Edita: Fidio (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) / X: @opinionalmeria / Mail: laopiniondealmeria@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta coronavirus. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta coronavirus. Mostrar todas las entradas

En la misma dirección

Adriana Valverde
Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Almería

Pasada la Navidad comprobamos que el número de casos de Covid ha ascendido de forma alarmante y que nos enfrentamos a una tercera ola que va a ser aún más lesiva que las anteriores. Estamos en el punto de partida, con la incertidumbre de si la Junta de Andalucía decretará el cierre completo de toda actividad, en definitiva, un nuevo confinamiento. La provincia de Almería ha registrado 655 casos, la cifra más alta de toda la pandemia, frente al récord el pasado sábado con 365 contagios. Y el pasado martes, día en el que se suele registrar un dato más bajo de incidencia acumulada por Covid, batimos otro récord con 252 nuevos casos y más de 5.000 casos activos. 

Esta situación nos pone en el nivel 4 de alerta, pero, lamentablemente, eso no conlleva un refuerzo de la Atención Primaria ni de los recursos materiales y humanos para nuestro sistema público de salud por parte de la Junta de Andalucía. Algo incomprensible y difícil de explicar, más aún cuando la atención telefónica está saturada, las citas médicas se alargan en el tiempo y acaban de cerrar el Hospital de Cruz Roja. 

Desde el inicio de la pandemia los socialistas venimos reclamando al equipo de Gobierno del PP en el Ayuntamiento la puesta en marcha de medidas de apoyo a los sectores y colectivos más golpeados por la crisis

Además, desde el inicio de la pandemia los socialistas venimos reclamando al equipo de Gobierno del PP en el Ayuntamiento la puesta en marcha de medidas de apoyo a los sectores y colectivos más golpeados por la crisis. Cuando aún no han notado siquiera el calor de su Ayuntamiento, autónomos y pequeños empresarios de la hostelería, el turismo y el comercio, con-templan con preocupación el panorama que se presenta de nuevo. Las medidas que han toma-do desde la Plaza Vieja, muchas de ellas gracias a la insistencia del Grupo Municipal Socialista, han llegado tarde, a finales del año pasado, cuando hosteleros y comerciantes llevan pasando dificultades desde el inicio de la pandemia. 

Llevamos meses reclamando ayudas compensatorias para los sectores más afectados por las nuevas restricciones de horarios, y que la Junta de Andalucía destine todos los recursos que han llegado del Gobierno de España al sistema sanitario y educativo, y a reactivar la economía e impulsar el empleo. Pero no es momento de lamentarse, sino de trabajar. 

El Gobierno de España está al frente de la situación desde el minuto cero de la pandemia apli-cando medidas para apoyar a los sectores más afectados. A herramientas como los ERTE, la moratoria de las deudas hipotecarias o la línea de avales del ICO, se le acaba de sumar la aprobación de un plan de apoyo urgente al turismo, la hostelería y el comercio por valor de 4.220 millones de euros, que incluye medidas en materia laboral, inyecciones de liquidez, deducciones fiscales para el alquiler de locales, así como aplazamientos en el pago de impuestos para autónomos y pequeñas y medianas empresas hasta octubre de 2021. Y, además, pequeñas y medianas empresas de comercio, turismo y hostelería podrán beneficiarse de los Fondos Next Generation de la UE que prevén para España cerca de 140.000 millones euros, con ayudas directas y financieras, para ayudar a los que más lo necesiten y caminar hacia una España verde, sin brechas de género, cohesionada e inclusiva.

Es hora de remar juntos en la misma dirección y aprovechar al máximo las oportunidades con las que podemos contar para suavizar el impacto de la crisis sobre el sector servicios, que aglutina un gran número de autónomos y microempresas que cumplen una función económica y social esencial. El Gobierno de Pedro Sánchez lleva mucho tiempo al frente de la situación y por eso, desde el PSOE, pedimos al resto de administraciones, a la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento  de Almería, que se sumen para que podamos salvar juntos la próxima ola del Covid.

1.000 euros de multa en Los Gallardos por saltarse la cuarentena

Miguel Cabrera
La Voz

El Ayuntamiento de Los Gallardos ha informado de que la Policía Local sancionará con multas “desde los 1.000 euros” a “todos los positivos por covid-19 y contactos directos que no respeten la cuarentena impuesta por las autoridades sanitarias”. En un mensaje difundido por en las redes sociales del Consistorio, se advierte de que la Consejería de Salud facilita de manera periódica el listado de personas que deben estar aisladas en su domicilio”. También aprovecha para pedir “responsabilidad y compromiso a todos los vecinos para seguir luchando por un pueblo seguro y evitar males mayores”.

Glorieta de Los Gallardos 

En Los Gallardos, la incidencia del virus se ha disparado en los últimos 14 días hasta los 1.109,5 casos por 100.000 habitantes, que es a día de hoy la mayor tasa de la provincia. Pese a ello, el hecho de que se trate de un pueblo pequeño, de unos 2.700 habitantes, y de que el foco esté delimitado en torno a trabajadores que se desplazan a otros municipios y que han contagiado el virus a sus familiares, lleva a pensar a las autoridades sanitarias que la situación pueda controlarse y revertirse en poco tiempo. En Los Gallardos se han diagnosticado 31 positivos en las dos últimas semanas y 23 en siete días, con una tendencia al alza, lo que llevará a la Junta de Andalucía a imponer medidas "más coercitivas" que las existentes hasta ahora , al igual que podría decidirse en otros municipios de la comarca. 

Y es que el repunte de la tasa de incidencia del coronavirus en la comarca del Levante almeriense va a llevar a la Junta de Andalucía a imponer esas  “medidas más coercitivas” y a pedir “la intensificación de las labores de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado” para el control de los casos positivos y de sus contactos, según ha anunciado este martes el delegado provincial de Salud, Juan de la Cruz Belmonte.

