Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

Día del Pendón

Rafael Leopoldo Aguilera Martínez
Licenciado en Ciencias del Trabajo y DEA en Historia


Las últimas palabras que sabemos pronunció Nuestro Señor Jesucristo: “Me ha sido dado todo el poder en el cielo y en la tierra: Id pues; enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a observar todo cuando yo os he mandado. Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo”( Mat. 28, 18-20).

El día 26 de diciembre, celebramos la Fiesta de la Reconquista, conocida popularmente como el “Día del Pendón”, paseando el glorioso Pendón de Castilla por nuestras calles y plazas almerienses para cumplir la principal ordenanza dictada por los Reyes Católicos Isabel y Fernando para nosotros: “La de dedicar a Dios este día, a que a su poder debemos tan gloriosa victoria”.

“Si es así,  cúmplase, primo mío, la voluntad de Allah. Que sí Dios Todopoderoso no hubiera decretado la caída del Reino de Granada, esta mano y este alfanje le hubiera mantenido”.Con estas resignadas palabras cuenta Conde, tomándolo de arábigos manuscritos, mostró Muley Boaddelim Mohamed  “El Zagal”, su conformidad a las proposiciones que después de la rendición de Baza, le hacía en Guadix su primo Cid Hiaya. (1)

El origen de la conmemoración de la festividad del Pendón, que coincide con el día del Protomártir San Esteban, se remonta al año 1489, cuando una vez conquistada Baza, los monarcas Fernando e Isabel iniciaron acciones encaminadas a conseguir la rendición de Almería; dirigiéndose al Príncipe Cidi Hiaya solicitándose que depusiese pacíficamente las armas y que trasladase a su Real para redactar las capitulaciones con la firma de estas últimas el 10 de diciembre de 1489.

Dos años después, Sus Católicas Majestades, establecían su campamento junto a Almería, donde fueron visitados por el Rey “El Zagal” quien les entregó las llaves de la ciudad y los acompañó en su entrada a la población, el 26 de diciembre de 1491, a la misma tierra en que,  siglos antes, vivía una importante y antigua comunidad cristiana.  Destacar que, los Reyes Católicos, participaron en los oficios religiosos navideños.

El acto más destacado del día fue la enarbolación en las torres de la Alcazaba de los tres estandartes: el primero, en lo más elevado de la Torre del Homenaje, el de la Santísima Cruz. Al aparecer todo el Ejército se arrodillaba y los sacerdotes entonaban el Te Deum Laudamus, y después la oración Deus qui per Crucem team. El segundo era el de Santiago, a cuya vista las lombardas eran disparadas y la tropa invocaba por tres veces al Patrón de España. Fue el tercero el de las armas reales, y al hacerlo el Alférez gritaba tres veces la fórmula de la toma de posesión, en este caso: “Almería, Almería, por las magnánimos y poderosos Reyes de Aragón y Castilla, Don Fernando y Doña Isabel” que, desde entonces, quedó en la posesión del Consejo.

Tomada posesión del Alcázar y ciudad de Almería, los sacerdotes purificaron la mezquita que en la Alcazaba existía y en la Mayor levantándose altares a Dios, que fue adorado por la Corte y el Ejército. Entonces fue cuando Fernando, de rodillas y abrazando al crucifijo pronunció estas hermosísimas palabras: “Bien sabéis Vos, Señor, que yo no he intentado conquistar reinos por extender las provincias a mi  corona, sino por el aumento de vuestra Santa Fe y dilatación de la Religión Cristiana, exponiéndome a tantos riesgos por  la gloria de Vuestro nombre y extirpación de las herejías.”

Desde el año siguiente se estableció que, para rememorar el suceso, de entonces en adelante se trasladase el estandarte en procesión cívica a la Catedral, donde se celebraría un acto religioso; en el trayecto, acompañarían el Pendón los miembros del Cabildo municipal y otras las autoridades que  residiesen en la plaza, siendo portado por el Alférez Mayor de la misma; de vuelta al Ayuntamiento, con el mismo cortejo, sería expuesto en él, durante todo el día y, al anochecer, sería retirado, tras rendirle salvas y honores.)

