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A propósito del Toblerone

Iván Gómez
Jefe de Local de Diario de Almería 

1. Considero que es un punto de referencia para la ciudad, un elemento singular del patrimonio industrial almeriense al que se podría dar algún uso cultural y/o turístico antes de plantearse el derribo. Eso sí, si ninguna administración pública (Junta, Ayuntamiento, Diputación) y/o entidad privada está dispuesta a financiar una intervención integral, no habría más remedio que meterle la pala -como ha ocurrido precipitadamante- porque en las actuales condiciones no se puede dejar. Es una cuestión que se debería haber estudiado antes de llegar a la situación actual. Ya es tarde. 

2. La belleza y encantos de una determinada infraestructura e inmueble son tan relativos o parciales como lo somos cada uno de los que opinamos. En los últimos días ha quedado demostrado que, a gran escala, para los que están vinculados a las diferentes plataformas proToblerone es un monumento en toda regla, un inmueble con encanto cuanto menos, mientras que para los allegados al equipo de gobierno del Ayuntamiento de Almería (PP) no deja de ser un cajón de chapa a dinamitar. Entre los dos extremos están las percepciones ciudadanas que a veces se quedan en el término medio. La Torre Eiffel, que estuvo a punto de ser derribada después de que terminara la Exposición Universal para la que había sido construida porque no convencía a los parisinos, recibe cada año más de 7 millones de visitas. Es un ejemplo bastante simplón en relación a lo que pueden ser los gustos de unos y otros. Había quien quería echarla abajo. A mí, como decía al principio, me parece que el Toblerone es un símbolo de la ciudad y de su reciente historia industrial. De hecho, hay personas que apostarían por echar abajo el Mesón Gitano, el Palacio del Almanzora o el Cortijo del Fraile (que estaba siendo utilizado de almacén) y las que prefieren reabrir El Algarrobico frente a los que piensan que es una mole y un atentado ecológico. Y otras que defienden la conservación de determinados inmuebles y ahora atacan al Toblerone simplemente en función de que administración es la que mueve la ficha.

3. Cuando se debatió el Plan Especial de Soterramiento por el que se contemplaba la construcción de un máximo de 1.130 viviendas entre la zona del Toblerone (aunque solo se habla de que habrá zonas verdes) y la estación del ferrocarril en pleno la votación fue la siguiente: el equipo de gobierno del PP votó a favor unánimemente, al igual que el Grupo Municipal Socialista. IU se abstuvo. ¿Qué oposición plantean ahora a un proyecto contra el que nada tuvieron que decir cuando se aprobaba definitivamente en pleno el proyecto redactado en septiembre de 2012? ¿Por qué no votaron en contra los que ahora protestan contra el derribo?

4. La movilización llega tarde, pero llega y eso en una sociedad tan indulgente como la almeriense es un buen síntoma. Cuando se tramitaba en el Ayuntamiento de Almería o cuando recibió el visto bueno de la Junta de Andalucía era el momento de expresar su contundente oposición a lo que hoy es una realidad: el derribo. A determinadas personas parece molestarles mucho que un grupo de ciudadanos se movilicen, precisamente porque están acostumbrados a hacernos tragar, siendo su democracia la del voto cada cuatro años y no la que rinde cuentas todos los días.

5. Otra cuestión es el método empleado para el derribo y las consecuencias de una mala praxis. La obra debe realizarse como cualquier otra en la ciudad con los mismos métodos de prevención de riesgos. Quejarse ahora, por parte de las plataformas y partidos de la oposición, de las molestias ocasionadas a los vecinos no deja de ser una pataleta sin sentido y fuera de lugar.

6. El Toblerone no divide a la ciudad, se podría integrar a la perfección, como el Cable Inglés. La verdadera cicatriz está en la playa de vías a las que, por el momento, no se les ha metido la pala. Veremos a ver cuando llega este momento porque la actuación de consenso, la del soterramiento integral que tanto ha peleado esta provincia, se fue al traste por falta de financiación del Gobierno.

7. Creo que hay que quitarse la venda que ha politizado el asunto, al menos en las redes sociales, y que cada uno juzgue al margen de lo ideológico y económico la conveniencia de preservarlo o derruirlo. Nunca me han gustado las legiones de evangelizadores a sueldo que tuitean determinadas consignas, algunas faltando al respeto a los ciudadanos y con el Toblerone hay mucho misionero suelto en uno y otro bando. No hay necesidad de menospreciar la voluntad de los ciudadanos ni faltarle al respeto por movilizarse y hacernos llegar públicamente su opinión. Todo queda en las hemerotecas, lo que hicieron unos y otros. Alguien se está comiendo la chocolatina almeriense, veremos a ver si no se le indigesta.

3 comentarios:

  1. Anónimo3/7/13 20:10

    Bien integrado en el Patrimonio inmueble de Andalucía. Código: 01040130277
    http://www.iaph.es/patrimonio-inmueble-andalucia/resumen.do?id=i190201
    Consejería de Cultura de la Junta ¿hay alguien ahí?.

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  2. Anónimo3/7/13 22:21

    Joder... y este es el jefe de la sección local de Diario de Almería? Se entiende que ese periódico birrioso no despegue, por más que la Junta socialista le inyecte dinero. Menudo paliza. Y qué mal escribe!!!!

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  3. Anónimo3/7/13 23:53

    Primero fue la cueva de Conan, ahora el Toblerone, mañana el acebuche..................manda huevos, con los amigos de HECUO.

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