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Se han empeñado en que Galasa salte por los aires y lo conseguirán

Juan Torrijos
Periodista

Me cuesta trabajo entender lo que viene ocurriendo en la empresa pública de aguas Galasa. La izquierda almeriense, que fue la que la creó y la hizo la joya de la corona, ahora la quiere mandar por el sumidero. La culpa para ellos, más que evidente, el capitalismo que defiende el equipo del PP en la Diputación. Y pueblos del PP que están con la izquierda: echar a Galasa por la tubería, ¿qué defienden o esperan de la empresa? Podrían decir desde el Partido Popular que es una operación política de Adela Segura en contra de Gabriel Amat si no fuera por algunos pueblos comandados por alcaldes populares, pero al estar estos en la misma acera de los socialistas, andan callados como muertos.

¿En liquidación? (Foto: Actualidad Almanzora)

Lo único real es que entre los dos grandes partidos, PP y PSOE, se pueden cargar una empresa pública. Que lo haga la derecha parece lo lógico, que lo produzca la izquierda ya no lo es tanto. Los pueblos tendrán que adjudicar su servicio de agua, y esos caerán, casi con toda seguridad, en manos de empresas privadas. Por cierto, ¿pagarán comisiones estas empresas a los políticos que les adjudiquen el servicio? Es la pregunta que nos hacemos cuando vemos la corrupción galopante que se vive entre nuestra clase política.

Dicen los socialistas que el ¡ay, de Galasa! hay que achacarlo a los populares de la calle Navarro Rodrigo. La posición de algunos pueblos del Almanzora-Levante almeriense con alcaldes populares así lo dan a entender. O Javier Aureliano les hace cambiar de opinión y posición o van a dejar a la Diputación a los pies de los caballos socialistas.

"Los dos hombres más importantes del PP, Gabriel Amat y Javier Aureliano, se ven envueltos en lo que puede ser la desaparición de la empresa pública de agua más importante de la provincia"

En momentos tan tensos para el PP y con un congreso provincial a la vuelta de la esquina, los dos hombres más importantes del partido, Gabriel Amat y Javier Aureliano, se ven envueltos en lo que puede ser la desaparición de la empresa pública de agua más importante de la provincia. No es buen aval para las dos personas que quieren seguir mandando en el primer partido de la provincia. Si no logran evitar la caída de Galasa, ¿les ven ustedes con capacidad para mantener el crecimiento futuro de esta provincia?

El fastidio de la historia es que venimos escribiendo de ella desde hace años. Va a ser vedad que todo lo que tocan los políticos al final se hunde, y los paganinis, como siempre que andan en medio ellos: los bolsillos de los ciudadanos.

1ª ola de 2017 del EGM en Andalucía: Los periódicos de papel pierden en un año 250.000 lectores

Emilio Ruiz

➨ Proceso agónico el de los periódicos de papel en Andalucía. Según los datos hechos públicos por el EGM (Estudio General de Medios), en su 1ª ola de 2017, en Andalucía los lectores de periódicos de papel son 1.1741.000, 253.000 menos que un año antes, cuando se contabilizaron 1.394.000 lectores. Respecto a la anterior oleada, el descenso ha sido más moderado, tras pasar de 1.177.000 a 1.141.000.

El diario de Vocento Abc continúa siendo el periódico de papel más leído en Andalucía, con 139.000 lectores, tras arrebatarle ese galardón en la 2ª ola de 2016 a su fraternal colega, Ideal, que en esta ocasión contabiliza 2.000 lectores menos que el periódico que en su día fue creado por la familia Luca de Tena. Ambos pierden respecto a la oleada anterior, al igual que el tercero en discordia, El País, que se deja en un año 44.000 lectores andaluces.

El comportamiento de los periódicos de pago más leídos en Andalucía según el EGM es el siguiente:

El EGM en Andalucía

1º periódico más leído: Abc. Tiene 139.000 lectores. Pese a este liderazgo, hace un año el periódico de Vocento tenía 163.000 lectores en Andalucía.

2º periódico más leído: Ideal. Tiene 137.000 lectores. En un año pierde 43.000 lectores. Tienen motivos para estar preocupados los gestores de Vocento.

3º periódico más leído: El País. Tiene 130.000 lectores. Hace un año el periódico de Prisa llegó a tener 174.000 lectores en Andalucía.

4º periódico más leído: Sur. El diario malagueño de Vocento pierde en un año 23.000 lectores, al pasar de 146.000 a 123.000.

5º periódico más leído: Diario de Sevilla. Tiene 94.000 lectores diarios, siendo uno de los pocos diarios de Andalucía que incrementa su número de lectores respecto a la anterior oleada y a la misma oleada del año anterior.

