Familiares del caso Almería y un grupo de ciudadano quieren
saber qué paso en el interior del muro del antiguo cuartel de Casas
Fuertes. Un centenar de ciudadanos,
coordinados por la exsenadora Martirio Tesoro Amate, y exconcejala de Almería,
se reunió a última hora de la tarde del sábado en el antiguo cuartel de la
Guardia Civil de Casas Fuertes para que el Gobierno de España lo declare Lugar
de Memoria por estar relacionado con la historia negra del caso Almería. El
edificio está situado entre el Paseo Marítimo y el aparcamiento situado a
espalda de Hotel Barceló en El Toyo. Tesoro: “La verdad es el paso anterior a
la justicia y a la reparación. Ya es hora”, denunció Tesoro, “de que todo se
sepa, como planteamos los amigos aquí reunidos. Estamos aquí para
solidarizarnos con la familia y exigir qué pasó detrás de esos muros, quienes
lo hicieron y ocultaron. Me es indiferente que me hablen de la llamada verdad
judicial. Si no coincide con la realidad es una farsa de sentencia…” El
inquieto catedrático, Antonio Cazorla, defendió la memoria. Indicó que desde la
Universidad, la ciudadanía y las instituciones se impliquen en este tipo de
actos. “Los almerienses debemos sentirnos orgullosos y no huir de la verdad.
Hay que crear una comisión de la verdad que examine la sentencia y deje claro
todo lo que ocurrió en los interrogatorios y en la endeble instrucción”, vino a
decir Cazorla, reconocido investigador en la historia social del franquismo,
profesor en Canadá. Francisco Paredes de la revista de pensamiento Rayuela
colaboró en el acto, al igual que la cantautora Sensi Falán, autora de Más allá
de la memoria, quien dejó su sello auténtico con obras de la memoria y del
inicio democrático y por supuesto puso énfasis en El caso Almería, como lo hizo
el añorado Carlos Cano.
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| Que sea lugar de Memoria / María Núñez |
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| Carretera de Gérgal, 45 años después / A. Torres |
Los actos huyeron del rencor y de
la propaganda política. Se lamentó la burda historia de llevar a Juan Mañas
Morales, de 24 años, almeriense de Pechina, esposado y escoltado por varios
coches de guardias civiles, que hicieron mal su trabajo, en la madrugada del 9
al 10 de mayo de 1981 a Casas Fuertes. Mañas fue víctima de los aires de
grandeza, medallas, y del desorden propiciado por guardias, reiteramos que
hicieron mal su trabajo. También fueron víctimas los compañeros de trabajo en
Santander Luis Cobo Mier de 29 años y Luis Montero García de 33 años.
Ayer domingo se
cumplieron 45 años del trágico caso Almería y se les recordó en la carretera de
Gérgal, tal como venimos acudiendo cada 10 de mayo donde aparecieron tiroteados
y calcinados los tres jóvenes que solo tenían el objetivo de acudir a la
primera comunión de Francisco Javier, hermano de Juan Mañas, presente en el
acto para reivindicar que ese cuartel sea declarado Lugar de la Memoria y el
punto kilométrico de la antigua carretera de Gérgal para “transformar el dolor
en un legado para las futuras generaciones”. La alcaldesa en funciones de
Gérgal, María Nieves Parra, acudió al acto, así como un centenar de ciudadanos
con textos de Lucia y Juan, hijos de Francisco Javier.
Todo el relato escenificado de que los jóvenes habían dejado
unas bolsas en Casas Fuertes o de dormir en una pensión de Gérgal es una de
las historias más burdas y ridículas que ha escuchado este periodista.
Francisco Javier Mañas Morales es aquel niño que esperó en vano a su hermano y
autor de una carta dirigida a la Secretaría de Memoria Democrática del Gobierno
de España, cuyo responsable es el catedrático y exalcalde de Almería Fernando
Martínez López. Solicitan como Lugar de Memoria el cuartel de la Guardia Civil
de Casas Fuertes, escenario de detenciones ilegales, torturas y un sin fin de
violaciones de derechos humanos. “Este espacio, ahora en completo
estado de abandono, debe ser preservado como un lugar de memoria, no solo en
honor a las víctimas, sino también para garantizar que las generaciones futuras
puedan conocer y reflexionar sobre los horrores que ocurrieron en su tiempo, y
así contribuir a la construcción de una sociedad más justa, democrática y
respetuosa con los derechos humanos. Es imperativo que el Estado reconozca la
necesidad de declarar este cuartel como un espacio de memoria democrática y lo
convierta en un símbolo de la lucha contra la impunidad, el olvido y la
negación de los derechos de tantas personas que sufrieron bajo la represión
franquista”.
Recordando la vista oral, celebrado un año después en la
Audiencia Provincial de Almería, recordamos un párrafo de mi libro El caso
Almería. ¡Aquí no ha pasado nada!, presentado en Albacete el pasado jueves,
gracias a la iniciativa del incansable Carlos Bachiller que bombardea con
cartas a todas las administraciones para que Almería imite a Santander con la
apertura de una obra o monumento que recuerde a las
víctimas. El teniente coronel Castillo Quero manifestó durante
el juicio que no sabía cómo se llegó Casas Fuertes aquella noche negra. El
presidente de la Audiencia Provincial, José Rodríguez Jiménez, consideró que
había una aparente contradicción y el abogado acusador en nombre de las
familias, Dario Fernández, siguió. “Usted ha manifestado que tenía
intención de proseguir los servicios en la playa, ¿no contó con tiempo
suficiente desde que regresaron del primer rastreo el sargento y el traslado de
la caravana a Madrid?”. “No le puedo precisar”. “¿Supo usted que la policía
realizó un rastreo por la zona a requerimiento del Juez Instructor?”. “No”.
“¿Pensaba buscar la bolsa en Gérgal?”. “Yo iba a comprobar la versión dada por
uno de ellos. Qué me iba a encontrar, no lo sé”. “¿No salió en caravana un
coche de marca Talbot en primer lugar?”. “No”. “Pido que se lea la
declaración del guardia de puerta, AG (en el testimonio al que dio lectura el
secretario yo sé por el guardia de puerta que entre las 12 y las 12:20 salieron
de la Comandancia, un Talbot, un 127 y otro coche: que a las dos o 2:30
regresaron. Sobre las 5.20 de la madrugada salieron tres o cuatro coches, iba
el Talbot, uno verde, que no vio el Chrysler de (conductor) y que tenía
seguridad de que iba el Talbot). “Pues yo me ratifico en lo declarado”. Fiscal
jefe José María Contreras: “El sistema que utilizó usted de recibir
declaraciones a través de los guardias y el cabo, ¿era el usual?”. Castillo:
“No señoría, pero estábamos en la investigación porque no sabemos quiénes
son”.
Las contradicciones fueron una constante en el juicio con numerosos cambios de relato, mientras el guardia de seguridad del Aeropuerto de Almería confesó que le obligaron de madrugada a abrir el aeropuerto para una llamada del teléfono fijo a la Comandancia, y no se utilizaron los radioteléfonos de los vehículos porque se pasaron con Mañas. Los tres jóvenes murieron sin saber por qué en uno de los episodios más negros de la trágica Transición.



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