Edita: Fidio (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) / X: @opinionalmeria / Mail: laopiniondealmeria@gmail.com
Mostrando entradas con la etiqueta crisis almeria. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta crisis almeria. Mostrar todas las entradas

BBVA: Almería saldrá antes de la crisis

Antonio Fernández
La Voz

El Servicio de Estudios del BBVA, que publica periódicamente la situación de la economía española y analiza los distintos escenarios, tanto de la actual crisis como de las perspectivas de recuperación para los próximos meses, ha incluido a Almería como una de las provincias españolas con mayor capacidad de recuperación de cara al próximo año. 



Según han señalado los autores del informe, correspondiente a los nueve primeros meses de este año, la contracción de la economía provincial, de forma similar a la de las regiones del sureste y levante español, ha caído menos de lo que lo ha hecho en el conjunto de Andalucía y apunta a que será una de las áreas con un mayor índice de recuperación de la actividad.

La agricultura ha sido capaz este año de sobreponerse a la profunda crisis que está afectando al conjunto de la economía española

Varias cuestiones sustentan ese diagnóstico, relacionadas con el mantenimiento del sector primario; la agricultura ha sido capaz este año de sobreponerse a la profunda crisis que está afectando al conjunto de la economía española y mantener los niveles de producción y comercialización prácticamente al mismo nivel que antes de la llegada del coronavirus. 

Lo mismo puede decirse del sector de la piedra natural, que ha mantenido los niveles de actividad y que sigue abasteciendo los mercados, impulsado por un buen nivel de actividad en la construcción o, mejor dicho, en la rehabilitación y mejora de viviendas a la que españoles y europeos se han entregado en un intento por hacer confortables las viviendas en las que están obligados a permanecer.

El otro factor que, para el Servicio de Estudios del banco tendrá una influencia decisiva en esa mayor recuperación (se acercará al 7 por ciento, frente a una media nacional que apenas alcanza el seis), se basa en la presencia de las producciones almerienses en los mercados exteriores. 

Se ha registrado un repunte de las exportaciones, a pesar del descenso general que se acerca a los diez puntos en el resto de Andalucía

Destaca el hecho de que se haya registrado incluso un repunte de las exportaciones, a pesar del descenso general que se acerca a los diez puntos en el resto de Andalucía, y valora las posibilidades de que la salida de la crisis económica sea sensiblemente más positiva que en el conjunto del país. 

La provincia de Almería se inserta así en un grupo de territorios en los que cabe esperar un mayor crecimiento, sobre todo a partir de la segunda mitad del año que viene, apoyada en el sector agroalimentario, el sector de la piedra natural y en las renovables.

Señora Crisis

Agustín de J. Muñoz Soler
Comentarista político

En mi deambular por el mundo, sin llegar a conocer dársenas marítimas e  interesarme más con sosiego los núcleos urbanos, vengo observando comentarios populares a los comportamientos políticos que distan muchísimo de la idiosincrasia española e inducen a una reflexión que yo no llego a pesimizarla sino a optimizarla y a positivizarla.

Ciertamente siempre ha actuado el papel de catalizador social la economía, máxima cuando ésta es fluctuante y quien la padece antes la ha disfrutado resultando un mayor estado de bienestar que a la inversa. Y este estado social parece que es el que se aproxima a cuanto está acaeciendo en la actualidad, toda vez que en la Historia Contemporánea de España nos hemos encontrado con situaciones dificultosas que no han llegado a producir la psicosis actual, y como botón de muestra recuérdense las padecidas en la década de los 70 con la que se vino en llamar 'crisis del petróleo', la de principios de los 90 y ahora con la que parece ser la más profunda e insertada en el contexto mundial.

Si echamos la vista atrás, en el año 73 vino a producirse la 'crisis energética' que a finales de la década situó a España en tasas de desempleo y de inasistencia social que de producirse ahora socavaría los cimientos de la convivencia social. No me parece improcedente reseñar que hasta hace treinta años había muchas españolitas y españolitos de a pie que por no estar contribuyendo a las arcas públicas no tenían acceso a la sanidad y solo podían hacerlo a través de centros sanitarios de beneficencia, y consecuentemente si había quien no tuviera acceso a la sanidad pública resulta obvio pensar que mucho menos a una retribución económica durante el último tramo de su vida.