Estas medidas serán coordinadas con Salud Pública y los ayuntamientos de los municipios con una preocupante tendencia al alta en la incidencia del coronavirus en las últimas dos semanas, entre los que se encuentran algunos de los mayores de la  comarca, como  Vera, Cuevas, Albox, o Huércal-Overa.

Estas medidas podrían consistir en cribados masivos o en limitaciones horarias de estricto cumplimiento para la población. Según el delegado territorial, los datos y a la situación de última hora, serán analizados hoy miércoles en la reunión del Comité Territorial de Alerta de Salud Pública de Alto Impacto de Almería para decidir a continuación las propuestas que se dirigirán a la Consejería de Salud, de forma que será  el consejero de Presidencia, Elías Bendodo, quien anuncie mañana jueves las decisiones finalmente acordadas, tras el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía.

Según Belmonte, estas medidas y la petición a la Guardia Civil y los agentes de la Policía Local de que intensifiquen sus labores de vigilancia se deben también al hecho de que se ha comprobado que “no se cumplen las medidas de protección frente a los contagios”, por lo que ha hecho un nuevo llamamiento a la población, para que se respeten y para que no se abuse “de las fiestas ni de las reuniones familiares”, que son algunos de los principales focos de contagio. 

Aunque en otros pueblos del Levante no se llega a la tasa de Los Gallardos en los últimos 14 días, en la actualidad cuatro grandes municipios superan los 400 casos por 100.000 habitantes, como son Albox (491, 3 contagios por 100.000 personas, tras 58 positivos en los últimos 14 días y  27 en una semana); Huércal-Overa (470,5 por 100.000, con 90 contagios en 14 días y 60 en los últimos 7); Cuevas del Almanzora (440,3 por 100.000, con 62 casos en 14 días y 37 en una semana) y Vera (413,3 por 100.000, con 68 positivos en 14 días y 43 en los últimos 7). 

Más personal, información y mascarillas


José Luis Sánchez Teruel
Secretario General del PSOE de Almería

⏩ Estamos viviendo en Almería una semana muy dura, con cerca de 200 casos de covid-19 confirmados por PCR en los últimos días en la comarca del Poniente. El mando único que tanto ansiaba Moreno Bonilla lo tiene, pero parece que le viene grande. Los brotes en Almería han dejado al descubierto a las primeras de cambio que ni hay personal sanitario suficiente en los lugares donde han surgido los brotes, ni se ha reforzado el área de salud pública y epidemiología, ni se informa con claridad sobre los preocupantes números de contagios por coronavirus que se están notificando, ni se actúa con la agilidad que necesitan la población y los sectores económicos.


La medida decretada en Andalucía que obliga a llevar mascarilla en todo momento desde el miércoles es necesaria, vista la situación, pero resulta ineficaz si el Gobierno andaluz no la acompaña de repartos masivos y urgentes en todos los municipios para concienciar a la población, además de asegurar a los mayores y a las familias sin recursos el acceso gratuito a este artículo.

Con todo, lo que más llama la atención es el incomprensible silencio que está guardando el Gobierno andaluz. Pese a que tenemos unas cifras de contagios que están incluso por encima de lo que en su día, allá por el mes de marzo, consideramos como el peor momento de la pandemia, ni se están ofreciendo explicaciones ni se está informando bien a la ciudadanía de lo que está sucediendo. Hemos llegado al punto de que da más información sobre la situación sanitaria algún alcalde que el Gobierno de Andalucía. 

Moreno Bonilla, como mando único, está desaparecido y anda más preocupado ahora por hacer cambios en su gobierno para contentar a su socio de Ciudadanos, Juan Marín, que por gestionar la crisis sanitaria y económica que tenemos encima.

Si el jefe no está en lo que tiene que estar, tampoco lo está su gobierno en Almería, visto que ni su delegada provincial ni el delegado de Salud tienen, por lo visto, nada que decirles o explicarles a los almerienses, en unos momentos de tanta preocupación. Ni dan información a los ciudadanos ni ponen los medios necesarios a disposición de los centros de trabajo, pese a que es preciso garantizar al tejido productivo de Almería una respuesta rápida, un seguimiento eficaz, con unos protocolos específicos y los medios necesarios. Y esto es así porque lo que hoy sufren unos, mañana nos puede pasar a otros. Por eso, lo que ahora estamos viviendo nos debería servir para prepararnos de cara al otoño, algo en lo que no están los gobernantes de la Junta de Andalucía.

Rebrotes, incendios forestales y Gabo


Moisés S. Palmero Aranda
Educador ambiental y escritor

⏩ Dentro de unos meses se cumplirán cuarenta años desde que García Márquez escribiese una de las grandes historias de la literatura universal, Crónica de una muerte anunciada. Es una novela que desde su título avisa de un asesinato que termina produciéndose sin que nadie hiciese nada por evitarlo. Un triste desenlace que todos los personajes, que son muchos, pudieron haber impedido pero, no solo no lo hicieron, sino que fueron aceptando cada uno desde sus circunstancias personales. Es la fatalidad del destino a la que nos enfrentamos cada día de nuestras vidas y que justificamos desde la creencia de que nada podemos hacer, que el tema no va con nosotros, que son otros los que deben hacer su trabajo. Aceptamos los males que nos vienen encima con resignación, con indolencia,  con la incapacidad de no saber qué hacer, con la creencia de que a nosotros no nos afectará.


