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¿Ha llegado la hora de Almería?


Pedro Manuel de la Cruz
Director de La Voz de Almería

➤ Después de veinticinco años y un día de irrelevancia y de diez años y solo tres consejeros almerienses –Martín Soler, Mari Carmen Ortiz y Rodrigo Sánchez- con capacidad decisoria en áreas importantes para Almería en el consejo de Gobierno, la provincia puede, por primera vez en los casi cuarenta años de gobiernos autonómicos, tener un peso político real en la política andaluza. 

Presidentes del Parlamento y Gobierno andaluces (Foto. Loa)

Desde 1982 hasta 2008, solo la breve presencia de Antonio García Tripiana en el entorno político del presidente Borbolla fue la excepción de una regla marcada por el olvido cuando no el desprecio. Mientras Cádiz, con Luis Pizarro, y Jaén, con Gaspar Zarrías, tenían una proyección de amplio espectro en la política andaluza, al socialismo capitalino (en realidad siempre mandaron ellos; la provincia solo era tropa) nunca le interesó Sevilla. Tan poco les interesó Sevilla y tan nula fue su influencia allí durante veinticinco años, veinticinco, nada menos, que los 210 kilómetros de carretera tercermundista que separaban Adra del campo de Lorca se convirtieron antes en autovía que los 110 que separan Almería de Guadix. Almería siempre ha estado muy lejos de Sevilla para los sevillanos y (qué inmenso error) también para los almerienses. Pero esa ignorancia compartida es ya historia y nada hay más inútil que azotar un caballo muerto.
Con el cambio político provocado por la aritmética parlamentaria en las elecciones de diciembre se puede, se debe y se tiene que abrir una nueva etapa
Con el cambio político provocado por la aritmética parlamentaria en las elecciones de diciembre se puede, se debe y se tiene que abrir una nueva etapa. Ningún dirigente socialista- ni Martín Soler cuando formaba parte del tridente con Chaves y Pizarro- gozó nunca de la capacidad de influencia privilegiada que ahora tienen Gabriel Amat, Javier Aureliano, Carmen Crespo y Marta Bosquet. Recorramos los porqués.

Gabriel Amat porque el resultado de diciembre no solo reiteró la hegemonía electoral del PP en Almería, sino que situó a esta provincia como la única en la que los populares fueron mayoritarios. La política es matemática y emoción. Los cuatro parlamentarios y los mas de 70.000 votos avalan la primera; la vinculación del presidente almeriense del PP con Arenas y, a través del incombustible político andaluz, con Juanma Moreno (al que, salvo en las primarias y por razones que algún día desvelará, siempre apoyó más que ningún otro presidente provincial) le garantiza el rincón de los afectos, tan importantes en política. 

Javier Aureliano porque su presidencia de la Diputación y su presencia en el comité ejecutivo nacional por decisión de Pablo Casado le sitúa en una posición privilegiada. Juanma Moreno no fue de Casado, pero Casado sí es, desde la noche del 2 de diciembre, de Moreno. Javier Aureliano está llamado a ser un puente transitable por las dos orillas de un río que ahora baja en calma pero en el que cada uno de los que en el navegan tienen memoria. Un resultado electoral favorable- e inesperado- tapa más los desencuentros que el frío una manta zamorana.

Carmen Crespo porque las lealtades arriesgadas en política se deben acabar pagando. La portavoz andaluza del partido permaneció junto a Moreno en medio de las turbulencias desatadas en las primarias. Apostó por Soraya cuando, de forma tácita, el PP almeriense apoyó a Cospedal. Una política experta- y Crespo lo es, vaya si lo es- sabía lo que se jugaba en la partida. En medio de la encrucijada eligió el camino de la lealtad a quien le había llevado a la portavocía regional y, antes, a la delegación del Gobierno en Andalucía. Su opción perdió las primarias pero ha ganado las elecciones y esa circunstancia le sitúa en una posición y en un puesto, en San Telmo o en el parlamento, de privilegio.
La presidenta del Parlamento, Marta Bosquet, se ha convertido, decididamente, en la número 2 de Ciudadanos en Andalucía
Y por último (pero no por eso con menos influencia, todo lo contrario) Marta Bosquet. La presidenta del Parlamento se ha convertido, decididamente, en la número 2 de Ciudadanos en Andalucía, una posición en la escala de mando que aleja la posibilidad de acabar convertida en presa en la jaula de oro que, para algunos y algunas de sus antecesoras, acabó siendo la presidencia del parlamento. La posición de Marta Bosquet está en las antípodas de la que ocupó Fuensanta Coves cuando fue elegida presidenta de la Cámara. Su influencia en los consejeros de Ciudadanos será todo lo determinante que ella quiera y seguro que querrá y la ejercerá, pero siempre con la sutileza elegante con que lo ha hecho hasta ahora. Pudo elegir y no lo hizo. El partido lo hizo por ella y ese camino tiene un largo recorrido. Los escolásticos diferenciaban entre el poder y la influencia. Bosquet pudo optar; no lo hizo y esa decisión le hace acumular las dos fortalezas.

Dos fortalezas que unidas a las que reúnen los otros dirigentes del PP hacen inevitable la pregunta de si a Almería le ha llegado la hora de tener peso, de verdad, en la política andaluza. Ojalá que el caudal que ahora acumulan no se pierda en el exceso de prudencia, la sumisión partidista o el complejo de lejanía que tanto ha perjudicado a esta provincia. Si no cumplen con su deber no les valdrá ninguna excusa.

El turrero Rodrigo Sánchez Haro, nuevo consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural

Juan Folío
@opinionalmeria

La presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz Pacheco, anunció anoche a última hora una amplia remodelación de su gabinete, que queda así:

Presidenta: Susana Díaz Pacheco
Vicepresidente y Consejero de Presidencia y Administración Local: Manuel Jiménez Barrios
Consejero de Economía y Conocimiento: Antonio Ramírez de Arellano
Consejera de Hacienda y Administración Pública: María Jesús Montera Cuadrado
Consejera de Igualdad y Políticas Sociales: María Jesús Sánchez Rubio
Consejera de Salud: Marina Álvarez benito
Consejera de Educación: Sonia Gaya Sánchez
Consejera de Justicia e Interior: Rosa Aguilar
Consejero de Empleo, Empresa y Comercio: Javier Carnero Sierra
Consejero de Fomento y Vivienda: Felipe López García
Consejero de Turismo y Deporte: Francisco Javier Fernández Hernández
Consejero de Cultura: Miguel Ángel Vázquez Bermúdez
Consejero de Agricultura, Pesa y Desarrollo Rural: Rodrigo Sánchez Haro
Consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio: José Fiscal Gómez
Portavoz del Gobierno: Juan Carlos Blanco de la Cruz

El nuevo consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía

La consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural sigue en manos almerienses, pero Mari Carmen Ortiz cede la cartera a Rodrigo Sánchez Haro, que nació en Turre en 1969. Licenciado en Derecho, es diputado y portavoz de la Comisión de Empleo, Empresa y Comercio en el Parlamento de Andalucía. El nuevo consejero de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural ha sido también teniente de alcalde del Ayuntamiento de Turre en los periodos 1999-2003 y 2007-2011, y concejal en la oposición desde 2011 a 2015. Actualmente, Sánchez Haro coordina el grupo de trabajo constituido por el PSOE de Almería para apoyar a sus grupos municipales en cuestiones relacionadas con el derecho, la administración y la contabilidad pública, entre otros.