La cultura conformada por no contribuir a las arcas públicas establecía, por ejemplo, la necesidad de tener hijos a temprana edad con el único fin de que a la vejez pudieran contribuir a la subsistencia familiar, erigiéndose la Seguridad Social en un servicio del que cotizaba. Sin embargo, no recuerdo haber sido utilizado políticamente este desfase del servicio social asistencial español, que contrastaba con los emigrantes retornados con suculentos emolumentos. Fue en la década de los 80 cuando los servicios sociales en España se homologaron a los europeos con la asistencia sanitaria universal y el establecimiento de las pensiones vitalicias no contributivas, que conviene recordar con la que está cayendo que fue instaurada a medados de la década de los 80.

Fue la  de los 70, desde mi punto de vista, una década crucial en la Historia de España y que parecía que nunca acabaría, con una cuantiosa población desempleada eminentemente nacional, desasistida, como digo, sanitariamente y dejados a su albur a los no contribuyentes que eran la mayoría. Se daban, por consiguiente, las condiciones óptimas para derrumbar a cualquier Gobierno en muy corto espacio de tiempo y tan solo 'los garbanzos' de Manuel Fraga en la tribuna del Congreso de los Diputados desentonaban en la actividad política. Fue una década que, a mi juicio, se  caracterizó  por el ejercicio de la responsabilidad en la clase política y muy especialmente en sus dirigentes, tan es así que sentaron los pilares del período democrático más largo que jamás hay tenido España en toda su Historia, por lo que sirvan estas humildes letras como homenaje a sus protagonistas.

Empero, la situación comenzó a tornarse cuando la ansiedad política afloró al principio de los 90 y recuérdese la tensión vivida al final de la primera mitad, con la utilización del estado de las cuentas de una Seguridad Social sobrecargada con la llegada de los no contribuyentes. Fue el comienzo de la cultura política del 'todo vale', la inculcación de los no valores flameados por 'el fin siempre justifica los medios' y que llegó a poner contra las cuerdas al todavía frágil Estado de Derecho. No importaba, se consiguió el Poder y había que imprimir sello, tan fuerte fue la impresión de la tinta que ahora estamos padeciendo, las españolitas y los españolitos de a pie, el éxito de la etapa floreciente marcada por la construcción conocida por la 'etapa del ladrillo' que, según el criterio universalmente aceptado, ha sido la causa que nos ha abocado a la crisis económica más profunda del último siglo, al decir de algunos.

Desde mi punto de vista, si está universalmente aceptada la  causa de la económica que padecemos resulta inverosímil escuchar en municipios pequeños principalmente y en áreas suburbanas la atribución de la misma al actual Gobierno y precisamente por correveidiles de que quieres la produjeron. Y esto se viene produciendo ante el silencio por la falsa creencia de que la obviedad desmonta las mentiras, y craso error porque las mentiras, por muy mentiras que sean, si no se atajan a tiempo se convierten en medias verdades que condicionan o desvían la confianza.

Éste es, justamente por supuesto siempre desde mi humilde punto de vista, el error más solemne y grande que han cometido los socialistas gubernamentales, al no haber ex0licado la causa de la crisis económica y atribuirle tanto la causa como su administración a José Luís Rodríguez Zapatero, el único Presidente del Gobierno de la Historia Contemporánea de España que no ha tenido un solo día de gracia y al que se le está batallando desde antes de tomar posesión. De tal manera que la sociedad española, me atrevo a afirmar, no tiene conciencia de la causa y de la administración de la crisis económica que padecemos, atribuyéndole a José Luis Rodríguez Zapatero todos los males.
(Publicado en lagacetadealmeria.com)

