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Ríos de Utrilla: “Para escribir solo necesitamos nuestra memoria, papel, lápiz y encender nuestra propia lámpara”.

Antonio Torres
Director de Canal Sur en Almería

La novelista Helena Ríos de Utrilla presenta el próximo viernes un nuevo trabajo literario. Su creatividad  la compagina como administrativa en la ONCE de Almería desde 1990.  Ha publicado artículos en revistas especializadas en discapacidad visual. Lo importante es que tiene el reconocimiento de los lectores.

Helena Ríos de Utrilla
La poesía es exactitud. Los periodistas deberíamos leer poesía, recomienda el poeta Joan Margarit.  Esa precisión la tiene Ríos de Utrilla y se nota en su reciente trabajo Oscuridad y estruendo. Retazos y cicatrices de una guerra, novela que retrata las dificultades de una generación que vivió muchas guerras y hambre. Su nuevo libro lleva una colección de 16 relatos ambientados en la guerra y en la posguerra en el periodo 1936-1973. ”El sol puntual a su cita…Y cada mañana, con igual precisión, Isidro y Pascual guiaban a las ovejas entre las calles del pueblo, camino de los pastos y el agua…”.

En esos años se refleja la vida cotidiana de las personas de un  pueblo del interior de Andalucía. Los personajes se verán enfrentados a las vicisitudes de un tiempo aciago. Su pasado, su presente y tal vez su futuro se verán afectados por la guerra. El estruendo de la guerra cesa cuando acaba la última batalla, pero la oscuridad que permanece en el alma, los odios, el miedo, el hambre y las esperanzas truncadas pueden durar una vida entera, explica con extraordinaria lucidez.

La escritora lleva un ritmo trepidante en la creación literaria. Recientemente presentó Visión de túnel, un libro que encierra muchas cosas, no exento de trama policíaca. El panorama de su situación, derivada de la discapacidad le hace ser más fuerte. Muestra ilusión en todo lo que hace:

“Hay quien ante esta circunstancia piensa que todo se puede adaptar en la vida y esgrime para ello la Ley, la igualdad de oportunidades y hasta la mismísima Constitución. Esas personas luchan y luchan. Jamás se conforman y en ocasiones tales luchas carecen de sentido práctico. Hay quien se hunde en la depresión cuando piensa en las cosas que no puede hacer y busca desesperadamente culpables, normalmente la medicina, la genética y hasta el mismísimo destino. Y luego estamos los optimistas. Los que aprendemos a vivir con la ceguera eligiendo cuidadosamente las actividades que podemos realizar sin dificultad para disfrutarlas plenamente. Por eso me decidí a escribir. Para mí la música y la literatura son actividades totalmente accesibles, compatibles con la ceguera y puedo realizarlas de forma autónoma”.

Recurre al  gran Plutarco cuando decía: “El cerebro no es una vasija por llenar, sino una lámpara  por encender. Cuando somos pequeños todos llenamos nuestra mente y nuestro corazón de esperanzas, ilusiones e imágenes maravillosas que nos acompañarán el resto de nuestras vidas. Será el sustrato de nuestra vasija. Después la vida nos hace ir acumulando recuerdos, conocimientos enciclopédicos, experiencias felices y experiencias amargas.  Así vamos llenando nuestra vasija poco a poco. Pero llega un momento en el cual se necesita vaciar parte de esa vasija para poder encender la lámpara. Necesitamos transmitir y crear. Seria muy hermoso que todas las personas pudiésemos reflexionar sobre qué queremos comunicar al mundo. Pienso que todas las personas tenemos algo que contar, algo útil que transmitir a través de los tiempos. Sería maravilloso que tras esta reflexión decidiésemos dar el primer paso y escribiésemos aunque fuese sólo un esbozo, unas líneas”.

Defiende la vigencia permanente de los libros: “Trabajar en una historia, plasmarla en el papel, corregirla y verla impresa es algo mucho más intenso que la lectura. Y lo mejor es que escribir está al alcance de todos, sólo necesitamos nuestra memoria, papel, lápiz y encender nuestra propia lámpara”, expresión de la finalista en la fase nacional del III Concurso europeo de Redacción en Braille.