Rodrigo Sánchez, en su toma de posesión

Los otros nuevos consejeros

Marina Álvarez Benito, consejera de Salud:

Esta doctora cordobesa ha sido directora de la Unidad de Gestión Clínica Interprovincial de Radiología y Cáncer de Mama del Hospital UniversitarioReina Sofía de Córdoba. Licenciada en Medicina, se incorporó en 1992 a este centro hospitalario cordobés. Justo cuando las mareas blancas han amargado los últimos meses de Susana Díaz, la presidenta de la Junta elige para esta cartera a una profesional de la sanidad a la que le va a tocar lidiar con varios fuegos: la fusión hospitalaria de Granada y Huelva, las revueltas de Spiriman y su asociación de denuncia de la corrupción en el SAS y las manifestaciones de las mareas, que no son aún agua pasada. Experta en patologías mamarias, esta médico ha desarrollado su carrera profesional médica en el ámbito del cáncer, siempre ligada a su localidad natal, Córdoba.

Sonia Gaya Sánchez, consejera de Educación:

Sindicalista de UGT, formó parte del equipo de Carmen Castilla, la líder del sindicato en Andalucía. Concretamente era la responsable institucional de la formación cuando Castilla fue reelegida el año pasado. Antes había sido la responsable de FETE-UGT Andalucía.

Javier Carnero Sierra, consejero de Empleo, Empresa y Comercio:

Malagueño, ha estado al frente del Turismo andaluz. Antes había sido alcalde de Benalmádena y fue también delegado de Medio Ambiente del Gobierno andaluz en Málaga.

Miguel Ángel Vázquez, consejero de Cultura:
Periodista de profesión, ha ejercido en medios de comunicación antes de llegar a ser el Portavoz del Gobierno andaluz, donde ha estado varios años al frente. Muy conocido al haber sido la voz de la Junta de Andalucía en los últimos años, ahora asume la cartera de Cultura.

Juan Carlos Blanco, Portavoz:

Periodista, profesor y consultor de comunicación, según su perfil de Twitter, viene a sustituir a Miguel Ángel Vázquez al frente de la Portavocía del Gobierno andaluz. Asesor externo del PSOE, ha sido director de El Correo de Andalucía, subdirector de Diario de Sevilla y periodista durante una década de los servicios informativos de la Cadena SER.

Lo que el olvido de Almería esconde

Pedro M. de la Cruz
Director de La Voz de Almería

La pasividad globalizada con que desde hace mil años se comportan los almerienses ante cualquier agravio ha hecho caer a los políticos que nos gobiernan en la tentación de ignorar el principio físico de que por definición a toda acción le sucede una reacción. Así ha sido siempre, o casi. Con los almerienses -piensan- nunca pasa nada; y si pasa, no pasa nada.
La Voz de Almería de hoy

Por eso les ha cogido por sorpresa lo que ha ocurrido desde que el lunes se supo que Almería volvía a ostentar el bajo honor de ser la única provincia andaluza en quedar fuera del consejo de gobierno hecho público ese día por Susana Díaz.

Nunca hasta esta semana habían sido tantas las voces que se habían hecho oír por los que han -hemos- considerado que esa exclusión debía ser valorada como un punto y final en el mapa sevillano de agravios comparativos soportados en silencio por los ciudadanos almerienses.

No es que en la exclusión del lunes hubiese de mayor cuantía de agravio que en las perpetradas durante los últimos treinta años: solo cuatro almerienses, cuatro, de entre los 182 consejeros nombrados en treinta y un años. Susana Díaz no ha actuado peor que Escuredo, Borbolla, Chaves o Griñán.

Es que ha cometido (o le han hecho cometer quienes le asesoraron en la madrugada del lunes) un error en el que nunca debió caer una política que, cobijada en el paraguas de “nuevos tiempos”, había proclamado su voluntad para cambiar los comportamientos que provocan la indignación, tan justificada, de los ciudadanos hacia quienes les gobiernan, sea desde el poder o desde la oposición.

Si el cambio de gobierno se hubiese producido como una remodelación más sin relevo de presidente, la protesta habría quedado reducida a un titular de página par sin relieve. El mismo argumento interpretado por el mismo personaje aburre. Ningún almeriense -ni Martín Soler, que fue uno de sus primeros apóstoles antes de ser guillotinado- esperó nunca nada de un presidente que llegó revestido de primer actor y acabó la función de secundario.

A Griñán -como a Escuredo, Borbolla o Chaves- siempre le interesó poco Almería y se le notaba. Tanto que en cuatro años, cuatro meses y cinco días de presidencia -1.598 días- sólo la visitó en unas pocas decenas de ocasiones; y casi todas ellas en fin de semana (Laujar es una tierra de excelentes vinos y excelentes amigos).

Con Susana era distinto. Su llegada había generado (y sigue generando: un error aminora el crédito de quien lo comete, pero no acaba con él; a ver qué pasa a partir de ahora), su llegada, digo, había generado la expectativa que siempre acompaña la llegada de aire fresco.

Por eso su inexplicada e inexplicable decisión -¿cómo justificar, salvo desde el cinismo o la mentira, que todas las provincias están representadas en el consejo de gobierno menos Almería: es que aquí somos más tontos?- disparó las alarmas.

Las críticas generalizadas a esta exclusión no están provocadas por el provincianismo. Quienes sostienen esa teoría, por convicción o por interés, o no entienden o, lo que es peor, no quieren entender por estrategias políticas personales. Lo que ha irritado a tantos –alcaldes y dirigentes socialistas incluidos; sí, sí, créanme, a la mayoría del PSOE, incluida su dirección, les ha molestado la decisión, aunque lo callen en público-, lo que ha indignado a casi todos no es la ausencia de un almeriense en la mesa de San Telmo, es lo que eso significa.

Presidentes de Andalucía
Lo importante no es estar, es ser. Con esta decisión lo que no ha sido valorado es la capacidad y el trabajo de los hombres y mujeres de esta tierra y, sobre todo, su forma de mirar el futuro.

