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El alcalde, el virus y la Feria


Pedro Manuel de la Cruz
Director de La Voz de Almería

El pasado miércoles mantuve un encuentro con el alcalde de Almería en el que abordamos muchas de las cuestiones que acaparan el interés de los ciudadanos. El impacto de la Covid19, la suspensión de la feria, la importantísima valoración de Almeria como una ciudad sanitariamente segura, un activo que hay que preservar a toda costa, las perspectivas turísticas o a su visión sobre el momento político y la polarización ideológica por la que atravesamos fueron algunos de los temas sobre los que dio su opinión. Las líneas que siguen son una transcripción libre de algunas de sus respuestas que desvelan lo que piensa el alcalde sobre la extraordinaria complejidad de la situación que estamos viviendo.


“Yo no voy a poner en riesgo la salud de los almerienses en ningún momento, Pedro; ni en san Juan, que ya lo suspendimos, ni en la Feria, que es verdad que para la ciudad y la provincia es importante, ni en las muchas fiestas de barrio que se celebran durante estos meses; pero la salud es más, mucho más importante y eso lo sabe la inmensa mayoría, yo diría que la totalidad de los ciudadanos. Y haremos cosas. ¿Qué cosas? las que se puedan y con todas las medidas de seguridad siempre; puede haber determinados actos, y los bares abrirán, como ahora, sus terrazas y si quieren poner farolillos o que se escuche música, pues muy bien y todo aquello que podamos hacer. Pero cumpliendo las normas, no vamos a correr riesgos. 
"Habrá gente a la que le moleste que no haya Feria, pero es que no podemos jugar con el riesgo que las grandes aglomeraciones suponen para la salud"
Almería ha sido y es una ciudad segura y lo tiene que seguir siendo. Habrá gente a la que le moleste que no haya Feria, pero es que no podemos jugar con el riesgo que las grandes aglomeraciones suponen para la salud. Ambigús del mediodía, las casetas de la noche, los cacharricos...en fin, esa serie de cosas tan habituales, tan tradicionales, no los va a haber y, por tanto, no habrá feria. Ya sé y soy consciente que esa decisión perjudica el legítimo interés económico de gente, que hay personas que van a ver disminuidos sus ingresos. A lo mejor no en la misma medida que otras ciudades donde sus Ferias tienen más componente turístico, como es el caso de Málaga, pero es evidente que la suspensión de la feria supone perjuicios económicos. Quizá lo que podamos hacer es llevar algunas de las actividades que se hacen en la feria tradicional a otros meses, por ejemplo, para los feriantes almerienses que tienen atracciones, habilitar unos días en Navidad o en fechas que a ellos más les interesen para que puedan ponerlas. Hay que pensar y escuchar ideas y hacer lo que podamos, siempre, insisto y aunque sea muy reiterativo, anteponiendo a todo la seguridad sanitaria. Almería es una ciudad alegre y lo va a seguir siendo y esta situación pasará.

En cuanto al futuro hay que ser optimistas. Me acaban de pasar un informe sobre ocupación hotelera para el verano y los datos son positivos; en El Toyo la ocupación va a ser muy buena, alguna cadena cuenta con uno de sus hoteles allí y es de los que más reservas tiene ya a nivel nacional. Tenemos que hacer todo lo posible para no poner en riesgo la imagen de provincia sanitariamente segura.

En Almería la pandemia la hemos vivido y la estamos viviendo de forma distinta a las de otras ciudades donde sus efectos han sido mayores. Aquí no es habitual que te encuentres a gente que conozca a personas que se han contagiado o han fallecido. En Madrid sucede todo lo contrario. 
"La sociedad se ha polarizado mucho, han aparecido actitudes radicales que no contribuyen a mejorar la situación, todo lo contrario"
Aparte de drama humano que estamos viviendo y que es lo más importante, a mí hay también aspectos que están sucediendo y que no me gustan nada. Lo percibo en conversaciones con amigos, con familiares, en las redes sociales, en los medios de comunicación: la sociedad se ha polarizado mucho, han aparecido actitudes radicales que no contribuyen a mejorar la situación, todo lo contrario. 

Yo soy una persona moderada y no me gusta la crispación que estamos viviendo. No podemos trasladar a las demás provincias y a las demás administraciones el clima político de enfrentamiento que hay en Madrid. Lo que sucede allí es muy importante, pero no puede ocupar todos los espacios en los medios informativos. España es mucho más que Madrid, Andalucía es mucho más que Madrid, casi el doble de habitantes y, sin embargo, en los telediarios parece como si solo existiera Madrid.

A mí no me gusta como está gestionando el gobierno la situación, creo no hace falta decirlo, y hay que criticarlo con dureza. Pero tampoco me gustan las posiciones radicales sobreactuadas promovidas por algunos o, incluso, por gente de mi partido o que vota a mi partido. Muchas veces esa polarización lo único que logra es satisfacer la estrategia del gobierno en general y de Podemos en particular. Porque la respuesta de la izquierda a esa polarización es responder: ¨Veis, nosotros no lo estaremos haciendo muy bien, pero si llegan estos, lo harán peor¨. Iglesias se crece en ese terreno. Y los alcaldes no debemos entrar en ese juego.

Los grandes alcaldes españoles siempre han sido gente moderada. Azkuna en Bilbao o Paco de La Torre en Málaga son ejemplos de cómo, si gobiernas sin caer en radicalismos, la gente lo valora. Ahí tenemos el ejemplo de Almeida en Madrid. Mucho reírse de él cuando salió elegido, muchas pintadas, algunas con ironía, otras ofensivas, pero ahí está su labor en Madrid, que todo el mundo reconoce.