6º periódico más leído: El Mundo. El periódico de Unidad Editorial ha perdido en un año 29.000 lectores andaluces, y respecto a la anterior ola ha perdido 2.000. El periódico de Unidad Editorial llegó a tener hace dos años 141.000 lectores, frente a los 76.000 que tiene ahora.

7º periódico más leído: Córdoba. Pierde en un año 24.000 lectores, y respecto a la oleada anterior, 9.000.

8º periódico más leído: Diario de Cádiz. El periódico de Joly gana respecto a la anterior oleada 1.000 lectores, al pasar de 64.000 a 65.000. Un año antes tenía 76.000 lectores.

9º periódico más leído: La Voz de Almería. Tiene 11.000 lectores menos que en la oleada anterior, y respecto a hace un año la pérdida es de 25.000 lectores. No hay precedentes de una pérdida tan elevada en la prensa local almeriense.

10º periódico más leído: Huelva Información. Mantiene los 45.000 lectores de la anterior oleada. Un año antes tenía 3.000 lectores menos.

11º periódico más leído: El Correo de Andalucía. El periódico que edita el grupo industrial Morera & Vallejo no ofrece datos a la OJD, tal vez porque no son muy del agrado. Respecto a la audiencia, gana 3.000 lectores respecto a la ola anterior. Respecto a la de hace un año gana 2.000.

12º periódico más leído: Jaén. En un año el único diario jiennense ha perdido 17.000 lectores. Tiene 33.000. Respecto a la anterior ola ha perdido 1.000.

13º periódico más leído: La Razón. El periódico que dirige el activo tertuliano Francisco Marhuenda pierde 2.000 lectores respecto a la anterior ola.

14º periódico más leído: Diario de Jerez. Tiene 23.000 lectores, 4.000 menos que en la anterior oleada, y los mismos que un año antes.

15º periódico más leído: Málaga Hoy. Otro periódico de Joly. Tiene 16.000 lectores, los mismos que en la oleada anterior. Respecto a hace un año pierde 8.000.

16º periódico más leído: Diario de Almería. Un año antes tenía 14.000 lectores. Ahora, 13.000, que, no obstante, son 3.000 más que en la anterior oleada.

17º periódico más leído: La Opinión de Málaga. El periódico malagueño tiene 12.000, 4.000 menos que en la anterior oleada y 7.000 menos que hace un año.

18º periódico más leído: Europa Sur. También de Joly. Tiene 12.000 lectores. Respecto a la 1ª ola de 2016 pierde 7.000 lectores.

19º periódico más leído: El Día de Córdoba. Mantiene los mismos 10.000 lectores de la anterior oleada y son los mismos que un año antes.

20º periódico más leído: Granada Hoy. Pierde 2.000 lectores respecto a la anterior oleada, al pasar de 9.000 a 7.000 lectores diarios.

Las dos encrucijadas de Susana

Pedro Manuel de la Cruz
Director de La Voz de Almería

➨ La batalla iniciada por Susana Díaz para ganar las primarias está oscureciendo algunas situaciones a las que deberá enfrentarse el PSOE andaluz al día siguiente de conocerse el resultado. La estrategia de conquista en la que está inmersa la candidata no permite distracción alguna y, siguiendo la teoría de su antecesor, el río hay que cruzarlo cuando se haya alcanzado el puente.

Susana Díaz

El perfil político de Susana está situado en la orilla opuesta a la que levitaba su predecesor en San Telmo, pero la teoría de no abandonarse a la premura arriesgada de querer cruzar el río a nado en medio de la corriente sí la ha llevado a la práctica con pulcritud griñanista. Los socialistas andaluces no se han adentrado en el laberinto que les aguarda a la vuelta de las primarias, pero ninguno ignora que después del 21 de mayo y sea cual sea el resultado habrá que tomar decisiones de incomodidad inevitable.

"Si Susana gana -como predicen todos, menos los apóstoles del sanchismo-, su permanencia en la presidencia de la Junta no podrá consumarla hasta el fin de la legislatura"

El triunfo o el fracaso de Susana abrirá un horizonte al que habrán de enfrentarse sin remedio. Si Susana gana -como predicen todos, menos los apóstoles del sanchismo-, su permanencia en la presidencia de la Junta no podrá consumarla hasta el fin de la legislatura. Por mucha capacidad política que tenga (que la tiene; aunque nunca tanta como le elogian sus admiradores); por mucha que sea su capacidad, digo, la labor de reconstrucción del PSOE y la gestión del gobierno andaluz acabará siendo incompatible.