La forma de enfrentarse al futuro de un sector tan importante en la estructura económica andaluza como la agricultura no es la misma desde la cultura agraria aprendida en Sevilla, Jaén o Almería. Los sistemas productivos de estas provincias no sólo no son similares, sino que, en su esencia, son antagónicos. ¿Qué tienen que ver las grandes fincas de Sevilla con el monocultivo almeriense? ¿Dónde confluye la subvención permanente al olivar con la permanente innovación tecnológica, genética, funcional o comercial de los invernaderos y sus entornos?

Es evidente que el ser de una provincia no determina la capacitación para ejercer una responsabilidad. Pero es aún más evidente que esa función podrá ser también desarrollada con igual garantía de éxito por aquellos que por conocimientos o experiencia llevan en su mochila una visión más cercana al futuro que al pasado. ¿Por qué, entonces, despreciar siempre y por sistema a quienes, por su cercanía a los nuevos conceptos productivos, se les supone, cuando menos, el mismo nivel de conocimientos que a los elegidos durante treinta años?

En cuanto a ese desdén pedante por el provincianismo, ¿se ha preguntado quien lo censura si la permanente presencia de Zarrías en los gobiernos andaluces ha beneficiado (¡y cuánto!) a su provincia o por qué Málaga siempre aspira e impone que sea de su provincia el consejero de Turismo o Granada el de Educación?

El poder sevillano nunca se ha sentido cercano con Almería y Almería nunca se ha sentido cómoda con el poder sevillano. Esto es así y quien lo discuta o está ciego o le ciega un interés remunerado. Y ante este desencuentro permanente los almerienses han dado un paso más exteriorizando su incomodidad.

De la Junta depende ahora que la incomprensión que ha provocado durante treinta años esa incomodidad no acabe despertando el sentimiento uniprovincial hasta ahora dormido pero siempre vivo.

Almería, la última Almería no puede continuar llegando siempre la última a donde nunca pasa nada porque desde Sevilla nadie se ha preocupado en hacer lo que tiene que hacer. No podemos ser los últimos en todo o en casi todo. No podemos, como Penélope, sentarnos en un andén viendo los trenes pasar mientras caen las hojas en un otoño permanente.

Nos hemos cansado de estar sentado en ese andén meneando el abanico y esta semana ha demostrado que el viento del abanico puede convertirse en un huracán de vocación uniprovincial. Shakespeare, tan inteligente siempre, aludió a ese principio físico de acción-reacción de la que escribía al comenzar esta carta en el excelente monólogo de Shylock en su Mercader de Venecia.

Vuelvo al texto del escritor inglés y adaptándolo a la relación entre el poder sevillano y Almería podría escribirse que si durante treinta años han insultado con el olvido nuestra “raza” ofreciendo sólo las migajas que otros no querían; obstaculizado nuestros negocios ejecutando o propiciando derribos como la casa de los Prior en Vera, el Algarrobico en Carboneras o las miles de casas de los ingleses en el Almanzora, mientras que en otras provincias con mayores atrocidades urbanísticas no se han atrevido; si han enfriado a nuestros amigos del norte decretando normas que dificultaran su llegada e inflamado a nuestros enemigos del sur con su pasividad; si han invertido miles de millones en metros y tranvías escasamente rentables cuando no inutilizados, mientras que aquí vamos en trenes de lentitud prehistórica; si todavía hay enfermos que tienen que buscar en otros territorios solución a sus dolencias porque aquí no las encuentran; si todavía hay pueblos donde el agua no es apta ni para lavarse; si hay zonas turísticas asfixiadas por la náusea que provoca el olor de unas depuradoras insuficientes; si se alimentan con la influencia la llegada de cientos de millones a actividades económicas terminales cuando se racanea la ayuda a empresas y sectores que devuelven ciento por uno; si todo eso ocurre, ¿cómo quieren que respondamos?

La indolencia que nos han enseñado un día podríamos ejecutarla y hacerlo de tal modo que sin duda superará a la de los instructores. Mi pasión por los mercaderes y Venecia me hará perdonar la lectura libre del texto shakesperiano. La pasión de los almerienses por Almería no tiene que perdonarse. Tiene que alimentarse. Y de que no acabe estallando hacia vías separadoras tienen la responsabilidad quienes nos gobiernan desde Sevilla.


Está cambiando el tiempo. De Susana Díaz depende que no acabe en tormenta. Confiemos en su inteligencia. Pero tengamos el paraguas preparado.
(Artículo publicado en la edición de papel de La Voz de Almería. Autorizada su reproducción para La Opinión de Almería)

Almería, Andalucía y el concejal de Cuenca

Antonio Lao
Director de Diario de Almería

La "bofetada" que la nueva presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, ha dado al PSOE de Almería todavía se digiere en las huestes que dirige José Luis Sánchez Teruel, y como una mala digestión va a necesitar de varias cajas de Alka Seltzer para retornar a la normalidad. La opinión de la práctica totalidad de la dirección provincial es la misma: incredulidad, tanto por la forma como en el fondo.

Diario de Almería de hoy
Aún así, de puertas hacia fuera se han cerrado filas y se trata de vender Andalucía como un todo, sin importar el lugar de nacimiento de los consejeros. Reconozco que siendo justos así debieran funcionar las cosas. No importar donde has nacido, si al final de lo que se trata es de trabajar por y para Andalucía. Dicho esto, no deja de resultar extraño que la única provincia que no tiene consejero sea Almería. Un dato a tener en cuenta, que para nadie ha pasado desapercibido, y que, no lo duden, traerá cola en el futuro para los dirigentes de esta tierra. Unos dirigentes que califican el hecho de "mero accidente", aunque van a tener que lidiar con este Miura durante el resto de legislatura. 

No va a ser fácil restañar las heridas abiertas. Una y otra vez se ha lamentado que se tire de provincianismo o victimismo desde esta tierra cuando la realidad parecía otra. Lo que pasa es que los hechos son testarudos y una y otra vez vienen a dar la razón a aquellos que insisten en el síndrome de esquina de esta provincia. Con hechos como este es complicado creer que no exista marginación u olvido hacia esta tierra, capaz de generar, por ejemplo, el 25% del valor agrícola de toda la comunidad. 

Susana Díaz y su Gobierno van a tener que hilar muy fino con Almería. Sus visitas aquí van a ser miradas con lupa, sus palabras descifradas vocal a vocal y los fondos que en forma de presupuestos nos alcancen van a tener muy generosos para desterrar lo que, no sólo los militantes y dirigentes consideran una afrenta, sino lo que se ha convertido en un pensamiento generalizado en toda la sociedad. 

