto para cubrir las necesidades de empleo de los municipios andaluces, porque da poco oxígeno a los pequeños municipios y ninguno a las medianas y grandes ciudades.  En el caso de los jóvenes, el recorte de este plan alcanza los 38 millones de euros, lo que provocará más precariedad y escasez de oportunidades en un colectivo que ya era vulnerable antes de la crisis y que ahora lo es más, por lo que necesitan estos fondos como apoyo. Moreno Bonilla también se delata dejando de gestionar con eficacia las tan anunciadas como ineficaces ayudas para autónomos ya que tan sólo van a ser capaces de gastar el 10% de la partida de 50 millones prevista para este colectivo.

Durante todo este tiempo, Moreno Bonilla ha sido incapaz de tener un plan para Andalucía y ha mostrado una ineptitud total a la hora de articular medidas efectivas ante tantos colectivos que lo demandan y que ven cómo el único oxigeno que reciben les viene desde más lejos, desde el Gobierno Central. Autónomos, jóvenes, trabajadores, pymes, parados y familias no hallan ni  el Gobierno andaluz ni en el presidente de la Junta un apoyo ni un sustento que, al contrario, sí han encontrado en el Ejecutivo de Pedro Sánchez a través del escudo social que ha tejido para empresas, trabajadores, autónomos y personas más vulnerables que hoy ya se benefician del Ingreso Mínimo Vital.

Sin noticias de Moreno Bonilla


Juan Carlos
Pérez Navas

⏩⏩El presidente del Gobierno andaluz anda desaparecido. Sí, lo pueden ver en las televisiones, escuchar en alguna radio o leer algunas de sus reflexiones en la prensa, pero en realidad, créanme, no está. Si estuviera, ya sabríamos a estas alturas cómo van a volver en septiembre a los colegios nuestros hijos e hijas, las ratios por aula o la forma en la que habrán de desempeñar sus enseñanzas los profesores. Pero no, seguimos sin noticias de Moreno Bonilla, igual que en aquella novela de Eduardo Mendoza donde Gurb se perdía por las calles de Barcelona.


Esta pandemia nos está dejando varias lecciones que la derecha debería de asumir más pronto que tarde: la necesidad de contar con unos servicios públicos de calidad para afrontar de ese modo cualquier adversidad. Esto es aplicable a la educación, la sanidad y los servicios sociales, pero, a pesar de lo que ha llovido, da la sensación de que a Moreno Bonilla todo esto le sigue importando muy poco.

Frente a esa deriva de la derecha en Andalucía, los socialistas hemos demostrado siempre nuestra apuesta por los servicios públicos allí donde hemos gobernado y que ahora el Gobierno de Pedro Sánchez sigue poniendo en práctica. De esta manera, y para seguir defendiendo una reconstrucción desde lo básico y lo social, el Gobierno de coalición en España ha destinado un fondo económico extraordinario a las comunidades autónomas como consecuencia de la crisis del Covid19, cuyo 70% se ha de servir para compensar los gastos que en materia sanitaria haya tenido cada territorio. Asimismo, esa inversión servirá para fortalecer nuestro sistema sanitario público con la dotación de más medios humanos y técnicos para preparar a las comunidades ante cualquier rebrote que pudiera sobrevenirnos en los próximos meses.

Andalucía recibirá, de este fondo, una cantidad que supera, incluso, los gastos declarados por la propia Junta aunque no sepamos con exactitud las cifras que baraja debido a la opacidad en los números y en la gestión que están realizando PP y Cs en esta crisis. Ahora, con esta inyección económica no tienen excusas para no reforzar de una vez por toda la sanidad pública.

El presidente andaluz, en todo caso, sigue sin aclarar su plan sanitario en esta nueva etapa y son muchas las incógnitas que debe despejar. Tiene que decir a los andaluces y andaluzas cuándo va a hacer efectiva la paga extra a los profesionales sanitarios que se ha aprobado en el Parlamento andaluz, a instancias del PSOE y con los votos en contra de PP y Ciudadanos. Se trata de una compensación económica por el esfuerzo realizado durante la pandemia, algo que es de justicia a pesar de la cicatera actitud que ha demostrado la derecha.  También tiene que decir cuándo va a aumentar un 25% más la plantilla sanitaria o cuándo va a reforzar la atención en salud en las zonas rurales.

Con todo, lo más grave es que Moreno Bonilla haya decidido dejar en suspenso el decreto que establecía los tiempos de espera máximos para que cualquier enfermo pudiera ser atendido por un especialista, someterse a una prueba o a una intervención quirúrgica. Es decir, las listas de espera ya no se rigen por ningún parámetro que permita al paciente exigir que se le atienda en un periodo razonable.

