Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Tauromaquia

Kayros
Periodista

A pocos días de ganar el PP las elecciones municipales, escribimos aquí mismo que la cultura almeriense iba a girar sobre tres pivotes, flamenco, procesiones y tauromaquia. Parece una atrevida simplificación, una más de esas que tantas veces farfullamos los periodistas, pero los síntomas señalan la hoja de ruta. A mi juicio, la cultura tiene dos velocidades, la que se abre hacia el porvenir como signo de modernidad y de crítica del mundo que nos rodea, y la que está contenta con la tradición, signo de autenticidad hereditaria.

Es evidente que el pensamiento conservador opta por esta segunda y así no me extraña que la Duquesa de Alba, a la hora de reivindicar su profundo andalucismo, diga que ama el flamenco, los toros, la Semana Santa y la Feria de Sevilla. La derecha de toda la vida, con las excepciones que ustedes quieran, ama estas cosas salvo cuando atacan la economía y la técnica. A lo largo de los siglos se fue desembarazando de lo que impedía enriquecerse, ya fuera la ley inglesa de pobres, ya fuera la explotación de los indios. Cultura en este último sentido solo es costumbrismo y espectáculo y la tradición nos recuerda el circo romano y el "panem et circenses" como una prueba histórica de que el mal viene de muy lejos.

Hago esta pequeña introducción para enmarcar en su lógico contexto la noticia que daba ayer la prensa almeriense acerca de la tauromaquía. A lo que parece, catorce asociaciones y peñas taurinas de la provincia. han pedido a la Diputación que declare a la Tauromaquia, Patrimonio inmaterial de la Cultura de esta provincia. Se alude como argumento al Mediterráneo, a los mitos grecolatinos heredados y a la diversas expresiones artísticas, pero no se dice una palabra del rechazo que los pueblos desarrollados están imponiendo ante la nueva filosofía animal que ahora se abre paso.

Tampoco Rajoy ha dicho una palabra acerca de la cultura en general y menos, por supuesto, sobre los toros, consuelo de alcaldes y divertimiento de masas poco exigentes.

1 comentario:

  1. Oleeeeeeeeeee,
    oleeeeeeeeeee,
    oleeeeeeeeeee,
    ayayayayayayaya
    ayayayayayayaya
    ayayayayayayyaya
    que pena, penita, pena
    to, por igual valientes
    al cielo con Ella.

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