Yo, en fin, soy, y quien me conoce lo sabe, un hombre tranquilo que quiere hacer cosas por su ciudad y que entiende que en esa labor no sobra nadie. Ahora estamos en un momento difícil, pero de esta saldremos, Pedro, seguro que saldremos. Y saldremos mas fuertes si continuamos haciendo las cosas bien”.

Cuando terminamos la conversación el alcalde continuó con una agenda cargada de actividades. El sol lucía como siempre en esta primavera tardía que ya presagia el verano. El virus ha provocado y provoca dolor y temor. Pero el tiempo detenido ya forma parte de un paisaje excepcional cuya memoria acabará habitando en el olvido. La vida y Almería siguen mirando el futuro.

La familia Bisbal, en la Feria de Almería


Tania Artajo
@opinionalmeria

⏩ La Feria de Almería ya ha terminado. Un año más, ha contado con la presencia de David Bisbal y su familia. El artista ha compartido orgulloso en sus redes sociales la primera foto oficial de familia, en la que aparece junto a su hija Ella, su mujer Rosanna Zanetti y su hijo Matteo. Y qué mejor lugar para hacerlo que un lugar tan especial y vestidos los cuatro con los trajes típicos de la feria.


Después de que Rosanna nos dejara sin palabras vestida con un espectacular traje de flamenca en tonos rosáceos, ha vuelto a compartir una foto, esta vez acompañada de su hijo Matteo. “Amor mío! Mi Gitanillo en su primera feria”, ha escrito en una instantánea en la que está cogiendo al pequeño en volandas. ¡Y van vestidos igual!


Por si esto fuera poco, ha llegado David Bisbal y se ha enfundado en una camisa a juego con los dos, ¡vaya tres! El pequeño lleva el típico sombrero andaluz mientras sus padres lo sujetan en brazos mirándose con una complicidad que deja entrever el amor que sienten el uno por el otro. Estos últimos meses han supuesto un gran cambio en sus vidas tras la llegada de su primer hijo pero no pueden estar más felices viendo crecer al pequeño de la casa.

Por si nos hemos quedado con ganas de más, el artista ha compartido la foto definitiva: un posado familiar con su mujer y sus dos hijos en el que incluso se ha atrevido a bromear con una próxima paternidad: “Ya no cabemos en la foto!!! Ja ja ja ja ja ja. Madre mía cuando venga el siguiente!!!! Os quiero!”, ha escrito el artista junto a la fotografía de los cuatro juntos en la feria de Almería. ¿Se animarán pronto a darle un hermanito a Ella y Matteo? Desde luego, ganas no le faltan a juzgar por sus palabras. ¡Qué bonita familia forman! (Fuente: Cadena 100 / Fotos: Instagram de Bisbal).

Huércal de Almería: autobuses del Ayuntamiento para la feria... ¡de Almería!

María José López Pacheco
Exconcejala

Si no tuviésemos bastante en Huércal de Almería con que cada barrio tenga sus propias fiestas, ahora va el Ayuntamiento y pone autobuses gratis para llevar a la gente a la feria de Almería. El caso es que aquí, para lo relativo a fiestas, siempre hay dinero. Y, cómo no, teniendo entretenido al pueblo, así les votan más.

Al Ayuntamiento de Huércal de Almería le ha faltado poner carteles como éste

El consabido pan y circo de toda la vida. Pues yo quiero que mis impuestos sirvan para cosas más importantes y necesarias en este pueblo y el que quiera ir a la feria, que se lo pague de su bolsillo, como todo el mundo. A mí también me gusta divertirme, pero con mi dinero, no con el dinero de los demás. Habiendo como hay tantas carencias en Huércal. Después dicen que los demás son los populistas.

En busca de las señas de identidad de la Feria de Almería

Marta Rodríguez
Periodista

¿Tiene nuestra Feria señas de identidad? ¿Conserva rasgos que se remonten a una tradición antigua o, por el contrario, trata de emular a otras semanas grandes de Andalucía? ¿Pueden sonar en una misma caseta unas sevillanas y el Fandanguillo de Almería? ¿Y permanecer las banderitas rojiblancas junto a la de Blas Infante? O lo que es lo mismo, ¿es posible ver bailar a una joven vestida de flamenca con otra que luzca la indumentaria tradicional almeriense?

En busca de respuestas para estas preguntas, hemos consultado a cuatro almerienses de los pies a la cabeza: la novelista y arquitecto técnico Mar de los Ríos, el licenciado en Economía y Derecho que ha desempeñado diversos cargos en el sector público local y escritor Pedro Asensio,  el autor de la guía Almería con otra mirada y presidente de la Asociación Acción por Almería, Jesús Muñoz, y el periodista y cronista de la ciudad Eduardo del Pino Vicente.

Los Gigantes y Cabezudos de antaño
A juicio de este último, a Almería le ha pasado con su Feria lo mismo que con su Semana Santa y su Carnaval: a fuerza de copiar otras fiestas y seguir las modas de turno, ha perdido sus señas de identidad. “Un ejemplo son los gigantes y cabezudos, muy habituales en los años 60 y 70 y que hoy, pese a mantenerse, no tienen nada que ver. Los de entonces formaban una gran comparsa que hizo el artista almeriense Robles Cabrera y estaban muy arraigados en la sociedad. Pero todo eso se perdió, como pasa aquí: cuando las cosas se hacen viejas, se tiran. Ahora los gigantes y cabezudos que desfilan por la ciudad vienen de una fábrica de Zaragoza y están repartidos por todos los pueblos de España”, apunta.