Entrar en esta nueva normalidad de esta manera es absolutamente lamentable y dice mucho de lo que podemos esperar de este gobierno de las derechas en Andalucía. También nos indica para qué quería el mando único Moreno Bonilla, para seguir haciendo de las suyas.

Gobernar en tiempos difíciles


Juan Carlos
Pérez Navas

⏩ Hemos dejado atrás más de 50 días de confinamiento y nos hemos adentrado en la fase 0 dentro de un mes decisivo por las medidas de alivio de las que disfrutamos y con las que hemos de mostrar responsabilidad para no deshacer el camino andado y no poner en riesgo la salud. Debemos seguir doblegando a la curva de contagios y reducir la cifra de fallecidos. También hemos comenzado una cierta y ordenada actividad productiva con la que se pretende lograr lo más urgentemente posible la anhelada reactivación económica y social.


Por eso el Gobierno de España, consciente y conocedor de la importancia de afrontar la salida de esta crisis sin dejar a nadie atrás sigue empeñado cada semana en sacar adelante propuestas que convierte en decretos para atender a millones de españoles; bien sea de forma individual o colectiva –negocios, pymes, empresas- porque detrás de todo esto hay personas que requieren que el Estado adopte medidas urgentes y extraordinarias que les ayude a impulsar, de nuevo, sus proyectos de vida.
El Gobierno que lidera Pedro Sánchez está siendo capaz de movilizar todos los recursos a su alcance para afrontar esta situación tan extrema
Esta emergencia histórica como país tiene al frente a un partido que cumplía el pasado sábado 141 años de historia tratándose del proyecto político que más dura en nuestra historia como país. Este partido siempre ha sido útil a España y volverá a serlo. El PSOE ha sido decisivo para la trayectoria de España y tiene un gran sentido de estado que ahora, en estos tiempos tan difíciles, vuelve a mostrar para afianzar una salida de la crisis desde la solidaridad, la justicia social y la cohesión entre territorios. El Gobierno que lidera Pedro Sánchez está siendo capaz de movilizar todos los recursos a su alcance para afrontar esta situación tan extrema. Quiere contar con todos los partidos que se quieran sumar y, sobre todo, con las instituciones y administraciones de las que nos hemos dotado y a las que también queremos hacer protagonistas esenciales cogobernando esta salida.

Por eso este domingo el presidente Pedro Sánchez confirmaba a las autonomías un gran fondo para la reconstrucción dotado de 16.000 millones de transferencias directas, de dinero que no se tendrá que reembolsar para que las autonomías y sus gobiernos, sean del signo político que sean, puedan complementar las ayudas del estado, puedan establecer suplementos y otros planes de reconstrucción en sus territorios. Todo ello, con la actitud generosa y de responsabilidad del Gobierno que quiere iniciar, junto al resto de las instituciones, ese camino donde lo esencial volverá a ser el Estado, y donde la lección que hemos recibido nos ha mostrado el verdadero camino de lo importante que los socialistas, por otro lado, nunca hemos abandonado, como es fortalecer las políticas públicas de sanidad, educación, dependencia, servicios básicos y públicos que son los que están sobrellevando y salvando esta situación.

El Gobierno trata cada Consejo de Ministros de exprimir al máximo los recursos a su alcance, exigiendo la ayuda y liderando la consecución de fondos europeos millonarios que puedan sumarse y conseguir extender esa gran red de seguridad para proteger a los ciudadanos, a los trabajadores y a las empresas y, en definitiva, a las personas.

El Gobierno está realizando un gigantesco esfuerzo de apoyo al empleo y el tejido productivo de este país, está atendiendo la llamada de sectores como el turismo, los servicios, la agricultura y la ganadería, el transporte, etcétera. Los socialistas estamos con todos ellos y estamos orgullosos de volver a ser útiles, más que nunca, a este país.

Defensa de nuestro tejido empresarial


Juan Carlos
Pérez Navas

⏩⏩⏩ Después de más de un mes de confinamiento, esta semana empezábamos a vislumbrar, con la máxima cautela y prudencia, unas cifras que evidencian que avanzamos por buen camino en la lucha contra el Covid-19; y todo gracias al esfuerzo conjunto y a la responsabilidad de toda la sociedad española. También vemos cómo se aproxima el momento de la reconstrucción social y económica de un país en el que sería aconsejable, como pide la mayoría de la sociedad, que se sustentara esa salida en un gran pacto nacional entre todas las fuerzas políticas e instituciones.

