Edita: Fidio (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) / X: @opinionalmeria / Mail: laopiniondealmeria@gmail.com

Carmen Borrego y el eterno déjà vu de los realities

Tania Artajo
@opinionalmeria

La participación de Carmen Borrego en GH Dúo ha vuelto a dejar una sensación incómoda, esa que se repite cada vez que la colaboradora pisa un concurso de Telecinco: la del contrato firmado, la exposición garantizada… y el abandono prematuro como desenlace casi anunciado.

Carmen Borrego, anoche en GH Dúo / Mediaset

No es la primera vez que Borrego entra en un reality con la promesa de afrontar el reto y, apenas unos días después, confiesa que no puede más. En esta edición de GH Dúo, el patrón se ha repetido con una precisión milimétrica. Tras activar el protocolo de abandono, la concursante ha alegado que su cuerpo le está pasando factura y que la convivencia se ha vuelto insoportable. “No puedo estar temblando, no aguanto 48 horas más”, confesaba a Belén Rodríguez, dejando claro que su estancia en la casa pendía de un hilo.

En el confesionario, Borrego insistía en que su decisión no estaba premeditada: “Nunca iba a abandonar tan pronto, no estaba en mi mente”. Sin embargo, lo cierto es que muchos espectadores ya intuían este desenlace. Los continuos roces con Cristina Porta y Carlos Lozano, sumados al clima enrarecido generado por John Guts, acabaron formando un cóctel explosivo que Carmen no supo —o no quiso— gestionar. Entre lágrimas, reconocía su hartazgo: “Si esto tiene que ser así, yo prefiero marcharme”.

La situación terminó derivando en un episodio de ansiedad que la llevó a solicitar formalmente el abandono: “Cuanto antes mejor, no he venido a lo que está pasando en esta casa”. Un mensaje que, más allá de la preocupación legítima por la salud mental, vuelve a abrir el debate sobre la responsabilidad de quienes aceptan participar en este tipo de formatos sabiendo de antemano las reglas del juego.

Por si fuera poco, su concurso tampoco ha estado exento de polémica. Un comentario captado por las cámaras de la conexión 24 horas sobre un supuesto móvil desató acusaciones de favoritismo en redes sociales. La organización tuvo que salir al paso para negar cualquier trato de favor, aunque el daño ya estaba hecho. Muchos esperaban ver a una Carmen Borrego más fuerte, más curtida tras años de platós y realities, pero la sensación general ha sido la contraria.

Quizá el problema no sea solo Carmen Borrego, sino el personaje que se ha construido —o que le han ayudado a construir— dentro del ecosistema televisivo. Un perfil que acepta contratos suculentos, promete implicación total y acaba recurriendo al abandono como vía de escape. Un déjà vu que, edición tras edición, termina desgastando tanto al espectador como al propio formato.

La pregunta final es inevitable: ¿hasta cuándo seguirá funcionando esta fórmula? Porque el drama reiterado deja de ser drama y se convierte en rutina. Y la rutina, en televisión, rara vez engancha.

No hay comentarios:

Publicar un comentario