"En el Puerto y el Parque Nicolás Salmerón se celebraban las Ferias más bonitas a las que he asistido de niña y joven" (Mar de los Ríos)

A esta tradición si no perdida sí desvirtuada, Mar de los Ríos añade otra: los juegos florales que se desarrollaban  entre finales del siglo XIX y principios del XX y que eran una especie de olimpiada poética oral. “También me gustaría escuchar más música clásica y tradicional por las calles y plazas en Feria de la mano de las bandas municipales de los pueblos y barrios de nuestra provincia, que las hay y muy buenas”, subraya.

Tal y como sostienen los entrevistados, los distintos cambios de recinto han contribuido a que la semana grande de Almería se aleje de sus raíces. “En el Puerto y el Parque Nicolás Salmerón se celebraban las Ferias más bonitas a las que he asistido de niña y joven; allí había una continuidad con la ciudad que no se ha vuelto a producir con las distintas ubicaciones. Almería necesita recuperar ese espacio”, expresa la novelista.

"Se debería comenzar reconociendo el fracaso del modelo actual y dudo que ningún político sea capaz de hacerlo" (Jesús Muñoz)

En este sentido, Jesús Muñoz considera que el Ferial de la Vega de Acá no termina de funcionar. “Los almerienses somos levantinos y nos gusta fusionar la diversión y  la calle, enlatarnos en un recinto únicamente ha conseguido que la ciudadanía lo vea como algo lejano y externo. Reconozco que veo muy complicada la recuperación de una Feria más almeriense y participativa, puesto que se debería comenzar reconociendo el fracaso del modelo actual y dudo que ningún político sea capaz de hacerlo”, valora.

"La dualidad Feria de la Noche-Feria del Mediodía (una copia de lo que inventaron en Málaga) no ayuda" (Pedro Asensio)

Pedro Asensio va más allá y opina que la dualidad Feria de la Noche-Feria del Mediodía (“una copia de lo que inventaron en Málaga”) no ayuda. “Hay que reconducir la programación para que durante el día el centro de la ciudad se potencie en el ámbito artístico, folclórico y gastronómico, y hablo de cocina de calidad, no tapas cutres servidas en plástico. Esa imagen desbocada y a veces sórdida que ofrece la capital no es la Feria con mayúsculas que nos merecemos”, denuncia.

Además de señalar problemas, las fuentes consultadas proponen soluciones. Así, Muñoz explica que lo que necesita la Feria es mirarse a sí misma y estudiar cómo recuperar su esencia. “Aquí la administración local tiene una labor muy importante; hacen falta hechos y contundentes, un par de guiños no son suficientes para andar el camino perdido”.

“Como almeriense, miro hacia otras zonas de España  y aprecio que celebran sus fiestas destacando las costumbres y tradiciones autóctonas: las músicas que escuchaban y bailaban sus antepasados. La gente se viste (no se disfraza) como hacían varios siglos atrás: para testimoniar y honrar la cultura y las tradiciones  de su tierra. Eso es lo que quiero para mi Almería: no tenemos que copiar, sino recuperar lo que la historia y sus gentes nos han legado”, concluye Asensio.

Pedro Sánchez anima el comienzo de la Feria de Almería

Juan Folío
La Opinión de Almería

El secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Pedro Sánchez, volvió a Almería por segunda vez durante este mes de agosto. En la anterior ocasión vino a disfrutar de unas cortas vacaciones en su lugar de veraneo habitual, Mojácar, sin ningún acto público anotado en su agenda. En esta ocasión, ha enmarcado su presencia en Almería dentro de lo que se puede considerar la precampaña electoral. Unas horas antes, Sánchez había compartido también feria con sus compañeros de Málaga.

Pedro Sánchez ha venido a la Feria acompañado por otro habitual de la provincia de Almería, el portavoz socialista en el Congreso de los Diputados, Antonio Hernando. Tras el que se ha convertido como acto habitual de las visitas de Pedro Sánchez a Almería, una parada en el Kiosko Amalia -la porra de la última vez no le salió bien-, ha acudido a la del pregón de fiestas, que este año ha corrido a cargo del pintor Garren, en la Puerta de Purchena.

Durante el desarrollo del pregón el secretario general del PSOE ha departido con numerosos miembros de su partido, y también del Partido Popular, como el portavoz del PP en el Congreso de los Diputados, Rafael Hernando; el alcalde, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, y el presidente de la Diputación, Gabriel Amat.

Durante la cabalgata, Pedro Sánchez ha recorrido el Paseo de Almería, siendo muchas las personas que se le han acercado para tener con él una foto de recuerdo. Posteriormente se ha desplazado al recinto ferial donde el alcalde ha procedido al encendido de la iluminación del real de la Feria. Por la noche, ha participado en un acto público en la caseta de los socialistas de Almería.

Galería fotográfica:

Pedro Sánchez ha coincidido con el portavoz del PP en el Congreso de los
Diputados, Rafael Hernando; el alcalde de Almería, Luis Rogelio
Rodríguez-Comendador, y el presidente de la Diputación, Gabriel Amat

El alcalde de Almería explica a Pedro Sánchez detalles de la Feria

Foto de familia socialista

Muchos paseantes quisieron saludar a Pedro Sánchez

Este matrimonio no quiso perderse una foto con quien "va a ser el
próximo presidente del Gobierno", según dijeron

Acto en la caseta del PSOE, con la presencia de las consejeras de
Agricultura, Mari Carmen Ortiz, y de Cultura, Rosa Aguilar, así como los
secretario generales del PSOE provincial, José Luis Sánchez Teruel, y local,
Fernando Martínez, y los parlamentarios y concejales de Almería
Juan Carlos Pérez Navas y Consuelo Rumí.
El pregonero Garren hace reír a Consuelo Rumí, Pedro Sánchez, José Luis
Sánchez Teruel y Gabriel Amat

La Feria y el balance

Antonio Felipe Rubio
Periodista

Se me hace cuesta arriba entrar en la dinámica de valoraciones sobre la Feria de Almería. La diversidad de criterios sobre la manera de divertirse nada tiene que ver con la ideología. No se establecen las pautas del divertimento en función de progresistas o conservadores; bastante intervencionismo padecemos en nuestras vidas y haciendas como para reclamar, criticar o aplaudir cómo nos facilitan o dificultan los políticos el disfrute de festejos; cosa que hacemos con nuestro dinero, en compañía de quiénes nos plazca, y allá dónde nos dé la gana.

