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Bebés robados, cuestión de Estado e Iglesia

Miguel Ángel Blanco Martín
Periodista


Empezó siendo una política programada de la represión franquista tras la guerra civil, con la complicidad de la jerarquía del nacional-catolicismo. El robo de bebés de mujeres republicanas que daban a luz en las cárceles del régimen saltó a la luz pública, en toda su dimensión, gracias a la aparición reivindicativa de la Memoria Histórica, después de muchos años de silencio, aunque no se pudieron ocultar las sospechas. Poco a poco, sobre todo ya en el siglo XXI, empezaron a leerse reportajes en la prensa, entrevistas, noticias, un volumen amplio de denuncias que empezaron a moverse lentamente por los pasillos de los juzgados, a la espera de que la Justicia tomara cartas en el asunto. Y un número destacado de aquellos padres y sus descendientes recorren la actualidad, con demandas, en busca de sus hijos desaparecidos.

Pero es que este asunto saltó más allá de los años de la represión de la dictadura hasta alcanzar los años de la Transición y de la democracia. Y se conocen casos de presuntos casos de “bebés robados”, hechos denunciados ocurridos en los años 70 y 80. En toda su globalidad. Junto a ello, otros casos, no ya de represalias políticas, sino de “bebés desaparecidos” de jóvenes madres solteras, de familiar pobres o marginales. En algunos casos, es posible que la madre víctima renunciara a su bebé, porque ser madre soltera en aquellos tiempos (y todavía hoy en muchos ámbitos sociales) era un estigma; pero en muchos casos denunciados no hubo tal renuncia.

Del otro lado, en la responsabilidad de esta especie de “crimen contra la humanidad”, porque creo que así hay que considerarlo, a pesar de una falsa caridad que justificaba el expolio de bebés, comparecen instituciones públicas y religiosas del sistema, sanatorios, centros religiosos, médicos, sacerdotes, monjas enfermeras, que han guardado silencio, que se han  negado a abrir sus archivos y que nunca se han retractado públicamente de lo sucedido. Y todo eso, con el silencio cómplice, si es que no hay algo más, ayer y hoy, de la jerarquía de la Iglesia Católica, que ante el volumen del escándalo alcanzado tenía que haber salido ya al escenario público de nuestro país.

Y a eso hay que añadir otros hechos, otras situaciones al margen, cuando se toma de manera acelerada la protección de niños de familias marginales a los que se desprovee de la potestad. El problema es complejo, pero a veces da la sensación de que los pobres no pueden tener hijos. Y desde la altura de una sociedad acomodada se mira con cierto desprecio cuando no indiferencia, los males sociales que abruman a los sectores más desfavorecidos de la sociedad donde los rostros de sus niños nos miran con ojos tristes y acusadores.

Y todo esto, en nombre de qué o de quién, ¿del Evangelio? ¿de qué Evangelio? ¿En nombre del Cristianismo, como tantos otros crímenes cometidos en la Historia desde la usurpación del mensaje del Evangelio? Los casos de “bebés robados” se pasean por los pasillos de los Juzgados y de los medios de comunicación. Tendrían que llegar también al Tribunal de Estrasburgo y, algún día, al Tribunal Internacional de La Haya.

La Iglesia Católica no puede quedarse impasible y en silencio por tantos “bebés desaparecidos”, muchas veces en su nombre. No hay derecho a que médicos, sacerdotes, enfermeras vivan tranquilamente, si es que su conciencia les permite estar serenos, como si no hubiera ocurrido nada y proclamen que sus conciencias están tranquilas.

Y las víctimas, humilladas y ofendidas junto a la desesperación, esperan con pesimismo justicia y ya no saben a quién rezar.

4 comentarios:

  1. Me parece perfecto que Miguel Ángel Blanco critique sucesos que ocurrieron hace más de cuarenta años y que pueden ser verdad. Pero me sorprende que calle su afilada pluma ante la cuasi-intervención de España y la puesta en el abismo al que nos ha conducido el incapaz equipo económico de Zapatero. Por favor, Franco fue enterrado hace años bajo una lápida de granito, critique usted de una vez a la izquierda que ha alineado a más de cinco millones de españoles en las colas del INEM. ¡Deje de criticar al franquismo que a nadie interesa y contribuya a enterrar el nefasto zapaterismo!

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  2. Quien ha escrito el comentario anterior desconoce por completo la trayectoria profesional de Miguel Ángel Blanco Martín.

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  3. Miguel Ángel Blanco Martín19/11/11 20:01

    El caso de los bebés robados se inició con el franquismo, ha seguido con la democracia y no está resuelto todavía. Es uno de los temas más tratados en la prensa en los dos últimos años. Plena actualidad. No soy el único en escribir de este tema. No hace falta que me recomiende que escriba sobre algunos asuntos relacionados con la izquierda o el socialismo. Se nota que usted no me ha seguido en mi trayectoria periodística informativa y de opinión. Por ejemplo, le recomiendo algunos de mis artículos sobre esa cuestión: “Sistema corrompido” (Ideal, 16 de octubre, 2008, página 23); “Graves grietas en Medio Ambiente” (Ideal, 1 de octubre, 2009, página 23); “La sonrisa de Martín Soler” (Ideal, 20 de junio, 2010, página 30); “Luis Pizarro, desde la distancia” (Ideal, 12 de abril, 2011). Estos artículo también los puede encontrar en La Opinión de Almería.

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  4. Me parece perfecto que el franquismo lleve más de treinta años enterrado bajo una gruesa losa de granito en el Valle de los Caídos. Pero me parece pluscuamperfecto que las urnas entierren mañana el zapaterismo y su notoria incapacidad para gestionar la recesión, que les ha venido grande. Por mucho que los voceros y mamporreros de la izquierda se empeñen en asustar a los zánganos con que viene la derecha, el sentido común va a imponer que se imponga la razón.

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