Componentes del Gobierno de España (La Vanguardia)

Mientras tanto, con el liderazgo del presidente del gobierno apostando por unos nuevos Pactos de la Moncloa, el Gobierno sigue actuando y cumpliendo su máxima de no dejar a nadie atrás y, para ello, adopta una cantidad ingente de medidas en tan sólo un mes que ya este viernes pasado tenían un reflejo con la ayuda y prestación extraordinaria por el cese de la actividad para más de 919.000 autónomos, 175.000 en Andalucía que son, prácticamente, el 20% del total español. Además, más de 52.000 trabajadores por cuenta propia de nuestra provincia podrán percibir ayudas ante la emergencia que ha provocado o el cierre de sus negocios o un descenso del 75% de sus ingresos respecto a su media mensual. Supondrá una prestación mínima de 661 euros mensuales que se pueden incrementar según lo que se cotice y que lleva aparejada la exoneración de la cuota a la Seguridad Social de forma temporal y la devolución de la cuota abonada.

Esta medida puede llegar a alcanzar en el conjunto de España a casi 1.400.000 autónomos, lo que supone casi la mitad de los trabajadores por cuenta propia. Es una primera iniciativa que, además, viene acompañada de otras medidas que se tomaban este mismo martes también en el Consejo de Ministros que permiten la ampliación hasta el 20 de mayo del pago de impuestos, lo que podrá beneficiar a unos 3 millones de contribuyentes, el 95% de total de empresas y autónomos que tenían que presentar su declaración en abril.

Defender a los autónomos es defender el tejido productivo y social de este país y ayuda a minimizar el impacto económico de este drama social que vivimos. Se trata de medidas urgentes y necesarias que demuestran que el Gobierno de España gestiona con rapidez y eficacia los recursos disponibles. Todo esto se está haciendo en un momento de extraordinaria complejidad en el que millones de personas están realizando un enorme sacrificio debido a esta crisis global.

Paralelamente a esto, se van confirmando las tres conclusiones más claras que podemos extraer de esta situación: la primera, la fuerza imparable de la sociedad española respondiendo con responsabilidad al decreto de alarma y el confinamiento para doblegar, como se está consiguiendo, al virus. En segundo lugar, la de un Gobierno que, en sus primeros 100 días, está afrontando con determinación y con el liderazgo de su presidente la respuesta social y solidaria a esta crisis en España y en Europa. La tercera y última evidencia es que la derecha política de este país está demostrando, ahora más que nunca, su falta de sentido de estado.

Sin embargo, aún están a tiempo. Todavía es tiempo de corregir y de atender al llamamiento que ha hecho el presidente del Gobierno para impulsar esa reconstrucción desde la unidad, que es la palabra que nos debe unir a todos.

Un gran acuerdo de país


Juan Carlos
Pérez Navas

⏩Cada semana vamos superando circunstancias excepcionales que nos obliga a pasar el Covid19. Buscamos y nos aferramos a cualquier signo de esperanza y que arroje algo de luz al final del túnel. Estamos, principalmente, pendientes de la disminución de casos y del control de la pandemia y, también, nos da esperanza las noticias que generan confianza y que nos presentan un futuro halagüeño e indican que todo esto tiene un fin, una fecha de caducidad.


Hace unos días, España y Europa se mostraban pesimistas por la lentitud y la falta de reacción de la UE y por el papel que debía estar jugando. Todos deseábamos una respuesta única, extrema y ambiciosa que nos protegiera como habitantes de un continente solidario y de ahí la actitud valiente y decidida del Gobierno de España al reclamar un Plan Marshall de reconstrucción.

Inicialmente, no se obtuvieron los resultados deseados, pero llegaron al final de la pasada semana tras la presión ejercida por nuestro presidente, Pedro Sánchez, después, incluso, de vetar la primera propuesta y calificarla de inadmisible para, posteriormente, alcanzar un primer gran acuerdo de los ministros de finanzas como señal de la respuesta que se esperaba de la UE para demostrar que la lucha contra el Covid19 exigía de una respuesta conjunta y solidaria sin precedentes.

El paquete de medidas está valorado en 540.000 millones de euros y, pese a no responder a todo lo que se demandaba económicamente, sí suponen un gran paso para fortalecer los sistemas de salud y para mejorar la prevención de los estados a través del mecanismo de estabilidad y con la intervención de organismos, como el Banco Central Europeo, tal y como exigía nuestro presidente que ha liderado, de esta manera, la postura de los socialistas europeos que reclamaban una mayor flexibilidad al uso de fondos. El objetivo es simplificar los trámites para que las ayudas lleguen con celeridad a los países que más lo necesitan, como es el caso de España, y todo ello ha supuesto un triunfo diplomático que atisba una esperanza de apoyo y solidaridad europea.