Recinto ferial
La Feria, como todas las ferias, tiene su origen en una actividad socioeconómica que, posteriormente, la Iglesia vinculó al santoral. Y como actividad social y económica ha de ser la sociedad civil la que potencie y module actividades, atractivos, novedades, tradiciones… y pertrecharse y engalanarse para tal fin. Al Ayuntamiento habrá que demandarle su disposición para dotar de infraestructuras y organización allá dónde no llegue la iniciativa privada y, en lo posible, evitar “interferencias” en el desarrollo de la actividad cotidiana que, por ser feria, no se detiene, ni ha imbuirse por decreto en la vorágine.

Un ayuntamiento no puede ser objetivo de las críticas por unos churros correosos, un cubata de garrafón, ambiente en las casetas particulares… otra cosa es la seguridad, organización y el programa que le compete.

El éxito o fracaso de unas fiestas puntuales debería actuar como argumento de reflexión sobre nuestras capacidades para afrontar y mantener el nivel de calidad y profesionalidad que exige la actividad económica fundamentada en el turismo y la hostelería. Al margen de los ambigús, la restauración estable y tradicional ha respondido muy aceptablemente ante una demanda cada día más exigente en los niveles de confort y calidad. Por otro lado, la ocupación hotelera que alcanzó un 90% es más que un síntoma de la aceptación de Almería por parte de un visitante que no nos podemos permitir defraudarle.

Es lamentable que se centren las críticas o los aplausos en “garruladas” recurrentes, desviando la atención de lo realmente importante y que nos infringe un daño irreparable en la marca Almería.

No entiendo cómo no se entra a analizar qué sucedió para llegar al lamentable espectáculo del Hotel Bellavista (Roquetas) y Alcazaba Mar Hotel (Almería); ambos pertenecientes a la misma cadena, y con las conocidas señales previas de conflictos laborales, crisis societaria y colapso económico. ¿Acaso las autoridades de Turismo de la Junta no sabían de qué iba la cosa y en qué podía terminar el conflicto? ¿Se intervino en modo alguno para evitar el lamentable espectáculo a través de la prensa nacional y extranjera? Y lo peor es que no cabe posible resarcimiento para las víctimas del maltrato y sirve de aviso para posible clientela.

Quisiera pensar que sólo son inútiles y no tan malvados los que velan por nuestros intereses; pero cuesta entender que se dé lugar a situaciones como El Algarrobico que, gracias a la Junta de Andalucía, pudo alcanzar el 93% de la construcción y se mantiene como el tótem de los horrores contaminando a los almerienses como cafres medioambientales. Así mismo, las autoridades de la Junta, con plenas competencias y una legión de burócratas y sagaces inspectores, hayan dado lugar a la pésima prensa que podría haberse evitado con una oportuna acción que evitase los innumerables reportajes, más propios de una accidentada aventura por el Serengueti.

La Junta ha de controlar y evitar -como ocurre en la agricultura- el envío de productos fuera de norma a los mercados; igualmente, ha de evitar la recepción de clientes para prestarles servicios deleznables… y ya sabemos lo que acarrea una mala prensa en agricultura; pues en turismo, igual o peor.

No obstante, esto tiene camino de arreglarse. Una encuesta da al PSOE de la Junta de Andalucía ganador de las elecciones autonómicas. ¿Qué mejor refrendo para persistir en una gestión “ejemplar”?

El balance de la Feria

Laura Rodríguez-Carretero
Portavoz de UPyD en Almería

El balance que el alcalde de Almería ha realizado sobre la Feria de este año es una muestra más de su soberbia y su nula capacidad de autocrítica, pues Luis Rogelio Rodríguez Comendador (PP) ha utilizado calificativos como “tranquila” y “cívica” para definir unas fiestas en las que, como es natural, ha habido situaciones más que exaltadas e incívicas.

Cartel de la Feria de Almería
En este sentido, cualquiera que se haya dejado caer durante esta Feria por las ‘Cuatro Calles’ del centro de la ciudad habrá comprobado cómo, a partir de las cinco de la tarde y hasta las nueve y diez de la noche (dependiendo del día), los aledaños de la calle Real (calles Séneca, Eduardo Pérez, plaza Bendicho, plaza Virgen del Mar, etc.) permanecían invadidas de jóvenes que bebían y orinaban a la vista de todo el mundo, siendo la presencia policial casi imperceptible, y las molestias para los vecinos de la zona, por muy Feria que sea, del todo inadmisibles e incívicas.

El alcalde de Almería ha empleado muchas palabras inadecuadas, y parte de ellas son las que ha utilizado para rechazar que esta Feria haya sido decadente. ¿Cómo si no se explica la menor presencia de casetas y ambigús cada año que pasa? Si es verdad que los datos de ocupación hotelera han superado el 90% esta Feria, nos alegramos porque eso repercute para bien en nuestra economía, pero nos apena la pobre imagen de Almería que muchos de esos visitantes, por desgracia, se habrán llevado de nuestra tierra.

