El pasado marzo, el anuncio cayó como una pequeña bomba en el ecosistema de los medios digitales españoles: la empresa editora de Fórmula TV entraba en concurso de acreedores y distintas informaciones daban prácticamente por amortizada una de las cabeceras históricas de la información televisiva en Internet. El relato parecía claro. Otro medio digital que no había resistido la tormenta de un sector cada vez más precario, más dependiente del clic y más castigado por la caída de la publicidad.
![]() |
| Fórmula TV |
Sin embargo, semanas después, cualquiera que entre en la web de Fórmula TV comprobará algo desconcertante: el portal sigue funcionando. Y no de manera testimonial. Continúa publicando noticias, audiencias, entrevistas, vídeos y contenidos sobre televisión y plataformas con una apariencia de absoluta normalidad. Entonces, la pregunta es inevitable: ¿cerró realmente Fórmula TV o no?
Lo primero que conviene aclarar es que un concurso de acreedores no implica necesariamente una desaparición inmediata. Muchas empresas continúan operando mientras intentan renegociar deudas, reducir costes o buscar una salida empresarial. Jurídicamente, por tanto, no hay contradicción. Lo extraño aquí es otra cosa: el enorme contraste entre el dramatismo del anuncio inicial y la continuidad práctica del producto informativo. Porque para el lector común la sensación es desconcertante. Se anuncia el colapso de una empresa, se habla de despidos y final de actividad, y poco después la web sigue viva, actualizada y aparentemente intacta.
Ese fenómeno abre preguntas legítimas sobre el modelo actual de los medios digitales. Preguntas incómodas, pero necesarias. Diversas voces en redes sociales y en el propio sector sostienen que parte de la estructura editorial de Fórmula TV habría seguido funcionando bajo una fórmula más reducida, apoyada en colaboradores externos o antiguos responsables de la publicación. No existe, al menos públicamente, una explicación detallada sobre cómo se articula hoy esa continuidad ni cuál es exactamente la estructura laboral que sostiene el portal.
Y ahí aparece otro elemento inevitable del debate contemporáneo: la inteligencia artificial. No se trata de acusar gratuitamente a nadie de sustituir periodistas por máquinas. No hay pruebas públicas que permitan afirmar algo así en el caso concreto de Fórmula TV. Pero sí es evidente que el desarrollo de herramientas de generación automática de texto está cambiando profundamente el funcionamiento de muchos medios digitales, especialmente aquellos basados en grandes volúmenes de contenido rápido, optimizado para buscadores y producido a bajo coste.
La cuestión ya no es futurista. Está ocurriendo. Cada vez resulta más difícil para el lector distinguir qué parte de determinados contenidos responde a trabajo periodístico tradicional y qué parte puede proceder de automatizaciones, reescrituras o herramientas asistidas por IA. Y en un contexto de crisis empresarial permanente, la tentación de reducir plantillas mientras se mantiene la producción es evidente en todo el sector.


No hay comentarios:
Publicar un comentario