Precios hortofrutícolas

David Uclés Aguilera
Director del Instituto de Estudios Socioeconómicos de la Fundación Cajamar
 
Todo el mundo sabe que estamos en crisis. Esta misma mañana he acudido a un colegio de primaria de Almería para hablar a los peques de 6 y 7 años de lo que es la economía y de la forma que la economía influye en sus vidas. Aparte de lo que me he divertido con las respuestas de los niños, he podido comprobar que tienen una idea bastante aproximada de lo que es una crisis. Saben que la gente tiene menos dinero, saben que muchos mayores se han quedado en el paro y, curioso, asocian el nombre de los políticos con la idea de crisis.
 
Por tanto, no exagero si digo que todo el mundo sabe o intuye lo que supone una crisis y cuáles son sus consecuencias: cierre de empresas, trabajadores en paro, menor poder adquisitivo, menor consumo… Sin embargo no todos los productos se dejan de consumir con la misma intensidad. Como bien señalaban los niños, hay cosas más importantes que otras. Pero como se supone que estamos hablando entre adultos y se tiende a creer que los economistas somos gente seria que dice cosas serias que casi nadie entiende, les diré que aquellos bienes que se encuentran en los primeros escalones de la pirámide de las necesidades de Maslow son las que menos se dejan de consumir como, por ejemplo, la comida. Si echamos un vistazo a lo que ha pasado en España en los dos últimos años, nos daremos cuenta que ha sido precisamente la comida el principal banderín de enganche de la publicidad y las promociones de la gran distribución. La racionalidad que hay debajo de este comportamiento no puede ser más sencilla, dado que lo último que dejarán de comprar los consumidores es el alimento, éste es el reclamo que debemos utilizar para convencerlos de que atraviesen nuestros umbrales.
 
Por otro lado, aún cuando no todos los consumidores están en situación de riesgo con respecto a sus ingresos, la sensación de miedo se transmite a lo largo y ancho de toda la sociedad, y dado que el crecimiento del paro ha sido muy grande en España, casi todo el mundo conoce a alguien que ha perdido su empleo. Para que se entienda, hay un refrán castizo que lo explica perfectamente: “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar”. En la medida que a nuestro alrededor se producen situaciones de desempleo o de estrés por el riesgo de perderlo, nuestra sensación de miedo se incrementa y nos comportamos de forma más comedida. En España, durante muchos meses, la propensión marginal al ahorro estuvo batiendo records. Era la materialización de ese miedo extendido por la sociedad.
 
Este comportamiento de mayor precaución trastocó, como no podía ser de otra forma, los patrones de consumo. Capítulos como el ocio redujeron en 2009 su consumo un 2 %. Los hoteles, restaurantes y cafés perdieron, por su parte, un 5 %. Como era de esperar, aquellas partidas más elevadas en la escala de Maslow, a excepción de las comunicaciones, fueron las que más retrocedieron en ese año. Por ejemplo, los transportes cayeron un 19 %, el mobiliario y equipamiento del hogar otro 16 %. El consumo total de los españoles cayó, pero el de alimentos y bebidas en el hogar apenas se movió (-0,5 %) y el de bebidas alcohólicas incluso creció (11 %), al igual que el gasto en medicinas y salud. No es extraño, en una recesión como la que estamos dejando atrás, las enfermedades se disparan, ya que el estrés y el pesimismo contribuyen a que nuestra salud empeore.
 
En cualquier caso, la alimentación en general perdió algo de fuelle durante 2009, pero mucho menos que el resto de sectores de consumo, tal y como decía la teoría que sucedería. ¿Qué ha pasado mientras tanto con las frutas y hortalizas? Como alimentos que son, han perdido ventas en los canales de la restauración y hostelería, pero en el hogar han aumentado de forma importante. Según el panel de consumo alimentario que elabora el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino, el consumo de frutas frescas aumentó en los hogares españoles un 11,8 %, mientras que el de hortalizas lo hizo en un 14,3 %, compensado ampliamente los descensos del canal hostelero. Evidentemente, estos porcentajes están calculados sobre kilos.
 