España lanzó un pulso, ha hecho ver la magnitud de la amenaza que vivimos y que nos espera en forma de crisis social y económica y, una vez más, se ha demostrado que las respuestas deben ser ambiciosas y extremas para no dejar a nadie atrás, cómo se hace cada martes o viernes en los sucesivos Consejos de Ministros aprobando medidas sociales y económicas extraordinarias y que ahora sirven de ejemplo para que en el seno de la UE, de los 27, no se deje tampoco a ninguna región ni a ningún país atrás.

Es cierto que falta la mutualización de la deuda, y un Plan Marshall para reactivar las economías europeas, pero se seguirá demandando por parte de España. De momento, ese principio de acuerdo alcanzado refleja una voluntad de unidad que nos provoca esperanza como también lo sería alcanzar un gran pacto o acuerdo de unidad nacional y la desescalada de la tensión política y a ello ha convocado nuestro presidente. Todos debemos estar a la altura y trabajar unidos para la reconstrucción social y económica que necesitamos como país y como sociedad y dejar para otro momento la confrontación. El conjunto de la sociedad española nos pide estar a la altura de las circunstancias y no aprovechar el dolor humano para obtener ningún beneficio partidista.

Lecciones de esta crisis


Juan Carlos
Pérez Navas

⏩⏩⏩ El escenario excepcional, doloroso y duro que vivimos con el Covid-19 nos está poniendo a prueba de manera individual y como colectivo social, pero también como parte de un estado de derecho que responde a cuestiones tan vitales como poder contar con una sanidad pública, universal y de calidad.


En esta crisis la ciudadanía no ha dudado en mostrar a diario su plena confianza en el sistema sanitario público y en sus profesionales con sonoros aplausos a través de sus ventanas y balcones desde el primer día de confinamiento. Es ahora cuando más se está reflexionando  sobre la importancia de contar con un sistema sanitario público suficientemente financiado que plante cara con éxito al estrés y colapso al que se le puede someter con esta pandemia y que se le necesita fortalecido y sin recortes tan severos y privatizaciones como ha sufrido, sin ir más lejos, en la Comunidad Autónoma de Madrid. Se ha convertido en un triste ejemplo de lo que nunca se debió hacer y que ahora, por desgracia, se está cobrando esa mala gestión con sufrimiento, desesperación y vidas humanas.
Madrid contaba en el Presupuesto de 2019 con 1.400 millones de euros menos para la sanidad pública que la media del resto de comunidades autónomas
Madrid contaba en el Presupuesto de 2019 con 1.400 millones de euros menos para la sanidad pública que la media del resto de comunidades autónomas españolas y marcaba la evidencia de una gestión de la sanidad pública que se ha ido deteriorando desde la legislatura de 2014 en la que se ha privatizado progresivamente el sistema y se ha infrafinanciado la sanidad pública.

Por eso, tanto ahora en lo urgente como en lo sucesivo, la solución pasa por tres ámbitos de lucha como ha precisado el presidente del Gobierno. En lo económico, se ha aprobado una inyección económica sin precedentes para nuestras empresas; en lo social, se procura que el dinero vaya directamente a las familias y, en lo sanitario, con la mayor movilización de recursos de nuestra historia y que se dirige, como siempre hacemos los socialistas, a financiar y a fortalecer nuestra sanidad pública.
Las comunidades autónomas, como titulares de la gestión sanitaria, no han tenido ningún impedimento para comprar los equipos de protección que estimaran necesarios ni ahora ni antes de la declaración de estado de alarma
A todos y a todas se nos exige un ejercicio de responsabilidad, de generosidad y de civismo. No se pueden permitir actitudes de confrontación entre territorios y, tampoco, se deben consentir bulos y mentiras que llegan a ser tan miserables como la lanzada por el gobierno de las tres derechas andaluz sobre la falta de mascarillas, o robo, por parte del Gobierno a nuestra comunidad. Un extremo absolutamente falso como ha quedado demostrado pero que, lamentablemente, ha vuelto a dejar en evidencia a quienes nos dirigen desde la Junta en estos momentos. Las comunidades autónomas, como titulares de la gestión sanitaria, no han tenido ningún impedimento para comprar los equipos de protección que estimaran necesarios ni ahora ni antes de la declaración de estado de alarma. De hecho, el Gobierno andaluz ha anunciado estos días la compra de ese material, lo que da muestra de la autonomía de los gobiernos regionales para dotar a sus hospitales y centros de salud del material que precisen.
Nadie en su sano juicio debe pensar y transmitir a la población que pueden existir diferencias de trato por comunidades, territorios o ciudades en un momento de urgencia nacional donde se demuestra, como no podía ser de otra manera, que para un gobierno responsable la única prioridad es el pueblo español, y lo que únicamente procede es la unidad y la defensa de lo público y de sus profesionales que lo están dando todo por nosotros.

