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El relevo en la Junta deja en evidencia el caos interno del PP andaluz

Isabel Morillo
Jefa de Andalucía de El Correo de Andalucía

El Partido Popular de Andalucía consideró una “aberración” y una “indignidad” la investidura de Susana Díaz como presidenta de la Junta de Andalucía. El presidente del PP-A, Juan Ignacio Zoido, compareció ayer con un guión cargado de contundentes descalificativos contra la operación sucesoria en el Gobierno andaluz pero con pocas claves sobre qué ofrece su propio partido en este escenario. “Hay que dejar la decisión en manos de los andaluces”, insistió el también alcalde de Sevilla en varias ocasiones, subrayando la tesis de los populares de que lo correcto sería celebrar unas elecciones anticipadas. Pero ¿entre qué elegirían los andaluces? ¿A quién ofrece el PP como candidato? ¿Cuál es la alternativa? Ante esta ronda de preguntas la respuesta de Zoido fue la misma de las últimas semanas: ninguna. Del “no toca” y “no nos van a marcar los tiempos” al “quizás yo si lo sé, otra cosa es que usted no lo sepa” o “será en el momento que consideremos más razonables para los andaluces”.

Zoido
En ese galimatías se consume el discurso del principal partido de la oposición, que ganó las últimas elecciones autonómicas y cuenta con 50 de los 109 diputados andaluces, pero que, a día de hoy, es incapaz de señalar un rumbo más o menos cierto sobre su futuro inmediato. La situación no es nueva pero sí se ve agudizada por la precipitada marcha de José Antonio Griñán y la designación de Susana Díaz como candidata y presidenta de la Junta. Zoido accedió a la presidencia del PP andaluz hace poco más de un año, en julio de 2012, por encargo directo de Mariano Rajoy y María Dolores de Cospedal cuando Javier Arenas estaba hundido por su amarga victoria. Asumió las riendas del partido pero desde el primer momento no ocultó que no quería ser el candidato del PP andaluz en unas autonómicas. Desde entonces, están enredados en ese debate sobre el futuro liderazgo sin más señales que las que de vez en cuando lanza algún líder provincial, como el alcalde de Málaga, que azuza para que los populares echen mano del “sentido común” y designen cartel electoral.

Según fuentes populares, el guión recoge que este tema deberá de quedar resuelto este otoño y que el candidato se designará, sin congreso extraordinario, en una reunión de la Ejecutiva del PP andaluz. Pero luego, ante el micrófono, ningún dirigente de la actual cúpula del partido ha sido todavía capaz de despejar este escenario. ¿Por qué? Es una incógnita. Quizás porque Génova, atrapada en el caso Bárcenas, aún no ha dado el visto bueno. En una de sus últimas visitas a Andalucía, la secretaria general jugó a dejar claro que por ahora tenían a un “ganador” y ese era Zoido. El alcalde de Sevilla volvió a autodescartarse el martes, el día que Griñán presentó su renuncia. “Me debo a los sevillanos”, dijo. Ayer lo eludió. Aseguró que mantiene conversaciones “fluidas” sobre este asunto –“que no es un problema”, apostilló– con “las más altas instancias”. Con Rajoy y Cospedal, aclaró. Insistió en que Andalucía es una prioridad y que en Génova son conscientes de la “fortísima inestabilidad” del escenario político andaluz.

El lunes hay reunión de la Ejecutiva del PP en Madrid. Zoido asistirá pero no aclaró si pondrá sobre la mesa la necesidad de poner rostro de una vez al futuro del PP andaluz. “Pase lo que pase, en cualquier escenario, el PP estaría preparado para todo”, dijo enigmáticamente.

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