Hay que dar demasiadas puntadas para coser el desgarro socialista y la situación de Andalucía demanda un esfuerzo sin distracciones por tiempo indefinido. Susana puede compatibilizar los dos cargos, quizá, hasta el próximo 28 F, pero no mucho más allá. El problema de esos casi nueve meses es que, en medio de ellos, tendrá que celebrarse el congreso regional y, ay, ahí hay un problema: si Susana es elegida secretaria general en junio, a la vuelta de verano, cuando el PSOE andaluz celebre su congreso regional, los delegados de las ocho provincias deberán elegir a quien le suceda en la dirección andaluza.

Hasta ahora han sido varios los nombres que se han barajado. Jiménez Barrios sería la opción continuista; Mario Jiménez encarnaría la opción lampedusiana de que todo aparente que cambia para que todo siga igual; María Jesús Montero sería la renovación matizada –y controlada-, aunque con riesgos por los barones provinciales. Estos son los nombres que más aparecen en las quinielas, a las que, no lo olviden, tan aficionados y con tan poco acierto “jugamos” los periodistas.

"Si nadie sabe a quién elegirá Susana como sucesor o sucesora, todos sí saben que será ella -y solo ella- la que lo designará"

Pero si nadie sabe a quién elegirá Susana como sucesor o sucesora, todos sí saben que será ella -y solo ella- la que lo designará. Como también nadie duda que quien la sustituya en la candidatura para la presidencia en las autonómicas de 2019 deberá iniciar su proyección como presidenciable, al menos, un año antes de la cita con las urnas. Un cartel electoral no se improvisa y la presidenta es consciente de que ese es un río que deberá cruzar irremediablemente y, además, hacerlo por un puente cuyo pilar principal estará acosado por aguas turbulentas de profundísimo calado.

Llegados a este recodo del río del relato, el lector podría preguntarse por qué seis meses o un año después de haber ganado las primarias, las aguas, aparentemente tranquilas tras la victoria, esconderán un peligro inevitable. Como cantaba la copla al porqué de este por qué se responde con lo mucho que se jugaría la nueva secretaria general si el elegido o la elegida no mantiene el poder en San Telmo y es el PP el que, por fin y tras cuarenta años en la oposición, alcanza la presidencia. Este escenario supondría un golpe para la carrera de Susana hacia la Moncloa y sería tan demoledor que nadie garantizaría unas primarias sin rival para encabezar las generales de 2020.

Todos los partidos son resultadistas y el PSOE no es una excepción. La militancia -tan remunerada para tantos- siempre se muestra dispuesta a respaldar a quien más les acerca a la victoria (y al alcance de sus intereses personales). Susana va a recorrer en los próximos meses un territorio de extraordinaria complejidad en el que, sin duda, sabe dónde quiere llegar. Lo que ni ella ni nadie puede asegurarle es cúal es el camino a elegir para llegar a la meta. Y eso partiendo de la hipótesis de una victoria moderadamente cómoda en las primarias del próximo mes.

"Si ganara Pedro Sánchez, la situación se tornaría tan endiablada que todo el templo construido durante los últimos cuarenta años se acercaría al hundimiento"

Si, por el contrario, los idus de mayo no le fueran propicios y ganara Pedro Sánchez, la situación se tornaría tan endiablada que todo el templo construido durante los últimos cuarenta años se acercaría al hundimiento. Pero ese es un relato que queda pendiente para otra semana.

¡Guapa, guapa y guapa!

Emilio Ruiz

Que la sociedad es profundamente machista, eso nadie lo niega. Que se ha avanzado bastante en los últimos años, eso, tampoco. Que aún queda mucho por hacer, pues igualmente. Pero hoy quiero detenerme en el concepto del micromachismo que con tanto acierto ha estudiado el psicoterapeuta Luis Bonino. Los micromachismos, dice, son manifestaciones sutiles, que a menudo nos pasan totalmente inadvertidas, de machismo. “Es la facilidad con que se camuflan estos micromachismos donde reside su peligro, porque genera un daño invisible hacia el sexo femenino y hacia todo aquel que no se adecue al rol de género que socialmente se le ha asignado”. ¿Es micromachismo un piropo? “Los piropos siempre son una actitud violenta, aunque sean muy encantadores”, opina Bonino.

