Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

La ‘etarra almeriense’ Lola López Resina ingresa en Soto del Real

Emilio Ruiz

➤➤El centro penitenciario mixto Madrid V, más conocido por el lugar donde su ubica, Soto del Real, en Madrid, se identifica por la cantidad de personas ilustres –o, más bien, de personas que fueron ilustres- que han pasado o pasan por sus celdas. Construida sobre una parcela de 65 hectáreas, entró en servicio hace 23 años y su población ronda en la actualidad las 1.400 personas. Por allí se ha visto a gente tan popular como Jordi Pujol Ferrusola, el expresidente de la CEOE Gerardo Díaz Ferrán, el expresidente de la Comunidad de Madrid Ignacio González, el exbanquero Mario Conde, el extesorero del PP Luis Bárcenas, el empresario José María Ruiz Mateos, el expresidente de Cajamadrid Miguel Blesa… y un largo etcétera. Actualmente, entre sus ‘inquilinos’ más conocidos figura un grupo de políticos de la Generalitat que emprendieron la aventura de hacer de Cataluña una república independiente.

Lola López Resina, en uno de sus juicios

Desde principios de este mes también está recluida en esta popular cárcel la ‘etarra almeriense’ María Dolores López Resina. Lola, como se le conoce en sus círculos próximos, cumplía condena en la cárcel francesa de Rennes por diversos crímenes cometidos y juzgados en Francia. Según Etxerat, la asociación de familiares de presos etarras que se encarga de hacer un seguimiento del lugar donde se encuentra cada uno de los presos de ETA y de prestarles auxilio y asesoramiento, la nativa de Sierro ha cumplido todas las penas impuestas por la justicia francesa. Fue detenida en la localidad francesa de Dax el 23 de septiembre de 2001. El Tribunal Especial de lo Criminal de París la condenó a la pena de 18 años de cárcel por participar en el robo de 1.650 kilos de dinamita en Grenoble, al sureste de Francia. Según se especifica en la sentencia, algo más de un tercio del explosivo robado fue encontrado en un depósito cercano a Grenoble mientras que otra parte pudo haber sido usada en 15 atentados frustrados y otros 45 cometidos en España. En esos atentados murieron ocho personas, incluido un niño de seis años.
En nuestro país su actividad criminal ha sido tan intensa que las condenas que acumula suman varias centenas de años
Durante el tiempo que ha estado detenida en el país vecino, Lola ha sido trasladada en varias ocasiones a España para responder ante la justicia española de sus números delitos en suelo español.  Una vez juzgada siempre era devuelta a Francia. En nuestro país su actividad criminal ha sido tan intensa que las condenas que acumula suman varias centenas de años.

Pero, ¿quién es esta almeriense tan revolucionaria y sanguinaria? María Dolores López Resina, Lola, nació el 20 de febrero de 1951 en Sierro, en la comarca del Almanzora. Acaba de cumplir, pues, 67 años. En su municipio natal carece de familiares cercanos, y los más próximos se encuentran repartidos por diversos pueblos de la comarca. Pero ni ella quiere saber nada de su familia almeriense ni su familia almeriense quiere saber nada de ella. Mucha gente la identifica como ‘la presa catalana de ETA’ porque emigró muy joven a Cataluña y fue allí donde empezó con sus acciones revolucionarias, primero, y sangrientas, después. A los 18 años empezó a militar en grupos de la izquierda radical de Granollers, entre ellos el Partido Comunista Internacional (PCI). Pronto abandonó los estudios y en 1971 empezó a trabajar en una fábrica de productos textiles.
En 1980 fue acusada de colocar un explosivo en el monumento a los caídos, en Pedralbes. Pasó nueve años en tres cárceles. En el juicio, lejos de mostarse coartada, cantó La Internacional y Els Segadors
Revolucionaria desde muy joven, era detenida con frecuencia por cuestiones que se pueden considerar como ‘menores’. Su primer ‘asunto serio’ data de febrero de 1978, cuando durante una manifestación convocada por el PCI en favor del independentista Antonio Cubillo fue herida en un ojo por una pelota de goma. En 1980 fue acusada de colocar un explosivo en el monumento a los caídos, en Pedralbes. Pasó nueve años en tres cárceles. En el juicio, lejos de mostarse coartada, cantó La Internacional y Els Segadors. En la cárcel madrileña de Yeserías trabó amistad con presas vascas. Tras salir de prisión se sumó al etarra Comando Barcelona con el nombre de Clemencia Díez. Formaba parte del comando cuando se produjo el atentado contra la casa cuartel de Vich con el resultado de nueve muertos, entre ellos cinco niños. En 1992 la Guardia Civil la identificó como uno de los miembros del Comando Mugarri, que operaba en Santander, y que tenía dos muertos a sus espaldas.
Por participar en 1996 en el secuestro del empresario vasco Cosme Delclaux fue condenada a 17 años de cárcel
Desarticulado el comando cántabro, logró huir de nuevo a Barcelona. En 1993, bajo el mando de Felipe San Epifanio, formaba parte del comando que colocó un coche bomba en la calle Vila Vilá, de la capital catalana. Afortunadamente fue desactivado. Ese mismo año su grupo colocó otro artefacto en el restaurante La Galera, en el puerto olímpico de Barcelona, causando varios heridos. También explosionó un coche-bomba en la estación de Sants, causando importantes daños materiales. En 1994, tras la detención de Felipe San Epifanio, su jefe, Lola logró huir. Ese mismo año el Comando Barcelona asesinó al coronel del ejército de tierra Leopoldo García Campos y el 19 de abril atentó contra el Gobierno Militar de Barcelona muriendo el transeúnte Vicente Beti Montesinos y otras seis personas más resultaron heridas. Por este atentado la condenaron a 102 años de prisión. Por participar en 1996 en el secuestro del empresario vasco Cosme Delclaux fue condenada a 17 años de cárcel. En 2008 la Audiencia Nacional la condenó a 22 años de cárcel por los delitos de depósito de armas y tenencia de explosivos que fueron encontrados en los pisos del Comando Barcelona.

Durante cada uno de los numerosos juicios que tuvo en España Lola se mostraba desinhibida, sonriente y besucona con sus compañeros de banquillo. En una ocasión utilizó la lengua catalana para defender la lucha armada y la actividad terrorista de ETA. "Soy catalana, soy militante de ETA, no reconozco a este tribunal, no conozco los hechos y vosotros no tenéis nada que ver", señaló ante el tribunal. Cerró aquella declaración con las expresiones "Gora Euskal Herria, Visca Catalunya y Gora ETA".