Utilizo esta idea para hablar de dos situaciones de actualidad que en un principio pueden parecer muy diferentes entre sí  pero que  tienen muchas cosas en común. Hablo de los rebrotes en los contagios del Covid-19 y de los incendios forestales. Para demostrar que no desvarío prueben a sustituirlos por la palabra muerte y verán que el titulo de la crónica de Gabo sigue mostrándonos una poderosa  historia.

No creo que a nadie les hayan sorprendido los rebrotes y los incendios de las últimas semanas. Sabíamos que iban a ocurrir y, sin embargo, no hemos hecho nada para evitarlos. Podemos buscar cualquier excusa que queramos, y seguro que todas serán validas, pero no podemos olvidar, si tenemos en cuenta que las mascarillas no nos la puede poner nadie y que el 95 % de los incendios forestales son por causa antrópica, que la responsabilidad de cada uno de nosotros es fundamental para combatir ambos temas.

Tenemos la creencia de que somos conscientes de las consecuencias ante las que nos enfrentamos, y las asumimos con valentía y chulería en algunos casos, con pasotismo, con resignación en otros, pero cuando la evidencia se hace real, cuando ves el humo cerca de tu casa, en tus sierras, cuando temes salir a tomar un café porque hay un caso diagnosticado, el miedo, la alarma, incluso el pánico, se apoderan de nuestro raciocinio, y nuestro egoísmo personal, la mala educación, la falta de humanidad y el instinto natural de supervivencia empiezan a florecer.

Hemos visto como un solo contagiado en una población es capaz de cerrar los comercios, de acabar con todos los esfuerzos de las administraciones para reactivar la economía y de echar por tierra los lentos avances para que recuperemos la confianza que hemos ido perdiendo. Un daño irreparable, que queda como una herida profunda que tarde o temprano terminará sangrando y que nos puede llevar a un fatal desenlace.

Igual pasa en nuestros montes cuando se desata un incendio por pequeño que sea. Este verano hemos perdido casi trescientas hectáreas de monte mediterráneo en los dos grandes incendios, y los diferentes conatos, que se han producido en la provincia de Almería. Pueden parecer poca cosa si lo comparamos con los de Australia, los de Siberia o del Amazonas del año pasado, pero en cada uno de ellos hemos perdido la defensa de nuestro suelo, la vegetación que evita la erosión de nuestra provincia y la desertificación que como una espada de Damocles pende sobre nuestra provincia.

Luego podemos consolarnos comparándonos con otros lugares, y presumir de nuestros profesionales que se han jugado la vida en los hospitales y en los barrancos para evitar males mayores. Los aplaudimos, los vitoreamos y les damos palmaditas en la espalda, pero luego nos olvidamos de ellos, los volvemos a abandonar hasta una nueva tragedia, cuando ya no hay nada que hacer salvo rezar para que no vuelva a soplar el viento, para que la humedad y la temperatura no se alineen contra nosotros y para que las perdidas sean las menos posibles.

A muchos no les gustó que se comparase la crisis sanitaria con un estado de guerra, y quizás tampoco les guste que lo compare con un incendio, pero creo que es una manera muy grafica de recordarles a todos que el fuego no se ha extinguido, ni siquiera está controlado. A lo mucho, hemos conseguido estabilizarlo, pero las ascuas siguen incandescentes y el bosque corre el peligro de desaparecer ante nuestros ojos y sumirnos en cien años de oscuridad, de soledad.

Sin noticias de Moreno Bonilla


Juan Carlos
Pérez Navas

⏩⏩El presidente del Gobierno andaluz anda desaparecido. Sí, lo pueden ver en las televisiones, escuchar en alguna radio o leer algunas de sus reflexiones en la prensa, pero en realidad, créanme, no está. Si estuviera, ya sabríamos a estas alturas cómo van a volver en septiembre a los colegios nuestros hijos e hijas, las ratios por aula o la forma en la que habrán de desempeñar sus enseñanzas los profesores. Pero no, seguimos sin noticias de Moreno Bonilla, igual que en aquella novela de Eduardo Mendoza donde Gurb se perdía por las calles de Barcelona.


Esta pandemia nos está dejando varias lecciones que la derecha debería de asumir más pronto que tarde: la necesidad de contar con unos servicios públicos de calidad para afrontar de ese modo cualquier adversidad. Esto es aplicable a la educación, la sanidad y los servicios sociales, pero, a pesar de lo que ha llovido, da la sensación de que a Moreno Bonilla todo esto le sigue importando muy poco.

Frente a esa deriva de la derecha en Andalucía, los socialistas hemos demostrado siempre nuestra apuesta por los servicios públicos allí donde hemos gobernado y que ahora el Gobierno de Pedro Sánchez sigue poniendo en práctica. De esta manera, y para seguir defendiendo una reconstrucción desde lo básico y lo social, el Gobierno de coalición en España ha destinado un fondo económico extraordinario a las comunidades autónomas como consecuencia de la crisis del Covid19, cuyo 70% se ha de servir para compensar los gastos que en materia sanitaria haya tenido cada territorio. Asimismo, esa inversión servirá para fortalecer nuestro sistema sanitario público con la dotación de más medios humanos y técnicos para preparar a las comunidades ante cualquier rebrote que pudiera sobrevenirnos en los próximos meses.

Andalucía recibirá, de este fondo, una cantidad que supera, incluso, los gastos declarados por la propia Junta aunque no sepamos con exactitud las cifras que baraja debido a la opacidad en los números y en la gestión que están realizando PP y Cs en esta crisis. Ahora, con esta inyección económica no tienen excusas para no reforzar de una vez por toda la sanidad pública.