Inés Plaza

¿Y a cuento de qué viene esto? Pues viene a cuento de algo que acabo de ver en el Facebook de la concejala de Almería Inés Plaza. Inés es una política inquieta y preparada políticamente y académicamente. La mujer ha decidido cambiar su foto de Facebook para colocar otra más institucional, más identificada con su labor municipal (al fondo aparece la imagen corporativa del Ayuntamiento). ¿Qué reacción ha producido este cambio en el grupo de seguidores de Plaza? Pues ésa es la cuestión: ni uno solo de los comentarios destaca su labor política, sino exclusivamente su aspecto físico. Veamos algunos ejemplos de estos comentarios:

Ani Palma Córdoba: “Guapísima”. María Luisa Seoane Rosa: “Muy guapa”. Estefanía Martín: “Bella”. Mar Bono: “¡Guapísima!”. Carmen Mari Torres Cañadas: “¡Preciosa!”. Antonia Martínez Guirao: “Estás guapísima”. María Cayetana Vicente Arcos: “¡Qué bonita eres!”. José Luis Martínez Martínez; “Guapísima, Inés”. John Smith: “Guapa, Inés”. Sali Iribarne Sánchez: “Te pasas de guapa”. Felipe López Redondo: “Espléndida”. María Dolores Soler Ortega: “Guapísima, mi niña”. Baldomero García Mañueco: “¿Dónde vas tan guapa?”. María José Carmona García: “¡Guapaaaa!”. Encarni Arcos Vicente: “Qué guapa...”. Mónica Hernández Cubillo: “¡Guapísima mi Inés! Clara Inés Rodríguez Foruria: “Qué guapísima. Un besico”. Carmen del Castillo: “¡Muy guapa!”. Jesús Vara Hernández: “¡Guapa!” María Jesús Vicente Arcos: “Guapaaaa”. Carmen Carmona García: “Estás guapísima”. Trinidad Cabeo Rodríguez: “¡Muy guapa!”.

"Mientras los ‘amigos’ de Inés destacan su aspecto físico, ninguno de Juan Carlos se entretiene en ese particular"

¿Este abanico de piropos al aspecto físico de Inés Plaza hubiera sido el mismo si en vez de concejala fuera concejal? Creo que no. He hecho un ejercicio de comprobación. He ido a ver las reacciones que se produjeron el día que su jefe de grupo, Juan Carlos Pérez Navas, cambió la foto de su perfil. Juzgue el lector: Luis Pérez: “Un político ejemplar”. Mar Díaz: “Enhorabuena”. Blanca Estela Muñoz Castillo: “Felicitaciones, don Juan Carlos, se lo merece eso y mucho más”. Carmen Soler Moreno: “¡Adelante y a seguir luchando!”. Mercedes Martín Salmerón: “Enhorabuena, compañero, un abrazo”. Blanca Estela Muñoz Castillo: “Siempre don Juan Carlos, sabemos que es el mejor político, porque velará por los intereses de los almerienses”.

La disparidad de reacciones es evidente. Mientras los ‘amigos’ de Inés destacan su aspecto físico, ninguno de Juan Carlos se entretiene en ese particular. ¿Será porque el portavoz socialista es físicamente poco agraciado? No, es por ese micromachismo que nos invade y que tanto nos cuesta desterrar.

Reseña comentada de la antología “Más allá del sur”, de Poetas del Sur

Antonio
García Vargas

El libro Más allá del sur —primera Antología del colectivo almeriense Poetas del Sur— nace del entusiasmo y se nota. 30 poetas manifiestamente disímiles se unen para grabar, en indeleble letra impresa, la huella de su paso por el colectivo Poetas del sur en sus distintas realizaciones y facetas. Del abrazo resultante nace esta antología, libro inmenso como un océano, con olas que a distintas alturas remansan finalmente a la orilla de una poesía sin artificios, complejos o ataduras, salvo las del afecto y la camaradería. Estos 30 autores despliegan ante el lector tanto encantos como amarguras en una línea personal que les acerca a través del virtuosismo del verso, unas veces por la rima, otras por el ritmo; siempre por el lenguaje en sus giros y circunvoluciones.

Más allá del sur

Prólogo del libro:
La presentación o prólogo del libro corre a cargo de José Jesús de Bustos Tovar que, aunque dice no ser poeta, demuestra a través de su análisis de conjunto que sí lo es en potencia. Cuando aclara que se escribe fundamentalmente para comunicar con otro, es decir, para convertir el yo subjetivo en un yo múltiple, ya nos está expresando el trasfondo de toda esencia literaria en general y poética en particular. Su humanidad, por tanto, así como su conocimiento del tema, quedan enmarcados en lo que es y debe ser el trasunto de la actividad del poeta y todo cuanto hay y debe haber siempre en el entorno poético. La palabra poética —nos dice— es palabra asociada, es decir, la voz que requiere de otra voz para comenzar a tener sentido, y tras esto poco resta por decir porque lo abarca casi todo; el poeta es en esencia —nos viene a decir— un transmisor, transcriptor o traductor de aquello que no ve el ojo normal porque solo está al alcance de la acusada sensibilidad del poeta. Y, sobre todo, la voz que habla en el verso es siempre la voz que le llega del interior de las cosas, no la suya propia. Es por ello que el poeta tiene la obligación de mostrarlo, compartirlo y hacer partícipe al mundo del hallazgo en el singular lenguaje de la Poiesis. Todo un lujo haber contado con su excelente prólogo, José Jesús.