José Luis Sánchez Teruel y sus compañeros de ejecutiva no lo van a tener fácil. Si la primera zancadilla llega de aquellos que se suponen deben ayudarlo, imagínense lo que les va a llover desde la oposición. Aún así quiero ser positivo y entender que de los errores se aprende y será la última vez en la que un almeriense se siente marginado y olvidado por aquellos que lo gobiernan. 

Este partido ha empezado a perderlo Almería y su provincia desde el minuto uno, aunque dura todavía casi tres años. La rectificación y convencimiento deben llegar cuanto antes, no con palabras que se las lleva el viento, sino con hechos.

Por qué no hay consejero de Almería

Rafael M. Martos
Director de Noticias de Almería

Hasta ahora, la verdad, se ha hablado más de los merecimientos de la provincia de Almería para tener un consejero en el Gobierno andaluz que las razones por las que carece de él. Y en realidad, eso es lo que debería analizarse. Desgraciadamente para el PSOE de Almería, en la decisión de la presidenta Susana Díaz de no nombrar ningún consejero de esta provincia no se esconde ni mucho menos un desprecio hacia ella o sus habitantes. Eso es lo que alguno ha querido expandir de forma vírica, porque ha visto sencillamente que sus intereses crematísticos se tambaleaban, porque además ha quedado en evidencia su escasa influencia a esos niveles.

José Luis Sánchez Teruel
El PSOE siempre ha formado sus gobiernos -andaluz y estatal- en base a las estrategias y tensiones territoriales y de los barones de cada momento. Y ahora, Susana Díaz ha hecho lo mismo, ni más ni menos. No somos los almerienses en su conjunto quienes debemos sentirnos despreciados por la presidenta, y mucho menos por la Junta, que no deja de ser un ente político como una Diputación o un Ayuntamiento, y desde luego, para nada despreciados por Andalucía, porque Almería es intrínsecamente andaluza... y que al margen de eso es sólo un territorio con unas gentes, diversas y plurales. Son los socialistas almerienses quienes deben estar preocupados por lo ocurrido, y lo están.

Los socialistas de Almería han cometido varios errores de bulto y el resultado es el que ha sido. El primero fue no mover ficha en el momento adecuado, cuando se estaban empezando a poner nombres sobre la mesa y por los socialistas de Almería esperaban una llamada que no llegaba. Otro error fue proponer sólo un nombre, y además un nombre de hombre, a sabiendas de que eso era jugar a perder, ya que si hay once consejerías, de las que tres son de IU, y de esas dos son hombres, y sabiendo quienes eran los consejeros y consejeras que se quedaban, y que el gobierno iba a ser paritario... pues meter un hombre iba a ser muy difícil, y claro, al final, no entró. 

José Luis Sánchez Teruel, el secretario general de los socialistas almerienses, era el llamado a ocupar el puesto según las quinielas almerienses, ¡no las sevillanas, que apuntaban a Sonia Ferrer! Y ha sido el gran perdedor de una batalla en la que él mismo no quería entrar. Es cierto que a nadie le amarga un dulce, pero a veces el dulce lleva veneno, que es peor que el amargor.

Si Sánchez Teruel era nombrado consejero había dos posibilidades, una es la creación de una vicesecretaría que probablemente hubiera ocupado Adela Segura, aumentando así su poder y cortando el césped bajo los pies de su propio jefe; y la otra era su dimisión al frente del PSOE provincial, lo que hubiera metido a la organización en otro follón congresual que vaya usted a saber cómo acaba. Recordemos que así empezó la caída de Martín Soler.

La otra posibilidad era esta, la de no ser elegido. Si no se hubiera generado una enorme expectativa no se hubiera producido una enorme decepción, y para Sánchez Teruel los dos escenarios eran malos. Si era consejero... se le tambaleaba la organización, y si no lo era... se dejaba en evidencia su nula influencia en el aparato sevillano. 

Tal vez Sánchez Teruel ha sido utilizado, tal vez por eso sólo se propuso a Sevilla un nombre y además de hombre, tal vez le animaron hasta el punto de creérselo, tal vez hasta el punto de confiar en que ciertos apoyos mediáticos que ahora se revuelven, y como no quieren hacer daño a su patrocinado y además quieren enseñar los dientes antes que la mano, juegan a algo tan peligroso como es el agravio territorial... cuando todos sabemos que esas mismas manos que ponen una frontera en Granada aplaudieron a rabiar la nefasta gestión de quien traía "una lluvia de millones para Almería" pero que se quedó en dinero "a punta pala" para ese medio de comunicación.

Almería y el 'efecto Dumas'

Raúl Montoro Rodríguez
Licenciado en Derecho


EL hecho diferencial almeriense es el paradigma de la lucha por la supervivencia y la superación dentro de una Andalucía dominada por los poderes occidentales (del Sur), aquellos que nos alejan de los centros de decisión económica y, particularmente, centralizan y monopolizan la política sin contar con nosotros. 

Gobierno andaluz
Nuestra historia da fe de que cuarenta años atrás vastos campos vestían nuestra provincia, yermos de oportunidades y rebosantes de miseria. Esos campos han sido transformados por los almerienses (oriundos y acogidos), sin apoyo ni ayudas millonarias desde Sevilla. Solo el esfuerzo, sacrificio e inteligencia de sus habitantes han convertido un pequeño desierto en el mayor mercado agrícola del mundo, una patente socioeconómica que analizan y copian muchos otros países. 

El milagro almeriense está en boca de la clase política, la andaluza en concreto, el cual elogian y aprovechan, pero nunca reconocen de verdad. Mucha corrección al hablar pero nula convicción al sentirlo. Se podría decir que estamos sufriendo el "Efecto Dumas", por alusión al lema suizo que el escritor francés del mismo apellido popularizó en su novela D'Artagnan: Almería está para toda Andalucía, pero el resto de Andalucía no está para Almería. 

La última evidencia: el nombramiento de consejeros esta semana por la nueva Presidenta de la Junta, olvidando nuevamente a nuestra tierra. Como dijo una organización agraria provincial al calificar el suceso, "una marranada y punto". Almería sí necesita y se merece, como la que más, uno o más consejeros, incluso un/una Presidente/a de la Comunidad que rompa de una vez por todas con el indignante y reprochable centralismo sevillano. Merecemos más poder institucional, más representación en la denostada política regional.

Defender lo sucedido esta semana, o contradecir esta aspiración legítima, es pura ignorancia o servilismo (cuál de los dos peor), tan grave como cuando algunos dicen que los consejeros elegidos son los mejores posibles (mejores, ¿para quién?), que no se recurra al provincianismo (excusas del conformista), o que Almería tendrá una gran representación en el gobierno andaluz, al estar la Presidenta muy vinculada a esta tierra (pues menos mal…).