El presidente andaluz, en todo caso, sigue sin aclarar su plan sanitario en esta nueva etapa y son muchas las incógnitas que debe despejar. Tiene que decir a los andaluces y andaluzas cuándo va a hacer efectiva la paga extra a los profesionales sanitarios que se ha aprobado en el Parlamento andaluz, a instancias del PSOE y con los votos en contra de PP y Ciudadanos. Se trata de una compensación económica por el esfuerzo realizado durante la pandemia, algo que es de justicia a pesar de la cicatera actitud que ha demostrado la derecha.  También tiene que decir cuándo va a aumentar un 25% más la plantilla sanitaria o cuándo va a reforzar la atención en salud en las zonas rurales.

Con todo, lo más grave es que Moreno Bonilla haya decidido dejar en suspenso el decreto que establecía los tiempos de espera máximos para que cualquier enfermo pudiera ser atendido por un especialista, someterse a una prueba o a una intervención quirúrgica. Es decir, las listas de espera ya no se rigen por ningún parámetro que permita al paciente exigir que se le atienda en un periodo razonable.

Entrar en esta nueva normalidad de esta manera es absolutamente lamentable y dice mucho de lo que podemos esperar de este gobierno de las derechas en Andalucía. También nos indica para qué quería el mando único Moreno Bonilla, para seguir haciendo de las suyas.

La transformación urgente


Juan Carlos
Pérez Navas

⏩⏩⏩ Desde que comenzó esta pesadilla de la que estamos logrando salir con la solidaridad y corresponsabilidad de la mayoría de la sociedad y pese a las zancadillas de los que no han estado a la altura, soñaba con escribir el artículo de la última prórroga del estado de alarma, esta que comenzamos, marcada al final por otro lodazal en el Congreso de los Diputados, justo en un día en el que el presidente nos pedía concordia para transformar España.


Llegado a esta última fase, me acuerdo mucho –y lo siento por ellos– de todos los que vociferaban que al presidente del Gobierno lo que le interesaba era prolongar el estado de alarma para someternos a una especie de dictadura y no acudir al Congreso a rendir cuentas, entre otras indecencias. Lo hacían sin ser conscientes, por su odio, de que de esta crisis íbamos a salir y que el Gobierno, pese a su obstrucción, trabajaba continuamente en dos frentes: el de la protección y el de avanzar para que la reconstrucción social fuera lo más sólida y solvente posible.
Tras lo vivido, transformar este país se ha convertido en la tarea más urgente que hay que acometer, para seguir avanzando desde la protección, con más igualdad, más convivencia y más justicia social
Tras lo vivido, transformar este país se ha convertido en la tarea más urgente que hay que acometer, para seguir avanzando desde la protección, con más igualdad, más convivencia y más justicia social, porque eso es lo que esperan los españoles y, en contradicción con su propio partido, lo que piden hasta las comunidades autónomas y administraciones que gobierna el PP, que, por ejemplo, aplaudían en líneas generales el reparto de los 16.000 millones a fondo perdido que van a empezar a recibir, porque sus urgencias son las mismas que las del Gobierno.

Y es que el cambio de discurso se ha notado. Atrás han quedado comparecencias como las de Moreno Bonilla cada domingo, llenas de reproches y exigencias con las que disertaba hasta aburrirnos, con tal de esconder su responsabilidad. De esas comparecencias hemos pasado a su último discurso, el de este domingo, que fue bien distinto, con llamadas a la responsabilidad, la concordia, la unidad, y con una aceptación, con la boca pequeña, del reparto de fondos, también por población, en un escenario, el de la fase 3, en el que él asume las decisiones y el mando, algo más difícil, sin duda, que lo que había hecho hasta ahora, que era echar las culpas a los demás. Ahora parece que sí entiende que el pacto es necesario.

Y es que ha sido el Gobierno de España, precisamente, el que, pese a todo ese ruido, odio y confrontación al que ha estado sometido, ha estado tomando medidas estratégicas que ahora nos pueden salvar de una recesión que habría sido más profunda si no hubiera actuado con lealtad a su país y no hubiera peleado: dentro, con todos los ciudadanos, por superar el virus, y fuera de nuestras fronteras, a la vez, exigiendo fondos europeos que aliviaran y ayudaran a todos los territorios en la reconstrucción, como son esos 140.000 millones que podríamos recibir, tras la valiente decisión europea de destinar 750.000 millones de euros para fortalecer las economías de los distintos países.

Esos fondos nos van a ayudar, por ejemplo, con ese Plan de Reactivación Turística dotado con más de 2.600 millones, de los que Andalucía y Almería nos podremos beneficiar, en distintos ejes: apoyo económico a trabajadores y empresas, el observatorio que proporcionará datos sobre el crecimiento turístico y la campaña de España como destino seguro y sostenible.

La transformación está en marcha y de ella necesitamos que salga un país con un nuevo crecimiento económico, que aborde la digitalización de nuestra economía y la transición ecológica y, sobre todo, que pueda hacer gala de que, en esta crisis, no habrá dejado a nadie atrás.

Deben dar un paso adelante


Moisés S. Palmero Aranda
Educador ambiental y escritor

⏩⏩ Desde que quedamos confinados nos hemos hecho muchas preguntas. La más repetida es si lo vivido habrá servido de algo. La realidad, el peso de la economía en nuestras vidas, la historia de la humanidad y la insensatez humana les da argumentos irrefutables a los que están convencidos de que nada va a cambiar, pero yo sigo pensando que lo experimentado en estos meses no habrá sido una pérdida de tiempo. Aunque sea de manera inconsciente sus enseñanzas, sus huellas, quedarán en nuestra memoria, la individual y la colectiva, y nos harán reconducir nuestra existencia. La dirección que tomemos ya es otro debate.