En 1492 con la Reconquista de Granada nacía, no sólo la unidad política de España, sino el primer Estado moderno de Europa, en el que la fe católica había sido y era signo de unidad y dinamismo creador.

Pues desde ese momento histórico y del renacer de la vida cristiana, Almería revive parte de su historia en el tradicional “Día del Pendón”, que a lo largo de estos últimos treinta años, desde la promulgación de la Constitución española de 1978 ha tenido algunos cambios o modificaciones en el ritual, pero que debe de mantenerse en alza para dar testimonio de respeto a todos cuantos durante estos 518 años han mantenido una de las tradiciones histórico – costumbristas, junto a la  Romería de Torre García, la de más tradición popular de tipo religioso,  que nos llega del 21 de diciembre de 1502 (2), teniendo ambas, un carácter de inmemorial y antigua de la ciudad de Almería unida a la cristianización por los Varones Apostólicos, y por tanto, dedicar el día 26 de diciembre a Dios, que a su poder debemos tan gloriosa historia.

Es un día dedicado a Dios. A aquella fe que trajo nuestro Patrón San Indalecio, la fe que defendieron nuestros obispos urcitanos en los concilios de Iliberis y de Toledo ante el paganismo exterior y desviaciones “Ad intra” de la Iglesia; es la manifestación a la fe que conservaron intacta y firme nuestros cristianos mozárabes.

Esta presencia fundamental de la fe católica nos lleva año  tras año a la exaltación del ritual (3), iniciándose a la puesta del sol con la colocación del Pendón morado de Castilla en el balcón principal de la Casa Consistorial, siendo escoltado con la guardia por miembros del Ejército, actualmente, damas y caballeros de la Brigada de la Legión “Rey Alfonso XIII”, que dan custodia al Estandarte durante todo el día, hasta su retirada en el ocaso del sol.

Antes de la formación de la  procesión cívico-religiosa, el Alcalde de la ciudad (4) hace entrega al capitular más joven de la Corporación municipal (5) del estandarte, tomándole por tres veces juramento en los siguientes términos: “Juráis devolver este Estandarte tal y como se os entrega”, a lo que responde “Si juro”. Tras el juramento es descendido desde el balcón el Pendón morado de Castilla a los sones del Himno Nacional, marchando la comitiva municipal bajo mazas y la Policía Local vestida de gran gala franqueando el pendón,  así como autoridades civiles y militares, hacia la Santa y Apostólica Catedral de la Encarnación donde es recibido por el Excmo. Cabildo Catedral, y tras acción de gracias en el interior del templo catedralicio, se incorporan al cortejo con la Cruz alzada el Excmo. Sr. Obispo, Cabildo Catedral y Clero, recorriendo el itinerario de costumbre: “calles Eduardo Pérez, Real, Santo Cristo, Mariana, Plaza de San Fernando, Cervantes y Plaza de la Catedral.”

Finalizada la procesión con la gloriosa Enseña, y con el volteo de campanas, comienza la solemne celebración eucarística de Acción de Gracias, ocupando, generalmente, la Sagrada Cátedra y predicando la Palabra de Dios el Prelado de la Diócesis (6), o en su caso, algún capitular del Cabildo Catedral (7). Durante la celebración del oficio religioso ocupan su sitial en el coro los canónigos, así como, las autoridades y representaciones en los primeros  bancos del templo, colocándose el Pendón en un lugar destacado en el Altar Mayor. Era tradicional, que tras la Consagración se interpretasen los acordes del Himno Nacional, y otros años, el himno eucarístico “Cantemos al Amor de los Amores”, máxima tributación de respeto y adoración a Jesús Sacramentado, así como que la Santa Misa estuviese armonizada con el coro de la Catedral interpretando la Misa latina Pastorela de Busca de Zagastizabal.  Finalizada la Eucaristía, todos unidos por la misma fe y con una misma fraternidad, se pide a Nuestro Señor Jesucristo con la intersección de María Santísima en la advocación de nuestra Patrona la Virgen del Mar, y por quien San Esteban diácono de la Iglesia de Jerusalén, quien con su testimonio de su sangre lo confesó, que esta fe y la caridad fraterna sea bendecida por Dios a favor de la muy noble, muy heroica, muy leal y decidida por la libertad ciudad de Almería.

