Una familia con raíces en Sorbas y Turre emigró de forma
precaria a Estados Unidos. Representa una historia de triunfo en los negocios
neoyorquinos. Rescatamos una historia digna de admiración. Como decenas de
miles de españoles buscaron fortuna y la encontraron, tras muchas peripecias y
rupturas dramáticas con las familias. Su clave es que comenzó con un pequeño
comercio y se hizo grande por “fiar” a familias emigrantes como ella de habla
hispana. Su fama corrió como la pólvora y fortaleció una clientela sólida.
Joaquina Cánovas Mañas (Turre, 1947) nos recibe en su chalet de Mojácar,
situado en las inmediaciones de la desembocadura del río Aguas, vecina del
añorado médico y escritor mojaquero Miguel Sáez, quien le presentó al juez
Baltasar Garzón en su etapa norteamericana. Persona muy reconocida y admirada
por todas las personas que le conocieron. Su casa era la de todos sus paisanos
que trabajaron allí como Pedro Morales Piñero e Isabel Rosa Ramírez Molina o la
familia de Luis Ros.
| Francisca Mañas, en su comercio / Foto: Joaquina Cánovas |
Joaquina pudo estudiar Filosofía y Letras en la Universidad de Granada, gracias al esfuerzo de su madre. Hija de Francisco y de Francisca Mañas Jerez (West Virginia, Estados Unidos, 1929), conocida popularmente por “la Francis o Jackie”, fallecida por culpa de la COVID. Mañas es la gran protagonista de esta historia y un referente desde Nueva York, la ciudad que nunca duerme. Volvieron a España en 1932 debido a la Gran Depresión de 1929 (burbuja especulativa, endeudamiento y quiebras bancarias). Pasaron mucha necesidad y ella sola se fue a América.
En Nueva Jersey, Turre, Mojácar, Los Gallardos, Sorbas,
Bédar, Los Giles, La Huelga preguntas a sus mayores y todos conocen la
personalidad de una mujer que salió sin dinero de Almería y se labró una
carrera impresionante, un ejemplo de la gran migración. Valiente, emprendedora,
carismática con un carácter envidiable, solidario. “Mi madre regresó con apenas
tres años, junto a sus padres y abuelos, almerienses de Bédar y Sorbas. “Se
asentaron en New Jersey sin problemas dado que mi madre era ciudadana americana.
Llegó sola a Nueva York con apenas 20 años, en barco desde Algeciras, y gracias
que llevaba su billete de la agencia Valentín Aguirre la policía la llevó a
esta agencia para que informara a la familia de que había llegado”. Emigrantes
almerienses como la amplia colonia de Alhama de Almería tenían el consuelo de
la empresa del vizcaíno Valentín Aguirre. Cuando los agentes preguntaban por el
primer domicilio, siempre los emigrantes respondían Casa Aguirre. La pequeña
España, little Spain en las inmediaciones
de Manhattan, calle 14, estaba dominada por los emigrantes españoles. María
Dueñas explica en Las hijas del Capitán las dificultades de
las familias al establecerse en América. El mérito de la
Francis es que llegó sin saber leer ni escribir. “Al poco tiempo dominó el
inglés, se manejaba sola sin recurrir a nadie porque su marido estaba en otra
tarea como una empresa textil y ella fue una autodidacta muy inteligente y valiente
para afrontar cualquier barrera. Abrió muchas puertas a paisanos que llegaron
después”. “Antes de establecerse en un local, se consolidó como vendedora de
todo lo que le pidieras porque tenía un amplio catálogo para dar respuesta a
sus clientes americanos y latinos en un tiempo donde hubo mucha emigración
hispana”, a mediados de los años sesenta”. En el comercio se organizaban
fiestas de promoción de España. Fue una gran embajadora de los productos de su
tierra. Participó en exposiciones hasta de turrones y mantillas, bajo el
epígrafe de la española”. Joaquina reitera que promocionó todo lo que pudo el
aceite y el jamón serrano. “No
ejercí la carrera”, subraya Joaquina, me trasladé a los Estados Unidos, me casé
y con mi marido Andrés, gallego, nos asociamos con mi madre para que el negocio
fuera referente en New Jersey con clientes diversos y referente del Consulado y
surtíamos a los empleados del Banco Santander, incluso con las cestas de
Navidad”. “Mi madre, nunca le negó a nadie una ayuda para superar algún
problema de enfermedad o hasta para emprender un negocio. Una de sus frases más
enrevesadas era: no sé si he hecho buen negocio, pero ahí lo lleva”.
Francisca Mañas se casó con el turrero Francisco Cánovas,
representante de vinos de Jumilla en la comarca, y se conocieron en La Herrería
(Sorbas) y poco después se casaron y nació Joaquina. Cánovas era hermano de
Juan que tuvo un prestigioso bar en Los Gallardos y Turre, y hermano del citado
Francisco, José (sacerdote de varias poblaciones, fallecido en Turre), Antonia,
Rosario y Teresa, datos facilitados por Juan Ángel Guerrero Cánovas, hijo del
añorado matrimonio formado por Jacinto y Angelita Cánovas con familia en Los
Gallardos y que reitera la facilidad natural para los negocios de la hermana de
nuestro protagonista.
El editor y profesor Juan Grima Cervantes (Turre, 1962)
rememora: “La Francis venía mucho al Hotel Grice de mis padres. Conducía un
coche Citroën dos caballos y en la familia se comentó que hicieron dinero
llevando aceite de Sorbas y de la zona a América con un precio imbatible y que
la familia invirtió en pisos allí como en España”. Grima recuerda los bares de
su infancia: “Cuando mi padre regresaba de Málaga, que allí estaba cortando
palma para exportación, los domingos eran más festivos todavía. Toda la familia,
perfectamente vestida. Después de asistir a misa, íbamos de bares a tomar unas
raciones. Al de Frasquito Baraza, al de Juan Cánovas, al Triunfo de Frasquito,
al de Juan Diego, al del Jarras o al de Felipe Gómez”. Francis buscó esos
establecimientos cuando acudía a su cita estival de Turre y Mojácar. Los
docentes Maribel Cervantes Llorente y Pedro Baraza Gómez, de Turre, ha
compartido conversaciones con Francisca Mañas: “Es digna de admiración, mujer
adelantada para la época”. El director de la revista El Afa de Sorbas, Andrés
Pérez, conoce la relación familiar de la Francis con Ana María Mañas Clemente,
conocida popularmente en la barriada de La Huelga como la Rabota “que tenía una
tienda mejor y más moderna que las de muchas capitales. Curiosamente, una nieta
de la Rabota lleva el mismo nombre que su abuela. Es Ana María Castellón
Fernández que fue concejala en Sorbas y la que peleó por la construcción del
puente que comunica Los Giles con La Huelga”.
Los bisnietos de Francisca Mañas, la Francis, son Carmen, Mathías y Olivia, presente en la entrevista. Les lanzo el reto de profundizar con un documental o una novela en la historia de Jackie. Gran historia de superación e imaginación para recuperar las huellas de una gran mujer.

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