Obras son amores, que no buenas razones. Si queremos más, sería aconsejable dejar de ser buenos siervos para convertirnos en mejores dueños, y para eso hay que alzar la voz y plantarse. (Diario de Almería).

No es esto, no es esto

Fausto Romero-Miura
Abogado

El miércoles, en La Voz, dos notables socialistas almerienses, cuyo rigor intelectual y valía política valoro desde siempre, y que muy bien hubiesen podido ser eficaces consejeros, decían que la crítica a Susana Díaz por no haber incluido a ningún almeriense en su Gobierno es un “provincianismo”. 

Fernando Martínez y Nono Amate,
en una asamblea del PSOE local de Almería
Remedando a Ortega y Gasset yo les digo: ¡no es esto, no es esto! Y, si se me apura, tampoco una cuestion –a la que se refería el filósofo- de esperanza, desasosiego o descontento. No. Es otra cosa. Y gravísima: la constatación de la exclusión de una provincia del Gobierno que le afecta. Una dación de fe de incapacidad: Almería es la única provincia de Andalucía que siempre ha sido mandada por ajenos, por extraños, por forasteros. Y lo va a seguir siendo.

Soy un admirador confeso de la inteligencia, que es tanto como decir de la capacidad y de la eficacia. De hecho, solo milito en el PDLI, Partido de la Inteligencia, y soy un admirador de los que Leonardo Da Vinci llamaba obreros de la inteligencia, lo que, también siempre, me ha llevado a sostener que en los cargos políticos –como en casi todo en la vida- deben estar los mejores, los más capaces, no los más agradaores.

Por tanto, si en el nuevo Gobierno andaluz hubiese consejeros, digamos, solo de Jerez y de Andújar, o de Zaragoza y de Lérida, porque son los mejores, yo estaría un poco sorprendido pero encantado, en cuanto que, como residente en Andalucía, de ellos dependería que, en vez de padecerla, la disfrutara.

Pero las cosas no han sido así: el Gobierno se ha formado en base a la fuerza de las Federaciones provinciales del PSOE. ¿Se hubiera atrevido la señora presidenta a dejar fuera a Málaga o a Jaén o a Sevilla? Vd. mismo tiene la respuesta.

Por tanto, al contradecir su proclamado propósito de “regenerar e integrar”, y dejar fuera a Almería, lo que ha hecho ha sido des-integrar –y desintegrar, claro-, es decir, excluir a Almería de esa nueva Andalucía regenerada e integrada.

Es un dato objetivo, y aquí entra el no es esto de Ortega: no provincianismo, sino desprecio, exclusión, agravio –sí- incluso comparativo. La reacción –fuera de los sectarios políticos- ha sido unánime.

Hay muchos almerienses, socialistas e independientes, capacitados para ser miembros del Gobierno andaluz. No puede la señora presidenta darle una patada al PSOE almeriense –por su guerra interna- en el culo de Almería. De una Almería tan arrumbada en el córner del Arrecife de las Sirenas que, del puntapié, la ha tirado al mar de la nada, ni de los cantos de sirena siquiera.

¿Provincianismo? No: despeñamiento.
(Artículo publicado en La Voz de Almería, edición de papel. Autorizada su reproducción para La Opinión de Almería).

El juego de la silla

Carlos Herrera
Periodista

Almería es frecuentemente mirada desde lejos. Tanto que, a veces, no acabamos de ser vistos. Esa sensación de esquina, ese enclave expuesto a inclemencias de todo tipo, ha configurado un sentimiento de desapego con el núcleo central de la autonomía andaluza que se ha convertido en un lugar común. Puede que algo exagerado, pero lugar común al fin y al cabo. Razones no faltan.

Nuevo Gobierno andaluz
Los almerienses experimentamos en ocasiones –y no solo frente al poder autonómico- una cierta sensación de colonia lejana, de tierra de conveniencia, de último eslabón de la cadena territorial. Da la impresión de que los buscadores de votos se acercan a la provincia recurrentemente tocados con un salacot de explorador en la cabeza. Andaluces y no andaluces.

El último pasaje que ha desencantado a diversos sectores políticos y sociales de la provincia viene de la mano del nuevo gobierno andaluz configurado por Susana Díaz. La heredera por aclamación del escapista José Antonio Griñán ha optado por la vieja estrategia socialista de los equilibrios territoriales, procedimiento por el cual se eligen los miembros de un ejecutivo procurando contentar a todas las agrupaciones, seleccionando para el mismo a personas de cada uno de los núcleos de poder del partido, una de aquí, otro de allá y otro más del más allá.

Los nuevos once consejeros del gobierno autonómico proceden de todas las extensiones provinciales del partido y se corresponden con todos los magmas más representativos de la organización. ¿De todos?: en realidad de todos no, sólo de las siete provincias restantes que no son Almería.

Todo ello hace que el suelo húmedo del sentimiento almeriense vea como vuelve a llover después de tanto tiempo de aguaceros. Es un hecho cierto: los sucesivos gobiernos andaluces de la historia reciente han contado con un total cercano a los doscientos consejeros, de los cuales sólo cinco han tenido procedencia de nuestra provincia, fueran o no nativos de la misma.

Cinco de doscientos, poco más del dos por ciento, no parece compadecerse con uno de los motores del PIB andaluz radicado en esta tierra desde que el vértigo del plástico, del cultivo, de la exportación, cambiaron el paisaje lastimoso de los parajes generadores de emigración.

Almería ha sido uno de los grandes argumentos para establecer el verdadero discurso de la Andalucía emprendedora, trabajadora, resuelta: sin necesidad de vivir de la subvención o del riego incesante de recursos de reparto, la asombrosa provincia -al Este de todo- surgió mediante el esfuerzo y la creatividad de su gente y de la que vino a doblar la espalda a sus tierras.

Tras décadas de padecer aislamiento y déficit de todo tipo de estructuras e infraestructuras, el esfuerzo de sus moradores hizo posible el milagro de su balanza comercial.

Hoy, ese trabajo merece reconocimientos no sólo simbólicos y la presencia de hombres o mujeres de su “establishment” político debería ser considerado tan importante como la de otras provincias andaluzas, incluidas las que han corrido peor suerte.

Puede que sean servidumbres de la política de partidos y de la maquinaria burocrática de sus diferentes “nomenclaturas”; puede que sea simplemente la mala suerte del bombo; puede que tal vez sea un nuevo episodio pasajero de desidia corporativa… pero resulta comprensible el desencanto en distintas estructuras ciudadanas cuando a lo que se juega es precisamente a la representación de todos en las estructuras de gobierno.

Y si es de todos, que sea de todos, ya que da la impresión de que el nombramiento de un consejo ejecutivo andaluz es el juego de la silla, ese en el que hay una menos que personas dando vueltas a su alrededor y en el que, cuando suena la bocina, siempre es Almería la que se queda de pie.