Como seguramente sospecha el lector avezado, aún más si es agricultor, este aumento de consumo debería haber tenido una repercusión al alza sobre los precios de estos bienes, alza que debería haberse trasladado en parte hacia la zona baja de la cadena de suministros hasta llegar al agricultor. Pero esto no ha ocurrido, antes al contrario, los precios llevan mucho tiempo a la baja, poco a poco, pero de forma continua. Según la serie que calculamos en la Fundación Cajamar, los precios en la última campaña fueron, de media, un 40 % menores que en 1975 en términos reales. Es decir, la base sobre la que se sustenta el negocio de la principal actividad almeriense está inmersa en una espiral deflacionaria a la que sólo podemos hacer frente produciendo más o haciéndolo más barato. O las dos cosas. Sobre estas cuestiones pueden, si quieren, ojear el Análisis de Campaña que edita la fundación cada año y que está disponible en su página web.
 
Lo que me interesa en este artículo es poner de manifiesto que, habiendo aumentado el consumo, los precios de venta al público no sólo no han crecido, sino que han bajado de manera significativa. Es evidente que la crisis tiene mucho que ver en ello, aunque este tipo de bienes deberían estar más protegidos de los descensos de precios. También es evidente que la tendencia es decreciente desde hace décadas. Digamos ya que, según el panel, el descenso de los precios medios en 2009 fue del 6,3 % para las frutas y del 3,7 % para las hortalizas frescas, muy por debajo del IPC (-0,3 %, calculado sobre medias anuales). ¿Hay alguna otra razón que ayude a explicar este comportamiento? Creo que si. A diferencia de otras crisis pasadas, ésta es la primera de carácter realmente global, por haberse producido en el mismo corazón del sistema capitalista: el sistema financiero de EE.UU. Esto propicia una mayor competencia, independientemente de la coyuntura económica y favorece el descenso de lo precios. Pero también ésta ha sido la primera crisis en España en la que la gran distribución acumulaba la mayor parte del mercado nacional. La desaparición paulatina de intermediarios y de comerciantes minoristas ha provocado un acortamiento de la cadena (lo que abarata costes), pero también hemos asistido al crecimiento desmedido de muchos de los agentes finales. Hace 20 años en este país apenas nadie conocía la empresa Mercadona. Hoy es líder absoluto de ventas de productos de alimentación y gran consumo de España. El crecimiento de estas empresas ha servido para que acumulen un poder de mercado enorme, y para que impongan su ley en el resto de la cadena de suministro, desde la otrora poderosa industria alimentaria hasta, por supuesto, los menos organizados agricultores o cooperativas de comercialización.
 
A mi modo de ver, la gran distribución ha tenido claro que la forma de llevar a los consumidores a sus tiendas era ofrecer una cesta de la compra barata, siendo los alimentos la parte del león de la misma. Y han puesto a funcionar sus capacidades para lograr este objetivo, presionando a los proveedores hasta el límite de sus posibilidades. Éste, junto con el resto de factores, son los que provocan el descenso de los precios.
 
La mala noticia es que no se vislumbra ningún cambio a mejor para los productores de alimentos, fuera del hecho cierto de que la población mundial sigue aumentando y que, por tanto, la demanda también lo hará. Si Almería opta por ser un proveedor de precios bajos, tarde o temprano será barrida del mapa por la oferta de países con costes estructurales y de producción más bajos. Tenemos que caminar en otras direcciones, aprovechando el poder que nos da ser uno de los principales productores de frutas y hortalizas del mundo, poniendo en valor todos nuestros valores y conocimientos y aprovechando el desconocimiento de los que quieren entrar en los mercados.
 
Ya sé que es muy fácil decirlo, pero sirva como consuelo que lo hemos estado haciendo bien en los últimos 30 años, y que otros que han estado en la misma tesitura en la que nos encontramos ahora nosotros, como Holanda en los 90, fueron capaces de reinvertarse, adaptarse y sobrevivir.