Los atascos para acceder a los parkings establecidos han constituido la nota dominante en nuestro recinto ferial, unos aparcamientos que, además de caros, han resultado especialmente molestos para los almerienses. No queremos que el Ayuntamiento se enriquezca con la venta del servicio de aparcamientos, sino que los almerienses puedan utilizar los parkings de forma fácil y ágil, y a un precio razonable. Una rebaja del precio de parking y aumento de dotación, y la posibilidad de poder usar el bonobús para acceder al recinto ferial, además de un precio del trayecto en Feria similar al habitual hubiera sido más que deseable.

Aun con todo, valoramos las cosas que sí se hacen bien, como la apuesta por recuperar parte de nuestras tradiciones a través de certámenes de indumentaria típica almeriense y festivales de folclore, y pedimos al alcalde que se esfuerce para que actividades de este cariz se mantengan a lo largo de los años.

El futuro de la Feria

Antonio Lao
Director de Diario de Almería

Acabada la Feria es hora de balances. Con la serenidad de tener un año por delante hasta la próxima y conscientes de los errores que en ésta se han podido producir, el Ayuntamiento debe mimar un evento que amenaza, como un tsunami, con arrasarlo todo y dejarlo convertirlo en una fiesta de barrio a poco que nos descuidemos. 

Presentación del cartel
Coherentes con las consecuencias de la crisis, el Ayuntamiento ha reducido en los dos últimos años el presupuesto de forma notable. Pero tanto se ha querido ordeñar la vaca para ahorrar, que la amenaza de perder las señas de identidad de la Feria de Almería son más que serias. Con la experiencia negativa de este año, tanto el concejal de fiestas, Juanjo Alonso, como el alcalde, Luis Rogelio Rodríguez, y todo su equipo, deben reunir a su gabinete y configurar las líneas rojas que no deben flanquearse

Me explico. Ya fue un error reducir el número de días de la fiesta. Una de sus señas de identidad era esta barrera que nunca debió traspasarse; la experiencia de este año, eliminando la cabalgata anunciadora, ha resultado poco grata para el conjunto de la Feria. Si se trata de reducir y bajar costes, no puede ser eliminando actividades. La idea debe ser siempre mantenerlas a un precio más asequible. Para ello hay que buscar varias ofertas y que sea el mercado el que opte por la rebaja.

La tercera seña de identidad es la Batalla de Flores. La de este año, más bien parecía un correcalles, como en los mejores tiempos del gobierno de Martínez Cabrejas con IU hace casi dos décadas. La crisis, soy consciente, se ha llevado por delante muchas cosas, pero no debemos permitir que acabe con una Feria centenaria, seña identitaria de una ciudad, que tiene en sus fiestas un elemento indispensable para madurar y avanzar en la unidad de la provincia.

Las recesiones suelen servir para acabar con los malos hábitos. Sirva la que estamos inmersos para definir qué fiestas queremos, en un mundo en el que la forma de divertirse cambia en la misma medida que una red social es capaz de movilizar a los ciudadanos en una u otra dirección. 

Contamos con un recinto ferial único. Por tanto, el esfuerzo debe centrarse en albergar en él todos los eventos, incluida la Feria del Mediodía. Para ello se precisan casetas más pequeñas, menos costosas y duraderas. El centro debe permanecer con sus bares, sus tapas y sus propuestas estivales, pero nunca como un gran botellón previo a los toros o a la noche. 

Estamos en el filo de la navaja. Cualquier descuido nos hará caer en el abismo para unas fiestas que son, y deben seguir siendo, la referencia estival para toda la provincia y para los que nos visitan.

¡Bienvenidos al circo político de la Feria de Almería!

Cristóbal García
Desalysol

¿Conoces esa teoría que dice que un objeto o persona puede estar en varios lugares a la vez? Esa hipótesis tan del gusto de los trekis y los seguidores de Big-Bang tiene su respuesta en estos días en Almería. El acalde o varios de los concejales pueden estar concediendo una entrevista en directo en dos emisoras de radio distantes y distintas, y a la vez haciendo el saque de honor del torneo de futbol chapa, y si te descuidas al mismo tiempo preparando una arroz caldoso en la Plaza Vieja. Puedo asegurarte una cosa: si en esa actividad que estás ahora mismo no hay un político inaugurándola, es que era “cascarilla”, de relleno, vamos de las que se ponen para rellenar programa.

Feria 2013
Es increíble cuántos políticos pululan estos días por Almería. Esos mismos que pregonan que es la feria de todos los almerienses parecen querer acaparar toda la feria. Están en todas partes y parecen haber descubierto la máquina de hacer clones. Los hay de todas clases y colores, concejales, diputados de Almería, de Sevilla, de Madrid, delegados, consejeros, congresistas, senadores, etc. Llega un momento en que empiezas a dudar de que tus impuestos den dinero para tanto político. Pero bueno, es lo que tiene el dinero público, que da mucho más de sí de lo que pensamos.

Los medios de comunicación se han encargado de demostrarnos una cosa: la Feria de Almería es la alfombra roja del mundo de la política. Por toda la ciudad van desfilando sus mejores galas campechanas nuestros políticos.

Lo malo de un político en feria es, como os diría yo, es como si quisiese parecer un almeriense normal, pero algo falla. Vamos, que un almeriense normal que “se tira” a la Feria no da la sensación de haberse tragado el palo de una escoba. Uno puede encontrarse en la feria del mediodía a su jefe, un tío gris y serio, con un sombrero de paja y bebiendo rebujitos en un zapato de tacón alto, y no pasa nada, es feria.