Poetas que intervienen en la obra:
La voz poética que aparece en primer lugar (páginas 21-26) es la de Diego Alonso Cánovas, un enamorado del formato tradicional de la poesía clásica, sobre todo del soneto, con las que conforma sus maravillosas recreaciones del devenir contemporáneo. Logra unir dos mundos aparentemente opuestos sin apenas despeinarse y lo hace con singular maestría y un gracejo muy personal. No sé si carne somos del destino / ilusos ignorantes del programa / que mueve nuestros hilos y que inflama / de vanos espejismos el camino, del poema: ¿Destino o libre albedrío?.

Interviene después (páginas 27-32) Alfonso Berlanga Reyes. Nos presenta el autor un largo poema de más de 100 versitos heptasílabos en cuanto a la forma y totalmente libres en su manera de mostrar los demás contenidos los cuales, unas veces cáusticos, otras un tanto nostálgicos, arañan la superficie del papel intentando quizá decapitar al monstruo de las angustias: Y tengo que sentir / tu voz atormentada / y todas las crueldades / vividas en tu nombre.  La noche a veces —pienso— es un verso sensible en la voz del poeta.

Seguidamente interviene Julián Borao con un único poema (páginas 35-36). Nos ofrece Julián unos versos que desbordan, diría, la máscara de las formas, como un pequeño grito que se repite a oscuras en la sorda nostalgia de múltiples arpegios de silencios. Nos dice al inicio del poema Ya no somos los mismos: Ya no somos los mismos, aunque aún / mantengamos la captación febril de la inocencia, / ya no somos los mismos aunque en el fondo / brille ese fulgor primero / de la vida que nace / entre lo cotidiano y sus matices. A veces, pareciera como si el poeta quisiera diluirse en un reflejo.

Lola Callejón Acién (páginas 37-42). Lola nos muestra dos poemas de corte un tanto reflexivo, sin formato, en versículos con hambre y sed de espacios que buscan conversar con el antiguo sentir de la poesía, como queriendo cabalgar del todo a la nada hasta diluirse en el angosto nihilismo de un suspiro: Una estela / en el camino / marca la huida. / No hacen falta las palabras.  El parpadeo prosigue a través de los versos como un tic que busca el calor de las páginas del libro.

Antonio Carbonell Sánchez (páginas 43-48). Antonio presenta cuatro poemas cortos de distinto formato silábico y forma expresiva. Lo hace en modo reflexivo y un tanto cáustico en apariencia. Aun cuando —pienso—, en toda mirada esquiva se insinúa, consciente o inconscientemente, un rastro de acercamiento, a veces hay que leer entre líneas para no caer en el obscuro foso de los versos. Así leemos: Desmonto dudas / soldando sus piezas. O: Retiro tornillos / indago hacia dentro / se cae mi teoría, / se sueltan las piezas. Podría ocurrir que la solitaria pared del oído nos devolviera intacto el eco de las palabras para no caer en la pertinaz nieve de la melancolía. Pero eso, Antonio, lo sabe y acaba diciendo: Ninguna pasión ha conocido / los idílicos jardines de la eternidad.

Francisco Checa (páginas 49-54). Francisco nos muestra tres poemas sin formato métrico, libres como la rapsodia de un viento inconformista que se convierte a veces en recodo verbal que acaba en ataúd de sombras, desencanto y el inabarcable martirio de la eterna pregunta. Así nos dice: Porque del frío y el hambre no se salva nadie: / del frío que da la tristeza de un mundo a la deriva,/ del hambre que mata a los que perdieron la esperanza. / Estoy seguro que Dios sabrá explicar tanto agravio. Y... ¡ahí queda eso!

Pepe Criado (páginas 55-60). Nos muestra Pepe dos poemas de corte distinto, uno en octosílabos y otro donde predomina el verso endecasílabo. En el primero se hace eco de la voz de la calle, empuña, desnuda y libre, la forma de las formas e intenta encontrar un rastro de estructura en la ciudad congelada, tal como si buscara romper las rejas del cuerpo para encontrar el poema: Madrid, un día de frío, / fue la triste madrugada / cuando la madre chillaba, / lloraba el niño aterido. En el segundo poema: ¿De dónde obtengo la mayor pérdida / sino de mí, del flujo de mi engaño / al agua que lleva y no navego?  A veces, parece como si los versos quisieran escapar del aire.

Antonio Cruz Romero (páginas 61-64), presenta cuatro poemas, cual abultados haikus, de formato libre, tema único y lenguaje coloquial y en gran medida expositivo, una especie de mirada hacia un único lugar donde florece quizás el desasosiego de sentirse centro en un cruce de miradas laterales donde, de estar seguro de sobrevivir, se perdería el íntimo temor que impide el propio encuentro: Abandoné el ticket arrugado sobre el asiento / de tela azul (1.05 euros) / que se quedó allí como recuerdo de un instante.

