La etapa democrática, política, social y económica de la provincia de Almería no se entiende sin la interpretación que en cada momento ha ido haciendo Pedro Manuel de la Cruz durante los cerca de cuatro décadas que ha permanecido al frente del periódico decano de los almerienses, "La Voz de Almería". El albojense ha tenido bajo su mando en la redacción del periódico a decenas, quizás centenas, de periodistas. Muchos de ellos han sido y son hoy figuras populares que vemos cada día en la tele y que oímos en las cadenas nacionales de radio. Pero ninguno como Pedro ha sabido interpretar desde las páginas del periódico el punto de exquisitez periodística que daba a sus crónicas. Pedro Manuel de la Cruz conoce metro a metro, palmo a palmo, la provincia de Almería, y no solo su territorio, sino también a su gente. No hay rincón de la provincia donde Pedro no tenga un montón de confidentes, de amigos. Por eso, cuando escribía una columna sobre cualquier tema de actualidad, Pedro tenía retratada en su mente aquel momento, aquel alugar, aquellas personas sobre las que estaba escribiendo. Se lo he dicho en varias ocasiones: "No hay nadie que tenga la visión global de la provincia que tienes tú".
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| Pedro Manuel de la Cruz / Foto: Juan Sánchez, para 'La Voz de Almería' |
Almería ya no es la provincia retrasada y acatetada que se encontró Pedro cuando llegó a la dirección de 'La Voz de Almería'. El paisanaje personal almeriense está dotado, ahora, de miles de excelentes profesionales, de catedráticos de universidad, de doctores varios en las diversas materias, de investigadores que abren puertas a la excelencia... Afortunadamente, tenemos un capital humano de primer nivel, y esa es una de las razones por las que nos adherimos a la esperanza de un buen futuro para nuestra provincia. Tenemos todo eso, sí, pero, al menos a mí, me resulta difícil encontrar esa persona que sepa retratar el momento vital de Almería como lo sabe hacer Pedro.
Pedro Manuel de la Cruz abandona la dirección de 'La Voz de Almería'. Quienes vemos en él el faro que mejor alumbra la actualidad política, social y económica de nuestra tierra nos vamos a atrever a pedirle un último favor: ya que te despojas de la presión de tener la obligación de poner cada día un periódico en la calle, tarea que debe ser harto difícil, no dejes de ofrecernos tu visión de las cosas que acontecen en esta tierra. Porque el caudal de información que transita por tu mente y la sensatez de tus reflexiones no merecen -no nos merecemos- un reposo prolongado. Gracias por todo, Pedro.
La despedida de Pedro Manuel de la Cruz como director de 'La Voz de Almería'
"Escribió Machado en uno de sus versos más luminosos que todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar. Desde aquel lunes 1 de julio de 1986 en que subí por primera vez las escaleras de madera de la Avenida de Montserrat para firmar mi incorporación a la redacción de La Voz de Almería han pasado casi 40 años. Cuatro décadas en las que durante 38 años, 5 meses y 9 días he tenido el privilegio de dirigir su redacción.
Pero como en el verso machadiano, todo pasa porque todos debemos pasar. Hoy
concluye mi tiempo en la dirección de La Voz y lo hago con el inmenso orgullo
de haber contado desde el puente de mando del periódico de todos los
almerienses el cambio más profundo que ha vivido la provincia en toda su
historia. Contemplar y contar desde el camarote del capitán la vida de
Almería y los almerienses durante 14.029 amaneceres ha sido una travesía
apasionante.
Una travesía que no hubiera sido posible sin el respaldo constante de José
Luis Martínez, mi editor, el apoyo de los cientos de redactores que han
enriquecido mi experiencia vital y el afecto y el cariño de los lectores como
usted, y de los amigos como tú.
Desde aquel sábado en el que en el VIP madrileño de O’Donell con
Velázquez y delante de unos espaguetis y una milanesa José Luis Martínez me
propuso, sin consciencia y sin cordura, ser director cuando apenas había
cruzado el umbral de los 30 años, nunca pensé que aquel camino que empezábamos
iba a acercarse al perfil quimérico de la eternidad.
Desde aquella tarde de temeridad y aguacero madrileño hemos construido una
pareja tan cercana a la que Walter Mathau y Jack Lemon protagonizaron en ‘Primera
Plana’ que ha acabado siendo irrepetible. Nos conocemos tanto que sin
hablar y sin mirarnos ya sabemos lo que estamos pensando. Ahí ha estado la
clave de tan extraña pareja formada por un navarro y un andaluz. Esa ha sido la
clave de bóveda que ha soportado nuestras eternas discusiones.
Puedo confirmar y confirmo que quizá pueda haber dudas sobre si ha habido
un editor y un director que hayan discutido tanto como nosotros. De lo que no
tengo ninguna duda es que nunca ha habido un editor que haya dado más libertad
a un director que a mí. Y esa realidad solo merece el infinito sentimiento de
la gratitud. Ser uno de los directores en la historia del periodismo
europeo que más años ha estado al frente de una misma cabecera- el segundo para
unas fuentes, el cuarto para otras, pero siempre en el top five; el ChatGPT,
ya saben-, es una satisfacción biográfica por la que siento un sosegado
sentimiento de orgullo.
De los errores cometidos, que los ha habido y muchos - bajo mi dirección el
número de noticias publicadas por La Voz supera el millón - el único
responsable he sido yo, y a todos los que alguna vez han afectado esos errores
solo puedo presentarles mis disculpas. Nunca - y bajo ninguna
circunstancia - publiqué una noticia con la voluntad de hacer daño. Nunca.
Quien me conoce sabe que digo la verdad.
Históricamente las revoluciones sólo provocaban un día de fuego y 50 años
de humo. Hoy la revolución acude cada mañana al calor de los
invernaderos, a la inteligencia de los laboratorios donde se investiga el
futuro, al aprendizaje en las aulas de la universidad o, sencillamente pero
noblemente, allí donde se proyecta la capacidad innovadora de una mujer o un
hombre que se siente parte de un ejército que intenta cambiar cada día una
realidad pública o privada compartida.
Los redactores que han pasado por La Voz han contado el cambio de
una provincia que ha progresado más en 40 años que en toda su historia. Esa
fue, es y será la inmensa herencia que la vida nos ha concedido a todos los que
hemos trabajado en La Voz. Desde el último práctico al primer redactor, todos
los que han construido La Voz desde su nacimiento hemos tenido la fortuna
de ser río en lugar de ser laguna, de ser lluvia en lugar de ver llover. Hemos
estado en primera línea contando esa revolución tan silenciosa como eficaz, tan
compartida como ignorada durante muchos años extramuros de nuestras fronteras.
Hoy concluye mi etapa al frente de la nave. Los tiempos están cambiando y
no hay mejor aliado para enfrentarse a los nuevos retos que la renovación
de ideas, tecnología y personas. Estoy convencido que el nuevo capitán mejorará
la travesía de una casa en la que se construye cada minuto la crónica real de
la provincia desde hace 87 años.
Termina mi posición en el puesto de mando, pero la travesía sigue. Si
un leopardo no puede borrarse las marcas de la piel, un periodista de verdad
nunca deja de serlo. Nos encontraremos en otros escenarios.
Y como la vida es un fandango, nada mejor que recoger la profunda belleza
del que proclama que “aunque me voy, no me voy; aunque me voy, no me
ausento; porque me voy de presencia, pero no de pensamiento; aunque me voy no
me voy”.
Ojalá que nos vaya bonito y la vida nos vista de suerte.
Feliz Verano".


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