A un político jamás te lo encontraras de esa guisa. Un político que se precie, estos días lucirá pantaloncitos finos de pinzas y camisas con tonos pastel y rosado, para demostrar lo liberal que es. Es un poco aquello de ir arreglao pero informá. Pero desde luego nunca te vas a encontrar a un político con un porrón en la mano, la corbata en la cabeza y descamisao (bueno, sin camisa seguro que no que la broma va entre 600 y 1500 euros).

También son más visibles algunas incongruencias, como, por ejemplo, que mientras un partido está en Madrid diciendo que ser homosexual es casi una enfermedad su concejal en tu ciudad está inaugurando la caseta de "Colega Almería". Claro, que otro diputado del partido la oposición te habla de lo mucho que quiere a su tierra pero aun no ha pronunciado la palabra "Almería" en los años que lleva en Madrid.

Si te fijas bien en ellos (nuestros políticos) te percatas de que sus bocas sonríen, pero sus ojos no. Se les queda esa especie de sonrisa forzada que hace que, mientras inauguran el torneo de pelado de chumbos a mano descubierta, te dé la sensación de que están pensando madre mía lo que tiene que hacer uno, con lo agustico que estaría yo en mi casa ahora.

Pero ahí los tienes, pueden estar a la vez en el ambigús, en una caseta, en los toros, en el futbol, cortando la cinta de la carrera de mixtolobos, entregando el trofeo del concurso de hípica sin caballo, etc.

Estos días donde hay una cámara hay como mínimo tres políticos rodeándola. Estoy seguro de que si miráis las fotos que estáis haciendo estos días con el móvil en la Feria, en todas de fondo aparece algún político sonriendo.

Y la pregunta es: ¿Por qué? ¿Por qué esa obsesión con aparecer en los medios? La respuesta es sencilla si te quitas la venda de los ojos: Quieren que dé la sensación de que la Feria la han pagado ellos. Claro, por eso cuando un político dice aquello de este año hemos traido a Fangoria, para que luego digáis que no nos portamos, lo que en realidad está diciendo es tus impuestos han pagado a Alaska y su chorbo.

Porque, señores, la Feria la pagan tus impuestos y los míos. No los partidos políticos. Es más, la mayoría de los políticos parecen, como diría mi abuelo, del puño apretao. Llevo ocho años incordiando a políticos de todas tallas y colores. Bueno, pues aun no he conseguido que uno solo me diga Coño, cabroncete, ven que te voy a invitar a una caña y me cuentas lo de… 

Pero, claro hay muchos, para mi gusto demasiados, votantes que sí que piensan que la Feria la pagan los políticos de su bolsillo, y es normal, los medios de comunicación se encargan de ello.  Entrevistas a políticos, artículos de políticos opinando de la Feria, políticos locales, provinciales, regionales, nacionales, políticos de aquí, de fuera, con familiares aquí, que una vez vinieron a la playa de aquí, políticos que saben pronunciar Almería y es la primera vez que vienen, etc.

Lo dicho: bienvenidos al circo de la política.

Varias carrozas de más

Sergio Morante
Cronista social

Perdonadme aquellos que no seáis de Almería. Esta entrada a lo mejor no va destinada a vosotros, pero después de las cosas que veo en mi ciudad, no puedo guardarme la opinión. Cada año trato de pasar algunos días de Feria en mi tierra. Supone reconciliarme con mi pasado, reencontrame con amigos del pasado y, por supuesto, disfrutar de mi familia. Desde hace unos años, observo la degradación de las fiestas de mi ciudad con estupefacción.

Batalla de Flores
Como cada día detecto algo que no me gusta y que, a lo mejor, se ha estropeado por una mala gestión, pienso que puede ser un defecto mío. Que veo las cosas de otra manera a consecuencia del paso del tiempo; el descreimiento de la madurez. Por eso, hoy he querido ir a la Batalla de Flores. Para quien no lo sepa, es una cabalgata por el centro en la que desde las carrozas se lanzan flores y serpentinas. Por decirlo de algún modo, la gran explosión de la fiesta en la calle. Y eso esperaba encontrar. Nada más lejos de la realidad.

Lo primero, llego al Paseo, gran arteria social de Almería. Me coloco en una esquina a esperar. Para mi sorpresa, agradable, veo a muchas mujeres vestidas de flamenca. Por fin. Cómo cansa la excusa del calor para no arreglarse en esta Feria. Por favor. Tras esperar unos minutos comienza la cabalgata y con ella, la decepción. La encabezaba una representación de músicos municipales que no tocaban ningún instrumento. Es más, caminaban “whatsappeando”. ¿Habrá algo más desilusionante que un músico con su corneta bajo el brazo? Poco después me entero que el alcalde estaba unos metros más arriba, en la Puerta de Purchena, por lo que sospecho que, ante él, sí que tocaron (al fin y al cabo es el que paga). Tras ellos, una suerte de marionetas gigantes neumáticas. Lo único animado del desfile.

A continuación, una retahíla de carrozas que parecían conducir a un funeral más que incitar al jolgorio. Todas en silencio, ocupadas por personas que ni se molestaban en sonreír y que ni lanzaban flores ni confeti siquiera (el desfile se llama Batalla de las Flores, que conste).

Atención a la escena. Carroza de una asociación vecinal con dos señoras de mediana edad sentadas a mujeriegas como en una vespa antigua, pelo recién peinado, camisetas de Decatlón, pantalón pirata y bolso cruzado del chino. Vamos, un cuadro. Parecían dos viajeras de la línea 2 esperando parada. ¿Qué hacen ahí? ¿Matar la ilusión de los niños que buscan fiesta?

