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Pedro Perales Larios, guardián de la obra de Álvarez de Sotomayor

Antonio Torres
Periodista

El cuevano José María Martínez Álvarez de Sotomayor (1880-1947) es el gran poeta de la tierra. Aunque su fama es lírica, sus poemas y textos tienen una carga dramática tal que han sido adaptados al teatro en innumerables ocasiones. Sus obras suelen ser el pilar de las representaciones costumbristas en el municipio, afirma el catedrático de Lengua y Literatura Pedro Perales Larios (Cuevas del Almanzora, 1951): “Desde la década de los años veinte del siglo pasado, la obra dramática se ha venido representando en colegios, y grupos profesionales a lo largo del tiempo. Conviene destacar el enorme éxito que obtuvo con algunas de sus obras teatrales como sucedió con La seca, que representa la lucha de los campesinos. Fue llevada a la escena con gran éxito por el más importante actor dramático de su época el catalán don Enrique Borrás que la representó tanto por toda España, incluida Cuevas del Almanzora y las cercanas Águilas y Murcia. Además, La seca viajó a Buenos Aíres con éxito”. Últimamente, han surgido compañías de aficionados que ponen la obra en escena como acurró en 1997 con motivo de un homenaje a Sotomayor, coordinado por el propio Perales y la colaboración del Ayuntamiento de Cuevas y del Instituto de Estudios Almerienses que se llevó al Teatro Apolo de Almería y a Cuevas.

Pedro Perales Larios / A. Torres

En Álvarez de Sotomayor, poeta del campo y la opresión, queda documentada la amistad sincera entre el poeta y dramaturgo Francisco Villaespesa Martín (Laujar de Andarax, 1877-Madrid, 1936) y Sotomayor. Una gran amistad y admiración recíproca, son los dos máximos exponentes del teatro en su época de la provincia de Almería.  El 28 de agosto de 1931, participó en el homenaje que el Ayuntamiento de Almería tributó a Villaespesa con motivo de su regreso de América. Recitó el poema Salutación, dedicado al poeta laujareño.  De su relación con el Rector de Salamanca, Miguel de Unamuno”, afirma Perales, “tenemos noticias del hijo de Sotomayor y de la prensa, que se hizo eco de la mediación del poeta con Unamuno para que éste, valiéndose de su influencia, intentara conseguir del Gobierno una pensión anual para Villaespesa, quien en sus últimos años tuvo que vivir prácticamente de la caridad”. 

Perales ha editado las obras completas del poeta cuevano, también como sus memorias que permanecieron inéditas durante 72 años. En definitiva, es el máximo especialista en España en el estudio y la vida del poeta Sotomayor. En 1987, se editó la tesis doctoral de Perales con el título de Álvarez de Sotomayor, poeta del campo y la opresión. Actualmente, el catedrático Perales distribuye estos días el reciente trabajo “Álvarez de Sotomayor, breve biografía para escolares”, editado por Arráez, con el objetivo de mantener viva la figura del poeta entre el estamento más joven de Cuevas del Almanzora y sus núcleos importantes de población como Palomares, Villaricos y Guazamara. Son los beneficiarios los centros públicos de Primaria, alumnos de sexto curso.

La historia del teatro en Cuevas del Almanzora está mucho más definida que en otros municipios cercanos, ya que cuenta con uno de los espacios escénicos históricos más importantes de la provincia. El Teatro Cine Echegaray, inaugurado en diciembre de 1887, es el eje histórico de la actividad escénica en Cuevas del Almanzora. Fue impulsado por la burguesía local como espacio cultural y social. Tras sufrir un incendio en 1962, según Perales, testigo presencial de esta historia: “Era un teatro en su estilo y construcción muy similar al Cervantes de Almería. El teatro Echegaray tenía patio de butacas y unas plateas con dos plantas más, una encima de las plateas y otra planta superior conocida popularmente por el gallinero. El teatro quedó arrasado completamente por el fuego. Se convirtió en un solar adquirido por la familia del fabricante de muebles José Ruiz Collado y el comerciante Antonio Nieto. permanecer cerrado más de 40 años, fue rehabilitado y reabierto por el Ayuntamiento en 2006, convirtiéndose en el espacio principal con aforo para 254 personas. Ambos levantaron un nuevo edificio, pero ya de construcción moderna. Años después, con la crisis de la cinematografía cerró y fue adquirido por el Ayuntamiento, siendo alcalde Antonio Llaguno”. El teatro en Cuevas es el reflejo de una época de esplendor económico y cultural, impulsada principalmente por el auge de la minería en el siglo XIX. Durante este periodo, el municipio no solo extraía plata de Sierra Almagrera, sino que también importaba las corrientes artísticas más refinadas de la época. A mediados del Siglo XIX, la riqueza minera atrajo a ingenieros, empresarios y una burguesía con gustos europeos que demandaba espacios de ocio sofisticados. Antes de la construcción de grandes edificios, las representaciones se daban en sociedades privadas y salones de la alta burguesía. El teatro era un símbolo de estatus social. Las compañías itinerantes que viajaban de Madrid a Almería solían hacer parada obligatoria en Cuevas. Durante el siglo XIX, el nivel cultural de Cuevas era tan alto que se llegó a decir que era la pequeña París de Almería, no solo por su arquitectura, sino por la frecuencia y calidad de sus zarzuelas y obras de teatro.

Conviene subrayar la figura histórica de referencia como el autor teatral, Miguel Flores González-Grano de Oro (Cuevas del Almanzora, 1879, asesinado en las inmediaciones de la Venta de la Viuda en Sorbas, 1936). Fue empresario artístico y cultural del Teatro Cervantes de Almería y Cronista Oficial de Cuevas del Almanzora. Aunque es recordado principalmente como historiador y escritor, fue un prolífico dramaturgo cuyas obras se representaron con éxito. Su influencia en la vida cultural de Cuevas fue fundamental para mantener el prestigio del Teatro Echegaray.  

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