El filosofo Emilio Lledó dice que los seres humanos somos memoria y lenguaje, que si no tuviésemos memoria no sabríamos quienes somos. Luego, es cierto, y eso es lo que nos diferencia de los demás seres vivos, tenemos que interpretar esos recuerdos, esos archivos de información, y dependiendo de cómo lo hagamos, tomaremos un camino u otro. Tenemos la capacidad, y la posibilidad de modificar nuestros hábitos, de cambiar de rumbo, de redirigir nuestro futuro.

Esa capacidad de transformación social se ha basado en la educación, en la transmisión de lo aprendido de una generación a otra, de lo experimentado y de lo vivido. Un proceso constante que nos posibilitó adaptarnos al medio, sobrevivir como especie y evolucionar nuestras sociedades, hasta que empezamos a no mirar al pasado, a nuestro entorno, y creímos que lo habíamos aprendido todo y dominábamos el mundo. Desde ese momento pervertimos la educación y la utilizamos como herramienta para dominar al grupo, para controlar nuestras ideas y dirigirlas en una única dirección, el crecimiento continuo, costase lo que costase.
Si analizamos esta crisis sanitaria podemos pensar que el impacto es puntual, insuficiente para provocar una gran reacción, pero si pensamos en los últimos 15 años podemos suponer que el cambio es inevitable
Sin embargo a veces suceden cosas que no controlamos, que aceleran esos cambios, que reprograman con un click la información de las células más pequeñas de nuestra sociedad. Si analizamos esta crisis sanitaria podemos pensar que el impacto es puntual, insuficiente para provocar una gran reacción, pero si pensamos en los últimos 15 años podemos suponer que el cambio es inevitable.

Mi generación creció con una gran autoestima, pensando que podía decidir su futuro, que todo dependía de nosotros. Presentíamos una sociedad solida cargada de oportunidades, y que solo nuestro esfuerzo, nuestro trabajo, determinaría la vida que llevaríamos. Si cumplíamos con lo establecido, si hacíamos lo que nos decían, todo iría bien. Luego nos chocamos con la cruda realidad, pero por lo menos crecimos con ese pensamiento.

Ahora, nuestros jóvenes no saben a qué atenerse. A la mala experiencia de sus padres, que se sienten engañados y esclavizados por el sistema, se le suma que en menos de dos décadas les ha tocado vivir, con la que se nos viene encima, dos crisis económicas. La primera hizo tambalear su seguridad, mandó a sus hermanos, a sus primos mayores al extranjero para buscarse la vida, colocó a sus padres en la cola del paro, premió a los ladrones y a los que habían provocado la crisis. Esta segunda parece que la encaramos de otra manera diferente, aunque luego ya veremos porque los peces gordos no van a renunciar a nada, protegiendo al ciudadano, al más débil, pero con la seguridad de que nos enfrentamos a una larga travesía en el desierto, donde lo único que tenemos seguro, es que pasaremos calamidades.

Además, por si eso no fuese suficiente, han vivido esta crisis sanitaria que ha puesto el mundo patas arriba, que nos ha encerrado a todos en casa, que nos ha mostrado la fragilidad de las construcciones humanas. Han visto el miedo, la incertidumbre, la impotencia de los adultos que deben protegerlos y que solo han podido pedirles calma, pero que no han sabido responder a sus preguntas y explicarles lo que pasará mañana.

Si a esos episodios sociales, políticos, económicos, le sumamos la gran amenaza del Cambio Climático, que les asegura que las condiciones ambientales van a cambiar y que nadie les puede garantizar el agua para beber, las temperaturas adecuadas para desarrollar sus cultivos, su salud ante la propagación de las enfermedades, que no tendrán que migrar, la predicción de las riadas, su confusión debe ser monumental, y la confianza en su futuro debe andar por los suelos.

Tengo claro que las respuestas individuales hacia estos eventos traumáticos difieren de las circunstancias en la que les ha tocado vivir a cada uno, pero la semilla del miedo, la ansiedad, los temores generalizados y la pérdida de autoestima, ya crece en la generación que debe sucedernos. Y eso no es bueno.

Si pudiese aconsejarles algo, es que no dejen su futuro en nuestras manos, que desconfíen de nosotros, que los hemos llevado a esta encrucijada. Que analicen como llegamos hasta aquí y se pongan a trabajar por el mundo en el que quieren vivir. Espero que sean más inteligentes que nosotros, y que aún no hayamos llegado al punto de no retorno.

Los infectados por coronavirus, pueblo a pueblo


Simón Ruiz
Periodista

⏩ Los dos meses de confinamiento por la pandemia del coronavirus han tenido un efecto más que positivo en más de la mitad de los municipios de la provincia de Almería. El último informe de la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía revela que hasta el pasado martes había un total de 52 municipios almerienses en los que no se ha detectado ni un solo caso de Covid-19. La provincia la conforman un total de 103 localidades.


El coronavirus no ha aparecido, en general, en pueblos con un censo de población inferior a 1.000 habitantes. si bien destacan diez municipios que superan ese registro poblacional y, sin embargo, también aparecen con cero casos en el informe de la Junta. 
En concreto, el departamento que dirige Jesús Aguirre menciona las localidades de Abla, Abrucena, Fiñana, Los Gallardos, Laujar de Andarax, Partaloa, Rioja, Sorbas, Vélez Blanco y Balanegra.

Recientemente se han producido quejas de alcaldes almerienses cuyos municipios aparecen en el listado de la Junta de Andalucía con positivos de Covid-19 y ellos sostienen lo contrario. Así las cosas, el regidor de Chirivel, José Torregrosa (PSOE), ha remitido una carta a la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía en la que solicita una revisión de la metodología utilizada para construir el mapa de incidencia del coronavirus. Oficialmente, en este municipio de la comarca de Los Vélez hay dos positivos.