En la letra menuda del proceso se explica que Sánchez Teruel, el Secretario Provincial de los socialistas almerienses, confiaba en ser nombrado Consejero de Agricultura. Dícese que el Partido no quería removerlo de la organización territorial que considera debe reconstruirse.

Hoy no es Consejero Sánchez Teruel –a su pesar- y no lo es nadie, lo cual ha provocado reacciones unánimes de rechazo en diferentes estructuras organizativas almerienses, desde Asempal a la Cámara, que han advertido que no acudirán a los actos que convoque la Junta.

Más allá de las repercusiones para los intereses socialistas en la demarcación almeriense que pueda tener este pasaje repetido, en la autoestima política regional deja un nuevo retazo de sabor amargo, un “Dejà Vu” que añadir a una larga escaleta de pellizcos, a un inconsecuente esfuerzo por alejar afectos por parte del poder centralista de esta autonomía mal rematada.

Es posible que suframos un síndrome de exceso de sensibilidad –no habría que descartarlo- pero la erosión de la epidermis, de ese terciopelo sensible que son los afectos por la tierra de uno, por el esfuerzo colectivo de varias generaciones, es una constatación difícil de obviar.

Afortunadamente, no precisamos del favor centralista para salir adelante, pero una consideración al trabajo y a la lealtad siempre es de agradecer. Que pongan, pues, algún día, otra silla más en el corro.
(Publicado en La Voz de Almería, edición de papel. Autorizada su reproducción)

Los más susanistas

Iván Gómez
Jefe de Local de Diario de Almería

Decía Abraham Lincoln que si quieres ganar un adepto para tu causa, convéncelo primero de que eres su amigo sincero. Una estrategia aplicada por la nueva presidenta de la Junta, Susana Díaz, quién en menos de un año ha logrado reconvertir de forma abrumadora al organigrama del PSOE de Almería -la dirección unánime- en los más susanistas de Andalucía. Cada aparición, cada acto público en la provincia, era considerado prioritario y se hacía una llamada a filas. Desde que la niña de Triana se convirtió en la secretaria de Organización del socialismo andaluz con Pepe Griñán en 2010, pasando por su consolidación como presumible sucesora durante el XII Congreso Regional que el partido celebró en El Toyo, el PSOE almeriense ha querido estar a su lado y, sobre todo, hacerle ver que lo hacía. En plena campaña por las primarias, cuando en la provincia apenas había una treintena de apoyos para Planas y el alcalde de Jun, se constituyó una plataforma que actuó como un apéndice más de la dirección provincial.
 
Susana Díaz, con la dirección provincial del PSOE
Todos los miembros de la ejecutiva fueron su mayor lobby dentro y fuera de Almería, de ahí que ya antes del relevo de Griñán se hablara de un posicionamiento y cercanía con la candidata que traería muchos beneficios para la provincia una vez nombrada presidenta de la Junta de Andalucía. José Luis Sánchez Teruel, Adela Segura y Juan Carlos Pérez Navas llevan meses imbuidos en su discurso del tiempo nuevo en la política, de transparencia y regeneración, conscientes de que el futuro del socialismo andaluz pasa por esta mujer de 38 años. Esperaban, al igual que el resto de la militancia almeriense, que ese soporte que le han brindado a la sevillana se correspondiera primero en nombramientos, una vez llegada a la presidencia de la Junta, y posteriormente en el cumplimiento de compromisos con los proyectos pendientes en la provincia.

La primera de las expectativas ha fracasado. Así, sin más. En el seno del partido hay una profunda decepción que se denota, por ejemplo, en el gran número de llamadas de alcaldes y concejales ayer a los dirigentes para manifestar su sorpresa y malestar. La provincia se queda sin consejero y, a pesar de que las lecturas son muchas y variadas, siempre acaba evidenciando una falta de peso político del PSOE de Almería a nivel regional que no es novedosa, ya que podría aplicarse a los gobiernos de Escuredo, Borbolla, Chaves, Griñán y ahora Susana. El ‘mazazo’ de la configuración del nuevo gobierno andaluz ya se está digiriendo, si bien permite reconocer errores por parte de la dirección. Sobre la mesa se han puesto el fallo en la estrategia y táctica en la negociación. Otras provincias han sabido manejar mejor los tiempos y presionar en beneficio de sus dirigentes. Por otro lado, se plantea el fallo del posicionamiento exagerado del partido para ocupar la cartera de Agricultura. Es una aspiración legítima de los agentes sociales y económicos de la provincia, pero en Sevilla no ha sentado bien que también el PSOE de Almería se haya empecinado en dar el salto a este departamento siempre con el argumento del peso agrícola de la provincia (25% del conjunto de la facturación andaluza). En política no se pueden ni deben “telegrafiar” las intenciones y objetivos, sobre todo cuando están en juego intereses de hasta ocho agrupaciones. Tampoco sentó nada bien en las altas esferas socialistas el acto público de la entonces candidata de las primarias con el PSOE de Adra y con el imputado Luis Pérez Montoya a la cabeza, al que días después le cayó una orden de prisión provisional que evitó con fianza. Una fotografía que los populares días después se encargaron de difundir, vinculando a la futura presidenta de la Junta con el elogio y respaldo de la corrupción. La ausencia de consejeros almerienses no es aleatorio, ni responde exclusivamente a la capacitación y méritos de los once elegidos. Es también el castigo de Susana a los errores de la provincia más susanista, pero habrá redención.

a compensación llegará, tal y como se quiere entender, en las viceconsejerías. La consigna del lunes, horas antes de que Susana Díaz anunciaría su gobierno, ya era que lo más importante son los puestos intermedios allí donde se toman las decisiones. Suenan, de momento, los nombres de José Antonio Amate y Jorge Cara para dar el salto, si bien los propios interesados aseguran que no creen que haya cambios en los equipos ya existentes. La posibilidad de que Sánchez Teruel se marchara a Sevilla para estar al frente de una consejería habría obligado a llevar a cabo una remodelación de la ejecutiva provincial, que en las últimas semanas ya se venía perfilando, pero finalmente no habrá cambios, un proceso que podría haber suscitado tensiones internas. Susana lo evitó. Al final tendrán que estar agradecidos.

