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Cajamar tiene en Almería una cuota del 50 % de depósitos

Juan Folío
@opinionalmeria

Una de las noticias financieras más relevantes de este verano ha sido, sin duda, el anuncio de la entrada del grupo francés Crédit Agricole en el capital del Banco de Crédito Social Cooperativo (BCC), la entidad cabecera del Grupo Cajamar. La operación tiene una evidente dimensión estratégica y constituye un reconocimiento internacional al modelo de negocio construido durante las últimas décadas por la entidad nacida en Almería.

Crédit Agricole, considerado el mayor banco cooperativo del mundo, adquirirá el 9,9 % del capital de BCC mediante una ampliación de capital de 150 millones de euros. La operación reforzará los recursos propios y la solvencia del Grupo Cajamar, al tiempo que permitirá mantener plenamente el control de la entidad, ya que Cajamar seguirá siendo propietaria del 82 % del banco cabecera.

Más allá de la aportación económica, el acuerdo supone la incorporación de un socio internacional de primer nivel que permitirá ampliar la oferta de productos financieros y acelerar el crecimiento del grupo. No se trata de una venta ni de una pérdida de control, sino de una alianza entre dos entidades cooperativas que comparten una visión de banca cercana al territorio, especializada y con vocación de largo plazo.

En una entrevista concedida al diario Expansión, el consejero delegado de BCC, Manuel Yebra, explica con claridad el sentido estratégico de esta operación. Según relata, el objetivo era encontrar un socio cooperativo de dimensión internacional que ayudara a Cajamar a seguir creciendo, especialmente para acompañar a las empresas españolas en sus procesos de internacionalización, con especial atención al sector agroalimentario, donde la entidad es uno de los grandes referentes nacionales.

La elección de Crédit Agricole responde tanto a su enorme dimensión internacional como a su interés por desarrollar banca minorista en España. El banco francés aportará conocimiento y experiencia en áreas como la gestión de activos, el factoring internacional, el renting de vehículos y el leasing mobiliario, convirtiéndose en proveedor preferente de Cajamar en estos negocios.

Yebra también deja claro que la participación del 9,9 % no está pensada para incrementarse. Esa cifra satisface los intereses de ambas partes y permite construir una relación estable sin alterar el equilibrio accionarial. Cajamar conserva el control absoluto del proyecto mientras incorpora un aliado estratégico para afrontar una nueva etapa de crecimiento.

La entrevista ofrece además una radiografía muy significativa de la fortaleza actual del Grupo Cajamar. La entidad financia desde pequeñas explotaciones agrícolas hasta grandes compañías del Ibex 35, manteniendo un liderazgo especialmente sólido en el sector agroalimentario y creciendo con intensidad en la financiación del sector hotelero. Dispone además de una cartera hipotecaria cercana a los 15.000 millones de euros y prevé volver a superar en 2026 los beneficios récord obtenidos el año anterior.

Otro aspecto destacable es la apuesta decidida por el empleo y la cercanía al cliente. Mientras buena parte del sector bancario continúa reduciendo oficinas y plantillas, Cajamar mantiene una estrategia completamente distinta. Este año incorporará alrededor de 300 nuevos profesionales, muchos de ellos destinados precisamente a la red comercial. Incluso la irrupción de la inteligencia artificial es contemplada como una herramienta para aumentar la productividad y mejorar el servicio, no para sustituir trabajadores.

Especialmente significativo resulta el dato que Manuel Yebra aporta sobre la implantación territorial de la entidad. En Almería, Cajamar alcanza una cuota del 50 % de los depósitos, una cifra extraordinaria que refleja hasta qué punto la sociedad almeriense identifica a la caja con su propio desarrollo económico. Pocas entidades financieras pueden presumir de un liderazgo tan rotundo en su provincia de origen. A ello se añaden cuotas igualmente muy relevantes del 25 % en Castellón y del 20 % en Murcia, mientras el grupo continúa expandiéndose en mercados como Madrid, Barcelona, Galicia y Aragón mediante la apertura de nuevas oficinas.

Ese 50 % de cuota en depósitos constituye probablemente el mejor indicador de la confianza que durante décadas han depositado los almerienses en Cajamar. No es simplemente una cifra de mercado. Es el reflejo de una relación construida sobre la proximidad, el conocimiento del tejido empresarial y la capacidad para acompañar el crecimiento de miles de agricultores, cooperativas, pymes, empresas exportadoras y familias.

La alianza con Crédit Agricole llega precisamente para fortalecer ese modelo, no para sustituirlo. La entidad almeriense gana músculo financiero, amplía su capacidad tecnológica y comercial y accede al conocimiento de uno de los mayores grupos financieros europeos, preservando al mismo tiempo su identidad cooperativa y su arraigo territorial.

Durante décadas, Cajamar ha demostrado que desde Almería también pueden construirse grandes proyectos financieros de dimensión nacional. Hoy es el noveno grupo bancario español por volumen de activos y continúa creciendo sin renunciar a los principios cooperativos que inspiraron su nacimiento.

La operación con Crédit Agricole constituye, probablemente, uno de los movimientos estratégicos más importantes de la historia reciente del Grupo Cajamar. Y confirma que una entidad cuya provincia de origen le confía la mitad de sus depósitos sigue siendo capaz de atraer a algunos de los mayores grupos financieros de Europa para construir conjuntamente el futuro.

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