En la localidad alpujarreña de Alcolea se hizo un llamamiento a la calma entre sus vecinos a través de las redes sociales ante el positivo que la estadística ubicaba en la pequeña localidad alpujarreña y que las autoridades locales observaban como un  empadronamiento con residencia real fuera del pueblo, informó Europa Press.

En la página web de la Consejería de Salud y Familias se actualizan a diario los datos por municipios, distritos sanitarios y provincias, algo que demandaban de forma constante organizaciones políticas como el PSOE. 
La primera vez que la Junta ofreció información detallada por pueblos fue el pasado 27 de abril, después de anunciarlo en el Parlamento el presidente, Juanma Moreno. Desde esa fecha, han aparecido casos nuevos en Albanchez, Alcolea, Chirivel, Oria, Serón y Tíjola.

El primer informe de la Junta sobre municipios destacaba que la capital y dos municipios del Poniente (Roquetas de Mar y El Ejido) acumulaban más de la mitad de todos los casos de la provincia. 
El documento difundido esta semana por la Consejería de Salud revela que entre esos tres municipios de la provincia superan los 400 casos. Estos con los contagiados en cada municipio:

Con 226: Almería

Con 133: Roquetas de Mar

Con 55: El Ejido:

Con 27: Íllar.

Con 25: Huércal-Overa

Con 16: Vícar

Con 14: Olula del Río y Albox

Con 13: Dalías

Con 12: Huércal de Almería

Con 11: Macael

Con 10: Adra

Con 8: Níjar y Vera

Con 7: Pulpí

Con 5: Cuevas del Almanzora

Con 4: Arboleas, Garrucha y La Mojonera

Con 3: Cantoria, Lubrín, Mojácar, Purchena, Turre y Vélez-Rubio

Con 2: Alhabia, Benahadux, Carboneras, Chirivel, Fines, Gérgal, María, Pechina, Tíjola, Las Tres Villas y Viator.

Con 1: Albanchez, Alcolea, Alhama de Almería, Almócita, Antas, Berja, Canjáyar, Gádor, Instinción, Líjar, Lúcar, Oria, Serón, Tabernas y Zurgena

Con 0: Abla, Abrucena, Alboloduy, Alcóntar, Alcudia de Monteagud, Alicún, Alsodux, Armuña de Almanzora, Balanegra, Bacares, Bayárcal, Bayarque, Bédar, Beires, Benitagla, Benizalón, Bentarique, Castro de Filabres, Cóbdar, Chercos, Enix, Felix, Fiñana, Fondón, Los Gallardos, Huécija, Laroya, Laujar de Andarax, Lucainena de las Torres, Nacimiento, Ohanes, Olula de Castro, Padules, Partaloa, Paterna del Río, Rágol, Rioja, Santa Cruz de Marchena, Santa Fe de Mondújar, Senés, Sierro, Somontín, Sorbas, Suflí, Taberno, Tahal, Terque, Turrillas, Uleila del Campo, Urrácal, Velefique y Vélez-Blanco.

Perros de presa… y de prensa


Antonio Felipe Rubio
Periodista

⏩ “No es momento para criticar”. “Habrá tiempo cuando superemos la crisis sanitaria para pedir responsabilidades de gestión”. “Es una irresponsabilidad todo lo que no sea colaborar con el Gobierno en la lucha contra la pandemia”. “Es miserable buscar rentabilidad política en medio de tantas muertes y contagios”. “La grandeza de la oposición es, ahora, colaborar con el Gobierno durante y después del estado de alarma para la nueva normalidad”… ¡Y una mierda! Parece mentira que, después de tantas pruebas de traición, la oposición vuelva a tropezar en la misma piedra.


Las soflamas del Gobierno han llamado a no desviar la atención de la prioridad sanitaria, pero en realidad el Gobierno de España estaba -y está- en otras cosas. Su falsario espíritu de colaboración, haciendo partícipes a las comunidades autónomas en una presunta cogestión de la pandemia, se ha tornado en la irrenunciable oportunidad de aprovechar cualquier fallo para sacar a pasear a los perros de presa y perros de prensa a dar dentelladas por doquier.

Era de esperar. Tras las clamorosas y “ejemplarizantes” vulneraciones de la cuarentena de Iglesias o Sánchez, todo se centró en el “lamentable espectáculo” de IFEMA. Han sacado imágenes de frente, de lado, de arriba y de abajo todos los perfiles posibles de un acto que al PP se le fue de las manos fruto de la alegría que supuso el cierre del hospital de campaña que, por otro lado, ha supuesto un ejemplo de rapidez, eficacia y símbolo a nivel mundial de inusitada eficacia para salvar vidas. Pero este hito no fue digno de atención de los señores Iglesias y Sánchez; ambos, junto al ministro Illa, estaban “preveyendo” el siguiente paso: esperar en su apostadero sectario cualquier error, por pequeño que fuese, para lanzar descalificaciones y erosionar al Gobierno de la Comunidad y Ayuntamiento de Madrid.

No siendo suficiente el episodio de IFEMA, la emprenden con los menús de Telepizza y Rodilla, menús que muchos niños aguardan el día que salen de casa para degustar pizzas, nuggets, sándwiches, cocacolas… Y va el PP y reconoce las críticas, encaja con seráfica resignación una rectificación y reconoce que fue una solución adoptada con urgencia, y que “lo siento mucho, y no volverá pasar”. Mientras tanto, los perros de prensa echan mano de dietistas, bromatólogos, pediatras…  para decretar la “alarma alimentaria” del PP. Si hubiese ocurrido al contrario, la izquierda hubiese argüido que ellos no echaban al cocido los huesos de las vacas locas… o yo qué sé; en cualquier caso, se habrían sacudido la crítica con su habitual desparpajo, dejando en ridículo, una vez más, a la derecha confrontadora.