Finalizada la ceremonia religiosa, el Pendón abanderado por el Concejal más joven de la corporación municipal y franqueado por dos canónigos, que cogen sus borlas, es entregado a los miembros de las Fuerzas Armadas, interpretándose el Himno Nacional y comenzando el regreso de la comitiva al Ayuntamiento.

Tras la llegada a la Casa Consistorial,  el Concejal portaestandarte entrega al Alcalde el Pendón  para que comience el ritual de la tremolación por tres veces consecutivas, pronunciando durante las mismas la frase “Almería por Andalucía, por España, por los Reyes Católicos y la integración de los pueblos” (8), culminando con un ¡Viva Almería!, ¡Viva Andalucía!, ¡Viva España! y ¡Viva el Rey”. Acto seguido la Banda Municipal de Música interpreta los himnos de Almería, Andalucía y España. Se ha suprimido la Compañía de Honores que desfilaba a la par de las autoridades y rendían honores militares al paso del histórico estandarte dando brillantez al acto.  Finalizaba el acto con una traca de cohetes que ponían un broche final de alegría y gozo a una jornada de fraternidad. El Pendón ondeará en el balón principal del Ayuntamiento escoltado por legionarios hasta el ocaso del sol que será retirado por funcionarios municipales y depositado en su vitrina.

El primitivo pendón estuvo utilizándose durante más de tres siglos, pero el tiempo fue deteriorando el tejido original y tuvo entonces, que ser sustituido por una nueva tela en el año 1857, aunque todavía se conserva el auténtico bordado. Esta operación de trasladar el bordado original a un nuevo tejido tuvo un coste en el citado año de 2.228 pesetas. En el año 1974, el pendón estaba sumamente deteriorado por lo que se optó, en esta ocasión, por confeccionar uno totalmente nuevo que es el que se usa desde entonces, realizado en los Talleres de la Cooperativa Artesanal de la Aguja dirigido por Doña Carmen Góngora López, representando por una cara el Escudo Imperial de Carlos V, y por la otra, el escudo de Almería, encontrándose, ambos pendones,  guardados en una vitrina en el salón de actos del Ayuntamiento.(9)

La descripción del pendón es la siguiente: lleva una cruz llena de gules (rojo) en campo de plata (blanco). El ancho de la bordadura es de un sexto de altura del escudo. El león rampante que mira a la izquierda del observador, es de gules en campo de plata (blanca); el castillo de oro (amarillo) en campo de gules (rojo); la granada entreabierta es de color natural, y los granos de gules y las hojas de sinoples (verde). Posee cuatro barras de gules (rojo), en campo de oro (amarillo). El águila de sable (negro), también en campo de oro (amarillo).

Debemos de hacer todo lo posible para que la Fiesta principalísima y única de la ciudad de la Toma, con celo y amor a nuestra ciudad e Iglesia Católica no quede  anquilosada, cumpliendo fielmente y con lealtad a las ordenanzas, la costumbre y la historia, a fin de evitar que dicha efemérides se reduzca paulatinamente a su mínima expresión, privándola incluso de esta liturgia cívico-religiosa, con la incorporación de otros elementos o signos externos que den dignidad y prestancia para toda la ciudad.

Conmemorar la Toma de la ciudad por los Reyes Católicos debe tener como virtud principal quedar abiertos al diálogo y al progreso, sin renunciar a nada de cuento configura la esencia y raíz del ser almeriense.

Es necesario un esfuerzo renovador y revitalizador del conjunto de la sociedad almeriense en colaboración con los cabildos municipal y catedral,  para acrecentar una de sus mejores tradiciones de Almería, a fin de que dicha conmemoración transformada en religiosidad popular pueda llegar a una fe auténtica y a una plenitud de vida comunitaria en Cristo, el Señor que nos trajo la libertad y la alegría con su Mensaje de vida y esperanza.


(1)                           La Voz de Almería. 26 de diciembre de 1989, página 24 y ss. Segunda Reconquista de Almería. Juan Antonio Martínez de Castro.