José María de Benito (páginas 65-70). José María presenta tres poemas coloquiales de distinta factura, sin formato métrico y de tono un tanto reflexivo: Cuando la vida de un parásito / se afinca en un hueco de la mente / hay que soñar despiertos / con princesas y cielos azules. Curiosamente, la lectura de algunos versos de José, me induce a intentar descubrir qué hay detrás de ciertos espejos aunque no sé si me atrevería. No sé, pienso cuando oigo músicas y risas tras las grietas de ciertas alcobas, que tal vez convendría poner un par de cerraduras al viejo libro del amor. Y, la verdad, no sé por qué.

Guillermo de Jorge (páginas 71-73). Guillermo llega con un poema titulado Poemas del combate y un talego lleno de metáforas metálicas que forman parte de su mecánica poética donde el día a día es el auténtico protagonista. Él es un ente que se reconvierte en sensación paradójica gravitando a menudo con sus particulares nostalgias. Quien le conoce, sabe que la noche le sume en un estado de hiperestesia que le lleva a percibir leves vestigios cromáticos y espaciales que convierten sus sueños en una cámara de vacío. Así, nos dice: ... aquellos años jamás volverán; y nos sentamos / otro lunes más / cara al sol, en el mismo banco, en el / mismo hueco, en / el mismo ataúd. Las sílabas colgantes a final del verso son su sello personal de rebeldía.

Alonso de Molina (páginas 75-80). Alonso presenta dos poemas móviles, a veces prosa rítmica, a veces no, mas siempre con una cierta nota cadencial que viene dada por el uso de endecasílabos y heptasílabos esturreados de manera aparentemente descuidada pero no tanto.  Viene a ser como un estertor controlado de pasos buscando puertas, palabras naufragantes, renglones —diríase—, de húmeda caligrafía interna para habilitar espacios. Así: No es difícil amar a una mujer que riega sus macetas. Ni siquiera es preciso que haya nacido un viernes.... O esta otra: Desde la risa de una soledad elegida resistimos al engaño, a la complicidad del oxígeno...  Alfonso, no cabe duda, habilita los espacios hasta desplegar sus sombras al tiempo que se ríe de los peces de colores.

Antonio Duque Lara (81-83). Antonio presenta un poema ligero, sin formato métrico: En el alto firmamento / la albura de la luna / riela / reflejada en la espumosa / nieve del camino / y en la cara de mi morena / los carbunclos de sus ojos / mi corazón queman.  Está claro que el amor es un persistente hecho; un hecho poético que se repite a sí mismo en una y mil formas serpenteantes de mujer. La morena de Córdoba fue un claro ejemplo.

Pedro Enríquez (85-87). Pedro presenta un único poema sin forma y/o constancia rítmica permanente que permita catalogarlo; naufraga por tanto entre dos mundos pero se escucha con agrado. El tropo es dueño y señor del lenguaje en este poema multifuncional que posee las trazas de un cadáver exquisito. Así: Los maizales esconden dedos de cigüeña. / La moscarda avanza sin rumbo, / un zumbido de alondras sin nido. / La tierra no conoce las alturas del grano, / la mazorca se divierte con la presencia de las bocas...

Virginia Fernández Collado (páginas 89-94). Virginia participa con tres poemas de verso libre, sin formato, aunque distintos entre sí. Hay en ellos una mirada íntima al interior de cuanto acontece y la voz nos narra el discurrir móvil del entorno y la vida que en él bulle. El verso es pura palingenesia, muere y se reencarna una y otra vez tanto poética como simbólicamente cual noche que extiende su halo tiñendo el entorno de palabras. Así: Un riachuelo como un incendio / te espera en el camino”. O esto otro: “Nieve asustada / nieve pálida / tu pureza invade el rostro de los niños.

Antonio García Vargas (95-100). Antonio nos presenta un largo poema Cármina novae 1; palabras al viento, sobre el mundo clásico griego y romano en la voz de un vate que reniega de la poesía; un epilio en hexámetros anapestos. Y dice: Soy el dedo abisal, el que empuja la letra, la imagen y el verbo / y despeña sus sílabas, soy un ser abismal, ser carnívoro... O esto otro: Soy escita, que nómada, escapare del férreo control de las Artes / el que huyó de la ciencia que heredara de Homero... En este poema el desengaño del rapsoda tiñe de gris caras y cosas, convirtiendo en parámetros de tiempo las noches de todos los días, quedando estas absortas en la antigüedad de la percepción esférica.