Bueno, pues como ahora no es momento para criticar y no se debe de sacar rentabilidad política de los muertos y contagiados, el PSOE se plantea una posible moción de censura con un hipotético apoyo de Ciudadanos, partido que ya ha asomado la patita con el apoyo a la prórroga. Estos no se cortan. Han estado urdiendo y cavilando cómo sacar provecho partidista del sufrimiento de los españoles y de la calculada inocencia que esperaban de la oposición.

Un gobierno compuesto por expertos politólogos curtidos en escenarios que han dirimido en dictaduras comunistas del hambre y el liberticidio; así como un maestro de ceremonias que aplica su “Manual de resistencia” como escudo refractario a toda responsabilidad e ilegalidad que le confiere el estado alarma no puede dejar pasar esta oportunidad. Es ahora o nunca.

El anonimato del comité de “sabios y expertos” es síntoma inequívoco de la escalada hacia un nuevo estado de derechos vulnerados y una democracia rebajada al nivel de la sordidez institucional.

Imagina que un juez te sentencia escondido detrás de una mampara. No conoces su nombre; no le ves la cara; no puedes reclamarle; no puedes recurrir… Pues estos “sabios” anónimos deciden sobre tu vida y hacienda. Lo que harás con tus hijos, tus nietos, tu negocio, tu movilidad, tu dinero… todo lo decide un grupo de apostados en la madriguera gubernamental para “evitar la presión de la sociedad”. ¡Es indignante! ¿Acaso no está suficientemente presionada la sociedad con los que se nos mueren, enferman, trabajan sin protección o se nos van a la ruina? ¿Y a esto los perros de prensa no dan dentelladas?

Sé que es indecoroso recurrir a la autocita; pero ya lo dije: no demos nuevas oportunidades con una nueva prórroga que otorga plenos poderes a un gobierno que todavía no nos ha deparado impensables sorpresas. Irán llegando. Sólo hay que esperar, y verán qué 15 días nos esperan.

P. D. Acabo de padecer la perpetración de otro “Aló presidente”. Le han preguntado a Sánchez, con claridad meridiana, por qué no da los nombres del comité de “sabios”: no ha respondido. Le han preguntado si, como al resto de la sociedad, ellos también se iban a bajar el sueldo: no ha respondido. Además, genera una duda sobre si sabe lo que él mismo publica en el BOE: “A partir del lunes (Fase 1) se podrá ir a un hotel, como también a la segunda residencia dentro de la misma provincia”. No saben ni lo que aprueban. La confusión y el cachondeo están servidos.

Gobernar en tiempos difíciles


Juan Carlos
Pérez Navas

⏩ Hemos dejado atrás más de 50 días de confinamiento y nos hemos adentrado en la fase 0 dentro de un mes decisivo por las medidas de alivio de las que disfrutamos y con las que hemos de mostrar responsabilidad para no deshacer el camino andado y no poner en riesgo la salud. Debemos seguir doblegando a la curva de contagios y reducir la cifra de fallecidos. También hemos comenzado una cierta y ordenada actividad productiva con la que se pretende lograr lo más urgentemente posible la anhelada reactivación económica y social.


Por eso el Gobierno de España, consciente y conocedor de la importancia de afrontar la salida de esta crisis sin dejar a nadie atrás sigue empeñado cada semana en sacar adelante propuestas que convierte en decretos para atender a millones de españoles; bien sea de forma individual o colectiva –negocios, pymes, empresas- porque detrás de todo esto hay personas que requieren que el Estado adopte medidas urgentes y extraordinarias que les ayude a impulsar, de nuevo, sus proyectos de vida.
El Gobierno que lidera Pedro Sánchez está siendo capaz de movilizar todos los recursos a su alcance para afrontar esta situación tan extrema
Esta emergencia histórica como país tiene al frente a un partido que cumplía el pasado sábado 141 años de historia tratándose del proyecto político que más dura en nuestra historia como país. Este partido siempre ha sido útil a España y volverá a serlo. El PSOE ha sido decisivo para la trayectoria de España y tiene un gran sentido de estado que ahora, en estos tiempos tan difíciles, vuelve a mostrar para afianzar una salida de la crisis desde la solidaridad, la justicia social y la cohesión entre territorios. El Gobierno que lidera Pedro Sánchez está siendo capaz de movilizar todos los recursos a su alcance para afrontar esta situación tan extrema. Quiere contar con todos los partidos que se quieran sumar y, sobre todo, con las instituciones y administraciones de las que nos hemos dotado y a las que también queremos hacer protagonistas esenciales cogobernando esta salida.

Por eso este domingo el presidente Pedro Sánchez confirmaba a las autonomías un gran fondo para la reconstrucción dotado de 16.000 millones de transferencias directas, de dinero que no se tendrá que reembolsar para que las autonomías y sus gobiernos, sean del signo político que sean, puedan complementar las ayudas del estado, puedan establecer suplementos y otros planes de reconstrucción en sus territorios. Todo ello, con la actitud generosa y de responsabilidad del Gobierno que quiere iniciar, junto al resto de las instituciones, ese camino donde lo esencial volverá a ser el Estado, y donde la lección que hemos recibido nos ha mostrado el verdadero camino de lo importante que los socialistas, por otro lado, nunca hemos abandonado, como es fortalecer las políticas públicas de sanidad, educación, dependencia, servicios básicos y públicos que son los que están sobrellevando y salvando esta situación.

El Gobierno trata cada Consejo de Ministros de exprimir al máximo los recursos a su alcance, exigiendo la ayuda y liderando la consecución de fondos europeos millonarios que puedan sumarse y conseguir extender esa gran red de seguridad para proteger a los ciudadanos, a los trabajadores y a las empresas y, en definitiva, a las personas.