Otra imagen de la Batalla
Sigo describiendo. Carroza con dos niñas de las que podemos ver los miopes desde lejos. Es decir, perímetro amplio. Sentadas una junto a la otra comiéndose un bocadillo y con un ramo de claveles blancos en la mano que les queda libre. Les gritan desde la acera "¡Flores!". Su respuesta: ¨Noooo, éstas son pa mí". ¿Para ti? ¿Quién eres? Si estás ahí es para eso precisamente. Pagamos esas flores todos. Luego nos preguntamos acerca del origen de la corrupción, de ahí mismo, del esto me lo quedo porque es pa mí.

Siguiente carroza, señora entre 80 y la muerte, con una melena rubia llena de bucles vestida con un traje de gitana datado en los años en los que Naranjito era solo un proyecto y el árbol del Paseo era un arbusto. La mujer trataba de sonreír pero el sofoco, el traqueteo y la faja solo le dejaban exclamar sin emitir voz ¨No llevo flores, como hay crisis, pero ésta es la carroza de pocoyó-pocotú".

Pregunto: los que coordinan la cabalgata ya podrían controlar eso. Debería estar prohibido que nos recordaran la crisis. La hay, somos conscientes, pero disfrázala de creatividad. Si no hay para pagar músicos, mete una charanga entre alguna carroza. O conecta las radios de los coches que las arrastran con la misma emisora para que haya hilo musical y no tenga que oír hablar a la dichosa señora hablar de eso. Si está agobiada o triste, apúntese a una actividad en el centro cívico de su barrio.

Sigo. Pasan las 15 carrozas más aburridas de la historia y a continuación, menos mal, la charanga de la Voz, los cabezudos y los gigantes. Los únicos que parecían vivos esta tarde. Vamos, como dice mi amiga Celia, las mejores carrozas venían al final: los camiones de la basura. El resto, un pestiño.

Alcalde, no le voy a pedir una casa, no. Sólo recordarle que, en tiempos de crisis, hay que estar más atento de dónde se invierte el poco dinero que hay. Menos carrozas y más música. Menos señoras aburridas, menos adolescentes pavisosas avergonzadas por ir subidas en una carroza y más implicar a almerienses que, de verdad, quieran divertirse y divertir. Ya sé que el espíritu de esta tierra es conformista y pesimista pero que no nos lo restrieguen por la cara.

PD: Mañana veréis cuántas crónicas hay de la Batalla hablando de diversión, belleza, alegría… Mentiras todas. Un soberano coñazo.
(http://lasgafasdemorante.wordpress.com/2013/08/19/varias-carrozas-de-mas/)

Ya ni huele a Feria

Juan D. Gómez
Estudiante de Trabajo Social

Los recortes se han apoderado un año más de la Feria de nuestra ciudad. A unas horas del pistoletazo de salida, que podemos afirmar que se dará con balas de fogueo tras conocer que la cabalgata anunciadora de Fiestas era la principal caída del programa de actividades, parece que el tajo en el presupuesto ha afectado incluso al olor característico de los días previos. Ya no podemos ni decir que huela a feria.

El diseñador del cartel no ha estado demasiado inspirado

Cuando el Ayuntamiento anunció que otro año más se destinaría menos dinero a nuestra cada vez menos semana grande, podíamos imaginar una Feria poco novedosa. Los peores presagios se hacían realidad leyendo el programa: la falta de novedades se unía a la falta de interés del Ayuntamiento de convertir la nuestra en una feria low cost en la que los almerienses pudiéramos olvidar por unas horas que superamos en casi 10 puntos la media estatal de paro.

Pero parece que la austeridad no va con eso de acercar la Feria a todos, y no me refiero solo en espacio: las líneas de autobuses al ferial costarán 1,25 euros, 20 céntimos más que un billete habitual, y todo eso pese a ser unas líneas que solo observando su afluencia podemos asegurar que son mucho más que rentables para la empresa Surbus. Me imagino, sin necesidad de hacer un gran esfuerzo, a unos padres en paro que quieran llevar a sus hijos a la feria, haciendo cuentas para ver cuánto se pueden gastar, o mejor dicho, cuanto les quiere cobrar su alcalde para hacerlos merecedores de poner un pie en el recinto de la Vega de Acá. Una total falta de empatía por parte del ayuntamiento que, una vez más, no está a la altura de las circunstancias y nos demuestra, sin necesidad de decirlo expresamente, que aspiramos a una feria en la que quién pueda pagársela la disfrutará y quien no se conformará con su retransmisión por Interalmería televisión.

Alardeaba hace unos días el concejal Carlos Sánchez de que “el 75% de las actividades de esta feria serán totalmente gratuitas y llegarán a todos los barrios” algo que, intentándolo comprobar programa en mano, no cuadra demasiado. Visitas guiadas para conocer la Almería que vemos cada día, eventos deportivos poco atractivos para los no asiduos a estos, la batalla de flores, tortura animal, conciertos de segunda, paseo de caballos a pleno sol y “actuaciones” en la caseta municipal. Claro que, si tenemos en cuenta los numerosos actos religiosos en honor a la patrona y recientemente proclamada alcaldesa perpetua de la ciudad (tras rescatar las actas de un pleno municipal de la época de Franco) supongo que el Partido Popular considera la nuestra una feria “como Dios manda”.

