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Financiación público-privada

Emilio Ruiz
Director de La Cimbra

La forma normal que tiene una administración de financiar sus obras es con cargo a su presupuesto. Pero algunas administraciones públicas, ante la sequía económica que padecen, quieren hacer habitual lo que ha sido siempre una excepción: financiarlas mediante colaboración público-privada. Esta forma de financiación se ha utilizado desde siempre en España para construir autopistas de peaje: los usuarios pagan la infraestructura haciendo una aportación económica cada vez que la usan. Esperanza Aguirre fue muy criticada cuando dio un paso más extendiendo el sistema a la construcción de hospitales. En este caso, en vez de pagar la obra los usuarios, es la Comunidad quien la paga en forma de “renting”, o más bien de “leasing”.

Éste es el sistema que quiere emplear la Junta de Andalucía en su nuevo plan de infraestructuras. En nuestra provincia, así se va a construir la Autovía del Almanzora y la carretera de Oria a la A-92N. En total, la inversión en toda la comunidad, entre 2010 y 2011, ascenderá a 2.676 millones de euros. La primera obra licitada ha sido la autovía Iznalloz-Darro con una inversión de casi 250 millones de euros.

La financiación de infraestructuras mediante la fórmula de colaboración público-privada se presenta ante la opinión pública como la fórmula mágica que resuelve el problema de la falta de inversión pública, pero no es oro todo lo que reluce. Es cierto que el coste de  su construcción no afecta al endeudamiento y déficit públicos, pero también es cierto que, a cambio, hay que aceptar: a) un coste financiero muy superior al habitual del Estado, b) un traspaso del endeudamiento público al endeudamiento privado, y c) una pesada carga para las generaciones futuras.

Para las pymes del sector, que en Andalucía son casi todas, el sistema va a ser un quiero y no puedo. Por una razón muy sencilla: porque la financiación requiere una aportación de recursos propios del entorno del 20-30 % del total de la inversión. ¿Y qué empresa andaluza puede hoy inmovilizar tal cantidad de dinero, teniendo, como tenemos, unas entidades financieras tan reacias a conceder cualquier tipo de préstamo? En fin, otra oportunidad perdida.

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