Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

El voto de una ciudad

Rafael Leopoldo Aguilera 
Director de Instituto de Estudios Almerienses 
 
El Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Almería, Luis Rogelio Rodríguez-Comendador, por conducto del Obispo González Montes, y en presencia de los Padres Dominicos, Cabildo Catedral, Hermandad y fieles, entregó con gran solemnidad barroca y fervor mariano a la Patrona Coronada de Almería, la Virgen del Mar, el bastón de mando, que la convierte en Alcaldesa Honoraria y Perpetua de la capital almeriense. Este hecho de carácter cívico-religioso tuvo lugar en el Santuario de la Virgen del Mar con motivo del aniversario de la aparición de la imagen sagrada en la playa de Torregarcía el 21 de diciembre de 1510, centro de peregrinaje de los almerienses durante todo el año, y que algún día la Santa Sede la declarará Basílica menor, lo que supondrá una serie de privilegios especiales relacionados a la 'Basílica menor", especialmente de orden espiritual. Los creyentes que visiten devotamente la basílica y participen en las ceremonias litúrgicas o al menos reciten el Padre Nuestro y el Credo con las condiciones usuales (confesión, Sagrada comunión y oración por la intención del Papa) podrán obtener una indulgencia plenaria.
 
Entrega del bastón de mando
Tras ocupar la sagrada cátedra y predicar la palabra de Dios Monseñor González Montes, se materializó jurídicamente, en sendos actos administrativo y canónico, de la decisión unánime adoptada con los requisitos legales por parte del Cabildo Municipal, del depósito de la Vara de mando y la entrega del Escudo de Oro de la ciudad de Almería a su co-Patrona.

La Ley 5/2010, de 11 de junio, de Autonomía Local de Andalucía, en su extenso art. 9, no hace referencia alguna, dentro de las competencias municipales, al tema de la concesión de honores y distinciones que puedan otorgar los Ayuntamientos. Por otra parte, la Ley 6/2003, de 9 de octubre también de Andalucía, que derogó el Decreto 14/1995, de 31 de enero y la Orden de 12 de mayo de 1995, se ocupa de los tratamientos y otros aspectos protocolarios, pero no de la citada concesión de honores. Ante esta normativa autonómica hay que acudir al Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales, aprobado por R.d. 2568/1986, de 28 de noviembre, concretamente a sus arts. 186 a 191.

El art. 189 establece que las Corporaciones locales podrán acordar la creación de medallas, emblemas, condecoraciones u otros distintivos honoríficos a fin de premiar especiales merecimientos, beneficios señalados o servicios extraordinarios. Y el art. 190 dispone que los Ayuntamientos estarán facultados para acordar nombramientos de hijos predilectos, adoptivos y de miembros honorarios de la Corporación, atendidos los méritos, cualidades y circunstancias singulares que en los galardonados concurran; y que serán aplicados con el mayor rigor en el expediente que se instruirá al efecto.

Es de aplicación el Reglamento para la concesión de distinciones honoríficas por parte del Ayuntamiento de Almería conforme al iter procedimental establecido en el mismo, señalándose en su art. 26 y ss., que tras la aprobación por el Ayuntamiento Pleno con el quórum y la mayoría suficiente, se acordará la fecha para hacer entrega, en sesión solemne convocada a ese solo efecto, del diploma acreditativo, así como de los atributos correspondientes que son: el bastón de mando, la medalla de Concejal y la insignia de solapa, al designado como Alcaldesa Honoraria. El rango de Alcaldesa perpetua quedó de manifiesto ante un templo repleto de fieles, y el voto público de la ciudad con la Patrona a través de su Regidor municipal.
 
Estos actos de exaltación mariana son necesarios ante las tribulaciones económicas y espirituales actuales, ya que implica acordarnos con estos símbolos de la fe de los más necesitados y los jóvenes especialmente castigados por la crisis a través de la siempre intercesión de la Virgen ante el Señor de la Vida y la Esperanza.

Esta ofrenda en olor a santidad del pasado día 21 de diciembre debe de servir a los almerienses para seguir teniendo esperanza, fervor y valentía ante muchos que están desilusionados, para que Santa María del Mar de la fuerza del espíritu necesaria para alentar a la ciudad ante los momentos de crisis que se viven, y que con fe y razón, razón y fe, se subsanarán a la mayor brevedad.

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