Tengo una carta para ti: “Almería existe”
Los parlamentarios andaluces del PP de Almería recurrirán al género epistolar para lamentar ante la nueva presidenta de la Junta de Andalucía lo que ya consideran como “duro castigo” para la provincia: no contar con ningún consejero almeriense en su nuevo equipo de gobierno. El discurso del PP de Almería, por boca de Rosario Soto, fue el de argumentar que no habrá un nuevo tiempo, como la actual presidenta viene defendiendo, ya que “seguimos siendo la última provincia, siempre nos han ignorado y no existimos para la Junta de Andalucía”. La que en su día ejerció como portavoz del PP andaluz, cuando Arenas era presidente, explicó que en la carta que le harán llegar a Susana Díaz, recoge los diez proyectos necesarios y urgentes para el desarrollo de la provincia. El escrito irá firmado por el presidente provincial, Gabriel Amat, y los siete parlamentarios andaluces: “Como no tenemos un representante almeriense en el Consejo de Gobierno para transmitir las necesidades de esta provincia, que ha sido siempre motor de crecimiento y desarrollo de empleo, hemos decidido enviar una carta a la nueva presidenta para informarle y exigirle las actuaciones fundamentales para nuestra tierra porque Almería existe y es parte de Andalucía”. Entre las demandas aparece la Autovía del Mármol y la variante de Roquetas en un largo decálogo de incumplimientos que hereda la nueva presidenta de la administración regional.

Las del PP de Almería no han sido las únicas voces críticas que se han sucedido a raíz de la designación del nuevo gobierno. Además de los lamentos de los empresarios y agentes sociales, las organizaciones agrarias no han encajado bien el golpe, ya que aspiraban a un titular de la Consejería de Agricultura de origen almeriense. El secretario provincial de COAG, Andrés Góngora, aseguró ayer que ha sido una “decepción” porque su aspiración no era un capricho: la producción almeriense supone el 25% de la facturación total de la agricultura andaluza”. Góngora critica que “a Almería se le viene a pedir el voto cuando hay elecciones, pero después no contamos para nada, no tenemos peso político”.

Empresarios contra la discriminación

Antonia Sánchez Villanueva
Subdirectora de La Voz de Almería


“Hasta aquí hemos llegado, es la gota que colma el vaso”. En la indignación, y hasta en las frases, coincidieron ayer conocidos empresarios y representantes de organizaciones empresariales de la provincia a la hora de opinar sobre la exclusión de Almería en el nuevo Gobierno de la Junta de Andalucía. 

Diego Martínez y José Cano
El hecho de ser la única provincia sin representación en el Ejecutivo de Susana Díaz, confrontado a la obviedad de que las demás sí lo están, y a la realidad de un déficit histórico de presencia en el poder andaluz han provocado entre los agentes socioeconómicos almerienses un ‘terremoto’ de tales dimensiones que amenaza con ser un punto de inflexión. 

De hecho, la primera reacción que han decidido adoptar tanto el presidente de Asempal, José Cano, como el de la Cámara de Comercio, Diego Martínez, es hacer evidente el malestar no acudiendo a los actos institucionales o reuniones a los que convoque la Junta de Andalucía. Y la próxima semana ambas organizaciones reunirán a sus máximos órganos directivos para evaluar la situación y emitir una declaración conjunta. 

“Almería siempre da más de lo que recibe, y así llevamos treinta años, es evidente que ha llegado el momento de actuar de otra manera para que se nos tenga en cuenta”, resumía ayer José Cano el sentir extendido entre la clase empresarial. 

Igual de contundente se mostraba Martínez Cano: “está claro que no somos relevantes, ni nos miran, ni les importamos un pepino... si nos ignoran, pagamos con la misma moneda”.

Para ninguno de ambos es relevante que pueda haber nombramientos de almerienses en otros peldaños del escalafón de las consejerías. “Eso es leche y pan para sopas”, afirma, sin ambages, el presidente de la Confederación Empreasrial Asempal. “Pecata minuta”, valora, en un tono similar, el de la Cámara de Comercio. “No hay más que ver la composición que se ha hecho del Gobierno y se ha intentado contentar a todo el mundo, aquí lo que importa es lo que consigue Almería y la provincia, y la balanza es claramente negativa”, remacha José Cano.

“Los gestos son importantes, y vamos a que podamos tener representación o ignorarlos completamente; si no se nos tiene en cuenta, para qué vamos a estar”, apostilla Diego Martínez Cano.

No son los únicos que opinan así. De hecho, otros empresarios han expresado en las últimas horas un sentir similar. El mismo que transmiten los sindicatos. El secretario de Comisiones Obreras, Juan Pallarés, se ha mostrado muy crítico. “Ha sido un desencanto y una decepción, decían que no iba a haber reparto por provincias, pero en otras sí se ha visto. Almería tiene un déficit histórico de representación y hay ciertas áreas en las que tenía que estar. Almería está muy lejos”.

