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Rocío Carrasco, en 'El País': "Hay cosas que no se van a curar nunca"

Tania Artajo
@opinionalmeria

Se cumplen 20 años de la muerte de Rocío Jurado. El periodista Jesús A. Cañas ha publicado en El País un amplio reportaje-entrevista con su hija Rocío Carrasco, heredera universal de la cantante, publicado en la edición digital del periódico y, de forma más reducida, en la edición de papel. Entresacamos algunos párrafos de ese trabajo periodístico:

Rocío Carrasco, en la edición digital de El País

Hija de un mito: “¿Sabes cuándo estoy percibiendo eso? Ahora. Para mí, ella era Rocío Mohedano Jurado, que es mi madre. En el momento en el que se fue, fui consciente de que soy hija de un mito. Todo lo he vivido con la máxima normalidad del mundo. No tengo otra concepción porque no he vivido otra cosa. No he vivido el tener una madre presente 24 horas, he sido criada en viajes para arriba y para abajo. Cuando ella se ha ido y he visto la huella tan bestia que ha dejado en todos los ámbitos de la vida, es cuando tomas conciencia y dices: “Es que es un mito”. Ahora que soy consciente, lo vivo con el mayor orgullo que puede haber en el universo”.

Más viva que nunca: “El dato más importante es que ella, 20 años después, está más viva que nunca. Está en todos los sitios, en la música, en la gente que la recuerda, en la que le canta… En un rato voy a un homenaje que le hacen Nacha La Macha y más drags. Ese es el dato que me vale, el de todos los artistas que hacen versiones de sus canciones porque, al final, eso es lo que la mantiene viva.

El musical y el documental: “Cada proyecto es un mundo y tiene un trabajo bárbaro. El musical tiene un trabajo tremendo, el documental nos ha costado la misma vida porque se ha hecho para hacerlo perfecto. Me hubiese encantado que, en vez de cuatro, tuviera 16 capítulos. Pero a mí no me cuesta trabajo porque la gente está deseosa y eso te da una red de protección”.

Perfil de sus seguidores: “Con el musical hemos estado girando desde 2016. Empezó con una cosa muy, muy modesta y nuestra intención era que eso fuera creciendo hasta lo que es hoy y lo que será la temporada que viene, que va a ser mucho más grande. Lo que yo me encuentro ahí no deja de sorprenderme: desde niños chicos cantando Como yo te amo, señores mayores, gente joven, señores de traje y señoras con sus perlas, gais... Me encuentro absolutamente de todo. No te puedo determinar un perfil concreto. Cuando vi la primera vez a un niño cantando por ella, pensé: “Qué fuerte”.

Rocío Carrasco, en la edición de papel de El País

Feminismo y colectivo LGTBIQ+: “Ella venía con ese ADN. En mi casa no ha habido dos opiniones y tenía que defenderse una opinión frente a la otra. Con respecto al feminismo, derechos de la mujer y a la libertad de la mujer, solamente había una visión. Yo me he criado en eso. Me he criado en el ser independiente económica e intelectualmente. Es igual que el tema de la homosexualidad. En mi casa no se planteaba una cosa diferente. Para ella, era lo más natural del mundo”.

Hacía las cosas como pensaba que debía hacerlas: “Tenía claro desde chiquitita que iba a ser lo que iba a ser. Y hacía las cosas como ella pensaba que debía hacerlas. Tenía la valentía y la osadía de la inmadurez, por así decirlo. Pero le vino muy bien porque ella siguió con su objetivo y fue a pico y pala. Dijo: “Yo quiero esto y no voy a cantar más flamenco con un moño porque no me da la gana y al que le guste bien y al que no le guste pues que vaya arreando”. Ella quería sus vestidos como los quería y, si había censura, “pues que dimitan los ministros”, decía: “Es que me da exactamente igual, yo no estoy haciendo nada malo”. Lo tenía clarinete”.

Un disco de directos: “Solo le quedó por hacer, y tenía muchas ganas, un disco de directos. Y a lo mejor… se le va a cumplir. Ahí te lo dejo”.

Violencia mediática machista hacia Rocío Carrasco: “Gracias a Dios, todo aquello quedó atrás. Hay cosas que no se van a curar nunca, pero la mayoría de todo ese mal se quedó atrás gracias a que pude hablar, pude explicar, pude demostrar... Porque si no hubiese podido demostrar, tampoco hubiese querido hablar. Para mí, era imprescindible demostrar que lo que estaba diciendo era cierto. Lo hice pensando exclusivamente en mí, porque lo necesitaba. Pero si lo que yo he hecho ha servido para algo a alguna persona, tanto mujer como hombre, yo me doy por satisfecha. Y con esa quitada de peso, ese vaciado, he podido empezar a vivir otra vez, a disfrutar con mi trabajo y a hacer muchas cosas que hasta ese momento no estaba en condiciones de hacer”.

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