Carlos Guerrero Gallego (páginas 101-103). Carlos participa con un poema llamado Peligro que alterna en su formato rítmico, en general, versos alejandrinos que a veces descompone en heptasílabos, originando (junto a algún que otro endecasílabo suelto) una estudiada estructura métrica. Así: Has de buscar allí / las frases que, una vez, hicieras tuyas / y luego abandonaste / a la promiscuidad de un mundo de ignominia.

Perfecto Herrera (páginas 105-110). Perfecto viene ‘armado’ con tres poemas de distinta factura, dos en versos (en general) endecasílabos y el último en hexámetros dactílicos de excelente ritmo. Los tres naufragan en un mar de versos de tierra, pateras y espejos falseados, donde el vate trata, ¿quizá?, de abrazar un cálido talle y morir o descansar en él temporalmente. El verso, en general, se hace cuerpo sensible en la voz que propicia la voz del poeta en su afán de liberar un cierto encanto tóxico acumulado. Así, nos dice: Bajo el naranjo alzado me sé tierra; / sobre mí, él se siente élitro de dioses... Así también, emulando a Homero: ... esta certeza de ser existencia y jamás maniquíes / que no supieron estar resurrectos, invictos... gloriosos.

Noelia Illán Conesa (páginas 111-113). Noelia participa con un poema: Arrêt d’urgence, sin formato prefijado y libertad expositiva. Su mirada al entorno es profunda e intenta atrapar el eco lejano de los porqués o el tenaz alarido de las sombras y/o de la luz que a veces se le niega con versos como estos: Momentos estrechos como embudos / el pasillo turbio donde no se oculta el miedo / el frío de las seis de la mañana en los párpados / el disparo hueco a media tarde en la sien...

María Lago Núñez (páginas 115-120). María nos presenta cuatro poemas en endecasílabos acompañados, de puntillas, por unos leves pies quebrados. Es fácil captar en sus suaves versos, a veces,  un ligero escozor interno mientras indaga en ciertos huesos recubiertos de polvos y ceniza, algo así como si quisiera escapar del aire que sofoca el claustro poético de su garganta. Así, nos dice: Navegó y llegando a la deriva / a una isla, donde el sur está presente, / despertó en el ayuno de caricias / para, al fin, desnudar su esencia toda. Y acaba así uno de sus poemas: Muere la luz. / Ahora puedo ver. Pareciera que el verso adelgaza la noche; muta en cuerpo sensible la voz del poeta.

Gloria Langle Molina (páginas 121-126). Gloria nos presenta cuatro poemas en prosa sin formato rítmico visible pero su voz, abrazada al entorno, nos lleva al mundo de los colores, sensaciones y olores. Su monólogo externo, a cada paso, fabrica o reconstruye nuevos-viejos instantes en la misteriosa curvatura de su universo personal y la palabra se estira hasta pasar a ser parte del paisaje. Y así, le canta al arrecife: Sois entraña calcárea de las arterias del agua. O a la hojarasca: La hojarasca no es el fin, es la espera. O al vaivén: Es el amor, que un día llama a tu puerta y se instala en tu casa.

María Ángeles Lonardi (páginas 127-132). María Ángeles nos presenta tres poemas donde el sur está siempre presente, despierto y latente en todos sitios, mas cuando llega la noche se retira en el recuerdo perenne de su tierra; como si cada instante fabricara nuevos instantes en la misteriosa curvatura del universo, buscando reencarnarse mil veces nuevo en la memoria de sí mismo. Así, en versos exentos de formato, nos dice: Más al sur, el cono imaginario / se reduce a un punto vertical / a un cenit preciso: / el lugar de donde vengo / donde la tierra se une al cielo / se funden en un abrazo eterno...

José Juan Martínez Ferreiro (páginas 133-136). José Juan nos presenta un poema, Salamandra, compuesto en versos aparentemente sin formato pero cuyo movimiento muestra cadencias ocultas que hacen grata su lectura: Cuando Claire se marchó, / la tarde vacilaba / en los ensimismados ventanales. / En su espalda lejana / cicatrizaban / todas las llagas de la ausencia”.  Y en otra estrofa: “Respiro y sueño / el sueño giratorio / del cuerpo coronado, multiplicador / de la lluvia en su piel sudada .

Chelo Milán (páginas 137-142). Chelo interviene con cuatro poemas, todos dedicados al sur y donde la voz se expresa tanto en alejandrinos, como en heptasílabos, endecasílabos y/o libres de toda métrica, buscando el sur que la vio nacer abrazado al sur que la vio crecer. La poesía es pájaro atrevido que vuela en bandadas de palabras rompiendo con sus versos el silencio de sus alas. Así, nos dice: Al final, con la calma y la dulce humedad / el cerezo sonreía”. O: “Al amor, a la flor, / al lejano dolor, / a tus carnosos labios / que besan con mordiscos de lúbrica ilusión. Y siempre, irremediablemente, el sur.