Sólo el PSOE de Almería no ha logrado situar a ningún consejero

Isabel Morillo
Jefa de Andalucía de El Correo de Andalucía
Susana Díaz, con 38 años, será la más joven de un Gobierno en el que si alguien esperaba un cambio generacional profundo se habrá llevado una decepción. La media de edad del nuevo Ejecutivo andaluz es muy similar a la del Gobierno saliente. Los socialistas defienden que es un Ejecutivo “intergeneracional”, aunque hay muchos más consejeros pasados de los 50 que a punto de llegar a los 40. Díaz ha desechado la posibilidad de inundar el Gobierno de compañeros socialistas de su quinta política y ha optado por perfiles más veteranos, con experiencia política, sobre todo en lo municipal.
Son nombres que ha elegido ella pero en los que ha vuelto a escuchar, como no hacía su antecesor, José Antonio Griñán, a los secretarios provinciales del PSOE andaluz. Durante años, Manuel Chaves aplicó esa regla no escrita y compuso sus gobierno atendiendo a equilibrios políticos y territoriales, lo que le permitió mantener la paz interna. Díaz, mujer de aparato, ha vuelto en parte a tener en cuenta esta premisa. Solo el PSOE de Almería no ha logrado situar a ningún consejero. Tampoco el PSOE de Huelva, que no obstante tiene una buena cuota de poder con el onubense Mario Jiménez como vicesecretario general del PSOE andaluz. Ayer el número dos de los socialistas negó rotundamente que se hayan tenido en cuenta las cuotas y los equilibrios internos del partido a la hora de componer el Ejecutivo. “Para nada, esto no se ha planteado para cuestiones internas sino pensando en el interés general”, sostuvo firme. Sin embargo, Díaz mantuvo una ronda telefónica con los secretarios provinciales antes de componer su particular rompecabezas y cada uno de los líderes socialistas ofreció una terna de nombres que, por supuesto, tuvo en cuenta.
Los socialistas de Jaén cumplen su reivindicación histórica de ocupar la Consejería de Agricultura y además han logrado que salga del Gobierno Mar Moreno, que no es afín a la actual dirección del PSOE de Jaén. Hay que recordar que el giro de los socialistas jiennenses fue clave en las primarias que designaron a Díaz candidata a la presidencia de la Junta. Solo en esa provincia se mantenían vivos los críticos con el aparato regional. Su apoyo a Díaz en el proceso de primarias apagó cualquier posibilidad de que hubiera un movimiento crítico serio y real frente a la dirección regional. Después de este gesto, se ha especulado mucho sobre el precio que iba a pagar Díaz por ese apoyo. Hasta el último minuto incluso se barajó la posibilidad de que Micaela Navarro fuera resarcida y aupada a la presidencia del Parlamento andaluz. Finalmente no habrá cambios en la Cámara, aclaró el número dos del PSOE-A. Y el relevo en la portavocia del grupo socialista o en la presidencia “ni siquiera se han barajado”, aseguró Jiménez.
Sí habrá movimientos entre los senadores que el grupo socialista designa en su cupo parlamentario. Salen Francisco Álvarez de la Chica, Juan Espadas y Antonia Moro. Todos confirmaron ayer su renuncia. El PSOE-A enviará a la Cámara Alta a José Antonio Griñán, Mar Moreno y Mario Jiménez. Griñán, que es diputado autonómico y estaría aforado ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía en el caso de una imputación en el caso de los ERE, queda así aforado ante el Tribunal Supremo como senador. Para Moreno es una forma de resarcirla por su salida. Y para Jiménez, quienes muchos –incluido Griñán– postulan para el PSOE federal, es una forma de tener voz en Madrid.
La otra clave interna está en el PSOE de Cádiz y en el nombramiento de Manuel Jiménez Barrios como consejero de la Presidencia. La provincia gaditana fue la otra insurgente frente al poder de José Antonio Griñán. Si la vieja guardia de Manuel Chaves era muy potente en Jaén con Gaspar Zarrías como hombre fuerte, lo mismo ocurría en Cádiz pero con Luis Pizarro como político clave. Sin embargo, Díaz –desde la secretaría de Organización del PSOE-A– logró, poco a poco, ganarle terreno a esa corriente y culminar la renovación del partido con un congreso en el que los griñanistas ganaron el pulso, contra pronóstico a los pizarristas. De que hoy sea Irene García secretaria provincial del PSOE de Cádiz tiene mucha responsabilidad quien será el nuevo peso pesado del Gobierno andaluz, Jiménez Barrios. El exalcalde de Chiclana acató además la directriz de dejar paso a los jóvenes y asumió la segunda final, descartándose para tomar el mando del partido. Hoy es presidente del PSOE de Cádiz. En él recaerá la tarea de coordinación con los socios de IU.
A Díaz no le ha temblado el pulso para cortar de raíz cualquier posibilidad de que su Ejecutivo se vea salpicado por el caso de los ERE. Ha despedido a dos de los consejeros del círculo directo de Griñán, a quienes llamaban los tecnócratas –Carmen Martínez Aguayo y Antonio Ávila– y que, junto a su jefe, han asumido –merecidamente o no– la responsabilidad política por los escándalos de corrupción.
Con el reforzamiento de Luciano Alonso en el organigrama del Gobierno y con la incorporación de José Sánchez Maldonado en Economía, el PSOE de Málaga, clave en la unidad socialista, también gana. Ahora queda el congreso regional que será tras el otoño y en el que Griñán deberá entregar el PSOE andaluz a Díaz para evitar, como él mismo pidió en su momento, bicefalias.

Yo no lo quiero de Almería

Antonio Felipe Rubio
Periodista

Antecediendo mis respetos por las decisiones de la presidente de la Junta de Andalucía y por la legión de discrepantes, no alcanzo a entender la polémica desatada tras el nombramiento de los consejeros, entre los que no se encuentra ningún almeriense.

No sé si nos estamos dando cuenta de que este clamor por el paisanaje se confunde con un supuesto de trato de favor, ventajismo, nepotismo… Acaso se supone que por ser de una provincia determinada el consejero va a centrar sus desvelos e inversiones en las sempiternas carencias que, ni unos ni otros, han logrado superar. Acaso el consejero se va a arriesgar a que le tilden de “casero” en el equilibrado arbitraje del Consejo de Gobierno. En todo caso, tener un consejero paisano supone que adopte cauciones extraordinarias para que no se le pueda atribuir ventaja alguna hacia su procedencia; justo lo contrario que se clama en tono de exigencia por este foro almeriense.

"...no alcanzo a entender la polémica desatada tras el nombramiento
de los consejeros, entre los que no se encuentran ningún almeriense"
(Antonio Felipe Rubio)

A ver si nos enteramos de que un consejero es una persona que elige la presidente con diversos criterios: influencia, recomendación, lobby, presión, intereses de partido, contaminación corrupta… Un consejero no viene dado por circunscripción territorial alguna; puede ser elegido de una extracción ajena al PSOE; puede ser independiente; puede militar en otra formación política; en definitiva, el consejero no conlleva obligación geográfica, actividad industrial, idiosincrasia, tradición, cuota, etc.

El colmo del cinismo político lo protagoniza la oposición (el Partido Popular) cuando se apena, entristece y enoja porque José Luis Sánchez Teruel no ha sido elevado a la consejería de Agricultura, y arguyen ignorancia, desprecio y otra nueva infamia para los almerienses. Nada más lejos. El PP utiliza estos argumentos para ningunear al socialista almeriense y, mucho me malicio, que les viene bien para ratificar la baja estofa del socialismo provincial. No me imagino a ningún dirigente popular poniendo velas al nombramiento de un paisano socialista por aquello del beneficio a la provincia; salvo que sirva de sparring permanente para echarle en cara las cosas que no hace, aun siendo de Almería; que esa es otra historia.

Insistir en la importancia de la agricultura almeriense como merecedora de una consejería es otro error. La importancia se tiene y se ejerce, no se implora. Sin duda, el sector agrícola almeriense es el motor socioeconómico más importante de Andalucía; otra cosa es que no se haya traducido en un lobby influyente a tener muy en cuenta por su potencial económico, masa social, actividades asociadas, etc.

Llevamos más de 30 años intentando la concentración de la oferta y medio siglo sin tener una voz autorizada que represente y unifique al sector. Por no tener, la agricultura no ha tenido la presidencia de la Cámara de Comercio. Los escarceos empresariales de cierta ínfula se han dispersado en la penetración social con pretendida influencia desde ciertos atisbos de mecenazgo interesado y, cómo no, también aventuras en medios de comunicación que terminaron puestos al servicio y a mayor gloria del poder establecido. O sea, lejos de consolidar un lobby potente se ha caído en la claudicación providencialista, y así se nos responde.

Se puede estar jugando a la Lotería y no tocar nunca. Es más certero jugar las bazas necesarias para prestigiar la importancia y la inteligencia, que ambas las tenemos. Otra cosa es hacerlas valer con más independencia, energía y el orgullo respaldado por nuestra enorme potencialidad.