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El fruto de la manga ancha

Jose Fernández
Periodista

El coordinador de Mossos per la Independència, Albert Donaire, que es un conocido activista de las redes sociales y un notable incumplidor de sus deberes como miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, ha vuelto a las andadas difundiendo un vídeo en el que, entre otras muchas majaderías, asegura que los andaluces “trabajan sólo tres meses al año y los otros nueve meses se los pasan de bar en bar”. Y todo ello, afirma el policía independentista, “lo pagamos todos los catalanes”.

Un tuit de Donaire

No está de más recordar que este sujeto, al que el Estado ha confiado un arma y ha conferido autoridad, sigue siendo miembro de pleno derecho en plantilla de los Mossos de Escuadra a pesar de que se pasa media vida haciendo y diciendo pulmonías que luego distribuye por las redes sociales, ante la indiferencia (no tengo certezas que me permitan hablar del aplauso) de sus jefes y superiores.
El mismo Estado que ha puesto una pistola en manos del señor Donaire ha practicado durante décadas una suicida dejación de responsabilidades en Cataluña
Pero lo relevante del caso no es que un individuo con una cierta proyección mediática diga o proclame imbecilidades de semejante calibre, sino que este tipo de supercherías son compartidas de buen grado por un número no despreciable de catalanes. Y ello se debe en buena medida a que el mismo Estado que ha puesto una pistola en manos del señor Donaire ha practicado durante décadas una suicida dejación de responsabilidades en Cataluña, comprando con tibieza y manga ancha el puñado de votos catalanes que han sido necesarios a los diferentes partidos de gobierno para asegurarse en el Parlamento una mayoría cómoda.

Décadas de inacción en Cataluña han dado pie a que mensajes tan sonrojantes como el descrito antes hayan calado entre buena parte de la sociedad catalana, que los ha interiorizado de tal modo que ahora es prácticamente imposible sacarles del error. Pero si en su momento se hubieran corregido estos excesos, quizás ese mismo Estado no estaría ahora pendiente de que un papanatas a la fuga pretenda ser investido a distancia como presidente de Cataluña.