El PSOE, como partido, y como gobierno andaluz que construyó y ha mantenido a un excelente nivel durante 37 años la mayor empresa pública de nuestra región, la sanitaria, conformada con 112.000 profesionales, con una red de 1.500 centros de atención primaria y 80 especializados que son, sin duda, uno de los mejores sistemas sanitarios de este país, sólo queremos tener   palabras y gestos para defender y reconocer a nuestros profesionales como héroes de esta lucha y para gritar que antes, ahora y después hay que defender la sanidad pública por ellos y por nosotros porque la lección a partir de esta crisis será invertir y aumentar el presupuesto en sanidad y poner freno a la amenaza que nuestra sanidad sufre desde la entrada de la derecha en Andalucía.

Cierre de filas


Juan Carlos
Pérez Navas

⏩ En una situación tan excepcional y alarmante como la que estamos sufriendo es momento de actuar con responsabilidad, solidaridad y humanidad dejando a un lado todo lo que nos pueda separar o diferenciar, porque lo único que cabe ahora es luchar juntos para superar esta pandemia que nos asola, dejando para después las críticas o diferentes opiniones sobre lo que se hizo o se dejó de hacer ante una crisis sanitaria que si algo está demostrando es lo vulnerables que somos.


Por eso, este fin de semana se han adoptado las medidas más impensables que se podían tomar y se coordinaban actuaciones y estrategias con todos los presidentes y presidentas autonómicos en un ejercicio de unidad y compromiso que resultó ser ejemplar y donde no debe haber ni diferencias ideológicas ni territoriales salvo para que cada uno ejecute de forma coordinada las medidas excepcionales que se derivan del estado de alarma.
Las formas de los presidentes autonómicos distan mucho y no tienen nada que ver con las formas que utilizó el líder de la oposición Pablo Casado
No obstante, y aunque no creo tampoco que sea el momento de extenderme en ello, las formas de los presidentes autonómicos distan mucho y no tienen nada que ver con las formas que utilizó el líder de la oposición Pablo Casado que, sin duda alguna, tuvo la peor intervención que se puede tener en un momento tan crítico como el que vivimos demostrando con tanta crítica su falta de generosidad y su poco sentido de estado que quedó evidenciado con la postura de sus presidentes autonómicos que salieron en sus respectivas comunidades a cerrar filas con el Gobierno en esta crisis. Le dieron un ejemplo a Casado.

Este hecho aislado del líder del PP fue superado por la urgente necesidad de los gobiernos autonómicos y estatal de arrimar el hombro y empezar a tomar medidas coordinadas, unas a propuesta del Gobierno de Pedro Sánchez que se ven ampliadas por días con medidas de tipo económico y apoyo a trabajadores, empresas, autónomos para contemplar más liquidez para la economía. El Gobierno también ha brindado su apoyo a las familias, ha ofrecido a las empresas flexibilidad en los ajustes temporales de plantillas, además de ayudas a las prestaciones por desempleo, y la posible autorización de uso del remanente o superávit de las administraciones para esta emergencia. El Ejecutivo progresista amplía paulatinamente estas medidas de manera coordinada con las comunidades para minimizar lo máximo posible los efectos de esta situación.

Con esta urgente necesidad sobran las salidas de tono, las diferencias ideológicas y las deslealtades y se ha de cerrar filas con el Gobierno central, porque así lo exige y lo necesita la ciudadanía. Se están adoptando decisiones necesarias que, por muy duras que sean, están dando una respuesta eficaz a la sociedad.

Lamentablemente esta crisis es cambiante, puede ir a más y las decisiones tienen que ser aconsejadas por expertos pero con la determinación del Gobierno de la nación y con la colaboración leal de todas y cada una de las administraciones que son de los ciudadanos, y no de los quienes les representamos.

Es momento, insisto, de cerrar filas y, sobre todo, por lo que aún queda por venir. Las energías las debemos emplear para ayudar a la ciudadanía y para dar fuerzas, ánimo y reconocimiento a todos los héroes de esta crisis, que son el personal sanitario, transportistas, fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, ejército, trabajadores de establecimientos abiertos por primera necesidad, a los trabajadores de los servicios públicos de las administraciones y a otras tantas miles de personas anónimas que colaboran, que son voluntarios y que juntos conforman la mejor vacuna contra esta pandemia, que somos nosotros.