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Las incoherencias de Makoke en '¡De Viernes!'

Nuria Torrente
@opinionalmeria

La última intervención televisiva de Makoke en ¡De Viernes! deja más preguntas que respuestas y, sobre todo, evidencia un cambio significativo en el tono de su discurso. Apenas una semana después de sus contundentes declaraciones, la colaboradora ha optado por rebajar el nivel de sus acusaciones, coincidiendo con el anuncio de Kiko Matamoros de emprender acciones judiciales. Una rectificación que, aunque no explícita, resulta difícil no interpretar como una estrategia para evitar consecuencias legales.

Makoke, en '¡De Viernes!' / Telecinco

Este giro plantea dudas sobre la solidez de las afirmaciones vertidas anteriormente. Cuando una figura pública modula su relato en función de posibles repercusiones judiciales, el espectador no solo percibe cautela, sino también cierta fragilidad en la firmeza de lo defendido previamente.

Pero más allá de este evidente repliegue, lo verdaderamente llamativo de la intervención de Makoke fueron las contradicciones en las que incurrió al abordar la situación de su actual pareja. En su discurso, apeló insistentemente a la presunción de inocencia de su prometido, acusado de malos tratos por su exmujer. Una postura legítima en cualquier Estado de derecho, pero que contrasta de forma notable con su actitud en casos mediáticos anteriores.

Resulta inevitable recordar cómo Makoke se posicionó en su momento ante testimonios como los de Rocío Carrasco o Mar Flores. En aquellas ocasiones, la empatía brilló por su ausencia y su discurso se alineó más con la duda o el cuestionamiento que con la comprensión hacia las denunciantes. Sin embargo, ahora adopta una postura diametralmente opuesta, reclamando prudencia, respeto y garantías para su pareja.

Esta dualidad no solo evidencia una falta de coherencia discursiva, sino que también reabre el debate sobre el uso interesado de principios fundamentales como la presunción de inocencia. Defenderla selectivamente, en función de los vínculos personales, debilita su valor y transmite un mensaje preocupante a la opinión pública.

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