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Fitch no descarta que la nueva Cajamar tenga que recurrir a las ayudas públicas

Luis A. Torralba 
Valencia Plaza 
 
La agencia internacional de calificación de deuda Fitch otorgó ayer por la tarde una nota de 'BB' al Grupo Cooperativo Cajas Rurales Unidas (CRU), el mayor del cooperativismo español fruto de la absorción de Ruralcaja y su grupo (Cajas Rurales del Mediterráneo) por parte de Cajamar y el suyo (Grupo Cooperativo Cajamar).
 
Una calificación que representa el segundo de los peldaños del llamado 'grado de especulación' conocido también como 'bono basura'. Fitch, que le mantiene una perspectiva 'estable' al rating a largo plazo -el que verdaderamente cuenta en los mercados-, no descarta en su informe una posible recapitalización del Estado, que "se obtendría en caso necesario".
 
La razón para la calificadora no es otra que el tamaño del grupo, que a finales del trimestre pasado contaba con unos activos pro-forma de unos 45.000 millones de euros.
 
DETERIORO DE ACTIVOS
Además de "importancia relativa" en las CC AA donde tiene presencia el grupo (Andalucía, Baleares, Valencia, Murcia y Canarias), el deterioro de los activos, el aumento del ratio de morosidad -podría alcanzar el 12% a finales de este año-, una elevada dependencia de la financiación del Banco Central Europeo (BCE) y la delicada situación por la que atraviesa España son los argumentos sobre los que basa su calificación Fitch.
 
AFECTANDO A LA RENTABILIDAD
Sin embargo, la calificadora de riesgos reconoce la "fuerte franquicia regional del grupo, con una amplia base de depósitos, bajo un solo nombre de concentración de riesgos y el potencial de las sinergias de costes de la integración". Aunque en este sentido refleja que un "bajo rendimiento de las sinergias de costes" podría conllevar una rebaja del rating, pese a que le acaba de adjudicar una perspectiva 'estable'.
 
Para Fitch, CRU está bajo la presión propia por la que atraviesan buena parte de las entidades financieras españolas ante la profunda recesión de la economía doméstica y el hecho de que se prolongue en el tiempo. Una circunstancia "que podría afectar aún más la rentabilidad y el deterioro de la calidad de los activos".

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