Hay entrevistas que sirven para promocionar un proyecto y otras que terminan convirtiéndose en una ventana abierta a la intimidad. La conversación que Rocío Carrasco mantuvo este martes en El sótano, el programa de TEN presentado por su amiga Alba Carrillo, perteneció claramente a la segunda categoría.
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| Rocío Carrasco, en Ten |
Lejos de la polémica que durante años ha acompañado cada una de sus apariciones públicas, Carrasco se mostró cercana, reflexiva y profundamente agradecida a quienes han permanecido a su lado en los momentos más difíciles. Entre ellos están sus seguidores, esos "fucsias" que la acompañan diariamente en las redes sociales aunque ella, paradójicamente, no participe en ellas. No necesita abrir una cuenta para sentir su afecto. Los lleva, como ella misma deja entrever, en el corazón.
La entrevista estuvo marcada por la complicidad con Alba Carrillo. Ambas recordaron cómo nació su amistad durante la etapa en la que coincidieron en Hable con ella. «Llorábamos a la par que nos reíamos. Estábamos las dos con medicación», recordó Rocío, evocando un periodo complicado para ambas. De aquella experiencia surgió una amistad que el tiempo ha consolidado.
Uno de los momentos más reveladores llegó cuando habló de sus padres. A propósito del documental La más grande, Rocío quiso distinguir entre la artista universal y la mujer que existía detrás del personaje. «Rocío Mohedano no tenía nada que ver con Rocío Jurado», explicó. La cantante admirada por millones convivía con una mujer de costumbres tradicionales, una dualidad que, según contó, incluso sorprendía a quienes mejor la conocían.
También compartió una historia inédita sobre un sobre que su madre le entregó poco después de la muerte de su padre, Pedro Carrasco. Dentro había fotografías y un escrito destinado a ayudarle a comprender mejor quiénes habían sido realmente sus progenitores. Durante años permaneció guardado entre cajas hasta que reapareció mientras preparaban el documental. Un hallazgo cargado de simbolismo y emoción.
Cuando habla de Pedro Carrasco, la voz de Rocío se llena de ternura. Lo describió como «maravilla pura», una persona entrañable, con un extraordinario sentido del humor y de la que jamás escuchó una mala palabra. «Yo era locura con mi padre y mi padre conmigo», confesó. La muerte del exboxeador supuso un golpe devastador para toda la familia, especialmente para Rocío Jurado.
Sobre su madre, destacó la imagen de una mujer luchadora, trabajadora infatigable y profundamente comprometida contra las injusticias. «Yo admiro a Rocío Jurado y amo a Rocío Mohedano», resumió en una frase que probablemente sintetiza mejor que ninguna otra la relación entre la hija y la leyenda.
Carrasco recordó además la extraordinaria normalidad con la que vivió una infancia rodeada de algunas de las figuras más importantes de la cultura española. Para ella, convivir con Paco de Lucía, Camarón o Lola Flores era algo cotidiano. «Para mí, Lola Flores era simplemente Lola», dijo con naturalidad, reflejando una realidad que para cualquier otra persona habría resultado excepcional.
Pero si hubo un mensaje recurrente durante toda la entrevista fue el valor de los afectos sinceros. «Yo soy de la familia elegida», afirmó. Esa familia formada por quienes te quieren de verdad, por quienes te apoyan pero también te señalan los errores cuando es necesario. En ese círculo ocupa un lugar fundamental Fidel Albiac, a quien Alba Carrillo definió como una persona excelente. «Cuando necesito un consejo, a quien llamo es a Fidel», explicó. Y Rocío añadió una frase que resume décadas de compañerismo y lealtad: «Tengo una suerte de tenerlo al lado cada mañana cuando me despierto».
Quizá por eso Rocío Carrasco transmite hoy una serenidad distinta. Después de años de exposición pública, parece haber encontrado refugio en la memoria de sus padres, en la familia que ha elegido y en el cariño de quienes la siguen sin exigir nada a cambio. Entre ellos están esos miles de "fucsias" que la defienden, la apoyan y celebran cada uno de sus pasos.
Ella no está en las redes sociales. No publica mensajes, no comparte fotografías ni responde comentarios. Pero, a juzgar por sus palabras y por la emoción que mostró durante la entrevista, no cabe duda de que a sus fucsias los lleva, efectivamente, en el corazón.


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