(2)                           El día 21 de diciembre del año 1502, a los trece años justo de la Reconquista y  entrada de los Reyes Católicos en la ciudad de Almería, arribó a nuestras playas del Alquián, en el Paraje llamado de Torre García, a legua y media de la ciudad (unos 8 kilómetros) de Almería la Imagen bendita que por ser arrojada al mar se le llamó “La Virgen del Mar”. 

(3)                           El ceremonial del Día de la Conquista aparece ya escrito en 1699 por Pascual Orbaneja, en sus trabajos “Vida de San Indalecio “y “Almería ilustrada”. “El estandarte o pendón se expone en el balcón principal del Ayuntamiento – escribe-. El Alcalde, después de tremolar por tres veces el pendón, acompañándolo con la frase: Almería por los Reyes Católicos, Don Fernando y Doña Isabel, se lo entrega- al concejal más joven de la Corporación y, seguido de las demás autoridades en procesión, van a la Catedral y celebran los dos Cabildos (catedralicio y municipal) juntos las solemnes funciones religiosas. Una vez finalizado, es llevado nuevamente al Ayuntamiento estando expuesto en el balcón principal hasta la puesta del sol, con custodia de guardia fija hasta que es arriado al anochecer”.

(4)                           Desde la constitución de los Ayuntamiento democráticos en 1979, han sido Alcaldes los Ilmos. Sres. Don Santiago Martínez Cabreras (1979-1991), Don Fernando Martínez López (1991-1995), Don Juan Francisco Megino González (1995-1999), Don Santiago Martínez Cabreras (1999-2003) y Don Luis Rogelio Rodríguez-Comendador Pérez (2003-2007) (2007-).

(5)                           Desde la constitución de los Ayuntamientos democráticos han portado el Pendón morado de Castilla los Concejales:  Don Francisco López-Ortega López (1979-1983), Don Antonio Sáez Lozano (1984-1986), Doña Trinidad Cabeo Rodríguez (1987-1990), Don Joaquín Socias Márquez (1991-1992), Don Manuel Jesús Maldonado Tornero (1993-1994),  tras la renuncia de la Concejala Doña Encarnación Cruz Matilla, Don Pedro Pablo Ruiz Requena (1995-1997), Doña Aranzazu Martín Moya ( 1999-2001), Doña Elena de Ossorno Ayala (2002),  Doña María del Pilar Navarro Rodríguez ( 2003-2006), Don Juan José Alonso Bonillo (2007-2008).

(6)                           En los últimos treinta años han sido Prelados de la Diócesis de Almería y han ocupado la Sagrada Cátedra y predicado la Palabra de Dios: Don Manuel Casares Hervás (1970-1988), Administrador Apostólico Don José Méndez Asensio (1988-1989), Don Rosendo Álvarez Gastón (1989-2002), Don Adolfo González Montes (2002).

(7)                           Han oficiado la Santa Misa predicando la Palabra de Dios en este periodo estudiado los canónigos Don Lucas Ramos Estrada, Arcediano, Don Antonio Rodríguez Carmona, Lectoral, Don Miguel Sánchez  Martínez, Arcipreste, Don José Antonio Bernabé Albarracín, Doctoral, José Guerrero Martín, Deán, Don Bartolomé Marín Fernández, canónigo, y Don Juan López Martín, archivero capitular, de quien destacamos el panegírico que llevó a cabo durante la celebración del V centenario de la Restauración de la Diócesis y erección canónica de la Catedral.

(8)                           La corporación municipal en 1999 decide la no realización de desfile militar, aunque la Legión española estuvo presente,  así como la sustitución de salvas por cohetes y la inclusión en el ritual de “por la integración de los pueblos”.

(9)                           La Voz de Almería. 26 de diciembre de 1974. El nuevo Pendón de Castilla representa por una cara el Escudo Imperial de Carlos V y por la otra el Escudo de Almería, de aquella época, con la siguiente inscripción: “Señor rige tu el  corazón”, escrita en latín “Rege Domine cor”.  En el  Pendón han trabajado durante más de tres meses seis personas. El Pendón está hecho a base de plata, oro, terciopelos y rasos. La plata ha sido traída de Lyon, en Francia. Los otros materiales proceden especialmente de industrias barcelonesas, realizados exclusivamente para esta finalidad.

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