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El alcalde, el virus y la Feria


Pedro Manuel de la Cruz
Director de La Voz de Almería

El pasado miércoles mantuve un encuentro con el alcalde de Almería en el que abordamos muchas de las cuestiones que acaparan el interés de los ciudadanos. El impacto de la Covid19, la suspensión de la feria, la importantísima valoración de Almeria como una ciudad sanitariamente segura, un activo que hay que preservar a toda costa, las perspectivas turísticas o a su visión sobre el momento político y la polarización ideológica por la que atravesamos fueron algunos de los temas sobre los que dio su opinión. Las líneas que siguen son una transcripción libre de algunas de sus respuestas que desvelan lo que piensa el alcalde sobre la extraordinaria complejidad de la situación que estamos viviendo.


“Yo no voy a poner en riesgo la salud de los almerienses en ningún momento, Pedro; ni en san Juan, que ya lo suspendimos, ni en la Feria, que es verdad que para la ciudad y la provincia es importante, ni en las muchas fiestas de barrio que se celebran durante estos meses; pero la salud es más, mucho más importante y eso lo sabe la inmensa mayoría, yo diría que la totalidad de los ciudadanos. Y haremos cosas. ¿Qué cosas? las que se puedan y con todas las medidas de seguridad siempre; puede haber determinados actos, y los bares abrirán, como ahora, sus terrazas y si quieren poner farolillos o que se escuche música, pues muy bien y todo aquello que podamos hacer. Pero cumpliendo las normas, no vamos a correr riesgos. 
"Habrá gente a la que le moleste que no haya Feria, pero es que no podemos jugar con el riesgo que las grandes aglomeraciones suponen para la salud"
Almería ha sido y es una ciudad segura y lo tiene que seguir siendo. Habrá gente a la que le moleste que no haya Feria, pero es que no podemos jugar con el riesgo que las grandes aglomeraciones suponen para la salud. Ambigús del mediodía, las casetas de la noche, los cacharricos...en fin, esa serie de cosas tan habituales, tan tradicionales, no los va a haber y, por tanto, no habrá feria. Ya sé y soy consciente que esa decisión perjudica el legítimo interés económico de gente, que hay personas que van a ver disminuidos sus ingresos. A lo mejor no en la misma medida que otras ciudades donde sus Ferias tienen más componente turístico, como es el caso de Málaga, pero es evidente que la suspensión de la feria supone perjuicios económicos. Quizá lo que podamos hacer es llevar algunas de las actividades que se hacen en la feria tradicional a otros meses, por ejemplo, para los feriantes almerienses que tienen atracciones, habilitar unos días en Navidad o en fechas que a ellos más les interesen para que puedan ponerlas. Hay que pensar y escuchar ideas y hacer lo que podamos, siempre, insisto y aunque sea muy reiterativo, anteponiendo a todo la seguridad sanitaria. Almería es una ciudad alegre y lo va a seguir siendo y esta situación pasará.

En cuanto al futuro hay que ser optimistas. Me acaban de pasar un informe sobre ocupación hotelera para el verano y los datos son positivos; en El Toyo la ocupación va a ser muy buena, alguna cadena cuenta con uno de sus hoteles allí y es de los que más reservas tiene ya a nivel nacional. Tenemos que hacer todo lo posible para no poner en riesgo la imagen de provincia sanitariamente segura.

En Almería la pandemia la hemos vivido y la estamos viviendo de forma distinta a las de otras ciudades donde sus efectos han sido mayores. Aquí no es habitual que te encuentres a gente que conozca a personas que se han contagiado o han fallecido. En Madrid sucede todo lo contrario. 
"La sociedad se ha polarizado mucho, han aparecido actitudes radicales que no contribuyen a mejorar la situación, todo lo contrario"
Aparte de drama humano que estamos viviendo y que es lo más importante, a mí hay también aspectos que están sucediendo y que no me gustan nada. Lo percibo en conversaciones con amigos, con familiares, en las redes sociales, en los medios de comunicación: la sociedad se ha polarizado mucho, han aparecido actitudes radicales que no contribuyen a mejorar la situación, todo lo contrario. 

Yo soy una persona moderada y no me gusta la crispación que estamos viviendo. No podemos trasladar a las demás provincias y a las demás administraciones el clima político de enfrentamiento que hay en Madrid. Lo que sucede allí es muy importante, pero no puede ocupar todos los espacios en los medios informativos. España es mucho más que Madrid, Andalucía es mucho más que Madrid, casi el doble de habitantes y, sin embargo, en los telediarios parece como si solo existiera Madrid.

A mí no me gusta como está gestionando el gobierno la situación, creo no hace falta decirlo, y hay que criticarlo con dureza. Pero tampoco me gustan las posiciones radicales sobreactuadas promovidas por algunos o, incluso, por gente de mi partido o que vota a mi partido. Muchas veces esa polarización lo único que logra es satisfacer la estrategia del gobierno en general y de Podemos en particular. Porque la respuesta de la izquierda a esa polarización es responder: ¨Veis, nosotros no lo estaremos haciendo muy bien, pero si llegan estos, lo harán peor¨. Iglesias se crece en ese terreno. Y los alcaldes no debemos entrar en ese juego.

Los grandes alcaldes españoles siempre han sido gente moderada. Azkuna en Bilbao o Paco de La Torre en Málaga son ejemplos de cómo, si gobiernas sin caer en radicalismos, la gente lo valora. Ahí tenemos el ejemplo de Almeida en Madrid. Mucho reírse de él cuando salió elegido, muchas pintadas, algunas con ironía, otras ofensivas, pero ahí está su labor en Madrid, que todo el mundo reconoce.

Yo, en fin, soy, y quien me conoce lo sabe, un hombre tranquilo que quiere hacer cosas por su ciudad y que entiende que en esa labor no sobra nadie. Ahora estamos en un momento difícil, pero de esta saldremos, Pedro, seguro que saldremos. Y saldremos mas fuertes si continuamos haciendo las cosas bien”.

Cuando terminamos la conversación el alcalde continuó con una agenda cargada de actividades. El sol lucía como siempre en esta primavera tardía que ya presagia el verano. El virus ha provocado y provoca dolor y temor. Pero el tiempo detenido ya forma parte de un paisaje excepcional cuya memoria acabará habitando en el olvido. La vida y Almería siguen mirando el futuro.

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