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Almería, campeona del paro

Manuel León
Redactor-Jefe de La Voz de Almería

Lo nunca visto: Almería, tierra de promisión, se sitúa como la provincia española con la mayor tasa de paro de España, un 35,5%. Sólo se le aproxima en este ránking ‘tenebroso’ Ceuta (33%) y Huelva (32%). Así de crudas vinieron ayer las cifras de la Encuesta de Población Activa del tercer trimestre del año (julio a septiembre) para la provincia, que en los últimos tres meses aumentó en 3.400 nuevos desempleados hasta sumar 126.800 personas sin trabajo. Esto supone que cada día que amanece en Almería hay 26 parados más, de ellos cuatro son autónomos que se han dado de baja. Una buena noticia, al menos para este último colectivo, es que, a partir de noviembre, podrían empezar a recibir prestaciones por cese de actividad tras la entrada en vigor de la nueva normativa.

Con respecto a la misma fecha de 2010, el paro provincial ha aumentado en 26.700 personas. No hay apenas un grano de azúcar que dulcifique tanto amargor estadístico. Si acaso, que la tasa de actividad almeriense ha aumentado un 1,5% pasando de las 226.000 personas ocupadas en junio a las 229.500 actuales. La tasa de actividad almeriense es del 63%, lo que hace que sea la más alta de Andalucía. Eso demuestra que una de las características más definidas del mercado laboral almeriense es el alto porcentaje de la población activa (el 98%) que está dispuesta a trabajar y que demanda empleo.

El tercer trimestre es, habitualmente, un buen periodo para la creación de empleo, por el aumento de la demanda en el sector turístico. Sin embargo, tampoco ha servido para evitar que en el mercado laboral almeriense se sigan encendiendo las alarmas rojas.

El ‘santuario’ agrícola

Tan sólo la agricultura está manteniendo unos niveles aceptables de ocupación tras el inicio de la temporada, evitando que el drama del paro sea aún mayor en la provincia. La realidad, desvelada por la Encuesta de Población Activa (EPA), es que la destrucción de puestos de trabajo ha sido tan intensa en la provincia y en el resto de España que este ha sido el peor verano para el empleo en lo que va de crisis (2008). Los nuevos datos laborales evidencian la deriva en la que ha entrado la economía almeriense -al igual que el resto de provincias españolas en mayor o menor medida-, con una ahogamiento financiero cada vez más pronunciado por la falta de crédito.

Los datos de la Encuesta inciden de nuevo en que Almería carece de un modelo productivo que complemente el pulmón que supone la producción y el manipulado de productos hortofrutícolas: No hay más cera que la que arde. Y lo que es peor: para final de año no se barruntan tampoco vientos favorables ni visos de recuperación. La construcción ha vuelto ha evidenciar su retroceso como el sector que más destruyó empleo en el último trimestre. 30.000 familias sin ingresos Este reguero de cifras y porcentaje negativos se vuelve aún más sombrío si se tiene en cuenta que en torno a 30.000 familias almerienses no reciben más prestación que los 426 euros de ayuda temporal. A nivel nacional, España se aproxima a los cinco millones de parados con una tasa del 21% y Andalucía suma 1,4 millones, con una tasa de paro del 30% en septiembre.

Levantarse por la mañana, tomar café y prepararse para no hacer nada


No son los almerienses del mañana: son los del hoy crudo. Los representantes de una nómina compuesta por 126.800 capataces del no hacer nada, porque no pueden hacer nada, más allá de aguardar la loteria de un empleo de cualquier cosa mientras consumen cigarrillos en algún bar de la provincia; mientras se dan una vuelta por los pocos tajos que quedan por la ciudad; mientras hacen equilibrismos para vivir -ellos y sus familias con 426 euros de la ayuda familiar. Como Juanjo Barranco, un peón de albañil que ganaba con creces un sueldo poniendo ladrillo visto hasta hace poco más de dos años en que la empresa para la que trabajaba le dijo que ya no fuese más a la obra. Tiene Juan José 52 años y es un abuelo prematuro de barba rala. Vive de la pequeña paga y de las pocas horas que echa su mujer limpiando casas y con eso dar también alguna ayuda a su hija y a su yerno, también en paro, y con una hija. Vive en Piedras Redondas y clama por hacer algo. Lo que sea con tal de no seguir los lunes al sol. Recuerda Juanjo los buenos tiempos del ladrillo, cuando había jornales a espuertas, trabajando a destajando, ingresando más 2.000 euros en la cuenta todos los meses. Y como él, Juan Antonio, Manuel o Francisco, también empleados de la construcción, encofradores, alicatadores, a los que se les acabó la prestación por desempleo y viven de la ayuda familiar, como el único islote en el que se mantienen rodeados de los bocados de tiburón que da la miseria absoluta: la falta total de ingresos que ha llevado a muchos a poner dos cartones en la Plaza del Educador o en los soportales del Edificio Remasa.

Juanjo es un espolón más de los 126.800 almerienses golpeados por la impotencia de levantarse por la mañana, tomar café, y disponerse a pasar un día con su noche sin hacer nada. Tan sólo vagabundear, merodear por las calles en busca de algún trabajo, en busca de una tabla de salvación que se antoja aún lejana.

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