Edita: FIDIO (Foro Indalo de Debate, Ideas y Opinión) C. I. F.: G04253035 Presidente del Consejo Editorial: Emilio Ruiz

El Instituto de Estudios Almerienses

Celso Ortiz
Profesor de la UAL
 
No van por ahí los tiros, y quizás esté cometiendo un error al utilizar esta metáfora con resonancia belicosa, habida cuenta de la personalidad del director del IEA, que dispara con insultos personales de gran calibre a quien se atreva a criticar unas ideas que el flamante director ha expuesto al público en un artículo de opinión. Pero, insisto, no van por ahí los tiros, y con ello me refiero a ese intento de algunos articulistas que han tratado de desviar la atención reduciendo el caso del señor Aguilera a una simple polémica entre dos ciudadanos particulares que carece de interés.
 
Lo primero que hay que tener en cuenta es que no se trata de dos ciudadanos particulares, puesto que el origen es un artículo, titulado "Orden Nuevo", publicado en este diario, cuyo contenido adquiere interés público desde el momento en que lo firma un señor como presidente de una institución pública, de naturaleza cultural, dependiente de la Diputación Provincial. Tampoco existe tal polémica. Con legítimo derecho, un periodista y miembro del IEA, Miguel Ángel Blanco, hace una crítica sobre el citado artículo y punto. La firma de Miguel Ángel vuelve a aparecer al cabo de dos semanas y por otros derroteros para referirse a una exposición del CAF del joven fotógrafo ruso Tim Parchikov. O sea, como decíamos los niños almerienses cuando jugábamos en la calle, "corta y rema que vienen los vikingos".
 
Dicho esto, en el régimen de libertad que disfrutamos es inevitable que haya ciudadanos que militen en las filas de la nostalgia y sientan añoranza por aquel engendro del franquismo que se llamaba democracia orgánica y que defiende con absoluta claridad y auténtico fervor don Rafael Leopoldo Aguilera en su artículo "Orden nuevo". Pero lo grave del asunto es que Gabriel Amat, que ha sido elegido democráticamente presidente de la Diputación, ponga el IEA en manos de un individuo que escribe con total desprecio sobre el sistema democrático que los españoles nos hemos ganado a pulso y que el señor Aguilera llama "letargo constitucional basado en la democracia inorgánica". La cita es literal y el resto del artículo no tiene desperdicio.

Pero hay algo que aún me resulta más preocupante y es que, salvo la honrosa excepción de Miguel Ángel Blanco, ningún miembro del IEA haya levantado la voz. Se conoce que la teoría de la polémica entre dos individuos particulares ha surtido efecto. Si con una estrategia tan burda, los apagafuegos de Gabriel Amat han zanjado el asunto, nos podemos hacer una idea de lo que se despacha en un organismo donde se supone que anida la flor y nata de la intelectualidad almeriense. Para echarse a llorar.

3 comentarios:

  1. Si,realmente belicoso

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  2. Si, realmente belicoso

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  3. Estupendo artículo. Gracias por recordar este tema que creo que sigue candente. Yo creo que, ya que desde el partido en el poder no se ha tomado ni se va a tomar ninguna medida contra las declaraciones e insultos del señor Aguilera, los miembros de la oposición en la Diputación de Almería deberían presentar una querella contra el señor Aguilera por hacer apología del franquismo, como la que se ha presentado recientemente contra los redactores del Diccionario Biográfico de la Real Academia de Historia por afirmaciones similares. Aunque seguramente los partidos de la oposición almeriense estén tan ocupados con sus luchas internas que hasta dentro de unos años no van a tener tiempo para preocuparse por algo que tenga que ver con los ciudadanos. En cuanto a los apoyos a Miguel Ángel Blanco, es cierto que no tiene disculpa que muchos de los que le dan su apoyo en privado se queden en silencio en público, pero es que ese apoyo público seguramente tiene su repercusión en muchos ámbitos. Como decía aquel poema de Bertolt Brecht, si no apoyamos al débil cuando se comete una injusticia nadie nos apoyará a nosotros cuando cometan una injusticia contra nosotros "Primero se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista no me importó..."

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