Que esta corporación nos lleva a pasos agigantados hacia una Feria al estilo sevillano no es ningún secreto. Y no, no tiene nada que ver con que este año dé el pregón José Mercé, un almeriense de pura cepa, ya que además es gaditano. Tiene más que ver con la reducción progresiva de actividades alrededor de la ciudad con la justificación de “potenciar el recinto ferial”, consiguiendo así concentrarla en un recinto acotado y haciendo que esta pase por nuestra ciudad casi como una invitada, y no como una seña de identidad.

Un ejemplo muy sencillo de esta estrategia es la Caseta Municipal Infantil que el Ayuntamiento habilitó con la apertura del nuevo recinto: mientras antes las actividades de “Mi Barrio en Feria” llevaban un trocito de fiesta a numerosas partes de la ciudad, ahora las únicas actividades infantiles, al margen de la cabalgata del lunes, se celebran en el ferial.

Tampoco cobran importancia este año los barrios menos próximos a la capital: Cabo de Gata, Castell del Rey, Ruescas, Costacabana, El Alquian, Retamar… por todos ellos la Feria ni siquiera pasa de largo, pero claro, como “tienen fiestas propias” (de barrio) la cosa está más que justificada. Al fin y al cabo, ¿qué se puede esperar de un consistorio que acepta un cartel de Feria plagiado que ha encargado a una empresa privada tras declarar el concurso convocado para tal fin desierto?

Todo esto por no mencionar la Feria del medio día, antaño buque insignia de los almerienses, hoy reducida a cuatro ambigús iguales, con la misma música que hace cinco años y cuyas consumiciones rozan lo considerable como estafa. Las tardes de Feria los almerienses tenemos dos opciones: gastarnos una pasta en chiringuitos y pubs o hacer botellón en la calle y arriesgarnos a gastarnos una pasta en multas porque, por si no te habías dado cuenta, el Ayuntamiento no contempla como opción que no vayas a beber alcohol esta Feria.

Ni siquiera las redes sociales abren boca. En twitter, comentarios plagados de críticas y desánimo de los propios almerienses ante la que hasta hace no tanto era “su” Feria hacen prever que la afluencia al recinto no será mucho mayor que en años anteriores. Desde luego que si la Feria de Almería es nuestro mejor escaparate podemos afirmar que, al menos este, se ajusta a la realidad que los almerienses vivimos el resto del año.

Almería crece con su feria

Javier Aureliano García
Secretario General del Partido Popular de Almería

La celebración de las últimas ediciones de la Feria de Almería permitieron percibir con claridad que el espacio en donde se ubicaba esta celebración no admitía, por más tiempo, una concentración de personas y materiales como supone la Feria de Almería. Los problemas de concentración, instalaciones, equipamientos y presencia masiva de ciudadanos crecían cada año debido al hecho de que estábamos celebrando la Feria en un sitio que no estaba preparado y en donde, sencillamente, no cabía. La respuesta a ese problema era extraordinariamente sencilla, pero a la vez muy complicada: había que crear un nuevo recinto ferial. Y no bastaba sólo con encontrar una ubicación adecuada: había que diseñar un recinto polivalente que permitiera no sólo la celebración de la Feria en Honor de la Virgen del Mar de cada mes de agosto, sino también su uso como espacio destinado a exposiciones, celebraciones y conciertos. Pero eso no era todo: no sólo había que hacerlo bien, sino que teníamos que hacerlo rápido, porque el final de la Feria de 2009 evidenció que el recinto del Auditorio no servía ya para esta ciudad y que Almería tenía que estrenar un nuevo recinto para la Feria de 2010.

Bueno, pues dicho y hecho. A nadie se le escapa que se ha trabajado, como decía antes, rápido y bien. Ahí está el recinto y a las opiniones de la inmensa mayoría de almerienses me remito. El nuevo recinto ferial de Almería es todo un acierto que permite a la Feria una escalada de calidad y prestigio a nivel nacional, como nos han comentado los profesionales especialistas en este tipo de recintos con los que ha colaborado el Ayuntamiento. Pocas ciudades de España cuentan en la actualidad con un espacio tan racional, tan moderno y bien diseñado para este tipo de encuentros multitudinarios. El indiscutible acierto no sólo es fruto de una estupenda labor técnica por parte del Ayuntamiento, sino también fruto de la demostrada capacidad del equipo de Gobierno Municipal que lidera Luis Rogelio Rodríguez Comendador para cumplir sus promesas. El alcalde dijo al finalizar el año pasado que haríamos un esfuerzo para tener un nuevo recinto ferial para este verano y lo hemos conseguido. Y creo sinceramente que Almería ha superado este reto con nota alta. No sólo por la magnífica distribución de espacios, sino también por el modo en que los almerienses han respondido a esta nueva dotación pública que sin duda contribuye a hacer crecer la ciudad.

Almería crece, mejora y se transforma, por primera vez en muchos años, gracias al impulso que está sabiendo darle este Ayuntamiento. La gestión que estamos llevando a cabo nos permite afirmar, desde la responsabilidad y el orgullo, que hemos demostrado que el Ayuntamiento de la capital puede convertirse en un factor de progreso social, cultural e infraestructural para todos los almerienses. Desde hace ya siete años hemos probado que, a pesar de las limitaciones económicas que tienen todas las corporaciones locales a consecuencia de la nefasta financiación que sigue permitiendo Zapatero, el Ayuntamiento puede servir como herramienta de transformación de Almería. Ahí están todas las obras en todos los barrios de la capital, la mejora en las condiciones de respuesta directa y servicio al ciudadano y la agilidad administrativa a la hora de resolver los problemas de los vecinos. Son muchas las cosas que se han hecho, pero estoy convencido de que lo mejor está todavía por llegar. Comparar la Feria de hace un año con la que acabamos de vivir es buena muestra de ello.