El Gobierno está realizando un gigantesco esfuerzo de apoyo al empleo y el tejido productivo de este país, está atendiendo la llamada de sectores como el turismo, los servicios, la agricultura y la ganadería, el transporte, etcétera. Los socialistas estamos con todos ellos y estamos orgullosos de volver a ser útiles, más que nunca, a este país.

Cambio climático: estirpe de dragones


Moisés S. Palmero Aranda
Educador ambiental y escritor

⏩ Estamos inmersos en la extinción de un gran incendio, y a pesar de que hemos podido controlar las llamas, no podemos bajar la guardia. Por experiencia sabemos que la confianza es mala consejera cuando las ruinas siguen humeando, cuando las ascuas siguen incandescentes. Un cambio en la dirección del viento y volveremos a estar rodeados por el fuego, y eso sería catastrófico. Por eso es el momento de la prudencia, de mantener la calma y hacer el último esfuerzo para extinguirlo definitivamente. Lo conseguiremos, no me cabe duda, pero este incendio no es el verdadero problema, hay que buscar el origen, matar al dragón que lo originó.


En realidad no es solo uno, es una estirpe de dragones, la del neoliberalismo, que llevan amenazándonos desde hace décadas. Deberíamos haberlos aniquilado y, sin embargo, por la ambición de unos pocos y la creencia de que con su ayuda podrían dominar el mundo, los hemos sobrealimentado con nuestros actos cotidianos. Sabíamos de su peligro, de su amenaza, de las catástrofes que provocaban, pero como lo que ardían eran los bosques de las tierras lejanas lo dejamos pasar. Pensábamos que nunca llegaría a nuestras puertas, a pesar de las advertencias, de las evidencias, de que el humo estaba cerca. Solo cuando el terror se ha hecho palpable al mismo tiempo en todo el mundo, cuando ha llegado al corazón de las ciudades, cuando le hemos visto la cara a la muerte, nos hemos dado cuenta del peligro de vivir pensando que el problema era de otros.
No, a estos dragones los tenemos que eliminar entre todos, porque todos hemos colaborado en su alimentación, todos permitimos que se descontrolasen
El COVID-19 nos ha enseñado que no podemos seguir ignorándolos, ofreciéndoles sacrificios para que nos dejen en paz, para calmar nuestras conciencias. Es hora de acabar con ellos, porque si no lo hacemos ahora, si no nos enfrentamos al verdadero problema, acabarán con nosotros. Y pueden pensar que como en los cuentos de hadas, llegará un héroe para salvar a la princesa, matar al dragón y liberar al reino del estado de terror instaurado por su presencia. No, a estos dragones los tenemos que eliminar entre todos, porque todos hemos colaborado en su alimentación, todos permitimos que se descontrolasen.

Pongamos un ejemplo, centrémonos en el dragón del Cambio Climático, uno de los más temidos, de los más sanguinarios, de los que más daño nos está causando, y seguirá haciéndolo cuando todo esto pase.  Él solo es capaz de hacer subir la temperatura del planeta, de intensificar olas de calor, periodos de sequia que provocan grandes migraciones de seres humanos que huyen buscando alimento y agua. Modifica las corrientes marinas, provoca la subida de los mares,  agrava enfermedades como el dengue, el paludismo,  la malaria. Millones de muertes cada año que seguirán en aumento mientras no hagamos nada por evitarlo.
Alimentado nuestro ego, nuestra comodidad, hemos roto el equilibrio natural, hemos perdido las defensas para protegernos como individuos y como especie
Muchos expertos relacionan la aparición de esta pandemia por las condiciones a las que estamos sometiendo al planeta. Alimentado nuestro ego, nuestra comodidad, hemos roto el equilibrio natural, hemos perdido las defensas para protegernos como individuos y como especie.  La contaminación, el aumento de la temperatura, la pérdida de biodiversidad han hecho que este virus nos ponga contra las cuerdas.

Pero en medio de la catástrofe hemos encontrado el camino. Tenemos la sensación de que durante esta crisis hemos aprendido a mirar lo que nos rodea, a entender la importancia de la naturaleza para nuestra existencia, a recuperar el vínculo que descuidamos. Como los niños que vuelven a los brazos de su madre cuando les duele algo hemos buscado el abrazo materno, el regazo para protegernos frente a la tormenta, la paz, el latido para calmar nuestra angustia, nuestro desasosiego, el refugio de la palabra precisa, de la mirada perfecta, las respuestas a las preguntas que confundidas deambulan por nuestra cabeza.

Pero lo más importante es que todas las reivindicaciones que se están haciendo para fortalecer nuestra economía, para sentirnos más seguros ante posibles contagios, son las mismas que se han defendido en las últimas décadas para luchar contra el Cambio Climático: la apuesta por lo local, por lo pequeño, por lo que nos diferencia, frente a lo global que nos limita y debilita; por la agricultura, ganadería y pesca de proximidad;  la reducción de residuos al disminuir el consumo de productos innecesarios; la disminución de los gases de efecto invernadero al eliminar el trafico de nuestras ciudades, la producción masiva; la apuesta por el  teletrabajo, por la bicicleta como transporte alternativo; la mirada al mundo rural donde paradójicamente, se han sentido menos dependientes; pero sobre todas las cosas, lo mejor que hemos aprendido ha sido a valorar la libertad y a relacionar esta con la naturaleza, al añorar la caricia del sol, la arena bajo nuestros pies, el viento enredado en nuestro pelo.

Hay que acabar con los dragones o nos pasaremos la vida apagando fuegos, y ya saben que quien juega con fuego se termina quemando.