Joaquín Ortiz Sánchez (páginas 143-147). Joaquín participa con tres poemas sin métrica propiamente dicha. En ellos muestra una especie de huida al exterior de las cosas, un alejamiento tal vez de la rutina en un posible intento de atrapar el eco lejano de lo intuido o prolongarse en el alargado cuerpo, —¿o alarido?—, de las sombras. Y nos dice: Viajaré a ese lugar donde brilla la oscuridad / recóndito paraje onírico que te lleva a la ataraxia. A veces la poesía, al no decir, lo dice todo. O al menos lo insinúa.

Ritxi Poo (páginas 149-152). Ritxi nos presenta un poema, “Elegía a un árbol de ciudad talado”, en una deliciosa alternancia de versos endecasílabos, alejandrinos y heptasílabos, que juegan con los giros vocálicos y rítmicos del poema haciéndonos vivir la esencia en primer plano. Diría que el poeta respira —y nos hace respirar— la atmósfera poética que surge de los sueños ante el árbol caído. Y nos dice: Salí buscando nada en general / y me encontré la nada más concreta. / No estabas en tu sitio. / [...] “de tu existencia quedan tus raíces al sol, / pronto estorbo del árbol que algún día / plantarán y que nadie nombrará, / que talarán de nuevo. La voz poética, a veces, llena vacíos del alma.

Teresa Ramos (páginas 153-155). Teresa nos presenta el poema Lo que quiero. Es un canto a la luz, a la esperanza y al deseo de alcanzar la estrella antes de que se apague. La palabra se hace a veces acequia donde discurren las aguas de aquello que deseamos, aquello que pasa sin cesar y que se aleja en pequeños estertores, cual pasos buscando puertas o voces naufragantes, renglones a escribir, llantos, ilusiones... Lo que quiero anida en la luz / de lo oscuro, cálido y dulce, / de pluma, sabe volar. / Avanza, proyecta fuego / y abona de pavesas / la tierra que pisamos. Y nos dice al final: Lo que quiero se teje de humo / y jamás regresa a ese instante / en que sucede y culmina

Andrés Rubia (páginas 157-162). Andrés llega con cuatro poemas bajo el brazo, sin más formato que el que le dona el verso pero animados a ser poesía pese a la ausencia de ritmos, amparándose en los giros del lenguaje. Torres más altas han caído. Te queda bien mi abrazo —nos dice en tono coloquial— como abrigo. Quedémonos en casa. / Uniremos hemisferios borrando las dos puertas de las que te hablé. En otro espacio versal nos recuerda: Los vientos del desierto desenterraron los muertos de la historia. En la habitación de al lado se cierra una puerta. Casi se escucha un despliegue de sombras.

Esmeralda Sánchez Martín (páginas 163-165). Esmeralda presenta un poema de nombre Geometría para dos en una escala rítmica que a ratos se hace errática aunque cercana y en un formato cambiante que se rebela ante un lenguaje que le avasalla: Hemos ido aprendiendo / que el mundo que nos roza / es geometría / espacio de azúcares, / puntos cardinales, los brazos, / pirámide el corazón / cuando tropiezas...     

Francisca Sánchez Sevilla (páginas 167-172). Paqui interviene con cuatro poemas sin formato en los que nos dice sus sentires y pesares mediante ligeras y vivaces estrofas: Tengo que decirte una cosa... / y las palabras volaron como / toda nuestra historia, / por la ventana. Los humanos esperamos senderos bordeados de ardillas pero recibimos a cambio picotazos de celos y tristezas. Es por ello que precisamos del trino de unos versos para alejar el grito. Bien, encendamos de nuevo la palabra: Al fin te beso con los ojos cerrados —nos dice Paqui—, pues lo aprendí de las películas. ¡No, ese no era el guión! ¡Corten, por favor!  Y se apagan las luces del bosque donde anidan las manos.

José Antonio Santano (páginas 173-178). José Antonio cierra el turno de participaciones de nuestra antología con un largo poema al que titula “El Sur”, construido en versos en los que predomina el endecasílabo y el heptasílabo —solo o en parejas formando a veces alejandrinos— y algún que otro verso suelto. No hay una línea rítmica continua pero su lectura es armónica: Ay Sur, este Sur que nos concilia / con la tierra y nos enoja y turba, / y nos vuelve enemigos, encoleriza / y nos abruma con el horror de una lágrima / y nos deja al albur de los silencios / y nos encandila la voz con la voz / del agua y del aire...

Y hasta aquí hemos llegado.